CRÓNICAS DE GUERRA
II. Medium
Ha pasado no más de un día desde que llegó a aquel lugar, tiempo en el que aprendió lo que consideró lo más importante. La guerra era liderada por los Siete Grandes Señores Demonio, o así se hacían llamar; quienes atacaron diferentes Tierras con el único objetivo de destruir a todos aquellos que habían formado un lazo con un Digimon, su única amenaza. Ellos eran la razón por la cual Takato y sus amigos tuvieron que viajar una vez más al Mundo Digital, para terminar con su locura y el dolor que habían provocado.
De Izzy, aprendió que se había formado una gran resistencia, dividida en cuatro sectores importantes y relacionados con las Bestias Sagradas, los cuatro guardianes y dioses. Ahora, Takato hizo parte de la resistencia del Este, con Impmon y Guilmon a su lado. Eso era algo, pero aun se preocupaba por el destino del resto de sus amigos que lo acompañaron en tan importante misión.
En palabras de Izzy, era probable que ellos estuviesen en otros refugios de la Resistencia y, sin embargo, no podía asegurarlo. Las comunicaciones habían sido bloqueadas por el enemigo, de modo que se encontraban aislados. Takato se encontró ansioso, muy ansioso, aun guardando la esperanza de que todos ellos estuviesen bien. Rika, Renamon, Henry, Terriermon, Ryo y Cyberdramon, recordó a todos y a cada uno de ellos, incluso a aquellos que se quedaron para pelear en la Tierra. Su deseo de verlos solo se incrementó.
Takato aprendió que su único obstáculo era el ejército del Señor Demonio. Vencer al Señor Demonio y sus fuerzas era el camino para poder volverse a reencontrar a sus amigos. Vencer era lo que haría a partir de ahora.
Prometió cuidarlos a todos. Aseguró a sus propios padres y a los padres de sus amigos que todos volverían sanos y salvos. ¿Qué clase de amigo sería sino cumpliera con esa promesa?
"Takato, estas distraido", Guilmon lo sacó de sus pensamientos.
"Lo siento, chico", Takato le sonrió. "Solo pensaba"
"Haces eso mucho últimamente. Piensas y luego te pones triste", el Digimon respondió con preocupación. "No quiero que Takato este preocupado, quiero que él sea feliz"
Genial, ahora estaba preocupando a Guilmon. Su Digimon no necesitaba esto en este momento. Necesitaba su confianza y su fortaleza, la certeza de que todo estaría bien al final, tal como era en su pelea dura y ardua con el D-Reaper.
"Estoy bien", sonrió, o por lo menos lo intentó.
"¡No es cierto!", pero el grito de Guilmon logró sorprenderlo.
"Guilmon..."
"Eres mentiroso", Guilmon lo enfrentó con sus ojos húmedos. "Ahora mismo te duele, puedo sentirlo. No puedes decir que estás bien cuando te duele así. Lo único que haces es decir que estás bien y eso no nos deja que podamos ayudarte"
Genial, ahora había hecho a Guilmon entristecer por culpa suya. Había fallado, no era el Tamer que Guilmon merecía. Y justo cuando necesitaba más fortaleza, Takato se desmoronó cuando el dolor de su pecho llegó hasta su garganta y las lágrimas fluyeron libremente. Takato dejó de sostener la masa del pan y se arrojó a su compañero, tomándolo en sus brazos.
"Lo siento, lo siento"
Guilmon solo lo sostuvo y permitió que se desahogara. Jeri dijo que eso siempre funcionaba con las personas que se guardaban el dolor para sí mismas. Que siempre lloraban, dejando salir toda su tristeza y dolor, hasta que no quedaba nada y volvían a ser felices. Eso era lo que quería para Takato y por eso lo había empujado, después de todo, nadie más lo conocía como Guilmon.
"Lo siento, lo siento, lo siento", el sónido en su voz era tan intenso como sus llantos, y cada lo siento resultó doloroso de escuchar para el Digimon. Pero Guilmon debía ser fuerte, Takato lo necesitaba en este momento.
Pasó el tiempo, pero Takato logró sentirse mejor. Los llantos cesaron poco a poco y sintió como se liberaba de una pesada carga, se sintió libre y limpió. "Guilmon, gracias. No se qué haría sin ti"
"Es bueno que siempre esté contigo", Guilmon se limitó a bromear con su habitual expresión animada, recuperándose de su propio malestar.
"Bien", Takato se secó las últimas lágrimas, "será mejor que terminemos con esto. El pan debe estar listo para que todos puedan comer y no quiero retrasarme"
Mientras nadie luchaba, todos tenían tareas que debían cumplir para mantener el refugio en funcionamiento. Takato decidió ofrecerse a ayudar en la cocina, sobre todo en la parte de panadería, que era lo que mejor se le daba.
