Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada


La chica veía todo más lento de lo que era en realidad, la guardia real estaba rodeándolos a ambos, Toffee miraba fijamente a sus atacantes como si los estuviera analizando para poder enfrentarse a ellos, pero Moon estaba en blanco, no podía pensar en nada congruente, se sentía peor con cada segundo que pasaba.

Todo debía ser una pesadilla.

¿Cómo era posible que la guardia llegara tan rápido? Ni siquiera con los guerricornios más veloces podían llegar al internado en tan poco tiempo, ella había calculado que tenía un par de horas antes de su llegada, antes de aquel tortuoso enfrentamiento. Esa situación era completamente irreal, no había nada en Mewni que los hiciera viajar a tal velocidad.

A menos que…

No.

Sus sentimientos revolotearon por la angustia y su mente encontró la terrible respuesta cuando vio como un carruaje volador se acercaba a ellos. No había nada físico que pudiera mover a toda una guardia, pero la magia de la Reina era poderosa, y al parecer no era mentira cuando se decía que podía mover ejércitos a su voluntad. La respiración se le cortó.

Toffee puso una de sus manos en su cintura con el objetivo de protegerla. La chica sintió una corriente de energía por toda su espalda, era increíble como aún en esa situación, él podía causarle aquello con un solo toque, lastimosamente no pudo disfrutar un poco de aquel cosquilleo, porque la ansiedad aumentaba con cada segundo que pasaba. Los soldados volvieron a apuntar sus armas hacia ellos por aquel movimiento, pero se detuvieron en seco cuando el carruaje se puso justo en frente de la pareja.

Moon empezó a temblar cuando vio cómo su madre bajaba del transporte con una cara colérica, ella siempre lucía enojada, pero aquel rostro superaba al resto, prácticamente su cara estaba desfigurada por la presión que ejercían sus músculos para contener todo el coraje que tenía, las venas de su cuello sobresaltaban, la piel se le veía roja, sus marcas de mariposas brillaban de un color amarillento y tenía las manos hechas puño.

— Ma-madre… — Estaba aterrada, los ojos de su madre jamás se habían visto tan oscuros y nublados de furia, tenía la mirada fija en Toffee y en como la tenía sujetada en un vano intento de protegerla.

Moon apretó sus manos en el brazo de él cuando vio que su madre no reaccionaba a su voz, y en vez de relajarse, empezaba a hacer un conjuro con sus brazos, la joven princesa sintió el verdadero pánico cuando vio el resultado de aquel encantamiento: una flecha de luz azul que estaba dirigida hacia ellos.

La chica quiso mover a Toffee para darle una señal de que huyera, pero todo pasó demasiado rápido; la flecha cruzó el aire en un parpadear de ojos, y lo único que sus reflejos le permitieron ver fue como la flecha le atravesaba justo en medio del pecho, sin manchas de sangre pero causándole un dolor terrible.

Segundos después de que la flecha desapareciese Moon miro incrédula a su madre, intentando corroborar que realmente su propia familia la había atacado, intento ver algún rostro de preocupación en su progenitora, pero la Reina aún seguía con el rostro desfigurado. La flecha iba destinada para ella, sin duda.

La chica divisó cómo su madre mostraba una horrible sonrisa de satisfacción mientras lanzaba una orden que no alcanzó a escuchar. La vista se le empezó a nublar, las siluetas se empezaron a ver borrosas y sintió como perdía fuerza en las piernas.

Lo último que Moon observó, fue cómo se resbalaba y caía lejos de los brazos de Toffee, y cuando las piedrillas en el suelo impactaron su mejilla vio con la mirada vacía cómo la guardia empezaba a atacarlo a su compañero y lanzaba largas cuerdas hacia él.

Después, todo se volvió negro.


La señorita Heinous estaba leyendo en su habitación, aún era temprano así que tenía unos minutos de serenidad antes de asistir al comedor para desayunar y empezar su día.

Iba por la décima hoja del día cuando estrepitosamente empezaron a golpear su puerta, saltó del susto y tiró su libro al suelo, se levantó de golpe y no se molestó siquiera en pensar en recoger el texto porque su mente se puso en alerta inmediatamente, intentó pensar rápidamente en qué podría causar aquella alerta semejante a esa hora, pero se relajó un poco cuando distinguió la voz de la directora por detrás de la madera que las dividía.

— ¡Señorita Heinous! ¡Abra la puerta! — La nombrada se permitió respirar sólo un momento cuando se dio cuenta de que aún estaba a salvo.

