CRÓNICAS DE GUERRA
Capítulo IX
Advenimiento
Sus recuerdos comenzaron a aflorar, incluso desde su nacimiento en la Aldea del Comienzo. El recuerda a un guerrero hecho de espejos, recuerda haber lanzado un ataque de diez esferas ardientes y recuerda que ese mismo ataque se le devolvió. Luego de eso, todo se había vuelto borroso. Gritos y llantos vinieron después. Y, finalmente, nada.
Esos pensamientos acerca de una vida anterior lo rondaron los primeros días. Aprendió de Elecmon que los Digimon siempre reencarnan, así que era posible que esas visiones que tenia eran recuerdos en realidad.
Realmente le hubiese gustado averiguar más acerca de su pasado, de no ser porque tenía otras cosas en las cuales debía concentrarse. Gennai le dijo que tenía una gran misión por delante, salvar al mundo, ni más ni menos. Tokomon debía esperar a esa persona, la cual lo nutriría de poder y esperanza para poder cumplir con la tarea. Tokomon reconocería quien sería esa persona y se haría amigo de ella.
Ese era el plan y así se desarrolló.
Tokomon se encontró a Takeru, un niño humano, un día y supo que se trataba de él. Si tenía dudas, las despejó cuando pudo evolucionar a Patamon para proteger al niño.
A partir de ahí, Patamon ya no tuvo tiempo para pensar en ensoñaciones de una vida pasada. Las amenazas no se hicieron esperar cuando tuvieron que enfrentar al maléfico Devimon. Y luego siguió Etemon, Vamdemon, los Dark Masters y Apocalymon.
Esos pensamientos quedaron en el olvido, pero regresaron cuando apareció ese guerrero que les impedía el paso, a él y a Takeru.
Angemon podría decir que estaba viviendo un sueño, podría decir que conocía al enemigo, a pesar de no haberlo visto nunca. La sensación era inmediata, no le agradaba ni un poco. Podría decir que lo detestaba, incluso más que al mismo Devimon.
"Esta es tu última advertencia", Angemon dijo. "Apartate de nuestro camino o enfrenta las consecuencias..."
"Me temó que tendré que negarme, amigo mio", Mercurimon, el nombre del enemigo, dijo con un tono de diversión.
"Tu lo pediste. ¡Golpe de Fé!"
Mercurimon solo sonrió e interpuso uno de sus espejos como un escudo. El haz sagrado del ángel atónito fue absorbido por el espejo. "Te lo regreso"
El espejo se iluminó en ese instante y algo salió de él. Era el ataque de Angemon reflejado. Angemon, quien sorprendido, no esquivó el contraataque a tiempo y quedó derribado en el suelo.
"¡Angemon!", Takeru gritó entonces.
"No te preocupes, estoy bien", Angemon se levantó y miró a su compañero, lucia terriblemente estresado en este momento.
Angemon sabía que Takeru se preocupaba mucho por él, siempre lo había hecho. Takeru expresaba un miedo terrible a perderlo cuando enfrentaban a un enemigo poderoso, miedo despertado después de su sacrificio para la derrota de Devimon hace tantos años.
Por eso, no podía decepcionarlo.
"Ustedes tienen la desagradable cualidad de nunca rendirse, ¿no es así?", Mercurimon habló despectivamente. "No deseo sorpresas, así que terminaré esto de forma rápida. Afortunadamente, mi amo me trajo con los datos que robé alguna vez del Gran Arcángel. Los usaré ahora mismo y terminaré con esto"
Delante de Angemon y Takeru algo emergió del suelo, cerca de la ubicación del guerrero del metal. Se trataba de la silueta de ángel con armadura, el cual llevaba un casco azul con una cruz dorada, diez alas del mismo color que la cruz en su espalda y un faldón con el símbolo del Emblema de la Esperanza. Esa era la data que mencionaba Mercurimon y que usó para fusionarse con ellos.
El nuevo Digimon que apareció no era muy diferente a la silueta del Ángel, excepto que ahora se había corrompido. Sus diez alas doradas se convirtieron en alas negras de dragón, la cruz había girado de posición, el faldón había desaparecido y los colores de su armadura habían cambiado.
"Ahora soy BlackSeraphimon, espero que esten preparados para morir", su enemigo declaró.
Hikari estuvo en shock al momento que Beelzebumon apareció, por el simple hecho de que reconocía el pañuelo que el Señor Demonio llevaba en el brazo. No era mucho, pero el poco tiempo que había pasado con Takato y sus acompañantes antes de la invasión dirigida por Demon le sirvió para concluir que ese pañuelo era de Impmon.
¿Qué significaba esto? ¿Impmon había muerto y el demonio se quedó con el pañuel
o como botín? La sola idea le producía nauseas. Aunque había una respuesta peor y que ella comenzaba a formularse.
Impmon es Beelzebumon.
Una voz fría y sin emociones dijo en el interior de su cabeza. Lo cual significaba que un amigo los había traicionado, o solo los estaba usando. No importa cual fuera la respuesta, de igual manera Hikari se imaginaría como afectaría esa noticia a Takato. Despues de todo, ella siempre fue muy empática y podría llegar a imaginar como es que él se sentiría.
Si, porque ella observó a Takato en ese momento vulnerable, en el cual él y Takeru pelearon.
"Hikari, tenemos que hacer algo", Tailmon dijo en ese instante, interrumpiéndo sus pensamientos.
"Pero..."
