Ya se, pensaron que estaba muerta o que no iba a subir esta grandiosa historia, pero aca estoy tarde pero segura, espero que les guste mucho este capitulo y ya vamos en la recta final de esta historia.

Capítulo 9

"Buenos días, Flora." Sakura rodó dentro de la cocina, siguiendo el olor de los panecillos de canela recién horneados.

"Y buenos días a ti también, Sakura. ¿Quieres un poco de café?"

"Me encantaría una taza, gracias."

"La traeré aquí a la mesa." La ama de llaves alcanzó en el armario y sacó una taza sin mirarla. Para el momento en que se dio cuenta cual había agarrado, ya había añadido la crema y azúcar. "Bien, supongo que Tomoyo tendrá que usar otra taza."

"Usted me dio su favorita otra vez, ¿no es así?" Sakura preguntó con una sonrisa. Esta era otra de los pequeños caprichos de Tomoyo. Su café de la mañana era siempre servido en una taza negra con las palabras "la jefa" a través de ésta.

"Me temo que lo hice. La vaciaré y te daré en otra."

"No, no se preocupe. Tomoyo puede vivir sin su taza de jefa por un día." Esto realmente divertía a Sakura que con las docenas de tazas que llenaban el armario, su amiga estuviera tan encariñada con esta en particular.

"Ya sabes que le gusta su café en esa taza," Flora amonestó.

"Es bueno que cambie su rutina de vez en cuando," vino la juguetona contestación cuando tomó la taza de la mujer mayor.

"¿Y qué está pasando con ustedes dos?" Tomoyo preguntó cuando entró en el cuarto. Tomó el periódico y echó un vistazo en el titular antes de que notara. "¿Robando mi taza favorita?" Cruzó detrás de la joven mujer y se sentó en la silla al lado de ella.

"No te preocupes, yo sé quién es realmente la jefa por aquí," Sakura contestó cuando tomó un trago.

"A veces me lo pregunto," Tomoyo regresó la broma. "¿Crees que puedas enviarme un mail hoy?"

"Si, anotaste qué hacer, ¿no es así?"

"Está al lado de la computadora." Levantó la mirada para ver a Flora venir con su café. Miró la taza burlonamente. "¿De dónde vino ésta?" Era una taza de Cartoon Far Side con dos ciervos en ésta. Uno tenía una diana roja brillante en su pecho. El pie de foto por debajo decía 'infierno de una marca de nacimiento, Hal.' Tomoyo se rió suavemente y bebió de ésta.

"Ves, el cambio es bueno," Sakura dijo con el labio sobre de su taza. Flora trajo su desayuno junto con una jarra de café.

"Si las señoras me disculpan, iré a comenzar en la lavandería."

"Ok, gracias Flora."

"Si, gracias."

Ya solas, ambas mujeres comenzaron a comer su desayuno. Tomoyo tenía el tenedor en una mano y el periódico en la otra. Aunque ojeaba la sección de negocios, el periódico también tenía la ventaja extra de permitirle mirar y estudiar a la inadvertida Sakura. Las quebradas piernas estaban ocultas debajo de la mesa redonda. Con el suave cabello castaño metido detrás de sus orejas, Tomoyo tenía una vista sin obstáculos de la suave curva de la mejilla de Sakura, la pequeña nariz respingada, el color óxido de las cejas que se reclinaban por encima de sus ojos. Repentinamente esos ojos voltearon y la miraron. Arrugando las páginas y bajando la mirada al periódico, Tomoyo esperó que el rubor que sentía no fuera demasiado visible.

"Um... estoy pensando acerca de disminuir algo de la cantidad de trabajo de Nani. Tengo algunas cartas que necesiten ser puestas al día. No es difícil de hacer pero es tiempo consumiéndose. Dijiste que aprendiste cómo utilizar la fusión del correo, ¿no es así?" Sus ojos nunca salieron del periódico, aunque no tenía idea cuáles noticias estaban en el periódico.

"Hmm. Um." Sakura tragó y dejó la taza abajo. "Fue difícil al principio pero una vez que conseguí agarrarle esto es realmente bastante fácil." Por dentro estaba entusiasmada. Tomoyo le está dando verdadero trabajo para hacer, no solo ejemplos y pruebas en los programas de computadora. Verdadero trabajo que necesita ser hecho y se lo está confiando. "Me aseguraré de que este sea hecho enseguida y prometo que no habrá errores."

Detrás del periódico, la ejecutiva sonrió en el entusiasmado tono. "Te mandaré un correo electrónico de los archivos tan pronto como llegue al trabajo. Estoy segura que no tendrás ningún problema con eso." Dejó la sección de negocios del periódico abajo y se sirvió otra taza de café. "Bien, vamos ver a quién la policía capturó anoche," Tomoyo dijo cuando tomó la sección local. Se movió a través de las páginas hasta que encontró el informe de la policía enumerando a toda la gente que fue arrestada o compareció en la corte. Vio el nombre de una vieja amiga de la preparatoria arrestada por prostitución. "¿Qué?" Acercó más el periódico, tirando su taza de café encima en el proceso. "Maldición." Se levantó.

La blusa amarillo crema ahora estaba cubierta abajo del frente con el mojado beige del café. Deshizo los primeros botones, confirmando que este se hubiera filtrado sobre su fondo también.

"¡Flora!" Se giró para ver al ama de llaves salir del cuarto de lavado. "Café."

"Sobre la seda," Flora señaló. "Tomoyo Daidouji, todavia pareces una niña." Movió su cabeza, causando que Sakura sonriera mientras el café mojaba la mesa. "Bien, sal de esas cosas mojadas." Tomoyo se giró para salir del cuarto. "No hay necesidad de ser modesta ahora. Tú no vas a correr al piso de arriba con el café goteando de tu blusa. Hay bastante desastre para limpiar aquí mismo."

"Bien." En un movimiento rápido la blusa fue quitada seguida por el fondo.

"Dame la falda también." Un tirón de cierre y la prenda siguió a las otras ropas mojadas en las manos de Flora.

Con Tomoyo de espaldas a ella, Sakura dejó a sus ojos viajar arriba y abajo del alto cuerpo vestido en solo medias y un bra color crema de encaje. Se concentró pero no sintió la excitación que había experimentado la noche previa. Lo qué sentía era culpa por mirar fijamente en el cuerpo de su amiga. Esto es tonto. Es solo Tomoyo. Apartó sus ojos cuando el cuerpo medio vestido se dio la vuelta, levantando la mirada solo cuando oyó a la mujer de cabello negro dirigirse a ella.

"Voy arriba a cambiarme."

"¿Oh, sabes qué se vería realmente bonito en ti? Ese pantalón gris de lana y esa blusa azul claro." Sakura pensó sobre la última vez que había visto a Tomoyo usar ese traje y en como destacaba sus ojos. "Éstos se ven realmente bonitos en ti."

"El pantalón gris, ¿hmm?" Tomoyo recordó cuánto le gustaba a Sakura esa particular combinación. La piel chinita se levantó en sus muslos. "Es mejor que vaya a cambiarme antes de que me congele a muerte por estar parada aquí." Volvió pocos minutos después, admitiendo para si misma que el pantalón de lana era una mucho mejor idea que la falda en una mañana tan fría. "Ok, ¿qué piensas?" Preguntó, dándose vuelta con la blazer doblada en el brazo.

"Estupendo aspecto," Sakura dijo. El pantalón se ajustaba en todos los lugares correctos y la camisa contorneaba agradablemente sus suaves curvas. "Te ves... preciosa."

"Gracias." Tomoyo bajó la mirada en los destellantes turquesa y sonrió. "Te enviaré por correo esos archivos una vez que llegue allí." Combatió el impulso de darle a la joven mujer un beso rápido en la mejilla y cambió eso por un apretón en el hombro. "Mejor me voy antes de que el tráfico se ponga demasiado pesado."

"Oh, Ok. Me aseguraré de tener ese programa subido para que pueda conseguir empezar tan pronto como eso llegue."

"No tengas prisa, Sakura. Lo que consigas de ellos estará bien." Privadamente le satisfizo al final no oír el entusiasmo en la voz de su amiga. Tomoyo no tuvo duda cuando llegó la ética de trabajo de Sakura. "Intentaré estar temprano en casa." En ese momento, el ama de llaves salió del cuarto de lavado con el estropajo y el cubo en mano. "Mejor me voy antes de que Flora encuentre un nuevo uso para ese estropajo."

"A veces," Flora dijo cuando sacudió su cabeza.

Tomoyo giró su atención a Sakura. "Te llamaré más tarde."

"Okay."

Sakura se rodó apartándose cuando el ama de llaves comenzó a limpiar el desastre. El jeep azul brillante desapareció del camino de entrada, dejándolas a las dos solas. Es hora de conseguir algunas respuestas, Sakura pensó para si misma.

"Flora, ¿fue fácil para usted aprender a utilizar el mail?"

"Señor no, niña. Cuando Tomoyo me dio la computadora yo estaba asustada de encenderla. No sabía lo que haría."

"¿Pero ahora a usted le gusta?"

"Hablo con mi hijo en Arizona todas las noches." Empujó el estropajo seco sobre las últimas gotas de lo derramado. "Debiste ver mis cuentas del teléfono antes de eso."

"Apuesto cuando Tomoyo estaba fuera en la universidad las cuentas del teléfono eran algo." Genial sigue, Einstein. Por qué no solo sales directo y dices vamos hablar del tema Stanford, mentalmente se regañó. "Quiero decir, es solo tan cercana a su familia y todo."

"Cuando los chicos estaban en el colegio esto por supuesto era un tiempo duro por aquí." Flora tomó los platos del desayuno y se dirigió hacia el lavavajillas. "Uno de ellos estaba siempre llamando para una cosa u otra." Tomó la jarra y sirvió algo del humeante líquido en una taza para si. "Lo juro estaba en la oficina postal todos los días enviando algo a uno de ellos."

"Vamos siéntese y hablemos por un rato," Sakura dijo, señalando en el asiento vacío. "No hay mucho que tenga que ser hecho hoy y tengo que esperar para que ella me envíe esos archivos."

"Solo por un pequeño rato. Tengo que aspirar. Tabitha arroja más pelo que cualquier gato que haya visto nunca," volvió a llenar la taza de la joven mujer. Se sentó en la silla ofrecida y tomó un trago de su café. "Ellos eran exactamente un puñado entonces."

"Supongo que la independencia que vino con estar ausente del hogar debe haber sido demasiado, ¿huh?" Metió un perdido mechón de cabello detrás de su oreja. "Tomoyo seguro tuvo un rato duro de esto." Vio el parpadeo en los ojos de la mujer mayor y sabía que tenía que pisar cuidadosamente. "Ella me contó sobre Rin."

