CRÓNICAS DE GUERRA

Capítulo VII.

Recuerdos Sombrios

Amanecía en el Mundo Digital. El sol surgia desde el horizonte, iluminando la montaña infinito y, luego, las tierras de la isla que la rodeaban. Aprovechando la frescura de la mañana, Taiki decidió que era buen momento para movilizarse. La casa y los Mushmon, dueños de ella, ya se encontraban dentro del Xros Loader del chico. Solo Shoutmon, Ballistamon, Cutemon y los que recién habían decidido unirseles. El XrosHeart estaba creciendo en número y capacidad, haciendo que el sueño de Shoutmon ya no pareciese tan inalcanzable. O al menos eso era lo que él pensaba.

Había demasiado trabajo por hacer, y ese trabajo incluía vencer a los Siete Grandes Señores Demonio y a cada uno de sus ejércitos. No podían simplemente quedarse quietos en ese lugar.

"¡¿Cuánto tardaremos?!", Shoutmon preguntó con impaciencia.

"Shoutmon, solo dales un momento", Taiki murmuró apenado.

Los dos voltearon para ver a sus nuevos compañeros de viaje. La chica, Hikari Yagami, y su amigo, Takeru Takaishi, se encontraban cerca, haciendo un monumento con un pequeño montículo de tierra y una cruz improvisada de madera. Tailmon y Patamon estaban con ellos, y lucían tristes.

Taiki apenas se podía imaginar lo que había sucedido en la batalla.

Por su puesto, quien parecía más afectado era el otro chico, Takato Matsuki, quien decidió mantenerse retirado. Al menos contaba con Guilmon, el dragón rojo con la señal del Digital Hazard. Sin embargo, sintió que no podía ignorarlo.

Haciendose ajeno a las continuas quejas de Shoutmon, Taiki se aproximó hacia el chico. Entre tanto, escuchó murmurar 'es mi culpa' una y otra vez. Fue lastimero y solo se le ocurrió decir una cosa. "Hiciste todo lo que podías"

Takato entonces se percató de su presencia. "¿Estaba hablando en voz alta?"

"Si te preocupa que alguien te escuchara, sólo yo lo hice", Taiki respondió sonriente a su tambaleante pregunta.

"No pareces oler a malas intenciones", Guilmon comentó de repente.

"¿Oler?", Taiki pensó confundido. "Creo que no. ¿Por qué no van con ellos?"

"No creo que me quieran ahí", Takato respondió, mirándo fijamente el montículo de tierra y la cruz de madera puesta.

Taiki dudó en seguir presionando. El chico parecía ser amable y educado, rasgos totalmente opuestos a los que esperaría del supuesto Hijo de la Oscuridad que tanto había escuchado hablar. Takato no parecía ser el tipo de persona que empezaría una guerra, de hecho, totalmente lo contrario.

Comenzaba a pensar que se estaba dejando llevar por las palabras dichas por Dorulumon.

"Taiki, ya es hora de marcharnos", Shoutmon exclamó, gritando con su altavoz y dejándolos sordos a los tres.

"Esta bien, esta bien", Taiki dijo.

Como una señal, Hikari y los demás se acercaban, indicando que también se encontraban listos. El plan era simple, debían salir de la isla y dirigirse al continente más próximo, en el cual se encontraría la base del enemigo. La idea era desestabilizarlo atacando sus refuerzos mediante ataques rápidos y feroces. Si bien, aun no poseían la fuerza para vencer al Señor Demonio, tenían la fuerza para debilitarlo.

Pero, para llegar al mar, tenían que atravesar un bosque y una mansión tenebrosa, la cual se ocultaba en su interior.


El ruido de una motocicleta se escuchaba desde el horizonte. Si alguien vigilara el desierto, podría observar una estela de polvo recorrer el paisaje. Si alguien observaba más de cerca, descubriria que se trataba de Beelzebumon, el Señor Demonio de la Gula.

Beelzebumon había iniciado su cacería, empezando por el lugar donde se había llevado a cabo la batalla perdida contra Demon. En el suelo, solo podían verse quemaduras y manchas oxidadas referentes a la sangre, data que luego quedó impregnada en las rocas y la arena.

