V. Temores

Aun pasando las horas, las numerosas nubes que cubrían el cielo no dejaban de aparecer, pareciendo que habrá una fuerte tormenta, de hecho, los truenos comenzaban a sonar cada dos por tres.

Diane le espantan un poco esos fuertes sonidos que atravesaban la ventana sin importar si está cerrada o no, incluso alarmaba un poco a la vampira, quien no se sentía tan bien en estos momentos, sin embargo, decide cubrir a la gallina con su manta.

-tranquilo, solo son truenos. -al decir eso, lo comienza a acariciar para que se sienta seguro. -no hay nada de qué preocuparse.

Él se calmó poco a poco, sintiéndose cómodo entre las mantas, algo que le saca una cálida sonrisa a Mavis.

En esos segundos su sonrisa desaparece, cambiando a una mirada de preocupación y tristeza, Diane la observa con curiosidad y decide preguntar que está ocurriendo junto con breves cacareos.

-solo… no me fue bien hoy, no es como que a nadie… le importe… -responde a su pregunta de manera cortante, abrazando sus piernas y mirando hacia otro lado.

Horas antes de la tormenta, la vampira salió de la habitación después de lo sucedido respecto a su padre, ella no quería ser vista por los huéspedes que anteriormente la juzgaron así que apresura el paso.

Al llegar a recepción, nota que algunos monstruos seguían en tratamiento por las heridas provocadas por los soldados, otros simplemente estaban sentados con miedo a que les pase algo o que ocurra otra cosa en este lugar, la vampira tuvo que ver con impotencia y culpa a las armaduras recogiendo los diferentes cadáveres esparcidos por el hotel, incluido al pequeño y a su madre, quienes aún goteaban un poco de sangre.

A pesar de todo, ella sigue su camino hacia la zona medica del hotel, captando rápido las miradas de la gente, una mirada de terror hacia ella, otros de furia por sus familiares o amigos muertos por su culpa.

Los susurros no se hacían esperar tampoco, notándose a la vista, cosa que pone nerviosa a la vampira, adelantando su paso y evitando a toda costa las miradas.

Jonathan sigue en tratamiento, aunque sea complicado aún hay forma de que se salve, sin embargo, le tomara más tiempo.

El doctor que lo analiza observa desde lejos a Mavis, aterrándose un poco.

-oh demonios… -entre susurros se acerca hacia ella, intentando aparentar estar calmado. -disculpe, pero no puede pasar ahora mismo. -menciona de forma seria pero cordial.

Dos guardias le bloquean el paso a la chica, quien estaba confundida ante esto.

-vamos Doctor Gillman, usted me conoce muy bien. -menciona ella de manera amable, aunque se nota que lo intenta por la presión que lleva encima. -solo vine a ver a Johnny, todos saben que es mi novio…

-aunque tenga razón no puedo dejar que se acerque a el- dice el anfibio con seriedad.

-… ¿porque no?

-el paciente tiene heridas graves, su vida depende de un hilo ahora mismo, y a pesar de que la conozco de toda la vida y me agrada, ahora se considera una amenaza latente para el propio paciente y para todos. – explica el doctor ante Mavis, quien siente como su corazón se parte en pedazos por lo que ha mencionado.

-pero yo… -intentaba explicarle, pero los guardias la interrumpieron bruscamente, dando un paso hacia ella.

-señorita, le pedimos que se aleje de la zona ahora mismo -ordena la armadura con total seriedad ante ella.

La vampira dio lentos pasos atrás, se sentía destrozada por dentro ahora mismo, Gillman lo notaba, sintiéndose mal por ella, más por las palabras que salieron de su boca:

-no era yo… -decía cortante, soltando lágrimas.

El doctor tenía que decir algo, el problema fueron las selecciones de palabras, no quería darle más malas noticias o también podría correr el riesgo de herirla.

Mavis antes de irse observo la clínica, notándose para Gillman que está usando su supervisión para ver como esta su novio, la cual no se encontraba en buenas condiciones todavía, aunque seguía respirando no cabía el hecho de que le dolía mucho a la chica, sin duda le hacía sentir culpable.

