III. CORRUPCION

La tensión recorre todo el lugar, los monstruos siguen asustados, los soldados están nerviosos por lo que acaban de ver y a Van Hellsing no le importaba, se sentía impresionado por esa hermosa forma, una apariencia que con solo un extracto de ese cristal podría llegar.

-Querido Nick, creo que sería buen momento para dar la orden ¿no crees? - dice muy calmado dirigiéndose hacia el general, quien estaba paralizado del terror.

Incluso Dracula y algunos de los presentes notaban que daba fuertes y apresurados suspiros.

- ¿que esta esperado, señor Morrigan? -le pregunta el cazador con un poco de molestia.

-y-yo… ¿d-dar la orden? -tartamudea el general, viendo a Mavis a los ojos, la misma se queda de la misma forma, dando unos fríos y lentos respiros, mostrando el brillo de sus ojos color rosado.

- ¡Vete al infierno maldita demonio! - grita un soldado, determinado en acabar con la bestia en frente de ellos, sacando su arma, preparado para disparar, cosa que el general y los demás se alarman por eso.

- ¡soldado, baje su arma de inmediato! - le ordena Nick de manera asustada y alarmada, los compañeros del mismo le gritan de igual forma advirtiéndole que no lo haga.

A pesar de todos sus avisos, el hombre no teme a su vida.

La vampira se limita a mirarlo con furia, gruñendo poco a poco.

Como si un chasquido se tratara, la sangre salpicaba a todos los soldados, el general no tenía palabras para expresarse, ni siquiera supo lo que paso, al seguir el rastro de sangre del suelo se aterrorizo demasiado. Algunos observaron lo que había pasado con un profundo terror.

El soldado intentaba escapar de manera desesperada, pegando un fuerte grito que reclamaba ayuda, la vampira le desgarraba los brazos con una fuerza brutal, sus afiladas garras arañaban el pecho del pobre hombre, logrando abrirlo, dejándose salir tanto sus intestinos como su estómago, el intentaba defenderse, sin embargo, Mavis le mordía su cuello, apretándolo fuerte con ayuda de sus colmillos para después arrancarle parte de esta, quedando sin cuerdas vocales mientras de desangraba.

Nadie se atrevió a hacer algo al respecto, estaban asustados y paralizados, incluso el propio Dracula estaba impresionado por lo que su hija acaba de hacer, verla en ese horrible estado lo hacía pensar: ¿Cómo había pasado algo así?

- ¡Ya déjalo! -gritaba uno de los hombres, clavándole con todas sus fuerzas un tubo de fierro lo bastante grueso para romperle las costillas a la vampira. Se sentía furioso por lo que había visto.

Ella escupía sangre por la fuerte herida, desafortunadamente para el sujeto, no le causo ni daño alguno, demostrándoselo con simplemente levantarse, el soldado sintió un fuerte terror ante la escena, dando pasos hacia atrás, por otra parte, Mavis procedió a quitarse el tubo de su cuerpo, lo que más les impresiona a los demás es el líquido que lo cubría por completo, ni siquiera era sangre, solo tenía una tonalidad rosa brillante.

Entre largos suspiros se regeneraba con gran velocidad, causando que los nervios del pobre soldado aumentaran, a pesar de eso estaría dispuesto a defenderse, sorpresivamente lo nota la vampira, quien lo miraba sintiendo mucho odio, esto debido a que el causo el ataque, al ver el tubo de fierro en sus manos, comenzó a sonreírle de manera macabra, el líquido rosa se dejaba notar más, escurriendo en sus ojos, fosas nasales y boca.

-oh no… -susurraba el soldado, sintiéndose preocupado ante la situación.

Con una fuerza descomunal, Mavis golpea la cabeza del hombre utilizando el mismo tubo de fierro, rompiéndole todo su cráneo, sus sesos se esparcían por el suelo, al igual que toda su sangre, algunos de los soldados se espantaron ya que incluso estaban manchados por el mismo liquido rojo.

Nick no sabía cómo reaccionar, justo ahora podrían pedir que se retiren, sin embargo, Van Hellsing estaba dispuesto a quedarse a observar a la vampira, no solo por lo que les hizo a los dos soldados, había algo más que lo interesaba, formulándose en una pregunta: ¿cuál sería su verdadera capacidad teniendo grandes cantidades de líquido rosa en su interior?

