Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada


Toffee abrió los ojos lentamente. Moon estaba estática sin saber muy bien qué hacer, no podía ocultar por más tiempo su estatus como princesa de Mewni, y menos con lo que acababa de hacer, pero sabía que había mentido, así que el tener la posibilidad de que él la rechazara le estaba causando una ansiedad tremenda.

El nombrado tardó un poco en enfocar la vista, como si la poca luz del sol que entraba al salón le molestase… después miró lentamente el lugar donde estaba, intentando reconocerlo y terminó su exploración cuando miró a Moon fijamente a los ojos. Aquello hizo que se le congelara la sangre a la chica, porque después de analizarla por unos segundos, Toffee empezó a bajar la mirada justo en las manos temblorosas que sostenían la varita.

Pasó un tiempo que a la chica se le hizo eterno, mientras él miraba aquel objeto, parecía que no entendiese lo que pasaba, o si lo estaba haciendo no lo podía comprender, ni mucho menos creer. De repente, de forma grácil, Toffee volvió a mirarla a ella, pero ahora lo hizo mientras se incorporaba y ponía su mano cerca de su cuello.

— Moon… — Pronunció, y la chica temió que él le rompiera el cuello allí mismo. —…Te cortaste el cabello. — Terminó mientras le dedicaba una sonrisa ligera.

— Toffee — Muy apenas pudo responder, ya que después de sentir como él le acariciaba el cabello, ella se lanzó directo a sus brazos con lágrimas en los ojos.

"Las muestras de afecto público no son una virtud Butterfly"

Aquel pensamiento la invadió cuando sintió el aroma de él inundando sus pulmones, aquella cercanía estaba en contra de todo protocolo y educación a la que se sometió desde pequeña… Pero lo necesitaba, necesitaba sentir por fin esa piel escamosa que tanto le aterraba al principio, oler el aroma que ella misma compartía y todo era porque necesitaba saber que él estaba bien, que estaba vivo.

El monstruo se quedó estático por un momento, sorprendido por la reacción de la chica. Ésta entonces temió haberlo lastimado y se alejó tímidamente de él.

— ¿Estás bien? — Preguntó mientras desviaba la mirada, intentando ocultar un sonrojo que de la nada apareció — Quiero decir ¿Te lastimé? ¿Te duele algo?

El lagarto analizó sus palabras, y lentamente empezó a salir de la cama, seguía sucio y con la ropa rasgada, sin embargo todas sus extremidades estaban completas, y su piel no tenía ningún rasguño.

— ¿Qué pasó? — Preguntó él y el otro monstruo que no había dicho nada se acercó para ayudarlo a levantarse.

— Tuviste unas heridas bastantes severas, menos mal que la princesa estuvo aquí para ayudarte, sino, habrías muerto.

Toffee pareció tambalearse cuando escucho aquello, miró fijamente a su acompañante, como si empezara a recordar todo lo que había vivido, después, le dirigió una mirada preocupada a Moon.

— ¿Moon? ¿Estás bien?

La chica estaba temblando y se estaba abrazando a sí misma.

— ¡Estaba preocupada! — Gritó, aunque pareciese que ella no se daba cuenta — ¡Cuando te fui a buscar no estabas, te tuve que venir a buscar hasta acá y cuando te encontré me dijeron que estabas a nada de morir! — Tomó un poco de aire antes de volver a gritar — ¡Seguramente fue Rasticore el que te hizo eso ¿Verdad?! El mismo monstruo que me atacó a mí hace tiempo.

Ambos monstruos se miraron con incredulidad, después, Toffee soltó su agarre del otro monstruo, caminando con una sorprendente naturalidad y se acercó a Moon para abrazarla.

— Perdón — Dijo, mientras la tomaba hacía sí. Era la primera vez que hacía algo como eso, él era mucho más alto que ella, así que fácilmente la pudo acurrucar en su pecho.

— Yo soy la que debo de pedirte perdón — Respondió ella, oculta en su pecho, no le importaba ensuciarse, quería que su rostro quedara cubierto para que el otro monstruos no viera su vulnerabilidad — Te he mentido.

