Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada.


— Creo que deberíamos hacer una guerra. — Sugirió no tan convencido Rhombulous.

— Ahora no es el momento — Contestó Omnitraxus — Nuestra magia no es lo suficientemente fuerte para una guerra y no tenemos ejército que pueda hacerles frente, tuvimos demasiadas bajas.

Caminó por la sala inquieto.

— Además la contaminación es mucho más importante. — Agregó.

— ¡Eso fue una declaración de guerra! — Gritó Mina — ¡¿Qué no se dan cuenta?! ¡Asesinaron a la Reina!

— ¡Y es por eso que debemos de pensar con claridad las cosas! ¡No podemos equivocarnos! — Gritó Hekapoo con frustración.

Moon escuchaba la discusión que tenía enfrente sin prestarle mucha atención, no había dormido el día anterior y algo le decía que tampoco lo haría el día siguiente. Su cara estaba demacrada y su cabello estaba sin peinar, pero no había llorado, no podía, su mente le decía que eso era una pesadilla y estaba punto de despertar, aunque sabía que esa era su realidad.

— El Reino Johansen tiene un vasto y fuerte ejército — Continuó Mina — Él es el prometido de Moon ¿No? Que ayude al Reino ahora que está en crisis.

— ¿Crees que nos va a ayudar cuando ella estuvo saliendo con el príncipe Lucitor? — Con ironía respondió Hekapoo.

— Por supuesto, nadie ha visto nada, y sí alguien dice lo contrario; yo me encargo. — La mujer de pelo rosa empezó a tronarse los dedos.

— Nadie se va a encargar de nada — Intentó calmar las aguas Onmitraxus, mientras traducía lo que decía Lekmet — Aunque no es mala idea que se consuma el matrimonio de una vez, dos Reinos son más fuertes que uno, y en esta ocasión necesitamos de todo el apoyo que se pueda. Además, la princesa Moon debe de coronarse Reina.

— Entonces sí apoyas la guerra. — Reviró los ojos la chica con flamas. Onmitraxus se quedó callado por tal comentario.

— Es precaución. — Se intentó defender. — El ejército rebelde ya nos atacó una vez y conoce el castillo y el terreno, debemos de estar preparados para cualquier contingencia.

— ¡¿Por qué esperar si podemos atacar?! — Volvió a gritar Mina que se veía sumamente alterada — Sí, el maldito ejército monstruo se autoproclamó liderado por el hijo de Seth, pero no sabemos si es verdad. Él ya está muerto, ¡le ganamos una vez y podemos hacerlo de nuevo!

— Es porque nos enfrentamos a algo peor ¿Sabes? Los Septarsis tienen buena regeneración pero Toffee es inmortal, no nos hemos enfrentado a un enemigo que tenga ese tipo de magia. — Omnitraxus se cruzó de brazos.

Ese nombre hizo que la princesa reaccionara y volviera a concentrarse en la discusión.

— Debemos de hacer algo, estamos expuesto. — Sentenció Rhombulous.

— ¡Una boda! Debemos tener todo el ejército que podamos y desperdiciar a los Johansen sería una estupidez. Agradezcan que la Reina Comet quedó como una mártir y lo podemos usar a nuestro favor. — Hekapoo los miró exasperada.

— Sólo necesitamos modificar un poco las cosas y tendremos a todo el pueblo de luto y odiando a los monstruos. Con eso igual podremos tener más soldados, cada ciudadano querrá venganza de los que les arrebataron a la Reina que los protegía. Yo los entrenaré y marcharemos para masacrarlos. — Se plantó Mina decidida.

— En la ceremonia deberemos de planear exactamente lo que se va a decir, todos los Reinos estarán invitados, todos se unirán para desterrar a aquellos traidores y sí la princesa pudiese anunciar un embarazo dentro de poco tiempo, el apoyo sería mucho mayor, empatizarían tal como pasó con los Ponyheads. — Le tradujeron a Lekmet.

