CRÓNICAS DE GUERRA
V. El Caballero Sagrado.
El domo que protegía de los estragos de la batalla a Takeru y Kari se desvaneció en un destello de colores. Kari y Takeru emergieron de él, ambos tomados de la mano mientras sonreían con alegría. Las llamas producidas por MegaloGrowlmon se habían desvanecido y la criatura, en la cual estuvo a punto de convertirse, nunca apareció. El color sangriento abandonó los cielos y las nubes dejaron de arremolinarse alrededor de un poder destructivo.
Cody no se encontraba con ellos, sin embargo, no se preocuparon. Takeru y Kari sabían que él estaba en otro lugar seguro.
Se respiraba un aroma de calma en el aire y los enemigos, quienes se habían alejado por el área del caos, se encontraban lejos de la zona, pero eso estuvo a punto de cambiar.
La Elegida de la Luz sintió un rápido descenso de la temperatura corporal y un sentimiento de aplastante ira. No obstante, no era la misma ira y desesperación que Takato emanaba hasta hace poco, producto del dolor y la perdida. Sin lugar a dudas, se trató de una ira mucho mas malevolente. Esta ira representaba a la Oscuridad que combatían o, al menos, una parte de ella.
'LEVEL: 666 CODE: WRATH SYSTEM: SATAN. CAUTION! PURGATORY LEVEL 3'
Una sombra se instaló en el cielo, por encima de todos ellos, y materializó a un Digimon que ni Takeru, ni Kari, desearon volver a ver en su vida. El Señor Demonio que, con mucho esfuerzo habían empujado a través de la puerta de las Tinieblas para encerrarlo, regresó.
Daemon apareció tal como ellos lo recordaban, a excepción por el corte en una de sus alas y la rasgadura de su túnica, pareciendo tan fuerte como en aquel momento, sino es que más.
"¡Llamas del Infierno!"
HolyAngemon y Angewomon no tuvieron tiempo para reaccionar cuando el Señor de la Ira atacó, mostrándose impotentes cuando el chorro de llamas infernales tomó a MegaloGrowlmon y a Takato por sorpresa. El Dragón apenas se giró para proteger a su Tamer de la técnica del demonio, llevándose la peor parte y cayéndo desde las alturas.
Tanto MegaloGrowlmon como Takato gritaron por la intensa temperatura mientras descendían sin control y aterrizaban, de manera estrepitosa, sobre el suelo y levantaban una gran columna de polvo en el proceso.
Angewomon y Kari observaron los sucesos horrorizadas mientras que Takeru y HolyAngemon enfurecieron contra el ser maligno.
"¡Maldito!", Takeru siseó. "No tenías porque hacer eso. Te haré pagar por esto"
"Daemon, haré que te arrepientas de tus pecados", HolyAngemon, con un tonó de voz más audible, no dudó en dirigirse directamente al Señor Demonio, descenvainándo su espada Excalibur.
Daemon, por su lado, se volteó para verlos con aburrimiento, no muy sorprendido por la amenaza que acababa de recibir. "Niños Elegidos, los recuerdo", dijo. "Esa vez les aseguré que regresaría y lo lamentarían"
"Ese fue tu mayor error Daemon, ahora tendrémos la oportunidad de terminar con tu existencia", Angewomon exclamó valerosamente, alistándo su arco.
"¿Ustedes?", Daemon se burló. "Que graciosos insectos. Bien, si morir es su deseo, con gusto yo se los concedo"
¡Flecha Celestial!
¡Desterrador de Almas!
Angewomon disparó una flecha de luz sagrada, la cual voló en dirección al pecho del Señor Demonio. HolyAngemon, por otra parte, hizo que sus manos brillaran con poder sagrado, el cual emergió violentamente en ráfagas destructivas que apuntaron al cuerpo de su enemigo demoníaco.
Daemon, en consecuencia, levantaría sus dos brazos hacia el frente y abriría la palma de sus manos. Con dicha acción, el Señor Demonio crearía un campo de energía protector de color negro y semitransparente. Los ataques de los arcángeles chocarían contra la barrera y serían repelidos, dejando como resultado a su objetivo iléso de todo daño.
"¡Esto no es posible!", Angewomon bramó al ver la inefectividad de su técnica.
"Es mi turno", Daemon, ajeno a la conmoción de sus rivales, declaró y atacó. "¡Fulgor del Caos!"
Llamas negras salieron de la palma de sus manos, las cuales se cernieron directamente a los ángeles.
Para protegerse, HolyAngemon y Angewomon crearon sus propias barreras. HolyAngemon bloquearía las llamas con el escudo que se materializó en uno de sus brazos. Angewomon usaría sus ocho alas angelicales para crear una pared circular de energía. Ambos resistieron gracias a sus poderes sagrados, sin embargo, la fuerza del ataque terminó por empujarlos en direcciones opuestas.
"¡HolyAngemon, no te rindas!", Takeru gritó, animándo a su compañero. "¡No podemos perder esta batalla!"
"¡Angewomon, cuento contigo!", Kari siguió a su amigo, pero no con el entusiasmo o la furía que él imprimía en sus palabras.