"Esa fue una cosa muy triste y no algo que me guste hablar." Flora dijo, bajando la mirada a la mesa. Bebió varios tragos de café. "Alguna gente es solo basura, Sakura. Simple y sencillamente."

"Flora, ¿puedo hacerle una pregunta?" En el reacio cabeceo, respiró profundamente y continuó. "¿Usted piensa qué estoy utilizando a Tomoyo?"

"No importa lo que pienso. Lo qué importa es lo que ella piensa." Vació su taza y le dio a Sakura una seria mirada. "Odiaría verla lastimada así otra vez."

"No sé como alguien que pueda conocer a Tomoyo por cualquier espacio de tiempo quiera utilizarla," Sakura dijo suavemente, su mirada fluctuaba de Flora a la mesa y de regresó otra vez. "Tiene el corazón más bueno que cualquier persona que yo conozca y no quiero decir por ser solo generosa. Debe haber sido devastador para ella confiar en alguien y tener esa confianza rota." No tenía idea que los pensamientos del ama de llaves fueron inmediatamente al Porsche completamente reparado metido allá en el garaje. "Estando en esa edad, teniendo algo tan privado expuestos a sus padres..." Sakura meneó su cabeza. "Solo no puedo imaginarme por qué alguien sería tan cruel con ella. ¿Usted alguna vez conoció a Rin?"

"No, la excavadora de oro nunca se presentó aquí," Flora dijo. "Yo únicamente hablé con ella por teléfono."

Bingo. La gran pregunta fue contestada.

x.x.x.x

Asuka Suzuhara condujo su oxidada camioneta dentro del garaje del estacionamiento público y se metió en el primer sitio vacío, no importándole que fuera reservado para los minusválidos. Si recibía un ticket, terminaría en la guantera con el resto de los que había recibido. Los tickets y el seguro no eran cosas en lo que eligiera gastar su dinero. El vacío paquete de cigarros golpeó el suelo cuando encendió el último y se alejó de su auto. Si fueran las cosas de la manera en que las planeó, tendría suficiente dinero para los cigarros antes de que el día hubiera acabado.

A los Daidouji siempre le han gustado las cosas grandes. Cuando el Hotel Wellington fue construído a finales de los años 20, ésta torre sobre el más pequeño edificio Daidouji en la siguiente puerta. El abuelo de Tomoyo lo tomó como un desafío y el resultado fue la construcción de uno de los edificios más grandes de Tokio, más de treinta plantas altas.

Asuka estaba parada delante de éste e hizo una mueca desdeñosa en el gran logotipo tallado en granito rojizo sobre las puertas. Se empujó a través de las puertas giratorias y entró al espacioso vestíbulo. En la pared estaba una placa de metal dándole la bienvenida a las oficinas corporativas de Daidouji. Bajo éste estaba un directorio de departamentos junto con

los pisos en los cuales estaban situados. Tomoyo estaba justo terminando un tazón de fruta cuando el timbre sonó.

"¿Sí, Nani?"

"Um... hay alguien aquí que quiere verle," la vacilante voz dijo.

"¿Quién?" Un rápido vistazo en su calendario no mostró cita programada para esa tarde. Oyó a su secretaria preguntar el nombre del visitante y apretó su quijada tan pronto como reconoció la voz. "Manténgala allí afuera un minuto." Colgó el teléfono y golpeó ligeramente el bolígrafo contra el escritorio. Maldición, ¿qué está haciendo ésa perra aquí?

La respuesta vino a ella inmediatamente. Su primer instinto fue lanzar a Asuka fuera pero cuando abrió su boca para hablar, Tomoyo notó algo que cambió su decisión. Girando alrededor en su asiento, alcanzó el ratón e hizo clic encendiendo el ícono de seguridad. Su contraseña y algunos tecleos más, una pequeña luz roja se encendió en la cámara de seguridad metida discretamente en la esquina superior de su oficina. Era hora de exponer a Asuka Suzuhara por lo que ella realmente era.

"Envíala adentro."

"Bonita oficina," la mujer grande cabeceó aprobadora cuando echo un vistazo. "¿Usted emplea?"

"No." Tomoyo no podría creer que tuviera el descaro incluso para hacer tal pregunta. "Usted no está aquí para preguntarme acerca de un trabajo."

"Vine hablar con usted sobre Sakura." Desabrochó su sucia chaqueta amarilla y se quitó el gorro tejido, enviando copos de nieve sobre la espesa alfombra Borgoña. "Usted sabe que soy la cosa más cercana a una madre que ella ha tenido nunca."

"Si usted lo dice." Oops, no quisiera que Sakura me viera siendo hostil con la perra. Forzando una cortés sonrisa en su cara, dijo con una más cuidadosa voz. "¿Y para qué usted deseaba verme? Por favor, tome asiento."

Asuka se dejó caer en el sofá y lanzó su chaqueta en el cojín más lejano. "Habría pensado que alguien como usted tendría café para sus visitantes." Miró mordazmente en la vacía cafetera en la mesa lateral. "Especialmente para aquellos que son parientes de sus amigos."

Los ojos de Tomoyo se estrecharon pero guardó su lengua. "¿Usted dijo que desea hablar conmigo sobre Sakura?"

"He encontrado una manera de ayudarle a salir."

"¿Ayudarle a salir?"

"Si." La mujer grande se incorporó. "Le he encontrado un trabajo. Puede comenzar el lunes. Pagan seis dólares por hora."

"¿Por qué necesitaría trabajar en? Eso está a una hora. Además, ¿usted no notó que tiene dos piernas quebradas? Ella no está en condiciones para trabajar."

"Es en una oficina de telemarketing. No tendrá que estar levantada, solo es hablar por el teléfono. Por supuesto que pienso que tendrá que mudarse nuevamente conmigo."

"Ella le dijo ya que desea vivir conmigo. ¿Por qué cambiaría su opinión ahora?" ¿Qué truco está usted intentando sacar? ¿Hacer que Sakura elija entre nosotras? Maldita sea si la dejo a usted llevársela lejos de mí.

Asuka meneó su cabeza. "Usted no entiende. Sakura y yo tenemos un acuerdo. Me debe por haberla cuidado y prometió ayudarme de cualquier manera que pudiera."

"Déjeme conseguir esto correcto. ¿Quiere que se mude de nuevo con usted y trabaje en ese empleo de telemarketing para que pueda darle dinero?"

"Pienso que es solo lo justo. Vivió bajo mi techo y comió mi comida por años sin pagar nada y ya es tiempo para que me devuelva el pago." Asuka se cruzó los brazos y se recargó.

"¿Así que le debe a usted por todo lo que hizo por ella cuando vivió con usted?" Sonaba ridículo pero no se rió. No puedo creerle. Sakura merece mucho más en su vida que un pedazo de basura como usted.

"Usted puede considerarlo de esa manera. Yo lo considero de esta forma. Habría podido rentar su cuarto a alguien que hubiera podido pagarme. Me debe el dinero que perdí por no poder rentarlo. Cuando se fue tuve que comenzar a pagar una niñera en las noches del bingo y los bolos. Mi generosidad puede ir únicamente hasta ahora. No soy rica, usted sabe. No puedo permitirme ser tan caritativa como usted."

Tomoyo agarró el borde de su escritorio. Ahora no tenía duda sobre la razón de que Asuka viniera a su oficina.

"Decidió que Sakura le debe dinero porque vivió con usted cuando era un adolescente, ¿es eso correcto?"

"Exactamente."

"Y dado que le debe todo ese dinero piensa que debe mudarse con usted y trabajar en ese empleo para que pueda pagarle lo qué le debe, ¿correcto?"

"Correcto."

Los labios de Tomoyo tiraron hacía atrás dentro de una sonrisa mucho como una cobra justo antes de atacar.

"Pero dado que soy su amiga pensó usted en venir y ver si había algo que yo pudiera hacer, ¿correcto?"

"Bien, no estamos hablando de mucho para alguien como usted. Si es realmente su amiga pienso que desearía ayudarla." Asuka dijo indignadamente.

"Y yo podría ayudar a Sakura pagando su deuda a usted, ¿esa es la idea?" Tomoyo estaba cansada del juego y de mirar a la sucia mujer que estaba intentando utilizar a Sakura. Hora de conseguir el punto. "¿Cuánto?"

"Bien, usted tiene que tener en cuenta cuánto tiempo vivió conmigo y entonces..."

"¿He dicho cuánto?" Tomoyo hizo lo posible para mantener la hostilidad fuera de su tono. "Vamos, estoy segura que usted tenía una cifra en mente cuando entró aquí. ¿Cuánto piensa que Sakura le debe por cuidar de ella?" Sacó la chequera del cajón y la abrió.

"Cinco... no, diez mil."

"¿Diez mil dólares y usted se alejará y dejará a Sakura en paz?"

El signo de dólares bailaba delante de los ojos de Asuka y la avaricia cantó en su corazón. Casi estuvo de acuerdo, entonces se dio cuenta que la rica mujer estaba haciéndolo demasiado fácil.

"Espere." Se levantó y se acercó al escritorio, apoyando las rechonchas manos en la pulida madera. "¿Qué si dijera que quiero quince mil o incluso veinte?"

"¿Es lo qué usted tomaría?"

"¿Usted está realmente dispuesta a darme veinte mil dólares?" La suspicacia apareció. "¿Por qué?"

"Tengo mis razones." Tomó la pluma para endosar el cheque y se detuvo. No tenía intención de usar la pluma que Sakura le regaló. Buscó en el cajón, sacó otra y comenzó a escribir.

"Es S- U- Z-U-"

"Sé como se escribe."

"Sabe," Asuka rió nerviosamente. "Siempre supe que encontraría a alguien que la acogería." Sus ojos se ensancharon cuando los ceros fueron agregados a la casilla de la cantidad. Sensación de victoria dentro de su visión, se relajó y recargó su cadera contra el escritorio, mucho para la irritación de Tomoyo. "Veinte mil dólares. Humph. Puede no parecerle mucho a usted pero puedo conseguir un nuevo remolque con eso."

Tomoyo se levantó y arrancó el cheque del talonario. "Y por el costo de un remolque usted está dispuesta a salir de la vida de Sakura y dejarla en paz para siempre, ¿correcto?" Asuka extendió la mano por el cheque pero ella lo sostuvo en el aire. "Este es el trato. Por veinte mil dólares usted no volverá, nunca llamara o parará cerca. Usted se olvidará que ella existe."

"Déme el cheque y olvidaré todo acerca de ella," Asuka prometió, su índice y pulgar agarraron en la esquina del papel.