— No… — Fue apenas un susurro de Moon, pero todos los presentes la escucharon y se quedaron callados observándola. Lady Winter, que había estado todo el rato a lado de la princesa, le apretó el hombro para darle su apoyo, pero lo único que logró hacer fue ponerla más nerviosa. — No se precipiten — Corrigió — Nos estamos adelantando mucho, están ignorando la contaminación del bosque, eso está mucho más cerca de ellos que de nosotros: Vamos a utilizarla a nuestro favor. Que se expanda para que ellos queden rodeados, podremos trampas aledañas para que ellos no puedan moverse de donde queramos y así los tendremos acorralados.

La joven intentó pensar como su madre, fría y calculadora, y al parecer eso era eficaz en tiempos de guerra. Todos parecieron asombrarse por su sugerencia.

— Lo que dice la princesa no está nada mal — Comentó Mina con una sonrisa — Dejaremos que ellos se destruyan entre sí. Y después les daremos el tiro de gracia.

— Debemos de mandar a hacer una investigación, es posible que el ataque haya sido porque se vio una oportunidad, pero ahora ellos deben de estar ocultándose. Así que aprovecharemos eso para poner trampas e ir encercando más al ejército enemigo. — Dijo Hekapoo, con el ánimo igual de renovado.

— Entonces así lo haremos — Con la voz más segura que pudo enunció Moon — El resto de la situación lo veremos más adelante. Saber en qué situación estamos en este momento es lo que nos conviene, no podemos darnos el lujo de confiarnos ¡La situación lo amerita!

Y con eso la futura Reina se retiró de la sala mordiéndose el labio, regañándose internamente por decir tantas veces la palabra "Situación" y esperando que los demás: los Comisionados, Consejeros y sobrevivientes de su guardia no se percataran de que todo había sido una fachada.

Seguía regañándose hasta que Lady Winter la alcanzó, y sin decir nada la tomó del brazo y la giró para abrazarla mientras empezaba a llorar.

— Perdón, princesa perdón — La voz la tenía cortada, y la nombrada oía como sus dientes empezaban a chocar entre ellos — Todo esto es mi culpa — Fue bajando conforme sus palabras hasta quedar arrodillada en el piso, y aun así bajó su cabeza hasta los pies de la chica — Sí yo no le hubiese dicho nada, tal vez esto no hubiese pasado. Tal vez su madre…

Moon al fin pudo conectarse al momento.

— No fue su culpa — Dijo, tranquila, mientras intentaba levantar a la mujer — Todo fue un engaño desde el principio, él sólo me utilizó: tenía un plan y funcionó, eso es todo. Todos los momentos que tuvimos fueron premeditados, yo solo fui la ilusa que cayó ante él.

— Princesa — La miró desde lo bajo la sirvienta — Ambas sabemos que….

— Que es verdad — Y la mirada que puso la joven huérfana, hizo que la mujer desistiera de sus disculpas.

— Me preocupa, princesa — Fue lo que logró contestar la mujer cuando volvió a ponerse de pie.

— No deberías — Con una sonrisa falsa contestó Moon — Sólo necesito descansar, usted igual. — Y tras eso la chica se encaminó hacía su habitación.

Intentó no fijarse en los detalles del castillo, aún había destrozos y cosas quebradas por los suelos, y las paredes seguían pintarrajeadas con frases que sólo le recordaban lo ilusa que había sido; "El nuevo ejército rebelde está aquí", "En honor por el hijo de Seth", "Nos levantaremos", Abajo el reino Mewmano", "Nunca han ganado".

Tal vez no fuesen tan impactante de no ser porque todo eso estaba escrito con la sangre de los guardias que enfrentaron aquella inmensa revuelta que nadie había previsto.

La chica no pudo evitar recordar lo que había pasado, después de regresar al castillo por aquel presentimiento, descubrió que lo peor había sucedido, el castillo estaba en llamas, había cuerpos tirados en sus jardines y sus padres habían desaparecido. La chica no supo qué hacer, se había congelado de la impresión pero en ese momento también había regresado la Alta Comisión, y juntos encontraron el frío cuerpo de su madre en su trono, empalada con bastantes espadas.

La escena había sido horrorosa, y de Toffee no se tenía ninguna huella, ya para ese momento todos sospechaban lo que había pasado en realidad. Y la sospecha se convirtió en confirmación cuando Mina encontró un monstruo herido, que torturó lo bastante para que al fin soltara que el ataque fue convocado por el hijo no sanguíneo de Seth, un antiguo enemigo del Reino, que se hacía llamar "El Lagarto".

