IX. EL PUEBLO
Estoy agradecida con Jonathan por mostrarme el amanecer en la azotea del hotel, ahora con verlo la segunda vez me hace sentir esperanzada, todo el día y toda la noche de estar caminando valieron mucho la pena y no es lo de menos ya que estaba mas que cerca para llegar al pueblo.
Agradezco mucho al ciervo por acompañarme, muy en el fondo pienso que el me guiaba al camino correcto, como desearía que estuviera aquí para contemplar esto conmigo, al volver al árbol donde se encontraba enterrado y verlo por ultima vez antes de que los rayos del sol cubran el lugar me agache y coloque mi mano, a modo de despedida y de perdón por todo lo que ocurrió, me hubiera gustado que las cosas salgan de otra manera mas calmada pero desafortunadamente no fue así.
La sensación de ardor volverá tarde o temprano, necesito estar preparada para cualquier cosa, no quiero asesinar a nadie de nuevo y francamente me da mucho temor las cosas que puedan pasar de ahora en adelante respecto a ese liquido rosado y escamoso que tengo en el interior.
Partí rumbo hacia el pueblo lo mas rápido que pude, debería sentirme aliviada, pero fue lo contrario; no dejaba de pensar en ese pobre animal, no pensé que me sentiría tan… angustiada.
No cabe duda que lo extrañaba mucho, ese sentimiento de tristeza e impotencia jamás lo sentí antes, ni en los tiempos cuando mi tía Lydia estaba a cargo del hotel, de alguna manera siento un profundo vacío en mi pecho, sin darme cuenta mis lagrimas rosaron mis mejillas de nuevo ¿acaso estoy llorando?
Se supone que este dolor de la perdida pasaría rápido pero ahora me estoy comportando como un humano, comencé a llorar mucho a medida que daba lentos pasos, mis pensamientos contradicen lo que era originalmente mi objetivo, de repente pensaba mucho en mi familia; en Johnny, Frank, Eunice, Wayne, Murray, Wanda y en mi padre Drácula.
Los extrañaba mucho, no quería dejarlos solo necesitaba investigar de lo que me ocurría, estoy dudando ahora si es correcto lo que estoy haciendo.
- ¡oye niña, quítate del camino! -un hombre me grito enojado, causando que salga de mis pensamientos.
Le hice caso a su orden y me aparte a lado de lo que parece ser un coche celeste muy bonito, esa persona avanzo rápido, nos cruzamos miradas en ese momento.
El hombre al observarme bien, hizo una mueca de desagrado y comento algo que me helo la sangre:
- ¿Por qué mejor no dejas de ser una marica y te consigues un trabajo? Maldita muerta de hambre.
Vi como se marchaba lejos al mismo tiempo que entraba al pueblo, no pude decirle nada al respecto y se que lo dijo juzgando mi ropa, aun así, no es excusa de que me ofendió mucho.
Al limpiar mis lagrimas con el brazo me di cuenta que ya estaba en la entrada del lugar, al observar bien me percate de que había muchas personas frente a mi: algunos hacían las compras, otros salían de la escuela o van a comer y beber en un bar, me sorprendía todo esto ya que es mi primera vez en un pueblo, ni siquiera podría calmar los nervios que sentía, tal ves algo me ayude a animarme por la perdida del ciervo.
Es mejor mas temprano que tarde ¿verdad? Comencé a explorar el lugar con mucha curiosidad en como se comportaban las personas a mi alrededor y sus actividades diarias, los lugares que había dentro del pueblo eran espectaculares a la vista; las estructuras como las casas, la biblioteca, la escuela y los restaurantes se veía lindo y podría tener un buen ambiente, aunque sus colores estén un poco opacos.
En medio de mi sentimiento de alegría note rápido que el sol ya estaba cubriendo todos los edificios y no había ninguna sombra a la vista para que pueda refugiar de las quemaduras, admito que estaba muy nerviosa en ese momento, debía encontrar una forma de protegerme de los rayos del sol y evitar morir. Ideaba todos los planes posibles, pero no se me ocurría nada, por suerte mía encontré a lo lejos una gran tienda con una pequeña carpa en la entrada, es perfecta ya que haría buena sombra.
