Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada
"¿No sabes la vergüenza que me das?"
Moon estiró más el cuello y entrelazó sus manos disimuladamente mientras se enterraba las uñas, eso le había dolido. Ella esperaba cualquier otro tema de conversación menos ese, y viendo la reacción de su madre sabía que había hecho algo mal… pero…
¿Qué?
Se enterró las uñas con más fuerza para que el dolor la tranquilizara y así, ella pudiera hablar con un poco de más facilidad.
— No entiendo a lo que te refieres — Respondió aún con su cara neutra que cada vez era más difícil de mantener.
— El día de Mewnipendecia. Un gran alboroto, ¡¿Lo olvidas?! — Dijo su madre, azotando sus puños en el escritorio con demasiada fuerza — Es inimaginable que alguien que se supone tiene la mejor educación debido a que va a ser la Reina de Mewni, pudiese causar tanto desastre ¡Y más frente a su prometido!
Moon se quedó paralizada, adiós rostro sereno, ahora lo que sentía era un pánico profundo.
— ¿Prometido? — Preguntó ella sintiendo asco en aquella palabra, no podía ser cierto. No.
— Hija no seas tan ingenua, ¿Por qué crees que fueron invitados los Johansen? Para que vean que realmente eres una buena chica, y qué mejor forma de disculparse de tus horribles acciones frente a su hijo que comprometiéndote con él.
Moon sintió como unas lágrimas estaban amenazando con atravesar sus ojos por más que parpadeara. Ella no quería eso. Sabía que debía casarse, sabía que sus padres se habían comprometido por acuerdo de sus familias, sin embargo, nunca pensó que eso le pasaría a ella, y menos tan joven.
"La princesa ya ha elegido a su prometido por lo que hay que hacer el proceso de la coronación mucho más rápido" Recordó decir de Glossaryck.
— Madre, no puedes hacer esto, por favor, no lo hagas — suplicó Moon con la voz quebrada. Su madre la vio con una cara llena de indiferencia.
— Sabes que demostrar sentimientos está de más — Dijo su madre mientras se paraba y le daba la espalda.
— Madre por favor… — Dijo Moon con un sollozo mientras se levantaba de su asiento para acercarse a su madre para rogar que no la comprometiera, sin embargo, cuando estuvo a punto de tocarla, la mujer la aventó con demasiada brusquedad haciendo que Moon callera al piso y tirara varias cosas a su paso.
— No me hagas repetírtelo Moon, ya he tomado mi decisión. Te vas a casar algún día con River Johansen ¡Quieras a o no! — Sentenció su madre mientras salía de la sala dejando a la chica sola en una oscuridad que parecía cubrirla totalmente.
Moon se quedó en el suelo mientras percibía como unas lágrimas calientes mojaban su rostro, en ese momento sentía como su mundo era destrozado brutalmente, ella tenía sus planes, quería hacer una diferencia, quería ser una Reina ejemplar, pero al comprometerse tan joven y con alguien como "él" sabía que todo se e iba a hacer mucho más complicado, no sólo por las responsabilidades que le asignarían sino porque no podía tolerar a aquel sujeto.
Lanzó un grito de frustración. Arrojó las cosas que estaban en el suelo, aquel cambio en la actitud de Johansen fue porque seguramente él ya sabía del plan de su madre, estaba segura y era increíble como él se estaba burlando de ella de aquella forma, haciéndose el simpático cuando demostró su verdadera cara aquella noche.
No, definitivamente no se iba a casar con él.
Se limpió las lágrimas con demasiada fuerza, (sabía que las lágrimas eran sinónimo de debilidad) y se paró de aquel lugar sin importarle dejar el gran desastre en el suelo. Incluso pareciese que los cuadros de sus antepasadas la miraban con incredulidad, ella no iba a casarse con él, lucharía con todas sus fuerzas para que no pasara eso.
