Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada
— Y ahora con ustedes ¡La princesa Moon Butterfly!
Tambores y trompetas sonaron cuando Moon bajó del carruaje con una sonrisa que maravilló a más de un presente que se había formado para ver su llegada. Apenas ella tocó el piso, River Johansen, el príncipe del Reino, y su prometido, se encaminó para tomarla del brazo y acompañarla en el trayecto hacia el castillo.
Tal vez era porque se había mentalizado, o porque había dormido bastante bien o porque ya necesitaba estar en tierra firme, pero la joven princesa aceptó sin tanta repulsión el brazo del chico. Se le hacía extraño sujetarlo porque él era mucho más bajo que ella, y en vez de que ella se apoyase en él, parecía que él se apoyaba en ella.
Aquello era totalmente incómodo, más no debía de demostrarlo, porque todos los pueblerinos que la estaban observando se habían maravillado con la escena.
— E-espero que no te haya cansado mucho el viaje. — Susurró River a la mitad de la caminata.
— No — Respondió Moon — Para ser sincera descansé bastante.
¿Y cómo no descansar? Si se la pasó dormida casi 24 horas. seguramente hubiese dormido el día completo o incluso más si el chofer de la carroza no la hubiera despertado para preguntarle si se encontraba bien. Era obvio que él se preocupó al ver que la princesa no pedía comida, agua, pararse un poco para mover las piernas o ir a refrescarse un poco en un baño improvisado.
— Me alegro — Dijo — ¡Porque vamos a hacer bastantes cosas divertidas aquí! — La chica soltó una sonrisa forzada y continuó la caminata, debía de mostrarse simpática, recordó las palabras de su padre sobre que esa situación no era culpa de River ni de ella, así que inhaló un par de veces mientras se repetía que no tenía caso enojarse con él.
Llegaron a la puerta del castillo y los Reyes Johansen junto con otro chico gordito que se notaba era menor que River (Aunque pronto lo superaría en estatura) la estaban esperando. Moon hizo una reverencia formal, pero los mayores fueron y la abrazaron hasta cargarla, la platinada no estaba acostumbrada a tales muestras de cariño en público, ni siquiera en privado, pero al ver que nadie se sorprendía con eso, pensó que tal vez esa costumbre no era mala del todo en ese lugar.
— ¡Qué bueno que llegaste a salvo mi niña! — Dijo la Reina mientras inspeccionaba a la chica para ver si no tenía alguna herida. — Te divertirás mucho aquí en el castillo, ¡ya lo verás!
Moon asintió mientras se adentraba en el castillo, la Reina seguía parloteando junto con el Rey y lo que supuso era el hermano menor de River. Si ignoraba aquel parloteo, y se concentraba en el castillo, realmente éste le impresionaba; era un castillo de madera, rústico, pero con un encanto en él. Había paredes con grandes cortinas que tenían diseños de todo tipo, cuadros que tenían el marco con grandes detalles, y muchas lámparas que adornaban totalmente el lugar.
— Mi hermano pidió que reacomodáramos el recibidor, el comedor y tu cuarto para que fuesen más de tu agrado — Dijo el chico que vio como la princesa admiraba los detalles en las paredes — La verdad no entiendo por qué tanta sobriedad por una chica tan delgada y pálida como t….
— Gracias por acompañarnos hermano — Dijo River que había llegado con un saco grande y abultado — A partir de aquí yo acompaño a Moon a su cuarto.
El príncipe pareció querer responder algo, pero en eso la Reina interrumpió;
— ¡Es verdad! Ella necesita descansar, darse un baño y caminar por los establos para…
— ¡Y comer! ¡No se te olvide comer!
— Por supuesto — Dijo la Reina divertida por la interrupción de su esposo — Y comer para su bienvenida en la noche.
— Sigo sin entender por qué hacemos todo esto por ella — Dijo el menor mientras cruzaba los brazos molesto — Además, no es una típica bienvenida, no va a haber caza ni duelos ¿Qué clase de bienvenida es esa?