— ¿Qué es lo qu…? — No pudo terminar la oración porque apenas abrió un poco su puerta, la directora la extrajo fuertemente.

Ésta la empezó a tirar por el pasillo y empezó a correr, la señorita Heinous la siguió confundida, el rostro de su superior estaba entre nervioso y… ¿emocionado? No se podía distinguir bien entre los múltiples movimientos que hacía.

— ¿Qué es lo que pasa? — Volvió a preguntar la señorita Heinous cuando vio que se acercaban a los cuartos de las chicas, pero en vez de que hubiera movimiento como era costumbre a esa hora, todo estaba desértico y había guardias en todas las puertas.

— Todas las princesas tienen prohibido salir — Dijo la mayor entre jadeos, se notaba que no estaba acostumbrada a correr como en ese momento — Hemos puesto un guardia en cada puerta para que todas obedezcan sin excepciones.

La señorita Heinous asintió pero aún no sabía a qué se debía todo ese imprevisto, todo parecía una emergencia, los salones estaban cerrados y las ventanas se estaban cubriendo con telas. Su corazón dio un vuelco cuando vio que al final de un pasillo había una habitación que no tenía guardia, la habitación de Moon Butterfly.

Sus pasos quisieron detenerse en ese mismo instante, pero se contuvo, en su lugar miró a la directora buscando respuestas, y ésta, un poco más calmada por casi llegar a su destino dijo:

— Debemos de tomar sólo lo más esencial de la princesa, su mascota, su libro, su varita y al guardián.

La señorita Heinous sintió la boca seca de repente ¿Tomar a Glossaryck? No, ella no podía hacer eso.

— ¿Qué ha pasado? — Volvió a preguntar, pero su pregunta fue respondida hasta que estuvo en la puerta de la habitación de Moon.

— Toma a la cabra — Dijo la directora — Asústala, has que se vea y escuche inquieta, que parezca que ha corrido bastante.

La nombrada hizo lo que se le ordenó sin hacer ninguna protesta. Con el corazón latiéndole a mil por hora fue fácil asustar al pequeño que estaba dormido plácido en la cama de Moon, éste empezó a ponerse nervioso y la directora volvió a decir que lo agitara más para que estuviera realmente alarmado.

— ¿Por qué? — Preguntó la señorita Heinous mientras sentía como sus brazos eran arañados por los movimientos bruscos del animal.

— Porque debe de parecer que él ha corrido bastante para alertarnos del terrible suceso que le ha pasado a la princesa Butterfly — Explicó mientras tomaba los demás artilugios que había citado — Él ha venido a alertarnos del trágico ataque que tuvo la princesa debido a la furia de un monstruo salvaje.

La joven de pelo ondulado sintió que estaba a nada de tirar al animal al suelo por la impresión.

— ¿Qué?

— Es la versión oficial, dictada directamente por la Reina — Señaló la directora, y la señorita Heinous captó el mensaje. Cuando ambas se dirigieron aún con prisa a la puerta principal a dejar los artículos que habían tomado, un extraño silencio invadió a ambas, y para romper aquel momento incómodo, la mayor agregó en un susurro — Lo qué la princesa Butterfly haya hecho con un monstruo tan temprano en la mañana sin su mascota y sin la protección de su varita no nos debe de interesar en lo más mínimo.

La señorita Heinous estaba impactada por aquellas palabras, no supo que cara poner en ese instante, lo que le decía la directora era demasiado. Justo cuando pensó en pedir las teorías de la mayor, una mujer aproximadamente de la edad de la directora, se acercó para tomar las pertenencias de Moon.

— Soy la nodriza de la princesa Butterfly — Dijo con voz reservada — Yo me encargaré de hacérselos llegar, gracias. Yo me encargo a partir de ahora.

— ¿Se encuentra bien la princesa? — Preguntó la directora una vez que le pasó las pertenencias de la heredera Butterfly.

— No sé — Respondió la nodriza, en eso se acercaron dos guardias hacia ellas; uno tomó al cabra-cerdito y otro los artículos mágicos y tan rápido como llegaron, desaparecieron. — El ataque que tuvo la dejó inconsciente, y no ha despertado aún.

— ¿Podemos ir a verla? ¿Señorita…? — Volvió a preguntar la dirigente de la escuela. Todo parecía muy hermético, pero ella era la responsable de la escuela y debía de conocer tan siquiera una parte de lo que realmente había pasado para poder responder a las dudas de los padres de las princesas de Santa Olga y de los príncipes del colegio hermano.