Kari, quien era sensible a los poderes de las Tinieblas, supo en un momento con que clase de monstruo estaban tratando. Dudaba que ellos pudieran ganarle, al menos no sólos. Sin embargo, Takeru era ciego a esto, mas concentrado en hacer justicia por ese último acto críminal del Señor Demonio que en su propia seguridad.
Kari bajó la mirada de los cielos y buscó el lugar donde Takato y MegaloGrowlmon habían caído. Por fortuna no se encontraba muy lejos y Daemon parecía estar entretenido en la batalla como para ponerles cuidado alguno, lo que significaba que Kari podría aproximarse hacia el chico de cabello castaño sin interrupciones indeseadas por el momento.
Kari caminó y esperó que sus deseos pudieran alcanzarlo nuevamente como en la anterior ocasión.
No sabía dónde estaba, más allá del hielo que se extendía desde sus pies y recubría el techo y las paredes de lo que parecía ser una profunda cueva. Si era capaz de ver algo, no era por la luz cálida del sol ni de las estrellas del firmamento. Los cristales de hielo brillaban por alguna fuerza sobrenatural propia, revelando las héridas por quemadura de sus manos, pies, rodillas y torso.
El chico se encontró, inexplicablemente, desnudo, acostado de lado sobre un lago de hielo enorme y soportándo vientos infernales que no hacían más que descender las temperaturas. Él pensó que podía morir ahí, en un lugar tan frío y desolado como el sentimiento persistente que cargaba dentro.
"Lo he perdido todo", murmuró a la nada. "Le he fallado a mis amigos y a mi familia. Al final, no he podido protegerlos ni cumplir con mi promesa"
Era como si los hubiera traicionado, de alguna forma.
Y este era su castigo por haber fallado, el cual consideró apropiado. Takato Matsuki no merecía más que ser olvidado en una prisión eterna de hielo, soportándo las bajas temperaturas y los vientos helados que aullaban. Que más daba al final, no había podido proteger a Yoley ni a Hawkmon. Al día de hoy, no sabía si sus amigos estaban vivos o muertos.
"Aun nos tienes a nosotros"
De repente, escuchó una voz entre el rugido del viento, que bien hubiera pasado por desapercibido de no ser porque se repitió una y otra vez. La voz habló con distintos tonos de intensidad, cada vez más pronunciados.
Con sus ojos opacos, distinguió un resplandor de color rosado en medio de la oscuridad, cuya fuente podía percibir como cálida y agradable. La voz provenía del resplandor y esa voz quería que se aproximará hacia la luz.
"No tienes porque quedarte sólo, ven con nosotros..."
Quería preguntar quíen era. No obstante, algo dentro de él le dijo que ya conocía la respuesta.
"No soy bueno"
Quería ir con ella, pero su voz lo traicionó.
"Estaré mejor sólo, así no le haré daño a nadie"
"No es así", aquella voz lo reprendió. "Tu no has hecho nada para hacernos daño, hasta el momento has salvado a Takeru..."
"¿Yo lo salve?", Takato preguntó con incrédulidad.
Le tomó tiempo, pero el viaje de su memoría le mostró imágenes del combate que vivió hace poco. Recordó que montaba en el hombro de MegaloGrowlmon mientras se abría paso entre las hordas del enemigo hasta que divisó a varios chicos y sus Digimon arrinconados. Recordó ver como un Vamdemon y un Angemon cruzaban armas, y a un Cerberumon cargando hacia el grupo aterrorizado.
Recordó que el perro infernal arrojó llamas verdes de su boca y quemó a los indefensos. Recordó haber gritado en rabía, sentimiento que se multiplicó por la reciente muerte de una probable amiga que aun pesaba en su corazón.
En un instante, MegaloGrowlmon tenía a Cerberumon en sus fauces, partiéndolo a la mitad con la sola fuerza de su mandíbula.
Pensó que todos ellos estaban muertos. No sabía que Takeru se encontraba entre ellos.
"También le salvaste la vida a Cody..."
Él los salvó. Ese pensamiento por sí sólo lo impresionó. Takato sólo quería vengar las muertes, infrigiendo el dolor que sentía.
"Takeru... ¿Takeru está bien?", preguntó con miedo.
"Takeru está bien. Ven conmigo, él quiere verte..."
"¡¿Quiere verme?!", exclamó con sorpresa. "Pero Takeru me odia, cree que soy un monstruo"
Sus recuerdos lo atormentaron, las palabras del rubio y el golpe del puño en la mejilla aun se sentían frescos. Takato se estremeció y se acurrucó en si mismo. "No, no puedo"
Una barrera de oscuridad pareció crearse entre el espacio que había entre él y la luz, haciéndola más tenué. La voz se apagó poco a poco, no importa cuanto gritara, hasta que solo quedó el silencio.
Si, eso era mejor. De esa forma no tenía que enfrentar a aquello que le tenía miedo. No quería ver en sus ojos azules la acusación y la razón que tenía acerca de él. Takato era un monstruo que había amenazado el Mundo Digital una vez, después de todo.
"¡¿Y piensas quedarte sólo para siempre?!"
Una nueva voz lo sacudió, una masculina, que era acompañada por un resplandor dorado de calor abrazador. Fue como estar frente al sol mismo, que derribó las Tinieblas que lo cubrían de un soplido.