"¿Usted incluso no desea despedirse de ella?" La ejecutiva sostuvo el cheque firmemente, negándose a entregarlo sin una respuesta. No esperaba lo que consiguió.

"¿Por qué? ¿Esto valdrá más dinero si lo hago?" Asuka la miró expectantemente.

Tomoyo se olvidó sobre la videocinta en el shock de oír las frías palabras. Con un movimiento enojado tiró del cheque atrás y se levantó, su marco de seis-pies se elevó sobre la mujer más baja.

"Usted perra." Los ojos violetas ardían con furia. "Usted nunca se preocupó por ella, ¿lo hizo?" Sus puños se cerraron, arrugando el cheque. "¡Usted la recogió solo por el cheque de cada mes y para tener una niñera incorporada!" Los nudillos se volvieron blancos bajo la presión y cheque sufrió más daño.

"El cheque..." Asuka precisó. "Tenemos un acuerdo."

Tomoyo bajó su cabeza, el largo negro cabello ocultaba su cara. "El dinero. Eso es todo lo que usted le preocupa, ¿no es así?" Su voz era reservada, baja... la calma después de la tormenta. "Usted utilizó a Sakura por el dinero. La utilizó como una hija para obtener el dinero del estado y cuando estaba luchando por sobrevivir usted tomó el dinero de ella." Levantando su cabeza de un tirón, Tomoyo trabó los ojos con la mujer que odiaba. "Ahora está acostada allí con dos piernas quebradas y en vez de preocuparse sobre ella está intentando conseguir dinero de mí."

"¿Usted quiere deshacerse de mí? Déme el cheque y me iré." La mujer grande extendió su mano.

"¿Usted quiere el cheque?" Tomoyo aplanó el arrugado cheque, después lo extendió delante de ella. Lo rompió cuidadosamente en dos, después puso los pedazos juntos y los rasgó otra vez. "Estoy segura que el Estado le pagó mucho más de lo que usted incluso gastó en Sakura." Otro rasgón. "Hubo semanas cuando ella pasó sin nada de comida para si misma sin embargo le enviaba a usted un cheque porque consiguió convencerla de alguna manera que le debía." Lanzó el montón de confeti sobre el escritorio. Asuka podía únicamente estar parada allí y ver como su plan se derrumbaba. "Usted ha utilizado a Sakura por última vez. Salga de mi oficina antes de que haga que seguridad la eche."

"Usted no puede..."

"¿No puedo qué? ¿Lanzar a un vividor holgazán fuera de mi propio edificio?" Tomoyo presionó sus nudillos contra el escritorio para evitar llegar al otro lado y golpear a la asquerosa mujer. Los músculos en sus antebrazos agrupados y apretados preparados. "Usted lastimó a Sakura y no permitiré que lo haga otra vez. No merece saber de alguien tan amable y tierna como ella. Llegue a la de vista de mi casa y haré que la arresten. Una llamada telefónica, una carta, cualquier intento de ponerse en contacto con ella y haré de su vida un infierno."

Con todas las perspectivas del dinero idas, Asuka no tenía nada que perder. "Usted piensa que es tan inteligente con todo su dinero de mierda. ¡Usted no sabe NADA!" Arrebató sobre el sofá y agarró su gorro y chaqueta. "¿Usted piensa que Sakura era la única niña adoptada que tuve?" La puerta se abrió y dos robustos oficiales de seguridad entraron, sin duda llamados por Nani después de oír las fuertes voces.

"¿Hay problemas, Srta. Daidouji?"

"Acompañan a esa..." Perra vino a su mente pero un sentido de decoro tenía que ser mantenido en la oficina. "... intrusa afuera y asegúrense de que nunca entre otra vez."

"Ustedes mantenga sus manos apartadas de mí," Asuka agarró su bolso y estalló delante de los hombres uniformados. "Cerciórese de que Sakura sepa que usted fue la única que me hizo detenerme para hablar con ella. Ésta es toda su culpa." La puerta externa de la oficina se cerró, dejando a una confundida Nani y a una furiosa Tomoyo paradas allí.

"Me iré a casa temprano." Cerró la puerta y se acercó a su escritorio. Los pedazos del cheque fueron echados al bote de la basura y su preciada pluma fue puesta de nuevo en su cajón del escritorio.

Hubo unos rápidos golpes antes de que su puerta se abriera. "¿Tomoyo?" Haruka asomó su cabeza. "¿Qué sucedió? Oí que llamaron a Seguridad a tu oficina."

"Nada importante, solo un cierto asunto del que tuve que ocuparme." Agitó su mano rechazando. "No te preocupes sobre eso."

"Sabes que voy a averiguarlo de cualquier manera. Puedes también decírmelo." La pelirroja entró y cerró la puerta.

"Tengo derecho a algo de vida privada." Se hundió en su sillón, un profundo suspiro se escapó de sus labios. "Deja esto ir, hermana."

"¿Tiene que ver con Sakura?" El rápido tirón de la cabeza respondió a la pregunta de Haruka . Un torpe silencio cayó entre ellas por varios segundos antes de que ella hablara otra vez. "Um..." La Daidouji más joven bajó la mirada en su uñas. "Si um... bien, sé que tú realmente no tienes a alguien cercano a ti excepto Sakura y bien, supongo, yo. Si... si necesitas a alguien para hablar... bien, estoy aquí." Se enderezó y dio un paso atrás. "Los niños están preguntando cuando pueden ir otra vez." Aclarando su garganta, Haruka continuó, su mirada cayendo sobre su hermana mayor. "Cuando expliqué a Tod que Sakura vivía contigo, él me preguntó si eso la hacía su tía también."

"Ya te dije..." Tomoyo comenzó solo para ser detenida por una mano levantada.

"Lo sé. Le dije que no lo era, pero si esto estaba bien para ella, él podría llamarla así." Bajando la mirada a su escritorio, la ejecutiva sonrió, entendiendo el indecible gesto detrás de las palabras. Se levantó y aunque nunca es muy cariñosa con su hermana, Tomoyo se acercó y envolvió su brazo alrededor de los hombros de su hermana.

"¿Qué te parece mañana en la noche? Estoy segura que Sakura no puede esperar para tener a su individuo de lucha libre pisoteado otra vez." Soltó el casual abrazo. "¿Pero qué te parece ahora mismo que yo nos lleve a comer? A algún lugar agradable, ¿qué te parece Maurice o Giovanni?"

"Oh, eso suena rico, ¿pero qué te parece probar ese nuevo lugar chino? Oí que tienen excelente comida."

Un pequeño ícono en la pantalla cogió la esquina del ojo de Tomoyo. Con un comienzo recordó la videocinta.

"Uh... si, eso suena rico." Se giró para la computadora y apagó la cámara.

"¿Por qué no vas conseguir tu chaqueta y me encuentras abajo en el vestíbulo? Tengo un par de cosas aquí que necesito terminar."

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Tomoyo llevó a casa el video y lo ocultó en su dormitorio, no viendo razón de mostrárselo a Sakura enseguida. Sabía que la cinta lastimaría a su preciada amiga y esa era la última cosa que quería hacer otra vez. En su lugar esa noche y las otras que siguieron fueron pasadas acostadas una junto a la otra en la cama ajustable viendo televisión o en el sofá mirando películas. A veces ellas renunciaban al entretenimiento electrónico y solo pasaban el tiempo trenzándose el cabello la una a la otra o pintando sus uñas. Era una cómoda rutina de la que disfrutaba enormemente. No se hizo mención sobre los arreglos del continuar durmiendo juntas y Tomoyo estaba muy bien con eso. Si tuviera la forma dormirían siempre juntas. Amaba la manera en que el cuerpo de Sakura cabía contra el suyo. Nunca hablaron acerca de los crecientes abrazos y los cariñosos tactos pero Tomoyo observó que ellos eran instigados por ambas en partes iguales.

Con la doc. Brown ya no necesitaba más tiempo, Sakura llenó sus días trabajando en proyectos para Tomoyo. Además de mejorar sus habilidades, también le dio una intensa enseñanza de la manera en que la empresa de su amiga estaba funcionando. Les dio algo más de que hablar por las tardes otro que de ellas mismas o de lo qué estaba pasando en la televisión. El último deshielo de enero continuó metido en febrero, prometiendo una anticipada primavera. Ya más hierba estaba viéndose en el jardín trasero más la nieve y el sol viniendo a través de las ventanas era suficiente para calentar la habitación sin subir el termóstato.

Por supuesto en la noche había el calor agregado del cuerpo de Tomoyo para mantenerla caliente. Era durante esas últimas horas de la noche que Sakura pensaba acerca de su relación con su amiga de cabello negro. Con la excepción del trabajo, Tomoyo estaba a su lado constantemente, no que

Sakura se quejara. Gozaba el tiempo que pasaban juntas. A menudo, mientras veían la televisión, su cabeza se apoyaba contra el hombro de Tomoyo o incluso en el regazo de la mujer más mayor. Disfrutaba ese tiempo todo lo posible. Tomoyo podría ausentemente acariciar su cabello o dejar una cálida mano apoyada sobre su hombro. Ellas estaban mucho más relajadas la una con la otra ahora. Los iniciales abrazos en la cama no fue más asunto tieso, vacilante. Ahora, cuando llegaba la hora de dormir, el brazo de Tomoyo se envolvía alrededor de su cintura y la cálida respiración cosquilleaba su cuello cuando ellas moldeaban sus cuerpos juntos.

Sakura pensó a menudo del cariño cada vez mayor entre ellas. Los abrazos eran un común acontecimiento y los fomentaba tanto como lo hacía Tomoyo. Parecía que podían sentir las necesidades de la una en la otra, por lo menos estaba segura que Tomoyo podía sentir las suyas. Cuando el dolor en sus piernas se encendía, los fuertes brazos la confortaban y consolaban. Cuando una lágrima la sacudía por una película romántica que motivaba la necesidad de ser abrazada, no había discusión o petición indirecta, ellas solo se acurrucaban una contra la otra. Pero sin bien disfrutaba la atención y el cariño, Sakura no estaba segura que estuviera lista para algo más o si Tomoyo estaba incluso interesada. No había habido besos desde que estuvieron bajo el muérdago en Navidad y sus conversaciones permanecían lejos de los asuntos del corazón o del sexo.

Si era deliberado por parte de Tomoyo o no, Sakura no estaba segura. Solo sabía que ella estaba evitándolo, sus sentimientos eran bastante confusos incluso para pensar en darles voz. Como en este momento. Ellas estaban acostadas en la cama viendo Dateline y la cabeza de Tomoyo estaba apoyada contra su hombro. Sakura bajó la mirada al sedoso cabello negro mezclado con el propio. Su compañera parecía tan relajada, tan pacífica. Teniendo su brazo atrapado entre sus cuerpos era no más una aceptable posición.

