Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada.


Moon paseó por el castillo con paso tranquilo, la fiesta de los Butterfly empezaba en un par de horas y la chica decidió admirar su hogar antes de que toda los invitados llegasen, no era que no le gustara la gente, sino que cuando había tanto personal invitado las paredes y las mesas no lucían igual que cuando estaban solas, ahora que había cobrado un poco de conciencia sobre eso, descubrió que tenía cierta atracción por la decoración de interiores.

Siguió divagando hasta que se acercó al corredor que llevaba a la biblioteca y pasó de largo, sabía que ahí estaba Toffee, y desde que tuvieron su encuentro días atrás la chica le había huido lo más discretamente posible, no era que le tuviera miedo, eso ya había quedado en el pasado. Ahora, lo que su corazón albergaba era pena, vergüenza por lo que había pasado cuando se encontró en su Mewbertad, donde lo besó cuando él tal vez ni siquiera albergaba los mismos sentimientos por ella.

Era todo muy confuso, sabía que el impulso que la animó a besarlo fue por su cambio hormonal, sin embargo recordó claramente todas las sensaciones que experimentó cuando estaba con él, y aun cuando su periodo había terminado, aun anhelaba repetir aquel encuentro.

Tal vez lo hubiera hecho, sin embargo también recordaba cuando él la empujó lejos justo cuando estaba entrado en un clímax delicioso, eso le había dolido, la había rechazado, y aunque se quería convencer de que fue porque él sabía que lo que estaban haciendo no estaba bien, algo dentro de ella le decía que ese no había sido el caso.

Estaba confundida, y ahora cada vez que alguien lo mencionaba no podía evitar desviar la mirada intentando evitar sonrojarse, nadie sabía lo que había pasado entre ellos y sabía que era mejor así, sin embargo eso solo la aislaba más y la frustraba ya que no podía pedir consejos para aclarar su mente y corazón.

Salió del pasillo dispuesta a irse a su habitación cuando se topó de frente con el ser en el que había estado pensando, y con el que no deseaba encontrarse.

— Toffee — Dijo silenciosamente, como sí alguien que escuchase aquel nombre supiera su secreto.

— Hola, Moon. — La chica se enterró las uñas en las palmas de las manos, su sola voz hacía que su piel se erizara.

— H-hola, no creí encontrarte aquí — Se supone que debería de estar en la biblioteca ¿Por qué estaba fuera justo por donde ella estaba pasando?

— Sé que debo de estar oculto, pero tengo necesidades ¿Sabes? — La chica sintió una calada, él había mal interpretado su comentario.

— Sí, lo sé, sólo que no creí encontrarte aquí. — Con su mirada echó un vistazo a aquel corredor, haciendo énfasis en los pasillos decorados.

— Ah. — Respondió él, seco.

Ninguno sabía qué decir, se había formado un silencio incómodo pero nadie se iba, aquel par aun atenía asuntos pendientes, solo que no sabían cómo comenzar.

El lagarto suspiró finalmente.

— Moon tenemos que hablar — La chica buscó rápidamente los ojos de él, el corazón le latía a mil por hora. — Te debo una disculpa.

"¡No!" fue lo que pensó la chica. Toffee era orgulloso, él raramente se disculpaba, y si lo hacía significaba que estaba realmente arrepentido, y eso le dolió, ella no albergaba ese sentimiento. A pesar de todo no se arrepentía de lo que había hecho pero ahora estaba segura de que él simplemente le pediría que fingieran que eso no había sucedido.

— No tienes porque, enserio — Respondió rápido la princesa mientras le sujetaba la mano, y ahí estaba, esa corriente que le recorría el cuerpo cada vez que sentía la piel de él, la llama era mucho menos intensa, pero ahí estaba, molestándola con su acto de presencia.

— Sí, si tengo porqué, no debí de buscarte aquel día en tu habitación.

Una sensación de pánico la invadió, él se estaba arrepintiendo de todo, y ella lo único que quería era estar con él y sentir cada parte de su ser.

Moon con la voz entrecortada dijo:

— Entonces debería de disculparme por atacarte, yo fui la que actuó mal.