"¡¿No tienes una promesa que cumplir?! ¡No puedes darte por vencido todavía! ¡No puedes perder la esperanza todavía!..."
Un fulgor se coló en pecho, llenándolo de pasión y fuego. Sus mejillas se sonrojaron por la verguenza y algo más que dejó para después.
"¡Vamos, tus amigos pueden estar vivos! ¡No los puedes dejar, menos ahora que ellos te necesitan!"
"Solo debes tomar nuestra mano...", la otra voz se hizo presente, femenina, y el brillo rosado regresó con la misma intensidad que la luz dorada. En el fondo, dos manos atravesaron el velo y se extendieron a él, expectantes y ansiosas.
"¿No creen que soy un monstruo?", Takato preguntó, ahora de rodillas, con la vista fija en las fuentes de luz.
"¡Nunca!", exclamó la voz que emanó de la luz rosa.
"No lo eres", respondió la voz que provinó de la luz solar.
Temió y dudó, pero las tinieblas en este punto eran débiles. Takato siguió a su corazón y tomó ambas manos con nerviosismo, deseando con todas sus fuerzas salir de ese pozo oscuro y tomar lo que prometían.
Al hacerlo, la caverna de hielo se rompió como si de un paisaje de vidrio se tratara. Todas sus heridas y quemaduras desaparecieron en ese nuevo espacio, un lugar aparentemente infinito cuyo fondo era una mezcla caleidoscópica de colores de todo tipo. El sentimiento era muy distinto, tanto que pareció que lo habían rescatado del infierno para llevarlo al otro lado del espectro.
"¿Este es el cielo?", preguntó tontamente.
La única respuesta que recibió fue un fuerte abrazo de oso. "Lo lamento tanto, no sabía que había hecho tanto daño", Takeru lo tenía atrapado y realmente lucía arrepentido.
"Creímos que nunca te sacaríamos de ahí", Kari interrumpió, no muy lejos de ahí, secándose unas pocas lágrimas mientras ofrecía una pequeña sonrisa. "No soportaría perder a otro de mis amigos"
Estaban los tres, sólo los tres.
Sintió una conexión profunda, similar a la que compartía con Guilmon, algo que lo hizo abrirse con esas dos personas que apenas conocía. "Yo soy quien debería disculparme", bajo la vista y se apartó un poco, dándoles la espalda.
"¿Qué quieres decir?"
"No pude protegerla", Takato lloró. "Nos atacaron por sorpresa, yo también debí haber muerto ahí mismo..."
"¿Quién?", Kari preguntó temblorosa.
"Yoley..."
Takeru y Kari también derramaron lágrimas cuando escucharon esas noticias, comprendiendo mejor el actuar caótico del chico. Takeru supuso, que en sus zapatos, también haría lo mismo, aunque poner al mismo Mundo Digital en riesgo ya le parecía un poco extremo.
"Takeru", Kari dijo mientras secaba el rostro de su llanto. "¿Qué harémos ahora?"
"Seguimos adelante", afortunadamente, Takeru tenía la respuesta. "Debemos seguir adelante por ella y terminar esta guerra, es lo que podemos hacer", no supo cómo se las arregló para mantenerse firme. No obstante, sentó bien ya que evitó que Kari y Takato se sumergieran en la desesperanza.
"Es verdad, aun tenemos que cumplir con nuestras promesas", Takato añadió, volteándose hacia ellos. "Primero tenemos que salir de esta situación"
Takeru asintió con gusto.
"Viviremos por ella", Kari concluyó. "Y por todos aquellos que no pudieron lograrlo..."
El paisaje cambió nuevamente, abriendose camino por una senda oscura hasta alcanzar un claro árido, donde el dolor golpeó cada músculo que pertenecía a su cuerpo. Recordó el calor intenso envolverlo y arrojarlo como si de un muñeco de trapo se tratara. Takato se consideró con suerte, bien podría haber vuelto a morir, haciendo que el simple hecho de que siguiera vivo se convirtiera en un misterio.
Ya no encontró a Kari, o a Takeru, pero si a Guilmon, también despierto y luchando por ponerse de pie.
"Guilmon...", murmuró. "¿Estás bien?"
"Estoy bien", su Digimon respondió, quien se dirigió hacia él y lo ayudó a levantarse.
"Esto es como esa vez, ¿verdad?", el Tamer preguntó. "Esa vez también caímos..."
"Y nos volvimos a levantar", Guilmon complementó. "Es como esa vez. Si luchamos juntos, nada podrá vencernos"
Ya no los motivaba el odio, sino algo que Takato consideró más importante. Takato y Guilmon protegería a Takeru y a Kari, y a cuantos pudiera encontrar en el camino para lograr su meta final.
La pantalla del D-Ark, negra, mostró dos simples palabras: Matrix Evolution.
Daemon sorprendió a Angewomon con su velocidad, apareciendo frente a ella y tomándola del cuello. Empezó a apretar, disfrutando de los intentos del Digimon sagrado para liberarse de su control.
"Esto es lo que pienso hacer con esa niña", susurró maliciosamente.
