Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada
Moon tenía en su rostro la expresión seria y fuerte que siempre ponía frente a su madre, era algo que hacia habitualmente cuando estaba en el castillo, sin embargo en aquella ocasión, le era mucho más difícil mantenerla por largo tiempo. No era su madre a la que se enfrentaba, era a un monstruo que fácil le doblaba el tamaño y cuadriplicaba el peso, era lagarto como Toffee, más no se parecía en nada a él.
— Así que esto explica sus constantes desapariciones — Dijo el monstruo mientras se acercaba a centímetros de ella.
Moon seguía con el rostro neutro, pero su cuerpo empezaba a sudar frío.
— ¿Dónde lo puedo ver? — Preguntó con la voz seria, fingiendo que aquel enorme monstruo verde no le daba miedo.
— Así que además de mewmana, eres tenaz. Qué interesante combinación. Dime mocosa, ¿No me tienes miedo?
— Mi nombre es Moon — Respondió la chica ignorando su pregunta.
— Me agradas — Dijo el monstruo pegándose más a ella, tanto que Moon sintió su aliento fétido sobre su rostro. La chica contuvo la respiración.
— Te he hecho una pregunta ¿Dónde puedo ver a Toffee? — Repitió, con la última fuerza que le quedaba. Su piel ahora estaba erizada, y su mano se estaba conteniendo enormemente para no agarrar la mochila, tomar la varita y atacarlo.
El monstruo sonrió ante aquello, no era una sonrisa agradable, parecía que se estaba burlando de ella. Éste tomó una gran bocanada de aire para presumir sus enormes dientes y se alejó de ella unos metros de forma rápida.
— Sí puedes seguirme, te guiaré a donde está — Dijo, moviendo su cola divertido.
— No necesito seguirte, sé que estamos cerca, tu rapidez al aparecer me lo confirma. Si no me quieres guiar, bien, puede que me tarde un poco más en encontrarle, pero ten por seguro que lo haré.
Moon no supo cómo esas palabras salieron de su boca; una parte de su cerebro le decía que aquel monstruo era como los cortesanos del Reino, esos mewmanos creídos que sólo presumían de lo que tenían en el momento, más no podían hacer mucho más ya que tenían un jefe directo. Y la parte de su cuerpo, la más primitiva, le decía que debía de correr por su vida porque si no él le podría hacer mucho daño.
Pero el monstruo se veía inteligente, si era como Toffee, seguramente sabía que una mewmana cerca de ahí era una princesa, y no le convenía matar una, lo más beneficioso en su caso, era tomarla como rehén para pedir rescate luego al internado. Si aquello pasase su madre se enojaría tanto con ella que la encerraría en una torre el resto de su vida, pero por lo menos ella estaría a salvo.
— Ya sé por qué Toffee se ha liado contigo — Dijo el monstruo. Tenía un tono que Moon no supo identificar, más no le importó cuando éste empezó a caminar tranquilamente hacia dónde se había dirigido la familia de ardillas.
Moon caminó con paso lento detrás de él, se había salvado por el momento, pero no se sentía segura, aquel ser era un monstruo, y los monstruos eran impredecibles, salvajes, tal vez solo la estaba llevando a un lugar más apartado para atacarla y desaparecerla, un lugar donde él tuviera la ventaja de conocer el terreno. Moon movió su bolsa a la altura de su brazo para poder tomar la varita fácilmente.
Al parecer no fue necesario. El monstruo cumplió con su palabra, aunque la llevó a una gran choza vieja dónde había bastantes monstruos alrededor, sí Moon había respirado un poco en el camino hacia allá, ahora volvía a contener el aire, eran bastantes, tantos que incluso con la varita sabía que no iba a salir intacta. El monstruo lanzó un gruñido al darse la vuelta y ver su cara:
— Al parecer no eres tan valiente como aparentas — Moon volvió a poner su rostro serio.
— No es verdad — Respondió.
— Entonces… Adelante — Dijo el monstruo mientras se acercaba a la entrada de la choza. Ésta era alta, y como puerta sólo tenía tiras de lo que parecía ser algún tipo de hilo con dijes… Moon, ya sea por curiosidad, por callar a aquel monstruo o porque simplemente sintió que Toffee estaba allí, entró al lugar delante de su guía.
Cuando el monstruo se acomodó detrás de ella, el lugar se puso mucho más oscuro de lo que estaba, ya que él cubría toda la luz que entraba por la puerta. Todas las miradas de los presentes se encontraron con ella, y bastantes murmullos se hicieron escuchar.
— Señor… — Empezó a decir un monstruo ave. Pero el monstruo que había guiado a Moon, y que parecía ser el jefe del lugar, levantó una mano para callar aquella voz. Y los susurros entre los presentes aumentaron de forma considerable.