Luego de examinar con cuidado las señales, supo que la chica se mantenía al lado de Takato desde el ataque. Las esencias de ambos, o las auras, si se podía decir; se encontraban en una misma dirección, al parecer viajaban en un grupo pequeño. Si se apurara, podía interceptarlos en poco tiempo. Solo entonces, Beelzebumon pondría a prueba su plan.

Después de todo, solo existía una manera de destruir a Lucemon. Sin embargo, Takato no había podido aprovechar todo su poder. Faltaba motivación, eso era todo.

Beelzebumon sonrió amargamente. Si, cumpliría las órdenes de Lucemon, pero el maldito ángel se llevaría una desagradable sorpresa tiempo después.

"Muy bien, parece que se dirigen al mar", murmuró.

Mientras reflexionaba, se había bajado de su motocicleta. Beelzebumon volvería a montarse en ella y continuaría con su persecución.


Ya había pasado un buen tiempo desde que empezaron a caminar. Gracias al bosque y a la nariz de Guilmon, era fácil evadir a los soldados de Pesadilla. Aquellos que lograban avistarlos, por fortuna, eran demasiado débiles para una larga confrontación que permitiese alertar al enemigo de su ubicación. Después de batallas terribles en ambos mundos, Takato sintió que podía pensar con tranquilidad, hasta disfrutar del paisaje selvático que atravesaba.

Había sido una desgracia que Impmon se hubiese separado de ellos, pero Takato confiaba en que Impmon era lo suficientemente fuerte para escapar y cuidar de si mismo. Al menos, eso le daba algo de tranquilidad.

Takato pensó que, llegado el tiempo, les diría a los demás que lo ayudaran a buscarlo.

"Huelo algo extraño más adelante", Guilmon dijo, llamándo su atención y la de todos los demás.

"¿Qué es?", Takato preguntó.

"No sabría decirlo. Es un aroma nuevo"

Tailmon frunció el ceño ante eso. "No me gusta esa respuesta"

"¿Crees qué sea un enemigo?", Takeru preguntó esta vez.

A lo que simplemente Guilmon negó con la cabeza. "No lo se"

"No importa si es un enemigo, sin dudas lo venceremos", Shoutmon aseguró entusiasta. "Sigamos caminando"

Shoutmon continuó, pareciendo imperturbable. En esa situación, no había otra opción que seguir adelante. Taiki, quien se presumía como su compañero, solo alzó los hombros y siguió detrás. Un segundo después, los demás habían reanudado su caminata.

Terminarían por encontrar más adelante una gran mansión rodeada por neblina púrpura. El edificio, en si mismo, les producía mala espina. Algunos incluso empezaban a marearse.

"No me siento bien", Guilmon se quejó, tal como lo haría un niño pequeño.

"También me siento raro", Takato confirmó.

Sin embargo, quien peor lo estaba pasando era la misma Hikari. "Este lugar...", murmuró tapándose la boca. "Hay algo oscuro dentro de ese lugar"

Takeru, Patamon y Tailmon se acercaron a ella, procurando cubrirla de la mansión.

"Podríamos evitarla, si volamos sobre ella o la rodeamos", Patamon comentó al momento.

"Buena idea", Takeru exclamó.

"Es mejor si la rodeamos", Tailmon intervino. "No podemos dejar que nos vean, ¿recuerdas?"

"Ah, si jeje", Patamon dijo apenado.

"No hay problema, entonces la rodearemos. De cualquier forma, llegaremos a la costa", Taiki comentó.

Pero cuando estuvieron dispuestos a irse, algo extraño sucedió. Takato vio algo por el rabillo del ojo. Fue solo un instante, pero lo que vio fue algo que no pudo ignorar.

"¡Espera!", gritó, alarmando a todos.

Cuando alguien quiso detenerlo, ya era demasiado tarde. Takato ya había entrado a la mansión, siendo perseguido por Guilmon.

"¡Takato!", Hikari exclamó alterada. "Takeru, no podemos dejarlo..."

Takeru no podía creerlo. ¿Qué rayos pasaba en la mente de ese chico?

"Patamon, acompañame", dijo. "Shoutmon, Taiki, Ballistamon... cuiden de Hikari, por favor"

Los dos aludidos asintieron. "No tienes porqué pedirlo, lo harémos", Taiki le aseguró.

"Yo también estaré con ella", Tailmon dijo serio. "Asegurense de regresar sanos y salvos"

"Lo prometemos", Takeru y Patamon corrieron a la entrada. Ninguno de ellos sabían que era lo que les estaba esperando y ninguno de ellos sabían que estaban siendo vigilados.

