Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada


No supo cómo pero Glossaryck consiguió ayuda, la identificó en el instante que escucho un – ¡Oh por todos los cielos! ¡Princesa! – Y otras cosas más que ya no pudo distinguir.

La cabeza le dolía, no podía siquiera abrir los ojos porque la más mínima luz le molestaba, y todos los ruidos fuertes que había a su alrededor hacían su confusión más grande. Sintió que alguien la cargaba, las pocas sombras que atravesaban sus parpados le indicaban movimiento, y aunque intentaba pararse y decir que podía caminar sola, su cuerpo le pesaba demasiado y comenzaba a sentir un inusual frío.

Más voces extrañas y sintió que era recostada en un lugar plano. Intentó volver a moverse pero no tuvo éxito.

— Tengo frío — Dijo en una vos tan baja que ni siquiera se escuchó. — Tengo mucho frío.

Nadie la escuchó, intentó mover la cabeza para mostrar su malestar, pero con el primer giro su cuello se tensó y la cabeza le dio vueltas.

— Tengo frío… — Volvió a decir pero sus palabras fueron en vano.

Los ruidos alrededor suyo le dijeron que había bastante gente donde se encontraba: escuchaba pisadas como si fueran martillazos en sus orejas, y voces que parecían gritos ensordecedores. Era lógico que no la escucharan en una situación así. Decidió esperar, resignada, o a que alguien le hiciera caso, o a que el dolor incrementara lo suficiente para ponerla en estado inconsciente.

Pasó lo segundo, cuando despertó ya no sentía la presión en su cabeza y las voces estaban con su volumen natural, intentó mover los brazos pero una tela la detuvo, al final si la habían cobijado. Lentamente trató de mover los dedos de sus manos, y aunque lo hizo, su cuerpo aún le reclamaba reposo.

Decidió seguir con los ojos cerrados, posiblemente la luz ya no la lastimaría pero tenía miedo de comprobarlo, y, mientras pasaba los segundos se dio cuenta de que ya podía distinguir las conversaciones a su alrededor.

— No sé qué fue la causa de su malestar — Escuchó una voz no tan lejana — Pero le aseguro de que la princesa ya se encuentra mejor.

— Eso espero — Escuchó decir a otra voz de forma dura, Moon adivinó que era la voz de su madre. — Apenas se despierte hágamelo saber.

— Si su majestad.

Moon escuchó un sonido lineal, su madre había colgado la llamada. Eso la relajó, por un momento había pensado que su progenitora se encontraba en la misma habitación que ella, aunque eso era imposible, ella nunca la había visitado cuando estaba enferma en el castillo, así que mucho menos la iría a visitar ahora que estaba en el internado.

Decidió quedarse otro rato más así, sin dar indicios de estar despierta. Escuchó como unos pasos se alejaban de la habitación y luego regresaron, después, la que supuso era la dueña de la voz que había estado en una llamada con su madre, tocó su frente y le cambió un paño húmedo que no se había dado cuenta que tenía encima.

Siguió sin moverse, de sólo pesar en incorporarse se sentía cansada, hace mucho que lo le pasaba eso, el recuerdo que más se comparaba a lo que sentía era de cuando tenía 6 años y tuvo una fiebre que la dejó varios días en cama, y al igual que en ese momento sentía demasiado frío, pero esa vez Lady Winter la cuidó, advirtiéndole de que iba a alucinar si no se controlaba.

¿Acaso la voz que soñó fue algo así?

No, era demasiado real, demasiado fuerte para ser un producto de su imaginación, además no podía despertar aun cuando quisiese, y eso era lo extraño del asunto.

Intentó seguir pensando pero la cabeza dio indicio de comenzar otra vez a tener dolor, así que paró ahí y decidió concentrarse en lo que escuchaba a su alrededor: No podía saber qué hora era ya que todo estaba en silencio, y la mujer que parecía cuidarla ya no hacía un mayor ruido salvo respirar, así que supuso que o era muy noche o muy temprano.

Pasó más tiempo y comenzó a sentirse mejor, el cuerpo ya se sentía a su temperatura normal y los dedos tenían más fuerza para moverse, abrió los ojos e intentó levantarse, apenas dio unos manotazos para quitarse la cobija, la mujer que parecía estar leyendo algo a un lado suyo se incorporó hacía ella.

