Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada.
ADVERTENCIA, ESTE ES UN CAPÍTULO LEEMON +18, NO AFECTA NADA EN LA TRAMA, ASÍ QUE SI DESEAS PASAR DE LARGO POR ESTE CAPÍTULO POR ALGUNA CIRCUNSTANCIA ADELANTE, EL PRÓXIMO CAPÍTULO VA A EMPEZAR DONDE EL ANTERIOR SE QUEDÓ.
— ¿Estás segura?
Él era un monstruo, ella una princesa, iba a ser la primera vez de la joven y estaba segura de que él tenía experiencia, estaban en un lugar que no tenía llave y a unos cuantos metros estaba siendo presenciada la fiesta del año con toda la realeza mewmana reunida, su xenófoba familia, además de que la ropa de ambos estaba regada por el suelo y a ella incluso se le había caído la peluca, pero aun así la chica nunca se había sentido tan cómoda en la vida.
Tomo la mano de él para dirigirla a su pecho, justo como lo deseaba la primera vez, volvió a sentir una gran corriente y su flama interior parecía que estaba a punto de estallar, tardó un poco en poder concentrarse para volver a hablar porque Toffee había empezado a jugar con uno de sus pezones con su mano mientras a la le daba ligeros besos y mordidas.
— No me arrepiento de la vez pasada, así que mucho menos de ésta.
Y como si fueran palabras mágicas, las barreras entre los dos se derrumbaron. Moon abrazó al lagarto por el cuello, y él la levantó para acomodarla perfectamente sobre la mesa, ella se dejó gustosa, disfrutando del roce de sus pieles, y sintiendo como él le acariciaba las piernas. Cuando se volvió a acomodar sobre la madera, se dio cuenta que él le había roto los pantalones, la volvió a besar y con un girón rápido ella quedó totalmente desnuda frente a él.
— Relájate… yo, estoy aquí… — Le susurró al cuello y Moon como reflejo gimió por tan excitante tono de voz que usó en ella, incluso su piel volvía a estar erizada sólo por sentir su presencia. — Dime cuando quieras que me detenga. — Besó su garganta una última vez antes de alejarse y cuando ella abrió los ojos para saber por qué se había detenido, lanzó un pequeño grito de sorpresa que esperaba no atrajera la atención de nadie.
Toffee le había abierto las piernas, y ahora, le estaba lamiendo su intimidad, eso hizo que la sangre se le fuera al rostro inmediatamente, él estaba en la zona más resguardada de su ser y le estaba causando sensaciones que no sabía que podía tener. La lengua de él, larga, ágil, le estaba lamiendo toda su entrepierna, chupando sus labios húmedos y cuando ella apenas iba a hablar, una mano de él se levantó para acariciar su pecho.
Otro gemido grande.
No sabía que podía gritar así, pero lo estaba haciendo, su pecho subía y bajaba por su respiración y él le seguía el ritmo, pero eso no era lo mejor, lo mejor eran las corrientes eléctricas que sentía allá abajo, se sentía húmedo y caliente, pero con los roces de él no había incomodidad, simplemente un goce que esperaba que durara toda la eternidad.
La chica podía acostumbrarse a eso de no ser porque Toffee tocó algo que le hizo cerrar las piernas de golpe, separándolo de su labor.
— P-Perdón — Dijo ella, entre jadeos, con las mejillas sonrojadas y la mirada brillosa — E-eso, eso se sintió muy… bien.
— Eso no es nada, Moon. — Respondió Toffee, que la volvió a besar en los labios y empezó a bajar lentamente para volver a su puesto inicial. La chica se tensó, a pesar del vello que cubría su piel, él estaba acariciando un punto que hacía que todo su cuerpo se contrajese, y sin siquiera proponérselo, su respiración comenzó a ser más sonora cada vez.
El lagarto se volvió a detener, la princesa pensó que le daría un respiro, pero en eso, con mucho cuidado de que su zarpa no la fuese a lastimar, uso uno de sus dedos para volver a estimular el pequeño botón de su entrepierna.
— Ahhhhh —No supo si gritó o gimió, pero el placer era demasiado, ahora no la estaba tocando suavemente, ese movimiento con la mano era duro, y solo lograba que se tensase más.
Igual no tuvo tiempo para pensar, porque Toffee para callarla la empezó a besar mientras seguía acariciándola.