En ese momento, HolyAngemon apareció y cortó la espalda del Señor Demonio con su espada Excalibur, haciendo que liberara a Angewomon. Para cuando quiso tomar represalías por el daño ocasionado, el arcángel le aplicó una poderosa patada en el estómago, sacándo el precioso aire de sus pulmones. No obstante, el ataque no finalizó ahí.
Antes de que Daemon pudiera recuperarse, HolyAngemon juntó con sus dos puños, los elevó y atacó con ellos como si se trataran de un martillo. Daemon salió disparado hacia el suelo, salvándose de estrellarse gracias a sus enormes alas que lo hicieron levitar en el último momento.
El Señor Demonio aun se encontraba aturdido. ¿Cómo esa simple escoría había podido hacerle tanto daño?
"¡No vuelvas a amenazar a los Elegidos!", HolyAngemon bramó con fuerza.
"¡Tu no puedes detenerme, nadie puede en este mundo!", Daemon rugió con igual fuerza, desatándo sus llamas infernales poco después.
HolyAngemon volvió a usar su escudo como barrera para contener las llamas, pero la fuerza que empleó el Señor Demonio fue mayor a la vez anterior. El escudo finalmente cedió y el arcángel pudo sentir parte del daño que provocaba la técnica. HolyAngemon comprendió que, hasta el momento, Daemon se estaba conteniendo con ellos.
Daemon no era como otros Digimon poderosos del mundo de la oscuridad, como Piemon o BlackWarGreymon, eso era seguro.
"¡¿Cómo es posible?¿Cómo es posible que unos simples insectos como ustedes pudieran haberme vencido?!", Daemon volvió a rugir. "¡A mi, a uno de los más fuertes entre los Señores Demonio!", las palmas de sus manos de encendieron en llamas ardientes. "¡No toleraré esa humillación!¡Me vengaré de ustedes por esto, pero no será tan sencillo!¡Me aseguraré de hacerlos sufrir de las maneras más agónicas, exprimiré sus alaridos de dolor por cada bit de información que posean y, cuando finalmente me haya saciado, entonces los mataré!".
Dicho esto, empezó a reir como loco, liberando una carcajada que estremeció el corazón de sus oponentes.
Estuvo a punto de atacar cuando una columna de luz emergió del suelo, no muy lejos de donde MegaloGrowlmon había caído momentos antes. Kari, sorprendida, retrocedió algunos pasos por el inesperado acontecimiento, y justo cuando intentaba alcanzar al chico y su Dragón derribados. Ahora ellos se encontraban envueltos en la columna de luz roja.
"Kari", Takeru corrió hacia ella, ayudándola a pararse. "¿Qué sucede?"
"Es Takato y Guilmon", Kari respondió. "Aun no se dan por vencidos, puedo sentirlo"
Los ángeles también sintieron el poder del recién llegado, diferente al anterior que los amenazó a todos. HolyAngemon y Angewomon supieron ahora que tenían un aliado en su batalla y ellos lo recibirían con los brazos abiertos.
'Matrix Evolution'
Gallantmon emergió de la columna de luz, portándo su escudo Aegis y su lanza sagrada Gram, la cual apunto hacia el Señor Demonio. "Daemon, has causado dolor en humanos y Digimon en una guerra sin sentido. Yo, Gallantmon, acabaré contigo y todos tus actos de maldad"
"¿Quién lo diría? Tomaste la forma de uno de los siervos de Yggdrasil", el Señor Demonio ahora se enfocó en él. "Hace mucho tiempo, yo era un ángel a su servicio, sin embargo fui traicionado. Una vida al servicio de la Luz no es una vida que merezca ser vivida, ¿verdad, Estrella de la Mañana?"
"¿Qué esta balbucéando?", Angewomon se preguntó.
"¿Qué quieres decir?", Gallantmon exigió saber.
"Tu estás manchado por la oscuridad, al igual que nosotros", Daemon declaró. "Estás marcado por mi amo, a él es quien debes tus servicios", señalando el símbolo del Digital Hazard en su pecho.
"No pienso obedecerte", el caballero respondió con una negativa. "Mi objetivo es purgar la maldad del demonio, no unirme a él"
"Terco, como esos molestos niños y sus mascotas", Daemon mencionó con cierto desprecio. "Muy bien, veamos de lo que estás hecho. Probaré tu fuerza, así que preparate", extendió su mano y volvió a convocar su fuego. "¡Llamarada Infernal!"
Gallantmon apuntó con su lanza, acumulándo una gran cantidad de energía en su punta. "¡Lanza Real!", exclamó, disparando el haz que se encontró con las llamas infernales.
Ambas técnicas parecieron anularse en una explosión que levantó fuego y escombros, elevando la temperatura del ambiente.
Del humo, el Señor Demonio apareció y voló a toda velocidad hacia el Caballero Sagrado, quien saltó hacia arriba para esquivarlo. Daemon, entonces, frenaría en seco y se voltearía, preparando nuevamente su técnica.
Gallantmon se encontraba una mala posición y hubiera salido herido, de no ser por la intervención de HolyAngemon. El arcángel, aprovechándo la distracción del Señor Demonio, atacó con Excalibur, esperándo apuñalar a su enemigo por la espalda. Daemon, no obstante, adivinó sus intensiones y lo detuvo en el último minuto, mostrándo una expresión nada feliz bajo su capucha.
