Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada.


— Moon, Te presento a Wrathmelior — Dijo el príncipe Lucitor cuando se acercó una demonio al lugar en el que estaban. A la princesa le pareció una chica linda, a pesar de tener la piel roja, cabello rosa y un par de cuernos saliendo de su sien, era alguien atractiva por sus definidos rasgos humanos.

— Un placer — Reverenció Moon mientras la chica estiraba su mano tímidamente. Dave miró con ironía.

— Ella no conoce bien nuestras costumbres ni habla nuestro idioma — Explicó el príncipe una vez que los saludos un tanto incómodos de las chicas terminaron — Nos entiende, pero no sabe cómo expresarse.

La heredera Butterfly entonces vio de nuevo a la joven de su misma estatura, ella había pasado la misma austeridad de educación que Toffee, eso lo recordaba muy bien cuando lo había visto escribir meses atrás.

— Cariño, ella nos va a estar ayudando — Volvió a hablar el joven, y por primer vez Moon sintió que sus palabras eran honestas cuando vio al inexpresivo chico endulzar sus gestos hacia su amante. — Ella está en la misma situación que nosotros.

Y con esas palabras, el vínculo de ambas se estrechó; las dos doncellas podían entender perfectamente los sentimientos de la otra, sabían la presión que había en sus hombros y las dudas en su corazón, ojalá ambas pudieran comunicarse correctamente para poder soltar todo lo que nunca habían dicho. Pero incluso así, al parecer Wrathmelior leyó los pensamientos de la princesa, o tal vez pensó lo mismo y se emocionó cuando empezaron a salir lágrimas de sus ojos amarillos, haciendo escurrir lava.

— Te apoyaré en lo que necesites — Soltó Moon. — Puedes confiar totalmente en mí.

La chica la abrazó. Era un brazo cálido, y ambas sabían que no sólo era por la emoción de aquello.

— Cariño, aquí puedes ser tu misma. — Dijo el príncipe — No tengas vergüenza. — La joven empezó a dudar, sin embargo al ver la mirada de apoyo de su amado y su nueva cómplice, se trasformó… en una enorme criatura de tres ojos.

Era impactante; su forma demoniaca era de la altura de más de un piso de un edificio cualquiera. Si antes se veía de complexión menuda ahora se le notaban los músculos de los brazos y las piernas, y los colmillos se veían mucho más afilados que antes. Aun así nadie demostró tenerle miedo.

— Es un placer conocerte realmente — Dijo Moon, y tanto como Dave y Wrathmelior se sorprendieron por la naturalidad de sus palabras, la familiaridad de su trato sin distinciones solo les demostraba que en definitiva estaba en el bando de ellos.

Wrathmelior asintió y después se giró para sacar de entre las plantas dos cestas, eran diminutas para la demonio que las sostuvo con sólo sus uñas, pero para Moon, esa cesta estaba tan ancha como sus hombros y casi tan pesada como ella misma.

— Iremos de picnic, te recomiendo que lo hagas igual — Indicó el joven mientras le lanzaba las tijeras dimensionales y algo que parecía un brazalete en forma de murciélago a la cesta, y ahí estaba, el Dave grosero y malhumorado de siempre — Ponte ese brazalete: cuando empiece a brillar significa que es hora de regresar. Puedes ir a donde quieras, solo ten en cuenta que nadie te debe de ver porque se supone que debes de estar conmigo. ¡Diviértete!

Y tras decir eso empezó a caminar en dirección contraria a donde estaba la joven, a Moon le hubiese gustado tener un poco más de tiempo con ellos, platicar de su historia, cómo se conocieron, cómo era tener una relación secreta de esa índole siendo el heredero y detalles de ese tipo, sin embargo entendió que tenían el tiempo contado para estar juntos y no lo debían de desperdiciar, al igual que ella, que apenas pensó en eso decidió abrir un portal de regreso a su castillo.

Llegó a la biblioteca sin hacer ruido alguno, cosa extraordinaria al tener que estar cargando una cesta llena de artículos pesados y desconocidos, intentó caminar lentamente para encontrarse a Toffee y explicar lo sucedido, pero al parecer él la encontró primero.

— ¿Pero qué haces aquí? — Moon después de respingar se acercó rápidamente hacía él mientras le hacía señas que le pedían que no hablara.

— Se supone que no debería estar aquí. — Indicó en un susurro.