— Moon — Habló él en tono grave después de que la chica se hubiese acostumbrado al movimiento — ¿Te has tocado antes?
La chica inmediatamente enfocó su rostro para mirarlo a él detenidamente, él seguía acariciándola, pero la mayoría de los movimientos involuntarios de su cuerpo se contuvieron.
— N-no. — Respondió, tímida. Entonces él quitó su mano de donde estaba y la chica sintió que algo le hacía falta.
— Entonces es buen momento para que lo empieces a hacer — Y tras eso, tomó una de sus manos en las que estaba apoyada en la mesa y la dirigió a su entrepierna, al mismo lugar que él había tocado antes. Juntos, empezaron a tocar todas las partes sensibles de la chica, y al llegar a aquel montículo de carne que estaba húmedo, Toffee la soltó para susurrarle: — Tócate, tócate para mí.
Eso la hizo desvanecerse, intentando quitar toda la pena que la agobiaba, la chica empezó a acariciar su zona, pero el placer era tan, que estaba cerrando las piernas con cada roce buscando una mayor fricción, así que el lagarto al descubrir que no iba a ver nada, levantó una pierna de la chica y la puso sobre su hombro, ella así tenía libre camino, y él, se estaba corriendo con sólo ver su masturbación.
Moon nunca había estado en esa situación antes, estaba sudando, tocando partes que sabía que debía de guardar hasta el matrimonio y frente a alguien quien lo hacía solo más prohibido, pero no se contuvo, y cuando él le volvió a lamer el cuello mientras le arañaba ligeramente sus sensibles pezones, se estremeció al sentir que toda la tensión acumulada se iba, escurriendo entre sus piernas, haciendo que ya no estuviese húmeda: estaba completamente mojada.
Se sintió desfallecer, detuvo sus caricias hacia sí misma y se dejó caer para tocar la madera, pero Toffee la sostuvo, y cómo si fuera una niña, la acercó hacia su pecho y la cargó para llevarla al sillón individual más cercano que había para que ahora él fuese el que se sentase mientras le murmuraba lo bien que lo había hecho y cuánto la deseaba.
Moon se sentía mucho más sensible que antes, ahora incluso el movimiento del aire le causaba placer y escalofríos en todo el cuerpo, y por supuesto él, que ahora tenía una protuberancia en su pantalón que la llamaba y se rozaba esperando cualquier tipo de contacto ansioso.
Toffee se sentó y Moon se posicionó a horcajadas sobre él, disfrutando del poder que esa posición le daba. Agradeció internamente que él tuviera las mismas partes del cuerpo que ella había estudiado en anatomía cuando se aventuró a trazar su miembro por encima de la tela.
Lo escuchó suspirar pesadamente ante su toque y ella sonrió feliz de poder afectarlo así, mandando la poca duda que tenía al fondo de su mente porque si, ella sabía que hacerlo del método convencional dolía, así que no se imaginaba que fuera por otro medio.
Negó y sin pensarlo más le pidió ayuda para quitarle la última prenda de ropa que lo cubría.
Él la miraba como si se tratara de una obra de arte, ella no sabía de donde había tomado tanta valentía para hacer lo que estaba haciendo pero le gustó ser mirada así, con devoción, como si fuese la única persona a los ojos de él, era algo que supo inmediatamente todos debían de hacer; mirar a la persona que más querían con una mirada que demostraba cuanto admiraban y apreciaban su mente, cuerpo y corazón.
Una vez la prenda puesta en el suelo, la chica se atrevió a acariciar la parte sensible de él cuando su rubor se extendió aún más, buscó la mirada Toffee entonces, buscó sus penetrantes ojos cuando el "¿Puedo?" quedó implícito en su rostro para que le diera permiso de hacerlo.
Cuando finalmente sucedió, Moon entendió perfectamente por qué él procuró que se mojara de esa manera, lo que se iba a introducir era grande, y si no tuviera tanto lubricante le iba a doler.
Cerró los ojos, disfrutando aun de las caricias que su espalda y pecho recibían, y se acomodó para recibirlo. Ella estaba arriba, así que se paró un poquito para dejar que entrara, era extraño, el fuego pedía más y más, pero ella quería disfrutar cara caricia que tomaba, aunque luego recibía una mejor que la hacía perder la cabeza, siguió descendiendo con dificultad, apoyándose sobre el pecho de él, bajándose lento, aunque algo en el fondo le pedía que se diera un poco de prisa.
