¡Hola! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. Yo, por fortuna, sigo viva (ya casi al 100%) y pese a haber tenido semanas complicadas me di el tiempo de ver y llorar con el arco de Ozorezan Revoir que tan maravillosamente nos regalaron, jamás creí que lo vería animado, pero bueno , la vida da muchas sorpresas. Así que la inspiración me llegó para poder escribir esta pequeña canción, que es un tanto agridulce, pero realizada con mucho cariño. No quise ahondar más en algunas cosas, porque la esencia de esta canción está en superar a pesar de los recuerdos. Agradezco enormemente a quienes siguen esta historia y a quienes me han dejado sus lindos y muy apreciados reviews, esta canción es para cada uno de ustedes. Así que mejor me calló y los dejo con esta:
Tormenta invernal.
En noches cómo está, en la que el frío calaba hasta los huesos, el viento parecía aullar y los copos de nieve caían de aquí a allá indiscriminadamente, es cuando de manera inevitable, a su memoria, regresaba aquel recuerdo, que a pesar de los años y de la estabilidad de la que ahora gozaba; era incapaz de olvidar.
Fue en una noche igual a esa en la que una mano suave, delgada y blanca la soltó en la mitad de aquel monte espiritual. Vagamente en su mente recreaba aquella escena: unos labios murmurando no sé qué, mientras que en su cabeza resonaban otras palabras que le quedaron grabadas para siempre, después vino la soledad.
"No podemos quedarnos con este fenómeno" "Como pude parir tal abominación" "No puedo soportar esa mirada tan aborrecible", recordó que la mente de aquella mujer dijo en aquel entonces antes de dejarla en la intemperie de Ozore.
Dentro de su cuerpo infantil pudo escuchar el sonido de su corazón quebrarse y observar un velo de terrible oscuridad cubrirla por completo, se quedó ahí, de pie, con lágrimas en los ojos, mirando como aquella figura se desvanecía entre la nieve.
La tormenta no cesó dentro de su alma, ni ese día ni ningún día después.
Los balbuceos del pequeño que sostenía en brazos la hicieron regresar a su verdadero lugar en el mundo. Parpadeo un par de veces y apretó al niño contra su pecho para asegurar de que estaba en el plano real y no en uno imaginario.
Sonrió con ternura al contemplar aquellos ojos tan parecidos a los suyos y separó un mechón de cabello de la frente de su hijo para contemplarlo mejor. Le sostuvo su manita con afecto y se la llevó a sus labios con devoción, definitivamente no podría hacerle lo mismo que le hicieron a ella. Internamente se prometió que jamás permitiría que una tormenta invernal se desatará dentro de ese pequeño corazón.
Un beso suave y dulce dejó sobre su coronilla la terminó por aterrizar. Giro levemente su cabeza para observar a quien le había proporcionado tan tierna caricia. Sus labios se curvaron felices al ver aquel rostro lleno de paz y de sonrisa amable que pertenecía a su esposo.
- ¿Todo bien, Anna? - preguntó mientras se sentaba detrás de ella para que pudiera recargar su espalda contra su pecho, en una postura que les era muy común desde que Hana nació, y que a Yoh le permitía abarcar en un abrazo a su familia.
Ella se acomodó entre sus brazos y volvió a fijar la vista enfrente, contempló por un instante más la tormenta de nieve. Luego deposito un beso manso en la frente de su pequeño bebé, para después fijar su vista en los hermosos ojos castaños que la cautivaron desde su niñez, busco la mano de su pareja y la entrelazo con la de ella.
La tormenta seguía azotando los alrededores de la pensión, pero comprendió que desde hace mucho había dejado de existir en su corazón.
FIN
