Capítulo 19.

Posible Occ

Dr. Koga: (Día 14)

Era media tarde cuando alguien llamo a su puerta, el demonio había estado ocupando las horas del día con asuntos de la empresa, problemas que requerían su atención pero que por el momento él no tenía ninguna intención de alejarse de la casa, no con una miko enferma.

–¿Sesshōmaru Taisho?

El elegante hombre frente a él, estrecho ligeramente los ojos.

–Sí.

–Soy el doctor Kōga–se presentó con un saludo de mano, el demonio lo acepto, percatándose de su repentina amnesia facial, ya que no lo había reconocido.

Seguidamente le permite pasar y ser guiado hasta la sala–Tome asiento–ofreció con calma, ambos quedaron frente a frente, el peliplata lo estudio en silencio, no lucia como alguien mayor de 30 años pero tampoco era menor de 25, quizás media alrededor de 1,80 y tenía el cabello negro y profundos ojos azules–¿Algo de beber?–cuestión haciendo un ademan para que una de las sirvientas se acercara.

Kōga sonrió y el youkai definitivamente odio esa sonrisa, la cual demostraba arrogancia, el hombre era considerado el mejor hematólogo del mundo, estaba lleno de premios y de pos títulos, además era un gran cirujano… tal vez tenía motivos para lucir arrogante.

–Solo agua–respondió dando una mirada a su alrededor, deleitado con la decoración y estructura interna de la mansión–Bonita casa–comento distraído.

El Inu asintió, y seguidamente tomo algo que tenía guardado en el mueble que estaba junto a el–Este es un informe completo de los estudios de mi hija–era una carpeta de color azul, la cual extendió al humano frente a él.

Este le dio un ligero vistazo a la fecha– Fueron actualizados hace tan solo unos días–Kōga comento mientras mecía la cabeza como una muestra de satisfacción. Eso agilizaría el proceso–Rin Taisho, 10 años–leyó y su semblante cambio drásticamente a uno de preocupación, al toparse con una fotografía del paciente.

Era apenas una niña.

–¿Dos meses?–cuestiono con cierto asombro y sus orbes captaron la imagen del youkai, este parecía indiferente ante sus palabras, pero Kōga a pensar de ser tan joven tenía la misma o mucha más experiencia que un doctor veterano.

Aquella frialdad tan solo era un mecanismo de defensa.

–Sesshōmaru–la voz de Aome atrajo la atención de ambos– Lo siento no sabía que tenías visitas–se disculpó con vos quejumbrosa y los parpados caído.

El Dai youkai le dio una rápida mirada, aún estaba enferma pero se empeñaba en no permanecer en la cama–El doctor-

¡Achís!

Aome se acobijo en el primer sofá que su cuerpo detecto. Dios se sentía fatal

¡Achís!

–¿Está enferma?-cuestiono el medico con serenidad, recibiendo un cabeceo por parte de la miko, se acercó a ella sin pensarlo.

El extraño la analizo en silencio–Es solo un resfriado–respondió avergonzada por la cercanía de este, Kōga le extendió un termómetro hacia sus labios, un minuto después frunció el ceño al ver los resultados.

–Tiene un poco de fiebre–aseguro–Le daré algo para que se sienta mejor–le dio una suave sonrisa–Claro ¿si es que quiere?

–Eso sería genial–respondió con sinceridad la joven y fue suficiente para hacer sonreír al doctor.

¿Qué significaba esa sonrisita?

Era tan irritante, que Sesshōmaru tenía deseo de borrarla a golpes.

Saco de su pequeño maletín una jeringuilla y un frasco, la morena le dio una asustadiza mirada–No se preocupe no dolerá–trato de tranquilizarla con palabras, Aome asintió y contuvo el aliento cuando la punta de la aguja traspaso la piel de su brazo, enviando el líquido directamente a su organismo–Con esto se sentirá mucho mejor…–Kōga informo, presionando el punto del pinchazo con un trozo de algodón, Aome le sonrió agradecida, seguidamente el moreno retiro la guata y en su lugar puso una curita con estampas de ositos impresas sobre la cobertura–Son las únicas que me quedan–respondió este con cierta diversión

La morena negó con suavidad–No importa–sus miradas perduraron encontradas por un par de segundos en el aire, ninguno dejaba de sonreír.