"Me imagino en que estás pensando y yo tampoco quiero creer que sea verdad", Tailmon interrumpió nuevamente, con expresión seria. "Pero debemos hacer algo. Es tu deber como Niña Elegida y es mi deber como Digimon acompañante. El resto lo resolveremos después"
"Quedará destrozado por esto", Hikari se lamentó.
"Lo resolverémos luego", Tailmon insistió. "No puedo hacer esto sin tu fuerza"
Entre tanto, Beelzebumon y Shoutmon X4 estaban midiendo sus poderes en una confrontación frontal. Sin embargo, el Señor Demonio estaba ganando esa competencia y, con una patada giratoria, había derribado a su rival.
"Es por eso que se los dije", Beelzebumon exclamó. "Su fuego no es suficiente para vencerme. Y si no pueden vencerme a mí, mucho menos podrán vencer a Lucemon. Ahora, preparense para morir"
Sin darle tiempo de levantarse, Beelzebumon empuñó su propia mano como una lanza pesada. Atacó con la punta de sus garras, esperando atravesar a su enemigo de un sólo golpe y el tiempo pareció ir en cámara lenta.
Hikari sabía que debía detenerlo, así que con el resplandor de su D-3, Angewomon ya se encontraba empuñando su arco celestial y apuntando su flecha. Momentos antes de que Beelzebumon pudiera cometer asesinato, la flecha de luz fue disparada y dio en el hombro del demonio.
Beelzebumon rugiría adolorido y se retiraría de un salto. Angewomon, en ese punto, ya preparaba su siguiente flecha y mantenía su vista fijada en él. Hikari, viendo que pudo intervenir a tiempo, suspiró de alivio.
"Eres él, ¿no es así?", Angewomon frunció el ceño.
"Que buena memoria tienen", el dolor de Beelzebumon había pasado y este se limitó a sonreír. "Yo acompañé a Takato y al cabeza hueca que tenía por compañero, por supuesto. Pero, por favor, no pierdan su tiempo con preguntas del porqué hago lo que hago. No me interesa si quieren comprender, mi único objetivo es asesinarlos a todos"
"Entiendo. Pensaba que era un buen Digimon, pero veo que me equivoqué", Angewomon dijo con voz fría. "Tampoco vacilaré, mantedré a Hikari a salvo y terminaré con tu existencia".
Angewomon disparó su segunda flecha, la cual Beelzebumon esquivó. Después, el Señor Demonio desefundó sus escopetas y apuntó sus cañones a las alas del ángel. Shoutmon X4 vio las intenciones del enemigo y, motivado por la acusación de Angewomon, se interpuso en la trayectoría de las armas.
"¡Cómo quieras!", Beelzebumon exclamó. "¡Te mataré a ti primero! ¡Balas de Doble Impacto!"
Shoutmon X4 planeaba dar un golpe definitivo con su espada, pero el avatar de la Gula fue mucho más rápido. Las balas atravesaron impactaron en el hombro y el abdomen de Shoutmon X4, o eso pareció suceder.
Taiki, en un pensamiento rápido, deshizo el DigiXross para salvar la vida de su compañero. Angewomon, aprovechándo la distracción, se había apartado ya del haz mortal. Y, en consecuencia, el ataque lineal de Beelzebumon pudo ser evitado.
"¿Qué fue lo que sucedió?", el Señor Demonio pareció sorprendido. Vió al meca deshacerse en un haz de luces rojas, azules y amarillas y, luego, recombinarse.
Shoutmon X4 aprovechó la sorpresa de Beelzebumon, corriendo hacia él para apuñalarlo con su espada. El avatar de la Gula lo bloquearía, atrapando la espada de Starmons con sus manos.
La espada no se movió un centímetro después de eso, pero la sangre por el corte caía al suelo y, sumado al efecto de las quemaduras, causaron que Beelzebumon siseara de dolor.
"Gusano, querías aprovecharte", dijo con desprecio mientras apuntaba con su mano libre.
Beelzebumon disparó, colocando su escopeta a un lado de la cabeza de su rival. La bala siguió su trayectoría y golpeó una de las alas de Angewomon, logrando que esta cayera al suelo herida.
Poco después de eso, Beelzebumon atacó a Shoutmon X4 con una patada giratoria y lo apartó de su camino.
En ese instante, el estrés que Hikari había dejado ir se acumulaba nuevamente. Beelzebumon era increíblemente fuerte y ni siquiera las fuerzas combinadas de Angewomon y Shoutmon podían hacerle frente. Con el corazón en la mano, ella vio como el Señor Demonio apuntaba de nuevo, dispuesto a terminar con la vida de su compañero, y, sin pensarselo dos veces, corrió hacia su compañero sin importar los reclamos de Taiki acerca del peligro.
Hikari no permitiría que Tailmon saliera lastimado. Estaba agotada de ver como todos sus amigos salían lastimados, o peor.
Hikari se encontraba a punto de llegar, hasta que alguien la derribó.
"¿Estás loca?", Taiki, el culpable, exclamó. "¡No puedes correr así frente a nuestro enemigo, yo prometí que te mantendría a salvo!"
Hikari, sobre el suelo, maldijo su suerte. Era halagador que se preocuparan por ella, pero no era lo que necesitaba ahorita. "Tengo que ir", Hikari forcejeó debajo del chico. "Tengo que llegar a Angewomon, si existe la forma..."
Taiki no la entendería, pero no importaba. Hikari recordó la última batalla y pensó si existía la forma de luchar juntos, tal como Takato y Guilmon lo hacían.