Todos estaban atentos a lo que podría pasar, tanto los humanos como los monstruos, la gran mayoría de los soldados preparaban sus armas de manera disimulada, esperando una señal de batalla para por fin atacarla, lo cual obtuvo: la mirada de Mavis se dirigía a ellos, acompañando del inmenso liquido rosado goteando de su boca, comenzó a rugirles con fuerza, indicándoles que estará lista para atacar.

- ¡ataquen! -grita uno de ellos, dando su señal de batalla.

- ¡esperen, no lo hagan! -ordena el general Morrigan inseguro de atacar a la vampira debido al nerviosismo.

Fue en vano, todos los soldados abrieron fuego, disparándoles a quemarropa a la vampira, por supuesto que la misma no le afectan en lo más mínimo, lo único que lograron era destruirle más la ropa, ellos no podían rendirse así de fácil, la mayoría procedió a atacarla cuerpo a cuerpo, todo resulto en una horrible y feroz carnicería:

Mavis se defendía muy bien ante los golpes que le propiciaban, un soldado la iba a golpear en la cara sin obtener éxito, esto debido a que la vampira le rompió fuerte el brazo, dejándose ver el hueso, aunque sus gritos eran desgarradores, Mavis lo había callado tapando fuerte su boca para después romperle la mandíbula de manera bestial, la sangre goteaba demasiado para el pobre hombre, quien cayó al suelo, otro de sus compañeros logro golpearla por detrás, aun así no fue suficiente, la chica al darse cuenta de esto no perdió el tiempo, clavándole las garras en su cara, apretándola fuerte, los demás no pudieron defenderlo a tiempo, ni siquiera el mismo se pudo defender, dando el esfuerzo para golpearla múltiples veces, de forma rápida se acerca a él solo para arrancarle parte de la cara, dejándole ver parte de su fría y fresca carne, dejándose ver también sus huesos, prácticamente la vampira se comió parte de su cara.

El conde Dracula miraba por terror como su amada hija se encargaba de ellos de manera fácil y grotesca, presenciando de igual manera como arrancaba partes de la cara como mejillas, labios, nariz, incluso ojos para comérselos, por su parte Jonathan no podría creer lo que veían sus ojos, era terrorífico como observaba a ella comiéndose las partes recién arrancadas de los soldados, observar cómo usa los cadáveres contra los disparos de los soldados que la atacan desde lejos, usándolos como escudo ante ellos o lanzándolos hacia los mismos hombres, incluso, un soldado perdió la vida al intentar atacarla para después sacarle todo el intestino delgado, usándolo como soga para apretarle el cuello a uno de sus compañeros, ahorcándolo demasiado fuerte, el chico del cabello café estaba asqueado por todo esto.

Frank veía de forma detallada todo lo que ocurría, dándose cuenta que los soldados estaban distraídos, viéndose asustados por la vampira, esto es perfecto para él ya que tienen la forma de escapar.

-es ahora o nunca- dice el, para después llevarse a los demás muy lejos del lugar, ayudando a su amigo quien tenía las piernas en muy mal estado, Frank sabe que, aunque se regenere, le tomara tiempo sanar.

Por su mala suerte, el soldado que los vigilaba se da cuenta de lo que hacían, por lo que procede a dispararles a quemarropa, las balas atravesaron el brazo de Jonathan dejándolo herido, al menos el monstruo de Frankenstein pudo defenderlo al igual que a los otros, poniéndose frente a él.

El hombre se confunde mucho al notar que las balas, aunque le atraviesan todo el cuerpo, no le hace efecto alguno, dejándose como si nada.

-oye amigo, ¿qué tratas de hacer? -dijo Frank, sonriéndole un poco mientras daba pasos hacia él.

- ¡atrás! -gritaba con los nervios corriendo por sus venas, de manera inesperada para él, el monstruo le golpeo fuerte el estómago, causando que saliera volando.

Nadie esperaría lo que ocurriría a continuación, ni siquiera Frank, quien no tenía intenciones de matarlo, solo detenerlo.