Sesshōmaru estaba perdiendo la paciencia.

Que molestia.

El Dai youkai gruño entre dientes.

–Creo que es momento de que vea a mi próxima paciente–dijo recobrando la postura, había detectado cierta sensación de pesadez y de ultratumba en el aire, Kōga se giró y le indico con un movimiento de cabeza al Taisho, que podían continuar.

Este le respondió con un crudo semblante, Sesshōmaru fue el primero en marcar el camino hacia donde se encontraba Rin.

Entonces la morena recordó una cosa–Muchas gracias Señor…–el moreno ladeo el rostro para mirarla.

–Kōga–respondió guiñándole un ojo.

Aome se ruborizo.

Repentinamente Sesshōmaru sentía unas incontrolables ganas de matar al doctorcito.

Sin duda alguna su humor dio un notable cambio pero seguía sintiéndose como la mierda.

Ella lucia fresca, se había dado un baño de agua tibia y bebido un té de hierbas que Akane especialmente había preparado para ayudarle con su resfrió.

Le dio una muy corta visita a Rin, porque no quería contagiarla y después de eso decidió buscar al demonio, tal vez este necesitara algo, además la curiosidad por ese doctor la estaba matando.

Ella golpeo la puerta antes de entrar, cuatro pares de ojos cayeron sobre su figura.

–¿Sesshōmaru?

El susodicho la miro con severidad–No deberías estar de pie–fue lo que escucho.

Aome se encogió de hombros avergonzada–Pensé que les gustaría algo de beber…

–Yo quisiera un café–se apresuró a decir Kōga con su irritante sonrisa, el demonio no se contuvo al verlo con molestia.

La morena asintió sonriente–¿Y tú Sesshōmaru?

–Nada–respondió con sequedad.

La miko lo observo confundida, si ella no quería estar todo el día en cama, no lo estaría, así que no había razón para que se molestara tanto.

¿O porque más estaría molesto?

La morena asintió y se retiró en silencio.

Si el doctorcito no quitaba esa estúpida sonrisa del rostro iba a golpearlo.

Sesshōmaru carraspeo, llamando la atención de Kōga–¿Decía?–cuestiono con cierto malhumor palpando en su tono.

–El tratamiento que le ofrezco, es experimental y con esto me refiero a que muy pocos humanos han pasado por ello–el moreno hizo una breve pausa, analizando la blanca expresión en el demonio–Sin embargo si funciona la salud de su hija mejorara y eventualmente su estimación de vida se alargara, lo suficiente para encontrar un donante. El donante señor Taisho es de suma importancia–finalizo este con seguridad recordando la situación actual.

El Inu permaneció en silencio, antes de cuestionar:–¿Complicaciones?

Kōga suspiro, su mirada se volvió extremadamente seria–Demasiadas, pero nada que no haya escuchado antes… –Por primera vez en su larga vida, el demonio lucia inseguro de que hacer–Puede pensarlo, pero recuerde que no contamos con suficiente tiempo…–Presiono– Mientras tanto me encargaré personalmente de la salud de su hija, la veré regularmente–informo el médico, el Taisho asintió con suavidad.

En ese momento, Aome reapareció trayendo la bebida consigo.

–Huele delicioso–expreso el moreno aceptando el trago, para seguidamente probarlo–Y sin duda sabe aún mejor–alago con una radiante sonrisa.

Aome sonrió avergonzada–Gracias.

El Inu frunció el ceño.

–¿Se siente mejor?-cuestiono con interés el doctor.

El demonio también tenía curiosidad al respecto, estaba más relajado ahora que ella se veía bien.

–Sí, muy bien–la morena respondió con suavidad.

Sesshōmaru estaba bien porque ella lo estaba.

Kōga asintió y seguidamente miro al demonio–Tiene usted una bella esposa Señor Taisho.

La morena se ruborizo entera–N-no, no es mi esposo.

El doctorcito sonrió complacido

Tal vez estaba demasiado sana.

Continuara…