"Se fuerte Moon, se fuerte" Se decía la chica mientras intentaba que las lágrimas no salieran de sus ojos ¿Por qué estaba tan sensible?

— Ambos lo hicimos — Concluyó él, como si con eso la carga fuera menos. — Pero yo te falté al respeto.

— No importa. — Aseguró ella — Creo que debemos de aclarar esto con mucho más calma, hasta luego.

Y huyó de ahí dejándolo solo a mitad de pasillo, pero es que ya no quería escuchar más aquello, su corazón dolía porque a pesar de lo que Toffee decía le hería, ella sólo quería estar un segundo más con él, a pesar de todo.

Entró a su habitación limpiándose las lágrimas del rostro, no hacían escándalo, pero ahí estaban, picándole los ojos, recordándole los sentimientos antes vividos, se supone que después de la Mewbertad ella debería de tener un poco más de control sobre sus emociones, y en verdad lo había notado, pero con él, con Toffee todas las barreras que había construido se derrumbaban con una sola mirada sobre ella.

Ya no podía seguir así.

— Princesa ¿Está bien? — Preguntó Lady Winter que la sacó de sus pensamientos. La chica ni siquiera se había percatado de la presencia de la mujer.

— Sí — Respondió rápidamente. — Estaba caminando por los jardines y un polvillo me cayó en los ojos.

— ¿Segura? — Preguntó la mayor, no muy convencida.

— Sí, iré a asearme, con permiso. — Contestó con simpleza mientras se adentraba en el baño sin siquiera mirar a su nodriza.


A pesar de que la fiesta ya había iniciado, Moon aún estaba recibiendo atenciones de sus sirvientas, su madre ordenó severamente que ella debía de lucir perfecta para todos los invitados, que no importara que se atrasase, que todos los huéspedes estaban ahí por ella, así que tendrían que esperar por ella. A la princesa no le gustó mucho ese comentario, pero como había tenido problemas con su rostro por los ojos levemente hinchados, tuvo que tomar ese tiempo que tenía de sobra.

— Listo — Dijo la encargada del grupo de damas que la preparaban — Ya está perfecta, su madre la está esperando en su despacho.

Y con eso todas las presentes se prepararon para ir al lugar mencionado, tomando rutas alternas para llegar, porque nadie debía de ver a la princesa antes de su presentación oficial, y aunque esos pasillos no llevaban al salón principal de la fiesta, siempre había uno que otro curioso que se desviaba del camino.

Al fin llegaron a la sala, la Reina llevaba un vestido grandísimo, que iba a la par con la peluca altísima que Moon portaba, porque debido a que su cabello aun no alcanzaba su largo usual, las estilistas tuvieron problemas al hacerle un peinado que a la Reina le gustase, así que optaron mejor por tomar cabellos falsos para completar el atuendo solicitado.

— ¡Te ves hermosa, hija! — Dijo la Matriarca mientras daba círculos alrededor de la muchacha — Al parecer nuestras sirvientas no son tan inútiles del todo. — Moon se mordió el labio, ese comentario estaba de más.

La Reina tronó los dedos y una sierva fue inmediatamente a su lado.

— Dile al Rey que estamos listas, que en cinco minutos empiecen la presentación. — La mujer hizo una reverencia y se apartó del lugar sin decir palabra, las otras presentes la imitaron.

Una vez solas, la mayor habló:

— Moon, esto es importante, aquí demostrarás ante toda la familia tu poderío, tú en un futuro serás la matriarca de todos ellos y no debes de dejarte intimidar por nadie ¿Entiendes? Estás sobre todos ellos. Tú eres la próxima Reina, tienes magia poderosa, no dudes en usarla si alguien dice lo contrario, tú siempre debes de controlar la situación.

La princesa asintió, aunque no se podía imaginar usando magia para hacer cosas brutas.

— Entendido. — Y con esa palabra con un porte elegante y vestidos bombachos (el de la Reina rojo, el de Moon rosa), ambas se dirigieron al salón de fiestas real.

Cuando su madre decía que iba a haber bastantes invitados no mentía, durante su presentación, Moon pudo ver que el lugar estaba completamente lleno, había muchas caras conocidas, pero también muchas desconocidas. Habían marcas de todo tipo en los rostros de los presentes, desde las más coloridas y lisas, hasta unas casi imperceptibles y que tenían formas desiguales, y curiosamente los invitados con las últimas características eran los que la princesa no reconocía.