Toffee le dio unas palmaditas en su espalda.

— No pasa nada. Todo está bien, relájate, ya todo ha pasado.

Moon se separó de él para mirarlo a los ojos.

— ¿Cómo puedes decir que no pasa nada? Te he mentido… ¡Te he engañado! He ocultado quien soy realmente ¿Por qué me dices palabras tan tranquilizadoras cuando yo soy la que he actuado mal? — Toffee volvió a acercar la chica hacia él, y ella volvió a esconder su rostro y para después volver a llorar.

El lagarto suspiró.

— Si me hubieses dicho tu procedencia cuando nos conocimos, seguramente te repelería ahí mismo… pero ahora me has ayudado ¿Verdad? — Él le levantó el rostro para mirarla — Eso es lo único que importa.

Moon sintió cómo sus piernas perdían fuerza, aquello era demasiado sentimentalismo para ella, ese sube y baja de emociones que últimamente había tenido parecía que ya le estaba empezando a cobrar factura, porque se sentía débil, y estaba a nada de desmayarse en ese mismo momento.

— Debemos hablar, a solas. — Interrumpió el monstruo que miraba incómodo la escena, Moon no se quería separar de Toffee, pero él empezó a romper el abrazo.

— ¿Quieres esperarme afuera un momento? — Preguntó, y antes de que Moon pudiese contestar algo, añadió: —Te prometo que nadie te ha a hacer nada. ¿Cierto? — La última pregunta la hizo mirando fijamente al monstruo que estaba presente, éste asintió con la cabeza y cruzó los brazos. Después Toffee se volvió a girar hacia Moon — No me tardaré mucho, estarás bien.

La chica quería objetar algo, pero el cansancio empezó a aumentar considerablemente, así que se dejó guiar a la salida de la sala sin oponer resistencia.

Una vez afuera, Moon recargó su espalda en la pared y cerró los ojos que le ardían, cuando hizo aquello sintió como una brisa de aire estaba acariciándole los cortos cabellos, y empezó a respirar con mayor tranquilidad, ella no sabía porque había reaccionado de aquella forma cuando él le preguntó cómo se sentía, pero es que enserio ella tenía miedo de perderlo, y si por alguna casualidad ella no hubiese ido a ese lugar, estaba segura de que lo habría perdido para siempre.

Se dio vuelta dejándose caer en el piso sin importarle ensuciarse, sus piernas tambaleaban y lo que le exigían era poder descansar un poco, supuso que aquello fue por el viaje y la falta de sueño a la que se sometió, así que continuó con los ojos cerrados mientras dejaba su cabeza recargada en la pared de la choza abrazando sus piernas.

No supo cuánto tiempo pasó, pero cuando Moon volvió a abrir los ojos, había varios monstruos cerca de ella, estaban semi-escondidos, obviamente, detrás de los árboles como ella lo había estado antes de llegar y, al igual que ella, no parecían que quisieran hacerle daño. Al contrario parecía que la estaban vigilando para ver si era peligrosa o no.

La chica supuso que su precaución era por la varita, pero se recordó que nadie la había visto usarla, además de que aún no salía Toffee. Entonces ¿Por qué? La chica volvió a fingir que dormía mientras por el rabillo de ojo veía como los monstruos la observaban detenidamente. Y justo cuando ya casi volvía a quedarse dormida, el niño ardilla, el que había seguido en la mañana, salió un poco más de su escondite y dijo:

— Mira, mamá. La mewmana duerme, igual que nosotros.

Moon se extrañó con aquel comentario, era claro que dormía, ¿Qué rayos pensaban los monstruos acerca de los suyos? Empezó a analizar aquella pregunta y se dio cuenta que ella tampoco sabía mucho de ellos, su madre siempre le había dicho que ellos eran salvajes y no tenían conciencia, pero ellos la estaban analizando, podían pensar, hablar y sentir.

Después de aquel pensamiento, la chica tuvo el deseo de abrir los ojos y empezar a relacionarse con ellos. Aquel monstruo sin nombre que fácil la pudo haber matado no lo hizo, y al parecer ellos tampoco querían matarla a ella. Moon empezó a moverse advirtiendo su despertar, y pudo ver cómo los monstruos volvían a esconderse más entre los árboles.