Una figura esperaba desde las sombras, complacido pues su invitado finalmente había llegado. Sin embargo, miró con desprecio como se colaban intrusos. Si bien podía usarlos después, consideró que ahora mismo serían una molestia.

"Tendré que separarlos", dijo.

No podían interferir, no ahora que su presa se encontraba tan cerca.


"¡Espera!", Takato volvió a gritar. Sin embargo, lo perdió de vista.

¿Había sido una ensoñación? Tal vez ese era el caso. Con un gemido de frustración, se dispuso a regresar por donde había venido y, extrañamente, se encontró perdido en el interior del lugar. Aquello no tenía sentido, había jurado que apenas había cruzado la puerta.

No veía la salida en la cercanía. En cambio, Takato se halló a si mismo en medio de un largo pasillo de paredes altas, mucho más angosto de lo que le hubiera gustado.

"¡Guilmon!", Takato empezó a llamar a su compañero.

Había jurado que este estaba detrás de él. ¿Dónde podría haberse ido?

"¡Guilmon!", repitió su llamado, esta vez, colocando las palmas de sus manos cerca a su boca y en forma de que su voz pudiese ser más ruidosa.

Lo malo era que no recibía respuesta. Lo extraño fue que se encontró con una hoja con un dibujo, dándose cuenta de su existencia cuando la piso con su pie. El sonido lo había alertado.

Al recoger el dibujo, pudo darse cuenta que era uno suyo. Era el dibujo que había hecho de Guilmon, el primero que su D-Ark escaneó para traerlo a la vida.

"Esto está mal", murmuró.

Takato podia ser despistado, pero no tonto. Ese dibujo se había perdido, no había posibilidades de que ese dibujo hubiese llegado al Mundo Digital por su cuenta. Además, solo Jenrya Lee, Makino Ruki y sus amigos más cercanos conocían de su existencia.

Su mente empezó a divagar e imaginó a un acosador. Esta era su trampa y él había caído en ella, ahora lo comprendía.

Tragó saliva y guardó el dibujo en su bolsillo. Pensó en un rato si seguir adelante o dar marcha atrás. Sin embargo, no había dado ningún paso cuando se encontró con Devimon a sus espaldas.

Takato sintió un infarto del susto. Cuando se recompuso, miró con ojos acusadores a su asechador. "¿Esto es obra tuya?"

"No", Devimon respondió con simpleza. "Pero fue buena idea seguirte. Afortunadamente, tu captor no notó mi presencia"

Sin embargo, más allá de relajarse, Takato decidió desahogarse con el Demonio Humanoide. "¡Tu causaste la muerte de Patamon!"

"Te dije que nuestra historia era complicada", Devimon recalcó con una inexpresividad. "Es bueno saber que ya tienes amigos", para luego terminar con sarcasmo. "La última vez que comprobé, él te odiaba"

"¿Sabes? Puedes perderte, me iré sólo", Takato respondió con enojo.

"Espera", Devimon dijo. "Eso es lo que tu enemigo quiere. Sin tu Digimon, ¿dime qué posibilidades tienes de salir de esta?"

Takato se volteó para darle una última mirada de enojo, solo para suspirar y aceptar su realidad. Sabía que no debía confiar en ese Digimon, pero tenía una oportunidad con él almenos.

"¿Puedes hacer algo?", Takato preguntó.

"Podria preparar un conjuro que nos libere, sin embargo, tomará tiempo", Devimon respondió. "La magia que te tiene prisionero es arcana. Solo seres muy antiguos podrían usarla"

Takato asintió. "¿Qué necesitas?"

"Un contrato, por supuesto", Devimon extendió su mano. "Necesito que nos unamos. La fuerza del vínculo me dará el poder que necesito para culminar el hechizo"

"Necesitas un compañero", Takato murmuró. "Pero... ¿No sería muy raro? Yo ya tengo a Guilmon conmigo"

Devimon negó. "No será un problema. He sabido de Niños Elegidos que tienen más de un compañero Digimon a su lado. Además, será momentáneo. Seremos compañeros hasta que los Siete Grandes Señores Demonio sean vencidos"

Takato igualmente frunció el ceño. "¿Qué me asegura que no tengas otras intenciones? No eres precisamente confiable y no eres mi amigo"

Devimon suspiró. El chico tenía un punto, pero realmente iba a discutir sobre sus intenciones estándo en peligro de muerte. Era insensato, por decir lo mínimo.