Mientras saludaba a sus parientes más allegados, su primo Heartrude se acercó hacia la chica que estaba caminando entre las mesas.

— Vaya, creo que la Reina enserio se esforzó en esta fiesta. — Dijo mientras Moon saludaba a una persona de beso en la mejilla.

— Ni me lo digas — Respondió la princesa mientras a otro pariente le daba un abrazo.

— No, enserio se esforzó para que todos estuvieran aquí, incluso los bastardos. — Moon se quedó congelada ¿Qué? Sí, sabía que su familia no era un gran ejemplo entorno a lo tradicional, pero esos eran sus parientes lejanos, la suya tenía que ser lo más discreta posible.

— ¿Por qué dices eso? — Preguntó, pero ahora ya no se detuvo en alguna mesa, siguió platicando con su primo mientras pasaba de largo.

— Porque mi madre está enojadísima porque trajeron a su media hermana y a su familia, aunque a mí me gustaría tratar a mis nuevos primos ella siente que se están burlando de su persona.

Moon lo entendió, ella sintió un ambiente extraño mientras estaba caminando, una parte de la vibra de los invitados se sentía como desorientada y la otra enojada, ahora comprendía porque había tanta gente que no conocía.

— Pues no me culpes a mí, yo no sabía nada.

— No lo hago, sólo te comparto la información que tengo. Cuando llegamos mamá dijo: "¡Esto es obra de Comet! Nadie está tan obsesionado con el poder como ella". — Repitió la frase de su tía imitándola terriblemente, fingiendo un tono de voz que solo hizo reír a la princesa — Siempre creo que cuando hablan así nos ocultan algo.

— Las madres siempre ocultan cosas — Confirmó Moon — ¿O antes de esto sabías que tenías una tía nueva y primos a los que tratar?

— Prima lista — observó Heartrude — Ya no es tan divertido molestarte. — Moon rodó los ojos.

— ¿Algo más, querido primo?

— Nada más, primita consentida — Dijo él en tono burlón como ella lo hizo. — Iré a saludar a un viejo amigo, es raro que no haya asistido River, aunque con Dave también me divierto. — Y tras decir eso se fue.

Moon lo siguió con la mirada, primero Heartrude se acercó al conde Mildrew, lo saludó y después ambos se acercaron a un joven que la princesa no reconoció, entonces se fijó en él con detenimiento, percatándose que era el mismo chico que estuvo serio y malhumorado en la boda de PonyHead, vaya ¿Él era Dave? Sin siquiera haber hablado con él sabía que era mucho mejor partido que River, por lo menos a él no le gustaba hacer tanto alboroto, bueno, al parecer a él no le gustaba nada.

— Moon ¿Qué miras? No deberías de estar sola en este momento, vamos a brindar, están todos los Butterfly con nosotros. — Era su madre, la princesa rápidamente alejó su mirada del nuevo candidato y se dejó guiar por la Reina.

La mayor saludaba a todos los invitados por igual, aunque parecía que se divertía saludando a aquellos que se sentían incómodos o inferiores, Moon no dijo nada y se fue a su lugar rápidamente para que le sirvieran un plato de comida.

Ya sabía cómo sería toda la velada; ambos grupos separado estarían murmurando unos contra otros por horas, su madre estaría presumiendo todas las riquezas y poderíos que pudiese decir mientras su padre confirmaba todo, y terminarían uno o dos borrachos vomitando en el jardín. Todos dirían que fue una fiesta hermosa y se repetiría el ciclo el año entrante.

Una vez terminada la comida y el brindis por ella, Moon pensó que sería mejor ir a su cuarto a jugar con Chauncey, no lo había visto por un par de días y lo extrañaba, él siempre había sido su confidente, y la verdad prefería estar en silencio con él que con todo el ruido de los comensales.

No se dio tiempo de platicar con Dave porque seguía con sus amigos y según la etiqueta ella no debería de buscarlo, y al percatarse también que cierta Butterfly que no había visto en algún tiempo no asistió, no tenía muchos deseos de platicar con los demás.

