Capítulo 12
Cuando llegó la hora de irse a la cama, Sakura se vistió en su habitual camisa de Dartmouth mientras Tomoyo se puso pantalones y la camiseta. Se deslizaron bajo las cobijas y se acurrucaron juntas por un momento antes de que la joven mujer soltara una queda risita.
"¿Qué?" Tomoyo preguntó.
"Lo siento, es solo que parece extraño estar vestidas después de lo de anoche," admitió, sus dedos se deslizaron debajo de la manga corta y acariciaron la suave piel encontrada allí.
"No hay nada que diga que tenemos que estar vestidas," Tomoyo precisó. Sin previo aviso se incorporó y se quitó su camisa, la luz de la lámpara revelaba sus generosos pechos a la mirada de Sakura. "¿Por qué no te quitas el tuyo también?"
"Bien... supongo que esto no dañará nada."
"Por supuesto que no." Hambrientos ojos tomaron en la vista haciéndosele agua la boca por los pezones de Sakura cuando la camisa de Dartmouth fue quitada. "Dios, Sakura..." Tomoyo tragó. "... Eres tan hermosa." Cubrió el cuerpo más pequeño con el propio y dejó que sus bocas encontraran algo mejor para hacer que hablar.
Los labios de Sakura se separaron gustosamente cuando el beso se hizo más profundo y sus manos rodearon la espalda de su amante en un intento de tirar de sus cuerpos incluso más cerca. Las pasiones se encendieron y las caderas se encontraron incapaces de permanecer quietas.
"Sakura..." Sus labios se movieron a la delicada piel del cuello de la joven mujer y comenzaron a besar hacia abajo únicamente para ser parados a pulgadas de su objetivo la rosada piel fruncida.
"Tomoyo... tengo mi período, ¿recuerdas?" Se rió de la desanimada mirada en la cara de su amante. "Es únicamente por algunos días." Sus dedos rozaron los lados de los pechos de Tomoyo. "Por supuesto..." Un pulgar rozó sobre un oscurecido pezón. "... tú no." El otro pulgar repitió el movimiento. "Tomoyo... déjame hacerte el amor."
La mujer de cabello negro se apartó del cuerpo de Sakura y se acomodó a su lado y lejos de los distrayentes dedos. "No puedo." Remontó el contorno de los labios de la mujer más joven con su dedo. "Deseo darte el mismo placer que tú me das." Hizo una pausa. "Sabes... hay algunas parejas que tienen sexo incluso con sus períodos."
"No sé, Tomoyo...eso parece desagradable para mí. Solo no puedo hacer eso." Sakura rodó sobre su costado y apoyó su cabeza en su mano. "Te amo pero no puedo dejar que me toques allí ahora mismo." Estiró su mano libre solamente para ser detenida.
"No tú no. No me embromes." Tomoyo estiró el brazo y apagó la luz. "Te amo, Sakura. Vamos a dormir."
"¿Estás segura que no puedo hacer nada por ti?" Su mano merodeó otra vez, está vez alcanzando su objetivo.
"Sakura..." Resuelta quitó la mano de su amante de su pecho. "Solo si es mutuo." Se inclinó y sus labios encontraron los de Sakura. "Ahora vamos a dormir."
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La alarma fue apagada, señalando el comienzo de un nuevo día. Tomoyo despertó y se dirigió abajo a su entrenamiento matutino, imaginando que Sakura dormiría hasta que volviera. Estaba sorprendida, por lo tanto, cuando volvió para encontrar a la joven mujer sentada en la mesa, completamente vestida y bebiendo café. "Pensé que aún estarías durmiendo."
"Oh no. ¿Olvidaste qué día es este?"
Tomoyo sirvió el café en su taza. "¿Hmm?"
"Dijiste que podríamos ir a la oficina hoy. Nani se irá al final de la semana."
"¿Era eso hoy?" Intentó parecer seria pero el tirón en la esquina de su boca la traicionó. "Lo recuerdo, amor. Solo imaginé que tomarías su tiempo para levantarte." Tomó un trago de café. "No tendrás que hacer ningún trabajo hoy de Todos modos, solo acostumbrarte al funcionamiento de la oficina y a aprender cómo utilizar el teléfono."
"Si hay algo para que yo haga, lo haré, no me importa," Sakura dijo cuando entregó el periódico a Tomoyo.
"¿Qué hice para ser tan afortunada?" Estiró la mano y acarició la mejilla de la joven mujer.
"Pienso que la suerte está en mi lado."
"Creo que mi corazón podría discutir contigo sobre eso." Se inclinó para un beso y fue encontrada a medio camino. "Te amo, Sakura."
"Te amo también."
Este fue el paseo más agradable a la oficina que Tomoyo jamás tuvo. Casi fue un paseo turístico cuando ellas viajaron a través de las varias calles de Tokio. En un intento de evitar pasar cerca del parque, la vista del infortunado accidente. Dejó a Sakura enfrente del gigantesco edificio antes de continuar al estacionamiento. Pocos minutos después volvió y sostuvo la puerta para que la joven mujer pudiera entrar. Nunca había estado dentro de la palaciega estructura, la joven mujer estaba rápidamente espantada de los altos arcos del techo y los espacios abiertos de par en par del vestíbulo. Una placa grande de metal les daba la bienvenida al edificio Ensayo.
"Nuestros ascensores están por aquí," Tomoyo dijo, sonriendo para sí misma en la mirada en la cara de Sakura. "¿Asumo que te gustó mi edificio?"
"Es hermoso. Y tan grande."
"Mucha gente trabaja aquí."
"¿Todos ellos trabajan para ti?"
"No." Tomoyo presionó el botón para subir, frunciendo el ceño cuando levantó la mirada y vio a cuántos pisos el elevador estaba. "La mayor parte del vestíbulo y los primeros cinco pisos son rentados a otras compañías y negocios. El resto de ellos trabaja para mí."
"¿Sé que es una compañía grande y Todo pero justamente cuánta gente trabaja para Ensayo Corp?"
"Pregúntale a Haruka, ella sabe. Pienso que entre Todas las distintas divisiones hay cerca de diez mil trabajando para nosotros a través de la región, pero no estoy totalmente segura. Ah, aquí vamos." El elevador se abrió y varias personas salieron. Sakura observó el cambio inmediato en la postura de su compañera. Con la relajación ida, la cómoda Tomoyo también. La mujer ante ella era ahora Tomoyo la poderosa y la que inspiraba temor. Entraron y el botón fue presionado antes de que las puertas pudieran cerrarse. "Puedes también recargarte contra la pared, Sakura. Será un largo paseo al piso de arriba."
Tomoyo mantuvo la puerta abierta mientras Sakura salía bien en sus muletas. "Nani, quiero que conozcas a Sakura Kinomoto. Sakura, esta es Nani." Las mujeres intercambiaron saludos mientras Tomoyo revisaba sus mensajes. "¿Todo establecido? Sakura, Nani te mostrará alrededor y conseguirás ubicarte. Estaré en mi oficina si necesitas algo." Intercambió un guiño con Sakura antes de cerrar la puerta.