"No por eso voy a permitir que te hagas daño", Taiki replicó con ferocidad. "Dejámelo a mí, yo lo solucionaré"
Taiki, motivado, saltó hacia adelante y corrió hacia el ángel. Hikari intentó detenerlo, pero no se levantó lo suficientemente rápido. El chico seguro tenía pensado correr hacia Angewomon y sacarla del peligro con sus propias manos, pero eso no impedía que el pánico de su compañera dejara de crecer. Beelzebumon ya se encontraba presionando el gatillo.
Hikari podía imaginarse lo que sucedería a continuacíon. Taiki llegaría hacia donde estaba Angewomon e intentaría socorrerla, Beelzebumon dispararía, Shoutmon no lograría llegar a tiempo para protegerlos, Taiki y Angewomon morirían en ese momento. Ella deseó evitarlo con todas sus fuerzas, pues no quería que algo como la muerte de Yoley y Hawkmon, un evento que la destrozaba por dentro, volviese a ocurrir.
Hikari deseo cambiar el destino e hizo algo que nunca se imaginaría hacer en un instante como ese. Hikari oró a un Dios, si tal existiese, por la seguridad de sus amigos. Hikari corrió hacia ellos, pero nunca detuvo su súplica.
Y tal vez Dios si existía, porque algo escuchó sus oraciones.
Hikari sintió como si algo tocase su alma, algo cálido y reconfortante, una promesa de que todo estaría bien, sin importar el dolor que estuviera a punto de sentir. Hikari sintió su piel y carne arder, como si estuviese envuelta en llamas abrazadoras. El dolor impidió que ella pudiera seguirse moviéndo, pero hizo un milagro.
Antes de que Taiki pudiese llegar, una luz emergió del cuerpo de Angewomon, tomando la forma de una mujer de diez alas doradas, la cual llevaba una lanza y un escudo.
"Este es el poder de Hikari", Angewomon pensó cuando la luz la invadió y extrañas memorías empezaron a surgir.
En una de ellas, Angewomon se vio enfrentando a un Digimon Ángel Caído que nunca antes había visto, cuya piel exhibía los colores púrpura y verde; el cual expulsaba fuego por la boca. Sus movimientos eran automáticos y el nombre de una técnica se le vino a la cabeza.
"¡Cristales de Sephirot!"
Beelzebumon, desconcertado, vio como la silueta que había envuelto al ángel creaba pequeñas piezas de colores caleidoscópicos a su alrededor. En definitiva, parecían pequeños fragmentos de cristal luminiscentes que eran lanzados hacia él. Beelzebumon no tuvo tiempo de esquivarlos por completo, siendo que varios de ellos se clavaron en sus brazos y piernas. Luego, una explosión emergió de los cristáles e hirió al Señor Demonio.
Angemon había tenido que evolucionar a HolyAngemon para poder defenderse, sin embargo, BlackSeraphimon había demostrado ser superior en todo aspecto. El Ángel Caído era más rápido, era más fuerte y sus poderes eran mayores a los de HolyAngemon. Cuando HolyAngemon atacaba con su espada Excalibur, BlackSeraphimon lo bloqueaba con un campo de fuerza que no le costaba mantener.
"¡Es inútil, es inútl, es inútil!", mientras el enemigo exclamaba, lleno de extasis, Takeru debía ver con angustía como HolyAngemon era castigado por el mismo campo de fuerza.
HolyAngemon había sido empujado y caído de espaldas, a una distancia en la que Takeru pudiese ver con claridad como su cuerpo había sido maltratado.
"HolyAngemon", Takeru se acercó, un poco sorprendido de que BlackSeraphimon lo permitiese; se arrodilló a un lado de este y empezó a llorar.
Lo que estaba ocurriendo era demasiado. La guerra contra los Siete Grandes Señores Demonio, la muerte sistemática de varios de sus amigos y conocidos, el destino incierto de algunos de ellos y, ahora, la barrera invencible que intentaban penetrar. Sin mencionar también que algo o alguien quería a Takato en ese lugar.
"Takeru, no es hora de parecer derrotados", HolyAngemon dijo en este instante, mientras se intentaba levantar. "Yo ganaré esta batalla por tí, así que no debes estar triste"
A pesar de esas palabras, Takeru no encontraba el consuelo. Solo podía ver el estado de su compañero y preocuparse al respecto.
"Tu siempre lo haces todo sólo, no quiero que nada te pase", Takeru gimoteó. "Si no fuera tan débil, tu no estarías tan lastimado"
"No digas eso", HolyAngemon reprendió, ya de pie. "Nunca he peleado sólo. Tu siempre me has dado las energías para digi-evolucionar, ¿acaso lo olvidas?"
BlackSeraphimon, en todo ese tiempo, no movió un músculo. El Ángel Caído solo se había limitado a observar la escena que tenía al frente, pero podría decirse que ver a esos dos le producían nauseas.
"¿Ya terminaron su tertulia?", BlackSeraphimon dijo. "Me aburro, así que terminaré con esto rápidamente. ¡Los Siete Infiernos!"
BlackSeraphimon abrió sus brazos y, alrededor del círculo que dibujaron estos, siete esferas con llamas oscuras se crearon. El Ángel Caído las hizo con el poder suficiente para borrar a HolyAngemon y ese humano del mapa, estuvo a punto de disparar cuando sintió una presencia invasora.