-lo lamento mucho linda, si fuera por mi si te dejaría pasar, te conozco bien y entiendo que nunca fuiste una asesina- menciona el doctor, intentando animarla.

Sin embargo, ella no quiere escucharlo.

-espero no haberle quitado mucho de su tiempo... -al decir eso, procede a marcharse con el peso de la culpa y angustia.

Ya no tenía caso seguir insistiendo por verlo, le negaron la entrada porque la consideraban peligroso para el mismo lugar, ella pensaba que tal vez una bebida podría animarla de toda la ansiedad que provocaba ver la reacción de los monstruos hacia su persona.

Para su buena o mala suerte, algunos estaban en la cafetería del hotel, sentían lo mismo que todos aquí: con miedo y frustración, por lo menos se ven un poco calmados, algo que sube un poco sus ánimos.

Al sentarse en una mesa, el camarero fue con ella para pedirle la orden, aunque estaba nervioso al verla no lo culparía ya que estaba temeroso de la vampira.

-me podría dar solo una bebida: lo que sea, agua, sangre o incluso malteada por favor… -Ordenaba Mavis de manera tranquila para aparentar estar bien, por supuesto el señor con nerviosismo procede a traerle su orden.

En el tiempo de espera, la vampira se encontraba reflexionando un poco sobre todo lo que ocurría a su alrededor, los monstruos se alejaban de ella por el terror que sentían, en estos momentos se encontraba sola debido a que Hank y Pedro están atendiendo a Wendy con ayuda de Blobby.

La ansiedad subía más al ver a familias alejando a sus hijos de ella por simplemente cambiar a su lado, posiblemente los intentan proteger y cuidar de lo que parece ser la misma vampira.

Entre tronadas de dedos y golpeando la mesa usando los dedos de forma rápida, una voz le habla:

-veo que usted esta nerviosa señorita Mavis.

Ella voltea a verlo cuando lo reconoce al instante, tratándose del mismo Quasimodo.

Está claro que verlo la alarma un poco.

-más vale que llegues al punto, no me siento cómodo hablando contigo después de lo que trataste de hacer en mi cumpleaños. -le responde Mavis con seriedad, sin embargo, no estaba enojada con él.

-por favor cálmese, solo quería saber cómo ha estado después del incidente de hoy -dice el chef de manera calmada y elegante, esa forma de expresarse no le genera confianza de ninguna manera.

- ¿se nota que tengo los ánimos por el suelo? – le pregunta sin apartarle la mirada, como si esperara su respuesta.

Justo el camarero le trae la bebida a la vampira, la cual le agradece y empieza a beber un poco.

-Bueno, la gente te teme ahora y por lo que he visto, te negaron la entrada para ver a tu noviecito ¿o me equivoco? -pregunta con curiosidad.

Lo que ha dicho aumenta un poco la ansiedad de la vampira, pero no se dejara manipular, aun así, aprieta un poco el vaso de vidrio, algo que el chef lo nota con tranquilidad.

-te lo pido de buena manera, ¿a dónde quieres llegar con esta conversación? – pregunta Mavis de manera seria.

-le aseguro que nada princesa. -la vampira se confunde mucho por llamarla de esa forma, aun así, continúa hablando. – solo es curioso de cómo se está tomando la situación, no me imagino como se pondría si su novio llegara a morir ya que seguramente volvería a perder el control de sí misma… -decía un poco triste.

Cada palabra que salía de su boca le preocupaba de poco a poco.

-las personas seguirían con miedo, incluso la odiarían por más tiempo, eso incluye a tus propios amigos y familiares ya que acabas de herir a la persona que ha estado apoyándote emocionalmente durante la ausencia de tu padre, ¿qué pensaran de usted después de la situación ocurrida? ¿acaso se lo tomaran a la ligera? -preguntaba con falsa preocupación.

La vampira se estaba poniendo nerviosa, su mano empezaba a temblar un poco, sin embargo, intenta no hacerle tanto caso. Se preguntaba a sí misma ¿qué es lo que estaba tratando de hacer al decir esas cosas como si estuviera tan tranquilo?