El escritorio de la ejecutiva estaba lleno con papeleo y el almuerzo era la última cosa en su mente cuando Sakura llamó a la puerta y asomó su cabeza por ésta. "¿Hambrienta?"
"¿Es tiempo ya?" Tomoyo miró su reloj y levantó una ceja con sorpresa de la cantidad de tiempo que había pasado. "Hay un deli en el piso de abajo si quieres llamar y hacer que entreguen algo." Levantó la mirada y se encontró perdida en los ojos de jade. Se levantó y cabeceó a la puerta. "Ven entra y cierra." Sakura hizo lo que le pidió y se sentó en el sofá, dejando su pierna izquierda apoyada sobre los cojines. Tomoyo se arrodilló a su lado, frotando los labios suavemente contra la oreja de la joven mujer. "¿Sabes cuánto te amo?" Susurró.
"Sabes que podría demandar por acoso sexual," Sakura bromeó. "El gran jefe malo viene sobre su inocente joven secretaria... ohh..." Sus ojos se agitaron cerrándose cuando la exploradora boca bajó para morder su garganta. "Mmm, afortunada secretaria."
"Afortunada jefa," Tomoyo murmuró en respuesta cuando sus labios viajaron a lo largo del cuello de Sakura. "Vamos a olvidarnos del almuerzo." Sus largos dedos alcanzaron para desabotonar la blusa color óxido pero se encontraron ellos mismos detenidos.
"Tomoyo, no podemos hacer esto. ¿Cómo se supone que alguna de nosotras consiga trabajar si me mantienes atrapada en tu sofá?" Se liberó de los dedos de la mujer de más edad y puso sus manos en los anchos hombros en un intento de evitar que la boca de Tomoyo viajara más bajo. "¿Qué quieres para almorzar?" Vio el travieso destello en sus ojos antes de que sintiera la cálida respiración acariciando su oído. Sus ojos se ensancharon en las eróticas palabras susurradas en un tono increíblemente sensual. "Um... oh Dios... tú no puedes hablarme así."
"Te gusta eso, ¿si?" La ceja de Tomoyo se meneó ante el pensamiento. "Hmm..." Acarició el castaño cabello y sus labios bajaron al oído de la joven mujer. "Tengo Toda la intención de hacerte el amor justo aquí en este sofá." Su voz era pura seducción y sus manos se movieron para cumplir su promesa, tomando el pecho de Sakura.
"Tomoyo, no podemos hacer esto ahora." Se movió del tacto demasiado erótico. "Tengo mi período, ¿recuerdas?"
"Tú sabes, un valiente guerrero puede estar dispuesto a entrar a un sangriento campo de batalla."
"¡Tomoyo!" Chirrió dándole juguetonamente una palmada en el hombro de la mujer más mayor. "No puedo creer que dijeras eso." Suavemente apartó a Tomoyo y se incorporó.
"Necesitas sacar tu mente del canal y pensar sobre el almuerzo."
"Ya te dije que no estoy hambrienta... de comida." Su boca reclamó a la de Sakura cuando se movió sobre el sofá, cubriendo el cuerpo más pequeño con el propio.
La puerta se abrió abruptamente. "Hey Tomoyo, pensé que quizás podríamos tomar el almuerzo en..." La voz de Haruka se arrastró apagándose cuando miró a su hermana saltar fuera del sofá y desviar la mirada. La pelirroja sonrió maliciosamente cuando una bastante avergonzada Sakura se incorporó y precipitadamente restituía los botones que los hábiles dedos habían desabrochado. "Oh, supongo que tienes ya planes para el almuerzo. Hola, Sakura."
"Hola, Haruka." La joven mujer bajó la mirada culpablemente.
Incapaz de resistirse, la Ensayo más joven miró a su hermana. "Hey Tomoyo, realmente necesitas recordar cerrar con llave tu puerta cuando no deseas ser interrumpida o ¿tú aún quieres continuar diciéndome que nada sucede?"
"La mayoría de la gente sabe que para entrar a mi oficina debe anunciarse," la ejecutiva gruñó, claramente tan avergonzada como Sakura. "¿Dijiste algo sobre almorzar?"
"Bien, no deseo interrumpir sus planes."
"No tenemos planes aún," Sakura dijo, recuperando la mayor parte de su compostura. "Acababa de entrar para preguntar a Tomoyo lo que ella quería cuando..." La sensación de las manos de su amante sobre su cuerpo estaba aún fresca, haciéndola respirar profundamente. "Um, ¿qué tenías en mente?" Se forzó para no mirar a Tomoyo.
Haruka sonrío maliciosamente antes de continuar. "Acaban de abrir un nuevo lugar chino al lado de la oficina. Oí que su buffet es fabuloso."
"¿Sabes lo qué mamá diría si supiera que comiste de un buffet en público?" Tomoyo bromeó.
"Seguro, suena bien para mí." Vio a Sakura alcanzar sus muletas. "Oh... no hay absolutamente algún estacionamiento cerca de éste." Pensó por un momento. "Ya sé, las encontraré abajo, te bajaré, entonces traeré el auto de nuevo al estacionamiento. Es únicamente unos cinco minutos de caminata desde aquí."
"No tienes que hacer eso," la joven mujer contestó. "Eso no está lejos en absoluto. Puedo hacerlo."
"No sé, Sakura... cruzar la calle con Todo ese tráfico al medio día." Tomoyo meneó su cabeza. "Haruka, ¿por qué no solo hacemos que entreguen algo aquí?"
"Eso está bien para mí."
"¿Estás segura?" Sakura preguntó. "Parecía que deseabas salir por un rato."
"No, solo quería que algo más que las telenovelas me hiciera compañía para el almuerzo hoy." La pelirroja miró a su reloj, el teléfono, y entonces a su hermana. "Pero realmente tengo hambre." Otro pensamiento se le ocurrió. "¿Dónde vamos a comer?"
"¿Por qué no la sala de conferencias?" Tomoyo preguntó.
"No podemos. Brooker tiene una reunión allí."
"¿No hay un comedor?" Sakura preguntó inocentemente. Las hermanas se miraron la una a la otra y se rieron suavemente.
"Hay un deli en el vestíbulo y un cuarto de descanso en el pasillo pero no realmente un comedor," Haruka dijo. "La mayoría de la gente sale para el almuerzo o come en sus escritorios. Los comedores tienden a hacer que la gente tome largos descansos y eso reduce la productividad."
"Oh, no empieces con eso otra vez," Tomoyo advirtió. "Primero serían los flojos, luego los fumadores, después los chismes." Se acercó y puso las manos en los hombros de la hermana más joven. "Antes de que sepas ella emitirá Toda clase de notas y tendré a la Clerical Unión gritando en mí otra vez."