Del mismo modo que Takeru y HolyAngemon lo hicieron. Sin embargo, para ellos no se trataba de un extraño. Takeru secó las lágrimas que aun caían por su rostro con el brazo y volteó frenéticamente, pero no veía nada.
"Es Hikari, es su esencia", HolyAngemon le informó. "No está aquí físicamente"
Takeru tuvo que asentir. Era como si ella lo estuviese cubriendo con una manta y sus brazos, dándole paz. "Nos está dando un mensaje, ella está con nosotros"
"¡¿De qué rayos están murmurando?!", BlackSeraphimon parecía contrariado y molesto. "No importa qué enemigo sea, los aplastaré usando mi poder"
El Ángel ya había disparado sus siete infiernos, pero HolyAngemon y Takeru no se encontraron preocupados. Ellos dos continuaron con su charla interna mientras la técnica mortal del enemigo se aproximaba.
"Hikari dice que dejes de comportarte como idiota", HolyAngemon bromeó. "Tu siempre me has apoyado y yo a ti. Así que sigamoslo haciendo"
HolyAngemon aun recordaba las promesas de Gennai y siempre recordaría con alegría como se hicieron realidad. Ahora mismo, podía sentir el poder de Takeru recorrer su cuerpo y empoderándolo. Junto con la bendición de Hikari, la Elegida de la Luz, los ataques de su enemigo no eran nada.
HolyAngemon solo agitó su espada y las siete esferas de fuego malignas se deshicieron.
Takeru asintió y dio un grito de guerra. Con esta acción, HolyAngemon sintió más poder que nunca, el suficiente para arrasar a un ejército entero. Volvió a acordarse de la visión que tuvo apenas Mercurimon apareció y el nombre impreso de un ataque fue dicho por sus labios. El opuesto a la técnica de BlackSeraphimon.
"¡Los Siete Cielos!"
HolyAngemon invocó siete esferas incandescentes de color dorado, cuya fuerza no se comparaba con todo lo que el enemigo podía ofrecer.
"¡Esto no puede ser!", BlackSeraphimon se encontró estupefacto. "Ese es mi poder, no el tuyo"
"Te equivocas", HolyAngemon habló con una voz que no era la suya. "Robaste ese poder hace mucho tiempo de otro. Yo simplemente lo reclamo"
HolyAngemon arrojó las siete esferas hacia el Ángel Caído. BlackSeraphimon gritó de dolor y su cuerpo se rompió con el impacto. El Ángel Maligno y el Guerrero de Metal habían caído.
Takeru jadeó con horror cuando vio lo que quedó detrás, HolyAngemon, en cambio, apretó sus puños con ira. En el suelo, estaba el cadaver de un chico y, sobre este, una esfera de color verde y la cual empezó a alejarse.
"Esto es una locura. Recuerdo haber hablado con ese chico hace una semana", Takeru recordó que se lo había encontrado en la base, pidiéndole un favor a él y su compañero, el cual era un Gazimon.
"Takeru, debemos continuar", HolyAngemon apartó la vista del resultado y se enfocó hacia adelante.
"Tienes razón", Takeru respondió, apretando los puños. Si seguían esa luz, podrían encontrar al causante de esto y hacerlo pagar.
El poder que había empoderado a Angewomon había desaparecido y los recuerdos extraños dejaron de estar presentes. A pesar de eso, Angewomon se preguntó que significaban y porque los estaba teniendo.
Solo sabía que había sentido el deseo de Hikari de protegerlos a todos y que ella había actuado acorde a su deseo. Y hablando de Hikari, Angewomon se había volteado para ver como se encontraba su compañera. Entonces, Angewomon miró a Hikari de rodillas en el suelo, jadeando pesadamente. No muy lejos, Taiki se acercaba a ella para socorrerla.
"¡Eso fue increíble!", Shoutmon X4 elogió mientras tanto. "Tienes que enseñarme ese truco patea-demonios"
"Apenas comprendo que fue lo que pasó", Angewomon respondió. "Es mejor si vamos con Hikari y tu amigo"
Shoutmon X4, confundido por la expresión del ángel, asintió mostrándose de acuerdo con el último punto.
Una vez los Digimon se reunieron con sus compañeros, todos sintieron un escalofrío recorrerles la espalda. La batalla, incluso después de ese impresionante ataque, no había terminado.
SYSTEM: BEELZEBUB CODE:GLUTTONY LEVEL:666 CAUTION! PURGATORY LEVEL 6
Beelzebumon apareció entre el humo de las quemaduras junto a su Corona representativa de color amarillo. Tenía una sonrisa maniaca en su rostro y su piel se encontraba llenas de úlceras y partes carbonizadas. Apenas había podido sobrevivir a eso y empezaba a comprender el porque Lucemon había ordenado su asesinato.
Un vistazo a la chica le reveló al Señor Demonio lo agotada que se encontraba después de haber expulsado tal poder. Si la Elegida aprendía a controlar esa energía sagrada a voluntad, el Imperio construido por los Siete Grandes Señores Demonio podría venirse abajo. No había nada más que deseara que el final de la guerra llegara y él pudiera ser libre de escoger su propio camino, pero la chica era inexperta y Lucemon no era tonto.
El Señor Demonio del Orgullo hallaría una manera de deshacerse de ella, incluso si todo el Mar de las Tinieblas actuara en su contra.
No, la única forma de vencer a Lucemon era con alguien que tuviese un poder similar. Para Beelzebumon, Takato y Guilmon eran la respuesta indiscutida. Y, para tal propósito, su ira tenía que ser cultivada.