Guilmon, por supuesto, lo acompañó en su tarea. Impmon, en cambio, eligió hacer algo distinto, por lo que no se encontraba con ellos en ese instante.
Ahora mismo estaban preparando la masa, que pronto dividirían y darían forma. Panes de diferentes apariencias serían hechos, todos ellos horneados a fuego lento. Para Takato sería algo sencillo, o lo sería sino fuera porque Guilmon amenazaba la existencia de los panes recién horneados.
Afortunadamente, Takato no era el único que se le había dado el trabajo de panadería. Una persona ya se encontraba antes y ayudaba a vigilar al Digimon dragón. Esa persona no era más que Kari Kamiya, quien amablemente se ofreció a mostrarle como todo funcionaba y que ahora debía estar regresando.
"¿Cómo van chicos?".
En efecto, era ella.
"Ya esta cerca el primer lote", Guilmon dijo. "Ya puedo olearlos. Huelen muy bien"
Kari y Gatomon inhalaron, probando el olor, y constataron las palabras de Guilmon. "Huele delicioso", Gatomon mencionó.
Takato puso su mano sobre su nuca y río nerviosamente. "Gracias"
El tiempo siguiente estuvieron en silencio, terminando con sus labores y entregando todo lo que habían hecho. Cuando salieron de la cocina, Guilmon se detuvo un momento. El dragón volteó su cabeza hacia el techo y siguió con su mirada a una pequeña criatura de color amarillo y blanco descender. Por su olor, fue fácil de reconocer.
"Patamon, ¿me preguntaba que hacías allá arriba?", Guilmon preguntó con cierta inocencia.
"TK me pidió que los observara, me disculpo por eso", Patamon respondió. "La verdad es que está preocupado"
Patamon podía regañarse a sí mismo por contar algo que se suponía debía mantener en secreto, pero dudaba que Guilmon se tragara cualquier excusa. Por lo que había visto, era alguien perceptivo y hace rato sabía de su presencia. No había forma de ocultarse de esa nariz.
"Todos parecen estar muy preocupados", Guilmon comentó pensativo. "¿TK es como Takato?"
Patamon lo pensó y dijo. "Ciertamente, ambos parecen llevar su carga. He aprendido, en todo este tiempo, que hay cosas que los humanos suelen guardarse para sí mismos, sin importar cuanto daño les hagan"
"¿No sería mejor si hablaran de eso? En vez de enviarte a ti, TK podría venir y hablar con Takato. Podrían resolver las diferencias y ser amigos, a Takato le gustaría ser su amigo"
Patamon se sorprendió ante esa observación. Guilmon pareció notar el comportamiento de Takeru en el comedor.
"Hay algunas cosas que no son tan simples para los humanos", se lamentó.
"Los humanos son raros", Guilmon concluyó.
Patamon podía estar de acuerdo con esa afirmación.
Impmon había elegido las tareas de guardia, aunque protestó porque se le dijo que tendría un compañero. Impmon no necesitaba de nadie más, ya que se consideraba lo suficientemente fuerte para afrontar cualquier desafío. Impmon peleó contra el D-Reaper, cualquiera que le preguntara sobre ese hecho diría que el pequeño Señor Demonio merecía algo de respeto, sin embargo, ninguno de esos tontos sabía. Lo que era peor, ninguno de esos tontos parecía querer tenerlo cerca.
Otra razón más para evitar la compañía de los indeseados.
Aunque una parte de él le dijo que ellos eran los cuerdos. Después de todo, había intentado matar a Takato, Guilmon y los otros en el pasado bajo las órdenes del dios Soberano. Podría decir que había cambiado desde entonces, pero aquello era... ¿cierto?
Quien sabe. Takato y Guilmon podrían estar locos por seguir a su lado a pesar del daño que había provocado, perdonándolo por todas sus ofensas contra ellos.
"Esto es estúpido", murmuró.
Luego, sintió una larga y extensa sombra cernirse sobre él. Tan grande y ominosa que temió ser devorado completamente si se descuidaba, Impmon volteó para encontrar a un muchacho de la edad de Takato y los otros Tamers, de cabello largo y ojos negros.
"Sabía que mi presencia no era deseada, pero no tendrían que ser tan groseros", dijo el muchacho, con un toque de ironía en su voz.
Impmon supo que malinterpretaban sus palabras, sin embargo, no quería abrirse y dar explicaciones al extraño. Impmon bufó, volteando nuevamente hacia otro lado para evitar la mirada penetrante del muchacho.
"¿Quién eres?", preguntó después de lo que pareció una eternidad.
"Al parecer soy tu compañero de guardia"
"¿Solo tú?", el diablillo lo encaró con cierta incredulidad. "¿Y tu compañero Digimon?"
"Ahora que lo mencionas, tu tampoco tienes un compañero humano, ¿me equivoco?"