Apresure el paso hacia el lugar sintiendo las leves quemaduras en el cuerpo, algunas personas notaron que estaba echando un poco de humo de los brazos, pero finalmente logre llegar a la sombra, fueron ardores pequeños que sentí en esos momentos, pero al menos me estoy regenerando de poco en poco.
En eso volteo hacia esas personas que me estaban mirando con confusión, lo cual les sonreí de manera amable saludándolos.
Pensé que me ignorarían, pero fue grata mi sorpresa verlos saludarme de la misma manera, aunque de forma lenta, supongo que seguían anonadados por ver a una persona quemarse por el sol, será que no habían visto un vampiro antes.
De todos modos, estoy emocionada por entrar a esta tienda en las que se ven muchas cosas como juguetes, ropa, cosas tecnológicas, etcétera.
Al hacerlo, mis ojos quedaron como platos al ver que el lugar es mas grande por dentro, no pude contenerme mas y explore todo usando mi supervelocidad, había todo tipo de ropa como sudaderas, camisas, playeras, pantalones, shorts, ropa de verano, por otro lado, la zona de juguetes era extenso para mi, en el hotel solo son pocos y la mayoría son animales con aserrín dentro, por supuesto que no me quedaría quieta ante todo este deleite para la vista.
Agarraba y observaba cada juguete que se encontraba: carros a control remoto, figuras de acción y muñecas de todo tipo, el ultimo me dio intriga ya que no tenia una desde hace mucho tiempo, exceptuando esa vez que mi padre me regalo uno por completar un examen importante…. Me da escalofríos con solo pensarlo.
Entre todos encontré uno en particular; tenia un cabello corto y liso de color pelirrojo, tenia pecas en las mejillas, un overol de mezclilla azul que en su pecho decía "Good Guy's", debe ser una marca nueva, cosa que me daba mas curiosidad por verlo.
Al sostenerlo firmemente en frente mío le sonreí un poco.
-eres muy extraño amiguito. -le dije tranquilamente, lo cual el muñeco volteo su cabeza hacia mi mientras parpadeaba.
-hola, mi nombre es Chucky ¿quieres jugar? -esas palabras salieron de su caja de voz.
Estaba maravillada con la forma de como hablaba, pensé que ese tipo de cosas ya no las aplican en este tipo de juguetes, podría llevármelo si tuviera el dinero necesario, lamentablemente no es lo que ando buscando en esta tienda así que lo deje en su lugar con cuidado y me fui a ver otras cosas.
Al seguir caminando mientras contemplaba todo lo que se me avecinaba, encontré por fin lo que me ayudara a explorar mas afuera: un sombrero de playa. No soy experta en las combinaciones de ropa, pero me da igual, me llevé uno de color fucsia ya que se me parecía lindo a la vista y se ve que es resistente en cuanto al sol se refiere.
Fui rápido a la caja registradora para pagarlo con mucho gusto, al darle el sombrero al chico que atendía esa área le sonreí.
-solo será eso, esta bien. -al decirlo de manera seria y fría comenzó a consultar el costo del producto con ayuda de una maquina.
-serian 52 dólares por favor.
Saque el dinero del mismo bolsillo que tenia para la tarjeta para dárselo, estaba nerviosa porque no sabia cuanta tenia exactamente, tal ves no me alcance y no tendría suerte.
Saber en ese momento que si me alcanzaba es un gran alivio, al extenderle la mano para darle el dinero, el dio una cara de completo disgusto.
- ¿porque mejor no me lo da con la otra mano señorita? – me lo pregunta con un poco de asco.
Estaba confundida por eso, pero al verme el brazo me di cuenta que aun tenia las manchas negras y agrietadas por ese liquido rosa, lo cual me avergoncé un poco.