"¡No me molestes!", espetó y arrojó a HolyAngemon hacia un costado. "¡Ya tendré tiempo para hacerte sufrir!"
¡Flecha Celestial!
Sin embargo, fue nuevamente interrumpido. Daemon saltó hacia un costado, evitándo la flecha sagrada de Angewomon, para luego ser golpeado por algo mucho más fuerte. Gallantmon iba a la delantera, atacándo con la energía de su lanza que empujó al Señor Demonio varios metros.
"Les agradezco", el Caballero volteó hacia sus aliados.
"No tienes porque darnos las gracias", Angewomon respondió. "¿Estas bien, HolyAngemon?"
"Me encuentro bien", el aludido dijo.
"¿Es todo tu poder?" Los tres Digimon girarón hacia el origen de la voz, Daemon, quien regresaba sin mostrar, ni siquiera, los más leves síntomas de cansancio o dolor por heridas. "Eres más débil de lo que pensé"
"Es sólo el comienzo", Gallantmon lo desafió. "HolyAngemon, Angewomon, no interfieran. Yo me encargaré de este demonio y lo haré pagar por sus pecados"
"¿Estás seguro?", HolyAngemon cuestionó con dudas. "Ese enemigo no es fácil de vencer, sería mucho más fácil si los tres lo enfrentaramos al tiempo"
"Estoy de acuerdo", Angewomon apoyó el razonamiento de su compañero.
"Es por eso mismo", el Caballero Sagrado espetó. "Pueden resultar heridos si deciden acompañarme. No permitiré que otros salgan lastimados en mis batallas", y sin dar más tiempo a conversación, Gallantmon saltó hacia el frente y embistió al Señor Demonio, alejándolo de la zona.
"¿Qué está haciendo?", Takeru preguntó. "¿Acaso no ve que sería mucho mejor si los tres lucharan juntos?"
Kari se preocupó, y por una buena razón, pues no veía a Takato por ninguna parte. Supuso que el caballero de armadura reluciente era Guilmon, probablemente su etapa Mega, pero del chico, ni una señal.
¿Acaso se había sacrificado a sí mismo para que el Digimon alcanzara esa etapa de evolución?
"¿Qué tienes, Kari?", Angewomon se aproximó a su compañera.
"No encuentro a Takato", ella respondió. "Temo que algo le haya pasado"
"Él esta bien", Takeru respondió, apretando sus puños. "No pudo haber desaparecido así, no después por todo lo que pasamos para rescatarlo de ese pozo", el también se encontraba preocupado.
"TK tiene razón", Angewomon se dirigió a su compañera. "Debe haber una explicación a esto, una que no involucre a la muerte"
"Escuché leyendas de tiempos antiguos, de una época anterior a los primeros Elegidos", HolyAngemon comentó. "Se decía que los humanos ya habían podido pisar el Mundo Digital en aquellos días y que podían asociarse con los Digimon, incluso combinarse con ellos para alcanzar los niveles más altos de evolución"
"¿Crees que esa sea la respuesta?", Takeru preguntó.
HolyAngemon asintió. "Es lo único que se me ocurre"
"No podemos quedarnos aquí, tenemos que seguirlos", Kari dijo con urgencia.
Los demás asintieron, con deseos de unirse a la lucha pese a los deseos de Gallantmon. Kari y Takeru subieron en brazos de sus ángeles guardianes y levantaron vuelo, siguiendo la estela de destrucción que dejaban el caballero y el demonio a su paso.
Gallantmon y Daemon forcejeaban, pero, en un momento dado, este último logró dominar al primero y someterlo contra el suelo. Gallantmon se vio incapaz de moverse con libertad, ahora teniéndo que luchar para poder liberarse.
'¡Vamos, no podemos darnos por vencidos!'
Takato gritó desde el interior del núcleo del Digimon, enviándo fuerzas para que el Caballero Sagrado pudiera usar en su favor. Gallantmon, sintiendo las energías de su Tamer, rugió y comenzó a superar el fuerte bloqueo del Señor Demonio mientras apartaba los brazos de este con gran esfuerzo.
Daemon, al ver tal resistencia, golpeó el pecho de Gallantmon con la rodilla para luego tomarlo por la cabeza y levantarlo del suelo. Gallantmon ahora colgaba de sus garras, permitiéndole levitar.
"Qué terquedad, ¿De verdad creíste que tu me derrotarías sólo?", Daemon dijo con incredulidad. "Eres demasiado débil, Estrella del Alba. Ese orgullo tuyo terminará por matarte"
'¿Por qué nos llama así?', Takato preguntó a su enemigo.
"Aun no estás completo. En tal estado, no eres de útilidad a nuestro amo..."
"¿De quién estás hablando?", Gallantmon cuestionó, mientras luchaba por liberarse de las garras rojas.
"El amo y señor del Área Oscura. El primero de los Ángeles Caídos que se rebelaron en contra del yugo de Dios. El Señor Demonio al cual estás destinado a servir", Daemon respondió.
¡Flecha Celestial!
¡Desintegrador de Almas!