Salió de la habitación con un rostro turbado, y al hacerlo, pudo identificar que su madre también había hecho un poco de vocerío. Había bastantes miradas sobre ella; sirvientes que hacían su trabajo mientras la veían discretamente, gente desconocida que parecía mirarla con recelo, y el conde Mildrew recargado en la pared frente a ella estaba viéndola de forma intensa.
Moon ignoró a todos, debía de irse a su habitación, no sentía ganas de estar con nadie, y aquel ambiente la hacía sentir demasiado incómoda, intentó caminar lo más tranquila posible pero en eso, vio como las puertas del castillo se abrían y llegaban los Reyes Johansen y su hijo acompañados de su padre.
Se hizo la desentendida, no quería que le vieran el rostro, por lo que se giró rápidamente a un pasillo desolado que hacía más largo el camino a las habitaciones, no obstante, River pareció notarla, por lo que fue a su encuentro sin importarle como ella parecía correr más que caminar.
— ¡Moon! — Grito él mientras la chica se metía a otro pasillo más solitario aún, ella no quería que nadie le viera así, mucho menos él, pero el chico pareció no tomar importancia de su indiferencia y le agarró el brazo — ¿Cómo está…? — El joven dejó la oración incompleta cuando le vio su rostro rojo e hinchado — ¿Estas bien? ¿Sucedió algo?
Moon lanzó una risa burlesca mientras nuevas lágrimas salían de su rostro.
— Sucediste tú — Respondió sardónica.
— Ya te enteraste — susurró él mientras bajaba la mirada. — Moon, yo quiero que sepas que realmente siento…
— ¡No! No digas nada — Interrumpió ella mientras se secaba las lágrimas inútilmente — Puede que la Reina nos haya comprometido, pero yo seré la que tenga la última palabra, ¿Comprendes?
River estaba asombrado, o al menos eso fue lo que identificó Moon, de igual forma no le importaba lo más mínimo. Vio que él se había quedado sin habla, así que la joven princesa aprovechó para retirarse a su habitación esperando no ver a nadie más.
— ¿Princesa Moon?
Moon escuchó a través de su puerta, pero lo ignoró. Ella todo el rato que había estado ahí había rechazado a todos los que la fueron a buscar, incluido su padre, pero en verdad la joven no quería ver a nadie, se sentía tan pérdida y confundida… no sabía lo que iba a ser de ella después del día de la canción donde además de presentarla como princesa, la presentarían como la prometida del príncipe Johansen.
Dónde él disfrutaría descaradamente de todos los beneficios Butterfly que ella y su familia tanto tiempo se esforzaron en conseguir.
— ¿Se encuentra bien, princesa? ¿Todo en orden?
A la chica le desagradaba el joven por varias cosas: su nula educación, su poca clase y su fuerte indiscreción. Imaginarse con él toda la vida era casi un martirio, además, el mostraba ser salvaje y vulgar, nada que ver con ella que siempre intentaba en verse perfecta, por lo que si se imaginaba un Reino compartido con él sería algo sumamente injusto para ella y su pueblo, porque era seguro de que ella no iba a tener control de todo.
— ¿Necesita algo?
De igual forma, a pesar de todo lo sucedido y los fuertes sentimientos que tuvo, Moon no pudo llorar, había tanta rabia y frustración dentro de sí, que sabía que una vez empezando a llorar no se detendría nunca, por lo que intentaba mitigar todo el dolor lo máximo posible. Ahora lo único que quería era ir a Santa Olga y no regresar jamás al castillo familiar, ahí se sentía atrapada, hipócrita, y con demasiadas obligaciones que no le gustaban. No obstante en Santa Olga se sentía libre, se sentía ella misma…
Aunque pensándolo bien no era tanto por la escuela, sino por el bosque que la rodeaba.
Volvió a sus recuerdos de la vez que escaló una montaña, la vez que tuvo la oportunidad de nadar, realmente prefería hacer eso a diario que estar atrapada en el castillo con un hombre que estaba segura nunca podría amar. Su mente le dio la imagen de Toffee y se preguntó que estaría haciendo él, ¿Recogiendo las moras de aquellos árboles? ¿Nadando mientras atrapaba más peces?