Luego, sintió que había una pequeña barrera que detenía que ella fuese tomada por completo, intentó seguir, pero un quejido por parte de ella hizo que Toffee la sujetara de los hombros para detenerla. Sabía que estaba sufriendo pero no sabía qué hacer para mejorarla.
— M-moon, podemos detenernos si quieres. — Pero al escucharlo jadear de esa forma sabía que él lo quería más que ella, así que tomando aire y pesando que había sufrido dolores peores, respondió "No" mientras se dejaba caer de lleno sobre él.
El dolor la mareo, estuvo unos instantes sin moverse a causa de su impaciencia, pero el tiempo pasó y empezó a acostumbrarse, además de que sentía que algo salía de sí, que aunque fuera algo incómodo, le ayudó a que se deslizara a él con mayor facilidad.
— Listo — Respondió ella, aguantándose un poco el dolor y la incomodidad por saber que ahora sangre suya estaba sobre el cuerpo de él. — Listo. — Volvió a repetir mientras movía ligeramente su cadera y sentía un roce de lo más exquisito.
Toffee la dejó ser, no le iba a pedir nada en su primera vez, dejó que la chica se moviera a su voluntad descubriendo los movimientos y posiciones que más le gustasen, ella estaba para explorarse, y él no tenía nada en contra de eso. Sin embargo después de varios movimientos, los besos, las caricias y el dulce tono de voz proviniendo de su boca pronunciado su nombre, el lagarto no pudo más.
Giró la posición levantándola de él mientras se disculpaba en susurros por aquella brusquedad, Moon lo calló devorando sus labios y enrollando las piernas sobre su cintura cuando la empotró contra la fría pared. Gimió ruidosamente al momento que empezó a embestirla con más fuerza, follándola brusca e insistentemente que la joven volvió a correrse debido al cambio, al empuje de él en su interior que logró romper la tensión acumulada en su vientre. Gritó y él al sentir sus paredes apretarse deliciosamente sobre sí, se derramó dentro de ella.
Moon lo abrazó apenas recobró la suficiente fuerza para hacerlo, antes de derrumbarse en el piso, cansados, sin aliento pero satisfechos, en una maraña de miembros colapsados y desordenados por fluidos corporales pegajosos y cabellos sueltos atrapados de sudor. La princesa decidió ignorar el desastre que habían hecho y susurró:
— Toffee… Ahora yo soy tuya, y tú eres mío. — No fue una pregunta, fue una afirmación que hacía que la chica se sintiera victoriosa, depositando perezosos besos en su pecho, recorriendo su marcado torso mientras dejaban que el frío aire secara su piel sudorosa.
— Si Moon, yo te pertenezco y tú me perteneces a mí. — Respondió sonriéndole mientras buscaba su mano. Toffee entrelazó sus dedos llevándolos a su pecho, besándolos con una dulzura que le calentó aún más el corazón a la princesa.
Se enderezó y lo besó profundamente. No buscaron palabras para lo que no podían expresar, dejaron que sus cuerpos hablaran cuando él la arrastró hasta su regazo y ella se aferró a los firmes músculos de sus hombros.
Su lengua la buscó, exploró y se deslizó insistentemente, buscando recorrer la zona, sentirla mientras la estrechaba aún más, se separaron hasta perder el aliento que habían intentado recuperar.
No sabían cuánto tiempo llevaban así, besándose con toda la calma del mundo, derramando sus emociones finalmente a través de sus caricias pero poco les importaba.
Cuando volvió a besarla Moon gimió sobre sus labios al momento que su miembro presionó su entrepierna insistentemente y arrastró las manos sobre su largo y sedoso cabello. Suspiró cuando se alejó contra su propia voluntad, buscando a tientas su vestimenta regada en el piso.
Sonrió para sí misma mientras sacaba finalmente su varita del vestido y regresó para encontrarse con la mirada suspicaz de su lagarto.
Su.
Suyo.
Casi sintió sus ojos humedecerse de la emoción.
— ¿No deberías…. Deberíamos? — Dudó señalando la puerta de reojo. La princesa siguió su mirada mordiéndose el labio con nerviosismo antes de negar.