Confesó que la célula rebelde de monstruos nunca había cesado, y que, hace ya dos estaciones su líder les había ordenado que se ocultaran hasta que él los llamara para la guerra: Esa noche fue el llamado, y todos se levantaron en armas. Ahora los rebeldes se habían retirado y seguramente se estaban ocultando en medio del bosque para planear su siguiente ataque.

El monstruo fue asesinado después de decir esas últimas palabras.

Moon entró a su habitación, agradeciendo que Chauncey no fuese víctima de la ira de los monstruos, de hecho su cuarto era uno de unos pocos que no había sido profanado ni asaltado, así que por eso el no tan pequeño cabra-cerdito había sobrevivido. Pero aun así, estar en ese lugar le causaba sentimientos encontrados, sabía que debía de estar agradecida por sobrevivir, pero el sentir que fue utilizada y que indirectamente fue participe de ese ataque le hacía hervir la sangre.

Y no era una ira contra los monstruos, o contra Toffee siquiera, era una ira contra sí misma, ella todo el tiempo quiso demostrar que no era lo que su madre decía, aunque al final haya tenido razón: era una chica ingenua e inmadura que estaba en su nube y que no se daba cuenta de lo que realmente pasaba a su alrededor.

Lanzó lo primero a lo que sus manos tuvieron acceso cuando recordó que las últimas palabras de su madre fueron "Te Quiero". Haciendo alusión a que ella seguramente sabía lo que iba a pasar en las próximas horas y esa fue su despedida… pobre ingenua, no se percató que esas palabras nunca las diría su madre después de tener una discusión que le habría cobrado un golpe en la mejilla.

La frustración la invadió, sabía que debía de odiar a Toffee, debía a odiar a los bastardos de los rebeldes y debía de hacer que pagaran por asesinar a su madre y desaparecer a su padre, pero cuando su odio empezaba a burbujear ante la imagen del Septarsis, algo la detenía, era mucho mayor el dolor que sentía al ser humillada por él, porque jugó con sus sentimientos y la había tomado como mujer.

Cuando recordó eso último sintió una gran calada y sin pensarlo siquiera empezó a vomitar.

Odiarlo, era la única forma para hacerle frente a la situación que se avecinaba: Para tomar el trono a corta edad y casarse con River sólo para obtener el poder de su ejército, necesitaba desesperadamente una convicción que la hiciera fuerte ante todo eso que iba a cambiar su vida, pero el dolor era demasiado, y el amor por él, aunque no lo quisiese no había desaparecido del todo.

Porque lo entendía, entendía su odio al castillo que destruyó y a la Reina que asesinó. Si lo pensaba fríamente era algo que incluso ella hubiese deseado, pero no de esa manera, y mucho menos cuando todo lo hizo por medio de mentiras y engaños. Porque ella le envió una carta, le ofreció sus sentimientos más sinceros y él se aprovechó, desde el principio se había aprovechado, y todo lo que le había dicho eran puras falacias.

Más había algo en su mente, que le decía que en vez de castigarlo a él, debía de castigarse a sí misma, porque ella fue la que permitió que se acercara en primera instancia.

Y la ansiedad volvió hacia ella, por fin se permitió que un par de lágrimas adornaran su rostro, se tiró en el suelo buscando un sostén para enfrentarse a su futuro y se hizo un ovillo, era en lo único que podía pensar en ese momento.

— Ohhhh pobre, pobre princesita, ya no tienes tanto orgullo ¿Verdad?

Escuchó de la nada, Moon se levantó viendo hacia todos los lados buscando el origen de la voz, pero su única compañía era Chauncey, y era obvio que no se trataba de él.

— ¿Ya no te acuerdas de mí? — Volvió a escuchar, y entonces se percató que esa voz se le hacía conocida, ¿De dónde? Intentó recordar mientras su mente se paseaba por sus empleados y sus conocidos, por sus familiares y los asistentes de Santa Olga. Mientras más se imaginaba la voz sentía que estaba cada vez más cerca, pero nadie tenía esa voz, que parecía que salía de su mente, de un sueño.

