Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada.


— Princesa Moon, el príncipe Dave Lucitor le solicita en el salón Real. — Dijo una criada cuando vio que la chica abrió la puerta para salir de su habitación.

— Entendido, enseguida me encamino para allá. — Respondió en automático, ya se había acabo de fiesta de los Butterfly y ahora sólo seguía la torna fiesta en el jardín para los invitados más especiales.

La joven ya estaba lista para ver de nuevo a sus familiares, pero aceptó ver a Dave sólo por arrepentimiento. Vamos, sus padres lo habían invitado para que se conociesen y ella había desaparecido todo el día anterior.

Se dirigió al lugar citado caminando con lentitud, aún le dolía un poco la entrepierna, pero era algo disimulable, con la magia de la varita había deshecho la mayoría de las marcar que tuvo en el cuerpo, pero por una extraña razón decidió conservar ese malestar, era la única forma para recordar que lo vivido había sido real.

Entró con el rostro sereno, había varios sirvientes aun limpiando las losas del salón, pero su invitado se encontraba en un sillón que ya estaba recogido. Apenas la vio entrar, se paró de su asiento, sonrió y caminó para ir a su encuentro.

— Moon — Dijo, y la chica al fin tuvo el honor de escuchar su voz — Te ves hermosa hoy.

— Gracias — Respondió la princesa mientras hacía una reverencia, ¿Y a él que le pasaba? Desde que lo conoció nunca había sido tan amable.

— De nada — Le contestó y le sujetó el brazo para empezar a guiarla de nuevo al sillón donde había estado momentos atrás — La charla que tuvimos ayer fue maravillosa, me encanta tu punto de vista, deberíamos de repetirlo hoy.

La nombrada se consternó ¿De qué estaba hablando? Apenas iba a preguntar pero el joven apretó sus dedos, él estaba mirando al frente con una sonrisa que descubrió era fingida; alguien los estaba vigilando.

— Sería un placer, usted es mucho más interesante de lo que parece, príncipe Dave. — El joven rió.

— Háblame de tú, somos amigos ¿No?

— En efecto — Y ambos se sentaron en el asiento correspondiente, una vez hecho aquello los siervos empezaron a abandonar la habitación, era raro, los trabajadores del castillo tenían una orden clara de que cuando dos personas de la realeza empezaran a hablar, ellos debían de abandonar la zona lo más rápido posible.

— La verdad, es que me gustaría ser más que tu amigo — Dijo el Lucitor mientras veía como la última sirvienta salía.

— ¿Qué?

Pasó un silencio, Moon tenía sus dudas, ¿A qué iba todo ese misterio? Pasaron los segundos hasta que Dave la soltó, cruzó sus brazos y volvió a poner su cara malhumorada de siempre.

— De nada.

— ¿Disculpa?

— De nada, no hay problema en salvarte el pellejo. — Moon no sabía que pensar, no entendía de lo que él estaba hablando.

— Perdón pero no te estoy entendiendo…

— ¿Sabes? — Empezó él, ignorando su comentario — Cuando me dijeron que estaba invitado a la fiesta de los Butterfly me puse de muy mal humor, por la insistencia de mis padres entendí que querían algo entre nosotros, eso no tenía sentido, tú ya estabas comprometida con Johansen, sin embargo ahora entiendo el porqué.

— ¿De qué estás hablando?

— De que veo que realmente eres una muy buena candidata para casarte conmigo. Tu Reino es poderoso, tienes animales y cultivo, el pueblo te sigue y posees magia. ¿Qué más puedo desear de una esposa? — Preguntó, y Moon se empezó a incomodar, el tono de voz del joven estaba cambiado. — ¡Ah, sí! Que ella no se moleste en que yo tenga una amante, aunque eso será normal, porque ella tendrá uno igual.

La princesa se sintió desfallecer, abrió totalmente los ojos y Dave sólo soltó una risa irónica.

— ¿De qué te preocupas? — Preguntó, relajado — Es normal que haya terceros en las relaciones, inclusive en las más formales, una gran ejemplo fue la fiesta de ayer… aunque bueno, creo que en tu caso es un poco más controversial, porque él es un Monstruo.

