¡Hola! Mil, mil disculpas por no haber actualizado este fic en semanas, pero no se me ocurría algo lo suficientemente bueno. Y cuando me llegó una idea, pues la termine convirtiendo en one shot XD. Ahora y para sorpresa de todos, incluyéndome a mí, me llegó otra idea. Pero por única ocasión esta canción tendrá un final abierto, porque a veces me da por querer ser innovadora jajaja ( a quien engaño, luego me quedo sin ideas ;_; ) Sin más que aclarar, vamos con esta la octava Canción de Funbari.

Fontanería

Un fétido olor recorrió cada una de las habitaciones de la pensión, para después escucharse un golpe seco proveniente de las tuberías del baño.

No había pruebas, pero tampoco dudas de que la cañería ya había dado lo mejor de sí. Era de esperarse, después de treinta años de nulo mantenimiento.

-Mmm, no queda otra opción más que arreglarla- comentó Yoh con voz gangosa debido a que había tapado con sus dedos su nariz a causa del mal olor.

-Invocare al espíritu de un fontanero para que realices hyoi gattai y componga este desastre- dijo Anna con voz similar a la de su prometido, ella tampoco soportaba el repugnante aroma.

- No, nada de eso- negó el joven chamán adoptando una pose de autosuficiencia- Lo arreglaré yo mismo- declaró llenó de orgullo.

Anna giró los ojos, su prometido ya la tenía harta. Últimamente le había dado por componer todos y cada uno de los desperfectos de la casa, sin ayuda; y bajo el argumento estúpido de ser el hombre de la casa. Pero como lo que quería era salir huyendo del pésimo olor, no le quedó otra (muy a su pesar) más que aceptar.

- Solo te advierto una cosa- pronunció firme la itako- Si tengo que desembolsar un solo yen por arreglar tus tonterías, tendrás que asistir a la escuela el lunes vestido con mi uniforme- sentenció con un brillo peculiar en sus ojos.

Yoh se cruzó de brazos con el ceño fruncido, le ofendía la poca fe que le tenía su prometida a sus habilidades.

- Esta bien- dijo con una seriedad que asombró a la rubia- Pero, si yo logro arreglarlo, tu… -se sonrojó violentamente, sin embargo, la humillación tenía que ser equitativa- Estarás todo el sábado en ropa interior.

¡Plaf!

Una bofetada.

- ¡Hentai! - le gritó una furiosa Anna.

Pese al golpe y la mirada asesina, Yoh no se amedrentó, en lugar de eso, le lanzó una mirada llena de desafío. Anna entrecerró los ojos con suspicacia y ambos quedaron mirándose fijamente uno al otro.

-Entonces, ¿Qué dices Anna Kyoyama? Hacemos el trato.

La había nombrado por su apellido, esto iba en serio.

- Esta bien- masculló no muy convencida la itako- Pero, ¿Cómo sé que no harás trampa?

El castaño hizo un ademán dramático llevando su mano al pecho y su rostro adoptó un gesto de indignación.

- ¿Cómo puedes pensar eso de mí, Anna? - gimió

- Te creo capaz de cualquier cosa con tal de verme en ropa interior- contestó la rubia todavía a la defensiva y con un ligero rubor en sus mejillas.

- ¡Oye! - exclamó ofendido- "Es verdad que quiero verte así"- pensó para sí mismo y se sonrojó.

Aunque no era tan idiota como para decirlo en voz alta, no obstante, tenía que mantener su postura altanera.

-Ok, Ok- cedió al cabo de unos minutos la itako - Confiaré en ti. Voy a comprar algunas telas que necesito, regresare en aproximadamente…- miró el reloj de pared e hizo cuentas en su mente- tres horas. Tienes ese tiempo para arreglar la tubería. Así que… no quiero que llores el lunes en la escuela Yoh Aasakura.

Fue lo último que dijo antes de dirigirle una mirada burlona, tomar su bolso y salir con majestuosidad por la puerta.

- Esa Anna, ya verá- refunfuñó.

Se dirigió al sótano y busco la caja de herramientas, en cuanto la encontró, se dirigió con decisión rumbo al baño.

- A que compongo esto, o mi nombre deja de ser Yoh Asakura- exclamó con la caja de herramientas en una mano y en la otra la bomba destapacaños.

FIN