- oh si, lo siento. -al disculparme le di el dinero con la otra mano, lo cual lo recibió con mas calma.
-que tenga buen día. -me lo dijo con seriedad, cosa que aun se me hacia extraño, sin embargo, no dije nada para no causar problemas.
Al salir del lugar me sentía mas segura de caminar por las calles sin que el sol me queme, debía dar la primera prueba para saber si fue buena idea comprar el sombrero.
Puse la punta de mi pie justo donde termina la sombra, sinceramente estaba nerviosa y con dudas de que en verdad funcioné, decidí ponérmelo y ahora si tomar el riesgo saltando hacia la calle donde el sol lo iluminaba, apreté los dientes con fuerza mientras cerraba mis ojos sintiendo mucho terror de lo que me podría pasar.
Los segundos pasaron y no tenia ninguna quemadura o siquiera sentido algo, al abrirlos y darme cuenta de que estoy bien me puse tan feliz que salte mucho.
Digamos que fue un gran error ya que regreso el ardor proveniente de mi pierna, tal ves si me excedí un poco con mis emociones porque algunas de las personas me miraban aun con extrañeza, tuve que adelantar el paso hacia alguna farmacia cerca.
Mi cabeza se lleno de pensamientos sobre ese chico y en la forma de como miraba mi brazo, posiblemente me vio la pierna que igualmente tenia la misma condición, tengo que cubrirlos de alguna manera y las vendas podrían servir, no estoy segura de como ocurrió, al despertar en el bosque ya estaba así, me da jaqueca en solo recordar todo lo que me paso al salir del hotel, cuando me glitcheaba sentía que mis huesos se rompían o se estiraban y ya no quiero que todo eso vuelva a pasar.
Debo procurar que mis heridas ya no las vea nadie, justo a tiempo llegue a la farmacia donde entre rápido. el interior era simple con un color blanco como decorado y parecía que llevaba buenos medicamentos, cosa que de por si me daba confianza.
Me quité el sombrero para estar mas cómoda dentro y sin perder el tiempo fui por vendas.
Había algo en este ambiente que no me agradaba, era como si todo se apagara de repente, las personas seguían serias y no había ninguna pizca de felicidad o que al menos se noten tranquilos, me empezaba a incomodar, pero no debería tomarle tanta importancia, por suerte encontré lo que necesitaba para ya irme.
Ya con varias vendas en la mano me dirigí hacia la caja registradora con la intención de cubrir mis heridas lo antes posible, un hombre mayor de cabello rubio al verme rápidamente me atendió sonriéndome de manera tan extraña.
-solo llevara vendas ¿verdad? -me pregunto aparentando amabilidad.
-si señor, solo será eso. -le respondí sonriéndole un poco, aunque en el fondo no me daba buena espina esto.
- ¿que te ocurrió? No te vez muy bien que digamos. -me dice mientras me miraba el brazo, al darme cuenta de lo que hacia rápidamente lo cubrí.
-no es nada importante. -se lo digo con amabilidad.
-se ve que es grave lindura, por eso te podría dar las vendas sin necesidad de pagarme. -el señor ofreció su ayuda, sin embargo, no se me hacia justo algo así por la manera de como me hablaba, es como si quisiera que estuviera con el.
-no se si es correcto, por favor déjeme pagarle. – intentaba sacar de mi bolsillo lo poco que me quedaba de dinero.
-no debes preocuparte, yo insisto. -al decirme eso, me comenzó a acariciar la mejilla lentamente, acción la cual me alarme mucho. - ¿Cuál es tu nombre corazón?
-M-Mavis… -respondí con mucho miedo.
-Mavis, es un bonito nombre. -lo decía en un tono suave mientras me seguía acariciando, se notaba sus lentas respiraciones al hacerlo.
Esto ya era muy incomodo, tuve que hacer algo al respecto ya que era una tortura seguir estando aquí.