— Despacio princesa, despacio — le dijo al mismo tiempo que la ayudaba a enderezarse con todo el tiempo del mundo. Moon nunca había visto a esa persona y, por su vestido y gorro de color blanco, supuso que era una enfermera.

— S-sí, gracias — Contestó débil, pero con una pequeña sonrisa.

Apenas se incorporó totalmente, la cuidadora se alejó un poco de ella para volverle a cambiar el paño de la frente, darle un vaso con agua y ofrecerle un caramelo para que lo tragara. Moon obedeció sus indicaciones sin titubear y volvió a cerrar los ojos, disfrutando aún el sabor del dulce que había ingerido.

— Ya ha bajado su fiebre su majestad — Dijo la mujer pocos segundos después — Estoy segura de que se recuperará muy pronto con este medicamento, es para disminuir cualquier tipo de dolor.

Moon dirigió su mirada hacía ella, agradecida, puede que le haya dado el caramelo esperando disminuir su dolor de cabeza, pero sin darse cuenta también la ayudó con el dolor del cuello y la pierna.

— ¿Qué hora es? — Preguntó aun con voz baja, pero no tanto como para que no la escuchase — ¿He pasado mucho tiempo aquí?

— Relájese princesa — Le contestó la mujer mientras tocaba su hombro para que se volviera a recostar — No importa la hora, lo que importa es que usted está bien.

Moon volvió a acatar su orden indirecta volviéndose a recostar pero mostró una cara confusa, ¿No importaba la hora? Pero ¿Y las clases?

— Creo que debería ir a con mis maestros — Dijo, aunque siguió recostada. La enfermera volvió a extender la cobija que había arrugado y se la volvió a colocar encima.

— Yo creo que no, debe de descansar princesa. Relajarse — Le comentó con un tono diferente al que había usado antes, ahora parecía que no le estaba explicando, sino exigiendo algo. — Las clases pueden esperar.

Era cierto que algunas materias no le gustaban a Moon, pero faltar cuando ya no se sentía tan mal, no estaba acostumbrada a hacer eso.

— ¿Sigo enferma?

— No, pero su situación es extraña princesa — "¿Extraña?" — La hemos revisado y no encontramos algo que pudiera afectarla a tal grado.

Moon se sintió tensa cuando bajó la mirada y se vio con una bata que nunca había visto, ¿Realmente cuánto tiempo había pasado desde que empezó su malestar?

— Sabemos que tenemos prohibido hablar con su guardián, pero estuvimos a punto de hacerlo, sólo para que nos dijera acerca de sí había algo que usted había hecho fuera de lo común que la pudiera afectar, pero no pudimos encontrarlo.

Moon sintió aún más tensión en su espalda, sí acaso ellos hubieran llegado a hablar con Glossaryck se hubieran dado cuenta de sus mentiras acerca de la pomada que había usado, acerca de su accidente y de cómo no se atendió cuando supuestamente había pasado.

— No hice nada fuera de lo común — Dijo lo más firme que pudo, era imposible que un ungüento la pusiera así de mal.

— Lo suponíamos, creemos más que fueron sus nervios los que la pusieron en ese estado.

— ¿Mis nervios?

— Por la responsabilidad de ser una Reina — Empezó la mujer — Sabemos que en unas clases no le está yendo precisamente bien, además de que es portadora de una reliquia antigua, es normal que sienta demasiada presión que no puede controlar a su edad...

Moon se quedó sin palabras, lo que decía aquella mujer no tenía nada que ver con lo que sentía, ella podía manejar su educación tanto escolar como extraordinaria perfectamente bien, el que ella lo pensase lo contrario la ofendía de una forma muy personal.

—… Por eso es que la Reina ha sugerido que disminuya labores para que se pueda concentrar más en su varita, ya que es con lo que gobernará a Mewni en un futuro.

— ¿Qué? — De un momento a otro Moon volvió a sentirse pérdida a pesar de sentirse mejor — ¿A qué quiere llegar?

— Le reduciremos sus clases a la mitad, su madre cree que no puede con toda la presión de la institución sola.

Moon sintió un nudo en la garganta, no tanto porque le quitaran materias, sino por saber que su madre no la creía capaz de realizar algo tan simple como asistir a clases.

— No es necesario que hagan eso, estoy bien.