Por eso tenía que matar a esa chica y a todos los amigos que Takato y Guilmon hicieran en el camino. Los Señores Demonio debían ser quienes le quitaran todo para que él derramara todo su poder sobre ellos.
"¿Ese tipo no se murió después de eso?", Shoutmon exclamó con molestia.
"Sin embargo, está herido", Angewomon replicó. "Solo necesitamos un golpe más para derrotarlo"
A lo que Beelzebumon bufó. "¿Derrotarme? Ya se los dije, ustedes no pueden hacer eso. ¡Golpe del Rey Bestia!"
Beelzebumon golpeó el aire con su puño, liberando energía en forma de una cabeza león de este. La sorpresa no demoró en aparecer en el rostro de Angewomon, la cual impidió que esta reaccionara a tiempo. Shoutmon X4, por otro lado, no tenía el inconveniente del asombro pues no conocía a algún Leomon del cual se haya ganado su confianza. Shoutmon X4 se interpuso en el camino del ataque, bloqueando la energía con el láser de su pecho.
"Esa técnica, es de Leomon", Hikari, para entonces, se había recuperado un poco del dolor que había sentido.
"¿Leomon?", Taiki preguntó.
"Era un amigo nuestro", Hikari respondió. "Esa es una de sus técnicas"
"¡Orbe Primigenio!"
"Esa técnica pertenece a Makuramon", una voz resonó dentro del XLoader.
Beelzebumon no cesaría el ataque y desplegaría una esfera de cristal en sus manos, la cual lanzó hacia Shoutmon X4. Shoutmon sería derribado, arrojado varios metros atrás. Angewomon sería la única que se interpondría entre el Señor Demonio y los humanos en ese instante.
"Heaven's Charm"
Angewomon contraatacó, creando una cruz rosada con sus brazos y enviándola al enemigo. Beelzebumon no hizo nada para apartarse y recibió la técnica de lleno. El Señor Demonio retrocedió por el impulso del ataque sagrado, pero, más allá de eso, no recibió más daño.
"Me hiciste cosquillas", Beelzebumon sonrió, comenzando a caminar hacia ellos con total paciencia.
Angewomon volteó hacia atrás, donde estaban Hikari y Taiki, mientrás este sujetaba a su compañera en sus brazos. Angewomon podía ver la cara de desesperación que ambos llevaban, pues entendían bien la situación. Si cualquiera de ellos se apartaban, Beelzebumon los perseguiría con su gran velocidad y los mataría en un instante. Si Angewomon se apartaba, Beelzebumon también podría asesinarlos en el acto, por lo tanto, Angewomon no podía moverse ni tampoco esquivar los ataques del enemigo.
El ángel se encontraba en desventaja contra el demonio. Aun así, podía hacer una cosa.
"Heaven's Charm"
Beelzebumon recibió el ataque nuevamente y continuó caminando poco después.
Angewomon solo podía retrasarlo, ganar tiempo para que Shoutmon se recuperara de la última técnica y pudiera ayudar.
"Heaven's Charm"
En su tercer intento, Shoutmon se recuperó y sumo fuerzas con su propia técnica, invocando el láser de su pecho. Beelzebumon cayó esta vez al suelo, empezando a agotarse con el daño recibido.
Angewomon también estaba cansada y perdía fuerzas con rapidez. No sabría por cuanto tiempo más podría resistir. Se necesitaba de un milagro, pero dudaba que Hikari pudiera darselo ahora, viendo el estado en el que ella estaba.
"Angewomon, ¿puedes colaborar conmigo?", fue entonces cuando Taiki llamó su atención.
"¿Qué tienes en mente?", el ángel preguntó al general del XrosHeart Army.
Hikari también lo observaba con genuina curiosidad, queriendo saber lo mismo que Angewomon.
"DigiXross", Taiki respondió. "Es una habilidad que permite a los Digimon unirse para sumar fuerzas. Mi XLoader me permite usar ese fuente de poder, pero solo si los Digimon involucrados también están de acuerdo en usarla"
"Una fusión", Hikari murmuró. "Lo mismo cuando Takato y Guilmon se combinaron"
"¿Un DigiXross entre un humano y un Digimon?", Taiki se preguntó, empezando a considerar las posibilidades.
"Esta bién, estoy dispuesta a hacerlo", Angewomon respondió en ese instante.
Shoutmon ya se había reunido, dándole el visto bueno a la idea de su compañero.
Mientras Beelzebumon se recuperaba y saltaba hacia ellos, Taiki alzó el XLoader y nombró el nombre de Shoutmon X-4 y Angewomon. Ambos se convirtieron en haces de luz que se combinaron y formaron a un nuevo ser. Shoutmon X4A, el cual no distaba demasiado de Shoutmon X4, excepto por las ocho alas angelicas en su espalda y el arco que llevaba en uno de sus brazos.
"¿Otra fusión?", Beelzebumon frunció con desprecio, sin vacilar en su avance. El Señor Demonio chocó con Shoutmon X4A, pero este último lo sujetó y empezó a llevárselo mientras ascendía hacia los cielos.
"¡Suéltame, gusano!", Beelzebumon bramó.
A lo que Shoutmon respondió. "No, ahora te detendré de una vez", arrojando a Beelzebumon y preparando un ataque devastador.