Antes de que se dijera algo más, Angewomon y HolyAngemon aparecieron con sus compañeros, atacándo al Señor Demonio para que liberara a su camarada en armas. Sin embargo, Daemon materializaría su barrera una vez más, haciendo que los intentos de los dos Digimon sagrados fueran infructuosos.
"No saben cuando darse por vencidos, ¿cierto?", el Señor Demonio murmuró con irritación. "No pueden esperar ser los últimos en morir, por lo que veo"
Los ángeles y los dos Elegidos lo miraron desafiante, a pesar de sus amenazas.
"¡No los lastimes!", Gallantmon. "¡Si les haces algo, nunca te lo perdonaré!"
"Aun tienes fuerzas para parlotear, niño", Daemon se burló. "Lamento decirtelo, pero ninguna de tus amenazas me asusta"
Sin embargo, Gallantmon logra levantar ambos brazos y sujeta con fuerza al brazo de Daemon que lo tenía aprisionado por la cabeza. Daemon se sorprende cuando siente el dolor que lo hace retroceder y aflojar su agarre. Al final, no tuvo más opción que abrir sus garras y dejar libre al Caballero Sagrado, el cual cae de rodillas desde una gran altura.
HolyAngemon ve una oportunidad y se aproxima, solo para dibujar una puerta con su espada, un portal circular que llevaba a la misma nada. "¡La Puerta del Destino!"
HolyAngemon, apartándose rápidamente, observó como el portal succionaba todo a su paso. Daemon, quedando al frente de este, tuvo que usar sus energías para no ser arrastrado, al mismo tiempo que miraba con furia al arcángel.
"Ahora, empújalo hacia el portal", Angewomon exclamó.
"De acuerdo", Gallantmon respondió. "Preparate Daemon, la luz de la Justicia quemará tu alma llena de maldad. ¡Ejecución Final!"
Energía carmesí salió disparada de su escudo sagrado, impactándo en el Señor Demonio y enviándolo al interior del portal. Daemon rugió, pero no pudo hacer nada cuando traspasó al otro lado. El portal del Destino se cerraría y pronto desaparecería, o al menos eso esperaron todos. Con creciente horror apreciaron como garras de color rojo se hicieron paso antes de que la misma puerta cerrara.
Daemon se asomaría, abriendo el portal con su descomunal fuerza. El Señor Demonio terminó por liberarse a sí mismo mientras destruía la puerta en el proceso.
"¡TONTOS!¡YO PODRÍA HABERLOS MATADO EN CUALQUIER MOMENTO!", Daemon gritó con una furía que paralizó a Gallantmon y los ángeles. Takeru y Kari quedaron sin habla.
"¡Huyán con Kari y TK!", Gallantmon dijo de repente. "¡Escapen, yo lo distraeré tanto como pueda!"
"¡¿Qué? ¿Estás loco?!", Takeru espetó ante la proposición. "¡No te dejaremos sólo!"
"¡No nos irémos!", Kari también se negó.
"Pero..."
"¡NINGUNO ESCAPARÁ!", Daemon interrumpió la discusión. "¡Los Elegidos y sus mascotas morirán este día!¡Y tú, Estrella del Alba, considerate afortunado ya que no se me permite destruirte, pero te haré sufrir un dolor inimaginable...", siseó esas últimas palabras antes de elegir su próximo objetivo y lanzarse a toda velocidad, con las manos envueltas en llamas.
El Señor Demonio tenía planeado asesinar a Kari y a Angewomon primero, no obstante, Gallantmon se adelantó y las salvó en el último minuto al embestirlo con un poderoso golpe de su escudo Sagrado. Gallantmon pudo aturdir a Daemon por unos instantes y este, molesto por la interrupción, descargo su rabia en él mientras liberaba sus llamas infernales a quemarropa.
Gallantmon gritó por duro y físico dolor, muy a pesar de tener esa armadura ridículamente resistente, para el horror de los Elegidos de la Luz y la Esperanza. Los gritos eran una tortura para ellos, era casi como volver a presenciar el asesinato de Arukenimon de manos de BelialVamdemon.
Terminó siendo peor para ellos cuando escucharon la misma voz de Takato gritar por la tortura.
"¡Basta! ¡Detente!", Kari gritó con urgencia.
Entonces era verdad, Takato y Guilmon se fusionaron para luchar contra Daemon. Se sorprendió a sí misma reconocer que había hecho esa asociación tan rápido, aunque parte del crédito también pertenecía a HolyAngemon, quien les contó esa curiosidad.
Daemon, por su lado, no escuchaba. ¿Cómo estarlo si estaba tan entretenido?
"¡Maldito monstruo, dejálo en paz!", Takeru también gritaba.
"TK", HolyAngemon exclamó, llamándo su atención con firmeza. Takeru estuvo a punto de reclamarle, deteniéndose justo cuando vio la expresión de miedo en su Digimon.
"HolyAngemon...", susurró con sorpresa.
La victoria era del avatar de la Ira, resultándo demasiado poderoso como para que alguno de los tres Digimon pudiera vencerle. Daemon se regocijó en el sufrimiento de su enemigo, perdiéndose en los aláridos que emanaban de la garganta del humano y del Digimon. El hecho que su víctima tenía la forma de un Caballero de la Realeza no hizo más que alegrarlo.