-yo… debo irme, te agradezco por las vendas lo digo enserio. -aparto su mano rápidamente de mi cara y agarro las vendas. -me quedaría, pero no tengo mucho tiempo, usted me entiende.
Ya a punto de irme, sentí que me agarraron bruscamente del brazo donde tenia las manchas apretándolo, por supuesto el ardor no se hacia esperar.
- ¡espera! -me grita el señor en un tono agresivo.
Volteo a mirarlo con profundo terror, esto ya era demasiado para mi, me sentía tan alarmada por este sujeto que parece como si me estuviera acosando.
- siento decirte que estas totalmente al descubierto, si me lo permites puedo arreglar eso. -al decírmelo con un tono pícaro me mostro una camiseta blanca y limpia, no me fije bien que es lo que decía en el centro de esta pero no importaba ahora. – te lo regalare sin problemas querida.
El hombre me sonreía sexymente, claro que eso me daba asco, solo agarre rápido la camisa sin mirarlo a los ojos, simplemente no podía estar aquí mas.
Me fui apresurando el paso con el sombrero puesto junto con las vendas y la camisa, saliendo rápido del lugar y dirigiendo mi camino hacia un callejón cercano. Observe bien que nadie me mirara, dándome un alivio enorme de que nadie se encontrara en el mismo lugar que yo, procediendo a sentarme en el suelo.
Comencé a vendarme el brazo lentamente mientras mis pensamientos recorrían mi cabeza: este pueblo tiene algo extraño y lo se porque las personas o por lo menos los adultos se comportan distantes, agresivos, serios o de manera asquerosa, no creería que ellos actuaran como si nada cuando un problema enorme vaya a ocurrir, es exagerado pensar en otras opciones como si alguien de tal fuerza los esta controlando para cubrir todos los problemas que se presenten ahí, debería salir de aquí cuanto antes si no quiero que algo mayor me pase.
Al terminar continúe rápido con la pierna, quitándome el tenis y la media con cuidado, de verdad me ardía como el demonio, demostrándolo apretando mis dientes mientras cerraba un poco los ojos, no cabe ninguna duda de que tenia que seguir con esto; seguí vendándome con mucho cuidado.
Sea lo que este ocurriendo aquí es algo preocupante y no es algo muy seguro permanecer aquí, al terminar de vendarme me coloque la media y el tenis de nuevo, comenzando de nuevo mi rumbo.
Al caminar mas nerviosa, note que en la escuela unos bravucones le estaban golpeando a unos tres niños en la entrada del mismo lugar, era salvaje la manera de como lo hacia, sin embargo, no debería meterme en sus asuntos por el problema del liquido rosa que llevo en mis venas, no quisiera arruinar nada, en su lugar apresure el paso hacia un puente largo que lleva hacia unas vías del tren en el otro lado de esta, es perfecto para irme ya que por medio de mi supervisión observe que una persona esta preparando los empaques para trasportarlos en el mismo vehículo ya mencionado.
Daba pasos rápidos por si acaso de que ocurra algo malo, pensé que estaría aliviada por irme de este lugar extraño, sin embargo, los ataques de ansiedad volvieron: los dolores de cabeza me comenzaron a retumbar de nuevo, se suponía que estaba mejor con todo lo que he explorado, especulé que todo saldría bien, que me levantaría el animo después de lo que paso con el ciervo.
Sentí como mis pupilas de volvían rosadas, me dolía demasiado el estomago junto con el ardor de mi brazo y de mi pierna, tuve que luchar para controlar estos sentimientos y recuerdos estresantes.
-cálmate, cálmate… -me dije a mi misma apretándome la cabeza para que el dolor se fuera. -todo estará bien, solo tienes que respirar profundo.
En un abrir y cerrar de ojos, una soga muy resistente me sujeto del cuello al grado de apretármelo, como si un chasquido se tratara fui tirada al suelo y comenzando a ser arrastrada por el suelo, siendo quemada poco a poco por los rayos del sol debido a que el sombrero salió volando debido al impacto.