"Eso será parte de nuestro trato. Si intento dañar a alguno de tus amigos, el contrato me destruirá al instante", Devimon esperó que eso fuera suficiente. "No hay modo que yo pueda engañar al hechizo"

"Esta bien. Igual tenemos que salir de aquí. ¿Te tengo que dar la mano o algo?"

"Si eso prefieres", Devimon respondió, extendiendo su largo brazo y abriendo la palma de su mano. Takato solo vio las garras rojas en sus dedos y se estremeció instintivamente. Ya no disfrutaba ver garras y colmillos, y mucho menos lo que eran capaces de hacerle a una persona.

Independientemente de lo que decidieran hacer, más adelante los esperaría una puerta con otro dibujo en papel puesto sobre esta.


Takeru entró en seguida, junto a Patamon. Ambos también terminarian por perderse en el laberíntico sitio, sin embargo, ahora no les preocupaba encontrar una salida. Takeru tenía su mente enfocada en una sola cosa, en una persona. Tenía que hallar a Takato sea como sea.

Incluso cuando las cosas empezaban a marchar bien, tenía que ocurrir algo que empeorara las cosas. Takeru había hablado con Takato sin mostrar hostilidad, había empatizado con él. La noche que habían compartido en el balcón, aunque no hubiese sido mucho tiempo, realmente fue agradable. No se hubiera imaginado que pudiera abrirse de esa manera a alguien que no fuera Hikari, Daisuke o sus otros amigos cercanos.

Lo quisiera admitir o no, Takato le preocupaba. Su búsqueda iba más allá de calmar la ansiedad de Hikari. Se trataba de calmar la suya propia, despues de todo, aun no podía perdonarse haberlo tratado de esa manera al inicio de conocerlo.

"Va a ser muy dificil, encontrarlos", Patamon se quejó. "Ojalá tuviese el olfato de Guilmon"

"Lo hayaremos y lo traeremos a salvo", Takeru dijo con seguridad. "Se lo prometimos a Hikari"

"Lo que digas"

Takeru volteó a ver a su compañero. "¿Qué significa eso?"

"No entiendo de lo que me hablas", Patamon se hizo el desentendido. "Creo que no se dio cuenta"

"¿Sabes, Patamon? A veces no se que pensamientos cruzan tu mente", Takeru pareció rendirse. "Cuando desees ser claro, entonces hablame de eso"

Y sin decir más, siguieron caminando, tanto como la espesa niebla púrpura les permitia sin tropezarse gracias a la falta de visibilidad. Takeru y Patamon no podían ver más que la niebla que parecía ser infinita. No encontraban señales de paredes o techo, apenas un suelo rocoso y humedo debajo de sus pies.

"Qué lugar tan extraño", Patamon comentó.

"Si, este edificio no es normal", Takeru se mostró de acuerdo. "Con más razón debemos apurarnos y sacar a nuestro amigo de aquí"

"Ohh, eso no será posible".

Una voz comenzó a hablarles desde la oscuridad.

Los sentidos de Patamon se pusieron alerta y cuando detectó que el enemigo los estaba atacando, aprovechó todo el impulso que le dieron sus alas y empujó a Takeru hacia un lado, tumbándolo al suelo en el proceso.

"Mi maestro no desea que interfieran en esto, así que les ruego que se marchen. Si no quieren aceptar mi solicitud, entonces tendré que tomar acciones drásticas..."

"¡No me importa quién seas!", Takeru se levantó furioso. "¡Hice una promesa y voy a recuperar a mi amigo! ¿cierto, Patamon?"

Su compañero asintió con determinación.

"Muy bien. Entonces si quieren encontrar a su amigo, tendrán que pasar sobre mi primero", la voz advirtió.

"Patamon, ¿estás listo?", Takeru preguntó.

"¡Hazme digi-evolucionar! Este sujeto está rogando una paliza".

Takeru sujetó su digivice e hizo lo que Patamon le pidió. La oscuridad alrededor disminuyó, al igual que la neblina púrpura, de tal manera que ambos pudieron ver a su agresor. Un Digimon de aspecto humanoide, el cual llevaba una armadura de color verde y cubierta de espejos. De hecho, él tenía por rostro un espejo con un boca pintada.

