Capítulo 26.
Despertando al youkai (Día 20) Posible OCC
Aome se había sorprendido al ver al doctor sentado en la misma mesa, lo cierto es que él estaba a diario en la mansión pero hasta el momento era la primera vez que comían todos juntos, ella miro instintivamente a Sesshōmaru, pensando que tal vez este lo había invitado a cenar, sin embargo, al ver el gesto ceñudo, comprendió que no estaba cómodo ante el médico.
Así que Aome, lo capto de inmediato fue Irasue quien lo invito.
No es que ella misma no lo había invitado antes, pero este siempre se negaba, al parecer tenía la intuición de que molestaba al gran demonio… ella no imaginaba el porqué, si Kōga era un hombre de lo más amable y encantador, guapo…
El doctor carraspeo y Aome lo observo curiosa, el lucia nervioso–¿Tienes algo que hacer mañana en la noche?–cuestiono el diplomado con notable confidencia, Sesshōmaru arqueo una ceja ante el ambiente ameno que se formaba entre esos dos.
Esa confianza. Le molestaba
Ella parecía perdida en un principio, sin embargo finalmente le sonrió tan abiertamente y encantadora, que el Inu sintió deseos de arrastrarla lejos. Las sonrisas para otros hombres no estaban permitidas–Nada en absoluto–respondió con suavidad.
Kōga sonrió coqueto–En ese caso quisiera invitarte a cenar–anuncio, encendiendo las mejillas de la joven, él le guiño el ojo, ahora si estaba completamente roja–Claro si es que puedes.
El Taisho carraspeo, atrayendo la mirada de la mujer y de todos–Debe cuidar a Rin–alego con seriedad.
Aome se estremeció, no lucia para nada feliz… –"¿serian estos los celos?"–, se golpeó mentalmente–"Claro que no, no es posible"
Irasue sonrió.
–Yo puedo cuidar de ella–la dama irrumpió sonriendo hacia la joven–Después de todo debo pasar tiempo con mi nieta–finalizo antes de regresar al vista hacia el Inu–¿No es así Sesshōmaru?
–¿En verdad?–la morena cuestiono con esperanza. Ella necesitaba un poco de aire fresco.
El Inu gruño, estaba más que molesto, solo tenías que notar ese brillo de oscuro dorado danzando en el interior de sus orbes, además del aura negra que comenzaba a cubrir su figura.
Irasue asintió–Puedes salir tranquila–la sonrisa en Aome aumentó, mientras que un altanero doctor reprimía una carcajada de total diversión.
¿De qué lado estaba su madre?
…
Al final de la cena, el doctor se había marchado, durante todo el transcurso de esta, permaneció hablando con ambas mujeres pero especialmente con la joven azabache, Sesshōmaru de vez en cuando aportaba alguna que otra palabras al asunto, su nota de voz era fría y demandante, las respuestas del Inu eran más cortantes que una navaja.
Cuando el moreno se fue, Irasue también se retiró con la excusa que estaba cansada, en este mismo instante, en este momento, el ambiente para la miko y el gran demonio se volvió extraña. El lucia molesto, irritado como si de un momento a otro se pusiera de pie y comenzara a gritar, sin embargo nada de eso paso, el permaneció en su lugar observándola casi sin parpadear.
Muy incómodo.
–La-la cena estuvo exquisita–ella dijo tratando de alejar el repentino nerviosismo que le recorría el cuerpo.
Él, ni si quiera parpadeo, Aome pasó saliva. ¿Ese gesto significaba que estaba celoso?, nuevamente alejo ese pensamiento. –"Absurdo"–
Bebió un poco de agua y se limpió los labios con una servilleta–Kōga es muy amable, ¿no crees?–su mirada azulina se perdió en aquel oro frio–Él está haciendo todo lo posible para salvar a Rin…–alago en un susurro, que bien fue captado por los oídos del contrario–Es genial…
Y cuando Sesshōmaru estrecho los ojos sobre ella, supo que tenía que huir de ahí.
Aome jadeo y se puso de pie, lista para correr, Sesshōmaru la imito sus ojos brillantes por el deseo de atrapar a su presa
–¡Señorita Aome!–la voz chillona de Rin se escuchó por encima de las escaleras.
Salvada por la campana.