Las alas angelicales se iluminaron con un rojo incandescente, expulsando un orbe de energía que impactó esperaba que impactara contra el Señor Demonio.
Pero no funcionaría.
De la espalda de Beelzebumon, saldrían cuatro alas de cuervo negras, las cuales le permitirían maniobrar en el aire en tiempo record, evitando la técnica del guerrero.
"No eres el único que puede volar, imbécil", el avatar de la Gula se burlaría.
Y entonces verían una explosión ocurrir debajo de ellos. Parte superior de la mansión del bosque se encontraba en llamas y una estela de humo ascendía.
En el suelo, Hikari gritaría los nombres de Takato, Takeru, Patamon y Guilmon. Taiki la retendría en sus brazos, para evitar que hiciera una locura y entrara en aquel lugar sin protección y, a su vez, deseando hacer lo mismo que ella.
El tiempo parecía relantizarse para Guilmon cuando sintió el frío metal alrededor de su hombro. En un instante, captó las emociones y sensaciones de Takato, desde la sorpresa, la desesperación, el terror, el odio y el terrible dolor del cual era presa.
"Takato está herido", la resolución para Guilmon era horrorosa.
Lo habían hecho de nuevo, lo habían lastimado.
Guilmon, cansado de la suerte de su compañero, se dejó inundar por la rabia y permitió que esta le diera fuerzas. Gracias a ella, Guilmon evolucionó directamente a MegaloGrowlmon, emitiendo un rugido que asustaría a los mismos Digimon de Nivel Definitivo.
Blockade Seed
Arbormon intentaría detenerlo con su técnica, arrojando semillas bomba desde el interior de su boca, pero ninguna de ellas tuvieron el efecto deseado. MegaloGrowlmon apenas las sintió.
Con un movimiento veloz, el dragón se acercó a Arbomon y lo cortó por la mitad con sus cuchillas de Chrome Digizoid. Arbormon nunca tuvo oportunidad, cayendo ante su enemigo, solo quedó un cuerpo y una esfera de luz que salió hacia otra parte.
MegaloGrowlmon no la siguió y tampoco reparó en el cadaver de lo que había sido una jovencita, ensangrentado. MegaloGrowlmon estaba furioso, aun deseoso por destruir mucho más.
Siguió ese doloroso lazo con su Tamer, dejándo que lo guiara a la última recámara.
Una vez fijado su objetivo, los cañones de MegaloGrowlmon se iluminaron. Varias habitaciones serían borradas por los cañones atómicos del dragón.
NeoDevimon no supo cuando pasó, pero cuando observó que la hoja carmesí de Duskmon había atravesado a Takato Matsuki, el demonio sintético perdió razón de si mismo. NeoDevimon ya se encontraba clavando sus garras en el hombro del guerrero oscuro, aprisionándolo contra el suelo.
Duskmon observó al Ángel Caído con furia helada, molesto por ser interrumpido justo cuando entraba en intimidad con el niño. Aun tenía que entregarle el espíritu de la llama, su principal objetivo, tal y como había hecho con los otros dos que usó para darles cuerpo a Mercurimon y Arbormon.
"No importa lo que hagas, ese niño es mío"
La sangre de NeoDevimon hirvió al escuchar el veneno posesivo en las palabras de Duskmon. ¿Qué derecho tenía él sobre Takato Matsuki? Ninguno. El niño había aceptado a NeoDevimon, no a ese monstruo. Guilmon, el compañero sustituto, tenía más derechos sobre Takato que ese monstruo. NeoDevimon le enseñaría a no tocar algo que le perteneciera.
Duskmon, por su lado, tenía una línea de pensamiento similar. Logró liberarse por unos instantes y blandió su sable hacia el vientre del Ángel Caído.
NeoDevimon logró apartarse, reduciendo el alcance del daño provocado. Contraatacando, bañó sus garras en energía maligna y las chocó con la espada carmesí del guerrero oscuro.
Duskmon pudo sentir como la fuerza de NeoDevimon aumentaba a medida que el combate continuaba, lo cual consideraba como un inconveniente. NeoDevimon atacaba con fuerza y rapidez, apenas pudiendo ser bloqueado, lo cual ya se dificultaba por le herida en su hombro izquierdo.
Duskmon liberó un destello de los ojos de su armadura, impactándo en la cabeza del demonio y derribándolo. Luego, se apresuró a acabar con su rival, asegurándose que ya no interfiriera en su camino. Pero, cuando estuvo a punto de terminar con un último ataque, un resplandor carmesí atravesó la pared sobre la cual estaba el cuadro de Lucemon invicto.
Un haz de energía destrozo todo lo que se encontraba a su paso y fue un milagro que no hubiese volado toda la habitación, con ellos adentro. Seguidamente a ese haz, un rugido infernal se hizo presente y temblores se sintieron por fuertes pasos. Lo que quedaba del muro fue derribado cuando el enorme dragón cibernético emergió por el agujero derruido.
"¿Más interrupciones?", Duskmon dijo inexpresivo.
Sin embargo, MegaloGrowlmon lo ignoró. El dragón estaba mucho más interesado en saber dónde se encontraba su Tamer y, al divisarlo, emitió otro estremecedor rugido.
Takato, en ese punto, se encontraba tendido en el suelo, perdiendo sangre y con el rostro pálido mientras intentaba resistir el dolor.
MegaloGrowlmon ahora se voltearía, buscando a quien asesinar. Fue entonces cuando encontró a Duskmon y NeoDevimon que el símbolo del Digital Hazard brilló en su pecho, mostrando destellos eléctricos.