Por un momento le divirtió aquella situación y sonrío por lo bajo.

Se levantó, y fingió no ver ninguna cosa extraña, empezó a estirarse de espaldas, para que sus admiradores pensaran que ella no podía notar su presencia, y después, con un giro rápido volteó hacia los árboles y pudo ver como el niño ardilla estaba frente a ella.

— Por favor, no me comas — Dijo él, atrapado — Soy sólo una ardilla, no tenemos buen sabor, por favor, déjame ir.

Moon se sorprendió al ver un verdadero temor en el rostro del pequeño, estaba temblando con la mirada cristalina, y en el fondo de la arboleda pudo ver como su madre empezaba a acercarse sin disimular tanto. Eso la hizo comprender, tal vez ellos no eran tan salvajes como se suponía, sólo atacaban a los desconocidos cuando se metían en sus territorios o se sentían bajo amenaza.

— No te haré nada — Contestó, con la voz más suave que tenía — ¡No le haré nada a nadie! — Añadió con más fuerza, divertida y vio como las hojas de los árboles se volvían a mover "misteriosamente".

— Mi mamá me ha dicho que los Mewmanos como tú comen monstruos como yo — Dijo el pequeño, un poco más calmado — Dice que ustedes aparecen en las noches y nos toman con sus horribles garras si no nos dormimos temprano.

Aquello sonó como una historia infantil que Lady Winter le contaba cuando era pequeña, sólo que con los papeles invertidos. Claro que nunca un monstruo se le había aparecido debajo de la cama, pero siempre obedeció las órdenes de su niñera. Moon abrió las palmas frente al infante.

— Yo no veo ningunas horribles garras ¿O tú sí?

Moon se sorprendió cuando el pequeño empezó a acercársele a ella y examinó sus manos con minuciosidad, la chica sabía que no debía de hacer ningún movimiento en falso, porque la madre ardilla podía interpretar sus movimientos como una amenaza, así que se dedicó a sonreírle al pequeño mientras con sus manos peludas le tocaba los dedos y las uñas.

— ¡Mamá! — Gritó el niño — ¡No tiene nada! ¡Ya no te haré caso cuando me digas que el mewmano va a venir a comerme en las noches!

"Oops" Pensó la chica soltando una pequeña risita al imaginar a su pobre madre sufriendo porque él no quería dormirse. Y sin haberlo previsto, se dio cuenta de que ella le estaba dedicando una de sus pocas sonrisas sinceras al pequeño, claro, la sonrisa duró hasta que él la tomó de la muñeca y empezó a llevarla hacia los árboles.

— ¡No hace nada! — Dijo a la nada — ¡Y creo que hasta yo tengo más fuerza que ella!

Moon se sintió empalidecer de repente, ¿Y si aquello era un trampa? Vio al niño que aún la tenía sujeta de la mano y éste le ofreció una sonrisa divertida.

— ¡Vamos a enseñarte mi casa! —Dijo, y empezó a tirar de ella hacía donde se encontraba la aldea.

La chica no sabía muy bien que decir con todo aquello, así que se dejó guiar, el niño parecía cada vez más emocionado, porque la empezó a tirar con fuerza y rapidez hacia el lugar de reposo de monstruos. Tal parecía que el pequeño no mentía cuando dijo que él era más fuerte que ella. Moon empezó a mirar hacia atrás para observar como la madre estaba detrás de ellos a muy corta distancia, y detrás de ella muchos otros monstruos.

Cuando los monstruos más grandes vieron su mirada, detuvieron su andar, pero los más pequeños empezaron a acercársele a ella.

— ¡Eh Fungus!— Gritó una voz un poco más chillona, Moon supuso que de una niña — ¡Yo también le quiero enseñar mi casa!

— ¡Yo la tomé primero Ivy! — Gritó el niño, que arrastró a Moon más rápido como para no compartirla, pero la princesa inmediatamente sintió como su mano libre era tomada por otras manos peludas.