El soldado gritaba del terror y del dolor debido al fuerte golpe, con una fuerza descomunal, la vampira golpeo con su brazo todo el estómago del hombre, partiéndolo por la mitad como si un simple saco se tratara.

El impacto de ellos no se hacía de esperar, el más preocupado de todos era el mismo Dracula, quien observaba toda la escena, los kilos de sangre que se esparcía por todo el suelo, manchando la cara y toda la ropa de Mavis, en como tenía la mirada perdida juntos a esos brillantes ojos color rosa, todo esto no lo hacía sentir bien, al contrario, al fondo se arrepiente de lo que había hecho años atrás.

-debemos irnos Drac- decía el chico de cabello café, causando que el príncipe de la oscuridad salga de sus pensamientos, llevándoselo a un lugar seguro.

-se supone que eso no debió pasar- menciona Frank impactado por la grotesca escena que se presentó ante él.

Algunos soldados que quedan ya no quieren seguir con esto, alejándose lo más que pueden de la vampira. El general morrigan veía todo esto con desesperación e impotencia, la gran mayoría de sus hombres han sido masacrados y brutalmente asesinados a causa de un monstruo, era horrible para el haber contemplado todo esto, varios de los soldados que han muertos formaron buenas amistades con él y otros simplemente los respetaba durante todos estos años, no podía dejar que una simple vampira asesine a sus compañeros.

Entre sus pensamientos, se da cuenta de lo que hacían Dracula y los demás, la ira se acumulaba ya que intentan escapar aprovechando de la situación, entrando en colera, Nick volvió a observar a Mavis:

- ¡maldita seas vampira! – gritaba el general, estaba dispuesto a terminar el trabajo de Van Hellsing sea como sea, apuntándolos con una escopeta cargada con ese extraño liquido rosa. - ¡acabare con esto, aquí y ahora! – al terminar lo que había dicho, procedió a dispararle varias veces.

Las balas atravesaban la piel de la vampira, haciendo salpicar liquido rosado, a pesar de eso, Nick Morrigan daba pasos hacia ella al mismo tiempo que seguía disparando sin cesar, al punto de estar frente a sus espaldas.

Levantando el arma al aire, él intento golpearla con todas sus fuerzas, sin embargo, Mavis fue rápida, arañando fuerte su cara, arrancando parte de su piel.

El general no piensa rendirse tan fácil, aunque la parte de su mejilla arda a causa del ataque, da lo mejor en si atacándola con todas sus fuerzas: intenta golpearla y dispararle, lo malo era que la vampira los lograba esquivar sin ningún problema.

En un gran descuido, Mavis le logra arañar fuerte el ojo causando que Nick grite del dolor, no solo le había dejado una cicatriz, sino que lo dañó severamente, con un ojo sangrado y su vista casi nula, el intento apartarla, aunque era difícil para el debido a la gran fuerza de la vampira, sumando el echo del ardor de su ojo, no importa cuantas veces se lo cubra con su mano.

Los segundos pasan rápido, debilitándose poco a poco debido a los potentes ataques de la vampira, a tal grado de romperles las costillas la cual le provoco al hombre un fuerte dolor, ya no tenía sentida seguir atacando sabiendo que fallara.

A punto de que Mavis le diera el golpe final para acabar con su vida, fue disparada por una bala de escopeta, alejándola un poco del general, él se sorprendió ante esto, más cuando fue el propio Van Hellsing que lo salvo, quien estaba preparado para atacarla con todo lo que tiene. Confiado, observo un poco a Nick:

-todavía tienes mucho que aprender muchacho.

Esas palabras sorprendieron un poco al general, que estaba herido y ya no podía continuar su batalla, en cambio, el famoso cazador de monstruos estaba más que preparado, disparándole a quemarropa a la vampira, la misma las recibía, aunque no le afectaban tanto si la hacían retroceder, esta ventaja era perfecta para van Hellsing, quien se acercaba poco a poco hacia la bestia.