— Sí eso ya lo sé — Respondió tensó el lagarto. La chica al ver que estaba demasiado cerca de él y recordando lo que habían hecho el día anterior, retrocedió unos pasos, sonrojada.

Después de morderse los labios para tomar valor ya que él también parecía recordar lo ocurrido, dijo mientras levantaba la canasta:

— ¿Te gustaría ir a pasear conmigo?


Moon eligió una montaña alta para el paseo de ambos, seleccionó un lugar no tan boscoso para que él no recordara su tierra, pero sí lo bastante libre para que ambos sintieran que estaban lejos del Reino que en más de una vez les había causado tormento.

— ¿Qué te parece? — Preguntó la chica una vez había terminado de acomodar su campamento improvisado, al parecer Wrathmelior se había preocupado para que en la cesta estuviera todo lo necesario para que no tuvieran la necesidad de teletransportarse a una dimensión diferente, tenía muy buen gusto, lo admitía.

— ¿Cómo conseguiste todo esto? — Preguntó el Monstruo mientras se sentaba en la alfombra larga que habían tendido.

— Recibí ayuda — Comentó la chica, mostrando indiferencia la situación. — ¿Ves esto? — Señaló el brazalete que ahora se encontraba en su muñeca — Cuando empiece a desprender luz significará que se acabará el tiempo del deseo que pedí.

— ¡¿Pediste un deseo?! — Toffee se alarmó. Moon rió.

— No. — Explicó ligera — Simplemente Dave deseaba tener tiempo a solas, así que me tomé la misma libertad. — Sonrió, pero al ver a su acompañante no muy convencido agregó: — Dave es un príncipe Lucitor invitado a la fiesta. Es… un conocido.

No sabía cómo describirlo, Dave no era su amigo pero tenían algo, él los había descubierto, más la chica no sabía cómo explicar lo suyo con Toffee, y viendo como estaba el ambiente para ambos prefería dejarlo así, tocar un tema tan delicado solo los pondría más tensos de lo que ya estaban, quizá si dejaba pasar unos días tal vez la mente de ellos se despejaría y los haría buscar una solución a lo que traían.

— ¿Tienes hambre? — Preguntó la chica después de un rato en silencio, no se le ocurría nada más que decir.

— Poca, almorcé hace poco tiempo.

— Igual yo — Respondió la princesa, mientras veía que Toffee al escuchar su respuesta se acostaba en la manta boca arriba para mirar al cielo.

Se le quedó admirando mientras él contemplaba las nubes, hubiese sido más romántico si miraba las estrellas, pero esa escena le causaba paz, era como si estuviesen en su pequeño mundo, sólo ellos dos, donde no necesitaban nada más que una manta para sentirse completos.

La chica suspiró y tímidamente se acercó a Toffee, él tenía los brazos hacía arriba usándolos para sostener su cabeza, así que ella se posicionó a lado de él y recargó su cabeza sobre su pecho. El lagarto al ver el movimiento de la joven bajó un brazo para sujetarla de la cintura y acercarla más a su cuerpo. La chica lo sabía, si alguien los veía admiraría una hermosa obra de arte.

— Moon — Susurró él sin desviar su mirada del cielo — ¿Te gusta tu castillo? — Preguntó — Me refiero a él como tu casa, no su arquitectura.

La nombrada se sorprendió, estaba a punto de quedarse dormida por la tranquilidad que sentía, pero esa pregunta sólo logró desconcentrarla, así que decidió ser lo más sincera posible, ya que no entendía a donde quería llegar con aquella conversación.

— He sufrido un par de veces ahí, sí. Pero es mi hogar, ahí está mi familia y he vivido ahí toda la vida, no he tenido la oportunidad de conocer otros lugares salvo Santa Olga, y estaba muy incómoda ahí. Así que si tuviera que elegir entre ambos, elegiría el castillo sin dudar.

El lagarto pareció meditar un tiempo la respuesta, después, empezó a alejarse de la chica para volver a acomodarse sobre sus rodillas sentándose, ella lo imitó, preguntando qué efecto había causado en él su respuesta.

— Entonces estás cómoda ahí porque es lo que defines como tu hogar. — Concluyó — Moon yo no lo considero mi hogar, y tal como tú, me gustaría regresar a mis raíces. — Al ver que la chica quería replicar Toffee continuó: — A lo que me refiero, es que apruebe o repruebe las pruebas que me ha puesto la Reina, apenas termine el plazo que teníamos acordado, yo regresaré al bosque, y no dejaré que nadie más pase lo que yo pasé.