Impmon frunció el ceño, sintiéndose irritado que aquel extraño estuviese evitando sus preguntas. Además, estaba esa maldita sonrisa que no expresaba nada. No era cómo Takato, o Guilmon, quienes expresaban con facilidad sus sentimientos aunque intentasen ocultarlos con desesperación. No había rastro de alegría, tristeza o algo. Impmon solo veía una máscara impenetrable y fría, que solo invitaba a golpearlo para hacer que desapareciera.
El chico, pareciendo adivinar sus pensamientos, añadió algo más para bajar la tensión del ambiente que pronto se había formado. "Si tengo un compañero, pero él no posee una forma física a diferencia de otros como tú. Mi compañero vive en mí y es mi sombra"
¿Eso fue lo que detectó? Impmon se preguntó sin entender el concepto totalmente. "Lo que digas", dijo.
Impmon pensó en dejar morir la conversación y mas bien centrarse en su tarea. Él y su compañero se encontraban a varios metros de las ruinas seleccionadas como base, al borde del frondoso bosque. Su mirada daba directamente a un claro de hierba y arbustos y, a lo lejos, una ciudad encubierta en una cúpula que parecía abandonada.
Supuso que era el panorama perfecto para registrar si había una invasión en curso.
"¿Algo te molesta?", pero su compañero parecía tener ideas contrarias a las suyas.
Estuvo a punto de responder mordazmente, pero la mirada del chico lo neutralizó en ese momento. Su furia se enfrío, quedando no más que la curiosidad y la extrañeza. "¿Por qué lo dices?"
"Veo hasta donde otros no pueden y lo que veo en ti es una gran marea de emociones, esperando para estallar", fue la simple respuesta.
Su mente evocó memorias de la última batalla, en la cual algo peligroso y desconocido se había apoderado de él. Impmon sintió como si algo escarbara dentro de él y terminó por asustarse. Las pupilas se abrieron de la impresión y su rostro palideció cuando comprendió que aquel joven era, en parte, responsable de ello.
"¿Quién eres?", volvió a preguntar, ahora con inquietud.
"Podría decirte el nombre que me dieron mis padres, pero sé que no significaría nada para ti. Podría decirte los títulos que he recibido durante mis visitas al Mundo Digital, pero pocas de ellas engloban la totalidad de mi ser. Me han llamado Demonio, Monstruo o Nigromante, incluso. Lo cierto es que soy todo lo que ellos temen, al igual que tú y tus dos amigos. Represento a la Oscuridad, yo soy su guerrero"
Terminó con una sonrisa fría e Impmon juró ver una criatura parada detrás de él.
TK y Pegasusmon siguieron el rastro de destrucción dejado por el enorme invasor. Las llamas, tan altas como eran, no podían alcanzar en altura la monstruosidad que atacaba. Tenía el aspecto de un centauro, solo más bestial y demoníaco. La parte que debería ser humana tenía características que decían otra cosa, una cabeza y cuernos de carnero y manos terminadas en un trío de garras gigantes. Al borde de su torso, dos enormes y grandes alas de cuervo se extendían, y mostraba una segunda y gran boca recubierta de labios rojos.
"Gulfmon", Pegasusmon exclamó con un toque de miedo en su voz.
"¿Qué sucede?", Takeru preguntó.
"Es un monstruo de leyenda, un demonio poderoso que solo trae desgracias a su paso. Se dice que su segunda boca es como una entrada al abismo de donde proviene toda maldad. Takeru, en mi forma nunca podré vencerlo, necesitamos ayuda"
Takeru contrajo su expresión en desagrado, pudiendo sentir de donde venía aquel monstruo. Otro Digimon de las Tinieblas, tal como habían sido BelialVamdemon o Apocalymon, centrado en la destrucción por el bien de la destrucción. Takeru lo odiaba, lo detestaba, a todos los de su clase.
Sin embargo, antes de que Pegasusmon pudiese cambiar a una forma más poderosa, Gulfmon se dio cuenta de su presencia y procedió a intentarlo antes de que pudiera hacer nada. Primero, el demonio del Apocalípsis se abalanzó sobre el Pegaso e intentó aplastarlo con uno de sus brazos. Pegasusmon y Takeru pudieron esquivarlo al volar hacia un lado, dejando que el brazo del enemigo siguiera de largo y chocara contra el suelo, creando un enorme estruendo en consecuencia. Gulfmon, por otro lado, no se encontraba nada feliz de haber fallado y se aseguró de mostrarlo con un gruñido gutural.
"Eso estuvo cerca", Takeru exclamó.
"Parece enojado", Pegasusmon bromeó.