Esto le deja un valioso tiempo a Nick, percatándose de que había algunos soldados que se salvaron, pero unos estaban realmente heridos y necesitaban urgencias inmediatas, no importa el dolor que ahora siente por todo su cuerpo, el debió ayudar, cosa que empezó a hacer, ordenando a los soldados que ayuden a sus compañeros, los mismos hombres obedecieron sus órdenes, sacando a los demás lejos del lugar con varias dificultades.

El cazador dio golpes muy efectivos contra Mavis con ayuda de su escopeta, aunque la vampira no tiene oportunidad para defenderse, Van Hellsing confió demasiado en la situación, esto debido a que el hombre creía que ya tenía la victoria asegurada al apuntarle su arma en el pecho con una sonrisa satisfactoria en el rostro.

Lo que él no contaba es que ella era más rápida que él, demostrándoselo cuando agarro el arma con fuerza en frente suyo, el arma se había disparado con la bala atravesando la mano de Mavis, cosa que para ella eran simples cosquilleos, simplemente se regeneraba poco a poco sin ningún dolor, eso lo había dejado impresionado y francamente sentía temor.

De manera inesperada para Van Hellsing, la vampira no solo le había roto la mano dejándolo desarmado, si no que le atravesó todo el estómago con sus garras, para el cazador era un dolor insoportable, sentía el fuerte ardor y en como las gotas de sangre que rodeaban poco a poco el brazo de la monstruo, parecía el fin de toda su reputación como cazador y el fin de su vida a manos de la hija de Dracula, o al menos eso creía ya que pensó en ese momento la oportunidad perfecta para contratacarla.

Tal como predijo, ella dio lo que parecía ser su último ataque hacia el cazador, sin embargo, esto no iba a terminar así, Van Hellsing le agarro su cara, apretándola con mucho esfuerzo debido al dolor que sentía, sin pensarlo dos veces le clavo el pulgar en el ojo de la vampira, apretándolo con fuerza.

Mavis pego un grito desgarrador, estaba en claro que le ardía como si no hubiera un mañana, ella sentía un poco de sangre corriendo sus mejillas, en como ese liquido salpicaba de su ojo, por desgracia o suerte, el sonar de su grito había sonado a los oídos de Nick, quien alcanzo a evacuar a los soldados, no podía dejar atrás a su amigo Van Hellsing, con la determinación necesaria camino hacia el gran hotel con un arma cargada.

Dracula lo alcanzo a escuchar, sin embargo, sentía una inquietud enorme, no sabía si intervenir o no, había algo dentro de él que lo hacía sentir miedo, posiblemente tenga algo que ver con su querida hija, quien voltea a verla, llevándose una gran sorpresa:

El cazador al ver como sufría le sonreía si ningún remordimiento, le apretaba más el ojo para que con el dolor suficiente lo libere, sin duda un pensamiento estúpido ya que le resulto todo lo contrario a lo que él esperaba…

Sentía de repente como su brazo se sentía pesado, no podía ni moverlo, se dio cuenta que Mavis se lo apretaba demasiado, al grado de hacerlo sangrar debido a sus garras incrustadas dentro de la piel del cazador, de la manera que nadie esperaba para todos los presentes le arranco el brazo con una fuerza descomunal.

Tanto el general como el príncipe de la oscuridad quedaron completamente paralizados al ver esta grotesca escena, en como la sangre del hombre escurría en su cuerpo hasta cubrir el suelo de forma lenta, por su parte Van Hellsing dio un fuerte grito desgarrador, estaba fuera de combate ahora, al contrario de la vampira, quien lo miraba con mucha furia por lo que le hizo a su ojo, que se veía en un tono rojo aun con el líquido rojo escurriendo de esta, preparada para matarlo de una vez por todas.

El cazador, sintiéndose aterrado, quería escapar, pero ya no es sencillo debido a que le falta una extremidad del cuerpo mientras se desangraba, a punto de que Mavis lo matara, fue salvado por Nick, quien disparó a quemarropa, las balas que atravesaron todo el cuerpo de la vampira dieron resultado, alejándola lo suficiente.

-señor… -dice Nick al ver a Van Hellsing en ese estado, sentía mucha impotencia y enojo por lo que le habían hecho.

-vaya, a pesar de todo decidiste volver, diría que es admirable dada a la situación. -dice con dificultad el cazador, tosiendo un poco. -es mejor que nos retiremos. -decía seriamente.