Moon se quedó callada, sorprendida de la decisión de él, sintiendo como un muro volvía a construirse entre ellos. Algo dentro de ella temía que sólo la hubiese utilizado y que después de arrebatarle la virginidad la desechara, sin embargo por cómo fue su reacción cuando se encontraron sabía que no había sido el caso, él era inteligente, y ese no era su estilo, ¿Cierto? seguramente se encontraba tan confundido como ella.

Si acaso el comprendiera que sufriría lo necesario sólo para estar al lado de él.

Pero ese comentario le había hecho vacilar aún más sobre el plan de Dave, en primera tenía sus dudas porque era muy precipitado y en segunda porque sentía que Toffee no se merecía el puesto de amante, pero ahora con saber que a él no le gustaba Mewni dudaba en obligarlo a quedarse a lado de ella, porque la quería ¿No? Aunque no sabía cuánto.

— ¿Entonces tenemos el tiempo contado? — Preguntó decaída, después de entender que varios de los planes que habían sido considerados al inicio de su estadía nunca se llevarían a cabo.

— Supongo que sí — Ambos enmudecieron, había tantas cosas por resolver pero preferían callar, no sabían qué hacer, cada uno estaba perdido en sus pensamientos, aunque la chica decidió volver a hablar.

— Al menos ¿Puedo abrazarte? — Preguntó aun con ese pensamiento que le decía que lo que habían hecho no significaba nada para él.

— Siempre — Respondió Toffee mientras abría los brazos para que ella se acurrucara con él. Y así se quedaron en silencio, dudando del futuro que les esperaba, pero guardando todo para sí mismos con la intención de proteger al otro.

Y entonces se volvieron a besar, ya no había necesidad en sus caricias, habían saciado su deseo carnal tan solo anoche, el beso cálido al que se entregaron intentaba decir todas las palabras que ambos se tragaron, deseando que sus decisiones fuesen lo mejor para ambos.

— Moon, yo, no sé qué es lo que está pasando. — Dijo Toffee al terminar su beso pero dejando sus frentes pegadas para mantenerla cerca — Pero quiero que sepas que lo de ayer fue sincero.

— Lo sé — Respondió con una sonrisa, relajándose al desvanecer ese pensamiento de su mente. Él no la decepcionaba — Yo también me entregué con todo… Con todo mi ser — Dijo con algo de duda, no sabía si lo asustaría si le hablaba de amor.

— Yo también empecé a quererte con todo mi ser. — La chica sentía que se derretía después de escuchar aquello.

— No entiendo cómo podía temerte cuando te conocí.

— ¿Me llegaste a temer?

— ¿No se notaba? — Preguntó la chica sin soltar el abrazo y dándole pequeñas caricias en sus manos — Te temía horriblemente, me parecías tan atemorizante.

— Y lo soy — Dijo él mientras levantaba sus zarpas y enseñaba los dientes. Moon entonces se giró frente a él para ponerse arriba de su regazo y lo miro fijamente.

— Pues para mí, ya no.

Entonces él se levantó y dejó a la chica bajo sus garras, haciendo que pareciese que ella era una presa del animal que era él.

— ¿No? — Preguntó, haciendo su voz aún más grave de lo usual.

— No — Respondió ella firme, y él sintió que la piel de la chica se empezaba a erizar.

— ¿Segura? — Preguntó, mirando fijamente la muñeca de la chica, haciendo referencia a su piel.

— Segura — Respondió ella, y entonces volvió a girar para ponerse arriba de él.

— Creí que eras más inteligente, Moon.

— ¿Disculpa? — Preguntó la chica, aturdida, esa frase le recordaba algo, pero no sabía que.

— Eres valiente — Corrigió Toffee — Al inicio me gustaba saber que yo tenía el control cuando estábamos juntos, pero ahora lo tienes tú, y no sé en qué momento pasó. Sólo sé que me encanta cuando me retas, nadie lo había hecho antes y es demasiado excitante.

La chica sintió como la mirada de él cambiaba a una más libidinosa, y al verlo, entendió por qué, tenía una vista poco usual de sus pechos, que no eran del todo grandes, pero por los corsé y escotes que usaba se le resaltaban más de la cuenta. Ah, y tenía su trasero justo sobre la pelvis de él.

— Pues siempre que haces eso me pones nerviosa — Intentó cambiar de tema, pero lo único que logró fue que él la volviera a girar para ponerla debajo de sí, y el sentirse a merced de él hizo que los sentimientos de pertenencia mutua volvieran, ya habían despertado cuando él habló en forma grave, pero ahora al sentirse expuesta, eso hizo que lo deseara más.