"Ustedes siempre eligiendo el camino difícil", el enemigo dijo con un tono de decepción. "Pero luego no digas que no se los advertí. Ya ha vencido adversarios más poderosos que ustedes dos y mi maestro me ha dado una segunda oportunidad, asi que no pienso defraudarlo"

"Nosotros tampoco defraudaremos a nuestros amigos", Angemon advirtió. "¡Así que prepárate!"


Guilmon perdió a su Tamer y no supo en que punto sucedió. Era prácticamente imposible, no había forma de que el aroma de Takato pudiese perderse.

Esto no era justo, Takato ya había soportado mucho y ahora estaba solo en quien sabe dónde. ¿Cuánto sufrimiento había de seguir pasando? ¿Y si Takato moría? De sólo pensarlo, su sangre hervía y sus garras se extendían. Guilmon, al pensarlo, aceptó que era capaz de asesinar por rencor. En su interior había monstruo y este se encontraba esperando la excusa perfecta para salir a la luz.

"Eres el otro intruso".

Y un pobre desafortunado experimentaría su ira en toda su gloria.

Guilmon recibió la interrupción con ojos poco gratos. No era ninguno de sus amigos, así que no debía tener consideración alguna. Si el Digimon respetaba su propia vida, solo debía responder una simple pregunta. "¿Dónde está Takato?"

"No pareces estar en tus cabales. Mi amigos siempre dicen que una buena taza de té sirve para aclarar los pensamientos"

Esa no era la respuesta que Guilmon esperaba.

El guardían observó como la piel roja del reptíl se tornaba negra y las pupilas de sus ojos amarillos se contraían. Arbormon, el guerrero de la madera, sintió su cuerpo estremecer y comprendió que el ser deltante suyo, aquel intruso, era una verdadera amanaza para los planes de su maestro.

Entre tanto, la señal del Digital Hazard se encontraba brillando desde el pecho de Guilmon.

"Lo siento, pero no puedo dejarte ir", Arbormon mencionó, preparándose. "No te permitiré interferir en los planes de mi maestro"

Pero el cuerpo del digimon dragón se movió más rápido que cualquier predicción que pudiese hacer. Arbormon apenas pudo eludir las garras de su enemigo cuando este saltó hacia él con un impulso que le hizo imposible detenerse. Arbormon escapó con un rasguño pero la pared detrás de él no tendría tanta suerte, al ser vaporizada por la velocidad y la fuerza de un Guilmon descontrolado.

"Al parecer tendré que tomarme esto en serio", el guerrero de la madera pensó, asegurándose de estar en una posición adecuada.

Guilmon, entre tanto, emergió de los escombros, olfeateando la dirección de su presa, habló con una voz que no parecía ser la suya. "¿Me dirás dónde está Takato si pierdes un brazo?"


Takato se encontró con un recuerdo que había considerado perdido y enterrado. Se trataba de uno de sus primeros dibujos, colocado encima de una gran puerta de metal.

"¿También es tuyo?", Devimon preguntó, inexpresivo, detrás de él.

"Fue mi primer dibujo", Takato respondió, tomando el pedazo de papel entre sus manos. "Si había un Digimon que me gustaba más que Agumon, ese era Angemon. Solía imaginarme a mi mismo si fuera un Digimon del tipo Ángel y esto fue lo que salió"

Era el dibujo de un niño, uno que se imaginaba con el pelo rubio como Angemon pero corto, a diferencia de este. Uno con muchas alas porque así pensó que se vería mucho mejor, y con un par de alas sobre su cabeza porque así pensó que se vería lindo. Takato, a esa edad, apreciaba mucho las cosas lindas y geniales, y no es que hubiese cambiado mucho sus gustos desde aquel entonces.

Aun considera que Angemon es más genial que Agumon, y que la persona que fuese compañera de un Angemon debía ser la persona más genial en la vida.

"Ya veo", Devimon comentó con un tono desdeñoso.

Para su fortuna, Takato lo ignoró.

Por dicha situación, Takato volvió a pensar en Takeru Takaishi, recordando la noche anterior en la casa de los Mushmon. El simple recuerdo hizo que sus mejillas enrojecieran, su mente se perdía, pero cuando volvió a la realidad sacudió su cabeza ferozmente. "¿Qué es lo que me está pasando?", se preguntó. Hasta dónde él sabía, a él le gustaban las niñas.