— Es por su salud princesa. — Dijo la mujer, aunque ahora Moon entendía que no se preocupaba por ella, sino por lo que le hiciera su madre si no obedecían sus órdenes.

— No me importa, yo puedo hacer esto.

— Princesa piénselo….

— No, así estoy bien, gracias. — Dijo lo más dura que pudo, convenciéndose a sí misma de que podía con todo.

— Como usted desee, posiblemente la Reina llame dentro de poco así que puede darle el aviso usted misma.

Moon sintió todo su poder de convencimiento desfallecer, era de suponer que ella no fuese la única que le temía a su madre, pero que aquella mujer la aventara prácticamente para decir algo que contradecía sus órdenes se le hizo bajo. Siempre evitaba contradecir a su madre, y en ese momento, justo después de tener una de las peores reprimendas de su vida, no se sentía cómoda con siquiera pensar en ver el rostro de su progenitora.

— Descanse princesa, tendrá el día libre hasta mañana. — Dijo la mujer que seguía allí, intentando que con su oferta Moon regresara de sus pensamientos.

— Si, gracias — Contestó la susodicha más por educación que por gusto.

Pasó más tiempo y a pesar de que Moon no se durmió estuvo acostada todo el rato, ignoró a las personas que entraban y salían de ahí; una chica que tenía dolor de cabeza, otra que necesitaba algo que le quitara su dolor mensual y otra que se cortó intentando picar una cebolla. El sentimiento fue reciproco, porque sí ellas se dieron cuenta de su presencia no lo demostraron.

Un rato después, cuando se encontraba sola la sala, una llamada se mostró en el espejo que tenían en la pared, sabía que era para ella, sin duda. Como ya se sentía mejor se paró sin ganas frente al espejo, quería hacerlo lo más lento posible, pero sabía que a su madre eso le disgustaba, así que fue dispuesta a contestar.

Estiró su espalda y levantó la cabeza, estaba enferma, pero eso no era excusa para no tener los modales de la realeza. Quiso tomar aire pero sabía que le iba a constar valiosos segundos, así que pulsó el botón de contestar mientras se quedaba sin aire.

Cuando vio la imagen frente a ella, respiró con normalidad.

— Lady Winter — Dijo cuando una mujer de edad le sonreía tranquilamente — ¿Qué hace acá?

— Oh ¡Mi niña! ¿Está bien? Me he enterado de lo ocurrido y no pude más que preocuparme de usted ¿Cómo sigue?

Por la forma tan informal en que le habló la señora, Moon supo que estaba sola, o que realmente se había preocupado por ella, o las dos cosas, no le importó, una sonrisa real salió de sus labios en forma de contestación.

— Bien, gracias, sólo tuve una fiebre, nada de qué preocuparse.

— Debe de comer mejor princesa, me moriría si algo le pasa, hablo muy enserio, ¿Todo en orden?

— Si Lady Winter — Contestó Moon aún con su sonrisa, no sabía si el efecto del caramelo le hizo efecto, pero se sentía extrañamente relajada — Todo en orden, no se preocupe, sólo fue una simple fiebre — Volvió a repetir, mientras una luz en forma de libélula aparecía en su mente. — ¿Cómo está el castillo? ¿Qué ha hecho?

— Pues ahora mismo estaba haciendo mis maletas.

— ¿Maletas? — Preguntó Moon sorprendida, Lady Winter nunca antes había salido del castillo.

— Maletas — Dijo la mujer confirmando, sin dar más detalles. Pasaron unos segundos y después soltó una rebosante sonrisa, que le quitaron varios años de encima — ¡Para poder ir a visitarla princesa!

Moon enmudeció, era increíble, ¿Visitarla? Era la mejor noticia que le podían dar.

— ¿Me está hablando en serio? — Preguntó para corroborar que había escuchado bien.

— ¡Por supuesto! La Reina me dijo que tenía la intención de visitarla, pero por problemas de agenda no va a poder ir, así que me va a enviar como representante, ya sabe para poder ver cómo está el lugar y ajustar los detalles de la disminución de clases.

— Oh… — Dijo Moon bajando la mirada, así que era acerca de eso. Por un momento se sintió tonta, era obvio que esa era la única razón posible para poder tener una visita.