La señorita Heinous estuvo a nada de decir que ella desistiría a aquella visita, no podía ver a la Reina, pero justo antes de que juntara aire para poder declinar la invitación, la nodriza habló y la dejó con las palabras en la garganta.

— Lady Winter — Dijo presentándose, después de pensar su respuesta un momento— Por supuesto, la Reina se ha adelantado en su regreso a Mewni, pero nosotros nos hemos tenido que quedar para… — Titubeó en ese momento, y a la señorita Heinous no se le escapó ese gesto —…Para ver la situación de la princesa, está en un improvisado campamento, pero se le está dando la mejor atención.

Las tres mujeres se acercaron a dicho campamento, la señorita Heinous estaba un poco más relajada al saber que la Reina no se encontraba ahí, pero sabía que debía de mostrarse fuerte por cualquier cosa. Después de unos cinco minutos de caminata, llegaron a dicho lugar y las dos institutrices de Santa Olga sintieron pánico al ver semejante escena.

Moon estaba en una tipo cápsula llena de agua, tenía el vestido desgarrado y totalmente sucio, había partículas de sangre al fondo de aquel aparato y el cuerpo de ella estaba flotando con solo un ligero tubito que se conectaba con su nariz.

La señorita Heinous y la directora corrieron inmediatamente para ver a la joven más de cerca, ésta tenía la piel sana a simple vista, pero su rostro parecía que se contraía, no lo diría en voz alta, pero para la señorita Heinous parecía que Moon, aun inconsciente, estaba llorando.

Después de admirar su situación, las maestras se encontraban más serenas, al parecer no les iban a decir lo que realmente había pasado con la princesa Butterfly, pero por lo menos sabían que ella estaba a salvo. Cuando ambas giraron su cuerpo para encontrarse con Lady Winter para decirle que se iban a retirar, la mirada de ambas se perdió en la jaula que estaba justo enfrente de ellas.

La señorita Heinous tuvo que taparse la boca para evitar soltar un desgarrador grito, la directora tenía los ojos abiertos como platos por semejante escena, la nodriza al ver la reacción de ellas supo lo que estaban mirando, más no puso su mirada en el origen de aquello.

En la jaula de enfrente se encontraba un monstruo, la señorita Heinous no lo podía ver bien debido a las lágrimas en sus ojos, intentaba limpiárselas con una mano, pero necesitaba las dos para contener los gritos de su boca, parpadeó bastantes veces para poder darse una imagen que no fuera borrosa.

La jaula era pequeña en altura y espaciosa en lo largo, justo lo suficiente para que el monstruo que parecía ser de un tipo lagarto estuviese en cuatro patas. Se notaba que él también había recibido una paliza, porque los harapos que vestía también estaban hechos girones y llenos de sangre, y sorprendentemente al igual que Moon, su piel tampoco tenía marcas de heridas. Apenas él desvió la mirada para concentrarse en las nuevas visitas, un guardia metió un tubo largo y lo pegó en su piel.

La señorita Heinous hubiese deseado no haber visto eso jamás. El tubo lanzó una luz blanca con un horrible sonido, y de la nada el monstruo se dejó caer al suelo mientras lanzaba un quejido de dolor, lo estaban torturando con choques de energía distinguió la mujer, y por cómo se escuchaba el quejido de dolor que él soltaba, ella adivinó que ya se le había desgarrado la garganta de tanto gritar.

— Por aquí — Dijo Lady Winter, desviando su atención. Por el rostro que tenía, tampoco parecía disfrutar de la tortura que le daban a aquel ser.

Tanto como la señorita Heinous como la directora, mordieron sus labios inferiores para agarrar fuerza e irse de ahí, a ninguna de ellas les incumbía aquel asunto. Justo cuando empezaron a caminar de regreso al internado, la señorita Heinous sintió un horrible escalofrío cuando escucho un "Moon" en el aire, no supo por qué, pero estaba segura de que el monstruo, en su delirio, había pronunciado aquel nombre.


La oscuridad la invadía, Moon sabía que estaba ahí pero ni siquiera se podía ver u oír. Estaba hecha un ovillo mientras lloraba a lágrima viva, lo había arruinado, lo había arruinado totalmente, ya no podía hacer nada, su idea de unir dos reinos se había derrumbado, y a cambio de eso se exilió con ambos clanes… Su madre y su familia le darían la espalda al ver que se había relacionado con un monstruo, y los monstruos le darían la espalda por haber causado el asesinato de uno de sus líderes.

