Capítulo Tercero

La bienvenida

Cuando Aome volvió a ver a Sesshōmaru después de mucho tiempo, no percibió en cambio en su aspecto físico, seamos claras, en ese momento solo estaba asimilando el hecho de que fue prácticamente vendida.

Ella siempre lo había considerado un hombre-demonio guapo pero con un carácter horrible, ahora ella no podía dejar de verlo, Sesshōmaru sin su cabellera larga y lisa no era Sesshōmaru. Él tenía el cabello corto, pero seguía siendo igual de apuesto, quizás aún más que antes, Aome se ruborizo ante tal pensamiento.

Se forzó a si misma a recordar por qué el lucia así, Inuyasha había mencionado un raras ocasiones a su hermano, ellos no se llevaban muy bien antes y definitivamente su relación empeoro cuando su padre había muerto.

Había muerto hace tantos siglos atrás, pero la historia del Gran General Perro era conocida por todos, no conocerla debería ser considerado un insulto.

–"Sesshōmaru lo mato, él lo dejo morir"–

Las palabras de su ahora futura ex pareja resonaron en su mente, para entonces él era solo un niño y Sesshōmaru apenas un adolescente, o eso aparentaban físicamente. El mayor había participado en la batalla junto a su padre frente a Ryukotsusei, el enemigo logro escapar y sobrevivir pero a cambio Inu no falleció producto de las grandes heridas.

Nadie supo porque Sesshōmaru no había utilizado a Tenseiga para salvarlo. Las suposiciones no se hicieron esperar y pronto los rumores de que el mayor de los Taisho había dejado morir a su padre, por el simple deseo de poder, ya que según este no podía soportar ser la sombra del Gran General.

Inu no Taisho en su legado dividido las pertenencias entre los hermanos, excluyendo sus tres espadas más poderosas, estas había quedado bajo posesión de Sesshōmaru, Inuyasha jamás lo acepto.

Y a raíz de esto la reputación del DaiYoukai empeoro, su ambición de poder no tenía límites.

Tenseiga o Colmillo Sagrado

Tessaiga o Colmillo de Acero

Y Sounga la más poderosa de las dos.

Todas de Sesshōmaru, una pequeña parte de Aome entendía la reacción de Inuyasha, el siempre había deseado obtener a Tessaiga, sentía un gran respeto y admiración por ella, Aome trataba de convencerse de que ser vendida estaba bien.

Nada lo estaba.

Aome mordió su labio inferior, ella lo estaba mirando mucho, y él lo había notado hace tiempo, Aome volvió a ruborizarse y se obligó a poner sus ojos sobre otra cosa, que no sea su cuñado.

Sesshōmaru con el cabello corto, era un pecado.

Ni si quiera disimulo el alivio que la embriago cuando la limosina se detuvo frente a la casa-finca de demonio, porque así era, el Dai youkai vivía en la zona más alejada de la ciudad, la mansión o Casa de la Luna fue diseña a gusto de su dueño, contaba con varios kilómetros en extensiones de tierra, a Sesshōmaru no le gustaba el gentío, los malos olores y detestaba el ruido. Tiene el sistema auditivo más sensible que cual otra raza demoniaca.

Eso explicaba porque no tenía vecinos.

Aome no espero a que le abrieran la puerta, ella prácticamente había salido dispara al exterior, y la fascinación golpeo a la joven de inmediato, su mirada azulina se perdió entre cada detalle exterior, ella profundizo cada hoja, cada planta o flor que estuvo a su alcance, deleitándose con la belleza y tranquilidad que emanaba el lugar.

Dio un suave suspiro, mientras una sonrisa apacible le surcaba el rostro.

–"Lleva las maletas a la habitación"–Sesshōmaru espeto, a lo que Jaken se movió de inmediato a pesar de la diferencia de tamaño entre él y la maleta, logro cargarla sin problemas.

Aome parpadeo asombrada.

El Dai youkai paso a un lado, dejando una huella de perfume en el aire, el aroma tan viril y atractivo como el propio dueño.

Ella sacudió la cabeza negativamente y lo siguió en silencio, Sesshōmaru se detuvo antes de cruzar el umbral, fue tan repentino que Aome toco su espalda con la cara.

–"Lo siento"–ella murmuro.

Sesshōmaru la miro fijamente–"Seré directo y franco, Rin está enferma necesito que cuides de ella"

Aome se congelo y sus ojos se abrieron con sorpresa, para seguidamente mirarlo con preocupación–"¿Qué tiene?"–el no respondió de inmediato y con cada segundo Aome sentía una opresión en el pecho–"Sesshōmaru"–gimió suplicante.

–"Leucemia"

Sus piernas fallaron, Aome apenas podía respirar, cerró los ojos porque las lágrimas ya estaban ahí, ella podía sentirlas en el borde, quemándola y gimió cuando la mano firme de Sesshōmaru se posó sobre su hombro, ella alzo la barbilla y se encontró con una extraña expresión acentuada en el rostro. La estaba consolando

Aome se agarró a su camisa y él se lo permitió, sus ojos azules brillantes, ampliándose–"¿E-ella estará bien? ella debe estarlo ¿S-sesshōmaru?"–necesitaba oírlo, lo necesitaba.

–"Haré hasta la imposible"

El no mentía, jamás lo hacía.

Cerró los ojos nuevamente y trato de regularizar su ritmo cardiaco, ninguno de los dos volvió a formular palabras, pero ella estaba agradecida, muy agradecida que no estuviera hablando, de lo contrario rompería en llanto y este jamás se detendría.

Sesshōmaru no se movió hasta que la mujer se mostró tranquila de nuevo, finalmente entraron y Rin los estaba esperando en la sala, el intento de sonrisa de Aome se opacó en el acto, su semblante fue reemplazado por uno de total horror.

La pequeña estaba en una silla de ruedas, ella sonreía sin embargo su aspecto era desgarrador, estaba pálida, las cuencas de sus ojos se habían vuelto grandes y obscuras, Aome jadeo reprimiendo un sollozo, estaba muy delgada, fina hasta el hueso con una intravenosa alimentándola desde el brazo derecho y un pañuelo con flores amarillas le cubría gran parte de la cabeza, lo que una vez fue una abundante cabellera castaña, ahora solo era piel, Aome también pudo percibir manchas de pigmentación.

No lo soporto.

La distancia entre ellas era innecesaria, los pies de la morena se movieron con rapidez hasta acunar en un cálido abrazo a la pequeña, Aome quería protegerla, la lleno de besos y palabras dulces para hacerla sentir bien.

Aome hizo un esfuerzo sobre humano para no romper en llanto.

Continuara…