Pero, ¿y si no era así?

Takato se estremeció en pensar todas las implicaciones. "Esto no puede ser, además estoy entablando una alianza con un antiguo enemigo suyo"

Si Takato se decidiera, lo cual no haría, seguramente Devimon sería un gran obstáculo. El tamer suspiró, concluyendo que ese no era un momento adecuado para pensar en eso.

Devimon lo siguió cuando el chico abrió la puerta delante suyo por reflejo, encontrándose con una especie de biblioteca de dos pisos. En frente de ellos, un recuadro del mismo ángel del dibujo, mucho más detallado. Takato lo ignoraba, pero Devimon lo reconoció en seguida y frunció el ceño. El Digimon del dibujo, a diferencia de Guilmon, ya existía desde hace mucho tiempo.

Era Lucemon, elevándose sobre las nubles y eclipsando el cuadro con la luz emergente de sus diez alas. Takato, cuando se imaginó como un ángel Digimon, terminó por dibujar al mismísmo Lucemon. Devimon sabía que Lucemon y el chico eran como dos gotas de agua, pero esto ya fue demasiado. ¿Qué clase de conexión compartían?

"¡Ese es el Digimon de mi dibujo!", Takato exclamó con sorpresa.

"Ese es Lucemon", una voz los recibió desde el balcón.

Takato y Devimon se voltearon para encontrar a otro chico, que quizás tenía un par de años más que el mismo Takato, de cabello negro y ojos azules. "No eres un humano, como tal", Devimon dijo alarmado. "Tu esencia es la misma que el de la oscuridad"

"¿Un Digimon que toma forma humana?", Takato preguntó mientras observaba a su anfitrión.

Pero no tuvo más tiempo para pensar cuando una fuerza invisible golpeó a Devimon por sorpresa y lo enviara volando hacia la pared. La msima fuerza que ahora lo inmovilizaba e impedía el habla.

En cuanto al chico, quien era el responsable, se aproximó a él y habló como si nunca hubiera sido interrumpido. "Hace mucho tiempo, se presentó una guerra en el Mundo Digital. Los Digimon se encontraban divididos en dos bandos: unos tenían el aspecto humano mientras otros lucían como bestias. Pronto, la escala se saldría de proporción y amenazaría con llevarse en otros mundos, por lo que Dios decidió enviar a uno de sus ángeles para terminar el conflícto. Entonces Lucemon bajó de los cielos, terminándo la guerra y estableciendo un periodo de paz"

Takato solo podía escuchar bajo esa gran presión, pero eso no quería decir que no estuviera atento a la historia. Una parte se sentía atrapada en ella, quizá por el hecho de que el Digimon de su dibujo era el protagonista.

"Sin embargo, el poder terminó por corromper a Lucemon. Su reinado se convirtió en una tiranía y muchos Digimon sufrienron bajo sus manos. Aunque muchos quisieron enfrentarlo, el ángel era demasiado poderoso para ser detenido. Y así fue hasta que aparecieron ellos, los que llamamos Guerreros Legendarios en la actualidad, eran diez Digimon de extraordinaria fuerza que gobernaban un elemento de la naturaleza. Por si solos, hubieran caído como todos los demás, pero juntos lograron el milagro y encerraron a Lucemon en las profundidades del Área Oscura"

Uno que parecía haberse convertido en el villano de la historia, al parecer.

"Desde su encierro, el Ángel Caído acumuló odio y rencor, preparándose para su venganza, manipuló a otros ángeles para que siguieran su causa. Lucemon destruyó el antiguo Mundo Digital y se liberó gracias a eso. Para entonces, Lucemon había cambiado y evolucionado. Ya no era el mismo Ángel de la época mitológica, ahora se había convertido en un Señor Demonio"

"¿Quieres decir?", Takato preguntó con miedo, liberándose, y sin saberlo, de parte del poder oscuro que el guerrero de las sombras había impuesto.

Kouichi Kimura, el sucesor de los poderes de la oscuridad, frunció el ceño cuando notó dicho evento. No obstante, se limitó a responder la pregunta.