Gulfmon no apreció el intercambio, por supuesto, volviendo a galopar hacia ellos mientras derrumbaba edificios y negocios en el camino. Planeó embestirlos y con una velocidad sorprendente, el Elegido de la Esperanza y su Digimon apenas si pudieron evitarlo. Ambos necesitaban un espacio para digi-evolucionar, sin embargo, ese maldito monstruo no parecía querer permitirsélo.
Con la misma agilidad que contraatacó, Gulfmon dió media vuelta y encaró a sus enemigos una vez más, pero no inició una carrera local con el objetivo de aplastarlos, no. En cambio, probó otro enfoque. Gulfmon abrió su segunda boca y Takeru lo observó, llenándose de pavor e inquietud.
Takeru miró el abismo, oscuridad infinita dentro de las fauces de la criatura. Oscuridad de la cual un resplandor púrpura y repugnante emergió, primero como un punto que solo podría ser producido por una luciérnaga y luego como una gran estrella del firmamento, una que no era capaz de transmitir calor. Takeru vio la muerte.
Takeru vio...
"TK, despierta", una voz lo sacó del mundo de los recuerdos.
Takeru se sobresaltó, recobrando conciencia de cuándo y dónde estaba. Ya no estaba en Odaiba a las 3:00 a.m. luchando contra una horda de demonios del averno por su vida. Takeru estaba en el refugio, con Cody sosteniéndole de los hombros mientras este trataba de hacerle entrar en razón. No estaba en peligro, al menos no inmediatamente. o
"¿Fue un episodio?", Cody preguntó con preocupación.
Takeru asintió, aun sin encontrar la capacidad para hablar sin derrumbarse.
La respiración de Takeru aun se encontraba agitada, cualquier intento por forzarse a hacer algo de lo que aun no se encontraba listo terminaría, irremediablemente, en un ataque de pánico. Takeru esperó, se esforzó por sincronizar su respiración con la de Cody, la cual se encontró mucho más calmada.
"¿Qué fue lo que viste?", Cody dijo después de que Takeru se hubiese tranquilizado lo suficiente.
"Estaba en Odaiba, estabamos luchando contra ese Gulfmon"
"Lo recuerdo", Cody se estremeció. "Esa pelea fue particularmente mala"
La cuestión era que ese día no fueron atacados por un solo Digimon, fue una invasión de seres de las Tinieblas. Digimon, algunos muy poderosos, aparecieron ese día para reducir Tokio a cenizas. No supieron porqué o qué había organizado el ejército esa vez, sino hasta hace poco.
"Ya pasó", Takeru murmuró. "¿Me buscabas para algo?"
Cody pareció despertar de algún trance, tal vez de los recuerdos de aquella batalla que se vieron obligados a enfrentar.
"Es cierto, es sobre el favor que me pediste", Cody respondió. "Izzy piensa continuar con el experimento, llamó a Kari hace un par de horas a la sala sagrada. Se qué Izzy no te lo cuenta todo sobre sus intensiones y se lo mucho que te preocupas por Kari"
Takeru, olvidándo sus visiones del pasado, abrió los ojos con creciente horror. "¡Le dije que no volviera a intentar hacer algo así!"
"Tal vez deberías decírselo tu, no me escuchará a mí", Cody sugirió. "Si quieres puedo acompañarte, te apoyaré en todo momento. Yo tampoco quiero que Kari vuelva a pasar por un momento así"
Takeru asintió. "¿Cuándo sucederá?"
"Es mejor que nos demos prisa", Cody aconsejó. "No pasará demasiado tiempo hasta que Izzy vuelva a intentarlo"
Kari pasó el resto de la tarde con Takato, Guilmon y Gatomon. En todo ese tiempo, había estado intentando buscar a TK y Patamon para poder introducir de mejor manera a un nuevo amigo, sin embargo, no tuvo éxito en esa empresa. En cambio, encontró a Yoley y Hawkmon, aunque ciertamente se alegró de ello, lamentó el hecho de no haber encontrado a TK y pasar algo de tiempo con él antes de ir a la cámara sagrada.
La Cámara Sagrada no era más que un título que los Digimon de la zona habían dado a cierta recámara especial, una en la que se decía que podía contactarse a fuerzas de nivel superior en busca de consejo. Kari había sido uno de los pocos que había podido, aunque el proceso había sido aterrador y truculento, no se podía dudar de los resultados.
"Es muy curioso que en un tu mundo no existan los Niños Elegidos", Yoley dijo, mantiéndo una conversación con el chico de pelo castaño y ojos carmesíes.
"Es un poco extraño", Takato reflexionó. "De dónde yo vengo, todos somos Tamers. Cómo te he dicho, nunca antes había escuchado el título de Niño Elegido, y debo admitir que no entiendo la diferencia"
Yoley, tomando la pose de una maestra de escuela, se dirigió al chico y dijo. "Pues hay varias cuestiones por las cuales puedes decir que alguien es un Niño Elegido. La primera, por su puesto, es que tu debes tener un Digimon como compañero, un Digimon que fue destinado para ti. Pero también está el hecho de que el Mundo Digital te haya elegido"
"¿Elegido?", Takato preguntó. "¿Para qué?"
