VIII. COMPAÑIAS

Las aves cantan anunciando de esa manera la puesta de sol y la calma de las nubes nubladas a pesar de las tormentas, por fin todo se había tranquilizado ya que en su lugar suena un relajante silencio entre la naturaleza.

Las ardillas ya comenzaban a recolectar nueces, los pequeños polluelos recibían alimento por parte de su madre y algunos animales como los venados se encontraban disfrutando sus porciones de alimento tales como el pasto.

Un pequeño ciervo se separa de su manada para buscar mas comida, entre búsquedas encuentra algo que lo asusta un poco, sin embargo, al pequeño le da la suficiente curiosidad para acercarse e investigar a esa extraña criatura.

El animal comenzó a olfatear lo que parecía ser una mano, al terminar de hacerlo observo con cuidado el brazo de esta y el cuerpo completo, la cual resulta ser el cadáver de Mavis las cuales sus ojos son blancos en su totalidad, ni hablar del liquido rosa que salía de su boca.

El ciervo lamio un poco los dedos de la vampira, en consecuencia, el cuerpo empieza a glitchear un poco, finalmente como un fuerte golpeteo en el pecho se tratará, Mavis se levanta de forma repentina al mismo tiempo que grita un poco, comenzando a hiperventilándose mucho ya que intentaba respirar todo el oxigeno posible.

El pequeño se asusta mucho por esa reacción tan inesperada, tanto que alertan a toda la manada de venados, terminando por huir despavoridos junto a la mayoría de animales.

La vampira intento aguantar las ganas, pero finalmente acabo vomitando mucho liquido rosa, al terminar de hacerlo observo anonadada no solo sus manos, si no también su cuerpo entero desde pies hasta tocar su rostro de manera lenta.

-… ¿estoy viva? -pregunta ella sintiéndose aterrorizada, era imposible que eso ocurriera ya que sintió la muerte por varias horas.

Justo en esos instantes se puso muy nerviosa, parecía que sentía miedo de olvidarse algo, sin perder tiempo empezó a revisarse tocando partes de su ropa, encontrando con un pequeño bolsillo el cual metió su mano para sacar la tarjeta que tenia su padre y su madre acerca del lugar donde se conocieron: Hawái.

Mavis al verla se sintió tan aliviada que volvió a acostarse en medio del césped mojado.

- oh gracias a dios… por lo menos no te rompiste. -susurraba suspirando poco a poco para calmarse.

Después de varios segundos en esa posición, se sentó y observo todo el entorno en donde se encontraba para saber donde estaba exactamente, al levantarse tenia dificultad para hacerlo debido a que sus piernas no le respondían, esto se le hacia raro sin duda alguna, pero, aun así, con un poco de tambaleo logro hacerlo.

El ciervo la observaba con miedo desde los arbustos, miraba con detalle como ella analizaba su alrededor con total confusión.

Al intentar dar un paso hacia adelante comenzó a sentir un ardor horrible, al revisárselo y bajar un poco su media se dio cuenta que la piel de su pierna, esta era de un profundo color negro junto con grietas rosadas.

-santa rabia… esto no se ve todos los días. -decía de forma seria y angustiada, sintiendo aun el ardor.

Por suerte para ella, descubre que el cielo sigue nublado y aunque este saliendo el sol, los rayos de esta no impactaran con la vampira debido a la cantidad de nubes que hay, solo era cuestión de evitarlo y listo. El problema es que al juzgar por los grandes pinos y el gran barranco que esta frente a ella seguramente el hotel este muy lejos ahora, por lo tanto, ella ya no tiene posibilidades de regresar.

-demonios… -Mavis voltea hacia atrás para ver un posible camino para encontrar algún pueblo o lo que sea mas cómodo que un bosque. -… bueno, al mal tiempo buena cara ¿no? … ¿así va el dicho? sinceramente ya no me acuerdo. -en eso salta e intenta transformarse en murciélago.

Algo anda muy mal, no logra hacerlo por una extraña razón, en su lugar se vuelve a glitchear y lo peor es que al no transformarse causa que caiga a un camino cuesta abajo, golpeándose con varios pinos y rodando un poco, finalmente golpeándose la cabeza con una roca.

- ¡maldita sea! -grita mientras se levanta y se soba mucho la cabeza, ese golpe le había dolido demasiado

En eso nota que su brazo también le arde, al observarlo se pone mas nerviosa, el mismo color negro sigue presente desde su muñeca hacia su codo, las mismas venas rosadas la cubrían poco a poco.