-está bien señor, pero es mejor que guarde fuerzas- al decir eso, lo ayuda a levantarse y llevarlo afuera lo más rápido posible.

Por lo que acaba de pasar, está claro que ya no seguían seguir con esto, retirándose del lugar, lo más sorprendente es que Mavis no estaba de acuerdo, aún seguía enojada con ellos incluso al verlos marcharse.

Ella se levantó con la intención de ir a ellos y terminar su trabajo, sin embargo, cuando iba a atacarlos una fuerza de telequinesis la detiene de manera brusca, dejándola en el suelo.

Nick se entera del ataque, dándose cuenta que fue el propio Dracula, quien tuvo que detener a su hija por la seguridad de todos, ya tenía suficiente con lo que estaba pasando, las miradas se habían cruzados entre ellos, quedando a mano por lo que paso, el general entendió que lo hacía para detener esa masacre, y con eso bastaba, estando a mano por el momento.

ya abandonando la zona, todos los monstros sobrevivientes se acercan poco a poco, siguen temerosos, pero al menos el príncipe de la oscuridad retuvo a su hija, quien se revolcaba para liberarse.

-lo siento mucho pequeña… -susurra Dracula, pareciendo que se arrepiente por el lamentable estado de su hija.

Por su lado la vampira sigue escurriendo liquido rosa, algo muy preocupante para los que están observando la situación, curiosamente un pequeño niño le había encantado todo lo que había pasado, fue hacia ellos con la intención de felicitarla, claro que su madre no la deja.

-es peligroso, no te acerques más- se lo ordena a su hijo agarrándolo del brazo.

El niño no se podía rendir así de fácil, si quería acercarse, mientras tanto, Jonathan se acerca un poco, estaba muy preocupado por la situación de su novia.

-es mejor que te alejes Johnny… -dice fríamente el príncipe de la oscuridad, dándose cuenta de su presencia gracias a sus fuertes palpitaciones que escuchaba sin problemas.

-Drac, tú sabes que Mavis me preocupa, no importa si pongo mi vida en peligro, estaré a su lado y tratare de ayudar con lo que pueda - Jonathan se defiende con sus argumentos para quedarse con ella a pesar de su nerviosismo.

Aunque sea lo más amoroso con su hija, Dracula se pone firme ante su decisión, poniéndose serio ante esto, se notaba que estaba nervioso por alguna razón.

-estas metiéndote con cosas que no entiendes… -se lo dice de forma fría y seria, ordenándole que se aleje de inmediato, el chico no lo alcanza a entender a lo que se refería.

- ¿de que estas hablando? … -pregunta de manera sería el chico del cabello café.

De nuevo la tensión recorría el lugar, Frank, Murray y los demás se sentían nerviosos por esto de igual forma, nadie se esperaría lo que pasaría a continuación...

-hijo, espera, ¡vuelve aquí en este instante! -grita la madre, su hijo se había liberado y se encontraba acercándose hacia la vampira, cosa que los presentes se dan cuenta alarmándolos demasiado.

- ¡eso fue asombroso! Es impresionante sus habilidades y en cómo ha vencidos a esos malos, la felicito mucho- le decía el infante con emoción ante ella.

- ¡¿qué crees que haces niño?! Aléjate de ella lo más rápido posible- advertía con nerviosismo el príncipe de la oscuridad, sin embargo, el chico le hacía caso omiso a la advertencia.

-aunque es una pena que algunos se hayan escapado, y eso que estuvo a punto de conseguir su merecido… -esas palabras provocan una reacción en la vampira, quien lo observa con esas pupilas secas y rosadas, se alcanzaba a ver como escurría liquido de forma lenta. -pero no se preocupe, de seguro ellos obtendrán lo que merecen ¡usted no pierda la esperanza! - el pequeño la intenta animar con esas palabras, lamentablemente ocurría todo lo contrario y esto se notaba al instante.

La madre logra llegar justo a tiempo para alejarlo de la vampira, agarrándolo fuerte del brazo, se veía tan enojada como asustada de lo que pasaba:

- ¡niño! ¡¿Cómo se te ocurre hacer este tipo de cosas, sabes que pudiste haber muerto?!