Justo cuando pensó en retirarse una nueva idea rodeó su mente ¿Y si visitaba a Toffee? Nadie estaría rondando por eso lugares, la biblioteca siempre estaba en silencio, más aun en una fiesta y debía de hablar con él. Ahora que estaba más calmada pensó en seguir el consejo de su madre "Tú siempre deberás de controlar la situación". Aclararía todo por una buena vez, o tal vez ya estaba aclarado, sin embargo debía de convencer al monstruo que lo que habían hecho no fue un error.

Se paró de la mesa, se disculpó, y con toda la discreción posible se dirigió al pasillo que había evitado en la mañana.


— Está prohibido entrar aquí — Escuchó una voz apenas dio un paso dentro de aquel lugar.

— Sí, lo sé, soy yo — Respondió mientras cerraba la puerta, apenas lo hizo, Toffee salió de entre las sombras.

— No deberías estar aquí, tienes gente importante que atender.

— Tú eres mi prioridad ahora — Respondió tranquila la princesa. En todo el camino hacía el salón ella había hecho simulacros en su mente sobre cosas que podría decir él y pensó en respuestas cortas que le pudieran ayudar a no tartamudear tanto. Sin duda le había funcionado.

— ¿Ah sí? — Preguntó — ¿La Reina sabe de esto?

— La Reina no sabe del asunto que nos involucra a ambos. — El lagarto se quedó callado y Moon se empezó a acercar hacía él — ¿Se lo debería de decir yo?

Toffee sintió eso como un reto.

— No sé, me pregunto quién perdería más con eso.

— Yo estaría encerrada en una torre el resto de mi vida, pero aquí es muy parecido así que estaría acostumbrada. —Dijo mientras se acercaba a una mesa y empezaba a jugar con las cosas que había ahí, debía de sacar un poco la ansiedad interna que cargaba.

"Muy bien Moon, controla la situación, tu puedes"

— A mí me torturarían, así que también estaría acostumbrado. — Eso detuvo a la princesa, miró al lagarto anonadada, ahora también él se estaba acercando.

— Me lanzaría de la torre al saber que te hicieron algo — Ahí estaba, de nuevo esa nueva tensión presente nuevamente, pero ahora era diferente, algo más estaba ahí, algo que no había sentido las veces que se había enfrentado a él.

— ¿Lo harías? — Preguntó él, tocándole la mano apenas.

"Muy bien, adiós autocontrol."

— Lo haría — Y tras decir aquello, ella se recargó en la mesa, porque el lagarto le estaba besando los labios.

Al parecer el plan de "tener todo bajo control" había fallado estrepitosamente, ella debía de tener el poder, sin embargo Toffee la hacía sentir más y más voluble con cada segundo que pasaba, estaba a su merced, él la estaba besando y ella se estaba dejando guiar por su ritmo como aquella vez que bailaron, pero ahora era diferente, totalmente diferente, comparar ese recuerdo con lo que estaba viviendo era un insulto grande.

Su respiración se cortó, su piel se erizó y sus brazos se sentían adormecidos, pero no podía parar, aquella flama dentro de ella que dolía de placer, al fin obtenía lo que tanto había deseado, lo había anhelado cada noche, su aroma, su piel y en conjunto su cuerpo sobre ella.

Ella deseaba terriblemente a Toffee.

Se mordió el labio gimiendo por la electrizante sensación que le provocaron sus labios en el cuello. El lagarto le mordisqueó erizando cada parte de su cuerpo… quemándole con ese embriagador calor. No lo resistió más, volvió a hacer lo que había hecho antes, desató su cabello y empezó a quitarle la camisa, él tenía una ventaja, y es que el vestido de ella era escotado, así que debía de emparejar la situación.

Ahora ya no había excusas, ambos se encontraban en sus cinco sentidos y estaban haciendo eso conscientes. Moon disfrutaba quitando cada prenda de su compañero aunque se le hacía que tardaba demasiado y Toffee por su lado, ya había empezado a arañar el vestido para que dejara de estorbar. Ambos estaban desesperados, ahora que habían empezado no iban a parar, se hizo un gran ruido cuando el lagarto tiró al suelo las cosas de la mesa para sentar a Moon completamente ahí, pero a ambos no les importó, siguieron en lo suyo e incluso Moon separó las piernas para sentirlo más de cerca.