Moon quería correr de inmediato, a la de ya. Sentía que se estaba burlando de ella, y lo hacía, pero algo la obligaba a quedarse en ese lugar, si su madre no había hecho un escándalo y no había soldados moviéndose eso significaba que sólo Dave sabía eso, y si no lo había dicho era por algo.

— ¿Qué quieres? — Preguntó, firme.

— Oh, ¿Piensas que deseo sobornarte? — Moon empezaba a extrañar ese lado malhumorado de él, ahora tenía un rostro divertido que con lo que decía sólo la alteraba más. — No eres la única en las mismas situaciones.

La princesa se quedó callada, en esa situación sabía que la única cosa lógica de hacer era terminar de escuchar ese extraño discurso, por el momento ella la tenía de perder, pero si prestaba atención, puede que tuviera algo para defenderse. Dave al verla en silencio decidió continuar.

— En Mewni le dicen monstruos a los seres diferentes a ustedes — Explicó — En el inframundo les llamamos demonio. Pero tanto tú como yo sabemos que son iguales a nosotros. Comen, viven, sienten y aman.

— Entonces me estás diciendo que tú…

— Siempre nos hacen creer que nosotros como individuos somos especiales — Siguió, usando el mismo tono sardónico de antes — Pero para la Realeza, mientras menos destacados mejor, porque significa que damos menos problemas, ¡Qué gran cambio que el Inframundo acepte a los Demonios como iguales! ¡Y que los monstruos de Mewni coman en la misma mesa que sus Majestades! Pero, ¿Pasará en nuestro Reinado? ¿Con nosotros que fuimos criados para temerle a la incertidumbre? Personalmente siento que a mi pueblo le hace falta madurar para algo así, por lo que una boda con Wrathmelior sería impensable, aunque espero que mis hijos y mis nietos tengan total libertad. Así que te propongo algo; tú y yo juntos frente a la sociedad y en casa con quien nos plazca, con emparejar dos Reinos sumamente distintos el racismo disminuirá, y con ello cuando podamos hacer a nuestros compatriotas iguales, el impacto no será tan grande. ¿Qué dices?

— Digo… que hablas demasiado. — Fue lo único que alcanzó a decir, la princesa Butterfly se había impresionado por los rápidos planes de su compañero aun cuando ella no había aceptado ser parte de aquello.

— Tienes razón — Respondió él — Pero lo hago por dos cosas — Y levantó dos de sus dedos para contar sus intenciones — La primera, es para que veas que yo no me voy con rodeos, te pongo todo sobre la mesa, tómalo o déjalo. Y la segunda, es porque veo que comprendes perfectamente mi situación, ambos estamos iguales, y sé que no vas a hablar de esto porque yo voy a hablar de lo tuyo, es nuestro secreto.

— ¿Acaso ya tienes todo planeado?

— Casi todo — Respondió él, sin vergüenza. — Hoy te voy a mostrar lo que puede ser el resto de tu vida. — Y tras pronunciar esas palabras el chico se paró, tomó a la chica del brazo y salieron juntos de aquel lugar.

El ambiente de los dos tomados del brazo, si no escuchaban su conversación parecía de lo más ameno, el joven reía y sonreía, mientras la chica en todo momento lo miraba fijamente al rostro, ¿Qué plática tenían aquellos brotes de juventud? ¿Algo romántico? ¿Algo místico? Ambos esperaban que la gente pensara eso, porque su conversación era un poco más turbia.

— ¿Cómo fue que me descubriste? — Preguntó la chica mientras se acercaba a un florero del pasillo y tomaba una flor pequeña para jugar con ella.

— ¿Crees que nadie se dio cuenta de tu partida en la comida? — Preguntó, con una sonrisa brillante y un tono divertido que nada tenía que ver con su conversación — ¿Tú? ¿El tema principal de conversación de la Reina? Para serte sincero al verte huir me levanté para ir a reclamarte, quería preguntarte a que estabas jugando. Les dije a tu primo y a su amigo que iba a ir a hablar contigo y me alejé de ellos para seguirte, perdí tu rastro unas veces, pero al final el ligero sonido de un golpe me dijo dónde te encontrabas. Lo demás fue fácil de deducir, tuviste suerte, si alguien se hubiese recargado en esa pared fácilmente percibiría tus gritos, debes de controlar mejor eso.

La joven enrojeció, para seguir la actuación tuvo que esconder su rostro en el hombro de él y después soltó una risa nerviosa que era natural.