— Que mal, a mí me gusta jugar. — Respondió Toffee mientras le empezaba a lamer la clavícula para terminar besando su cuello. Moon apretó los labios, no le iba a dar el placer de escucharla gemir, además, Dave le había dicho que debía de manejar eso.

— Pues esto es un juego de dos — Respondió ella con voz sedosa, aun bajo el torso de él.

— ¿Ah sí?

— Si deseas jugar con fuego, así será, debiste decírmelo desde el comienzo — Intentó mostrarse firme, aunque la rodilla de él que bajó en medio de las suyas hizo que hiciera una mueca que al lagarto le hizo reír.

— Qué lástima que yo sea el fuego mismo.

— Que se apagará cuando conozca el frío de mi ser.

— Moon tú eres muchas cosas, pero este tiempo que te he conocido sé que no eres así, podrás fingir ser dura, pero sé que hay una chica amable dentro de ti. — La miró directamente a los ojos — Es como dices, mientras tú pensabas que yo era atemorizante, yo pensaba que eras una persona egocéntrica que sólo se preocupaba por sí misma, que no le importaba usar a otros para cumplir sus propósitos.

— ¿Cómo pudiste creer eso de mí? — Preguntó, ahora más seria que antes.

— Mi pueblo siempre piensa eso de los Mewmanos, es lógico que por eso nos tienen en las miserias, así que debemos de actuar a la defensiva cuando tratamos con desconocidos.

— Y porque ustedes se comportan así nosotros los rechazamos — Completó Moon, dándose cuenta del origen de muchos problemas entre razas.

— Moon — Susurró él mientras le acariciaba el rostro — Yo no sabía cómo se manejaba esto, siempre pensé que las Reinas controlaban todo, pero ahora viviendo contigo y leyendo acerca de tus antecesoras, sé que hay muchas cosas detrás, tu gente a veces quiere ayudarnos a nosotros, pero por una u otra razón no pueden.

— Es lo que no me gusta de ser Princesa — Admitió la chica — Todos me dicen que hacer y cómo debo de ser, soy una imagen y soy esclava de reglas que sólo porque están escritas se supone que son la verdad. Nunca había sentido la libertad hasta que estuve contigo.

— Y esa libertad es la que yo extraño — Confirmó él — Todos tenemos responsabilidades, pero hacer lo que nos gusta y compartir eso con los demás es lo que nos hace especiales, somos semillas que se transforman en árboles que crecen para dar sobra y fruto a los que los necesitan.

Moon pensó en lo que le dijo Dave, en el trono mientras menos especial el gobernante mejor, porque eso hacía que se salieran de los lineamientos Reales. Sus pensamientos eran sumamente opuestos.

— ¿Cómo es que tienes esos ideales?

— Son los ideales de mi maestra — Respondió después de un momento que se quedó pensando— Ella fue como una madre para mí.

— ¿No viviste con tus padres? — Preguntó Moon, ahora un poco más confiada en preguntar cosas personales.

— No los recuerdo, sólo sé que me encontraba el medio del bosque, sin noción de mí mismo hasta que ella me despertó, me ayudó y me llevó con ella a pesar de las quejas de su marido. — Explicó, no miraba a Moon directamente, estaba perdido en sus memorias. — Kat-Kathy… — Empezó a tartamudear, pero ni siquiera pudo terminar de decir el nombre — Ella... murió poco tiempo después, y aun así su esposo me dejó vivir con él porque era la voluntad de ella. De eso veinte años… casi.

La chica se sorprendió, no se imaginaba eso de él, la situación era triste, sin embargo su boca habló primero antes de pensar en decir algo más sereno:

— ¿Cuántos años tienes?

Toffee rio y dejó al fin a la chica libre para que se volviera a sentar a lado de él.

— Es lo que me gusta de ti, que no me tienes lastima, o si la tienes, la disimulas muy bien. — Empezó, y Moon entendió que eso era doloroso para él y no quería volver a tocar el tema. — La edad de nosotros es diferente a la de ustedes, pero creo que se podría decir que tengo 24 años Mewmanos. — La chica empezó a hacer cálculos, no eran tantos los años que le llevaba si se ponía a analizarlo. Al parecer los monstruos cobraban conciencia más rápido que los suyos.

— Vaya, eres muy maduro — Indicó.