Mientras la chica más se preguntaba aquello más ganas le daban de estar ahí, con él...
De repente tuvo una visión que la hizo perder la noción del tiempo: en éste ella llegaba al lugar en el que estaban los árboles frutales, ahí Toffee estaría recolectando frutas, esperándola, después cuando él la viera se daría cuenta de que ella no estaba bien y le preguntaría qué le pasaba, ella soltando varias lágrimas le contestaría que nada, pero él sabiendo que estaba mintiendo, solo se acercaría a ella para abrazarla y consolarla, y Moon, superando su miedo hacía su piel se relajaría y le regresaría el gesto, dejando por fin atrás todas aquellas cargas.
— Con permiso, princesa — Escuchó mientras la puerta de su habitación se abría lentamente.
Moon se quedó sorprendida ¿En qué estaba pensando?
Se enderezó de la cama en donde estaba intentando alejar los pensamientos que la habían invadido… ¿Desde cuándo había formado un lazo tan fuerte con Toffee? Se encontraba azorada, era sorprendente lo que le estaba rondando por la mente, y peor aún, se dejó llevar tanto por aquello que no se molestó en correr a la persona que la había interrumpido.
Cuando se talló los ojos intentando volver a la realidad después de aquella extraña fantasía, se dio cuenta de que la persona que había entrado era Lady Winter, no pudo enojarse con ella por entrar así a su dormitorio, ya sea porque aquel sueño la había tranquilizado o porque su niñera no había llegado sola; ella llevaba una bandeja de plata con un gran pedazo de carne, y un pequeño cabracerdito morado la estaba acompañando.
— ¿Todo bien princesa? — Preguntó la nodriza mientras dejaba la bandeja con la extraña comida en una silla cercana y se acercaba a la cama de Moon donde le tocó la frente a la chica — Parece que no tiene fiebre, pero sigue viéndose algo pálida y aturdida.
Moon identificó la preocupación en la voz de Lady Winter, sin embargo, no se sentía con ánimos de platicar.
— ¿Cómo quiera que me sienta, Lady Winter? Me acaban de avisar que estoy comprometida ¡Con alguien a quien odio!
La mayor parecía sorprendida con la declaración de la princesa, era tanto su asombro que fijó los ojos en la puerta para corroborar que estaba bien cerrada, como si esperaba que nadie escuchara aquello.
— No diga eso, princesa, no es tal malo… el joven Johansen parece buena persona, es solo que su familia es muy… — Buscó desesperadamente algún adjetivo que lo describiera. — Hiperactiva…
— No diga nada Lady Winter, por favor… — Imploró Moon mientras se masajeaba la cabeza — No diga nada de él y de la situación en la que estamos, yo no quiero saber nada de él, todo lo que provenga de él o de su familia es una desgracia para mí.
Moon sabía que estaba exagerando, sin embargo, en ese momento no sabía cómo demostrar toda la frustración con la que estaba cargado. Además, Lady Winter parecía realmente una persona que la quería escuchar, ya que fue la única que ignoró todas las advertencias que ella había proclamado y entró a su cuarto como si nada.
Como si supiera que mientras más se alejaba y encerraba en ella misma, era cuando más necesitaba de un consuelo.
— Lo siento princesa, yo no sabía los sentimientos que tenía por él — Dijo mientras le cubría la mano, demostrándole su apoyo, reconfortándola como tanto necesitaba. Moon sintió como sus ojos querían empezar a lagrimear de nuevo.
— Yo no quería esto Lady Winter, yo sólo quería tener una noche tranquila, yo sólo quería demostrarle lo valiosa que soy a mi madre…
Lady Winter abrazó a Moon mientras ésta empezaba a sollozar en su hombro, la mujer no sabía si la princesa se refería a esa noche donde se había decidido su compromiso o a la noche donde (según había escuchado) la princesa y el príncipe se habían conocido, sin embargo, decidió no preguntarle a la chica que se veía más frágil que nunca. Solo la consoló.