-este día no podría empeorar ¿verdad? – se pregunta a si misma ya estresada por las situaciones presentadas, al ver hacia adelante se da cuenta que el camino se ve mas claro, cosa que al menos agradece. -no pasa nada Mavis, solo debes dar una larga caminata por el bosque, la diferencia es que tu tía Lydia no te va a reclamar por hacerlo sin el permiso de salir. -al decírselo a ella misma para calmarse comenzó a caminar con dificultad hacia un rumbo fijo.

Todo se sentía tranquilo a pesar de todo, los pájaros cantaban y la vampira suspiraba su aroma con calma, algunas flores como los girasoles le daban un buen toque, esto si era muy placentero y le daba ánimos para seguir caminando, aun con todo lo maravilloso de la naturaleza los dolores de cabeza no la dejaban continuar, pero hacia el esfuerzo para hacerlo.

Los minutos pasaban rápido a cada paso que daba por el camino lleno de pinos, sin embargo, un ruido extraño se hace presente en los arbustos, la vampira se da cuenta gracias a su poder auditivo, volteando de manera alarmante hacia esos dichos arbustos, intenta mirar todo de manera atenta pero solo se oye un total silencio, cosa que la confunde mucho.

-espero que eso sea mi imaginación… -susurraba de manera nerviosa, no quería que sucedan mas problemas.

Ya a punto de volver a su camino el sonido se hace presente de nuevo, ahora notando que los arbustos se movían, dándole la conclusión de que había algo ahí que posiblemente la ataque, lamentablemente para esa "cosa peligrosa" ella estaría preparada para ese tipo de situaciones, demostrándolo con sus ojos iluminados de un fuerte celeste mientras levantaba sus manos.

Los ruidos se oían mas cerca y fuertes, tanto que Mavis decidió atacar primero agarrándolo fuerte usando la telequinesis y elevándolo para verlo mejor, al verlo mejor se asusta mucho.

Resulta que la criatura que tanto la seguía mientras hacia ruido con los arbustos era el mismo ciervo que la encontró en el bosque, el pequeño se estaba torciendo del dolor y eso le preocupaba mucho a la vampira, finalmente soltándolo.

Mavis se sentía nerviosa de que el animal este hiperventilando por lo que le había causado, no sabia que hacer, era como si se paralizada por completo, aunque estaba recuperando el aliento no quita el hecho de que le atemorizo el pensamiento de que si no se hubiera dado cuenta de que era un pequeño ciervo lo hubiera matado.

-p-perdóname por favor, yo no sabia… -intento disculparse con el sintiéndose muy ansiosa, acercándose poco a poco.

El animal por fin recupero el oxigeno, levantándose con esfuerzo, algo que le da un gran alivio a la chica.

El ciervo la mira con pavor y se aleja de ella, por supuesto que la misma se da cuenta de eso.

-calma, entiendo que sufriste un poco por lo que hice, pero juro que no te lastimare mas. -intentaba decirlo de forma calmada, pero seguía con el sentimiento de ansiedad.

El pequeño lo piensa un poco, sigue inseguro si lo que ella dice es cierto.

Mavis rápidamente piensa en como podría convencerlo, dándole la idea de darle un poco de pasto como comida, sin perder el tiempo ella arranca un poco de esta y se acerca mas.

-tranquilo, tranquilo… -al decirle eso con voz dulce se lo pone en el suelo. -mira, esto es para ti, es comida… solo debes confiar en mi por favor... -intenta convencerlo, lo malo es que empieza a sentir su visión borrosa, por lo que se frota los ojos mientras sacude un poco su cabeza, por suerte se le desaparece ese problema.

El animal al verla así decide acercarse al pasto que tenia en frente, de manera lenta lo olfatea para después darle varias mordidas, dándole indicios a la chica de que había aceptado sus disculpas.

-perfecto lindura, ya no te molestare mas. -al decir eso, la vampira sigue su largo camino, un poco avergonzada de lo que le hizo.

El ciervo solo lo limita a verla irse, ya que le da curiosidad hacia donde va decide seguirla.

Las horas pasaron rápido y lo peor es que aun no encuentra algo en este gran bosque en las que se encontraba, aunque la naturaleza le da un poco de ánimos para continuar, es lindo para ella ver como volaban las aves o como las ardillas trepaban los arboles para escabullirse en sus casas, este ambiente tan calmado le permite a Mavis meterse en sus pensamientos.