El almuerzo y el resto del día de trabajo volaron rápidamente. Como Tomoyo esperaba, Todo mundo conoció a Sakura inmediatamente ella les gustó y la joven mujer rápidamente se ubicó en su nueva posición. La ejecutiva rápidamente aprendió los beneficios complementarios de tener a su amante siendo su secretaria. Tomoyo no podía tener suficiente de los besos y la podía llamar a la oficina solo para probar el dulzor de la boca de Sakura una vez más. Las fantasías jugaron en la mente de la ejecutiva. Fantasías que incluían, el acojinado sofá de cuero en su oficina, y a Sakura desnuda y esperando por ella. Además, sabía que ellas podrían únicamente ser eso. Tanto como se amaban la una a la otra, había un tiempo y lugar para Todo y en su oficina durante horas de trabajo no era este. Abriendo su agenda, los azules ojos cayeron en el próximo sábado. Estaba segura que Sakura habría acabado su período para entonces. La veteada pluma verdeazulada giró en sus dedos antes de que distraídamente dibujara un corazón en la sección de notas de la página. Pronto el corazón encontró letras garabateadas dentro del. T. D. y S. K. Enternecedoras rosas comenzaron a llenar los márgenes, cuando Sakura las vio más tarde, provocaron que la joven mujer irrumpiera en lágrimas de felicidad. Si bien Tomoyo estaba sorprendida por la reacción, ella estaba más que dispuesta a ofrecer consuelo, tomando a su amante en sus brazos y descansando su barbilla sobre el castaño cabello. Este era uno de los tiempos que disfrutaba más, sostener a Sakura en sus brazos. Era en esos momentos que Tomoyo se sentía entera, completa. Sabía que nunca podría vivir sin los danzarines ojos turquesa y la hermosa sonrisa de su preciosa Sakura.
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Cuando ese sábado llegó, Tomoyo estaba despierta con el sol, visiones de hacerle el amor a Sakura una y otra vez danzaban en su mente. Era una particularmente imagen animada en la que se concentró cuando salió de la cama y caminó sin prisas al baño.
"¡Oh, hijo de perra!" El grito de exclamación despertó a Sakura de su sueño.
"¿Qué pasa?"
"Nada." Otra maldición ahogada, entonces el sonido del agua corriendo.
"¿Tomoyo?" Sakura tomó las muletas y se dirigió al baño. "¿Estás bien?"
"Si," Tomoyo contestó del otro lado de la puerta. Su ropa interior terminó en el lavabo con el agua corriendo sobre ella. Se lavó y entonces abrió la puerta. "¿Adivina qué conseguí?" Dijo cuando pasó, complaciendo a Sakura con la vista de las firmes mejillas meneándose debajo de la camiseta gris.
"Estás bromeando."
"No." Sacó unas bragas del cajón y se las puso. "Hablando de la pésima sincronización." Se inclinó y le dio a Sakura un rápido beso. "Pero tu deberías hacerlo," susurró en una voz ronca, sus manos se deslizaron debajo del dobladillo de la camisa de Dartmouth en la búsqueda de los montículos gemelos. La joven mujer se retiró fuera del alcance.
"Espere un minuto allí, señorita... No pude tocarte cuando tenía el mío."
"P-pero..." La ejecutiva hizo un mohín, dándose cuenta adonde la conversación estaba dirigiéndose... y era a cuando ella no estaba. "Sakura... tú sabes que solo porque no pudiste tocarme eso no significa..."
"Ni siquiera pienses en intentar eso. No funcionó cuando lo intenté, ¿recuerdas?" Los ojos de la joven mujer se posaron en el atlético cuerpo delante de ella y suspiró. "Estaba deseando esto también, lo sabes."
"Pero... pero..." Tomoyo fue silenciada por los dedos de Sakura contra sus labios.
"Espero que lo superes rápidamente, querida," la joven mujer dijo cariñosamente. "Quizá el próximo mes reconsideres cuando quiera tocarte."
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Sakura deseaba que Tomoyo pudiera estar en el consultorio con ella cuando la doctora Barnes le quitó el molde pero una importante reunión forzó a la ejecutiva a permanecer en el trabajo mientras Flora llevó a la joven mujer a la cita. La pequeña sierra alternadamente cortaba el yeso, haciéndole cosquillas en el proceso. "Solo un poco más," la doctora dijo.
La sierra fue puesta abajo y unas tijeras cortaron a través del algodón y soltaron el molde que sostenía la pierna de Sakura. La primera cosa que vio cuando bajó la mirada a su pierna fueron los largos filamentos del rubio vello asomándose más allá de la seca, escamosa piel. Meneó los dedos del pie, frunciendo el ceño en el tinte de dolor que atravesó su tobillo. Había estado haciendo esto por varias semanas y la respuesta siempre había sido la misma sin embargo Sakura de alguna manera había creído que cuando el molde fuera quitado el dolor desaparecería. Después de Todo, no llevó mucho tiempo para que su pierna derecha se curara y aguantara su peso.
"¿Cuándo puedo comenzar a caminar en él?" Flexionó su pie, silbando en la agonía que esto causó.
"Me temo que caminar no es algo que vaya a suceder durante un tiempo aún, Srta. Kinomoto."
"Pero..." Miró a la médica temerosamente. "Usted dijo no más moldes."
"Así es, no más moldes," la médico la tranquilizó. "Pero su tobillo sufrió muchas lesiones y no ha curado tan bien como había esperado. No podemos dejarlo sin soporte. Usted necesitará un refuerzo." Cruzó el cuarto y recuperó uno del cajón. Una lona azul negro cubría unas correas planas metálicas y el velcros lo mantenía Todo unido. Sakura miró el objeto con desdén. Este representaba el aplastamiento de su esperanza y otro recordatorio del accidente. Escuchó silenciosamente cuando la doctora explicó la necesidad de la terapia física e hizo hincapié de que el tobillo estaba demasiado débil para soportar algún peso Todavía y una docena de otras cosas que Sakura no quiso oír. Su único consuelo era que podría quitarlo para tomar baños.
Tanto como la castaña mujer había estado deseando remojarlo en una tina de agua caliente, esto parecía insignificante ahora.
Los intentos de Flora de hacerla hablar en el camino a casa fueron encontrados con respuestas entre dientes o silencio. Una vez adentro, Sakura anunció que estaba cansada y se retiraría a su cuarto.
Esperando ansiosamente que la doctora estuviera equivocada, puso las muletas contra la pared y dejó su pie izquierdo apoyarse contra el suelo. Había una punzada de dolor pero nada con lo que no pudiera vivir. Se inclinó, poniendo más peso en el delicado tobillo. El terrible dolor la atravesó y se desplomó sobre el piso. El dolor fue el catalizador cuando los conductos lacrimales se abrieron y su respiración salió en sutiles sollozos. Flora entró y la ayudó a meterse a la cama donde Sakura rápidamente se quedó dormida.
Tomoyo entró un poco tiempo después, había sido llamada a casa por la preocupada ama de llaves. Tomó solo una breve explicación de lo qué sucedió en el consultorio de la doctora para que la ejecutiva se diera cuenta por qué su amante estaba tan trastornada. Sakura había estado emocionada en el desayuno sobre la perspectiva de tener el molde quitado completamente. Atraída dentro del buen humor de la joven mujer, Tomoyo nunca dio algún pensamiento a la posibilidad de que ellos pudieran remplazar el molde por un apoyo. De hecho, había estado más enfocada en el conocimiento de que su período por fin había finalizado y después de una semana y media finalmente podría hacer el amor con Sakura otra vez. Ahora mirando los hinchados ojos y la reveladora humedad en la almohada, sintió un pedacito de culpabilidad. Todos los pensamientos amorosos se alejaron de su mente, Tomoyo dio una punta pie a sus zapatos y subió a la cama junto a su amante.
