Capítulo 33
Advertencia: este capítulo o todo el fic en general tiene contenido sexual leve, si no te gusta abstente de leer, evita el disgusto de comentar inapropiadamente… y vete a la parte final del capítulo.
Pero si te quedas… DISFRÚTALO
Crazy in love (Día 23)
Parada frente a un enorme espejo, la morena se perdió en aquel mar de oro fundido, que parecían quemarla cada vez que sus pupilas se encontraban, las piernas involuntariamente le fallaban.
–Mírate…–las palabras fueron como seda acariciando la piel de su cuello, Aome sintió que en cualquier momento iba a desfallecer, las manos grandes del demonio la recorrieron suavemente, estremeciéndola.
Iniciando en sus hombros, dejando pequeños besos entre el espacio de este y su cuello blanquecino.
–… Eres preciosa–cerro los ojos y contuvo el aliento, casi parecía un sueño oírlo decir eso. Tan irreal.
Las garras se desviaron sutilmente hasta el centro de sus senos, la respiración de ella se volvía estrepitosa.
La agradable sensación de sentirse amada comenzó a crecer dentro de ella, acompañada por un conocido golpe de calor.
Los besos sobre su cuello aumentaron en intensidad y Aome se permitió hacer la cabeza a un lado y dejar que el demonio hiciera su voluntad sobre ella, hubo momentos en que juraba sentir sus colmillos hiriéndole ligeramente a piel y tenía la impresión de que se tensaba.
Sesshōmaru está conteniéndose y Aome creía entender sus motivos, sin embargo, oculto sus pensamientos en lo más profundo de su mente.
Acuno el par de senos entre sus manos y los estímulos a través de masajes, tirando uno de sus pezones con suavidad, la figura de la azabache se retorció entre sus brazos.
La erección del youkai intento ocultarse entre las nalgas de Aome, pero estaba demasiado hinchada para caber en ellas. Cada vez que el tiraba de par de botones de carne, la morena jadeaba, frotando su trasero sobre el pene del Inu, este movimiento era similar a una felación, por lo que en muy pocos minutos se podía apreciar el líquido pre seminal chorreando desde la punta.
Cayeron grandes gotas, y la fricción se tornó resbaladiza, húmeda, caliente.
Aome sentía su rostro arder, sin embargo no podía controlarse, necesitaba moverse, sentirlo, tocarlo de alguna forma, quería demostrarle cuanto lo amaba, y que era el único hombre que lograba despertar, hasta las más morbosas de sus fantasías.
Todas y cada una de ellas, quería realizarlas con él.
–Te deseo tanto–aquello había sido una declaración y suplica en partes iguales, su tono aterciopelado, logro remover su estómago de una forma única y agradable, un cosquilleo que con el pasar de los segundos se transformó en un estremecimiento.
Libreo una de sus manos y la sujeto por el mentón, guiándola hacia su boca, unieron sus labios en un profundo beso húmedo, dejando finos hilos de saliva que brillaban cada vez que se distanciaban para tomar oxígeno.
La segunda extremidad se deslizo hacia abajo y luego hacía atrás, doblando hacia arriba uno de sus muslo y dejando caer su pierna, mientras le proporcionaba apoyo para mantener el equilibrio, ya que ahora solo se encontraba en pie con una de sola sus piernas.
Sesshōmaru inclino su cuerpo sobre el de Aome, cerrando toda ápice de espacio entre los dos, llevando su miembro directamente hasta los humedecidos pliegues de su mujer, comenzó un lento vaivén de estocadas, sin penetrarla realmente.
Se veía tan morbosa, pero no podía contenerse, no quería evitarlo, aquella necesidad por ver ese enorme pene resbalando entere sus labios vaginales, la combinación de sus fluidos volviéndose una sola esencia y el aroma a sexo llenando sus fosas nasales.
Escucharse a sí misma jadeando y rogando por más.
–Masss. Sssi, asiii–Jadeo.