Alcance a ver con mucho esfuerzo y sintiendo un profundo dolor que estaba siendo arrastrada por unos chicos en una camioneta roja a toda velocidad.
-daremos unas vueltas. -dijo uno de ellos, quien arranco el vehículo a toda velocidad dando la vuelta al pueblo.
Intentaba liberarme con todas mis fuerzas de la soga que tenia en mi cuello, pero era en vano, mi espalda se raspaba rosando el suelo a tal grado que estaba sangrando, los mismos líquidos rojos hacían un rastro por todo el camino por el que me llevaban.
¿Cómo pudo pasar esto? ¿Por qué me están atacando? No les hice nada en lo absoluto, desde que llegue aquí he intentado tener las libras mas positivas, he sido amable con ellos y ni así les puedo caer bien.
Las miradas de la gente lo demostraban, nadie se atrevía a detener a esos chicos, lo único que hacían es mirarme con una gran seriedad seguido de un gran odio, ellos deseaban verme así por alguna extraña razón.
El oxigeno se me perdía, no podía respirar de ningún modo por culpa de la soga, no podía cortarlos ni siquiera con mis garras, para rematar mi vista se nublaba por cada esfuerzo que hacia para liberarme, justo se me ocurrió una única opción: me transforme en rata, liberándome por fin de esa camioneta roja, al volver a la normalidad todo el cuerpo de ardía como el infierno.
Mi espalda estaba totalmente descubierta, raspada junto con la sangre escurriendo, me estaba quemando por los rayos del sol y mi vista aun no se me aclaraba del todo, sentía tanto dolor que no podía moverme tanto, arrastrándome por la carretera caliente.
- ¡se nos esta escapando! -escuche a uno de las personas dentro del vehículo, causando que den la vuelta hacia mi.
Al detenerse a mi lado, tres de ellos se bajaron rápido y me observaron detenidamente.
-tenemos una buena carnada hoy. -dice uno de ellos sonriendo de manera malvada.
- ¿crees que podrías escapar de este pueblo? – me pregunta de forma amenazante mientras se acercaba lentamente. -primero debemos conocernos mejor ¿Qué te parece si hablamos un poco?
Con mucho esfuerzo me volteé a verlos, no pude distinguirlos bien por lo borroso que estaba, hiperventilaba ya que tenia mucho miedo, estaba confundida de lo que estaba ocurriendo.
- ¿así que eres una vampira? -preguntaba con curiosidad, dando a entender que vio mis colmillos.
- ¡¿que es lo que quieren de mi?! -le grite a todo pulmón, mi estrés aumentaba cada vez mas, ni hablar de las quemaduras de sol.
- ¡primero contesta mi pregunta maldita perra sucia! -me grita golpeándome fuerte en la cara, causando que salpicara sangre.
-eso no funcionara amigo, ellos siempre se regeneran. -uno de ellos se lo menciona al líder, lo cual se le ocurre una idea.
-bien, si no quieres entrar en razón entonces podríamos divertirnos un poco. -al decir eso va hacia su camioneta para sacar algunas cosas.
Uno de ellos me estaba mirando todo el cuerpo, dando lentos pasos.
-oye, ¿porque mejor no nos la llevamos? Aunque sea una vampira se ve muy rica. -en eso sentí como el me agarraba fuerte de las muñecas para después romperme mas la ropa, dejándome mas al descubierto.
Al recuperar mi vista vi con horror al chico quien tenia era asquerosamente mórbido, sentí como me lamia todo el estomago y el pecho, al acercarse a mi cara sonriendo de forma pervertida le golpee en la cara rompiéndole la nariz, por supuesto que retrocedió inmediatamente.
- ¡esa puta me rompió la nariz! -gritaba mientras cubría su rostro sangrado.
Me arrastraba rápido hacia los pueblerinos, quien solo me observaban con completa seriedad.