— Podemos compartirla — Dijo la niña, que tenía matices de conejo, a Moon le dio gracia lo que dijo, aunque una parte de ella pensó que bien podían referirse a compartirla como comida.

— ¡Yo también quiero estar con ella!

— ¡Y yo!

De la nada, Moon estuvo rodeada de niños-monstruo de todos tamaños y especies, Fungus, el niño ardilla, seguía sin soltarla, pero era cada vez más difícil seguirle el paso. La chica tenía miedo de que alguno la hiriera de alguna manera, pero tampoco quería verse mal educada al rechazarlos, así que siguió con los pasos más cautelosos que pudo hasta que llegó a la aldea.

— ¡Hemos llegado! — Dijo la niña, Ivy — Vamos a mi casa, ¡Te encantará! Es oscura y una parte está bajo tierra, pero es porque ahí están mis doce hermanos. ¡Les encantará verte!

— ¡Yo le dije primero que fuéramos a mi casa! — Se quejó Fungus.

— Pero mi casa está más cerca — Respondió la pequeña.

— ¡Pero yo en mi casas tengo gusanos recién capturados! — Dijo otro niño, el que parecía ave.

— N-niños… — Intervino Moon, aunque de forma nerviosa, no sabía cómo decirles en realidad, ¿Niños? ¿Monstruos? Era obvio que no eran Mewmanos, aunque vivían en los territorios de Mewni… ¿Entonces?... — ¿Y si mejor me muestran el pueblo primero? Digo, a sus padres no les gustaría recibir visitas inesperadas ¿O sí?

Moon sabía por experiencia propia que su madre odiaba las visitas inesperadas, así que tener visitas de ese tipo añadiendo que es de alguien de otra especie, alguien Mewmano como sus eternos rivales, seguramente causaría un disgusto bastante grande. Además, sabía que no estaba tomando tan mal aquella situación por el hecho de que estaba tratando con niños, pero imaginarse a ella en un lugar cerrado con monstruos adultos desconocidos que seguramente no tenían nada de inocentes era un paso que no quería dar aún.

Los pequeños analizaron su propuesta un momento.

— ¡Yo le enseño los cultivos! — Gritó el niño ave.

— ¡Y yo el campo de luciérnagas! — Añadió Ivy.

— ¡Y yo el establo! — Terminó Fungus.

Más sugerencias se añadieron después de esas tres, y mientras los niños se ponían de acuerdo acerca de a qué lugar irían primero, Moon miró directamente a la madre ardilla y a los demás monstruos que estaban detrás de ella, buscando aprobación respecto a sus acciones para con los pequeños. La madre ardilla cruzó los brazos y asintió con la cabeza.

Ese fue el inicio de una larga caminata, el pueblo era pequeño, pero tenía bastantes cosas alrededor, era cierto lo que le había dicho Toffee acerca de que estaba muy bien escondida la aldea, pero olvidó mencionar algo, también estaba muy bien ubicada. Tenía todo cerca; en una orilla tenían un pozo de donde se sacaba agua natural, atrás de ella se supone que había un espectáculo de luciérnagas, de las que Ivy se decepcionó al ver que estaban dormidas y no brillaban, y muchas casas en lo que deberían ser sus jardines tenían pequeños cultivos de todo tipo.

— ¿Y tú comes gusanos? — Le preguntó el niño ave, que ahora Moon sabía que tenía por nombre Shrub.

— No. — Respondió ella mientras miraba unos troncos de donde se sacaban dichos insectos, sorpresivamente el resto de los pequeños habían desaparecido, y ahora sólo quedaban ellos dos solos. — Mayormente como maíz.

— ¿Maíz? Nunca lo he probado. ¿Sabe bien?

— Te encantaría, lo podemos hacer de muchas formas, en forma de palomitas, de cereal, incluso de crema — Dijo ella mientras lo enumeraba con los dedos. Otra cosa que había descubierto ahí, era que los pequeños monstruos estaban maravillados con su cuerpo: ¿Por qué no tienes pelo? ¿Por qué tienes eso en la cara? ¿Por qué tus dedos son tan alargados? Eran preguntas que la acompañaron en todo el paseo.