"Levanta tu cabeza por un segundo."

"¿Hmm? Lo siento, ¿estoy lastimándote?" La perezosa voz le dijo a Sakura justo cómo relajada la ejecutiva estaba.

"En absoluto. Solo quiero mover mi brazo." Lo hizo y rápidamente lo envolvió alrededor de los hombros de Tomoyo antes de que la mujer más mayor pudiera alejarse. "Ahora vuelve aquí." Jaló suavemente y fue recompensada con la cabeza de su compañera apoyándose justo sobre su pecho derecho. "¿Cómoda?"

"Mmm, mucho."

"Bien." El comercial terminó y la atención de Tomoyo fue de nuevo a la televisión. Sakura no lo hizo. Sus dedos empezaron a tirar de los largos negros cabellos. "Tienes el cabello muy suave."

"Si tu lo dices. Pienso que el tuyo es más suave, sin embargo. El mío es justo más grueso." Los dedos de Sakura se hundieron en el cabello de Tomoyo y comenzaron a masajear su cuero cabelludo.

"Hmm, puedes tener razón sobre eso," concedió. Pero me gusta tocar el tuyo más. Lentamente los pequeños círculos que estaba haciendo con sus dedos se movieron más bajo hasta que ellos estaban acariciando la suave piel del cuello de Tomoyo. La televisión fue completamente olvidada por ambas mujeres a medida que el masaje continuó. ¿Cuánto estarás permitiéndome? Un solitario dedo se aventuró debajo del suave algodón de la camisa por un segundo entonces tiró hacía atrás. Otra vez.

"¿Rin alguna vez frotó tu cuello así?"

Tomoyo se agitó, sus ojos parecían mucho como esos ciervos cegados por los faros. "Um, nno..." Tragó, su garganta repentinamente seca. "¿Por qué preguntas?"

"Solo me preguntaba." Sakura ahora vaciló, la pregunta no parecía como tal una buena idea más. "Es solo... bien, te gusta esto tanto. Había esperado que alguien hiciera esto por ti antes."

" Rin y yo..." Tomoyo buscó las palabras adecuadas. "Nosotros no éramos..." Era un cara o cruz entre qué estaba más seco, sus labios o su garganta. "No estábamos físicamente cercanos. No hubo muchos abrazos." Se sentó completamente y se movió hasta que estuvo enfrente de Sakura. "Pensé que era verdadero amor entonces." Una despreciativa risa dejó ver el viejo dolor. "Ahora lo sé mejor." Bajó su cabeza y se miró las manos.

Sakura permanecía silenciosa, sintiendo la lucha de Tomoyo con algún demonio interno. Finalmente la alta mujer eligió la salida fácil.

"Por lo menos el sexo era bueno."

Las bromas no estarán funcionando conmigo. Te conozco demasiado bien, Tomoyo Daidouji. "Sabes odio a Rin por lastimarte así." Extendió la mano y puso sus dedos debajo de la fuerte barbilla, forzando a los ojos violetas a encontrar los suyos. "Y no odio a mucha gente en este mundo."

Tomoyo quitó la mano de su barbilla y la sostuvo dentro de las suyas.

"Curioso." Bajó la mirada a sus manos, su pulgar ocioso rozaba los nudillos de la mujer más pequeña. "Siento de la misma manera sobre la gente que te lastima." Hizo una pausa por un momento, el miedo amenazando mantener las palabras atrapadas adentro. "Eres muy especial para mí, Sakura." Su cabeza se levantó y por varios largos segundos se miraron fijamente la una a la otra.

¿Oh, mi Dios, va a besarme? Sakura no estaba segura si estaba excitada o asustada cuando su corazón comenzó a latir a paso acelerado. Sus labios se separaron un poco en subconsciente invitación.

Estaba justo a punto de moverse hacía adelante cuando vio los resplandecientes ojos violetas parpadear y mirar hacía otra parte.

"Pienso que esto es bastante serio para hablar esta noche," Tomoyo dijo, renuente soltando el agarre en la mano de la joven mujer. El mágico hechizo estaba roto y ambas sintieron una gran sensación de decepción. Otra oportunidad perdida...otra ocasión no tomada.

Sakura estaba aún pensando acerca de ese momento mucho tiempo después de que se hubieran colocado para la noche. Giró su cara para mirar a la mujer dormida junto a ella. Quería que me besaras. ¿Tú querías eso también? Cuidadosa de no molestar a su compañera, se apoyó en su codo derecho y metió su cabello detrás de su oreja. Con indecisión bajó sus labios a la mejilla de Tomoyo, plantando el más suave de los besos allí. Sus ojos se ajustaron a la oscuridad, Sakura vio tanto como sintió la pequeña sonrisa venir a la durmiente cara.

"Te amo," susurró antes de recostarse en sus almohadas. Entrelazó sus dedos con los que descansaban sobre su vientre, la joven mujer cerró los ojos.

"Te amo también," Tomoyo murmuró adormilada, inconscientemente se arrimó más cerca.

La expresión sobresaltada de Sakura por un minuto antes de que se diera cuenta que su amiga estaba durmiendo. Volteó su mejilla para apoyarla contra la plateada cabeza y pronto se quedó dormida ella misma.

x.x.x.x

Tomoyo abrió la guía de TV y comenzó a leer las opciones. "'Un paseo por la nubes.' Está programada. Nosotras vimos esa ya. 'Sabrina', esa es aburrida." Dio vuelta a la página. "Vamos a ver cuáles están en pago por evento." Un suave tirón en su muñeca la forzó a mover la guía para que Sakura pudiera mirar con ella.

"Hay esa nueva película de Jim Carrey," la joven mujer ofreció.

"Odio a Jim Carrey. Mira, Bruce Willis haciendo explotar otro edificio."

"Odio las películas de acción. Vamos a ver una romántica."

"¿Por qué una romántica y no una comedia?"

"Bien, este es el Día de San Valentín, boba."

"Si dos personas están realmente enamoradas no necesitan un día para celebrar éste."

"Tomoyo Daidouji, eres tan cínica. Dame eso." Sakura tomó la guía de TV y comenzó a buscar a través de las páginas. "Sabes que podríamos jugar o algo si prefieres. Vi que estás dos niveles más arriba que yo en 'Rescuer of the Miden'." Se rió de la avergonzada sonrisa en la cara de la mujer más mayor. "¿Cómo le haces, juegas cuando estoy dormida?"

"Es adictivo. Vamos, encontremos algo para que nosotras veamos."

Quince minutos más tarde la televisión todavía no ofrecía apropiados programas para ver.

"¿Hay qué, cien, ciento cincuenta canales en esto y nosotras no podemos encontrar nada para ver?"

"Eso es porque no quieres ver alguna historia de amor y yo no quiero ver alguna de esas películas donde corren rápidamente haciendo explotar edificios," Sakura contestó.

"Mucho para la televisión." Tomoyo presionó el botón de apagado y lanzó el telecontrol sobre la mesa del café. "Este es un emocionante Día de San Valentín."

"Si estás aburrida entonces vamos a hacer algo diferente."

"¿Cómo qué?"

"Podríamos jugar o hacer la uñas la una a la otra o algo así." Sakura estaba también no sabiendo qué hacer. Aunque nunca hubiera creído que podría suceder, estaba realmente bastante aburrida en estos momentos. En dos meses de tiempo habían conseguido ver cada película que Tomoyo poseía y jugado cada juego en la casa varias veces. Realmente no había mucho más para hacer excepto... "Hablar."

"¿Hmm?"

"Vamos hacer un poco de chocolate caliente, recostarnos, y hablamos. Tú sabes, una de nuestras infames conversaciones de chicas." Los ojos de Sakura tenían un brillo de travesura.

"¿Y cuál exactamente sería el tema de la conversación esta noche? No estaré haciendo 'revivir' tus momentos más embarazosos otra vez."

"Oh vamos, tú te enteraste de algunas cosas bastante embarazosas sobre mí también," la joven mujer regañó.

"Bien, eso es verdad," Tomoyo concedió. "Y tú das vuelta a esa tonalidad más linda de rojo. Ok, jugaré pero vamos a estar en la cocina y hacer la cena mientras estamos hablando."

Quince minutos más tarde Sakura estaba sentada en la mesa de la cocina cortando cebollas mientras Tomoyo estaba parada en la plataforma rebanando champiñones.

"Contéstame algo," la joven mujer dijo mientras limpiaba el interminable río de lágrimas, "¿Por qué soy yo quién termina siempre cortando la cebolla?"

"Oh, no puedo soportarlas, me hacen llorar," la mujer más mayor dijo descaradamente.

"Eres afortunada de no estar al alcance de mi mano, Srta. Daidouji," advirtió juguetonamente.

Tomoyo sirvió el humeante chocolate caliente en dos tazas, entonces añadió mini-melcochas. Trajo una a la mesa y la dejó al alcance de la joven mujer.

"Estoy al alcance de tu mano ahora, ¿qué es lo que vas a ser sobre eso?" La inteligente ejecutiva se dio cuenta de su error un segundo después cuando los pequeños dedos se deslizados alrededor de su cintura y comenzaron a cosquillearle despiadadamente.

"Oh, hey ya, heh heh, vamos ya, Sakura, solo bromeaba." Se hizo hacía atrás fuera del alcance de las juguetonas manos. "Tú solo espera..." dijo entre respiraciones. "Cuando estés fuera de esa silla... Me las pagarás."

"Si, ¿tú y qué ejército?" Sakura le sonreía de oreja a oreja, obviamente completamente orgullosa de si misma. "Parece que yo solo necesito mis dos manos para derrotarte, oh poderosa guerrera del mundo corporativo."

"Eso es porque conoces mis debilidades," Tomoyo contestó. Y estoy indefensa cuando llegas a resistirte. Se acercó por detrás de la silla y puso las manos en los hombros de la mujer más pequeña. "Y una debilidad ahora mismo es que estoy muriéndome de hambre. ¿Quieres tu filete asado o salteado?"

"Sorpréndeme."

"¿Salteado dijiste? Sale enseguida." Le dio un suave apretón y caminó hacía el refrigerador. "Oh, hay pastel con crema para el postre."

"Suena estupendo. Flora selecciona siempre la mejor comida," Sakura dijo. "Tú estabas prácticamente babeando encima del pollo anoche."

"Otra de mis debilidades," dijo mientras recuperaba los filetes y la mantequilla.

"Tendré que decirle a tus potenciales pretendientes que el camino a tu corazón es a través de tu estómago."