- ¡alguien ayúdenme! ¡se los ruego, no quiero morir! -gritaba suplicando mucho, estaba muy estresada por todo lo que me pasaba, mi corazón estaba latiendo a mil por hora.
Mi terror aumento cuando ninguna persona se ofrecía a ayudarme, lo único que hacían era mirarme con desprecio y asco, algunos hasta se alejaban de mi.
-vampira asquerosa. -uno de las personas me lo dijo lanzándome comida podrida.
- ¡deberías estar muerta! -uno de ellos me escupió en la cara.
De pronto escuchaba muchos comentarios hirientes por parte de ellos, intentaba evitarlos tapándome los oídos, pero uno de esos bravucones me agarro fuerte de los brazos.
Al intentar defenderme sentí un dolor horrible en mi mano, no podía ni moverlo ya que solo me arrancaba la piel, me acaban de clavar una estaca con tal fuerza que sangraba mucho.
-tal ves no debiste entrar a este pueblo, lo único que logras es arruinar todo, como tu relación que tienes con tu novio o con tu padre. -el líder me lo dijo de forma amenazante.
Esas palabras me dejaron atónita, no entiendo como sabia de mi padre y de Jonathan, al observarlo con mucho temor intente agarrarlo con telequinesis, pero otra estaca impacto contra mi mano, atravesándola con fuerza y clavándose en el suelo, pegue un grito desgarrador al mismo tiempo que sentía como mis ojos lloraban sangre.
-mejor no te esfuerces, lo único que lograras es llegar mas rápido a tu muerte. -me lo dijo el adolescente con suéter rosado sonriéndome un poco.
-oh no, la niñita de papi quiere llorar. -dijo uno de esos bravucones en un tono burlón. - ¿apuesto que quieres que tu mami venga a recogerte no es así? ¿Dónde esta ella? ¿se murió?
Esas preguntas me estaban estresando mucho, se atrevían a hablar de mi madre como si fuera un maldito chiste, incluso se escuchaba que todas las personas presentes se reían mucho sin parar.
Mis emociones estaban mezcladas en estos momentos, sentía mucho miedo, furia, ansiedad y estrés, intentaba liberarme de todas las formas de las estacas, pero era terriblemente doloroso. Sin darme cuenta estaba llorando mucho por el temor que estaba sintiendo en estos momentos.
En ese momento todos los que estaban observándome tenían las pupilas de un color amarillo brillante, cosa que me confundía demasiado, todos sin excepción tenían ese color tan llamativo en los ojos, lo que mas me sorprendió de todo esto es lo que se veía en el fondo lejos de las personas a mi alrededor.
Alguien estaba mirándome fijamente, tenia un traje enteramente plateado con botones naranjas, un pelo totalmente rizado de un color rojo fuerte, su cara era completamente blanca con una nariz del mismo color, sus cejas estaban exageradamente largas y sus ojos brillaban del mismo color amarillo.
El me estaba saludando de manera alegre, cosa que me incomodaba mucho, ya no soportaba mas esta tortura, debo salir de este pueblo sea como sea.
Mire a los bravucones con mucha ira, ellos notaron que mis pupilas eran rosados, sin que ellos se lo esperen me libere de las estacas dejando un agujero en las dos manos, empujándolos fuerte usando la telequinesis, todos estaban sorprendidos por esa acción.
Me levante y corrí tan rápido como pude, mi ropa se caía al suelo, pero por suerte lo agarre a tiempo.
- ¡no la dejen escapar! – ordena el líder, subiendo rápidamente a la camioneta, comenzando la casería hacia mi.
Corría tan rápido como podía, era complicado ya que mi pierna y mi brazo me ardían mucho al mismo tiempo que me sentía muy mareada, esto porque estaba muy débil debido a las quemaduras y las heridas que me han hecho.
Logre recuperar la camisa blanca que me dio ese farmacéutico, no me importa que este sucia sinceramente, me da alivio de que tenga algo que ponerme, al llegar al interior del puente mis piernas ya no me respondieron, obligándome a sentarme en el suelo.