Ella le preocupaba su padre y Jonathan, ¿Cómo se sentirá ellos al respecto de que se fue? Se preguntaba, también le abundan pocos recuerdos de cuando tenia 114 años, con solo recordar esos momentos que la pasaba junto con sus amigos le ponía nerviosa por una extraña razón.

Su brazo y pierna seguían ardiéndole como el demonio, era un sentimiento pesado y horrible, tanto que a veces se detenía para sobarse esas zonas del cuerpo.

De manera inesperada para ella, siente algo mojado y pegajoso rosando su brazo, confundida concentra su mirada hacia la causa de esa rara sensación, llevándose un gran susto de sorpresa al ver al mismo ciervo de hace rato quien estaba a su lado, pero ahora se alejo rápido por esa reacción.

- ¡¿sigues aquí?! – grita sintiendo un susto de muerte.

El pequeño animal solo la observa fijamente, moviendo su cabeza a modo de curiosidad, aunque eso le provoque mucha ternura a Mavis, no se manipulara y sigue interrogándolo:

- ¿estas solo? No lo creo ya que eres muy pequeño para solo en medio del bosque, te aseguro que tus padres están preocupados por ti.

A pesar de sus palabras, el ciervo ni se inmuta, permaneciendo parado en el mismo lugar, siguiendo con su mirada.

-vamos pequeño, corre lejos. -el animal ni se inmuta. -corre hacia la libertad de sentir aire fresco. – al intentar convencerlo de que se vaya comenzó a sentir de nuevo el ardor, al intentar sobárselo le ardía mas, cosa que impedía tocárselo ni siquiera.

La criatura se acerco un poco y le lamio el brazo donde tenia la mancha negra, lo cual la chica lo observa aun confundida y con lagrimas en los ojos debido al inmenso dolor de su pierna y brazo.

-tu... ¿de verdad quieres venir conmigo? ¿hacerme compañía? -pregunta con confusión.

El animal solo le responde con una lamida en la mejilla, cosa que la conmueve mucho.

-yo…no se que decirte…. – se lo dice un poco shockeada por quedarse con ella. -de verdad, muchas gracias pequeño ciervo. – se lo dice mientras le acaricia un poco la cabeza. – realmente lo aprecio.

Sin perder el tiempo dos se embarcaron de nuevo en la ruta en busca de algún refugio o lo que sea que este mejor que dormir entre los pinos, en estas horas que seguían pasando Mavis sentía ardores fuertes en el brazo, sin embargo, el ciervo le ayudaba a amortiguarlos lamiendo mucho su brazo o su pierna, cosa que le agradecía.

Los rayos del sol eran cada vez mas fuertes y bloqueaba algunas partes del camino por su culpa, la vampira se irritaría mucho por esas complicaciones, pero por suerte no ocurrirá ya que su compañero le hacia sombra para que pueda escabullirse fácilmente ya que el notaba como alguno de esos rayos quemaron un poco la piel de Mavis.

No importa los problemas, ellos dos siempre continuaban su pequeño viaje y eso le parecía curiosa a la vampira, en un momento observo curiosa al pequeño animal que tenia a su lado.

El ciervo saltaba emocionado, parece que le encantaba acompañarla y ayudarla, ella sabe que la consideraba su compañera y eso la conmovió de nuevo.

Mavis jamás se sentía tan tranquila en muchos años, es algo que de verdad agradece ya que nada ha salido mal en este tiempo.

Ella piensa en algo entre tanta caminata. -oye ciervo, creo debería ponerte un nombre a pesar de que nos conocimos hace unas horas. -se lo propone con amabilidad.

El pequeño se detiene y la mira de manera atenta.

- ¿que tal si te llamo Floppy? Es lo único que se me ocurrió, perdón si no te gusta. -dice con un poco de vergüenza, sin embargo, el ciervo se conforma con eso, lamiéndole la mano.

Ella sonríe al respecto, demostrándole su amistad con una acaricia en la cabeza.

-gracias por ser mi amigo Floppy.

El solo se apoya en sus piernas en forma de abrazo.

Algo extraño ocurre, interrumpiendo la tranquilidad del lugar, Mavis siente de manera repentina que de su nariz escurre mucho liquido rosa, al limpiarse y verlo se empieza a alarmar; los malos recuerdos que se había olvidado hace rato comenzaron a dar vueltas en su cabeza, tanto que le empezó a darles fuertes migrañas.