-pero su padre…. ¿qué pensaría el de todo esto, de la reputación de su hotel que técnicamente tu arruinaste? Te odiaría y se alejaría de ti, dándote la espalda sintiendo el miedo profundo de las acciones que cometiste, posiblemente ya no te ame después de este día. -Mavis se sorprende un poco por lo último que había dicho.

- ¿a qué te refieres? … - preguntaba con curiosidad y miedo.

-el conde Dracula se sentía decaído al momento que llego aquí, se culpaba de lo que habías hecho, de hecho, estaba devastado, si fuera por mí, diría que está decepcionado de ti ahora mismo.

Esta alcanzado un límite ahora mismo, Mavis toqueteaba la mesa con sus dedos debido a la ansiedad de lo que decía, podría pensar que era verdad, aunque otra parte de su cabeza le decía varias veces que posiblemente lo esté haciendo a propósito y que en realidad no pensaría sobre ella de esa manera.

-…el no haría tal cosa…. -intentaba dar su argumento, pero el habla era difícil debido a los fuertes nervios, su mente le atormentaba con los recuerdos al mismo tiempo. -lo conozco bien, el me ama incondicionalmente.

- ¿segura que lo conoces bien? ¿Qué pasa si te equivocas? No solo el, tu novio Jonathan también podría odiarte para toda la vida, si sus padres se enteran de lo que le has hecho perderás contacto con él, separándose sin la posibilidad de que los humanos y monstruos convivan de nuevo, causando que todo lo que paso ayer sea en vano, y todo por lo que causaste hace horas. -explicaba con falsa tristeza.

-…. Ya basta…. -intentaba hablar, pero sentía un nudo en la garganta, al mismo tiempo que trataba de pensar en otra cosa para ignorar a Quasimodo.

-siéndole sincero, es mejor que ese chico muera que descubrir la cruda verdad de que su novia casi lo mata… -decía con tranquilidad, cosa que fue el punto de quiebre para la vampira:

- ¡cállate! … -golpeaba el vaso con fuerza contra la mesa. -¡cállate ya! – reclamaba, repitiendo la misma acción una y otra vez, levantándose rápido para mirarlo con furia. ¡tú no sabes cómo fue mi vida, todo lo que tuve que pasar, no me conoces... -exclamaba ante él, al mismo tiempo golpeando toda la mesa con el vaso. - ¡así que mejor cállate la maldita boca y déjame tranquila, maldito pedazo de mierda! – al gritarle lo último destruye toda la mesa con el último golpe.

Quasimodo se sorprende un poco por esa acción, todos los presentes se dieron cuenta de ese pleito, viendo a Mavis seriamente, otros solo estaban asustados.

La vampira lo miraba enojada entre suspiros, en ese momento se dio cuenta de lo que había hecho con la mesa y en cómo había reaccionado, alzaba la mirada hacia los monstruos quienes susurraban entre ellos, alcanzó a escuchar que la criticaban:

-que niña tan grosera.

-debería darle vergüenza.

- ¿Qué pensaría su padre sobre todo esto?

-ella necesita modales.

-no es correcto que la hija del gran conde Dracula se comporte de esa manera.

-no es de esperar de alguien que ha matado a una pobre madre y a su pequeño.

Ella hiperventilaba por cada critica que escuchaba, sentía que no era justo, al ver la Quasimodo las emociones dentro de su mente se dispersaban como flechas, revolviéndose uno por uno.

- ¿entiende mi punto ahora, princesa? -preguntaba con la misma tranquilidad.

La chica ya irritada de la provocación que hacía pensaba en golpearlo, sin embargo, al apretar el puño sintió un pequeño ardor en toda su mano, esto se le hizo muy extraño ya que los vampiros no sienten dolor al menos que sea por una estaca o el ajo, al ver su palma estaba estupefacta:

Restos de vidrio estaban incrustados, haciéndola sangrar al grado de gotear un poco, parece indicar que ella apretó el vaso de tal manera que se había roto.