-pero Mamá, de verdad fue grandioso lo que hizo, siento que lo ha tomado bi- la madre lo interrumpe bruscamente.

- ¡es enserio! ¡¿en que estabas pensando?!

Durante la discusión, el líquido rosa de la vampira se esparcía por el suelo, Dracula intento interferir al darse cuenta de esto.

-tranquila señora, tal vez lo que hizo eran con buenas intenciones, sin embargo, no es un buen momento para hacerlo- le explicaba con mucha paciencia.

De repente, un aura rosa cubre todo el cuerpo del príncipe de la oscuridad apretándole fuerte varios de sus huesos y costillas, lo que preocupa a varios de los presentes que lo alcanzaron a ver, el mismo vampiro se dio cuenta de esto y se alarmo demasiado al darse cuenta quien era la responsable:

Mavis lo agarraba fuerte usando su telequinesis, lanzándolo lejos y liberándose de las ataduras que le había hecho su padre. Eso emociona mucho al niño, pero también atemoriza no solo a su madre, si no a los demás presentes, obligándose a alejarse mucho.

La madre intenta llevarse a su hijo por su seguridad, solo quiere protegerlo, en cambio el niño se niega rotundamente a ir con ella.

- ¡tenemos que irnos ya, no te estoy preguntando!

-por favor mamá no hay nada de qué preocuparse, ella es una gran persona- él lo decía con mucha seguridad, sin darse cuenta que la vampira estaba justo atrás, lo cual la madre se da cuenta.

Ella se sentía asustada, los ojos rosados sin vida junto al inmenso líquido que estaba escurriendo por la boca y fosas nasales le erizaban la piel, casi le podría dar un paro cardiaco al casi estar cerca de la bestia.

De un parpadeo, la sangre le salpicaba a la madre debido a que las garras de Mavis atravesaron la cara de su hijo, matándolo al instante.

La mujer estaba totalmente paralizada del miedo, soltando un fuerte grito, esto mientras la vampira levanta el cuerpo para beber toda la sangre que se derramaba de este. Esto fue la gota que derramo el vaso para Jonathan, quien ordeno inmediatamente:

- ¡cubran la entrada sea como sea!

La vampira centro sus ojos hacia la entrada del hotel al mismo tiempo que la orden fue dada, procediendo a ir, de verdad estaba dispuesta a cazar a todos soldados y a van Hellsing a como diera lugar.

Lamentablemente la madre estaba en frente, aunque quisiera escapar era demasiado tarde, Mavis la había despedazado usando sus garras para clavárselos profundamente en el estómago, aunque la mujer haya suplicado por su vida con lágrimas en los ojos, de todos modos, le partió por la mitad, esparciendo sangre y varios órganos.

Dracula intento levantarse, pero su herida era más grave debido a que su hija la había lanzado hacia una pared donde la estaca se le incrusto más en las costillas. Se sentía muy desesperado, sentía impotencia por no poder hacer nada para detenerla.

El chico de cabello café corrió a ayudarlo, también le daba desesperación por toda la situación, que simplemente solo está empeorando, para su suerte, Wendy había llegado al lugar, acompañado de Frank y Wayne.

-Mavis, debes reaccionar ¡esa no eres tú! – grita la babosa verde, quedando frente a ella y tomando la forma de una pared, con la esperanza de que así se detenga.

La vampira no le importo nada, arañando toda su piel con el propósito de continuar con su camino, por supuesto que le estaba doliendo demasiado, quedando débil a causa de los diferentes arañazos que le hacía, cayendo al suelo del cansancio.

Los demás intentaron detenerla agarrándola de los brazos, con el hombre lobo y Frank agarrándola de los brazos para que no se moviera, lo cual funciono ya que empezó a forcejear.

-pequeña, debes parar ya- ruega Frank. - ¡piensa como se sentiría tu padre sobre esto!

Mavis jala a Wayne con toda la fuerza que tiene y le agarra de la cabeza para después estamparla contra el suelo, finalmente lanzándola hacia el monstro de Frankenstein, haciendo que la suelte del otro brazo.