Ahora no pertenecía a ningún lado y eso la aterraba. No podía despertar por más que ella lo deseara, estaba encerrada en esa oscuridad que parecía más densa con cada minuto que pasaba, aún estaba viva, lo podía sentir, pero no sabía qué tipo de hechizo le había puesto su madre para que no despertase por más que quisiese. Lo que más le frustraba era lo que le había dicho Baby acerca de que su magia aún era demasiado débil como para corromper la de su madre, y por ende estaba condenada a estar ahí hasta que la Reina quisiese.

Estaba tan estresada que sólo se limitaba a llorar para sacar un poco de frustración, le gustaría estar despierta para poder hacer algo, pero… ¿Qué podía hacer? Cuando se preguntaba aquello se le nublaba la mente, se sentía tan inútil, si su madre tenía una idea nadie podía contradecirla, y si alguien lo hacía la pagaba caro, tal vez era mejor quedarse en medio de la oscuridad para evitar problemas, pero ¿Por qué se sentía tan mal?

Volvió a gritar de dolor con la mente hecha un lío, no se podía escuchar, pero estaba segura que su garganta estaba ronca por todo el esfuerzo que hacía al sacar aquellos gritos, volvió a gritar más fuerte, destrozada y empezó a sujetarse la cabeza con el afán de sentir que no moría. Estaba entrando en un estado de pánico, y parecía que nadie la iba a ayudar ahí.

Pobre, pobre princesa. — Escuchó una voz a lo lejos, le sonó cómodamente familiar, aunque en aquel estado deplorable cualquier sonido le resultaría agradable, era como el oasis de un viajero del desierto, pues eso le demostraba que al menos no se estaba volviendo loca.

Moon se tranquilizó un poco, sólo lo suficiente para intentar descubrir de dónde provenía el sonido. Quería reconocerlo, estaba segura que lo había escuchado antes pero su mente no le permitía recordar dónde. La confusión, la culpa y el miedo agobiaban todo su ser.

¿Por qué lloras? — Preguntó aquella voz, y Moon sintió que provenía de un lugar diferente de dónde la había escuchado inicialmente.

— Lo he arruinado — Dijo, sorprendida porque al fin pudo escucharse a sí misma — He causado la muerte de alguien.

Estoy seguro de que él no morirá tan fácilmente — Respondió la voz sencillamente — ¿Por qué has causado aquello?

— Porque no me atreví a hablar cuando tuve la oportunidad. — Aquello le resultó muy familiar a Moon, ella no se abría con nadie, pero con esa voz decía exactamente lo que su corazón sentía. Ya no tenía nada que perder.

Pero eres princesa, todos estarían muy dispuestos a escucharte.

— Todos menos mi madre — Respondió Moon con rencor, se volvió a sorprender, ella nunca había hablado así. Pero aún sentía un frío metal clavado en su pecho.

Tu madre sería la principal, eres su única hija ¿No?

— Sí.

Entonces tienes todos los privilegios que cualquier chica desearía tener.

— Querrás decir obligaciones — Volvió a decir con amargura — No entiendo a dónde quieres llegar. —Moon sintió como una brisa se paseaba sobre ella, y sorpresivamente sintió una presencia a lado suyo.

Se supone que a las Reinas lo que más les importa es su linaje ¿Cierto? Sí eres la única heredera directa, es normal que te sobreprotejan, porque sin ti el legado se perdería. — Moon sintió el peso de las palabras, pero antes de decir cualquier cosa, la voz continuó — Deberías de usar eso a tu favor.

También se suponía que los más que le importaba a una madre era sus hijos, sin embargo, lo dejó pasar.

— ¿Cómo?

Amenázala. Sí tu madre es tan severa como tu corazón dicta, significa que tiene grandes aspiraciones para contigo… imagina que todos sus planes se vean arruinados a costa de que ella no cumplió una petición de su hija única, sería la peor humillación.

— Mi madre no me quiere. — Respondió Moon, a pesar de que de niña siempre lo supo, aquello nunca lo había dicho en voz alta.

No, pero te necesita, que es casi lo mismo. Para entender a tu enemigo tienes que pensar como él. Entiende a tu madre, quiere que seas la hija perfecta para que su nombre sea como el de la mejor persona de todas, sin embargo muy y apenas ella se tolera a sí misma, por ende tuvo que dejar tu crianza en otras manos. Claro, además de otros factores.