Y tendría que decirles que mi corazón está ya dado, Tomoyo pensó para si misma. "¿Y qué sobre ti? ¿Qué cosas secretas debería saber para decirles a tus potenciales pretendientes?"

Observó con atención de que Sakura volteaba a todo menos a ella. "¿Qué es eso? No estoy entendiéndote." Nadie puede entender ese murmullo. Vamos, Sakura, déjame entrar. "Um..." Sus dedos remontaron el delicado diseño de su servilleta. "Yo tengo," finalmente contestó con un encogimiento de hombros. "Supongo que nunca realmente pensé en lo que desearía en un amante."

Ah, ahora estamos llegando a algo interesante. "Ok, así que piensas en eso ahora. Vamos a comenzar con lo básico alto, moreno y atractivo. ¿Ahora qué más?" Puso los filetes a cocinar, agarró su taza, y se dirigió hacia la mesa.

"Bien, supongo que desearía a alguien que fuera inteligente, atento, que tenga sentido del humor pero no sea un bromista práctico, ningún problemas con juego o drogas o algo así." Por ahora estoy bateando un mil.

"Estar atento a tus necesidades y deseos..."

"Pero no a expensas de las suyas," Sakura interpuso.

"Apropiado," convino. ¿Sus propias? Su ceja se levantó levemente. "Ok, ¿qué más?"

"Hmm." La joven mujer golpeó ligeramente su dedo en la punta de su barbilla. "Oh, bien que haya honradez y confianza. Tendría que saber que nunca me mentiría. Tiene que haber esa confianza."

Whoops, nada bueno en eso. Hey, ¿ellos nunca mintieran? ¿Qué es con la neutralidad de género, Sakura? "No te olvides que él tendría que poder cumplirte cada deseo."

Sakura parecía reflexionar un pensamiento en su cabeza por un momento antes de hablar. "No sé como nuestros padres lo hicieron. Esperando hasta que estuvieran casados para tener sexo."

Whoa, ¿de dónde vino eso? "Um, odio decirte mi amiga, pero no pienso que ellos esperaran. Quiero decir, ¿comprarías un auto sin primero sacarlo para un paseo de prueba?"

"Si, quizá es por eso que tantos intercambian el suyo después de algunos años."

"Pienso que ellos solo están buscando un modelo más nuevo."

"Quizá lo qué están realmente buscando no es un auto en absoluto," Sakura ofreció nerviosamente.

"Tal vez." Tomoyo respiró profundamente y se sumergió adelante en un peligroso territorio. "No todo el mundo está interesado en autos." ¿Estás preguntando si estoy?

"Y eso está bien," la joven mujer dijo rápidamente. "Si alguien preferiría tener una camioneta que un auto, más poder para ellos."

"Con cualquier marca, ellos felices, supongo." Tú y yo sabemos que me estás diciendo que está bien, ¿no es así? Otro pensamiento se le ocurrió a la mujer de cabello negro. ¿O estás intentando decirme que tú eres? "Hay incluso a los que les gustan ambos." Ya está cubre todo los ángulos, solo en caso.

"Algunas personas no están seguras qué les gusta." Sakura levantó la mirada por un segundoentonces de nuevo en la mesa. "Quizá creyeron que le gustaban los autos pero ahora piensan que quieren una camioneta."

Tomoyo dejó salir una profunda respiración. Oh chico, ¿cómo se supone que yo responda a eso? "Um, bien... e-eso está bien también. Pero pienso que deben tomar su tiempo y no darse prisa en algo debido a que piensan que a alguien más puede gustarle."

Observó los nerviosos dedos que golpeaban ligeramente el asa de cerámica. "Especialmente si no están seguros."

Vamos ver si consigo eso correcto. "Quizá han conducido únicamente autos y ahora tienen un amigo que le gustan las camionetas. Pueden pensar que quieren una camioneta también pero realmente no."

"Así qué estás diciendo que no deben darse prisa en algo, ¿incluso si realmente sienten que quieren una camioneta?" Vino la suave voz mientras los turquesa ojos se levantaron hasta encontrar los de Tomoyo.

"¿Tuvieron alguna vez deseos de una camioneta antes?" Tanto como las metáforas la conducían a la locura, la mujer más mayor no deseaba hacer algo que pudiera aparecer los fantasmas de la obviamente nerviosa Sakura.

"No."

"Pienso que la mejor cosa es que la persona solo pase algún tiempo paseando en auto por ahí con su amigo para ver si realmente le gustan las camionetas." Eso es, solo dejar todo de la manera en que está, agradable y seguro. El olor de la carne chisporrotear le dio la excusa perfecta. "Maldición, me olvidé sobre los filetes." Tomoyo saltó y fue a la plataforma. "Bueno, están bien. Ahora ves por qué a Flora no le gusta que cocine."

"Oh, pensé que era porque utilizas cada olla y sartén en la casa."

"Ya veo que las dos hablan de mí cuando no estoy alrededor." Tomoyo sonrió por dentro en el pensamiento. "Espero que sean buenas cosas."

"Sobre todo las buenas cosas," Sakura bromeó. Un incómodo silencio siguió, roto solamente por el chisporrotear de los filetes cuando cada mujer se retiró metiéndose en sus propios pensamientos.

Para Tomoyo, la conversación reveló mucho más de lo que había esperado. Miró en Sakura. Así qué sientes algo. No estoy imaginando los crecientes tactos y abrazos. Con ese pensamiento sin embargo, vino el miedo. No creo que alguna vez me utilizarías como Rin lo hizo pero no puedo poner todo sobre la línea otra vez. No puedo tomar ese riego. En ese momento Tabitha vino saltando en la cocina y Sakura movió su silla para permitir que el gato saltará a su regazo. Entonces por supuesto, hay el detalle de menor importancia de mí que soy la que te golpeó. Estoy segura que si ese pequeño pedazo de información saliera tú incluso no desearías ser mi amiga mucho menos algo más. En lo más profundo Tomoyo sabía que tenía razón en mantener las cosas de la manera en que estaban, no importa lo qué su corazón dijera. Había lastimado a Sakura bastante.

En la mesa, Sakura estaba cruzando su propia agitación mental. Abrazó al ronroneador felino parpadeando al fondo las emociones y fluyendo demasiado cerca de la superficie. Así que ya sabes que lo sé. Miró cuando Tomoyo alcanzó el armario para los platos. Tú sabes y no me deseas. Sakura no estaba segura si estaba aliviada o decepcionada. Su corazón insistió en lo último.

Tomoyo puso los dos platos en la mesa. "¿Necesitas algo más para beber antes de que me siente?"

"No, esto está muy bien, gracias." La joven mujer nunca levantó la mirada de su plato. Sin embargo sabía que esos increíbles ojos violetas estaban mirando fijamente en ella. "Esto huele maravilloso." Tomó su cuchillo y tenedor y se enfrascó en cortar su carne. Tomoyo se dirigió hacia el lado opuesto de la pequeña mesa redonda, después se detuvo y se sentó al lado de Sakura.

"Hay más vegetales si quieres."

"No, así está bien." La joven mujer continuó empujando su carne alrededor de su plato.

Tomoyo pudo únicamente sentarse cerca impotentemente y observar como Sakura se retiró metiéndose en si misma. Odió la tensión pendiendo en el aire pero no estaba absolutamente segura qué hacer o decir para romper esta.

"Um, si tienes alguna pregunta sobre las camionetas, uh, quizá pueda contestarlas para ti." Oh, eso es brillante, se regaño. "Quiero decir..." se detuvo por un segundo cuando la cabeza se levantó para encontrar su mirada. "Quiero decir... odio esta torpeza." Compartieron una pequeña sonrisa antes de que Sakura bajara su cabeza otra vez.

"No me emociono especialmente con eso yo misma."

"Entonces hablemos." Más fácil decir que hacer.

"No sé qué decir," la joven mujer dijo en una queda voz. El corazón de Tomoyo se estremeció por el dolor que oyó allí. Sin pensarlo estiró su brazo y puso su mano encima de la de Sakura. El suave apretón devuelto la dejó saber que el tacto era bienvenido.

"Solo di lo qué está en tu mente." Varios bocados del filete desaparecieron antes de que Sakura hablara.

"¿Has tenido muchas camionetas?"

"Um..." No era la pregunta que Tomoyo esperaba. "No, Rin fue la única." Ya está, dije su nombre. Vamos a conseguir más allá de esta cosa estúpida de autos/camionetas.

"Oh." Sakura retiró la mano y comenzó a cortar más carne. "Tú no puedes mirarme y hablar de esto, ¿puedes?"

"No." Lentamente un rubor se arrastró sobre su cuello. "Nunca fui buena hablando acerca de esta clase de cosas."

"Más en la acción que palabras, ¿eh?" La broma de Tomoyo hizo exactamente lo qué esperaba que hiciera. Sakura le sonrió y le dio un golpe juguetón.

"En realidad, cuando viene a esto, no soy realmente muy buena en ninguna categoría." Se relajó un poco, manteniendo el contacto visual por varios segundos antes de bajar la mirada otra vez. "No he tenido la experiencia."

"Quieres decir..." Tienes veintiséis años. Tú no puede ser. "¿P-pero cuando fuiste pillada en el camino de entrada?" Miró el lindo rubor volver a la cara de Sakura.

"No estábamos haciendo 'eso'. Estábamos trabajando nuestro camino para eso cuando fuimos pillados." Apartó su plato, desistiendo de pretender comer. Tomoyo hizo igual. "Después de eso, bueno... eso nunca sucedió."

Tomoyo luchó por mantener una sonrisa fuera de su cara. "Así que tú... nunca has..." La sonrisa se negó a ser ocultada y tuvo que mirar para otra parte. "... um, ¿siendo llevada para un paseo de prueba?" riendo.

"Para de reír." Sakura fingió enojo pero la chispa en sus ojos la traicionó. "No. Nadie me llevó para un paseo de prueba." Tiró a una diabólica mirada en la mujer de cabello negro. "Eso no quiere decir que nadie miró bajo la capota."

"No podemos comenzar esto otra vez." Tomoyo vació su taza y se levantó. "Dado que la cena obviamente se acabó, vamos a la sala de estar y relajarnos en el sofá." Tengo el presentimiento que esta conversación va a continuar y yo preferiría hablar bajo la suave luz en vez de esta potente lámpara fluorescente. "Traeré el pastel con crema."

"No te preocupes por mí." Sakura miró a su amiga abrir el refrigerador y sacar una cerveza. "¿Me das una de ésas?"

Tomoyo la miró burlonamente. "¿Qué sobre tu Percocet? Pienso que no deberías beber con eso."

"No he tomado ninguno hoy y no tomaré ninguno esta noche." Sakura no era ni mucho menos una bebedora pero en este momento su boca estaba tan seca que estaba segura que podría vaciar un six pack sin problema.