Sus besos, eran salvajes e impredecibles como su naturaleza. Le fascinó y encendió de sobremanera sintiendo aun su tonificado cuerpo liberado de la camisa, la piel que en algún momento le asqueaba acercarse y ahora no deseaba más que sentirla sobre sí. Con el corsé destrozado ella a su vez lograba excitarlo cada vez más.

La princesa volvió a gemir cuando sintió las garras del monstruo pasar por su espalda desnuda para quitarle el resto del corsé que quedaba, sin el sostén de arriba la falda salió fácilmente, pero aun así ella llevaba pantalón debajo, estaban iguales.

— Moon — Susurró él, separándose un poco, pero ella lo volvió a acercar abruptamente, tal vez por vergüenza de que la viera parcialmente desnuda, o porque quería sentir el roce entre sus dos pieles sin barrera alguna ahora o simplemente porque si no dejaba que hablara, él no se retractaría como la primera vez.

No sabía, no tenía cabeza para pensarlo, lo único que pensó fue besar el cuello de él para que volvieran a lo suyo y dejara de dudar, justo como ella lo estaba haciendo.

— Shhhh — Respondió, mientras veía como sus besos causaban que la respiración de él aumentara.

Eso la motivó más, abrió sus piernas para chocar la pelvis de él con el de ella y empezó a acariciarle la espalda, los movimientos y la respiración de ambos parecía sincronizada, sus aromas se mezclaban y ambos sabían lo que veía a continuación.

— ¿Estás segura?

Él era un monstruo, ella una princesa, iba a ser la primera vez de la joven y estaba segura de que él tenía experiencia, estaban en un lugar que no tenía llave y a unos cuantos metros estaba siendo presenciada la fiesta del año con toda la realeza mewmana reunida, su xenófoba familia, además de que la ropa de ambos estaba regada por el suelo y a ella incluso se le había caído la peluca, pero aun así la chica nunca se había sentido tan cómoda en la vida.

Tomo la mano de él para dirigirla a su pecho, justo como lo deseaba la primera vez, volvió a sentir una gran corriente y su flama interior parecía que estaba a punto de estallar, tardó un poco en poder concentrarse para volver a hablar porque Toffee había empezado a jugar con uno de sus pezones con su mano mientras a la le daba ligeros besos y mordidas.

— No me arrepiento de la vez pasada, así que mucho menos de ésta.


Hello! Un poco de lime para compensar mi ausencia, ¿Cómo se la han pasado? Ya varias escuelas empezaron las clases, así que si ya empezaron mucha suerte, les dejo un capítulo para que se animen ;)

Agradecimientos super especiales (ya que me motivan a escribir) para:

SugarQueen97; Inicialmente esta historia empezó cuando terminó la segunda temporada de la serie, un poco antes de la "Batalla por Mewni" que es donde se veía que la batalla de ambos fue sumamente sencilla. Aun así intenté seguir siendo fiel a la trama, pero la última temporada la odie, prefería leer la sinopsis de los capítulos a verlos, porque sentía que estaba perdiendo el tiempo con dramas innecesarios, así que vamos a tener dos finales, el "oficial" y el "alternativo", además de que el prólogo para este punto ya no importa mucho, haré un desastre con esta historia, pero lo disfrutaras :D

: ¡Gracias! Espero tu también sigas con las motivaciones para escribir tus historias ;)

Aleja Boss: El hiatus nunca me ganará, para ser sincera odié el final de la serie, intente analizarlo y entenderlo, pero mientras más lo repetía más ilógico se me hacía, no digo que tiene sus puntos buenos, porque hay, pero para ser sincera esperaba más de él, digamos que la primera y la segunda temporada te daba una idea de lo que iba a pasar, y bueno, no pasó :C así que, final normal y final alternativo. Todos felices, he dicho.

PrincesaDiamond: Aquí tienes ¡el nuevo capítulo! Disfrutalo mucho ;)

KatyDiamond: No decapareceré, aqui sigo *heart*

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~