Tendría un orgasmo en cualquier momento.
Odio la sonrisa de triunfo danzando en los labios del youkai, y el que estuviera también observándola jadear, Aome podría decir que la avergonzaba, pero sería una completa mentira, porque de alguna forma, el sentir expuesta todas sus emociones a través de un espejo, le gustaba.
Rayaba lo prohíbo.
Y la forma en que sus bocas, ansiosas se unían para estallar en un apasionado beso que debido a la falta de air se convertida en un choque de respiraciones agitada y frentes unidas, adornadas por pequeñas gotas de sudor.
El iris dorado brillando en un tono oscuro, se perdía en el más profundo mar azul.
Los gemidos que afloraban de entre los labios de la miko, significaban para el demonio, lo mismo que para un ciego poder apreciar los colores por primera vez.
La humedad entre sus partes iba en aumento–Voy a follarte tan duro–el gruño las palabras sobre el oído de Aome, y una corriente electrizante los rodeo ambos, la excitación iba en aumento, muy pronto el Inu cambio la fricción por bruscas estocadas que se apretaban contra aquel diminuto orificio, profanado poco a poco en interior de la Aome, quien a través de palabras incoherentes y gemidos ahogados, rogaba por más.
Quería más, necesitaba que ese gran miembro la sacudiera de adentro hacia afuera, una y otra vez, una y otra vez, que tocara las puertas del paraíso e hiciera estallar cientos de fuegos artificiales, necesitaba correrse varias veces, porque con Sesshōmaru una vez no era suficiente.
–Sssi. Ahhh. Sssi
Ese hombre era insaciable, con un pene grande y duro, había probado en carne propia lo adictivo de su semen.
¡Y vaya semen, este salía en grandes chorros, incluso llegaba a deslizarse desde su interior!
–Ábrete para mí–Aome lo escucho gemir, y segundos después ambos muslos estaban sujetos desde atrás en el aire, Sesshōmaru tenía la fuerza suficiente como para tenerla así por varias horas, y el espejo frente Aome le brindaba una buena vista de lo que estaba ocurriendo en el interior de su vagina.
Observo con éxtasis como entraba y salía de su interior, enterrándose hasta el fondo, el pene de Sesshōmaru estaba bañado en fluidos y marcado por varias venas, que comenzaban a volverse cada vez más notoria.
El corazón les martillaba el pecho, volviendo sus respiraciones agitadas, mientras la sangre caliente los recorría repetidas veces de los pies a la cabeza, y numerosos gemidos se perdían entre esas cuatro paredes que formaban la habitación de ambos.
Las estocadas siguientes fueron profundas y certeras, ella subía y bajaba repetidas veces a través de aquella caliente extensión, sus senos se columpiaban al ritmo de las penetraciones con los pezones aun erguidos y sensibles.
Aome jadeo tirando la cabeza a un lado, el demonio apretó con sus colmillos la piel blanquecina, pero no la perforo, aun no era el momento, solo quería disfrutar de su sabor, se sus sexo, de sus besos, de todo lo que ella le ofrecía, necesitaba estar seguro de que ella no lo abandonaría, solo así podría dar el siguiente paso.
–Sessho. Ahhh –la morena no fue capaz de terminar su nombre, porque fue en ese preciso instante cuando sintió el preciado orgasmo tocar la sima, todo ella tembló notoriamente, mientras que el interior de su útero de contraía con placer alrededor del intruso.
Gimiendo bajo la vista y observo a través de los cabellos humedecidos de su flequillo, el líquido brillando en toda la carne de aquel miembro, que se introdujo un par de veces más antes de descargarse en su interior y aun después de haber terminado, el Inu seguía penetrando con lentitud, dejando hilos de semen en el trayecto.
Sesshōmaru aspiro la cabellera azabache–¿Agotada?–cuestiono en un tono ronco, Aome le sonrió con los ojos cerrados mientras trataba de recobrar el aire.