Jonathan estaba observando todo triste, aunque estaba asustado y paralizado sentía que debía hacer algo, tenía que hacer entrar en razón a su novia, no podía permitir que siga avanzando, no puede quedarse parado mirando como ella destruye varias gárgolas y armaduras de caballeros que fueron a detenerla, su detonante se activó cuando vio que en medio de todo estaba Wendy y su hija Winnie, quien estaban moviéndose lo más rápido que puede.

La pequeña loba se sentía asustada, no se podía mover gracias al nerviosismo que le provocaba ver como la vampira se acercaba, finalmente viéndola con esas inquietantes pupilas.

Mavis estaba a punto de atacarla mientras que Winnie solo veía con lágrimas en los ojos. Justo en eso se escucha la voz de un asustado Dracula.

- ¡Jonathan no lo hagas!

Nadie se esperaba que el chico del cabello café se balanceara hacia la vampira, rodeando su cuerpo con sus brazos lo más fuerte que puede, no cabe duda que la estaba apretando para que no se escape.

- ¡Mavis ya basta! ¡quiero a mi gran amor, la que me enamore por su gran cariño! -le gritaba mientras la apretaba cada vez más.

Ella sigue forcejeando, todos estaban más tensos ya que la vampira era más fuerte que él, sin embargo, el seguía conteniéndola.

Para su mala suerte, ella le dio un fuerte cabezazo que le rompió la nariz provocando que la suelte, ella aprovecho para tirarlo al suelo.

Él le afectaba esto, su sangre escurría mucha sangre, pero no impidió que hiciera un esfuerzo para escapar lo cual no funciono.

Un golpe por parte de Mavis lo dejo de nuevo en el suelo, por alguna razón no podía parar, ¿será la ira acumulada en su interior? Seguía golpeándolo su cara a puño cerrado, tanto que se mancharon de sangre tanto la ropa de Jonathan como las manos de la vampira.

Intentando darle su golpe final para matarlo, el chico del cabello café dijo algo que la detuvo:

-Mavis… te amo…. A pesar de todo lo que pase… siempre intentare ayudarte…. Eres mi click y siempre… lo serás… -estaba muy débil, ya no podía levantarse y su vista estaba nublada debido a los moretones y la sangre.

La vampira había dudado de lo que estaba haciendo, de manera sorprendente para todos los presentes, ella empezó a vomitar liquido rosa, cubriéndose la cara, al parecer recupero la conciencia.

-… ¿Johnny? -dijo ella al verlo en tan mal estado, levantándose rápidamente.

-me alegra que… volvieras… -ríe un poco el chico, escupiendo sangre, cosa que preocupa demasiado a la vampira.

Mirando sus manos, se da cuenta poco a poco que están manchadas de sangre, provocando que se paralice del terror.

-vampirita… -decía Dracula con nerviosismo, quien se acercaba un poco para intentar consolarla.

Mavis seguía paralizada, volteo a verlo, pero se dio cuenta de la pila de cadáveres de los soldados, de la madre y el hijo esparcidas por el lugar, de la sangre derramada y de que los monstruos le tenían mucho miedo, incluso se percató de que Wendy estaba en el suelo con el cuerpo destrozado.

- ¿y-yo hice esto?...

-nena, podremos explicarlo, pero debes mantener la calma… -menciono Eugene, quien se preocupaba por ella.

Ella sintió como el líquido rosa se escurría aun en su boca y fosas nasales, cuando lo limpio usando su brazo y lo observo bien, su estrés aumento, al grado de que las lágrimas empezaron a salir, estaba asustada por todo lo que había hecho.

-…. L-lo lamento… de verdad lo lamento… -al decir eso, empezó a llorar, aunque Dracula intento ayudarla, ella huyo transformándose en murciélago, volando hacia su habitación lo más rápido posible.

-Mavis… -susurraba su padre, quien se sentía culpable de que se fuera.

A lo lejos de toda esta tensa situación, estaba Lydia, ella había observado todo lo que había pasado, le dio curiosidad lo que tenía la chica en su cuerpo, dándose cuenta de mala manera de que su hermano tuvo algo que ver, procediendo a mirarlo con seriedad.