— ¿Algún día lo podré probar? — Volvió a preguntar Shrub, mucho más emocionado, tanto así que sujeto con bastante fuerza la mano de Moon — Suena increíble, pero nosotros tenemos prohibido acercarnos a donde viven ustedes y no sabemos cómo sembrarlo.

La princesa meditó aquello, ese niño estaba emocionado con la idea de probar un poco de maíz, y los mewmanos como los Johansen lo desperdiciaban en absurdas guerras que no servían para nada.

— Te conseguiré un poco, no te preocupes.

El niño chilló de felicidad, y la chica sintió como un sentimiento cálido la invadía, eso era lo que quería hacer como Reina, poder ayudar a los otros en cumplir las cosas que más anhelaban.

— ¡Ya vámonos! — Gritó Fungus a lo lejos — ¡Aún no te he hemos enseñado la mejor parte! — La princesa y el niño ave se miraron entre sí, y juntos fueron a con los demás niños que los aguardaban en lo que parecía un viejo establo.

Moon no estaba muy equivocada, aquel gran granero estaba lleno de animales de todo tipo, los niños la hicieron pasar y le empezaron a presentar a cada uno de los asistentes, y al final, vio un waricornio que le llamó bastante la atención.

— Él es el nuevo — Explicó Fungus — Llegó aquí hace poco, por lo que aún no se adapta a nosotros, es horrible porque estamos seguros que él podría cargar a bastantes monstruos.

La chica miró al niño y después al corcel, no parecía tan bravo como decían.

— ¿Seguro que no está entrenado? — Le preguntó al niño — A mí me parece muy tranquilo.

— Incluso a mí se me hace raro que esté así — Se incluyó en la conversación otra niña que estaba al lado de Ivy — Usualmente siempre está haciendo mucho escándalo.

Moon no supo por qué, pero se acercó más al waricornio, y vio que en realidad él estaba muy calmado con ella.

— ¿Puedo? — Preguntó. Y los niños asintieron.

Cuando estuvo cerca de él vio que el animal incluso se acercaba más a ella de forma natural, incluso él estaba tan cómodo con ella que se posicionó para que ésta le pudiera acariciar el lomo.

— No entiendo por qué le tienen miedo ¡Es súper lindo! — Dijo, y los niños le miraron embobados con aquello.

— Nunca se había comportado así — Notó Shrub y Fungus asintió con la cabeza.

— Seguram… — Empezó a decir Ivy, pero se detuvo cuando vio como Toffee entraba por la puerta principal. — ¡General! ¡Está bien!— Gritó y corrió hacia él. Todos los niños la siguieron.

— ¿Qué le pasó?

— ¡Creí que iba a morir!

— ¡Me pude haber quedado dormido! — Éste último comentario fue de Fungus.

— Todo está bien. Alguien como yo no puede morir tan fácil. — Dijo Toffee y todos los niños gritaron y se amontonaron alrededor de él. Moon estaba en el mismo lugar con el waricornio, y vio una escena sumamente tierna. — Ahora niños, a sus casas que tengo que dejar a ésta princesa a su castillo.

Las miradas de los infantes se dirigieron hacia ella.

— ¿Eres una princesa?

— ¿Vives en un castillo?

— ¿Cómo es eso?

— ¿Dónde vives comen seres como nosotros?

— ¡Te acompañamos!

— ¡Sí! ¡Vamos!

Moon no supo qué cara poner cuando escuchó aquello, más no fue importante porque Toffee manejó muy bien la situación:

— Después niños, después. Ahorita es tarde, y si ella se tarda más la podrán regañar, al igual que ustedes ¿Ya hicieron sus deberes?

Un montón de quejas se escucharon y Toffee empezó a despachar a los niños fuera del granero, a pesar de los reproches y las pequeñas amenazas al fin Toffee quedó solo con Moon.

— ¿Estás bien? Ellos tienen demasiadas energías, espero no te hayan hecho daño. — Moon miró su muñeca dónde Shrub la había agarrado y le había dejado marca.