Sakura sintió una suave caricia en sus hombros cuando la conciencia volvió. Inhaló la fragancia del perfume de Tomoyo y sonrió, sabiendo que su querida estaba allí con ella. Rodó sobre si e hizo una mueca por el dolor en su tobillo. "Hola."
"Hola a ti," Tomoyo contestó. Su frente se frunció con preocupación. "¿Te dieron algo para el dolor?"
"Más Percocet," se encogió de hombros, su tono era bajo. "Puedo darme un baño ahora pero no mucho más." Se dejó ser arrastrada contra la mujer más alta y enterró su cara en la blusa de seda. "Todavía tengo que utilizar las malditas muletas." Se acurrucó más cerca, sus yemas del dedo remontaban el contorno del bra de Tomoyo. "Intenté poner el peso en él," admitió. "Pero esto duele demasiado." Sus piernas se frotaron la una contra la otra. "Y ahora esto pica." Tomoyo asintió, recordando cuando el molde derecho de Sakura fue quitado. "Y dime," Sakura continuó. "¿Cómo fue el último día de Nani?"
"Bien. Ella gozó su fiesta de baby shower sorpresa."
"Bueno, me alegra que lo disfrutara. Siento no haber estado presente."
"Shh, ella entendió. Le encantaron los trajecitos y las cobijitas para el bebé, a propósito." Los nudillos de Tomoyo rozaban contra la suavidad de la mejilla de Sakura. "Pero ahora mismo no quiero hablar de ella. Has tenido un día bastante áspero por esto. Mira, tu molde fue quitado y ella dijo que podrás tomar baños ahora, ¿correcto?"
"Correcto..."
"Y qué te parece que dejamos ir a Flora a casa temprano hoy y tú y yo nos aprovechemos de esa escandalosa tina grande que tengo arriba, ¿Hmm?" Sintiendo la vacilación de Sakura, agregó, "tengo una botella llena de burbujas de baño justo esperando por ti. Y si eres buena chica puedo incluso ser convencida para unirme a ti."
"¿Estás diciendo que terminaste con...?" Los ojos de Tomoyo brillaron con travesura cuando asintió. Sakura tragó saliva. "Oh." El dedo que había estado remontando la línea del bra ahora recorría de un lado para otro contra el gancho trasero. "Eso quiere decir que puedo tocarte ahora," la joven mujer murmuró, su voz en un sensual susurro. "Extrañé eso, tú sabes. Tocarte." Levantó su cabeza, sus labios encontraron los de Tomoyo. "No me castigues así otra vez."
"No lo haré," la ejecutiva prometió, sabiendo bastante bien lo que la mujer más joven estaba sintiendo. "¿Cómo estás sintiendo tu tobillo ahora mismo? ¿Crees qué estás para ese baño?"
"¿Vas a acompañarme?" Sakura preguntó sin vergüenza, la visión de una mojada, desnuda Tomoyo hizo que su corazón latiera más rápidamente.
"Me encantaría hacerlo," la mujer de cabello negro respondió.
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Tomoyo atenuó la luz, cambiando el brillante blanco a un suave amarillo antes de que su amante entrara en su dormitorio. "Siéntate en la cama, te ayudaré a desvestir," ofreció.
Ahorrando tiempo, comenzó a desnudarse, quitándose su falda y la blusa antes de darse cuenta que Sakura estaba parada allí, observándola. Se giró de frente a la mujer más joven, lentamente quitándose el resto de su ropa. Estaba parada allí desnuda, sus negros rizos destacando en contraste a su piel. Sakura tragó varias veces mientras sus ojos vagaron arriba y abajo del escultural cuerpo.
"Tan hermosa," la joven mujer susurró.
"Mi turno para ver tu belleza," Tomoyo contrarrestó, conduciendo a Sakura al borde de la cama. Las muletas fueron apartadas del camino y uno por uno los botones abiertos para revelar la cremosa blanca carne. Por fin Toda la ropa fue quitada, únicamente dejando el apoyo azul marino para empañar la imagen. Cuidando de no golpear el delicado tobillo, Tomoyo abrió las correas del velcros y quitó el apoyo. "Pienso que una ducha primero para quitar Toda esta piel muerta sería una buena idea."
"¿Tú vas a sostenerme en la ducha?"
"No, hay un banco construido adentro en la pared y la ducha está sujeta a una manguera. Es uno de esa clase de masajeador."
"Tú realmente tienes..."
"¿Todos los juguetes?" Tomoyo intervino. "Yup." Sonrió ampliamente cuando sus ojos cayeron en su cajón de la mesita de noche y su mente se llenó de imágenes de lo que estaba oculto en el interior. "Sabes Sakura..." su voz adquirió un tono sensual. "Tengo algunos juguetes que no has visto Todavía."
"Qué clase de... oh." Sus ojos se ensancharon en sorpresa, entonces se cerraron con el pensamiento de los posibles usos. "Esa clase de juguetes."
"Mmm Hmm" Cuando se besaron, Tomoyo presionó su cuerpo contra el de Sakura, gimiendo al sentir el muslo de la mujer más joven presionar contra su hinchado centro. Devolvió el favor, moviendo su musculoso muslo contra los húmedos pliegues de Sakura. "Sigue haciéndolo y nunca entraremos a ese baño," dijo roncamente. Con gran autocontrol levantó el cuerpo de la mujer más pequeña y la recogió en sus brazos. Sonrió cuando sintió los brazos de Sakura envolverse alrededor de su cuello. Como una previsión estiró una mano y con sus dedos enganchó el borde de la manta, tirando de la esquina mientras aún se sostenía sobre su amante.
"Me gusta cuando me sostienes así," Sakura dijo, plantando tiernos besos por Todo el hombro y clavícula de Tomoyo. Pronto estuvieron en el baño y tuvo que soltarse del abrazo. Balanceándose en un pie e inclinándose contra la pared para apoyarse, esperó mientras que Tomoyo rápidamente abría el agua y regulaba la temperatura. Una vez que estuvo listo, dejó que su alta amante le ayudara en la ducha.
"Si soy demasiado brusca contigo, déjamelo saber, ¿Ok?" Tomoyo pidió cuando se arrodilló al lado de ella.
Pero la ejecutiva fue Todo menos brusco. Envolvió la toallita alrededor de su dedo y dio a esta una generosa espuma antes de ir a alguna parte de la piel de Sakura. Poco a poco la piel muerta fue quitada, dejando nuevo rosado detrás. Cuando esa tarea fue terminada, utilizó su gel para afeitar poniendo una buena espuma antes de que su máquina de afeitar quitara el picante vello de la pierna de Sakura. Una vez finalizado, se acercó a la tina caliente y agregó las burbujas de baño antes de volver a la ducha.