— Ja, ja, ja. Dave, eres tan ocurrente — Se tapó la boca para hacer creer que quería detener la risa, aunque en realidad se mordió un dedo para tratar de tranquilizar el aumento en el flujo de su sangre. — ¡Cuéntame! ¿Entonces qué hiciste después? — Él se rascó la cabeza con la mano que tenía libre, demostrando que seguramente estaba contando una historia vergonzosa de sí mismo.

— Supuse que estarías ocupada un buen rato, y como soy una persona muy curiosa y paciente, le mandé decir a tu primo que estábamos juntos platicando, que le dijese a tu madre que no te mandase buscar, que estabas a mi cargo. Después puse un cuervo afuera de la puerta para que me avisara cuando salieras y mientras fui a visitar a Wrathmelior. Vaya fue mi sorpresa que cuando regresé tú ya te habías ido, pero justo en ese preciso momento iba saliendo un lagarto.

— ¿Cómo hiciste eso?

— ¡Con las tijeras tridimensionales! — Gritó él, como si fuera parte de su historia ficticia — Son las mismas que vamos a usar hoy.

Al fin llegaron al jardín, ambos aun tomados del brazo y metidos en su propio mundo, Moon empezó a ver caras conocidas, y apenas cuando empezaba a saludar con un gesto de mano a unos primos, Dave se dio la vuelta rápidamente jalándola a ella también, el chico parecía que se había entretenido con la decoración de un árbol.

— Mira por donde acabamos de entrar — Indicó él, sin levantar el rostro de la planta — En unos momentos cruzará la mujer que nos ha estado siguiendo todo el camino.

Todo pasó demasiado rápido, pero Moon vio a una sirvienta tal como el Príncipe del Inframundo le había dicho. Él volvió a acomodarse y puso la flor que había tomado la chica momentos antes en su cabellera.

— Mejor — Sonrió, y volvió a encaminarse al lugar que a la princesa le correspondía — Supongo que tu madre se embriagó tanto que al final no se percató de a qué hora llegaste a tu habitación, así que ahora nos está siguiendo para confirmar que todo el tiempo estuvimos juntos.

— Gracias — Respondió ella, justo en el momento cuando él la dejó a lado de sus padres.

— Es un honor, princesa — Respondió el príncipe mientras le besaba la mano. Una vez terminado su acto de caballerosidad se dirigió a los Reyes Mewmanos — Sus majestades, Moon y yo hemos estado conversando y a pesar de tener poco de conocernos hemos llegado al acuerdo de que congeniamos bastante bien. ¿Sería muy atrevido de mi parte solicitarles que después de este desayuno dejara que ambos saliéramos a pasear fuera del castillo?

Los padres de Moon se miraron, ese chico era muy diferente a River, ambos dirigieron su mirada a su única hija y ella tenía cierto rubor en su rostro. Los Reyes Butterfly no sabían realmente el porqué de aquel sonrojo, así que pensaron en lo más lógico.

— Las afueras son peligrosas — Empezó a decir el Rey.

— Lo sé — Confirmó el príncipe — Pero tengo bastantes guardias listos para resguardar mi carruaje, sólo deseo que Moon me muestre la naturaleza, que con sus historias me ha enamorado. — Suspiró — Por favor, hagan que mi vista sea más placentera.

— De acuerdo — Respondió la Reina con una sonrisa, le había agradado — Pero no se alejen mucho del castillo.

— Por supuesto que no, no me atrevería a faltarle a su persona.

Y con eso el joven se dio por bien servido. Moon estaba estupefacta, él era un excelente actor, con sus seleccionadas palabras y su sonrisa falsa estaba consiguiendo que todo saliera tal como él deseaba. Ella sabía de esos trucos, incluso los había utilizado, pero nunca había visto algo que pareciera tan natural, ella podía fingir ser dura cuando en realidad su corazón se encogía, pero él hacía que los corazones de los demás se encogieran cuando él estaba actuando duramente. Debía de aprender eso del descendiente Lucitor.


— ¿Estás lista, princesa? — Se acercó Dave a la mesa de los Butterfly cuando ya había pasado el tiempo pertinente para que se presentase, desayunara y platicara con sus familiares — Sé que varios presentes van a estar con usted un poco más de tiempo, así que me atrevo a pedir su atención por un momento.