No podía creer lo que acaba de hacer, de nuevo armo un revuelo, pero tampoco era su culpa en sí, las miradas de los monstruos que la juzgaban sin cesar la carcomían por dentro, entre respiraciones rápidas se dio cuenta que las mismas personas se sorprendían por su apariencia que, para sus ojos, las pupilas de la vampira volvieron a tener ese tono rosado brillante, sin duda era una mala señal para ellos.

Con toda la vergüenza que pudo sentir, le lanzo los restos de vidrio que estaban aun en su mano a Quasimodo para después largarse enojada y con dolor hacia su habitación.

Regresando al presente, Diane estaba preocupado por ella ya que no se veía tan bien, incluso notaba las pupilas rosadas.

Por su lado, Mavis le daba vueltas los recuerdos de lo que paso hace rato con Quasimodo, pareciendo que se estresaba cada vez más que hasta suspiraba más rápido.

- ¿Y si tal vez tenga razón? ¿si soy una mala persona en realidad? ¿si Jonathan muere por mi culpa? -se formulaba esas preguntas mientras miraba sus manos temblorosas. - ¿p-porque me está pasando esto?... -se preguntaba sintiendo mucho temor en si misma al mismo tiempo que sus ojos sacaban liquido rosa como si fueran lágrimas, ni hablar de la boca y fosas nasales ya que ocurría lo mismo.

La gallina intenta tranquilizarla, sin embargo, le asustaba un poco la apariencia que tenía en la cara, más cuando se sacudió la cabeza de la nada.

Ella sintió un fuerte ardor dentro de su piel al mismo tiempo que seguía en sus pensamientos, reproduciendo lo que había ocurrido una y otra vez, no se explicaba el porqué de la situación, de repente se levantó y fue al baño para lavarse la cara.

Diane al verla irse empezó a cacarear, preguntando qué es lo que ocurría exactamente.

-n-no debe ser casualidad que haya reaccionado así de repente, debe haber una explicación lógica ¿estoy en lo cierto?... ¿verdad? -preguntaba con nerviosidad mientras se lavaba la cara para quitar todo el líquido rosa y de paso distraerla del ardor que sentía.

Su mente le dio una idea entre tantas lavadas de cara usando el agua de su lavabo, al detenerse de hacer lo que hacía y mirar por un momento la ventana de su habitación comienza a reflexionar por un momento, ni su padre le dice lo que le ocurría o porque Van Hellsing llego al hotel a pesar de que estaba oculto en el bosque, ella decide que es hora de hacer algo respecto al tema: investigar ese liquido rosa que había mencionado el cazador y descubrir de una vez por todas lo que estaba ocurriendo.

- ¡ya sé que hare! - dice eso con total seguridad al mismo tiempo que golpea con fuerza el lavabo, cosa que alarma un poco a Diane.

Estaba confundida por verla empacando dinero que había dado su padre por sus viajes que ha hecho en el pasado gracias a la asociación vampírica, incluso observaba con atención la tarjeta que ella tenía guardado:

"puedes encontrarlo todo en Hawái"

-si ellos fueron ahí, ¿Por qué yo no haría lo mismo? -preguntaba Mavis, refiriéndose exactamente en salir de sus hogares para ir a un país o estado.

En eso, ella abre la ventana de su habitación, dejándose entrar mucho viento que hacen volar las cosas que tenia en sus closets, incluso la fría lluvia entraba sin cesar.

Esto asusta mucho a la gallina, quien cacarea mucho e intenta detenerla para que no se vaya del hotel.

-déjame Diane, lo debo hacer, debo descubrir porque me esta pasando todo esto, debo descubrir que es lo que mi padre oculta… -al terminar la oración, volteo a ver el pasaje cubierto de niebla por las fuertes tormentas. -por favor cúbreme en esta...

Rápidamente se lanzó al largo vacío al mismo tiempo que los truenos sonaban con fuerza, Diane se sentía asustado y no sabe que hacer.

Por su parte la vampira se transforma en murciélago y así empieza a volar con todas sus fuerzas hasta elevarse por completo en el cielo, alejándose por completo de su hogar y de todos.