"Es una tina grande. Va a tardar cerca de diez a quince' minutos llenarla. ¿Quieres esperar o meterte mientras se está llenando?"
"Creo que preferiría esperar y hundirme en ella al mismo tiempo. Pasó mucho tiempo desde que me bañé."
"De acuerdo. Déjame secarte. Entonces puedes sentarte en ese acojinado banco ahí hasta que esté listo." Se acercó al closet de la ropa blanca para coger más toallas. Sakura se recargó y miró el vaivén de las caderas y el firme cuerpo apreciativamente. El montón de toallas bloqueó su vista de los pechos de Tomoyo cuando la mujer volvió pero sabía que los vería de cerca y personalmente muy pronto. Su deseo fue concedido un minuto después, cuando los fuertes brazos la recogieron y la sostuvieron apretadamente contra los suaves montículos. Sakura se aprovechó de su posición para mordisquear el cuello de su amante mientras era llevada a la tina. No queriendo que Tomoyo accidentalmente resbalara, paró su atormentar y bajó la mirada a las agitadas, burbujas cubriendo el agua. "Cuidado con tu tobillo," la mujer más mayor le recordó. "No tienes nada para protegerlo aquí adentro." Sakura extendió los brazos a los lados de la tina cuando Tomoyo se arrodilló y la bajó adentro.
"Ehh... Esto es agradable," la joven mujer ronroneó cuando el agua caliente se arremolinó alrededor de ella. Un moldeado asiento le hizo señas que se sentara y lo hizo, sorprendida de encontrar minúsculos chorritos masajeando su espalda. Se giró para ver que había de hecho varias hileras de minúsculos agujeros brotando en corrientes de agua debajo de la superficie.
"Esto es muy agradable."
"Así qué te gusta esto, ¿Hmm?" Tomoyo preguntó cuando se colocó en el asiento adyacente, la diferencia de altura motivó que sus pezones destacaran sobre el agua mientras que los de Sakura se ocultaban debajo de la espuma.
"Le veo claras ventajas a esta tina," Sakura dijo cuando sintió una suave pero decidida mano moverse bajo el agua. Separó sus piernas, dando a Tomoyo el acceso que necesitaba.
"Algunas... definitivas ventajas... uh huh." Giró su cabeza y encontró sus labios reclamados por su amante de cabello negro. El beso rápidamente se volvió apasionado y cuando la mano de Tomoyo subió hasta la copa de su pecho, Sakura estaba segura que iba a tener un orgasmo justo allí.
"Han sido ocho largos días," la ejecutiva gruñó, sus ojos atormentados sin piedad por las burbujas que se negaban a dejarla ver los tesoros ocultos debajo. Giró y montó los muslos de Sakura a horcajadas, con la intención de besar a su amante. Pero se olvidó de una cosa importante... la diferencia en su altura. Antes de que Tomoyo pudiera colocarse de nuevo, la boca de Sakura había aceptado la aparente invitación y había reclamado su pezón. "Oh Sakura..." Los purpura ojos se cerraron cuando dejó que la joven mujer se saciara primero de uno, entonces del otro pecho. Finalmente se hizo hacía atrás bajando la mirada en los hermosos ojos turquesa. "Mantén eso y no estaremos aquí adentro por mucho tiempo." Se hundió nuevamente dentro de su asiento.
"No sé lo que consigues en mí," Sakura dijo cuando un lindo rubor apareció en sus mejillas. "Te moviste y de repente ellos estaban allí."
"Te he vuelto en una maniática sexual con únicamente una noche de pasión, ¿si?" Tomoyo bromeó.
"Únicamente cuando esto viene de ti." La mano de la joven mujer se movió debajo del agua para apoyarla en el muslo de su amante. "Te amo y amo tocarte."
"Esto me pasa de la misma manera, lo sabes," Tomoyo dijo, poniendo su mano en la mejilla de Sakura. "Mejor me muevo al otro lado o nunca conseguirás una oportunidad para mojarte."
"No, está bien. Yo preferiría tenerte junto a mí."
Bueno resultó ser un término relativo cuando ambas se aprovecharon de la intimidad que la tina caliente ofreció. Los labios encontraron una razón para buscarse a menudo y los pechos nunca estuvieron tan limpios. Las manos jabonosas vagaron libremente, a veces atormentando, a veces acariciando, siempre prometiendo una apropiada recompensa durante una espera tan larga. La paciencia de Tomoyo había sido probada al límite. Sus dedos vagaron sobre la sedosa piel, sin embargo no podía tocar de la manera en que deseaba.
"Sakura..." Su voz sonaba cruda, profundamente sensual en su ronquera. "Pienso que es hora de salir de la tina." Y meterte en mi cama.
La mente de Sakura se cerró a Todo excepto a las grandes palmas que acariciaban sus doloridos pezones. "Oh... sabes bien como hacer eso..." El tacto era dulce y sin embargo tortuoso al mismo tiempo... justo la correcta cantidad de fricción cuando Tomoyo dibujó pequeños círculos con sus palmas. Sakura metió sus dedos a través del sedoso cabello negro, sólo las puntas realmente estaban mojadas, y tiró de su amante para un beso. Las manos de Tomoyo estaban encajonadas entre los levantados senos y esto únicamente sirvió para hacer que ambas mujeres desearan más. Los besos eran apasionados, conducido por los días de dolorosa necesidad, ambas silenciosamente habían elegido al no placer a ellos mismas sino que prefirieron esperar hasta ahora, hasta este momento. Tomoyo se mantuvo bastante tiempo para liberar sus manos de su suave prisión y para sacar a la mujer más pequeña en sus brazos.
Salió de la tina y se detuvo el tiempo suficiente para que Sakura tomara algunas toallas del estante antes de entrar a la suave luz del dormitorio. Puso a la joven mujer abajo en el cobertor, no preocupándole para nada que este se mojara. Tomaron turnos con las toallas para secarse la una a la otra, ambas sabían que había un sitio que no estaría secándose en cualquier momento pronto.
Sakura se encontró acostada sobre su espalda, el confortante calor de Tomoyo sobre ella. "Creo, mi pequeña rosa, que estoy desesperadamente enamorada de ti." Las cariñosas palabras fueron puntualizadas con un tierno beso en su mejilla. "Realmente," Tomoyo corrigió. "Sé que lo estoy." Sakura sintió un largo dedo trazar su camino hacía su mejilla. "Eres lo mejor que me ha sucedido nunca," su amante continuó. "Sé que esto suena cursi y Todo pero esto es verdad." El dedo que vagaba encontró su camino hacía sus labios y Sakura pensó que su corazón reventaría por las emociones que corrían a través de él. "Te amo."
"Te amo, Tomoyo." La espera de Sakura había acabado cuando sintió los suaves labios sobre los suyos. Podría besarte siempre, pensó para sí. "Siiii..." Diestros dedos encontraron su pezón y apretaron suavemente, trayendo mucho más placer que Todo lo que sus propias manos hubieran hecho antes. Devolvió el beso con fervor, sus manos subieron para regresar la exquisita sensación. Tomoyo rompió el beso y dio un gemido hedonista. Sakura recordó cuánto fue disfrutado su tacto la primera vez que hicieron el amor y repitió los movimientos, apretando ligeramente con su pulgar e índice. Sí Tomoyo, eso es.