Tanto su boca como sus ojos empezaron a escurrir el mismo liquido de antes, al grado de cubrirse la cabeza por el dolor que comenzó a sentir, Floppy la observaba aterrado como se apretaba la cabeza mientras la sacudía un poco con la esperanza de que se vaya el dolor.

Sus vómitos no se hacían de esperar, el suelo era un charco del mismo color rosado que tanto atormentaba a la chica, el ciervo intento ayudarla lamiéndole el brazo como siempre lo ha hecho para tranquilizarla, sin embargo, esta vez era diferente.

Mavis volteo hacia el para mirarlo bien, el pobre animal tuvo que ver como las pupilas de esta se volvieron de un color fucsia fuerte, se veía muy asustada de algo que el ciervo no comprendía, no paraba de escurrir liquido ni cuando hiperventilaba mucho.

Tal ves fue un error separarse de la manada, si tan solo no hubiera sentido la curiosidad de investigar el cuerpo de la vampira… bueno que se puede decir; ya no hay marcha atrás.

La profunda oscuridad de la noche habita el lugar, el silencio abunda con fuerza, animales como los grillos comienzan a cantar, un gran rastro de sangre cubre todo un camino, de tal manera que se veía como si el mismo demonio haya caminado entre nosotros, en este caso en particular fue diferente.

Mavis daba lentos pasos hacia el mismo rumbo que había tomado desde siempre, su mirada estaba en blanco, tanto su cara como todo su cuerpo estaba cubierto de sangre oscura y fresca, sus manos le temblaban mucho mientras que su corazón palpitaba sin cesar y su boca no paraba de escurrir gotas de ese liquido rojo, el lado positivo es que el ciervo la acompañaba como ya se tenia establecido ¿no es así?

Ella se llevaba arrastrando un cadáver que se pudría al pasar de las horas, de un abrir y cerrar de ojos las múltiples moscas ya rodeaban al cuerpo del que alguna vez fue el pequeño animal acompañando a la vampira.

Mavis lo observaba un poco al mismo tiempo que caminaba, preguntándose varias veces del porque de su situación, se suponía que todo estaba bien, no había ningún problema y todo era muy relajado, ahora mismo no tiene las palabras para describir el miedo, la agonía y el fuerte trauma que sentía en esos momentos.

La calma se volvió un tormento de la noche a la mañana, no tenia ningún sentido que esto ocurriera, jamás lo tuvo.

Los recuerdos de lo que había ocurrido la torturaba a cada paso, en como comenzó a verlos de nuevo: los pueblerinos de aquel falso pueblo que su padre monto para que no saliera mas, había algo diferente en ellos esta vez, eran mas agresivos y se le caían trozos de carne al avanzar, aunque le haya quitado la "mascara" para revelar que realmente eran los zombis no fue el caso, lo único que logro ver era el hueso con la piel carcomida acompañado de varias larvas.

En un momento ella se detuvo observando un árbol cerca, al acercarse a el junto al cadáver comenzó a excavar un hoyo, la cual coloco con cuidado al pequeño ciervo.

Al mirarlo de esa manera siente mucha impotencia por lo que le acaba de hacer, los recuerdos regresan al momento de mirar sus manos llenos de tierra y sangre; el pequeño intentaba huir de ella, sin embargo, al atraparlo le mordió el cuello mientras se lo rompía con tal magnitud que salpico mucha sangre. Mavis apretó sus puños con mucha ira hacia ella misma y sin perder el tiempo, empezó a enterrarlo rápido.

Sus emociones se mezclaron en ese momento de ansiedad, acaba de matar a un animal inocente que decidió acompañarla en este viaje, no pensó que las cosas cambiarían de esa manera tan trágica, se arrepiente mucho de lo que hizo y ya no sabia que hacer.

-perdóname. -dijo con mucha tristeza, dejando caer una rosa marchitada al mismo tiempo que sollozaba mucho.

Sin mas que hacer continuo su rumbo hacia adelante, con todo el pesar que pudo sentir, lo que hizo no tuvo perdón y siempre se formara esta pregunta en su cabeza: ¿que es lo que le ocurría realmente?

Al menos encontró un arroyo para poder limpiar sus manchas de sangre, al hacerlo noto el gran amanecer que se avecinaba, donde a su lado se encontraba lo que estuvo esperando por muchas horas, por fin encontró un pueblo.

Tal ves haya esperanza para Mavis ya que a pesar de todos los problemas siempre deberá haber una luz de esperanza, solo el tiempo lo dirá.