Se preguntó que tipo de sonido dulce haría cuando enterrara sus uñas rojas en la carne.
¡Es suficiente!
Pero esa voz lo hizo detenerse en seco. Patéticamente, se paralizó justo cómo cuando un padre sorprende a su hijo pequeño realizar una travesura. Afortunadamente, ninguno de sus enemigos pudo escucharla para comprender el contexto.
Gallantmon, libre de las llamas infernales, cayó desmayado finalmente. La evolución que lo formaba no se pudo mantener más y en un destello de luz aparecieron Takato y Guilmon inconscientes.
Takeru y Kari vieron con extrañeza el actuar del Señor Demonio, así mismo sus ángeles guardianes. Pero su desconcierto no evitó que el corazón de todos latiera más rápido cuando el Señor Demonio se volteó a verlos con brusquedad.
"¡Ustedes, ayudénlo!", señaló hacia dónde Takato y Guilmon se encontraban.
Angewomon dudó, sin embargo, voló hacia el lugar en el que Takato y Guilmon habían caído, llevando a Kari con ella pero nunca quitándole la vista al amenazador Señor Demonio. Este último hacía lo mismo, ocasionando una alta tensión en el ambiente.
Fue un alivio, ya que lo único que hizo Daemon a ese punto fue gruñir como un animal para luego apartarse del lugar. "Ustedes de verdad que son muy afortunados. Me retiraré con mis tropas, así que aprovechen para llorar a sus muertos y cuidar de sus heridos. La próxima vez que regrese ya no tendrán esa suerte"
Daemon solo se elevó y desapareció en la misma sombra de la cual había llegado.
El cuerpo de Kouichi Kimura, roto y herido, terminó por desfragmentarse en datos tal y como pasaba con cualquier ser digital que moría en combate. No obstante, los datos no fueron enviados al Área Oscura, donde serían la comida para el crecimiento de los poderosísimos Señores Demonio. Los datos revolotearon en el aire y, en lugar seguro, volvieron a reconstruirse.
Kouichi Kimura apareció vivo, robando una gran bocanada de aire. Aquel suceso casi lo consideró como un milagro, hasta que algo en su mente le recordó que no era así. Se trataba del don que le regaló esa criatura de las sombras, que bien podría tratarse de un presente como de un maldición; junto con su D-Tector y el espíritu del guerrero legendario.
'Él no nos permitirá morir, ni siquiera si uno de los Señores Demonio llega a asesinarnos'
Una voz le habló en su mente, una voz siniestra y oculta.
"Si, esto lo confirma", respondió de forma desapasionada. "También hemos comprobado que no es posible vencerlos, no sin la ayuda de los demás guerreros"
'Tendremos que conseguir cuerpos para que habiten...'
"Si, tendré que hacer eso. Tendré que buscar a los candidatos apropiados", luego de eso sonrió. "Por lo menos, hay un candidato..."
'¿Habrá sobrevivido?'
"Eso es lo que quiere el Caído. No hay mejor venganza que quitarle lo que él desea... en cuanto a los demás..."
'Seguramente habrá sobrevivientes de esa masacre...', complementó la voz, como si en realidad fueran la misma persona.
Kouichi divisó un bosque cercano, caminó hacia este y se sumergió. Permanecerá escondido, pero no por mucho tiempo.
Impmon despertó por el frío que sentía y el sabor salado sobre su lengua. El diablillo abrió los ojos, sólo para descubrir que se encontraba en una playa gris, al borde de un mar oscuro cubierto por la niebla. Volteándo, Impmon también vio a una figura que le pareció familiar, creyendo que se trataba del mismo Takato.
¿Cómo habían acabado en un lugar así?
"Oye, viejo..."
Hasta que la ilusión fue rota. Algo había mal en 'Takato'. El cabello castaño que siempre lo caracterizaba era rubio en este individuo, sus ojos carmesí en realidad eran azules, desprovistos de todo amor y amabilidad. 'Takato' llevaba una toga blanca que apenas cubría lo necesario, parte de su pecho y sus caderas, además de diez pares de alas blancas y hermosas.
Ese no era Takato, se trató de alguien más.
"Daemon es un tonto. Si yo no hubiese intervenido, de seguro lo hubiese matado", 'Takato' habló con el ceño fruncido. "Mira no más como te dejó. Si bien su ira es su motor y su mayor fortaleza, a veces también es una molestia"
"¿De qué estas hablando? ¿Quién eres?", Impmon preguntó confundido.
"No me extraña que no me reconozcas, después de todo te hice olvidar. No podía permitir que las Bestias Sagradas adivinaran mis intenciones y, tu, entre todos nosotros, no eres el mejor guardando secretos"
"¡¿Acabas de admitir que te metiste en mi cabeza?!", Impmon cuestionó enfadado.
"Fue tu petición, sin embargo, obvio no lo recuerdas", el aludido se burló y esto solo molestó más al pequeño Señor Demonio, quien pensó en evolucionar y darle su merecido. "Pero es verdad, lo justo es que tus memorias sean devueltas"
'Takato' levantó su mano derecha, en cuyo dorso se mostraba un tatuaje del Digital Hazard y en su muñeca un aro dorado; invocando en esta esfera de color amarillo, la cual fue volando directo a la frente de Impmon.