"Eso... eso se siente tan bien, Sakura."
"Me alegra," contestó, incrementando el ritmo en las crecidas endurecidas cimas de los pezones de Tomoyo cuando sus bocas se juntaron otra vez. Las lenguas se lanzaron y bailaron, dando y tomando mientras exploraban la una la boca de la otra. Cuando el beso finalmente se rompió, Tomoyo se movió hacía abajo y Sakura sentía los húmedos rizos rozar su muslo. "Tomoyo, donde estás... unggh..." Su pezón fue rodeado por el calor húmedo, una lengua experta funcionando en concierto con los blancos dientes para sacar las más maravillosas sensaciones de su cuerpo. "Sí amor... siiii..." Enterró sus dedos profundamente en el sedoso cabello, impulsando a su amante a hacerlo. Sus caderas comenzaron a moverse hacia arriba en búsqueda de alivio, encontrando este en la flexible piel del muslo de Tomoyo. "Oh..." Se levantó otra vez, clavando sus talones en la cama. Un cegador dolor atravesó su tobillo izquierdo. "Ow ow... ow... espera."
Tomoyo se quitó en un abrir y cerrar de ojos y alcanzó la lámpara. "¿Qué pasa? ¿Te lastimé?'¿Fui demasiado dura? ¿Qué?" Las palabras salieron en una ráfaga de preocupación.
"No no, no fuiste tú," gimió, alcanzando su desprotegido tobillo. "No estaba pensando." La cama se levantó un poco cuando Tomoyo se bajó, volviendo un momento después con el apoyo.
"No voy a correr ningún riesgo en que te hagas daño otra vez."
"Lo siento..." El resto de su oración fue cortada por los labios de Tomoyo sobre los suyos.
"No lo hagas," la ejecutiva dijo cuando el beso terminó. El apoyo fue asegurado, la colocación fue comprobada, entonces como una añadida precaución Tomoyo las movió de lado para que los pies de Sakura colgaran sobre el borde. "¿Ahora dónde estaba yo?"
"Creo que tú estabas justo aquí," Sakura agregó servicialmente, utilizando sus manos de ambos lados de la cara de Tomoyo para dirigir a la mujer de nuevo a sus erguidos pezones. "Ahh..." Se recostó y dejó a su amante de cabello negro succionar sus pechos, perdiéndose en la sensación. Pero pronto esos amorosos labios se movieron hacía abajo, plantando suaves besos sobre su torso. Sakura sintió que sus piernas eran separadas y se dio cuenta de lo que estaba a punto de suceder. Había leído sobre esto en un libro en la biblioteca, incluso vio este actuado en el vídeo para adultos, pero nunca experimentó el acto íntimo. Largos dedos separaron sus pliegues y antes de que Sakura pudiera reaccionar la cálida respiración la acariciaba, sintió la lengua de Tomoyo sobre ella.
"Mmm," la ejecutiva gimió con aprobación.
"Ohh... oh sí, es agradable, Tomoyo... nnggh..." Era indescriptible, un ascenso más alto que cualquiera que hubiera jamás conocido, sin embargo no había miedo. Se movió contra el músculo invasor, sus dedos como garras contra la oscura cabeza. La lengua de Tomoyo buscó cada resquicio y hendidura, provocando que las caderas de Sakura tomaran vida propia. "Si... oh..." Sintió sus piernas levantadas y pronto se encontraron apoyadas sobre los hombros de Tomoyo cuando la amorosa lengua cambiaba de largas caricias a rápidas ligeras sacudidas sobre su parte más sensible. "Oh Dios... Tomoyo..." Oh no, no aún, pidió silenciosamente cuando su cuerpo comenzó el espasmo. Por favor, es demasiado pronto. Pero la joven mujer fue impotente cuando su cuerpo flaqueó a un clímax contra la lengua de su amante. El pecho aún golpeándole con fuerza, Sakura apenas tuvo tiempo para tener su respiración nuevamente bajo control antes de que sus labios fueran reclamados y los dedos de Tomoyo encontraron el manantial de deseo que los esperaba.
"Sakura..." Sintió a Tomoyo esperar justo en el exterior de su entrada, suavemente rogándole le permitiera entrar. ¿Tan pronto? No sé si yo... ooh. Cualquier duda que Sakura pudo haber tenido sobre estar lista para más fue borrada cuando sintió el dedo de Tomoyo deslizarse dentro de ella. La cálida respiración acarició su oído. "Oh Sakura... esto es tan agradable..."
"A-a-a-agradable..." repitió, su atención construía un túnel al lugar donde ellos estaban reuniéndose. "Más... ooh..." El dedo de Tomoyo la llenó profundamente, tocando a Sakura en sitios que no sabía que existían. Giró su cabeza para ver los purpura ojos sonriéndole.
"¿Te gusta esto?"
"Siiii... siiii... más..." Sintió una sensación de pérdida cuando Tomoyo se retiró de nuevo al borde de su abertura, entonces gritó con placer cuando dos dedos la penetraron completamente. Oh Dios, se siente tan bien. No pares por favor. Sakura desesperadamente buscó los labios de su amante y gimió su placer dentro de la boca de Tomoyo. Un sorprendente movimiento fue establecido cuando se besaron hambrientamente. Incapaz de utilizar su pierna izquierda para apoyarse, Sakura subió su talón derecho sobre la cama y se arqueó en los empujes de Tomoyo. "Siiii..."
"Oh Sakura... te sientes tan bien, tan agradable... te amo."
"Yo... te... amo." Las palabras de Sakura salieron sin aliento cuando los oscilantes movimientos aumentaron. Los dedos de Tomoyo continuaron llenando y retirándose mientras su pulgar rozaba de un lado para otro contra el erecto clítoris de Sakura. "Oh Dios... por favor." No tenía idea qué estaba pidiendo pero confiaba en Tomoyo para darle eso.
"Siiii," la mujer de cabello negro gruñó. Sakura sintió los suaves labios presionar contra su cuello y gimió su aprobación cuando los dedos de su amante buscaron nuevos lugares profundamente dentro.
"Oh sí, Tomoyo... si... oh esto es tan agradable... si..." Se arqueó nuevamente, presionando sus pechos contra el firme cuerpo sobre ella. Tomoyo se movió, encontrando un erecto pezón pidiendo atención. Eso fue demasiado para Sakura. La humedad contra su pierna, los dedos acomodados profundamente dentro de ella, la caliente amorosa boca besando su pecho... un fuego comenzó profundamente dentro, pulsando hacía fuera hasta sus piernas agarrotadas, su respiración cogida en su garganta, y sus músculos apretados abajo, negándose a dejar ir los dedos de Tomoyo. "Oh Tomoyoo... Yo... estoy..."
"Sí amor." Los atrapados dedos se movían tanto como podían. "Te tengo, déjate ir..."