Mis heridas se empezaron a regenerar, pero despacio, jamás creí que me dolería tanto sanar mis quemaduras, odio notar que tendré ese lindo hoyo en mis dos manos, al menos será por un tiempo.
Al ver mi vestido destruido me sentí muy devastada, era la única ropa que tenia disponible por lo de la fiesta cuando decidí hacer la capa que usaría en esa ocasión, tal ves si fue mala idea reutilizar todo lo que tenia en el armario.
Los chicos se estaban acercando, los escuchaba muy cerca, no tuve mas opción que ponerme esa camisa blanca, al ponérmela observe el soporte del puente, podría derribar la parte de arriba para ganar mas tiempo, por otro lado, podría quemarme hasta las cenizas si permanezco expuesta al sol de nuevo.
Tuve que arriesgar con este plan o será mi ruina, es mejor quemada que ser asesinada por estacas.
- ¡ahí esta! -dijo uno de los adolescentes, causando que la camioneta arranque a toda velocidad.
Rápidamente me dirigí hacia el otro lado del puente y me detuve justo donde termina el camino, el sol me volvió a quemar de tal manera que mi piel empezó a tener marcas de segundo grado.
- ¡no escaparas vampira! -dijo el líder con mucha confianza mientras se acercaban.
Con mucho ardor sintiendo en mi cuerpo agarre las estructuras usando la telequinesis, el dolor era insoportable, pero los mire muy seriamente mientras mis ojos brillaban de un intenso color celeste.
- ¡coman tierra estúpidos mocosos! -grite fuerte, moviendo la estructura de arriba de tal manera que se destruyo por completo, bloqueando todo el camino para ellos.
Sonreí débilmente al escuchar los gritos de desesperación por no lograr atraparme, no quería llegar a esto, pero de verdad no dejaron otra opción, es hora de ir a ese tren e irme.
Mi cuerpo ya no tenia las fuerzas para correr, en su lugar me balanceaba un poco debido al cansancio que comenzó a sentir, mi visión se volvía borrosa, cualquiera se rendiría, pero yo intente llegar antes de caer al suelo desplomada.
El conductor del medio de transporte se subió rápido para ya marcharse, a los pocos segundos el tren comenzó a avanzar, cosa que me atormentaba.
Avance lo mas rápido que podía, sinceramente ya estaba muy cansada para continuar.
-espera… -articule esa palabra con mucho esfuerzo.
En eso, observe un globo rojo a mi lado, estaba confundida por esto, pero si se trata de la cosa que acabo de ver hace rato ya no quiero tener nada que ver, sin darme cuenta ya estaba cerca de un vagón con la compuerta entre abierta, lo cual agradecí enormemente.
- ¡gracias, a cualquiera que este arriba te lo agradezco demasiado!
Alcance a agarrar fuerte la compuerta apoyándome con la pared del vagón, entrando por fin al tren en movimiento. Me acosté con mucho alivio mientras mi regeneración volvió a recuperar fuerzas.
Entre suspiros me sentí satisfecha por salir de ese pueblo extraño, jamás podre entender lo que paso ahí y probablemente no vuelva a saber mas de ellos, al ver mi camisa por fin leí lo que decía en su centro, al parecer es el nombre de su pueblo: "Derry".
El camino será largo así que me acomode un poco, me dolía todo por las quemaduras, pero al menos tenia un lugar para por fin descansar, si mis dedos no se podían mover debido a los agujeros en las manos entonces que caso tendría.
Creo que… si es buena idea eso, tomar una siesta después de todo lo sucedido me vendría muy bien, amaría… cerrar los ojos en estos momentos… y dormir.
Cerré los ojos de forma lenta sin poder mover ni un musculo, repitiéndome una frase que alcance a escuchar de la cosa extraña de la otra vez, me lo decía de una forma tan amigable y burlona que sin duda nunca entenderé en mi vida:
-todos… flotan...