— No pasa nada, son niños, no miden su fuerza…

— Moon… — Dijo él. Y la chica sintió escalofríos solo por el tono que usó él — Gracias.

Ella se sintió desfallecer en ese mismo instante.

— N-no pasa nada, son niños, es más fácil tratar con ellos que con cortesanos, te lo aseguro — La chica no supo si su último comentario fue acertado a no, pero parecía que a su acompañante no le había molestado.

— No me refería a esto, me refería a todo. Moon muchas gracias. — La chica volvió a desviar su mirada.

— De nada… — Respondió en un susurro.

— Bueno, ¿Estás lista para irte? Ya es casi la tarde.

La chica volvió a mirar al monstruo que estaba frente a ella.

— ¿Tantas horas han pasado?

— Sí, perdón si me tardé, mi compañero quería saber si realmente me había curado o no.

— Descuida — Respondió, aunque sabía que tendría a Glossaryck encima de ella cuando llegase — ¿Nos vamos?

— Vámonos — Respondió él y abrió la puerta para salir del granero.

Justo cuando ya iban saliendo del pueblo pasaron por la casa de Fungus, Moon sabía que era su casa porque su madre estaba afuera de ella, y ésta solo alcanzó a gritar cuando ya iban unos metros adelante.

— ¡Eh! ¡Me mentiste!

Moon bajó la velocidad de sus pasos, confundida.

— ¿Le mentí? — Preguntó a Toffee, éste siguió con la mirada en el camino.

— Me decía a mí, varias veces ella veía cómo me salía del pueblo y regresaba con un extraño aroma, yo le decía que no era nada, pero ya te imaginarás a qué olía.

— Y-yo, yo no sé qué decir — Respondió Moon.

— Descuida — Dijo él — No me arrepiento de nada.


¡Al fin! Y así se llamó el borrador de este capítulo, CI 14A, Al fin jajajaja Bueno, como verán el capitulo está más largo que la mayoría de los capítulos, pero creo que les gustó bastante el anterior y todos me decían que era muy corto, y la verdad es que sí, además, quiero que para julio este fic esté acabado, así que le tengo que poner un poco más de prisa, y mucho más largo mejor... ¿Les gusta la idea?

Agradecimientos especiales a:

Fan Hinata: ¡Es y se quedará siendo inmortal! Saludos.

Diaryforadreamer: Nunca la dejaré, el hecho de que haya muy poquitos fics me da la motivación para hacer uno que espero sea de calidad, aún quedan capítulos,así que disfrútalos, están escritos con mucho amor *heart*

Laidyx: jajaja creo que sí x) Exacto, esos fanarts me encantaron, además de que las mini historias estuvieron muy bien hechas, maldita Daron que no nos dio ni un poquito más de material para el shipp, pero bueno, desde el inicio de la tercera temporada se encargó de romper todos los shipps establecidos, so, no es personal.
Apuesto que amaste este capítulo, ya hay mucha más química, las mentiras se fueron (? y ahora ya no hay nada que perder, ¿o Sí? Este nuevo personaje incógnito tendrá mucha más participación, pero por el momento se quedará en el anonimato... Espero tus dudas se resuelvan en este cap, o sino no dudes en dejar un hermosisimo comentario que me hace siempre sonreír de alegría :D

Aidil: ¡Qué arda el mundo! Tú eres de las mías, siempre buscando generar un poco de incertidumbre en las cosas jiji (O eso quiero creer) Este capítulo es un 50% más largo que el anterior, así que espero lo disfrutes mucho, saludos.

Yurikoatsuki: ¡Valdrá la pena no te preocupes! Disfruta este cap que estuvo mucho más largo :D

.1: Este capítulo está mucho más largo, disfrútalo mucho :D

Ayelen: ¡Adelante! todo esto es tuyo :D

L:M Burton: Actualización lista, y pues es más divertido escribir sobre algo desconocido, porque se tiene la libertad de poder escribir sin restricción alguna, espero te guste mucho, saludos.

Maria221B: Pues Toffee lo aceptó bien, pero tienes razón, la familia es súper diferente, vamos a ver que tal kukuku pero a la princesa ya se la ganó 3

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