— ¡Exacto! — Volvió a decir y tras eso de la frente de la chica empezó a salir una especie de humo negro, se empezó a concentrar frente a ella, para después volverse una pequeña esfera oscura que brillaba. No tenía lógica, estaba a oscuras el cuarto y siendo esa cosa negra no podía resplandecer como lo hacía, pero ahí estaba.

Moon se alejó por acto reflejo ¿Qué rayos era eso? La pequeña esfera empezó a volar por todo su dormitorio haciendo que las cosas empezaran a levitar, y a ella le dio nuevamente una sensación nauseabunda cuando se imaginó que eso estuvo dentro de ella durante quién sabe cuánto tiempo.

— ¿Qué eres? — Preguntó, mientras estaba recargada en una pared. La esfera negra entonces se detuvo y se acercó lentamente hacía ella, haciendo que de su cuerpo se mostrara un solo ojo rojo y una sonrisa macabra.

— No es qué, sino quién — Respondió con un tono divertido, y Moon contuvo la respiración, podía sentir un gran poder mágico desprender de ese extraño ser. — Muchos me conocen como el Mal, otros como la Vida y he tenido muchos más nombres. Creo que tú me recuerdas así. — Y tras decir eso se convirtió en una libélula, haciendo que la joven sintiera el cuerpo helado.

— ¿Quién eres? — Volvió a preguntar, con la garganta seca. Recordando claramente como esa voz se le había aparecido en sueños hace tiempo ¿Entonces no había sido producto de su imaginación? La espalda se le erizó cuando descubrió que no.

— No me he presentado, una disculpa — Contestó, mientras volvía a su forma de esfera oscura — Yo soy un ser casi omnipresente, controlo la magia en su estado puro y tristemente estoy condenado a ayudar a los necesitados: Una horrible programación que me dejó tu antepasada Eclipsa.

— ¿Qué?

— Eclipsa ¿Si has escuchado de ella, verdad? — Preguntó el Mal — Ella en su juventud tuvo mucho tiempo libre, así que me despertó. Obviamente yo existo desde la creación del todo, pero ella logró lo que nadie se podía imaginar, una forma de controlarme y hacer que cediera, como soy un experimento muy obediente le comenté mi afinidad con el destino, y mi capacidad de hacer los anhelos de todos los seres vivos una realidad.

— ¿Anhelos? — Moon sabía que no era muy inteligente estar repitiendo las cosas que estaba escuchando, pero sentía pánico por la escena tan surrealista en la que estaba, si esa cosa era quien decía ser, era un Ser mágico con las mismas cualidades de Glossaryck, e incluso más poderoso.

— Creo que ustedes le llaman a esto "Cumplir Deseos". — Explicó, demostrando que no le molestaba en lo absoluto contestar respuestas con lujo de detalle — Ese es mi trabajo, yo cumplo el deseo de una persona que lo necesite. Realmente debe ser algo que anhele mucho, de lo contrario no me podría materializar por completo. Tú tienes un deseo, y por eso estoy aquí.

— ¿Cuál es el truco? — Moon estaba ansiosa, sintiendo que se estaba metiendo en algo mucho más oscuro de lo que debería, con el solo saber que Eclipsa estaba involucrada sabía que debía ser precavida — Tienes razón, yo ya te he visto antes, pero no me cumpliste algún deseo.

— Eso fue, porque estaba cumpliendo el deseo de alguien más — Contestó. — ¿Ves? Yo tengo la respuesta a todas las dudas que tengas. ¡Yo puedo cumplir la mayoría de las cosas! — Su voz sonó mucho más fuerte, aunque luego volvió a usar el mismo tono cínico de antes — Mis únicas restricciones son: el tiempo, la vida y el destino.

Moon estaba callada, analizando la información, y con eso el Ser volvió a hablar.

— No puedo viajar en el pasado y no puedo revivir gente que ya haya muerto para ser exacto — Agregó — A pesar de lo que se diga, hay cosas que están destinadas a pasar de una u otra forma, así que si bien pides un deseo que va en contra de lo que el destino tiene planeado, no me comprometo a que ese hecho no suceda en un futuro ya sea cercano o lejano. Debes de pensar muy bien tu deseo, ya que sólo puedo conceder uno.