— Una que le gusta a ella — Dijo la mujer mientras le dedicaba una sonrisa de vergüenza a la heredera Butterfly, ésta se mostró confusa por la conversación, al parecer el pequeño niño no estaba muy de acuerdo con su llegada al castillo. ¿Sería el único?
— Vamos hija — Dijo el Rey — Vamos a acompañarte a tu cuarto. Y tú, — Se refirió a su heredero menor — Si no quieres estar aquí ve a pedir que le lleven algo de comer, y saliendo te espero donde siempre.
El niño puso cara de querer hacer un berrinche pero antes de eso salió disparado en una dirección opuesta a la de ellos.
— Niños, así son a esa edad Que se les puede hacer, ¿verdad? — Mencionó en tono casual la Reina mientras seguía caminando. Moon sabía exactamente que se le podía hacer a un niño como él, pero no se iba a atrever a decirlo en voz alta.
— Y este es tu cuarto — Señaló River cuando llegaron a una habitación algo alejada del resto.
— ¡Esperamos que te agrade cariño! — Dijo la Reina — ¡La decoración del lugar fue totalmente escogida pensando en ti!
— Si, gracias — Respondió la chica que se sentía algo agobiada por todas esas presencias rodeándola.
— No tienes nada que agradecer, ¡Para eso está la familia!
— Dentro de poco llegará tu comida, ¡Debes de estar bien nutrida para la presentación de la noche!
— Sí — Volvió a responder la chica mientras se metía a la habitación, no quería parecer grosera, pero los Reyes no parecían quererse ir de ahí.
— ¡Espera! — Dijo River antes de que Moon cerrara la puerta — E-esto es para ti — Señaló el bolso grande que llevaba consigo— No lo tomes como ofensa, pero realmente me gustaría que lo usaras… ¡Hasta luego! — Y tras dejarle el saco en sus manos, el príncipe con el rostro rojo huyó de ahí.
La princesa cerró la puerta extrañada, al ver el tamaño de la bolsa suponía que ésta tendría un gran peso, pero no fue así, no era que fuese totalmente liviano, pero era algo que ella podía cargar sin dificultad, no lo pensó mucho y llevó aquel extraño bulto a la cama en la que dormiría esos tortuosos días.
Una vez entregados unos grandes platillos de merienda junto con los cofres con sus pertenencias, Moon se pudo relajar más en aquella habitación, siendo sincera no se imaginaba así el Castillo donde vivía River, y el ver que se había equivocado la hacía sentir menos tensa sobre la situación. Aun así no bajó la guardia y decidió meterse a bañar, no le habían dicho exactamente a qué hora tenía que estar lista, pero a pesar de conocer las costumbres de River, y saber que si se atrasaba en su preparación los Reyes lo verían perfectamente normal, ella quería dar una buena imagen de sí misma y su Reino.
Su baño se tardó un poco más de lo usual cuando la chica descubrió que su cuarto tenía una tina llena de jabones y esencias aromáticas de todo tipo, y al tocar su piel el agua caliente, el cansancio del viaje se reflejó en todo su cuerpo. Se dejó mimar los las sales y los olores a flores mientras se hundía en el agua. Fue cobarde lo que había hecho en el carruaje, dormirse para no pensar, pero ahora estaba en la realidad, y debía de afrontarla.
Tras ese pensamiento salió del agua, debía de alistarse para presentarse ante ese extraño Reino, porque a pesar de que no le gustase, debía de tener una relación con él para el futuro, y esa presentación era una muy buena forma de darse a conocer – Un escalofrío la invadió – Solo esperaba que el pueblo no la fuese odiar después de romper el compromiso con su príncipe heredero.
Aún en bata la chica se sentó en la cama para analizar el cuarto, era ordenado y pulcro, no había rastros de polvo a pesar de que tenía varias plantas dentro de la habitación, había banderas de diferentes colores en las paredes actuando como decoración, y las sabanas eran de telas que hacían alusiones a las pieles de los animales, si, a pesar de tener ese estilo salvaje, el ambiente que creaba la hacía sentir confortable.