"Está bien," la mujer más mayor contestó con indecisión. Quizá no debo beber. Necesito mi agudeza cuando estoy contigo, Sakura. Sacó dos vasos del armario y siguió a su amiga dentro de la sala de estar. Dejó las cervezas y los vasos y en la mesa del café justo cuando Sakura estaba preparada para

transferirse de la silla de ruedas al sofá.

"Aquí, déjame ayudar."

"Puedo hacerlo."

"Es más fácil si ayudo." Dio un paso adelante y bajó su cabeza.

Había sido demasiado tiempo desde que Sakura dejó su ayuda y extrañaba la sensación de sostener a la joven mujer en sus brazos. Un brazo se deslizó detrás de la espalda y sintió los brazos más pequeños envolverse alrededor de su cuello. Sí, eso es, agárrame. Puso su otro brazo bajo las piernas de Sakura y la levantó apartando la silla de ruedas con su rodilla. En vez de poner su precioso paquete abajo enseguida, Tomoyo sostuvo a Sakura sin problemas en sus brazos y bajó la mirada en la cara que amaba. Si solo las cosas fueran diferentes, pensó cuando sus ojos cayeron sobre los suaves labios rosados tan cerca de los suyos. En el fondo de su mente sabía que un beso no sería protestado. Pero el destino a veces encuentra la necesidad de ser cruel, Sakura tuvo que moverse, provocando que el duro yeso de su molde frotara contra el antebrazo de Tomoyo. Fue un inmediato recordatorio a la ejecutiva de todas las razones de no actuar sobre sus sentimientos. Dejó a su amiga abajo rápidamente pero suavemente, desviando la mirada antes de que cambiara de opinión. Pasó al otro lado del sofá y se sentó de lado en el cojín lejano. Un rápido torcer de su muñeca y la cerveza estaba abierta. Tomoyo no se preocupó por el vaso, tomando varios tragos directo de la botella.

"¿Quieres algo de música de fondo?" Oh, eso es brillante. Es Día de San Valentín. Todas las estaciones tocaran canciones de amor.

"Seguro." Para Sakura, cualquier cosa era mejor que el ensordecedor silencio.

Tomoyo jugó nerviosamente con los diferentes controles hasta que encontró el correcto. Ajustó el volumen a un punto donde podrían apenas oírlo, entonces dejó el control en la mesa. Abrió la otra cerveza y la sirvió en un vaso sin hacer comentario, entonces se lo pasó a Sakura.

"Gracias."

"De nada." Tomoyo se recargó contra el brazo del sofá y tomó otro trago de su cerveza. Se miraban la una a la otra, silenciosamente esperando que la otra comenzara. Una canción comenzó y terminó sin un sonido de ninguna de las dos mujeres.

"Bien, esto es productivo," la ejecutiva finalmente dijo.

"Quizá debamos solo dejarlo para esta noche," Sakura sugirió.

"No. Necesitamos sacar esto abiertamente." Dio un profundo suspiro y alcanzó su cerveza. Para su sorpresa estaba ya vacía. "Wow. No he tomado una así en mucho tiempo." ¿Por qué estoy tan nerviosa? Sé lo que tengo que hacer. "Sakura, tú significas mucho para mí, sabes eso." Se forzó para encontrar la mirada de la joven mujer, esperando que sus palabras no sonaran tan falsas para Sakura como lo hicieron a sus propios oídos. "Pero tomé una decisión hace mucho tiempo que la empresa viene primero." Incluso sobre mi propio corazón. "No puedo volver sobre eso."

"¿Rin te lastimó tan seriamente?"

"Si ella lo hizo" Tomoyo había estado mirando su regazo y levantó su cabeza en sorpresa en el gentil tacto en su extendido tobillo. "Es más complicado que eso, pero..."

"Tu camioneta esta estacionada en el garaje y no irá a ninguna parte," Sakura ofreció. Sus palabras que le ganaron una sonrisa conmovedora.

"Algo así. Necesito otra cerveza. ¿Qué te parece?"

"Estoy haciéndolo muy bien con ésta." Tomó otro trago y observó cuando Tomoyo salió de la habitación.

Ahora sola, Sakura sentía el nerviosismo que intentaba mantener bajo control echándolo de lado. Sus traguitos se convirtieron en tragos y su vaso estaba casi vacío para el momento en que Tomoyo volvió. Miró el alto, inclinado cuerpo doblarse sobre el cojín y mirarla expectante. ¿Supongo que ahora es mi turno, huh? Tomó otro trago, el alcohol reforzaba su valor. Levantó la mirada en los suaves ojos violetases.

"No sé lo que quiero," susurró. "Nunca he sentido de esta manera sobre alguien más, Tomoyo." Apartó la mirada y terminó su vaso, su corazón palpitaba con fuerza dolorosamente dentro de su pecho. Sakura no tenía idea de cómo habían comenzado esta conversación pero sabía que no podían dar marcha atrás ahora.

"¿Así qué a dónde vamos nosotras de aquí?" La voz de Tomoyo era titubeante, traicionando las fuertes emociones luchando dentro de ella. "No quiero perder lo que nosotras tenemos." No quiero perderte.

"No, lo sé." Miraba anhelante la cerveza de su amiga. Tomoyo sonrió y se la pasó. "Gracias." Sakura tomó varios tragos de la botella antes de devolverla. "Supongo que las cosas pueden solo permanecer igual. Quiero decir, nosotras somos aún amigas, ¿correcto?"

"Las mejores amigas," Tomoyo corrigió, pasando la cerveza.

"Las mejores amigas." La mujer sonrió. "Y las mejores amigas pueden dormir una junto a la otra a y no tiene que significar nada."

"Correcto, y las mejores amigas, pueden aún abrazarse."

"Absolutamente." Sakura estaba animada por la dirección de la conversación. "Y a veces..." El sonrojo comenzó a levantarse sobre sus mejillas. "... si esta es una ocasión especial... ellas pueden incluso besarse." Sus orejas quemadas de un rojo intenso y no se atrevió a levantar la mirada. Si lo hubiera hecho habría visto la ceja arqueada y la sonrisa dirigida en ella.

"Sí, si hay una ocasión especial yo no veo razón de por qué las mejores amigas no puedan besarse." La mente de Tomoyo fue nuevamente al bienaventurado beso bajo el muérdago. Se maldijo por bajarlo después de los días de fiesta.

"Te diré un secreto," Sakura aún no podía mirarla. "Antes, cuando me levantaste. Yo um... pensé... quiero decir yo esperé... que tú pudieras besarme." Dijo las últimas palabras tan bajo que Tomoyo casi las pasó por alto. Levantó la cerveza y dio de regreso la botella vacía.

"Lo siento, no me di cuenta que estaba sedienta."

"No te preocupes. Hay suficiente cerveza. ¿Quieres otra?"

"No... si. Por favor." Tomoyo se levantó del sofá y se arrodilló abajo al lado de Sakura.

Levantó una mano y dio vuelta a la cara de la joven mujer hacía ella. "Ahora regreso." Su pulgar rozó contra un labio demasiado suave. "Yo deseé besarte también." Se levantó y presionó sus labios en la coronilla de rojizo cabello. "¿Quieres ese pastel de crema ya?"

Con su miedo disipándose, Sakura encontró que su hambre había vuelto. Asintió y miró a Tomoyo salir del cuarto. ¿Deseas besarme también? Estiró su mano y tocó el punto donde los labios de su amiga habían tocado su cabello. Cuando Tomoyo volvió, Sakura la recompensó con una sonrisa de oreja a oreja y los dedos se arrastraron unos sobre los otros cuando la botella fue intercambiada.

"Gracias."

"De nada," dijo volviendo a su asiento. Sabía que estaba pisando una línea peligrosa pero no podía detenerse. "Feliz Día de San Valentín, Sakura." Extendió su botella, observando que la joven mujer había servido la suya en el vaso.

"Feliz Día de San Valentín a ti también, Tomoyo." Los cristales tintinearon juntos y ambas tomaron un saludable trago. "¿Recuerdas en la escuela primaría cuando acostumbrábamos repartir valentines a todo el mundo en clase?"

"¿Si?"

"Bien, de vuelta entonces pediríamos a nuestros amigos que fueran nuestros valentines, ¿correcto?"

"Correcto, recuerdo eso." Tomoyo sonrió. "¿Sakura Kinomoto, estás pidiéndome que sea tu Valentín?" Recibió una tímida sonrisa en respuesta. "Seré tu Valentín con una condición." Dejó la cerveza abajo y se movió más cerca. "Tienes que ser el mío, también." Se arrodilló en el cojín al lado de Sakura, sus caras apartadas a menos de pulgadas.

"¿Tomoyo?"

"¿Mmm?" Su atención estaba únicamente sobre los labios de la joven mujer.

"Podría el Día de San Valentín... ser considerado... ¿una ocasión especial?"

Prudentemente amortiguó la cerveza, Sakura levantó su brazo y encrespó su mano izquierda alrededor de la nuca de Tomoyo, los largos mechones negros resbalan a través de sus dedos. No hubo respuesta, sólo una sonrisa y el bajar de los labios a los suyos.

El recuerdo de Tomoyo del beso de Navidad palideció en comparación a la realidad. El suave, delicado roce de labios juntos la hizo tener hambre de más y volvió, mordiendo el labio inferior de Sakura con los suyos varias veces antes de dejar salir lengua para probar la suavidad. Se hizo hacía atrás y recibió un suave gemido de protesta. Oh sí, podría fácilmente perderme en ti, Sakura Kinomoto. Muy fácilmente.

"Feliz Día de San Valentín." Tomoyo retrocedió a una distancia 'amistosa' y recuperó su cerveza. Para su inmenso placer, fue otro segundo antes de que los turquesa ojos se abrieran y se enfocaran.

Para Sakura, todas las historias sobre los fuegos artificiales y las campanas estallando fueron reales. Se sentía absolutamente mareada y no pudo resolver si fueron los besos de Tomoyo o la cantidad de alcohol que había consumido. La sensación de hormigueo en sus labios gritó su elección y su corazón palpitó con fuerza en acuerdo.

"F-feliz Día de San Valentín para ti también." Levantó la mirada y vio la sonrisa de gato Cheshire en la cara de Tomoyo. "¿Qué?"

"Nunca antes mis besos habían dejado a alguien sin aliento." Estiró la mano y tomó la de la mujer más joven en la suya. Mirar en la forma en que tú me miras. Si tú supieras la verdad... Tomoyo echó un vistazo en el reloj, observando que era demasiado temprano para fingir estarcansada. "¿Quieres ver una película?" Sin esperar una respuesta, alcanzó los telecontroles. Un segundo después la música había parado, substituido por Chevy Chase fanfarroneando a lo largo de la película 'Vacations'. "Allí vamos."