— ¿Sucede algo princesa? — Preguntó Lady Winter al ver el desánimo de Moon.

— No quiero disminuir mis clases Lady Winter, estoy bien así.

— La Reina no lo piensa de esa forma — Contestó de una forma muy similar a la enferma que la atendió horas atrás — Pero usted es la que está en el internado, así que una vez visitándole podré dar mi veredicto. — Pero era notorio que no era la enfermera.

— Gracias Lady Winter — Soltó Moon más relajada, con su ayuda era más fácil seguir con su horario normal.

— No hay de qué, sí todo resulta bien estaré dentro de cinco días con usted, sino le llamaré, espero que ya esté en su habitación para cuando eso suceda.

— Estaba pensando en regresarme a mi habitación apenas cuelgue. — Dijo con voz alta. La enfermera que la había cuidado acababa de entrar a la habitación, y Moon quería que escuchara su deseo de retirarse.

— Excelente, entonces le llamaré a su espejo si sucede algo, cuídese mucho princesa, nos vemos.

— Hasta luego Lady Winter.

— Nos vemos — Fue la oración final de la mujer antes de desaparecer del espejo. Moon dejó que pasaran unos segundos mientras observaba su reflejo.

— Creo que ya sabe lo que quiero hacer — Dijo sin mirar a la mujer que estaba en la sala con ella.

— Si ya se siente bien puede retirarse, nos aseguraremos de que nadie la interrumpa hasta mañana.

Hasta mañana, hasta mañana, ¿Pues qué hora era?

— Gracias. — Contestó agradecida por no recibir algún pero, aunque se dio cuenta de que no podía salir del lugar con una bata ligera — ¿Mi ropa?

— Ah, ¡sí! — Contestó la mujer dando un pequeño saltito y dirigiéndose rápidamente a un cajón a lado de la cama de Moon — ¿Necesita ayuda para cambiarse?

A Moon le hubiera gustado decirle que no, que podía ella sola, pero no quería excederse, además, aún estaba el dolor de su cuello que no la dejaba moverse como de costumbre. Hizo un asentimiento con la cabeza.

La mujer sacó el vestido arrugado que había usado la noche de la fiebre, Moon sabía que estaba sucio, pero era preferible a la bata, o que alguien fuera a su habitación a sacar uno y se topara con Glossaryck. Se giró para que la mujer lo pusiera sobre ella.

— ¿Necesita algo más? — Preguntó la enfermera cuando el vestido estaba sobre el cuerpo de Moon y la bata estaba tirada en el suelo. Moon en seguida pensó en el caramelo que le había dado y cómo el dolor de la pierna había disminuido notoriamente haciendo que la cojera desapareciera.

— No — Su orgullo y deseo de discreción hablaron por ella.

— Entonces puede irse princesa, err… puede volver si así gusta — Moon le dirigió una mirada vacía y se retiró del lugar. Era obvio que no quería regresar ahí nunca más.

Se encaminó por los pasillos del castillo viendo la luz del sol, parecía que faltaban un par de horas para que anocheciera, por la soledad de los pasillos supo que sus compañeras estaban en su última clase, era el momento, aumentó la velocidad de sus pasos y se dirigió hacia la salida que la llevaría al bosque.

Hacía el que sospechaba era el dueño de la voz que tuvo en sus sueños.


Agradecimientos especiales a:

Ai Higurashi: ¡Lo sabía! Bueno, no, pero lo sospechaba,, fíjate que mi user son siglas de los primeros animes que vi, y la I es de Inuyasha cx, osea fue el segundo anime que vi completo :D
Moon también sospecha quien es el dueño de la voz ¿Será correcta su suposición?

.1: Ya lo tienes aquí, y sí, las cosas se van a poner cada vez mejor.

Maria221B: ¡Por dios! ¿Has visto Once upon a time? Yo me quede en la temporada tres porque ya casi no tengo tiempo para verla, pero realmente Rumple es un personaje muuuuy complicado, amo al actor pero detesto al personaje, aunque admiro todas las parejas sentimentales que ha tenido cx (Belle, Cora, su difunta esposa). Creo que la comparación que hiciste esta muy bien, y de que va a hacer algo eclipsa, lo va a hacer. Ahora si así fue el tapiz de Moon ¿Cómo será el de Star?

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte, todo es los reviews.

Nos leemos ~~