Al menos para su mala suerte, tenían esa misma costumbre de los mewmanos.
— Continúa — Dijo el monstruo a Moon para indicarle que avanzara.
La chica se sintió incómoda, había bastantes seres ahí que la podían atacar fácil, sin embargo, algo le llamó la atención, al parecer no la veían tanto como un aperitivo, sino como un ser extraño, y peligroso: Los niños más pequeños que pudo ver se escondían detrás de las piernas de los que debían ser sus padres, como si temieran de que ella les hiciera daño.
Frunció los labios de manera casi imperceptible, eran ellos los que comían mewmanos, no al revés.
Se obligó a seguir adelante, intentó no prestar atención a las miradas y continuó recorriendo el lugar: a pesar de ser grande, éste se encontraba lleno, así que solo podía pasar por un camino que los mismos ocupantes le hacían. El lugar era largo, y sólo al final del cuarto, pudo ver cómo había un intento de cama y encima de él se veía Toffee, inconsciente.
Intentó acercarse lo más rápido que pudo a él, pero la multitud no se lo permitía tan ágilmente como ella quisiese. Cuando llegó, se sintió horrorizada al verlo, y al dar unos pasos hacia atrás para evitar aquello, ella topó con el monstruo guía, que a pesar de ver su reacción, éste le hizo una seña para que se acercara nuevamente. Probándola.
Pero Moon sabía que ver aquello le iba a provocar un impacto que no iba a olvidar en toda su vida.
— ¿Qué esperas? — Preguntó el monstruo — Tú lo querías ver, ahí lo tienes.
Sí, era verdad que lo quería ver, pero no en ese estado, simplemente no, no podía, eso era… demasiado.
Aquel intento de cama estaba lleno de sangre, y, aunque pareciera que intentaron curar a Toffee, sencillamente no pudieron, su rostro se encontraba lleno de sangre seca y tierra, su ropa estaba totalmente desgarrada, y lo peor de todo, se veía claramente como le faltaba toda su pierna derecha y parte de su brazo derecho.
Se cubrió la mano ahogando un grito horrorizada.
El lagarto estaba inconsciente, su rostro reflejaba una tranquilidad inexistente, todas las prendas que cubría su cuerpo se encontraban llenas de sangre y maleza, tenía arañazos y hematomas en todo el cuerpo, y por el golpe que se le veía en la cara, Moon supo que le faltaban varios dientes.
— ¿Q-qué paso? — Preguntó. Ahora que lo había visto bien, no podía dejar de hacerlo. Ese no era el Toffee que había dejado hace unos días, su Toffee, su amigo, no se veía así, estaba en excelente condición física, estaba alegre por recoger frutos, y dijo que la iba a esperar… No entendía lo que había pasado.
— Largo — Fue todo lo que dijo el monstruo.
Moon se giró hacia él dispuesta a hincarse y suplicarle que le dejara quedarse, tan solo al ver esas heridas sabía que a Toffee no le quedaba mucho tiempo de vida. No podía dejarlo nuevamente por nada, ni siquiera la orden de un jefe como lo parecía aquel monstruo.
Pero Moon se quedó en blanco al ver como el resto de monstruos que estaban alrededor empezaban a abandonar la sala, dejándola a ella y aquel ser solos. Aquella frase no era para ella.
Pasaron unos segundos que se le hicieron una eternidad a la chica en lo que todos los asistentes se fueran, ella estaba impaciente, quería saber exactamente qué había pasado, y al parecer su actitud no había desagradado al monstruo, porque se veía dispuesto a hablar con ella.
— Tuvo una pelea con alguien contrario — Dijo, y Moon entendió la paranoia de la madre ardilla al preguntar si ella era una enviada de Rasticore. Ella misma lo había visto, aunque no recordaba nada de él, pero Toffee lo había enfrentado, le había hablado como si lo conociese, y era notorio que no se llevaban bien.
— ¿Cuándo? — Preguntó.
— Hace un par de días… Tienes suerte de que aún este con vida, nuestros médicos dicen que en un par de horas morirá.
Moon sintió como algo se le quebraba internamente. No, él no debía morir, él era su único amigo, no podía permitir eso.
— Debe de haber algo que puedas hacer… — Dijo al monstruos mirándolo de frente, éste desvió la mirada.
— Ya hemos intentando de todo, la aldea se encuentra aquí sólo para despedirlo.