— Quiero ir de nuevo. — Declaró mirándolo a través de las pestañas, incapaz de ocultar la vergüenza de su rostro.
— ¿Otra vez? — Abrió los ojos con sorpresa.
Ella asintió solemnemente, estaba cansada de esperar, de negar sus sentimientos y deseos. Lo quería, lo quería terriblemente mal y ahora que finalmente podía tenerlo, lo quería todo el tiempo posible.
— Quiero intentarlo contigo arriba de nuevo.
Él sonrió astutamente mientras ella conjuraba un rápido hechizo de limpieza entre los dos. No estaba avergonzada de su cuerpo, consciente de que no era más que una reacción natural de este, la chica solo quiso continuar cómodamente con el resto de la tarde. La magia cosquilleó en su piel, pero no se comparó al cosquilleo que sintió cuando Toffee volvió a tocarla, avivando el fuego que solo él podía encender y Moon hizo su varita a un lado antes de inclinarse hacia sus labios nuevamente.
Sus besos bajaron por su cuello, empujaron su cuerpo contra el suelo mientras Toffee se inclinaba en su recorrido por su torso… besando sus pechos, dando lengüetazos en sus pezones para jugar entreteniéndose con toda la calma del mundo.
Moon se retorció bajo sus atenciones, gimió arqueando la espalda y frotándose las piernas hasta que finalmente él descendió y las abrió deleitándose con la maravillosa vista. Se remojó los labios perdiendo el aliento.
— Toffee…. — Suplicó ella y él se inclinó acariciando su pierna, sujetándola lo suficiente para engancharla sobre su hombro antes de depositar un suave beso burlón en el interior de su muslo.
Se removió, jadeando y entonces él se acercó para soplar sobre su caliente intimidad, jugando con ella. Moon se quejó nuevamente, desesperándose cuando sus labios se aproximaban cada vez más a su centro explorando… buscando…
Gimió ruidosamente cuando lo encontró lamiendo toda la húmeda raja con su larga lengua, alternando entre mordiscos y vagando finalmente sus manos para pellizcar sus pezones al mismo tiempo.
— ¡Oh, mierda! — Gimió ella.
Toffee sonrió desde su posición, retirándose brevemente para chasquear la lengua y negar lentamente al verla
— Debería cuidar su lengua, princesa. — Murmuró con voz ronca, afectando directamente el nudo en su vientre. Él negó divertido, apreciando la encantadora vista de su rostro contorsionado del placer y queriendo guardar para sí mismo los adorables sonidos que emitía.
Se arrastró hacia ella, subiendo hasta tomar su mano y entrelazar sus dedos.
— Te va doler mañana. — Murmuró mordisqueando su lóbulo, acomodándose mejor entre sus piernas y apretando la mandíbula cuando sus pelvis se frotaron.
— Bien. — Jadeó ella elevando las caderas.
Él volvió a sonreír cuando besó sus labios de nuevo y finalmente se volvió a hundir en ella.
¡Hola! Creo que con esto me van a perdonar por tanto hiatus y por hacer sufrir a los personajes, para ser sincera a casi mis 23 años y con algo de experiencia no me gusta escribir leemon y no sé hacerlo de paso, pero agradezcan a mi hermosa, preciosa y divina beta pinkidees18 que me acomodó este capítulo para que tuviera algo de congruencia.
Al fin llegó un hecho que creo que todos estábamos esperando. Para ser sincera ya tengo los otros próximos 3 capítulos listos, asó que ya tienen un mes de lectura, rápida, ¡espero que lo disfruten!
Agradecimientos especiales a:
SugarQueen: ¡Fue capítulo de leemon! Ya en el próximo veremos que va a pasar entre estos dos.
Templario: ¿A poco vikings terminó mal? Espero que este capítulo llene tus expectativas aunque sigue siendo una misma escena cx ¡Disfruta la lectura!
Aleja: creo que si el capítulo pasado te gustó, éste te hará gritar, al fin el deseo de toda latinoamerica unida (algo así va la referencia) se cumple, disfruta mucho, me alegro que sigas esta historia cuando ya lleva más de dos años escribiéndose.
UH-25: ¡Qué bueno que te guste el capítulo! espero sea de tu agrado hasta le final :D
Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!
Nos leemos~~