El fuerte y frio viento soplaba con gran ímpetu y la lluvia aumentaba con frecuencia, aunque los truenos sonaban con fuerza no le importaba ni un poco a Mavis, ella estaba concentrada en seguir volando a pesar de que se veía muy nublado.

Sus pensamientos dan vueltas en su cabeza poco a poco, las dudas eran mas evidentes: ¿estará haciendo lo correcto? ¿no estará arruinando todo de nuevo al tomar esta decisión? ¿Johnny pensaras que los estoy abandonando?

La vampira se estaba desconcentrando en su vuelo al darle mas prioridad a sus dudas, que por alguna extraña razón seguían apareciendo mas:

¿y si Johnny pierde su esperanza y muera al darse cuenta que no estuve a su lado? ¿y si Quasimodo tenia razón? ¿acaso ellos se alegrarán de que me largue?

- ¿acaso… mi padre ya no me querrá? …. -su respiración aumentaba cada vez mas, la presión del fuerte viento le estaba tapando las vías respiratorias, no se esperaba que volvería a sentir ese inmenso dolor que retumbaba su cabeza.

Al unísono de los truenos, el cuerpo de la vampira se comenzaba a glitchear de tal manera que sus quejidos de dolor se distorsionaban un poco, su forma pasaba de ser de un murciélago a humano y viceversa, aunque trataba de controlarse era inútil, los recuerdos van y venían, se sentía que se ahogaba.

Ella se esforzaba para respirar, sin embargo, un aeroplano choco con ella con una velocidad increíble, estrellándose con la ventana, por suerte no la rompió debido a su forma de murciélago.

Los pilotos estaban sorprendidos por ver otro murciélago llegar a una máxima altura, lo veían frente a frente boquiabiertos.

El murciélago los alcanzo a mirar con esfuerzo, el copiloto le da ansiedad notar las pupilas del animal, que estaban cubiertas de un fuerte color fucsia.

-no pasare por esto de nuevo, ya me ha hipnotizado un murciélago así antes -reclama el hombre asustado.

Antes de que pudiera tomar cartas en el asunto, el cuerpo del murciélago se vuelve a glitchear de tal forma que vuelve a su forma humana, por supuesto que estaban impresionados, aunque el viento la haya movido arriba del vehículo aéreo.

Mavis seguía luchando por respirar, pero también intentaba agarrarse de algo para que se detenga, lamentablemente el glitcheo aumentaba de tal manera que se soltaba de cada parte del avión que intentaba ponerse a salvo, la vampira se retorcía del profundo ardor que sentía en todo el cuerpo, los vómitos y el escurrimiento del liquido rosa de su cuerpo se hicieron presentes.

Tocia con fuerzas mientras sentía el fuerte frio en todo su cuerpo, era una tortura sin duda alguna, ella se sentía aterrada en esos momentos, finalmente golpeándose la espalda por el ala de atrás, causándole al vehículo un pequeño rasguño.

Ella al ver debajo de su cuerpo se alarmo mucho, aunque su vista estaba borrosa sabia perfectamente que caía desde una gran altura en los cielos.

Cuando se iba a transformar ya no podía, algo raro había ocurrido y ya no tenia la capacidad de ser un murciélago, al darse cuenta de eso comenzó a aterrarse demasiado a tal punto de comenzar a alterarse.

Deseaba con todas sus fuerzas transformarse de nuevo en murciélago, pero lo que mas deseaba es no morir por lo que estaba ocurriendo en su cuerpo.

- transfórmate, transfórmate…. Te lo ruego… -entre lagrimas se agarraba la cabeza, de repente su cuerpo comenzó a brillar en un tono rosado al mismo tiempo que sentía de nuevo el fuerte ardor.

Comenzó a gritar muy fuerte por todo el dolor que sentía, el brillo emanaba mas, aunque eso causo que se forme un portal del mismo color, succionando a la vampira y lanzándola en un bosque lejos de donde estaba antes.

Las ramas de los pinos chocaron con la chica, propinándole varias heridas, al final se estrello en el suelo noqueándola.

De la boca comenzó a escurrir un poco de ese liquido rosado que tanto le torturo, manchando un poco el suelo.

Mavis ahora esta alejada de su hogar ….