En un parpadeó, MegaloGrowlmon ya se encontraba en frente de ambos, levantando su garra metálica y, como si de un martillo se tratara, golpeó a los Soldados de Pesadilla con ella. Duskmon apenas pudo poner sus espadas cruzadas como un escudo cuando el martillo cayó y estremeció el suelo, levantándo una gran cortina de humo en el proceso.
NeoDevimon había desaparecido y el guerrero oscuro había sido lanzado como una muñeca de trapo, quedando impreso en una pared del lugar. A pesar de eso, Duskmon sabía que no podía morir.
"Ese es el odio del chico, ya veo", dijo, como si no le hubiesen hecho nada. "Y tu debes ser el perro guardían. Es una lástima, si me matas, no podrás salvarlo"
Duskmon esperó un gesto de preocupación en el rostro de MegaloGrowlmon, sin embargo, solo vio furia ciega. La expresión del dragón no cambió en lo más mínimo y solo se acercó para tomar el guerrero oscuro con sus garras y aplastarlo con ellas.
Duskmon no gritó de dolor pero si sintió como el resto de su armadura comenzaba a ceder.
No contento con eso, MegaloGrowlmon volvió a encender sus cañones, realizando un ataque a quemarropa.
"¡Cañones Atómicos!"
MegaloGrowlmon creó una enorme explosión que derribó parte de la mansión, dejando un estela de llamas y humo que ascendió al cielo.
HolyAngemon y Takeru siguieron la luz cuando sintieron el poderoso estruendo que hizo temblar cimientos y crear grietas en las paredes y el suelo. HolyAngemon se apresuró, evitando que los escombros cayeran por encima de ellos y llegando al destino final.
Takeru no lo sabía, pero donde antes hubo una biblioteca con el cuadro de un ángel, quedó solamente escombros y una gran estela de polvo.
"MegaloGrowlmon", el Elegido murmuró el nombre del compañero de Takato, quien era una de las pocas cosas visibles en el lugar.
"Puedo sentir su ira", HolyAngemon mencionó. "Es peor que la última vez"
Takeru tuvo ese presentimiento y no le gustaba. Algo realmente malo debía haber sucedido para que HolyAngemon dijera tal cosa y los ojos del dragón causaran tal escalofrío.
Takato, tenían que hallarlo. Si él era el causante de esto, entonces Takeru tenía que volver a traerlo a la realidad.
Fue entonces que Takeru y su compañero divisaron un cuerpo entre la capa de polvo, tendido sobre el suelo agrietado que caía poco a poco a pisos inferiores de la mansión maldita.
Takeru entró en pánico apenas lo vio y corrió hacia este, paralizandose cuando estuvo a unos cuantos pasos. Takeru descubrió que era mucho peor de lo que pensaba, solo ver aquella mancha de sangre en el suelo le produjo ganas de vomitar y gritar.
¿El amigo que había hecho hace una noche estaba muerto?
¿Por qué todo debía acabar de la misma manera? ¿Qué le diría a Hikari cuando se volviese a reunir con ella?
Había prometido que lo traería de vuelta, sano y salvo. Ahora, solo podría traer de regreso su cuerpo. ¿Cuántos más tendrían que enterrar antes de que la guerra acabara?
¿Quién era el monstruo que había hecho esto? Takeru juró que lo mataría con sus propias manos de ser posible.
Tan ensimismado estaba en sí mismo que no se dio cuenta que ahora MegaloGrowlmon lo estaba vigilando. El dragón no se tomó bien la cercanía con su compañero y, en su arrebato de ira, se abalanzó sobre Takeru, dispuesto a aplastarlo con su garra metálica.
Estando a unos metros de cometer otro asesinato, la garra de MegaloGrowlmon fue detenida con la espada Excalibur de HolyAngemon.
"Takeru, tenemos que salir de aquí", HolyAngemon exclamó, mientras forcejeaba con MegaloGrowlmon. "Llevalo y corre, yo lo detendré lo más que pueda"
Takeru negó con la cabeza. ¿Cuál era el caso de todo modos?
Ninguno de ellos saldría vivo al final.
HolyAngemon, adivinando lo que pasaba por su mente, dijo. "Él está vivo, no podemos dejarlo aquí. No pierdas las esperanzas"
"¿Vivo?", MegaloGrowlmon gruñó, sorprendiendo al arcángel. HolyAngemon pensó que la ira lo cegaba por completo, sin embargo, no era el caso, ¿o si?.
"Asi es, está vivo", HolyAngemon intentaría razonar en ese caso. "Si nos lo llevamos ahora, estará bien. Estará a salvo, dejános ayudar"
MegaloGrowlmon no estaba convencido en confiar la seguridad de su Tamer a otros, mucho menos ahora que había presenciado el desastre. En el mejor de los casos, eran mentiras piadosas para someterlo y MegaloGrowlmon no iba a ser sometido. MegaloGrowlmon ya tenía un plan de todas formas, uno sucio pero que merecía la pena ser probado.
HolyAngemon empezó a sentir como la fuerza del dragón aumentaba y Takeru sintió una presión aplastante sobre sus brazos.
El Elegido presintió el peligro y sujetó al chico que yacía en el suelo de la forma más cuidadosa posible. Apoyo el cuerpo de Takato sobre su espalda, sujetando sus piernas con ambos brazos y rogandole a Dios que la herida no volviera a abrirse. MegaloGrowlmon seguramente vio sus intenciones porque este rugió enfurecido y aumentó su fuerza sobre HolyAngemon.