"Yo... yo... oh Dios, ¡Tomoyo!" Los músculos internos se convulsionaron, el orgasmo se estrellaba atravesando con más fuerza que alguno que Sakura hubiera incluso conocido antes. Nada existió únicamente los amorosos brazos que la sostenían y las tiernas palabras que eran susurradas en su oído. Los párpados de Sakura se negaron a abrirse, su cuerpo pulsaba con réplicas sísmicas. Esto fue varios segundos antes de que se diera cuenta que su agarre alrededor del cuerpo de Tomoyo evitaba probablemente a su amante la respiración. Relajó los brazos, dejándolos caer flojamente de nuevo a la cama. "Oh Tomoyo," suspiró, su boca seca y sintiendo su cuerpo totalmente deshuesado.
"Shh... te tengo, amor." Sakura abrió lentamente los ojos, la suave luz de la lámpara permitió que viera la amorosa sonrisa en la cara de Tomoyo. "Voy a sacar mis dedos ahora, ¿Ok?" Dijo, sus dedos restantes absolutamente aún adentro. Sakura asintió y se estremeció ligeramente cuando la íntima conexión fue rota.
"Eres maravillosa," susurró, acurrucándose dentro de los abiertos brazos. "Mmm, podría permanecer así por siempre."
"Me gustaría eso también," Tomoyo dijo. Cuando su mano acarició la mejilla de Sakura, la joven mujer inhaló el olor de sí misma y su cuerpo se movió en la memoria reciente de donde habían estado esos dedos. Metió su mano izquierda entre sus cuerpos parando únicamente cuando sus dedos rozaron húmedos rizos. Tomoyo gimió y sus caderas se movieron hacía adelante en respuesta. "Acuéstate," Sakura susurró.
Colocando a su alta amante diagonalmente a través de la cama, se movió hasta que sus labios encontraron un arrugado punto para llevar dentro de su boca. La firme mano en su nuca hablaba justo tan alto como el gemido que venía de los labios de Tomoyo. Sus dedos encontraron la caliente humedad esperando por ellos. Levantando la cabeza de su tarea por un segundo, trajo los dedos a sus labios y los probó, su lengua se deslizaba hacía fuera para retirar cada gota. "Sakura... Dios eso es sexy," Tomoyo musitó. Inspirada por las palabras de su amante, la joven mujer procedió a hacer una demostración de la limpieza sus dedos, recompensada por el ansioso retorcer debajo de ella. Con deseo, curiosidad, y una buena dosis de nerviosismo, Sakura descendió hasta que sus labios estaban cerca del rubio triángulo de vellos. La mano en su nuca permanecía, suavemente impulsándola a continuar. Las piernas de Tomoyo se separaron de par en par en invitación. Subiendo sobre una pierna y colocándose dentro de la posición, Sakura encontró sus labios a escasas pulgadas de su objetivo. Bastos rubios vellos cosquillearon su cara antes de que su lengua dividiera el camino y se hundiera dentro para probar el dulce líquido. Los gemidos de Tomoyo eran amortiguados por los muslos presionando contra los oídos de Sakura pero la joven mujer los sentía igualmente. Su boca rápidamente aprendió su camino alrededor cuando la respiración de Tomoyo vino más rápidamente.
"Siiii, oh Sakura, allí... no... si correcto, justo allí, siiii."
Largas piernas se envolvieron alrededor de sus hombros, sujetando a Sakura a su lugar. No que le importara. El sentir a Tomoyo reaccionando a su lengua era suficiente para mantener a la joven mujer en esa posición por siempre. Alternó de lamer el clítoris de Tomoyo a sumergirse más abajo y beber más del líquido evidencia de su efecto sobre su amante. Los gritos y gemidos fueron el aliciente para encenderla, su objetivo para enviar a Tomoyo sobre el mismo pináculo maravilloso que había alcanzado apenas unos minutos antes. Cuando envolvió sus labios alrededor del pequeño eje y comenzó a chupar, Tomoyo gritó y movió sus caderas hacía arriba, moviéndose contra la cara de Sakura. Continuando por instinto, la joven mujer comenzó a chupar más fuertemente, su lengua firmemente moviéndose de un lado para otro sobre el engullido clítoris. Pronto las piernas de Tomoyo temblaban y Sakura envolvió los brazos alrededor de ellas para mantener su posición. Los músculos en su cuello tiraron contra el empuje hacia arriba de Tomoyo cuando un fuerte grito fue rasgado de la garganta de la mujer más mayor. Sakura succionaba tan fuertemente como podía, su lengua moviéndose rápidamente sobre el paquete de nervios. Su alegría al momento de la liberación de Tomoyo rivalizó con la sensación de su propio orgasmo y su propio sexo convulsionó en respuesta. Permaneciendo apartada del hipersensible clítoris, Sakura dejó a su lengua viajar a lo largo de los pliegues, no deseando terminar el momento íntimo. Únicamente cuando sintió que las manos de Tomoyo la impulsaban a subir la hicieron abandonar su preciada localización y dio a los labios cubiertos con rubios rizos un beso final. Fuertes brazos la subieron recostándola contra un ancho hombro. En largos minutos ninguna habló, contentas simplemente de descansar en el resplandor. Manos recorriendo perezosamente sobre la desnuda piel, silenciosamente comunicando su amor de la una por la otra.
"Te amo," Tomoyo finalmente susurró, dando a Sakura un beso en su frente.
"Mmm, te amo también." Levantó su cabeza, mirando dentro de los satisfechos purpura ojos. "Siempre que no nos hagas esperar así otra vez," advirtió.
"Te prometí antes que no lo haría," Tomoyo dijo suavemente.
"Lo sé, solo quería recordártelo." Sakura bajó su cabeza y suspiró satisfechamente. "¿Podemos dormir aquí arriba esta noche? Estoy cómoda."
"Tú siempre estás cómoda sobre mí," la mujer más mayor rió suavemente. "Podemos dormir en cualquier parte que tú quieras." Miró el reloj. "Aún es temprano. ¿Quieres ver la televisión? ¿Un vídeo? ¿Hacer el amor otra vez?"
"Hmm, vamos a ver." Sakura levantó su cabeza y sonrió maliciosamente. "Ver algo que hemos visto ya antes y estar viéndolo otra vez o hacerle el amor a la mujer más maravillosa en el mundo." Puso el dedo contra su barbilla. "Chico, es una difícil decisión."
"Bien, vamos ver qué puedo hacer para influir en ti," Tomoyo dijo, rodando a la mujer más pequeña sobre su espalda. "¿Y si yo comienzo en la parte superior y recorro mi camino hacia abajo o de la parte inferior para arriba?" Mirando desde su sitio en el piso, Tabitha bostezó y comenzó a limpiarse, segura que sus dueñas no estarían abandonando la cama en algún cercano momento.