"Bueno, cuando Davis, Kari, Cody, TK y yo fuimos Elegidos, el Mundo Digital estaba pasando por un mal momento. BelialVamdemon manipuló a amigos nuestros y contaminó todo con sus Agujas de Control, quizo apoderarse de nuestro Mundo, el Mundo Digital y el de la Oscuridad. Supongo que nosotros debíamos detenerlo, creo que fue por eso que fuimos Elegidos"
Takato pareció pensarlo en silencio. Kari decidió intervenir, queriendo dar su perspectiva.
"Mi hermano mayor y varios de sus amigos fueron Elegidos tres años antes de eso. Se nos dijo que debíamos detener la Oscuridad de Apocalymon"
"El Mundo Digital parece llamarnos cuando hay una amenaza", Takato concluyó. "Nosotros somos Tamers. Nadie nunca nos dijo que debíamos hacer, pero siempre sentí que nada pasó por casualidad. El Mundo Digital estuvo a punto de ser borrado por el D-Reaper, quién más podía detenerlo sino nosotros. Nosotros estabamos ahí, demasiado sospechoso para ser una consecuencia", su discurso, que parecía haber encontrado en un punto una especie de Nirvana, una revelación; terminó con una nota amarga que ni Kari, ni Yoley, esperaban. "Somos simples herramientas del Destino, piezas de Ajedrez que esperan ser removidas cuando ya no son de necesidad..."
Takato recordó cuando Guilmon y los otros tuvieron que volver al Mundo Digital después de haber terminado esa dura batalla contra el D-Reaper. Yoley y Kari recordaron como varios de sus amigos perdieron a sus Digimon, al menos durante un tiempo.
Al parecer, el hecho de recuperarlos, resultó solo en la antesala de una nueva guerra con las fuerzas de la Oscuridad. El conocimiento aplastó la alegría del momento de la recuperación con fuerza aplastante. El Mundo Digital les entregaba alegría, si, pero también mucho sufrimiento con ella.
Kari ahora comprendía que ella era quien soportaba la cruz más grande, pero lo preferiría de esa manera. No le deseaba a nadie más aquellas experiencias con el Mundo de la Oscuridad y los seres que la habitan que ella si padecía. Era por TK, Yoley y sus amigos que hacía esto, aun si ellos no la aprobaban.
"Me despido chicos, tengo que ir a otra parte", Kari dijo con una sonrisa.
"Kari", Gatomon mencionó con cierto aire de desaprobación, lo cual sin duda llamó la atención de los presentes.
"Nada de eso Gatomon, ahora no necesito tus reclamos", Kari espetó. "No se preocupen chicos, lo que pasa es que es hora del baño de Gatomon y él odia bañarse"
Kari, tomando la mano de Gatomon, lo alejó de los demás y se encaminó hacia el borde del pasillo, directamente a una bifurcación. Takato y Guilmon vieron a Kari desaparecer por ese estrecho lugar para luego fruncir el ceño.
"Esta mintiendo, ¿verdad?", dijo con sospecha infundada.
Yoley no fue discreta y tapó un gemido de sorpresa con sus dos manos. Takato y Guilmon voltearon hacia ella inmediatamente.
"¿Cómo lo sabes?", Hawkmon preguntó, intentando desviar las sospechas del muchacho. "Probablemente estes imaginando cosas"
Lo que terminó siendo totalmente contraproducente para ellos. Los nervios los habían traicionado y en el peor momento posible.
"Ustedes saben algo", y no fue una pregunta. Takato acusó con los ojos entrecerrados.
La mirada del chico fue especialmente penetrante y Yoley se vio incapaz de seguir manteniendo el secreto. "Ella me hizo jurar que no se lo diría a nadie"
"¿Es tan malo?", Guilmon preguntó.
El rostro de Takato pareció contraerse en el pánico. Yoley lo anticipó y habló antes de que el muchacho saliera corriendo detrás de su amiga y perderse en los túneles que aun no habian sido explorados por un impulso.
"Se trata de un experimento de contacto, o así lo llamó Izzy", dijo mientras se acercaba al chico y le tomaba las manos. El contacto pareció calmarlo, al menos por el momento. "Ella siempre pudo hacer y experimentar cosas que ninguno de nosotros pudo. No me gusta, pero ella es la única que puede hacer que esa ridícula y escalofríante recámara funcione. Lo importante es que Kari cree que es necesario y yo la apoyo"
Yoley se alejó de Takato, tratándo de decifrar los pensamientos del chico. Guilmon parecía espectánte, ansioso por las órdenes que pronto recibiría de su Tamer. Takato, por su parte, se encontraba decidido.