Moon sintió como lágrimas le resbalaban el rostro, ella nunca había presenciado una muerte tan cercana, y no le gustaba en absoluto. Era horrible, saber que nunca más lo volvería a ver tan relajado y paciente, no volvería a hablar con él, no sentiría una emoción nunca antes vivida al verle, solo por él, porque él le mostraba cosas que ella no conocía y que terminaban fascinándole, como aquellas impresionantes vistas del bosque.
No, ya nadie la apreciaría en verdad por quién era, no la esperaría recargado en un árbol por su encuentro, ni le sonreiría de manera sincera.
Era doloroso saber que las personas nunca estarían siempre a lado de ella. Era doloroso tan solo el pensar en perderlo a él.
Se derrumbó en ese lugar, adiós rostro sereno, ahora lo único que podía expresar era tristeza, empezó a hipar mientras se contenía para no gritar de dolor, eso no era justo, él iba a morir, y una parte de ella sabía que no lo había aprovechado tanto como quisiese. No habían tenido suficiente tiempo juntos… Con los ojos nublados por las lágrimas, tomó su ahora única mano, ella tantas veces había temido a tocarlo, y ahora nunca sabría que se sentiría aquello, porque ahora su piel se encontraba fría y seca.
Lloró un poco más, no le importó que otro monstruo la estuviera viendo, no le importó que fuera contra los principios de su linaje, ahora no le importaba nada, nada más que él, sólo quería estar con él hasta que se acercara su inminente adiós.
¿Acaso era mucho pedir?
Cuando se tranquilizó un poco y pudo volver a ver con normalidad, se dio cuenta que las manos de ellos estaban entrelazadas, la de él se veía en pésimo estado y la de ella no… a pesar de sus heridas, se veía bien y eso la dejó pensado, tal vez había una cosa que podía hacer.
Se paró de donde estaba y se acercó más a él, mientras repetía una y otra vez su nombre.
— Te he mentido, Toffee, perdón, perdón, perdón… — Empezaba a repetir en susurros. Ella no quería que muriera, él era una buena persona, y no se merecía aquello, él debía de recibir una segunda oportunidad. Y ella se la daría, no lo dejaría morir por más egoísta que sonara.
— Toffee… Toffee, te he ocultado algo, siento tanto que nunca te lo hubiera dicho, pero tenía miedo… Por favor… No te vayas a enojar… — Decía mientras veía su rostro cada vez más apagado, lo que iba a hacer era algo que iba cambiar la relación que ellos apenas estaban forjando para siempre.
Sin importarle la reacción del monstruo que le había dado su espacio y ahora estaba recargado en una pared, Moon sacó la varita de su bolsa, y se la enseñó discretamente al cuerpo de Toffee.
— Tú sabías que era una princesa, pero nunca te dije de que Reino. Toffee soy yo, la princesa Moon, la princesa de Mewni. — La chica sintió como el monstruo que la vigilaba se paraba de repente alarmado y se ponía detrás de ella amenazante — Sí me vas a matar, hazlo, pero déjame ayudarlo… por favor.
Sentía la boca seca, estaba nerviosa y tenía miedo, pero lo más importante era poder ayudarlo. Solo importaba salvarlo.
— Adelante — Respondió el monstruo — No te haré nada sí él logra recuperarse.
Moon asintió y empezó a concentrarse. Recordó todo lo que le dijo Glossaryck acerca de pensar en él como un todo, Toffee no merecía morir, él debía de vivir, por ella, debía de tener una larga vida, debía de estar siempre saludable, la muerte no debía de rondarlo hasta cuando ya estuviera viejo.
Esos pensamientos la inundaron cuando empezó a pasar aquella magia, Moon se intentó concentrar más porque se daba una idea de la gravedad de sus heridas, esos no eran moretones y marcas, eso era la vida real, la cruel y delicada vida real.
Pasó todos sus buenos deseos a través de la magia, temía que no fuera suficiente, pero al terminar de desear que él viviera, una gran luz potente salió de la varita, era tanto el brillo, que Moon sintió sus manos acalambradas y no vio por unos momentos. Cuando por fin su vista volvió a la normalidad. Pudo ver como Toffee empezaba a abrir los ojos.
¡Hola! Tss Tsss ¿Quieren un spoiler? ¿Les doy un spoiler? ¡SPOILER-AquiVemosComoToffeeSeVuelveInmortal-SPOILER! Jiji :D
Agradecimientos especiales a:
Aidil: A mi también, hubo un momento en que me fastidié, pero bueno, ya volvimos a lo interesante :D ¡disfruta la lectura! Y el spoiler jajajajaja
Yurikoatsuki: Pues terminó bien :D el capítulo... ahora veamos la reacción de nuestro lagarto favorito :D
Criticas, sugerencias, regaños por spoilearlos ¡Todo en los reviews!
Nos leemos~~