Cuando termino de admirar los detalles en los muebles de madera oscura, Moon volteó a ver el saco que le había dado River. No tenía ni idea de lo que pudiese haber ahí, y la verdad no le interesaba mucho, así que decidió ir a probar los aperitivos que le habían llevado mientras ella se aseaba; eran tres platos con grandes cantidades de comida, pero esta comida estaba acomodada en pequeñas porciones, unas se veían sumamente toscas e inclusive sucias, pero otras estaban decentes, así que como la princesa no había comido nada solido desde el inicio de su viaje, tomó un canapé con las manos y empezó a degustar el manjar que sostenía. Definitivamente no estaba acostumbrada a ese tipo de dieta, en casa el chef real procuraba siempre traer los más saludables alimentos, todo lo contrario a la grasa que escurría siempre de los platos de los Johansen.
Justo cuando ya había terminado el tercer canapé, que la chica había distinguido estaba hecho con harinas, salsa de jitomate, queso y un poco de carne, alguien tocó a su puerta, Moon dejó lo que estaba comiendo (que no estaba tan mal) y decidió darle la autorización de entrar a la persona que la llamaba.
Apenas dijo – "Adelante" – Una niña, de no más de 10 años entró casi desesperada a la habitación, una vez dentro, empezó a admirar el lugar como si nunca lo hubiese visto en su vida, Moon se extrañó ante tal acción, pero detrás de ella vino una mujer que por su parecido se entendía que era su madre, y le hizo una reverencia a la princesa.
— Su alteza — Dijo mientras se inclinaba — Es todo un honor para mí ayudarla en su preparación del día de hoy.
Moon inclinó la cabeza a modo de saludo, y se ajustó un poco más la bata que la cubría.
— Es igual para mí, es un honor ser bridada de sus servicios y ayuda en esta noche tan especial.
La mujer se sorprendió por tal respuesta, abrió los ojos perpleja y se quedó congelada mientras sus ojos mostraban un pánico indiscreto.
— No entiendo por qué el decorador se tardó tanto preparando la habitación ¡Está casi vacía y no huele a nada! — Moon se le quedó viendo a la niña que seguía boba mirando las paredes e inspeccionando las plantas que colgaban a lado de las ventanas.
— Shhh, niña, shhhh — Dijo la mujer, mientras entraba a la habitación para sujetar a la pequeña, pero esta se escabulló y se metió debajo de la cama — No digas eso en frente de su alteza.
La mencionada se alejó de la cama sin saber muy bien que hacer, era normal que varias sirvientas llevaran a sus hijas cuando la alistaban para algún evento porque las tomaban como ayudantes e incluso les instruían acerca de cómo debía de ser un bien peinado o como ajustar un corsé, pero nunca le había tocado que madre e hija discutiesen enfrente de ella.
La niña le sacó la lengua a la mujer.
— ¿Por qué no? Tú has dicho cosas peores enfrente de los Reyes.
La mujer encolerizó, o eso pudo notar Moon cuando se le puso el rostro totalmente rojo, y antes de que la niña volviese a decir otra cosa, la mayor se quitó un zapato y también se metió debajo de la cama para gritarle a su hija.
— ¡Eso no se dice nunca frente a los desconocidos! ¿Qué va a pensar la Princesa de nosotras? ¡Sal ya y ayúdame a alistarla tal como habíamos acordado!
La joven heredera vio como el vestido de la mujer se movía de forma irregular en el piso mientras gritaba, y la niña salía de otro lado sin siquiera inmutarse por los gritos, pero antes de que se diera a la fuga la mujer lanzó el zapato con fuerza y le calló en el hombro a la pequeña, que al sentir el golpe se detuvo de repente.
— ¡Compórtate! — Le dijo, y la niña la miró resentida. Volvió a repetir mientras miraba con detenimiento a la infante — Compórtate. — El duelo de miradas duró unos segundos, pero en eso la mayor empezó a levantar el otro pie en señal de quitarse el otro zapato.
— De acuerdo, iré por flores ¡Adiós! — Y tras decir eso, la niña salió corriendo hacia la puerta por la que había entrado. La mujer asintió orgullosa y se acercó a recoger su calzado, pero al levantarse pudo sentir la mirada asustada de la princesa Butterfly que estaba en un rincón y su rostro volvió a enrojecer por segunda vez en el día.