— Adelante — Permitió la Reina, aunque también el Rey se veía conforme con el príncipe, se los había ganado.

— Con permiso — Se disculpó Moon mientras se alejaba de sus padres para acercarse al chico. Ambos salieron nuevamente tomados del brazo, tuvieron varias miradas discretas y otras no tanto, pero al parecer por el cinismo de su madre el día anterior, la chica sabía que no debía de temer a nada.

Atravesaron el castillo y se dirigieron a la entrada donde un carruaje los esperaba, era imponente, tenía una decoración gótica que curiosamente combinaba con la vestimenta y la actitud del heredero Lucitor, los esqueletos y los picos parecían que estaban para amenazar, pero aun así llevaban una armonía que la relajaba de alguna forma.

— Las damas primero — Dijo el príncipe mientras la ayudaba a subir al castillo, al parecer aquella sirvienta que los había seguido ya no lo había hecho, pero debían de estar alerta por cualquier cosa.

— ¿A dónde vamos? — Preguntó la chica mientras sentía como el coche se movía, no había preguntado antes por miedo a ser escuchada, pero ahora ya no había nada que temer.

— Te lo dije, a demostrarte como será nuestra vida de casados.

Moon cruzó los brazos, no muy conforme con la respuesta, pero al parecer el joven no iba a decir más. Decidió no pronunciar palabra alguna, no iba a desperdiciar sus intenciones, así que simplemente imitó la actitud de su acompañante y esperó sin mucha paciencia a su destino.

— Hemos llegado — Pronunció Dave una vez el carruaje se detuvo, salió por su lado del carruaje para abrirle la puerta a su acompañante, bueno al menos sus modales no eran fingidos.

— Aquí no hay nada — Respondió Moon una vez vio estaban a la orilla de un camino, aunque después el carruaje se empezó a meter entre la maleza de los árboles para perderse de la vista de los jóvenes.

— Exacto. — Y sin decir más el joven sacó sus tijeras dimensionales y atravesó el portal que hizo para que Moon, dudosa, lo siguiera.

El calor era abrasante, la princesa sintió que su piel y sus pulmones empezaban a quemar, sin embargo Dave le hizo señas para que respirara con normalidad. Después de unas exhalaciones que parecía que desprendían fuego, la chica empezó a sentir que el ardor empezaba a disminuir.

— ¿Dónde estamos? — Preguntó, con la garganta seca.

El joven admiró el lugar, tenía un sol rojo y las plantas que crecían se veían negras, pero él estaba en su hogar.

— En el inframundo.


¡Hola! ¿Cómo les pareció el capítulo anterior? ¿Les gustó, no les gustó? Para ser sincera la mayoría no lo escribí yo, pero sentí que era necesario.

Ahora volvemos al tema de Dave que ya descubrió más que todos los personajes de esta historia, espero que se note que es una persona perspicaz. ¡Ya vamos a estar con las actualizaciones regulares, así que disfruten mucho!

Por cierto estoy actualizando desde el celular, si notan algo raro en el acomodo de palabras o una falta ortografíca es por eso cx

Saludos especiales a:

Sugar: Si los descubrieron, siempre lo hacen jajajaja¡pero ahora tenemos a un poderoso aliado! ¿Quién lo diría?

Templario: Ya, ya entendí la referencia, te soy sincera no he visto la serie pero si supe de las buenas críticas que tuvo el final, así que por eso me asuste cuando comentaste lo anterior. Ahora volviendo al fic, la verdad dude sobre sí escribir el leemon o no, al inicio pensé en dejarlo así, pero cuando le pasé este cap a mi beta me dijo ¿entonces si lo hicieron? Y yo de enmmm sí... Total creo que no quedó satisfecha, es por eso que actualice rápido porque este capitulo ya estaba escrito desde antes del pasado y ya tengo un par mas listos para ser publicados (me llegó la inspiración) así que espero disfrutes la lectura ~~~

Guest: jajajsjsj si es una historia lenta pero no tanto jajajaja Por cierto ya no puedo dar spoilers de la historia cx este es el penúltimo arco para llegar al final así que me mantendré en silencio mientras llegamos, descuida ya me alejé del hiatus (al menos en esta historia).

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~