Moon meditó aquello, era cierto, sus padres muy y apenas se hablaban cuando no se trataba de asuntos reales o referentes a ella. Comían juntos pero era más por educación, y ahora que lo recordaba, ellos dormían en la misma habitación solamente para guardar apariencias con los invitados, ya que poseían camas distintas.

— ¿Qué debo de hacer?

Piensa. Tienes a tu madre y a tu reino a tu merced, la Reina puede ser la gobernante, pero ya vivió la mayoría de su tiempo de reinado, ahora te toca a ti ser su reemplazo, y te aseguro que tendrás mucho más apoyo al inicio de este, que tu madre en toda su carrera.

Moon se despertó de un salto girándose, mientras empezaba a toser agua y la escupía en el suelo, apenas estaba distinguiendo el lugar dónde estaba cuando Lady Winter se acercó hacia ella.

— Tranquila princesa, respire — Dijo la mayor mientras golpeaba ligeramente su espalda. Moon sentía la garganta irritada y por eso se estaba desesperando al respirar… pero apenas se controló un poco, distinguió que estaba en una capsula de agua en la habitación del castillo.

— ¿Dónde está Toffee? — Preguntó, y Lady Winter se puso totalmente roja mientras desviaba la mirada.

— No sé de quién habla. — Dijo en apenas un susurro.

— ¡De Toffee! — Gritó Moon, y al escuchar el eco que su voz hizo, supo que eran altas horas de la noche — ¿Dónde está? Lady Winter ¡Dígame!

La nodriza seguía sin ver a Moon a los ojos, su rostro seguía estando rojo y parecía que estaba repitiendo un juramento para sí misma.

Moon empezó a desesperarse, había tenido un sueño, algo… alguien le había hablado, no recordaba cómo había sido la conversación, pero recordaba muy bien la sensación de saber que ella era la princesa, y que por ese derecho de nacimiento tenía el poder de cambiar las cosas.

— E-en el calabozo — Dijo la mayor mientras cerraba los ojos con fuerza, y lágrimas salían de sus ojos. Moon nunca la había visto así, pero no tuvo tiempo de sentimentalismos, salió disparada de su cama sin importarle que estuviese mojada y sin calzado. Corrió tanto como sus piernas tambaleantes le permitían y en el camino a las mazmorras tomó una espada de una armadura que decoraba un pasillo.


¡Y regresamos con la ansiada continuación! Espero que realmente la disfruten *Heart* Yo ando enferma pero aun así le puse mi mejor esfuerzo a la historia, espero que hayan quedado complacidos, o sino, pues aún hay capítulos que necesitan ser escritos.

Agradecimientos especiales a:

Samikun15: ¡Ya se reveló por que llegaron tan rápido! ¿Te lo imaginabas?

Aidil: Yo también pensé en la Mewbertad como el periodo, solo que un poco más hardcore, descuida, los encuentros de ellos aumentarán más en vez de disminuir, jojojo.

L.M Burton: Nunca lo dejaré de hacer :D disfruta la lectura ^.^/

Alejandra.B: Obviamente le llegará la mewbertad a Moon, y obviamente nuestro querido lagarto será victima de aquello, aún no es el momento, pero no dudes en que pasará.

Solesc: Comet es orgullosa, vamos a ver cómo lo soluciona Moon, al fin y al cabo es la única heredera, ¿Crees que le haga caso a la voz misteriosa? Recuerda que de quien nos debemos de preocupar más no es de Comet, sino de Mena.

LadyX: Daron nos ha quitado muchas cosas :'v, ya quitarnos la relación de Eclipsa sería demás, la verdad me gustó el capítulo del fin de semana, fue de ¡BOOOM BTCH¡ ¿Criticaban el Moonffee? El Heinous x Rasticore es canon ¡Putos! Vamos se notaba que ella se obsesionó con él, si no, sólo lo hubiese matado, pero NO, se llevó su brazo para que lo acompañara en su aventura, me recordó el anime de School Days donde la chica se lleva la cabeza del chico para decir "Finalmente estamos juntos y nadie va a poder separarnos", ¡Creepy pero genial!, La explicación de la guardia y su velocidad fue demostrada, y lo que le espera a Moon está por verse, pero aún así te juro que habrá mas cercanía entre estos dos *Heart*.

Aye: AHHHHHHHHHHH.

Ariadne P: Actualicé justo en menos de dos horas de tu comentario, enserio que surte tienes jajaja, ¿Se va a poner feo? Sin duda, ¿Te va a encantar? Te lo aseguro.

Dudas, sugerencias, amenazas de muerte... ¡Todo en los comentarios!

Nos leemos~~