"Lucemon se convirtió en uno de los Siete Grandes Señores Demonio, el arrogante que quizo crear un nuevo reino en los cielos y ser su único gobernante. Lucemon es el Señor Demonio que encabeza esta guerra"

"¡¿Qué tiene que ver eso conmigo?!", Takato preguntó alarmado. ¿Por qué había hecho un dibujo de su enemigo cuando tenía menos de diez años?

"Es lo que quisiera saber", Kouichi respondió. "De otra forma, no te habría traido a este lugar. O bueno, hay otro motivo"

El guerrero de la oscuridad se aproximó más pero el D-Ark brilló en ese mismo instante, permitiéndo a Takato liberarse por completo y evadirlo. Kouchi pareció molestarse, pero no tuvo tiempo de una represalía cuando Devimon salió disparado a su dirección, sujetándolo del cuello con sus negras manos y elevándolo.

"¿Quién demonios eres?", el ángel caído preguntó demandante.

Kouchi solo lo miraba desapasionadamente. "El pasado es el pasado, los Diez Guerreros Legendarios dejaron este mundo hace mucho tiempo, pero sus espíritus persistieron y encontraron herederos. Yo heredé el espíritu de la oscuridad..."

Una rafaga oscura emergió del cuerpo de Kouichi, apartándo con violencia a Devimon. Kouchi permaneció en el aire, mientras la misma energía lo cubría y lo transformaba. El aspecto del humano desaparecía para dar paso a un Digimon tenebroso. "Soy Duskmon, el actual guerrero de la oscuridad"


"¿Crées que estarán bien?", Hikari preguntó a las afueras de la mansión. Presentía un mal augurio.

"Eso debemos creer", Tailmon respondió.

Mientras tanto, Taiki miraba detrás de ellos. No podía culparlos por preocuparse por sus amigos, él mismo quería entrar y sacarlos todos de esa tétrica mansión, pero no podía ya que debía cuidar de Hikari y Tailmon. Debía ser paciente, debía aguardar y confiar en que ellos saldrían bien.

"¡Cuidado Taiki!", en ese momento, Shoutmon lo empujó al suelo debido a que una moto había emergido entre los árboles, dispuesto a arrollarlo si no se hacia a un lado.

Dorulumon aprovechó la acosación de salir del XLoarder rojo para sacar a Hikari y Tailmon del camino de motociclista. Una vez se aseguró que todos estuvieran cerca, donde pudiese protegerlos, encaró al dueño de Behemoth, quien se estaba bajando de este.

"Finalmente los encuentro", el Señor Demonio murmuró.

"Beelzebumon, el Señor de la Gula", Dorulumon mencionó. "¿A qué has venido aquí?"

"Que pregunta más absurda", Beelzebumon respondió arrogante. "He venido a cumplir ordenes, he venido a asesinar a esa chiquilla"

Taiki contuvo el aliento, sin esperar este desarrollo de los acontecimientos. Sabía que Hikari podría ser un objetivo para el enemigo, pero nunca se imaginó que enviarian a uno de los pesos pesados por ella. Estaban enfrentando a un Señor Demonio, lo cual lo llenaba de dudas. Hasta el momento, habían enfrentado miembros del ejército de Pesadilla, pero nunca a un Señor Demonio. ¿Podrían ganarle en sus condiciones actuales?

"¡Eso nunca pasará!", por otro lado, Shoutmon nunca pensaba en esas cuestiones. Él solo saltó hacia el frente, dispuesto a dar el primer golpe.

¡Rock Damashi!

La técnica de fuego voló directamente hacia el rostro de Beelzebumon. El Señor Demonio, por su lado, no hizo nada para esquivarla y, en su lugar, agitó su brazo para disipar las llamas. "¿Eso es todo?", preguntó.

"¡Es el comienzo!", Shoutmon exclamó, sin dejarse desanimar por su fallido ataque. "¡Soul Crusher!"

Shoutmon expulsó el poder de su alma através de su micrófono, enviando una llama más poderosa que la anterior. Beelzebumon puso la palma de la mano para bloquear el ataque, sin embargo, las llamas se resistieron a ceder. Beelzebumon se vio obligado a aplicar fuerza para disipar el ataque. Cuando lo hizo, descubrió con sorpresa que la palma de su mano se había quemado.

"Este Digimon es fuerte", Beelzebumon pensó. "Es una verdadera lástima, tendré que matarte antes de acercarme a la chica"

Todo esto lo vio Taiki, quien entendió que debía corresponder al valor de su compañero. No lo dejaría enfrentar sólo al Señor Demonio, pues eran un equipo después de todo.