Asintió suavemente–Voy a necesitar un minuto–Respondió jadeante.
Ahora era el quien sonreía–Es lo que me tomara llevarte a la cama…–anuncio rosando con la punta de su nariz el cuello de la joven.
Aome se estremeció, sin perder la sonrisa.
…
Aome había buscado un libro para leer y preparado una taza de chocolate cliente, un plan ideal para un tarde de lluvia, se acomodó en el más grande de los sillones, dejando su taza un lado sobre la mesilla, dejo que sus ojos devoraran cada palabra impresa.
Sesshomaru la encontró minutos después, ella no se había percatado de su presencia, estaba demasiado concentrada en su lectura. La detallo cuidadosamente, como sus grandes orbe celestes de ampliaban y brillaban de diferentes tonos, se percató también de las diferentes sonrisas que rompían la línea de sus labios y por momentos su aura se volvía triste seguramente a causa de alguna cosa descrita en el libro.
Fue en ese instante, en ese preciso momento, lo noto.
–¿Amo Sesshōmaru, el doctor Kōga ya no regresara?–había estado tan absorto, que ni si quiera noto cuando la pequeña se acercó lo suficiente para estar a menos de dos pasos de distancia.
Su vista viajo desde la miko hacia rin y de regreso, para entonces la morena ya se había percatado de quienes estaban en la sala, le pareció ver cierta sorpresa en su rostro pero desapareció rápidamente.
–¿Amo Sesshōmaru?–Rin insistió, y el pareció darse cuenta de lo que estaba pidiendo.
Su rostro antes relajado, ahora estaba serio, aun segundo de volverse sombrío.
La morena trataba de reprimir un ataque de risa, ante el cambio en el las facciones del youkai, al parecer aun seguía molesto con el médico por lo ocurrido.
–Lo dudo–murmuró fastidiado.
La mirada de Rin decayó, y pequeñas gotas de agua se acumularon al borde de sus ojos.
Aome suspiro, Sesshōmaru aun seguía enojado, pero eso no significaba que el dejara de lado la salud de la niña– Claro que si regresara…– dijo de inmediato, dedicándole una mirada suave y una sonrisa tierna.
La pequeña la observo inquietante–¿Lo prometes?–cuestionó con esperanza.
Aome asintió ampliando su sonrisa–Lo prometo–respondió alzando su dedo meñique, Rin imito sus movimientos, sellando así un pacto.
–Gracias…–le dijo en un susurro y guiño un ojo.
–Rin ve a jugar–aquel tono empleado por el youkai, le hizo saber a la joven miko que no estaba feliz o al menos no, en esos momentos…
–¿Por qué me ves así?–cuestiono parpadeando repetidas veces, hacia el rostro del Inu, quien permaneció inmutable.
–Ese sujeto no regresará.
La morena bufo– ¿Por qué no?–chillo Aome, frunciendo las cejas.
–Porque yo lo digo.
–No seas huraño, es un gran doctor y parece ser el único que puede ayudar a Rin.
–Hn–no había sido un No, pero tampoco un Sí.
La morena se puso de pie–Así…–canturreo posando las manos sobre sus caderas, retándolo con la mirada.
–Si
–Oh haces que regrese, o tendrás que dormir solo desde ahora…–ella dijo, en un tono que dejaba entrever su disconformidad.
Sesshōmaru endureció la vista, él era un temido Youkai, uno de los más letales de todo el mundo, no caería bajo el chantaje de una simple miko.
–Has lo que quieras–fue su respuesta hacia la mujer quien asintió y se marchó dejándolo solo.
Al día siguiente
–¡Dr. Kōga!
–Es un placer volver a verlas…–Respondió este con una autentica sonrisa–Sr. Sesshōmaru–agrego con cierto toque de diversión, al ver que el demonio parecía reusarse a abandonar sus manos de la cintura de la Aome.
Continuara…