— Todo tiene un precio ¿Cuál es el tuyo? — Moon siguió hablando, intentando hacer tiempo para indagar más en lo que se había metido, ¿Por qué justo cuando su madre murió él se le apareció si no la podía revivir? En ese momento su cabeza era un lío, pero parecía que esa esfera sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

— Depende del deseo, si es algo sencillo el precio será bajo, si pides algo exorbitante dudo que puedas pagar. No temas, muchos se han acercado a mí — Su sonrisa se hizo mucho más grande cuando dijo: — Tu madre, su hermana, el comisionado, las institutrices, Eclipsa misma y su amante, entre otros.

— No te creo.

— No lo hagas, ¿Cuál es tu deseo? — Moon se sorprendió por la dureza de la pregunta, había tantas opciones, pero aun así sentía que muchas decisiones no la llevarían a ninguna parte.

— Yo…

— Tienes suerte de que yo no soy alguien romántico — Interrumpió — Para mí, el amor no es ningún problema, puedo eliminar completamente a alguien de tu mente, o puedo hacer que alguien se enamore de ti, cosa que tu varita no puede. — La princesa escuchó con atención — La mente son recuerdos, y el corazón vive de ellos, así que si cambio tus memorias, el corazón cambiará. Además jugar con la probabilidad es mi entretenimiento favorito.

— ¿A dónde quieres llegar? — Ahora ella interrumpió, percatándose que él sabía muchas más cosas de las que aparentaba.

— A que tú fuiste el claro ejemplo de lo que digo. — La sonrisa volvió a ensancharse en el Mal y le dieron náuseas con sólo mirarla — Eliminamos ciertos recuerdos, fomentamos algunos acercamientos, creamos un ambiente de necesidad, ponemos a alguien que parezca que está ahí en todo momento y ¡Ta-Dá! Tenemos un enamoramiento puro creado artificialmente.

Si Moon se sentía mal, ahora estaba mucho peor, sintió su cuerpo debilitarse, y se tuvo que ir a su cama para poder sentir un poco de sostén. ¿Tan elaborado había sido el plan de Toffee? ¿Tanto odio le tenía para haberse molestado con un plan de más de la mitad de un año? La chica sintió como su cuerpo empezaba a tensarse dolorosamente.

— Basta — Susurró — No entiendo qué ganas con decirme todo esto.

— Que confíes en mí, ¿No es obvio? Te demuestro que los deseos los cumplo de la manera más efectiva.

— ¿Y decirme que fui parte del deseo de Toffee me ayudará? — Su pregunta fue sarcástica.

— Bueno, teniendo en cuenta que eres la hija de la mujer que mandó a asesinar a la única persona a quien él le tenía confianza y la consideraba como su madre, sí, creo que entenderás que no fue personal. Además, él y yo tenemos una conexión un tanto peculiar. ¿Sabías que el embarazo de un monstruo es mucho más rápido que el de un Mewmano normal?

Moon se quiso reír, sin embargo salió un extraño quejido por parte de su boca, sus manos se hicieron puños y sus dientes empezaban a doler a causa de la presión que ejercían unos contra otros, y aunque lo quisiera evitar, lágrimas silenciosas recorrían sus mejillas.

— Así que me embrujaste. — Tenía la cabeza baja, no podía siquiera levantarla por la presión que sentía.

— Princesita eso se escucha horrible — Se defendió — Digamos que simplemente hice que los sentimientos que resguardabas estuviesen más expuestos para él y las personas que necesitásemos. Como no tenías mucha experiencia usándolos sin poner alguna medida de precaución, fue fácil que cayeras, aunque al inicio cuando liberamos esos candados casi mueres debido a la intensidad de ellos, creo que recordarás la vez que planeabas lanzarte del balcón ¿No? Que incluso tuve que intervenir para que te detuvieras. Lo demás… fue cuestión de tiempo.

— ¡Cállate! — Ya no podía, no quería escuchar nada más de lo que esa cosa sabía, sentía que se iba a volver loca si se enteraba de alguna cosa más.

— Lo haré, hasta que me digas cuál es tu deseo, no podré irme de aquí hasta cumplirlo. — Moon ahora sí pudo reír, eso era lo que estaba haciendo, la estaba provocando.

Tuvieron que pasar varios minutos en silencio para que la chica pudiese volver a hablar normalmente.