"Shoutmon, Ballistamon, Dorulumon, Starmons", Taiki usó su XLoarder. "¡DigiXross!"

"¡¿Qué está pasando?!", Beelzebumon exclamó cuando vio el cuerpo de Shoutmon iluminarse en un rojo ardiente. Y no solo él, otros que lo acompañaban también resplandecían.

Pronto sus formas de luz se unieron y de ellas un nuevo ataque salió. Se trataba de una llama, mucho más grande y poderosa, que lo alcanzó y mando a volar al momento del impacto. Beelzebumon se levantaría después de eso, pero ya con varias quemaduras en su cuerpo.

Por alguna razón, esto lo hacía sonreir. Beelzebumon recordó una batalla con un viejo amigo. "No pregunté esto antes, ¿Quiénes son?"

"¡Somos XrossHeart!", Taiki exclamó mientras Shoutmon-X4 emergía en todo su esplendor.

Beelzebumon casi podía distinguir la llama del espíritu que vivía en Takato y Guilmon en ellos. El humano y el guerrero que se levantaba para enfrentarlo eran soñadores, sin duda alguna. "De verdad es una lástima"

Beelzebumon cargó directamente hacia Shoutmon-X4 y Shoutmon-X4 hizo lo mismo. Las garras del Señor Demonio colisionaron con la espada de Starmon y produjeron una ola de choque, forcejeando. Sin embargo, Beelzebumon no era un Señor Demonio por nada, pronto comenzó a ganar terreno y Shoutmon X4 retrocedió un poco. El avatar de la Gula solo sonreía.

"Solo con la pasión de sus almas no podrán vencerme", Beelzebumon argumentó, dando una patada giratoria al pecho de Shoutmon X4, derribándolo. "Si no pueden vencerme, mucho menos podrán vencer a Lucemon. Que les quede muy claro"

Era una verdadera lástima, pero Beelzebumon se preparó para dar el golpe final. Las cosas ahora estaban a su favor, y bien podría encimar una muerte más para incentivar al chico en pro de la misión.

"¡Flecha Celestial!"

Pero no pudo hacerlo en ese instante. Mientras Beelzebumon preparaba su garra para apuñalar a Shoutmon, una flecha de luz impactó en su hombro. El dolor causado lo hizo retroceder y ponerse al cubierto. Beelzebumon, entonces alzó la mirada al cielo, y encontró a un arcángel apuntándole con su arco.

Angewomon tampoco tenía intenciones de quedarse atrás.


"¿No deberíamos interferir, señor Tactimon?", Yuu Amano preguntó.

Tactimon, por su lado, se encontraba viendo el combate que estaba teniendo con el Señor Demonio. Parecía que no había captado la pregunta, pero si lo había hecho. Lo que realmente pasaba era que Tactimon estaba más interesado en ver como se las empañaban. En sus palabras, los aliados que adquirieran de ahora en adelante debían ser fuertes. No podían permitirse tener piezas débiles y viendo el combate, los humanos y ShoutmonX4 no lo estaban haciendo mal, considerando el enemigo que enfrentaban.

Tal vez era la habilidad de su antiguo subordinado.

"Si necesitan nuestra ayuda, intervendrémos", Tactimon respondió.

Era una lástima no ver a Dukemon en acción, pero supuso que la mansión tenía algo que ver. Tactimon, en ese punto, se preguntó si debería interferir, sin embargo, si el Caballero Real realmente estaba ahí, seguramente encontraría una manera de salir. Tactimon ya encontraría otra forma de apoyar.

"Estarémos listos, dame dame", Damemon dijo por su lado.


Los enviados de Bagramon no eran los únicos pendientes de la batalla. Un chico de cabello rubio sostenía un XLoader Azul, junto a un Greymon monstruoso y un ave de metal, se debatía si debería añadir a Taiki y sus piezas a su ejército.

Detrás de ellos, una cantidad interminable de Soldados de Pesadilla caídos. Razón por la cual no se había repetido una masacre desde el asalto de Demon, pero pronto enviarían refuerzos.

Simples bolsas de boxeo para Greymon y Mailbramon. Se entendrían más si el mismísimo Demon viniera en persona.

Continuará...