La morena suspiro con alivio–Ya voy Rin–se apresuró a decir mientras, apretaba el paso.
El youkai gruño, la próxima no se salva, le daría tal follada que aprendería a no coquetear con otro macho que no fuera él.
…
–Ssi, sii–la voz jadeante de Aome se escuchó por toda la habitación.
Él estaba de pie frente a la cama, observando como la morena era tomada por aquel doctor, sin saber cómo había llagado ahí y por qué se estomago se sentía tan revuelto.
Verlos juntos de tal manera, le provocaba asco, de repente todo su cuerpo se sentía enfermo.
Sobresaltado abrió los ojos, mientras la respiración dentro de su pecho subía y bajaba con rapidez algunos de sus mechones plateado estaban pegados y sudoroso sobre la piel de su frente.
Gruño molesto e incómodo, antes de salir de la cama prácticamente abandono la habitación levitando sobre el piso e ingreso como un ninja, a la recamara ubicada al final del pasillo.
Diviso entre la oscuridad la figura de la mujer durmiendo plácidamente, su cabellera azabache estaba desprolija sobre la tela de la almohada, el semblante relajado, con los parpados cerrados haciendo que sus pestañas se vieran más largas y sus mejillas sonrojadas y suaves al tacto. Quien diría que una pequeña humana luciría como un ángel, cuando está dormida, pero parecía el mismo diablo cada vez que se enfadaba.
Sesshōmaru reprimió una sonrisa, ante este último pensar, se coló aun lado de la joven, con movimientos sumamente suaves para tratar de no despertarla, la morena se movió de tal forma que dejo su espalda descubierta ante la penetrante vista del lord, este último observo extasiado la lechosa piel de la joven, como si fuera la primera vez que la tenía en frente, pero esta sobretodo desprendía un aroma gratificante.
Ella olía a él.
Y por lo tanto le pertenecía.
Sesshōmaru indio la nariz en el espacio del cuello, sintió el cuerpo de la mujer estremecerse ante su sola cercanía. Dejo pequeños besos, y ante esto Aome comenzó a suspirar con suavidad, la rodeo de la cintura para pegarla aún más.
Aome parpadeo, una, dos veces antes de comprender lo que estaba sucediendo, para entonces lo que antes eran tan solo pequeños besos sin una pizca de maldad, ahora eran húmedas succiones mientras que las garras del Inu, se movían con travesura por debajo de la tela.
La morena gimió, las manos del youkai eran grandes abarcaban toda la carne de su seno, además de que estaban aún segundo de hacerla enloquecer.
–N-nos pueden oír–el gruño ante su negativa respuesta, y a cambio acerco su hombría erecta y caliente, entre las nalgas de la joven.
Las mejillas de Aome ardieron de pena, sin duda su trasero era una parte sensible, que jamás ningún hombre había tenido el honor de desvirgar–N-no–ella balbuceo, tratando de alejarse.
Sesshōmaru comprendió el mensaje, pero lo la dejo ir, a cambio se colocó sobre ella y con mucha agilidad se abrió paso entre sus piernas, la morena dormía con un diminuto camisón en tono rosa, así que no fue muy difícil desechar la prenda hacia arriba.
Ella ahogo un grito, cuando vio su pequeña braga ser tirada aun rincón oscuro de la habitación, ni si quiera tuvo tiempo de protestar, ya que la boca del youkai se posó sobre la suya, invadiendo con su lengua la húmeda cavidad.
Y al segundo siguiente él ya estaba dentro de ella, Aome no supo en que momento él se había quitado los pantalones y los calzoncillos, pero lo descubrió cuando el gran miembro del demonio atravesó sus paredes, sin dejarle espacio, ella se aferró a su cuerpo como si la vida se le fuera a ir de un momento a otro.
El acto fue más brusco de lo habitual, pero no en el sentido de herirla, sino que Sesshōmaru lucia ansioso por probar cada parte de su piel y dejar grandes marcas rojas sobre esta, mientras arremataba con rudeza el interior de su útero. Aome tan solo podía gemir contra la oreja del Inu y rasguñar su amplia espalda, recibiendo todo aquel placer que solo el, podía brindarle.
Llegaron al orgasmo al unismo.
La morena se durmió minutos después de que el youkai la dejara sola.
Repentinamente se sentía tan vacía y fría.
Continuara..