Fue cuando todo volvió a él en ese instante.
Impmon reconoció a quién tenía al frente.
"¡Lucemon!", exclamó con sorpresa.
"Asi es, Yo, Lucemon", declaró el aludido. "El amo y señor del Área Oscura. Tu Rey"
Impmon se postró ante él, bajando la cabeza ante el Señor Demonio del Orgullo.
"Eso está mejor", el Ángel Caído sonrió.
Impmon ahora pasaba por una crisis, en la que sus memorías como parte de los Digimon Tamers chocaban contra la identidad oculta que ahora resurgía. Él y los suyos existían para llevar la devastación a los mundos, no para protegerlos como había llegado a creer.
"Veo que estás conmocionado, algo entendible", Lucemon, al ver la falta de respuesta, continuó con su monólogo. "Debo admitir que hiciste un buen trabajo, probaste y presionaste al chico tal como se te pidió; aunque asociarte con un humano estuvo demás, incluso si eso hizo realidad tu deseo"
"Es verdad", Impmon murmuró con horror. "El día que nació Megidramon"
"Precisamente, desde entonces sólo ha crecido, pero sigue siendo inestable. Takato Matsuki, mi Estrella del Alba, aun está fracturado, algo que deberá remediarse si planeamos usar su poder en nuestro beneficio..."
"¿No es muy hipócrita, mi Señor?", Impmon murmuró. "Me acusa a mi de formar lazos con los humanos cuando su caso no es muy distinto"
"Tienes razón, aunque no veo a que viene eso..."
"Solo pido un poco de consideración, mi Lord", Impmon respondió rápidamente. "Todos mis amigos deberán morir, eso lo tengo claro. Pero esperaba que al menos ellos estuvieran a salvo"
Lucemon pareció sorprendido. "Esos a los que llamas amigos no son más que espejismos, temporales y reemplazables. Es curioso, pero nunca te creí capaz de sentir empatía por algo o por alguien. Los humanos sin duda te han cambiado... Supongo que puedo ser generoso, después de todo hiciste tu trabajo. Si sigues trabajando para mi, te prometo que Ai y Makoto estarán a salvo del Apocalipsis que ha de venir"
Impmon asintió. "Muchas gracias, mi Lord"
"Puedes ponerte de pie", Lucemon ordenó. "Ahora que tu pequeño asunto ha sido arreglado, llegó la hora de continuar a asuntos más importantes, ¿no crees?"
Impmon, o Beelzebumon, era el último de los siete.
Con él, finalmente, todos estaban reunidos.
Otra figura se alejaba de lo que se había convertido en un terrible campo de batalla, uno de los tantos sobrevivientes del asalto de Daemon y su ejército. Lo único era que ella, y su compañero, no tuvieron que levantarse en armas para luchar, o escapar si quiera. Ella sabía del ataque desde antes, porque ella fue quien entregó la ubicación al Señor Demonio para que este pudiera iniciar su invasión.
Ella era la traidora que Izzy buscaba y que, con suerte, estaría muerto a estas alturas. No había riesgo de que la descubrieran.
"Meiko...", una pequeña pata haló de su mano. "¡Meiko!"
"Ahhh disculpame, Mei", Meiko Mochizuki giró apenada a su compañero. "Solo estaba pensando en las cosas..."
"Deberiamos irnos", Meicoomon sugirió. "Debemos irnos antes de que ellos nos encuentren..."
Meiko asintió, tomándo la mano de Meicoomon. Ambos se dispusieron a caminar, justo cuando vieron su camino bloqueado por dos presencias indeseadas.
Vamdemon y Piemon, sonrientes, observaron con diversión como el pequeño se interponía entre ellos y la chica. Tonto, ellos podían asesinarlo en un pestañear y tomar a la chica si les apetecía.
"Tranquila, no vinimos para apuñalarte en la espalda", Piemon comentó, intentando bajar la guardía de su informante. "No te haríamos a tí lo que tu le hiciste a esos pobres tontos, venderlos a los demonios del abismo. ¿Qué tan bajo y retorcido hay que ser alguien para hacer algo así?"
Meiko bajó la mirada avergonzada, teniéndo que aguantar las burlas del Arlequín infernal.
"Piemon tiene razón", Vamdemon interrumpe. "Hiciste un gran servicio para nosotros, tanto es así que Lord Daemon planea darte un trabajo a tiempo completo. ¿aceptas?"
Dicha pregunta era un sinsentido, Meiko era consciente que no tenía voz y voto en este punto.
Meiko y Meicoomon terminarían por seguir a los dos Digimon malignos, cumpliendo con la detestable misión que les permitía seguir viviendo.
Final del primer arco...
Continuará...
Notas: con este capítulo doy por finalizado el arco del prólogo, donde se planteó el contexto que seguirá la historia, o más o menos. Espero haberlo hecho bien, o aunque sea un poco entendible jejeje. En fin, para el siguiente capítulo iniciará con el nuevo arco que, en resumen, se trataría de los Caballeros Reales.
Espero que les haya gustado esta entrega y, que, si tienen algún comentario, hacermelo saber para mejorar y esas cositas. Hasta la próxima.