"Guilmon, ¿puedes guiarme?"
"Si, puedo rastrear su olor", el dragón de color rojo respondió.
"Pero Takato", Yoley exclamó.
"Comprendo lo que quieres decirme", interrumpió. "Solo quiero asegurarme que ella se encuentre bien. Es lo que hacemos por nuestros amigos", dijo con una mirada que Yoley no supo interpretar del todo.
La Elegida del Amor y la Sinceridad se debatió si el chico se había enamorado de su amiga en el poco tiempo en el que habían compartido. De ser ese el caso, con diversión pensó en la competencia que tendría. Era difícil ganar cuando TK conocía a Kari desde la infancia y entre ambos existía una correspondecia de sentimientos, aunque Takato parecía ser a sus ojos un galante caballero de armadura brillante por sus últimas interacciones. Sin embargo, Takato parecía ser muy sensible, ¿sobreviviría a un corazón roto?
"Solo dile que no te conté nada, ¿puedes?"
"Por supuesto, mi lady", Takato respondió con un gesto elegante. Claramente, en tono de broma.
Definitivamente, un caballero de armadura reluciente.
"Vamos Guilmon"
Ambos se alejaron de la vista de Yoley y Hawkmon, dejándolos solos.
"Creo que tiene razón, tendríamos que estar ahí para Kari si nos necesita", Yoley murmuró después de un rato.
Hawkmon asintió.
No era el día de Izzy, aunque ninguno de los últimos días era su día. Depender de guardías era, sin dudas, muy arriesgado ya que muy pocos de sus efectivos tenían el poder suficiente para resistir una invasión del enemigo. Si no fuera por los constantes fallas en sus algoritmos, nunca hubiese tenido que recurrir a ello, mucho menos llamarla a ella.
Kari, por su lado, ya se encontraba sentada en el medio de un círculo con diferentes gravados. En sus mejillas y brazos, parches conectados a cables de color blanco se encontraban transmitiendo información constante de su pulso y lecturas cerebrales a una computadora en un esquina. Izzy podía monitorear constantemente su estado y percibir cambios antes de que se produjeran físicamente en ella.
"¿Estás lista?", Izzy preguntó.
Entre tanto, el Elegido del Conocimiento tomó una taza de barra con un extraño líquido en su interior, acercándose hacia la Elegida de la Luz.
"Ya te lo dije. Muchos han sacrificado y sufrido tanto, solo hago mi parte", ella respondió, bebiendo del brebaje de sabor amargo. Gatomon observaba impasible mientras Izzy dibujaba símbolos aprendidos en la frente de su compañera, todo parte de un ritual antiguo.
Izzy se alejó entonces, sabiendo que pronto daría inicio. Sin embargo, su vista se desvió a la entrada de la recámara. Vió aparecer a un molesto Takeru y, detrás de este, Cody y Armadillomon. Izzy fulminó con la mirada a estos dos últimos, por cierto.
"¿Qué crees que estás haciendo?", TK reclamó.
"Lo que debe hacerse, por supuesto", Izzy respondió desapasionadamente. "Necesito información"
"¿Información?", Takeru enfureció. "¿La expones a ese peligro por solo información? ¿Qué demonios ocurre contigo?"
Izzy sacó un dispositivo de su bolsillo y con un suspiro de irritación, apretó el botón de este.
Máquinas que Takeru ni Cody vieron al llegar se activaron y crearon un campo de fuerza que les impedía el paso. "No puedo permitir que interfieras, no cuando la supervivencia de todos los Elegidos y los Digimon acompañantes de este refugio pende de un hilo", dijo con una fría sonrisa. "Adelante, puedes odiarme todo lo que quieras"
Takeru arremetió contra el muro invisible con sus dos puños, mostrándo sus dientes por la sola fuerza de su enojo. Izzy tampoco se inmutó ante la mirada de desaprobación de Cody, para el caso.
"TK estaré bien", Kari habló, sonriendo a Takeru mientras luchaba por mantener la conciencia. "Es algo que decidí hacer, así que no tienes razón por la cual enojarte con Izzy"
"Pero Kari...", Takeru espetó.
Entonces fue que Takato, Guilmon, Yoley y Hawkmon entraron, igualmente, quedando atrás de la barrera.
"¿Y tú que haces aquí?", Izzy preguntó con sorpresa en su voz, dirigiéndose al último refugiado.
Sin embargo, Takato lo ignoró, de la misma manera que Izzy ignoró la llegada de Yoley y Hawkmon. Takato vio con alarma como Kari comenzaba a convulsionar en frente de él e Izzy se preocupó. Izzy podía manejar a sus amigos, pero dudaba lograrlo con Takato, quien podría contar a otros lo que había sucedido y causar una revuelta en contra suya.
