Capitulo Cuarto

Tenseiga

Todo lo que el Dai youkai sabia era que su niña estaba feliz, Rin lucía una sonrisa que podía describirse como de oreja a oreja, traer a la miko era lo mejor que había echo en todo este tiempo.

Esa mujer, con su irritante forma de ser hacia feliz Rin.

Entonces todo estaba bien, aunque Sesshōmaru había omitido ciertos detalles sobre la condición de la niña, detalles que ninguna de las dos debía saber, al menos no por ahora, no tendría el coraje de decirles que tan solo le quedaban dos meses de vida.

A pesar de ser considerado un demonio sanguinario, la niña humana era la única que despertaba compasión en él, Sesshōmaru no podía hacer nada en su contra, lo supo desde el instante en que la hallo arrojada, a tan solo unos cuantos metros de su puerta, cubierta del frio con tan solo una húmeda y maloliente toalla. No supo el sentimiento que lo domino aquel día cuando la sostuvo entre sus manos, pero desde entonces Rin no se ha separado ni un instante, ante todos ella era su protegida, su hija.

La vida del youkai inicio realmente con ella apareció.

Y ahora ella se estaba yendo, solo que él no estaba dispuesto a soltarla, había echo una promesa y la cumpliría.

Rin iba a vivir, Sesshōmaru se encargaría de eso.

Aome camino en silencio, con ambas manos detrás de su espalda baja, admirada por cada detalle en la decoración, Rin estaba tomando una siesta, ella también intento hacerlo, pero le fue inútil, había tantas cosas girando en su cabeza, que ella prefiero hacer la vista gorda y distraerse un poco, después de todo no parecía molestar a nadie y no tenía a nadie con quien conversar.

Se detuvo abruptamente frente a un expositor, detrás de esta gran cubierta rectangular de vidrio blindado, se distinguían tres soportes, dos de los mismos estaban vacíos, los ojos de Aome se abrieron en sorpresa y su boca formo una gran O, faltaban dos espadas, Tessaiga la cual había sido entregada a Inuyasha como pago y la otra era Tenseiga.

–"La espada que posee poderes de sanación"–

Sintió una familiar presencia a su lado, vio al demonio de reojo, percatándose de que este también veía el expositor, la curiosidad picaba detrás de su nuca, Aome se mordió el labio inferior indecisa, su nerviosismo debió delatarla ya que este giro mirándola fija.

Ella se humedeció los labios con la lengua repentinamente resecos, algo cambio en la expresión de Sesshōmaru, pero desapareció antes de que pudiera averiguarlo.

–"¿Dónde está Colmillo Sagrado?

Los ojos dorados la miraron con gravedad.

Aome se esperó una negativa, no pensó que el fuera responderle.

–"Lo perdí hace tiempo"

Aome no dijo anda simplemente lo miro con asombro, para luego asentir y sus ojos estaban fijos segundos después nuevamente en el vidrio, ella podría apreciar el reflejo del demonio, lo detallo minuciosamente hasta detenerse, en la peculiar figura de la luna en su frente y las líneas que surcaban sus mejillas.

Entonces su cabello, era quizás la cosa más interesante, porque ella no podía dejar de mirarlo.

–"Me gusta tu corte de cabello" –soltó y Aome cerro la boca de golpe ruborizándote por completo. No era su intención decirlo en voz alta, no se movió ni si quiera tuvo el valor de levantar la cabeza.

–"¿Por eso has estado viéndome todo el día?"

Aome se atraganto con el propio aire, su ritmo cardiaco se elevó a niveles inhumanos, la vergüenza la golpeo de lleno y el rojo de sus mejillas se volvió intenso, brillante y notorio.

Él estaba tan serio, tan sereno.

Los labios de la miko se fruncieron levemente–"Yo no te estaba viendo"– replico, haciendo un mohín.

El Dai youkai no respondió, simplemente hizo un sonido, similar aun gruñido, bajo y suave, Aome mando al diablo su vergüenza y levanto la barbilla.

Se miraron el uno al otro, pero ella fue la primera en romper el contacto, el siguiente silencio fue raro e incómodo, sobre todo para la joven.

Aome paso saliva, para nuevamente voltear a verlo, Sesshōmaru la imito segundos después, esta vez la línea visual no se rompió.

Sus ojos azules brillantes y la boca entreabierta–"¿Por qué te cortaste el cabello?"–murmuro. Ella debía detenerse, sabía que estaba indagando más de la cuenta, pero la curiosidad era mayor que su lado racional.

Los ojos del youkai se tornaron de un dorado obscuro, sombrío Aome se quedó quieta casi sin respirar.

–"Lo hice por deshonor, luego de perder a Tenseiga"

Aome se sintió culpable, podía percibir de manera casi invisible cierta melancolía en él, no debió preguntar, no era de su incumbencia

–"Lo siento"–ella dijo con la voz un tono más bajo.

Sesshōmaru le respondió con un movimiento de cabeza.

Aome seguía mirándolo, no podría dejar de hacerlo.

¿Porque no podía?, lejos de sentirse intimidada la joven azabache descubrió que la compañía del demonio no le disgustaba. Quizás se había acostumbrado a la precias demoniacas, después de todo había convivido con Inuyasha desde hace un tiempo.

Incontinentemente la lengua de Aome salió, remojándose los labios, ahora brillantes y entreabiertos, Sesshōmaru la veía fijamente con esa extraña mirada en el rostro.

Continuara…