Moon estaba impactada ¿Qué acaba de suceder? Nunca había visto algo así en su vida y no supo cómo reaccionar, era obvio que aquellas personas habían roto bastantes reglas en ese espectáculo y lo más acertado era despedirlas, pero todo había pasado muy rápido y al parecer la magia aún seguía en su cuerpo, porque no pudo enojarse, sino más bien angustiarse por el comportamiento de las dos. ¿En verdad así era una madre? Era imposible imaginarse a la suya así.
— Princesa, perdóneme, ¡Perdóneme! — Dijo la mujer mientras se tiraba al suelo y empezaba a hacer exageradas reverencias. La nombrada se echó más para atrás mientras miraba con confusión a la mujer corpulenta, ahora tenía miedo de su propia seguridad — ¡Así no soy yo! Pero mi hija, ¡Mi hija me hace ser así! Perdón, perdón — Volvió a decir — Yo realmente me preparé para su visita, estudié todos los modales que debería de tener con usted y practiqué todas las noches diversos peinados que podrían ser de su agrado. ¡No me despida, prometo hacerlo bien!
La chica miró a la mujer asustada, en su castillo también había personas que cometían errores, pero su madre simplemente los hacía estar en una posición humillante mientras les gritaba por sus equivocaciones y decía que hasta los insectos eran mejores que ellos. Esto nunca le había pasado; en su vida ningún sirviente se había atrevido a explicar su situación.
— Y-yo… — Empezó con duda — Te perdono — Dijo sólo para tranquilizar a la mujer que parecía estar al borde del llanto, y no del llanto silencioso que conocía, sino uno estrepitoso que la haría sentir mucho más incómoda.
— Gracias ¡Muchas gracias! — Agradeció la mujer mientras hincada se acercaba a Moon para después besarle las manos con demasiada efusividad.
— S-sí, sí, ya levántate — Respondió penosa la chica que ya no sabía cómo callar a su acompañante.
— Si, si, ¡Sí! — Exclamó, para después pararse con más tranquilidad — Al fin tendré la oportunidad de ponerle su vestido… ¡SU VESTIDO! — La sirvienta salió corriendo hacia la cama de la chica para recoger el bolso que por el movimiento de su hija había caído al suelo.
Moon la miró con curiosidad, pero después entendió lo que quiso decir River cuando dijo algo acerca de "ponérselo". Se acercó con demasiado cuidado a la cama donde la sirvienta había dejado el vestido extendido, ahora ella parloteaba acerca de sí debía de plancharlo o no, pero la joven la ignoró y se enfocó en su atuendo; era de color amarillo claro con pedrería café, los colores que representaban al Reino Johansen, había dos tipos de telas que lo cubrían, una lisa y otra que, al igual que sus sábanas, tenía la similitud de ser piel.
La chica se sorprendió, a pesar de ser colores y telas que no le llamaban la atención, el conjunto estaba muy bien hecho, ya lo había cargado así que sabía que no era pesado como se esperaba del atuendo Johansen, y a pesar de que ella prefería los colores pastel por la combinación con su piel, ese amarillo no era tan desagradable.
— Creo… Creo que me gusta – Susurró para sí, mientras mentalmente aceptaba usarlo esa noche.
¡Hello! Mucho sin aparecer por aquí, pero bueno, nunca es demasiado tarde :D Este capítulo realmente me dio demasiada ansiedad escribirlo porque se me hizo relleno (aunque necesario) y no estaba muy segura si publicarlo o no, pero bueno, ya es este capitulo, el próximo y ya se vienen las partes que tengo escritas desde que empecé con las ideas del fic. Así que esto será mucho más rápido. Sí, nos vamos acercando a la recta final.
Saludos especiales a:
Sugar: ¡Hola! Sí, a pesar de que Dave es un personaje recurrente creo que es necesario usarlo pro el hecho de que no hay muchos personajes de la edad de Moon y debemos de tomar todo el material posible. ¡Espero disfrutes el capítulo!
Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!
Nos leemos~~