— Deseo odiarlo — Sentenció, dejándose llevar por la situación, sabía que esa cosa era peligrosa, pero ¿Qué más podía hacer? Ya había perdido a sus padres, parte de su ejército y lo que vivió había sido una mentira — Deseo guardar tanto odio en mi corazón que mi amor por él desaparezca, deseo olvidar todo lo ocurrido, quiero que mi rencor hacia él sea tan grande que me motive a tomar las decisiones más arriesgadas, y también quiero destruir la inmortalidad que le concedí.

— Chica lista — Contestó el Ser viendo como a pesar de todo lo que ella decía, su tono seguía neutro, como si estuviese leyendo un libro cualquiera — Sabes bien lo que quieres, pero me estás pidiendo muchas cosas. ¿Podrás pagarlo? — Ahora fue el turno de Moon de sonreír y de mostrar que la desesperación que su voz no tenía, sus ojos la reflejaban.

— Dijiste que si era un deseo exorbitante no lo podía pagar, pero no te estoy pidiendo mucho.

— Puede ser. — Aquella luz oscura empezó a desprenderse más y más del cuerpo flotante — Veamos, lo que solicitas puede ser dividido en dos partes: olvidar lo vivido con él, que, automáticamente hará que lo odies y, quitarle la inmortalidad, que justo tengo el hechizo perfecto: Son dos cuestiones que van de la misma mano. Pero, teniendo en cuenta tu condición, si es posible que puedan juntarse, tu deseo entonces será: "Eliminar todo rastro de él en mi pasado". Tus memorias serán borradas, y debido a que aún él cuenta con la inmortalidad que le concediste, tendrás un hechizo para eliminar también ese rastro. Olvidarás nuestra conversación debido a que él está involucrado, pero sabrás que estuviste conmigo. El asesinato de tu madre también lo recordarás.

— ¿Cuál es el precio?

— Como tu deseo es odiar, el precio equivalente será amar: No podrás volver a amar nunca más. Tu corazón se endurecerá, pocas cosas te importarán y usarás la cabeza antes que todo. No serás igual que tu madre, te describiría como una sociópata consciente. Y…. también olvidarás a la persona que más has amado. — Moon no supo porque se decepcionó de esto último.

— ¿Será suficiente? Si excluyo a Toffee, yo… no he amado a nadie.

— El amor no es exclusivamente romántico. — Le aclaró — ¿Tenemos un trato?

Moon dudó, sintió una calada por lo que iba a hacer, usualmente tomar decisiones precipitadas era una mala señal y eso iba muy rápido, pero, ¿Y si era su única opción? Estaba tratando con algo mucho más grande de lo que se imaginaba, además, iba a ser Reina, y ya no podía darse el lujo de postergar las cosas.

— ¿Puedo hacer algo antes? — Preguntó, y cuando vio la afirmación del Mal se acercó a su peinador para sacar papel y tinta. Una carta la había arruinado y otra carta la salvaría.

Empezó a escribirse una nota para sí misma, para cuando dudara, supiera que tomó la mejor decisión pertinente. Aunque después en una hoja a parte escribió un par de cosas que hicieron estremecer su corazón. Cuando terminó, se giró hacia el ser que había estado atrás, pero se sorprendió cuando ya no tenía la forma esférica que había conocido.

Ahora era un humanoide sin facciones, su cuerpo era totalmente blanco y resplandecía con mucha más intensidad. Cuando supo que la chica lo estaba observando. Una sonrisa volvió a aparecer en lo que se suponía era su rostro.

— ¿Tenemos un trato? — Volvió a preguntar. Moon, sintiendo que no tenía nada más que perder se acercó hacia el rincón donde estaba él.

— Lo tenemos. — La chica pudo ver como la energía que se desprendía de él se empezaba a alterar, parecía ¿Emocionado?

— El precio por lo que te expliqué está cubierto — Volvió a hablar — Pero, ahora hay una diminuta cosa que no tenía en mis planes… pero descuida, también converge en el marco de tu deseo. — Moon escuchó un chasquido de dedos, e inmediatamente después de eso sintió un dolor abdominal y tuvo la sensación de que algo empezaba a escurrir de su entrepierna.