"No es lo que piensas", dijo con un toque de desesperación en sus palabras.
Takato volteó a verlo, con una expresión de confusión y enojo. "¿Entonces qué es esto?"
Takeru solo pareció hacerse a un lado, tratando de procesar el nuevo desarrollo. "¿Qué hace ese chico aquí?"
Le había encargado a Patamon vigilarlo. ¿Por qué rayos no le había avisado de esto?
Entre tanto, Guilmon gruñó, sacando a todos de los recién formados conflíctos, enfocándo cada uno en la dirección que el Dragón observaba con sus ojos amarillos. "Esa cosa no es Kari", dijo.
La chica se había puesto de pie, observándo a cada uno de ellos como si de extraños se tratasen. Detrás de su mirada se escondía algo que definitivamente no era humano.
Takato proyectó al D-Reaper que se hacía pasar por su amiga, pero rápidamente aplastó ese pensamiento. El D-Reaper había sido destruído, eliminado. Ninguno de ellos tenían que volver a vivir esa pesadilla.
"¿Homeostasis?", Izzy preguntó con cautela.
Sin embargo, Kari, o Homeostasis, no reaccionó. El Elegido del Conocimiento se preguntó si otra cosa había tomado el recipiente de Kari para comunicarse. "¿Quién eres?"
"¡Madre!", la entidad que tomó el cuerpo de la chica respondió observándo a la nada, o eso pareció. "O soy la Hija, o soy el Espíritu. Él que vive y el que muere. El que tiene las llaves de la muerte y el infierno. Escribe las cosas que he visto, y las que son, y las que han de ser después de estas..."
Izzy contuvo la respiración, dudando como proceder. Esperaba a Homeostasis, esperaba a las nauseabundas presencias del Mar de las Tinieblas que anhelaban a Kari. Esto fue algo nuevo.
¿Qué era? ¿Un Digimon? ¿Alguna otra especie de entidad Digital?
Y, lo más importante. ¿Estaría de su lado?
"Creo que hemos sido víctimas de sabotaje", dijo entre pausas. "Necesito conocer los planes de nuestro enemigo. Necesito estar preparado antes que..."
"El traidor vendrá acompañado, sus aliados vendrán con lanzas y armas, y los aliados vendrán en nombre de sus sacerdotes, de sus maestros de ley y de los ancianos. El traidor les dará la clave y ellos los arrestarán..."
Solo para ser interrumpido por una advertencia.
El clima de la habitación, usualmente cálido, se enfrío en unos instantes. Los aparatos técnicos empezaron a fallar y el campo de fuerza se deshizo. Takato, Takeru, Cody, Yoley y los Digimon empezaron a desear que la barrera fuera restablecida en consecuencia, siendo presas de un pánico interno. A ellos, les costó mucho salir de esa sensación de entumecimiento.
Takato, de todos ellos, fue el primero en acercarse. "Kari, ¿estás ahí?"
Muy a pesar de las objeciones de Guilmon y los otros.
"Kari, despierta...", dijo el chico, tomándo sus hombros y sacudiéndolos.
"¿Qué crees que estás haciendo?", Izzy gritó. "Sal del maldito círculo, ahora"
Pero fue demasiado tarde, las manos de la chica ya habían sujetado los brazos de Takato y los retenían con fuerza. La entidad que la poseyó ahora centraba su mirada en el asustado Tamer, penetrándo en él y buscando los secretos que mantenía ocultos.
"Ay de aquellos que moran en la Tierra, por la razón de las voces de las trompetas que los ángeles han de tocar. El quinto ángel tocó la trompeta y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y le fue dada la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; oscureciéndose el sol y el aire por el humo del pozo..."
Takato vio destellos en su mente acerca de un cielo rojo, incandescente, sobre él agitarse por una gran ira. Un rugido espeluznante revolvió su estómago y sus latidos, produciendo truenos y temblores. Megidramon, tan aterrador y enorme, se erigió como el causante de la devastación; inmovilizando con su robusta cola a un Demonio e intentando devorarlo.
"¡Sal de mi cabeza!", gritó. Sea lo que fuera que era esa cosa que poseyó a la chica, había decidido escabar en sus recuerdos. "¡Sal de mi cabeza!"
"¡Takato!", Guilmon exclamó, corriendo hacia el círculo, seguido por Takeru, Patamon (quien hace poco había llegado), Yoley y Hawkmon. Cody fue invadido por el miedo, pero él tampoco tardaría en unirse a sus amigos. Todos ellos intentaron separar a Takato de Kari, sin embargo, la fuerza conjunta no fue suficiente.
"Y del humo, salieron langostas sobre la tierra; y fueles dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra..."
"¡Que no se acercaran al círculo!", Izzy volvió a gritar, para que sus advertencias fueran nuevamente descartadas.