Sakura echó un vistazo en la televisión entonces de regreso en la mujer que acababa de besarla tiernamente. Tomoyo se negó a mirarla. Tú no estás engañándome. Esa película justo no es interesante. ¿De qué estás asustada? Nunca te lastimaría como Rin lo hizo, lo juro. Entendía que su amiga necesitaba un poco de espacio y Sakura estaba dispuesta a darlo. La noche había contestado a muchas preguntas. Ahora sabía que sus sentimientos eran recíprocos, por lo menos parcialmente. El beso había sido la prueba. Su miedo a ir más lejos había sido apaciguado por la declaración de Tomoyo que ella no quería tomar su relación en esa etapa, pero ahora Sakura necesitaba...algo.

"¿Tomoyo? ¿Puedo acostarme en tu regazo?"

"Me gustaría eso." Se colocaron en la posición familiar, la cabeza de Sakura en su regazo y su mano ligeramente acariciando el rojizo cabello debajo de esta.

El tacto llevaba con este un nuevo significado ahora, a la luz de las recientes revelaciones. La ternura estaba aún allí, pero envuelta en una capa de amor que se movía de la una a la otra. Los dedos de Tomoyo se desviaron para trazar el contorno de la pequeña oreja ocultada por el cabello de Sakura. La mano apoyada en su rodilla comenzó a moverse también, trazando ociosos círculos a través del algodón grueso de su pants, haciendo que Tomoyo deseara tanto estar usando un short para así poder sentir esos dedos moviéndose a través de su piel. ¿Oh Dios, cómo voy a hacer esto? Bajo la mirada en Sakura. Si tú solo supieras cuánto deseo hacerte el amor en este momento. No sé si puedo hacer esto, estar tan cerca de ti y no poder tocarte de la forma en que quiero. Su dedo índice recorrió la quijada hasta la barbilla. Te amo tanto, Sakura.

Al final de la noche, era hora para otra prueba. La casa fue cerrada y las luces fueron todas apagadas para la noche salvo la pequeña lámpara al lado de la cama. Sakura estaba preparada para meterse en la cama cuando sintió los fuerte brazos de Tomoyo envolverse alrededor de ella y levantarla.

"Imaginé que ayudaría otra vez."

"Huh uh," observó que la alta mujer no hacía esfuerzo de soltarla, no que se estuviera quejando. "¿Supongo que te debo alguna clase de recompensa por ayudarme?" Una sonrisa tiró en la comisura de la boca de Tomoyo.

"Bien, tú no me 'debes' nada pero si quieres darme una recompensa, por supuesto no me importaría." La bajó a la cama, su boca a escasas pulgadas de la Sakura.

Ambas mujeres estaban completamente conscientes de la manera en que la parte superior de sus cuerpos estaban presionándose juntos.

"No me importaría." Sonrió cuando sus labios se encontraron, sorprendidas en lo perfecto que era este sentimiento. Cuando Tomoyo se hizo para atrás, ella se hizo para adelante, prolongando el contacto por otro segundo. Demasiado pronto para su comodidad, el peso sobre ella se movió, remplazado por las cálidas sábanas.

"Buenas noches, Sakura." Tomoyo se acomodó a su lado, el largo brazo se envolvió alrededor de su cintura como de costumbre. Sonrió en la oscuridad. Cuando el nervio naufragó como debía, el día había resultado mejor de lo que Sakura había pensado que sería. A su manera ellas hablaron de sus miedos y sentimientos y ahora estaban durmiendo juntas como hacían cada noche. Aunque sabía que algunas cosas habían cambiado entre ellas, había mucho más que había permanecido igual. Bajo su mano para entrelazar sus dedos con los más grandes.

"Buenas noches," la adormilada voz de Tomoyo murmuró cuando apretó sus dedos unidos.

"Buenas noches."

x.x.x.x

En el mes que siguió, ambas mujeres se ajustaron a la nueva faceta de su relación y todo lo que esta conllevaba. La revelación y el reconocimiento de sus sentimientos les permitió más libertad cuando venía para demostrar el cariño la una por la otra. Había mucho más contacto y ambas fueron bastante creativas cuando definieron el término 'amigas cariñosas'. Para Tomoyo, no había nada más agradable que pasar una noche intercambiando suaves caricias y tiernos besos con Sakura acurrucada en sus brazos. Continuó diciéndose que no estaba rompiendo su promesa a su padre dado que ella y su diosa de rojizos cabellos no eran amantes, sin embargo con cada mirada, cada tacto, Tomoyo sabía que estaba mintiéndose a si misma. Estaba cautivada por la joven mujer con la tierna sonrisa y suave risa y no había nada que pudiera cambiar eso.

"Penique."

"¿Hmm?" Bajó la mirada para ver sonreír unos turquesa ojos que levantaban la mirada en ella.

Estaban en su posición favorita sentada en el sofá con Sakura encrespada en su regazo. Había pasado casi una semana y media desde que el molde derecho fue quitado y el izquierdo acortado justo debajo de la rodilla. La diferencia del peso era una bendición para los muslos de Tomoyo y la suavidad del cuerpo de su compañera era también absolutamente bienvenido.

"Un penique por tus pensamientos. Parecías lejos de aquí, durante un rato."

Tomoyo levantó su mano para ahuecar la mejilla de la mujer más joven.

"Nada, solo pensando."

"¿Sobre? ¿O debo suponerlo?"

"Sobre ti," dijo simplemente, sacando una sonrisa de oreja a oreja de Sakura. "Me importas mucho tú..." Su pulgar remontó sobre la fina cicatriz en la mejilla de su compañera, un severo recordatorio de la oculta verdad. "Estoy tan contenta de que estés conmigo. Soy muy afortunada."

Sakura sonrió y frotó su mejilla contra la mano grande. "Yo soy la que es afortunada." Trabando los ojos violetas con los suyos, continuó. "Nunca entenderé por qué me recibiste en tu casa, una completa extraña, y hacer todo lo que puedes para ayudarme." Se arrimó más cerca, apoyando su cabeza en el pecho de Tomoyo. "Pero siempre te estaré agradecida por eso. Y esto." Agitó su mano para indicar su íntima posición. "Tú no me empujas ni me haces sentir incómoda."

"Nunca," la mujer de cabello negro dijo vehemente. "Nunca querría hacer algo para hacerte sentir de esa manera."

"Y tú no podrías. Se eso." La cara de Sakura se volvió seria y se apartó un poco. "Apuesto a que deseas que me de prisa y decida sobre si me gustan las camionetas o no."

Era una idea que jugaba en ella constantemente en el fondo de su mente, especialmente después de algunos bastante acalorados besos intercambiados.

"Hey," Tomoyo susurró. "Eso es algo que únicamente tú puedes decidir." Atornilla los eufemismos. "Se que no hablamos acerca de esto mucho pero..." Vaciló, en absoluto segura que quería sacar el tema con el objeto de sus deseos sentada en su regazo. "Es más que solo preocupación por otra mujer." Puso un dedo para silenciar la protesta de Sakura. "Pon tus sentimientos sobre mí a un lado por un minuto. Piensa acerca de lo que significa ser una... lesbiana." Después de muchos años de estar avergonzada por quién era, Tomoyo encontró difícil decir realmente la palabra en voz alta.

"Esto es más aceptado actualmente," Sakura dijo suavemente.

"No en mi mundo." Dijo las palabras más duramente de lo que era su intención, la amargura coloreando su tono. En una voz más baja agregó. "No en mi familia." Su mente destelló de nuevo a ese fatídico día en el estudio de su padre cuando la forzaron a aceptar su castigo de por vida. Bajó la mirada a su amada, Tomoyo decidió que si esa fuera la única cosa que la restringía, podría marcharse por una oportunidad de estar con su Sakura. La fina blanca cicatriz y el yeso restante dieron vuelta completamente al cerrojo en esa puerta.

"Nada tiene que cambiar," la suave voz dijo quedamente. "Ambas somos felices y nadie está siendo lastimado." Tomoyo sintió los suaves brazos envolverse alrededor de ella y un ligero apretón. Feliz devolvió el abrazo. "Vamos," Sakura dijo. "Tu hermana va a estar aquí pronto y estoy segura no querrías que nos viera así." Intentó apartarse pero se encontró mantenida en el lugar por las fuertes manos de Tomoyo.

"No deseo dejarte ir." Las palabras llevaban mucho más significado que solo ese momento y Sakura lo sabía. Se inclinó hacía adelante y besó a la mujer de cabello negro.

"No me iré a ninguna parte." Sus labios rozaron juntos otra vez y el miedo fue perdido en la cara del amor. Como siempre le gusta hacer, el reloj de abuelo sonó a la hora y rompió el momento. Con la ayuda de Tomoyo, Sakura se levantó en su pierna derecha y deslizó las muletas bajo sus brazos. "¿Dónde pusiste los rotuladores? Sabes que los niños estarán queriendo pintar el molde nuevo."

"Creo que están en un cajón en la cocina. Hablando de lo cual, nosotras podemos probablemente hacer algunas galletas para los chicos."

"¿Y para las chicas?" Sakura apoyó su axila contra la parte superior de la muleta y utilizó su mano libre para palmear el estómago de Tomoyo.

"Bien," la ejecutiva agachó su cabeza y dio una avergonzada sonrisa. "Pienso que hay otro pastel de chocolate chips en el refrigerador." Salieron hacía la cocina.

"No cuentes en eso a menos que Flora comprara los comestibles ayer," Sakura dijo. Entraron en la cocina justo cuando la minivan de Haruka tiró en el camino de entrada. Tomoyo abrió la puerta corrediza y los saludó.

"Fuera de mi camino, yo primero" Ricky el de doce años dijo cuando corrió pasando con el Play Station en la mano. Timmy de diez años y Tod de seis años lo siguieron rápidamente, ambos hacían la misma cantidad de ruido que el pre-adolescente muchacho. Sakura rápidamente se hizo para atrás contra la plataforma paranevitar de ser atropellada por el trío.

"No corran en mi casa," Tomoyo gritó inútilmente.

"No sé... ellos nunca escuchan," Haruka dijo cuando entró, seguida por Natsu. Vio a Sakura y sonrió. "Sakura querida, Tomoyo dijo que estabas en muletas." Se acercó y le extendió su mano. La joven mujer se equilibró en su pie derecho y devolvió el gesto. "¿Así que las cosas te van mejor?"

"Sí, todo va bien según la doctora Barnes. Solo esperando que mi tobillo se cure completamente."