Takeru apenas podía moverse con toda la presión que sentía, pero no se detuvo. Debía mantener la esperanza, creer que Takato aun se encontraba vivo y que podían hacer algo para ayudar a sanarlo.
Su fé fue lo que permitió a HolyAngemon igualar la fuerza de MegaloGrowlmon y hacerlo retroceder.
Sin embargo, el forcejeo tuvo que terminar cuando las sombras del lugar tomaron vida y se reunieron, tomando forma humana.
MegaloGrowlmon dejó de aplicar fuerza y enfocó su ira en la presencia que había creído asesinar hace rato. La aparición podía parecer un simple joven de cabello negro y ojos azules, pero MegaloGrowlmon no podía ser engañado. Ese era el guerrero de armadura negra con múltiples ojos que exterminó con sus cañones atómicos.
"Eso fue inesperado", Kouichi, o Duskmon, murmuró. "Entiendo ahora que los subestimé, me obligarán a buscar nuevos cuerpos para los guerreros de la madera y el metal, sin embargo, los datos de Seraphimon ya no estarán disponibles para mi"
"¡Tu!", Takeru exclamó desde el borde corroído. "Te recuerdo, estabas en el campamento. ¿Tu eres el causante de todo esto?"
"¿Puedes hacerme el favor de dejarlo? Aun no he terminado con él", Kouichi apenas parecía notarlo.
"¡Nunca!", HolyAngemon respondió con ferocidad, teniéndo las mismas sospechas. "No dejaré que Takato o Takeru sufrán lo que les hiciste a esos otros"
Kouichi, al contrario, se enfocó en el arcángel y le dedicó una sonrisa malévola. "Pero yo no los asesiné, ustedes lo hicieron en esas batallas. ¿No es así, Lord Seraphimon?"
"Eres un maldito", Takeru blasfemó contra él. "Si hubieramos sabido que estaban siendo utilizados, nosotros..."
"¿Los hubieran salvado? Dudo que ese pensamiento les hubiese pasado por la mente. Estamos hablando de la verdadera naturaleza del ser humano", Kouichi interrumpió. "Incluso los Digimon más nobles, como Lord Seraphimon, priorizarían su propia vida antes que las de otros. Arrogantes e hipócritas, no se dan cuenta que son iguales a los seres que purulan en la oscuridad"
"Te equivocas", HolyAngemon replicó. "Takeru no es como tu dices, ni ninguno de los otros Elegidos"
"Bueno, no es muy extraño escuchar eso de tu parte. Siempre apostaste a las virtudes de los humanos, confiaste en nosotros", Kouichi dijo. "Lamento decepcionarte, Lord Seraphimon, pero la verdad es más cruel. Fueron los vicios de los humanos que permitieron la existencia de los Digimon de las Tinieblas, hicieron posible la existencia de los Señores Demonio y otras monstruosidades"
"Los Señores Demonio", Takeru siseó. "Trabajas para ellos, ¿no es así?"
"No, no lo hago", Kouichi respondió con aburrimiento. "De hecho, quiero vencerlos, tal como ustedes. Si supieras lo que ese chico es en realidad, estarías totalmente de acuerdo en darmelo", señalando a Takato.
"¡No le pondrás un dedo encima!", Takeru rugió.
"Ah, entiendo. Quieres matarlo tu mismo", Kouichi sonrió. "Eso también funciona"
"Eres un ..."
"¡Basta!", HolyAngemon espetó. "Lo que dices no tiene sentido y lo único que has hecho es dañar a mis amigos. No puedo permitirte seguir haciendo eso"
MegaloGrowlmon no profirió amenazas, sino que atacó inmediatamente. Los láseres de los cañones en su pecho fueron expulsados sin previo aviso e impactaron en donde Kouichi se encontraba, causando que el resto de la habitación terminara por derrumbarse.
HolyAngemon cargó con Takeru y Takato, mientras el dragón lo vigilaba con suma atención y sin perder vista de su enemigo.
Kouichi se encontraba ahí, como si nada hubiese pasado. Flotaba en el aire, justo en el lugar donde solía haber suelo. "No te lo he dicho, pero no podrás matarme"
"No es humano", Takeru murmuró en voz baja para luego enfocarse en su compañero. "HolyAngemon, aun nos queda una técnica"
El guerrero malvado de la oscuridad frunció el ceño y se dispuso a perseguirlos, pero MegaloGrowlmon se lo impidió, interponiéndose y atacando con sus enormes garras. Kouichi esquivaba, pues sabía que otro golpe directo del dragón lo retrasaría aun más.
HolyAngemon aprovechó la distracción y, dejando a Takato y Takeru en un lugar más cercano, se acercó a Kouichi por la espalda. El guerrero oscuro ya lo había detectado entonces, pero le tomó un tiempo reaccionar.
"Si no podemos destruirte, te desterraremos de este lugar", HolyAngemon setenció.
"¿Tiene ese poder?", Kouichi se distrajo.
HolyAngemon dibujó un círculo con su espada sagrada, de la cual emergió una puerta. "La puerta del Destino"
"¡No!", exclamó una voz inhumana.
Otra distracción, la cual MegaloGrowlmon apreovecharía. Bastó de un simple golpe con sus garras, lo que mando al guerrero oscuro a través del portal. La Puerta del Destino se cerraría después de eso.
Continuará...