— Eso me lo dijeron desde siempre — Toffee le guiñó el ojo, y entonces se volvió a poner serio — Y por eso Moon, te quiero pedir perdón. Por pesar mal de ti, nunca debí de juzgarte antes de conocerte.

— Pero ahora ya me conoces — Respondió ella, y justo cuando intentó volver a besarlo el brazalete de la chica volvió a brillar, marcando el fin de aquella salida.

Sin terminar de decir sus anhelos la pareja recogió el campamento silenciosamente rápido y Moon abrió dos portales, uno para que Toffee regresara al castillo y otro que la conducía al inframundo, tal vez las cosas no fueran a funcionar como deseaba, pero podía disfrutar del tiempo que le quedaba.


Volvió a sentir el cambio de clima al llegar al hogar de los Lucitor, de nueva cuenta Wrathmelior estaba en su forma humana y se estaba despidiendo de Dave. Moon al ver a la pareja decidió callar la decisión de Toffee de irse, tal vez lo suyo con el Septarsis empezase a ponerse incierto, pero sí ellos necesitaban su apoyo, ella se los daría.

Dave le serviría para seguir viéndose con él, y además si iba a algún evento social tenía un compañero que podía encantar a cualquiera aunque en realidad no sintiera nada por ella. Debía de explicarle a Toffee de él para que entendiera su situación, pero le daba vergüenza, él por su raza estaba destinado a ser un líder, no podía ser alguien que permaneciera entre las sombras.

Regresó de sus pensamientos cuando la demonio se acercó para despedirse, no fueron tan formales y se volvieron a abrazar, ambas esperaban verse muy pronto. Así pues, ambos príncipes atravesaron de nueva cuenta un portal para regresar al Reino Mewmano y subirse al coche que los aguardaba.

Apenas se instalaron Dave dijo:

— ¿Qué te pareció? ¿No es estupendo? Hacemos felices a nuestras gentes mientras nosotros somos felices igual. Así podría ser el resto de nuestra vida.

"Sí, pero es una mentira" Pensó la chica, pero se mordió la lengua para evitar decir eso, estaba decaída por la nueva información que le dio Toffee, y aunque se había propuesto disfrutar de sus últimos momentos, mientras los segundos pasaban la necesidad de estar con él se intensificaba con más fuerza, él era suyo, y ella se enorgullecía de ser su mujer.

— Nos conviene a los dos ¿Verdad?

— Por supuesto — Contestó él, y Moon pensó que tal vez como Dave le mostró como sería su vida de casados, ella podría mostrarle a Toffee como sería si tuvieran una relación. No era muy honesto, pero seguramente Toffee estaba tan confundido como ella, así que tomaría el tiempo que le ofrecía Dave para que el lagarto sintiera que los sentimientos de ella eran sinceros, para así buscar una solución que los satisficiera a los dos.

— Entonces no se diga más — Anunció ella, decidida con su nuevo plan — Esto es un trato.

— Excelente — Contestó él — Vendré a cortejarte cada vez que pueda, por favor se difícil para que mis visitas sean frecuentes. Dile a tu madre que como lo "nuestro" sería romper un compromiso, debes de pensarlo muy bien y conocerme perfectamente antes de tomar una decisión. Mientras más tiempo lo atrasemos, mejor.


¡Hello! ¿Yo? ¿Actualizando 3 veces en el mes? ¿Acaso es el fin del mundo? Posiblemente, pero esa no es la respuesta, la inspiración me ha atacado y pues aquí tenemos el resultado. ¡Espero les guste el capítulo!

Por cierto, un pequeño consejo, si tienen tiempo vuelvan a leer los primeros capítulos de la historia, el próximo capítulo y los que siguen van a tocar unos temas que se vieron ahí, y tal vez quieran repasarlos para no perderse. No es obligatorio, pero creo que disfrutarán más la historia así ;)

Agradecimientos especiales porque me motivan a escribir y aquí tienen sus resultados:

SugarQueen: Dave es un maldito, a mi también me encanta, es calculador y cínico, y sabe lo que quiere. Sin embargo aquí también es considerado, no utiliza su poder para el mal o algo parecido, sino que lo utiliza para sus propios fines y de paso ayuda a nuestra protagonista ¿Qué más quieres pedir? Amo a este personaje.

Aleja: La verdad si, me doy cuenta porque no he parado de escribir, pero es que me encanta, ahora ya están todas las bases para que nuestros protagonistas tengan un gran futuro por delante ¿O no?

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~