"Bueno bien, me alegra que estés mejor. Sin embargo no deberías estar de pie tanto tiempo." Lanzó a su hermana mayor una mirada y sacó una silla. "Tú solo siéntate justo allí. Si quieres algo, estoy segura que Tomoyo lo traerá para ti." Sakura comenzó a protestar pero decidió que era más fácil ceder. Para su sorpresa, Haruka se sentó en la silla contigua. "Natsu, ve a ver que están haciendo los chicos. No deseo remplazar algunas de las cosas de mi hermana." Una vez que él salió del cuarto, la pelirroja indicó en la silla vacía. "Ven siéntate, yo no quisiera que los niños oyeran por casualidad esto." Sakura y Tomoyo intercambiaron miradas confusas cuando la mujer de cabello negro se sentó.

"¿Qué está pasando? ¿Todo está bien contigo y Natsu?"

"Por supuesto todo esta bien con nosotros. Nosotros estamos felizmente casados desde hace trece años, "Haruka contestó.

"¿Entonces cuál es el problema?" Tomoyo decidió que era mejor no mencionar las aventuras sobre las que sabía, incluyendo la actual.

"¿Tú sabes de ese broche de diamantes que papá le dio a mamá en su vigésimo quinto aniversario?" La Daidouji mayor asintió. Su padre había gastado una extravagante cantidad, incluso para una familia tan rica como lo eran ellos. Era una de las posesiones más preciadas de Sonomi. Haruka bajó la mirada al encaje del mantel. "Ha desaparecido."

"¿Desapareció? ¿Qué quieres decir con desapareció?" Los ojos de Tomoyo se ensancharon con incredulidad. "Ella lo guarda en su caja fuerte cuando no lo está usando, ¿no es así?"

"Ella dijo que lo puso allí adentro. Únicamente cuatro personas saben la combinación. Mamá, tú, yo... y." Las hermanas se miraron la una a la otra, entonces asintieron lentamente en acuerdo.

"Shiro." Tomoyo empuñó sus manos. Sakura nunca había oído un nombre dicho con tanto coraje, como si fuera una maldición. Sin pensarlo, estiró su mano y la puso sobre la más grande. Se dio cuenta de su error inmediatamente cuando sintió el encogimiento y la retiró. Intercambiaron miradas antes de que Tomoyo hablara otra vez. "¿Cuándo descubrió esto?"

"Ayer. No te gustará esto," Haruka comenzó. "Dijo que había ido a casa de su amiga para la noche de martes de brigde y cuando volvió notó que el marco de la pintura no estaba al ras contra la pared pero no pensó nada de esto."

"¿Está la caja fuerte detrás del cuadro?" Sakura preguntó.

"¿Cuándo fue la última vez Shiro estuvo allí?" Tomoyo preguntó, asintiendo al mismo tiempo a la pregunta de su amada.

"El sábado en la noche." La pelirroja suspiró. "Pienso que él lo tomó y le dije eso a mamá también."

"¿Le dijiste?" La Daidouji mayor no se molesto en ocultar su sorpresa. "¿Le dijiste que su precioso Shiro pudo haberle robado? ¿Qué te dijo ella?"

"Justo lo qué piensas que diría," Haruka contestó. "Me acusó de asociarme contigo contra él. Dijo que no entendíamos como estaban las cosas difíciles para él. Pero pienso que me cree." Volteó a Sakura. "Nuestra madre no ve nunca las cosas tan claras como debería."

"Esa es una manera de considerar esto," Tomoyo dijo, secretamente satisfecha que su hermana hubiera invitado a Sakura a entrar en lo que obviamente era una discusión familiar. "Más precisamente, ella ve lo que únicamente desea ver y algo que moleste su visión es incorrecto." Suspiró y rascó su cabeza en la frustración. "Nada que podamos hacer sobre lo que ella piensa. ¿Qué sobre el broche?"

"Pagaremos sobre la reclamación, por supuesto. Ése no es el problema."

"No, el problema es un muchacho que piensa que las drogas lo hacen un hombre. ¿Por qué no me llamaste por esto?"

"Justo supe esto ayer y no quise perturbar tu fin de semana." Miró a Sakura sutilmente. "Además, sabía que te vería hoy."

Tomoyo ignoró la descarada implicación de su hermana. "¿Y qué vamos a hacer sobre él? Ahora él está robando a su propia madre."

"Hice que el cerrajero pasara y cambiara la combinación en su caja fuerte. Seguros Daidouji pagará la reclamación. Realmente no hay nada más que podamos hacer."

"Eso es todos lo que tomó, ¿solo su broche?"

"Sí," Haruka asintió. "Todas las otras joyas están aún allí. Pero solo nosotros sabíamos que el broche era la pieza más cara allí adentro. Tiene ese collar que parece que vale más que ese y estaba sin tocar."

"Shiro sabe que todo es valioso. Mamá solo los saca en ocasiones especiales. Probablemente imaginó que ella no lo notaría enseguida." Tomoyo miró a Sakura, silenciosamente deseando que ellas estuvieran solas.

Una profunda cólera fluyó dentro de ella

y solo el abrazo de la joven mujer podría disminuir ésta. Al infierno con esto, tú ya piensas que nosotras somos amantes. Respiró profundamente, estiró el brazo, y envolvió su mano alrededor de la más pequeña de Sakura. Haruka dio lo que era claramente una incómoda sonrisa. Tú comenzaste esto. Tomoyo apretó la mano de su amiga una vez más, entonces la retiró. Echó un vistazo de lado para ver la sorprendida e interrogativa mirada de Sakura. Sonrió y esperó que la a mujer pudiera entender. A veces yo solo necesito tocarte.

"Y... um... vamos a hablar de otras cosas." Haruka dijo. "¿Conseguiste la receta de Flora para el pollo relleno?"

"Lo hice, pero no estoy de humor para escándalos alrededor de eso esta noche. Tendrás que venir durante la semana y hacer que ella lo haga."

"¿Quieres decir ese con el brócoli y esa salsa?" Sakura preguntó. "Es delicioso. Flora dijo que siempre te ha gustado."

"Bien, a Tomoyo le gusta también." La cautivadora sonrisa de la joven mujer provocó que Haruka devolviera una del mismo modo. "Flora hace absolutamente los mejores rellenos."

"Sí lo hace," la Daidouji mayor convino. Sakura sonrió para si misma recordando la caja rojaque decía 'Stove Top' colocada sobre la barra una tarde. Decidió guardar el secreto de la ama de llaves. Además, había intentado hacer la Stove Top antes, cuando vivía sola, y nunca le quedó tan bien como a Flora. Con el asunto librado del gesto físico y puestas en un asunto más familiar, Haruka visiblemente se relajó.

"Es por eso que Tomoyo decidió conservar a Flora. Cocina tan bien, si trabajara para mí estaría tan grande como una casa."

"A veces me siento de esa manera también," Sakura dijo, palmeando su estómago. Justo entonces Tod entró escabulléndose en la cocina.

"Mami, quiero un poco de refresco."

"Necesitas decir por favor y tienes que pedírselo a tu tía Tomoyo," su madre dijo. Él miró a su alta tía y repitió su pregunta correctamente.

"Por supuesto."

"Tía Sakura, ¿puedo sentarme en tu regazo?" Sobresaltados ojos encontraron su inocente pregunta. "¿Por favor?" Él agregó, pensando que ese era el problema.

"Um bien..."

"Si tía Sakura quiere dejar que te sientes sobre su regazo, esa es su decisión," Haruka dijo. Miró a Tomoyo y asintió.

"Seguro, si quieres hacerlo. Eso está bien." Sakura empujó hacía atrás su silla un poco para darle a él espacio. Él rápidamente se subió y envolvió su brazo alrededor de su estómago para evitar resbalarse. "¿Tus hermanos te dejaron jugar con ellos?" Preguntó en su oído.

"No, ellos no son divertidos para jugar," Tod puso mala cara.

"Natsu no es mejor," Haruka dijo. "Les juro que al instante que los controles están en sus manos sus treinta años caen." El ruido de los chicos discutiendo atrajo su atención.

"Mejor iré a ver lo qué están haciendo antes de que uno de ellos mate al otro." Se levantó y le extendió la mano a su hijo más joven. "Vamos, Tod."

"Estaremos allí en un minuto," Tomoyo dijo, parada cerca de la silla de Sakura. Una vez que estuvieron solas, se inclinó para un beso. "Pienso que Haruka está encantada contigo."

"No lo sé. Cuando me tocaste, parecía que se tragó un insecto."

"Pero incluso después de eso dejó a Tod sentarse en tu regazo y te llamó tía Sakura."

"Mmm, eso es verdad." Permitió un beso más de Tomoyo antes de alcanzar sus muletas.

"¿Llamaste para las pizzas ya?"

"Maldición, sabía que me olvidé de algo. ¿De cuál quiere todo el mundo?"

"Dos grandes de champiñones, dos supremas, y tu quieres tu peperoni y champiñones," Sakura dijo. La estridente voz de Haruka vino de la sala de estar. Al parecer había una lucha de voluntades ocurriendo entre ella y su hijo de doce años, Ricky.

Tomoyo meneó su cabeza. "Mejor salgo allá. ¿Puedes llamar por mí? Es tres en el marcado rápido."

"Seguro." Sakura tomó el teléfono y presionó el botón mientras Tomoyo iba a evitar la tercera guerra mundial. Lo consiguió en el primer intento e hizo el pedido. Colgó y estaba justo colocándose sus muletas debajo sus brazos cuando el teléfono sonó. Pensando que era la llamada de regreso del lugar de las pizzas, Sakura lo tomó.

"¿Hola?"

"¿T-Tomoyo?" No reconoció la voz pero claramente entendía el tono. La mujer en el otro extremo del teléfono estaba llorando.

"No, soy Sakura."

"¿Podría usted por favor decirle a Tomoyo que su madre está al teléfono? Yo-es muy importante," Sonomi sollozó.

"Espere solo un segundo." Dándose cuenta que no podría sostener el teléfono en una mano y utilizar las muletas, Sakura lo dejó abajo en la barra y se dirigió a la sala de estar.

Muchas gracias a:

Nadaoriginal: Si Tomoyo se ve enseguida que le gusta las mujeres, nunca supe porque Sakura jamas se dio cuenta hasta el capitulo pasado jajaja xd

James Birdsong: Thanks for reading the chapter ñ.ñ

Lectores anonimos: Muchas gracias

Pd: Tengo pagina de facebook por si quieren leer doujin traducidos de love live, symphogear, Mai hime, los espero con ansias, me pueden encontrar como: Mapache Curioso, espero su visita ansiosamente.

Pd: Si quieren otra historia adaptada o traducida no duden en pedirla.