"Y al parecer las langostas eran semejantes a caballos aparejados para la guerra; y sobre sus cabezas tenían como coronas semejantes al oro, y sus caras como caras de hombres. Y tenían cabellos como cabellos de mujeres, y dientes como dientes de león. Y tenían corazas como corazas de hierro, y el estruendo de sus alas, como el ruido de muchos carros que con muchos caballos corren a la batalla..."
Takato no vio langostas semajantes a caballos, con rostros humanos y coronas de oro en sus cabezas, pero si vio una gran masa roja extenderse desde la base del desierto hasta el globo del Firmamento. Takato vio seres unidos por un cable de alimentación a un cuerpo mayor, de diferentes formas y tamaños; algunos con el aspecto de espectros grises, otros gigantes con alas y enormes brazos. Takato vio al D-Reaper y sus vástagos, destruyendo la totalidad del Mundo Digital y consumiendo ciudades enteras en el Mundo de los Humanos.
"Y fue hecha una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo..."
Takato vio desde el interior de la prisión de algún tipo. Frente suyo, había dos guerreros cubiertos por armaduras. Uno de ellos cargaba con dos enormes alas de un dragón. El otro, portaba un escudo-ariete de color dorado y vestía una armadura rosa. Vió como esos guerreros se enfrentaban en combate con otros dos que le recordaron a WarGreymon y MetalGarurumon, aunque estaba claro que no se trataba de ninguno de ellos. Vió varias de sus batallas y como esos Caballeros Reales perdían en la superficie de una luna amarilla.
Takato vio como los vencedores ahora lo enfrentaban, solo para ser derribados con una fuerza abrumadora que aniquilaría mundos enteros. Las imágenes siguieron y siguieron, invadiéndolo y produciéndole un dolor cada vez más agudo en su cién.
"Y fué lanzado afuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engañará a todo el mundo; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él"
Pasaron imágenes que yo no podía comprender y aun velocidad mayor a las que podían ser procesadas. Takato dió un último grito antes de que la posesión terminase. Takeru, Guilmon y los otros fueron disparados hacia atrás por alguna fuerza desconocida. Takato y Kari se derrumbaron en ese instante. Izzy, por su lado, quedó sin palabras.
En la oscuridad, Myotismon y Piedmon hablaron con dos entidades por medio de un holograma.
"Nadie los ha seguido, ¿no es así?", el Digimon vampiro cuestionó.
"Nadie lo ha hecho, mi Lord", dijo una de las entidades, con una voz claramente femenina.
"Eso espero, por tu bien", Piedmon murmuró con aburrición. "Ahora a lo que vinimos, ¿ya has neutralizado sus defensas?"
"Los sensores han sido desactivados. En el momento, solo dependemos de los guardías que se encuentran en diferentes puntos estratégicos de observación.."
"Excelente", Myotismon exclamó con una suave risa. "Esos tontos creen que sus programas los tendrán escondidos de nosotros. Lo cierto es que no saben es que con tu ayuda pudimos piratearlos, están indefensos"
Detrás de ambos Digimon, surgió el Señor Demonio de la Ira. Myotismon y Piedmon solo le dieron paso para que se acercara al holograma.
"Has hecho un buen trabajo", el Señor Demonio dijo.
"¿Podemos irnos cuándo todo empiece?"
Daemon sonrió debajo de su capucha roja. "Cumpliré con nuestro convenio, tu seguridad estará garantizada. La tuya y la de tu compañero Digimon"
"Gracias, mi Lord"
Detrás de ellos, la armada sin fin de los Soldados de Pesadilla esperaban impacientes las órdenes de su Rey, ansiosos por la carnicería que pronto iba a convocar.
Daemon volteó hacia ellos, con sus dos Generales detrás de él, y habló. "Criaturas del abismo, seres oscuros y corruptos, nuestro momento ha llegado. Hemos estado encerrados en el Área Oscura por demasiado tiempo gracias a Yggdrasil y sus soldados, sin embargo, ellos ya no están para detenernos. Este día, obtendrémos lo que se nos ha negado por tanto tiempo. Venganza", Daemon alzó su puño al aire y con fuerza y, con dicha acción, las aclamaciones del ejército de Pesadilla no se hicieron esperar.
Un portal hacia el Mundo Digital fue abierto y el enorme ejército se encaminó hacia él, prometiendo llevar fuego y sangre a todos aquellos que se cruzacen en su camino.
Notas finales: En la parte final me declaro culpable de usar texto de la Biblia cuando Kari es poseída, pensando en que sería interesante que hablara así. Por otra parte, plagué esa última parte de referencias a lo que más pude. Me sentí muy emocionado escribiéndo este capítulo, sinceramente, y ya no puedo esperar para redactar el siguiente.
Nos vemos en la siguiente actualización.