Moon se quedó en aquella posición por bastante tiempo, no sabía que tanto necesitaba desahogarse de esa manera hasta que estuvo en los brazos de Lady Winter, no obstante un ruido fuerte y un graznido la hizo sobresaltarse de repente.
— ¿Qué es eso? — Preguntó mientras buscaba el origen de aquel estruendo.
Lady Winter también parecía desconcertada, pero inmediatamente después se alejó de Moon para agarrar la cabracerdito que se había comido el trozo de carne que la mayor había llevado a inicio.
— ¡No! ¡Cabra mala!... ¡Suelta eso! — Gritó inútilmente mientras intentaba quitarle el hueso de aquel platillo. Moon soltó una pequeña risita y fue en ayuda de la mujer que parecía ser controlada por aquel animalito.
La chica se paró y sujetó a la cabracerdito mientras le hacía ligeras cosquillas y éste soltaba el hueso de la carne y se ponía boca arriba para que la princesa lo siguiera acariciando, Moon sonrió al ver como el animalito parecía disfrutar de sus caricias.
— ¿Quién es él? — Preguntó a Lady Winter que estaba totalmente despeinada después de aquella diminuta pelea.
— Un regalo por su…
— ¿Por mi día de la canción? ¡Lady Winter no se hubiera molestado! — Exclamó Moon alegre mientras seguía en el suelo acariciando al pequeño cabrito.
Lady Winter se quedó totalmente callada, parecía que de repente se encontraba algo incómoda, pero al ver a Moon más tranquila y sonriente después de la noticia que le había dado su madre decidió olvidar aquel sentimiento y enfocase a la princesa que veía, aún era una niña.
— ¿Le gusta?
— ¡Claro que sí! — Respondió Moon — ¿Pero cómo es posible que me la dé? A mi madre no le gustan los animales.
— Hay una excepción con él — Dijo la nodriza — Y también en el internado lo tendrá, así que podrá regresar con él cuando termine su día de la canción.
Moon estaba sorprendida, ¿Tanto así se había esforzado Lady Winter? Se sintió querida, y de repente ya no se sentía tan triste como antes: ella le había dicho la verdad a River, ella tenía la última palabra acerca de ese matrimonio, así que no se debía de preocupar tanto, de todas formas debía de cumplir mínimo 15 años para casarse.
Aún tenía tiempo para escapar de esa situación.
— Pequeño Chauncey — Dijo sonriente mientras cargaba a su nueva mascota — Ese va a ser tu nombre.
Lady Winter también sonrió, parecía que en efecto, aquella mascota había alegrado a la chica.
— Muy bien princesa, entonces los dejaré solos, recuerde que el pequeño Chauncey podrá estar en su habitación sólo si usted está con él, y no se puede subir a su cama. Mandaré traer una camilla especial para él…
— Sí Lady Winter, gracias — Respondió Moon mientras seguía cargando al cabracerdito morado, preguntándose qué tan exasperada estaba su madre para aceptar tener una mascota para su hija sólo para tenerla contenta.
— Con permiso — Se despidió Lady Winter mientras cerraba la puerta tras de sí, y veía como una figura masculina se acercaba desesperadamente hacía ella.
— ¿Y? ¿Le gustó?
Lady Winter se quedó pensando un momento, lo que le había parecido una buena idea al comienzo ahora comenzaba a incomodarla.
— Sí, por supuesto que sí…
¡Hello! ¿Cómo están? yo muy bien después de esta semana de vacaciones (que a nadie le pedí cx) y bueno les entrego la nueva actualización.. de aquí en adelante las cosas van a ir un poco más rápido (ya se sabe el compromiso) así que bueno, espero realmente disfruten el capítulo.
Agradecimientos especiales a:
Rex0153: Espero te guste el capítulo ¡Un fuerte abrazo!
Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte, todo es los reviews.
Nos leemos ~~