Asustada, se levantó parte de la falda para fijarse qué era lo escurrido, y no supo que cara poner cuando se dio cuenta que lo que chorreaba era sangre.

— Precaución — Escucho decir al Ser — No podemos hacer que olvides a Toffee cuando algo te haga cuestionarte tu relación con él día con día.

Moon deseo no haber entendido su comentario.

— Descuida, también olvidarás esto.

La chica se asustó como nunca en su vida, pero ya había empezado el trato, así que temblando, estiró su mano para estrecharla con la imagen que tenía enfrente.

— Deseo eliminar todo rastro de Toffee en mi pasado. — No entendió como pudo decir eso sin trabarse.

— Tus deseos, son órdenes.

Y tras decir eso sus mejillas brillaron y sintió como un lazo oscuro apretaba sus manos, lo sabía el precio que pagaba era poco. Poco… por el deseo de buscar un hechizo para eliminar al asesino de su madre.

— Ya está hecho — Indicó la Vida — El hechizo para eliminar a un inmortal es… — Y la chica se acercó a escuchar las palabras. — Sólo debes apuntar a su corazón y listo. Te recomiendo que nadie sepa que yo fui quien te enseño esto.

— Descuida, nadie lo sabrá. — Contestó, motivada al fin para vengar a su madre — Creo que es tiempo para una junta de emergencia, debemos de atacar lo más pronto posible.

— Esto ya no me involucra, pero, como desees. — Y tras eso, la habitación se quedó a oscuras, dejando a la futura Reina sola.

Moon entonces decidió asearse y cambiarse, a pesar de que la conversación con ese cúmulo de magia parecía que había durado poco, en realidad le había consumido toda la noche, y ya se estaban asomando los rayos del sol de un nuevo día. Todo lo hizo sola, y se sorprendió cuando vio sangre en su cuerpo, pero lo ignoró, tenía cosas más importantes que hacer.

Al terminar de alistarse usó su magia para hacer crecer su cabello, tan largo como lo tenía su difunta madre, la honraría de esa manera. Guardó las cartas sin leer que se había dejado ella misma y se marchó rumbo a su futura sala, necesitaba hacer un plan de ataque.

Mientras caminaba, iba mirando sus manos y antebrazos que se habían quedado marcados con magia negra, al parecer ella tenía razón y el pago que había ofrecido era pequeño, y es que recordaba a todos: sus padres, los comisionados, los guardias, sus irritantes compañeras de Santa Olga. Sintió un poco de lastima por sí misma cuando supo que nunca había amado ni amaría a nadie de verdad.

— ¿Todo bien Princesa? — Escuchó una voz que la sacó de sus pensamientos, era una sirvienta que llevaba unas bolsas. ¿Por qué alguien de la servidumbre se permitía mirarla de esa manera tan lastimera? Moon enfureció.

— A ti que te importa — Respondió, sí, había quedado huérfana, pero no iba a aceptar la lastima de sus siervos.

Mucho menos ahora que era la Reina.

La sirvienta de piel canela abrió los ojos como platos cuando escucho aquella respuesta. Después, se fijó en sus manos oscuras y se atrevió a mirar fijamente los ojos de la princesa, aunque después de unos segundos, bajó la mirada.

— Disculpe, su majestad — Se corrigió mientras empezaba a alejarse — Que tenga buen día.

Moon se sorprendió a sí misma, al parecer si había pagado su precio, su sentido común le decía que debía de sentir lastima por esa empleada que seguramente era nueva y no sabía cómo tratar a la máxima realeza Mewmana, nunca la había visto antes siquiera, pero es que simplemente no podía empatizar con una criada.


— ¿Glossaryck? — Preguntó Hekapoo, intentando atraer la atención del comisionado que había visto la escena anterior — ¡Glossaryck! ¡Por favor presta atención! — Le reclamó. — La coronación de Moon será dentro de poco y necesitamos ponernos de acuerdo para el título que llevará su nombre.

El nombrado siguió en su posición inicial, viendo cómo la princesa solicitaba unos guantes largos y se los ponía, intentando ocultar lo que había hecho.

Pero él lo sabía.

— Moon — Dijo, con su voz seria de siempre, aunque entendía que muchas cosas iban a cambiar a partir de ese momento — La del Corazón Inconmovible.