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En la insistencia de Sakura de que ella podría subir las escaleras con sus muletas, Tomoyo había trasladado la cama ajustable a uno de los cuartos de huéspedes y las pertenencias de la joven mujer trasladadas dentro de su habitación. Tabitha descubrió que el asiento de la ventana era mucho más cómodo que su cama del gato, mucho para la consternación de Flora cada vez que entraba para pasar la aspiradora. Mientras Tomoyo sacaba a lucir sus músculos moviendo los muebles alrededor para acomodar el tocador extra, Sakura estaba parada junto al centro de entretenimiento mirando las cintas de video en búsqueda de algo para que ellas vieran. Una cinta sin etiqueta encima del gabinete atrajo su atención. Pensando que ésta era otra de las cinta para adultos de Tomoyo, Sakura la puso en la VCR y encendió la televisión. Para su completa sorpresa, era un vídeo de la oficina de Tomoyo y Asuka estaba parada allí. El volumen estaba apagado y su antigua madre adoptiva parecía como que estaba gritando. Sakura pulsó el botón de stop y retrocedió la cinta.
"¿Amor, por qué no me dijiste que Asuka pasó por tu oficina?"
Tomoyo paró de mover el tocador y se volteó para estar de frente a su amante. "No quería lastimarte."
"¿Fue esto antes o después de que ella hubiera estado aquí?"
"Después."
"¿Qué sucedió?" Echó un vistazo en la VCR cuando un clic de apagado anunció que la cinta fue retrocedida. "¿Ella pidió dinero?" Preguntó reservadamente.
"Sakura..." Tomoyo se acercó detrás de su amante y envolvió sus brazos alrededor de la mujer más pequeña, con muletas y Todo. "Tú eres Todo para mí. No quiero verte sufrir con esto."
"Quiero ver qué sucedió." Sakura se apartó del abrazo y se dirigió a la cama. "Siéntate junto a mí." Para el momento en que Tomoyo se reunió con ella en la cama, el volumen estaba en el correcto nivel y Sakura pulsó el botón de play.
La cinta comenzó con Asuka entrando a la oficina y mirando alrededor. "Bonita oficina. ¿Usted emplea?" Tomoyo notó la mirada avergonzada de Sakura y puso su brazo alrededor de la mujer más pequeña, acercándola. Sabía que el resto de la cinta sería duro de ver. La escena presentada se reveló, culminando con Asuka siendo escoltada fuera de la oficina. Tomoyo estiró la mano por el control remoto.
"Ya está." Para su sorpresa, Sakura mantuvo el control fuera del alcance.
"No espera, hay más." En la pantalla, Haruka entró en la oficina. "¿Tomoyo? ¿Qué sucedió? Oí que llamaron a Seguridad a tu oficina." El diálogo continuo, atrayendo a Sakura cuando estudiaba las reacciones de su amante.
"Te amo, sabes," dijo suavemente cuándo la cinta terminó.
"Lo sé," Tomoyo sonrió. "Estaba solo intentando protegerte, eso es Todo."
"Vi eso," contestó. Apoyando su cabeza contra el hombro de la mujer de más edad Sakura continuó. "Noté que no utilizaste la pluma que te di para extender ese cheque."
"No, no pude," Tomoyo admitió. "Incluso aunque sabía que podría romperlo, no podía utilizar tu pluma para hacer eso." Un pensamiento se le ocurrió a ella. "Sakura... ¿ella ha intentado entrar en contacto contigo en algún momento?"
"No, no desde ese día que estuvo aquí y tomó el cheque." Apretó a su alta amante contra ella.
"Fue Todo una mentira con ella," dijo reservadamente, mirando fijamente la pantalla en blanco.
"Tú eres la única que me ha enseñado lo que el amor significa." Levantó la mirada en los interminables purpura ojos y sonrió. "El amor es acerca de dar, no tomar." Se arrimó más cerca.
"Como lo que tú y yo tenemos. No es solo sobre sexo. Es sobre honestidad y cuidar de Todas las pequeñas cosas." Dio a Tomoyo un tierno beso. "Lo que nosotras tenemos es..." Sakura luchó por las palabras. "... es..." Nada vino, ninguna palabra podría describir cómo se sentía por estar con Tomoyo. Finalmente movió su cabeza en derrota. "Todo lo que sé es que cuando estoy contigo me siento completa."
"Curioso, siento de la misma manera sobre ti." Devolvió el beso, usando su lengua para separar los labios de Sakura y para deslizarse adentro para una rápida probada. "Te amo por siempre, Sakura."
"No más secretos, Tomoyo." Los labios de la joven mujer se movieron a lo largo de la quijada de la ejecutiva. "Nada oculto entre nosotras."
La mujer de cabello negro se tensó en las palabras. No sabes lo que estás pidiendo, Sakura. No puedes saber Todos mis secretos. Apenas no puedo arriesgarme a perderte. Tomoyo decidió que la distracción podría funcionar y comenzó a mordisquear el lóbulo enmarcado por los rojizos cabellos.
"Hablando de oculto." Abrió primero uno, entonces dos botones en la camisa de Sakura. "¿Por qué tú y yo no aprovechamos la tina caliente y jugamos a 'encontrar' el jabón?" Dejó que su lengua trazara el contorno de la oreja de Sakura y bajó su voz a un gruñido en la garganta. "¿Hmm? Prometo hacer este digno de tu tiempo." Otro botón rendido a los diestros dedos. "¿Qué dices, Sakura? Sé que has estado preguntando por ese masajeador en la ducha."
"¿El realmente está...?"
"Um Hmm... Estaría feliz en mostrártelo." Recogió a Sakura en sus brazos y se dirigió hacía el baño, decidida de poner Todos los pensamientos del pasado fuera de la mente de la belleza de rojizos cabellos.
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Cuando las flores florecieron y los días se hicieron más largos, Sakura trabajada duramente en su terapia física. Tomó cada oportunidad para fortalecer y construir resistencia en su tobillo. Mientras que Tomoyo se aseguraba que permaneciera descansando este en casa, la a veces sobré protectora amante no podía mantenerla tan fuertemente vigilada en la oficina. Sakura había progresado desde que no ponía peso que tocara sus dedos del pie y el reposapiés debajo de su escritorio proporcionó la perfecta resistencia oponiéndose a la práctica durante del día. Cuando podía exceder este, lo que era común, Sakura encontró a Tomoyo siempre dispuesta a proporcionar un masaje de pies que hacía que Todos los dolores y molestias salieran. Por supuesto esto frecuentemente conducía a las nuevas amantes a encontrar otras cosas para tocar y acariciar pero eso estaba bien con Sakura. El decoro profesional que ellas mantenían durante el día en el trabajo se iba al instante en que entraban a la casa. Ya fuera en la cocina o la mesa del comedor, se sentaban una junto a la otra, compartían mutuamente de los platos y pasando besos junto con la sal. El postre requería únicamente un tazón con dos cucharas y las tardes más calurosas eran pasadas en el columpio abrazadas juntas mirando las estrellas. Era el cielo en la tierra y Sakura no podría imaginarse el ser más feliz, excepto a ser librada de las muletas.
Cuando el día vino a principios de junio que las muletas pudieron ser dejadas detrás en el consultorio de la doctora Barnes, Tomoyo insistió que celebran saliendo a cenar, ir al cine y una última parada de la noche a uno de los pequeños drive-in por un helado y algunos minutos más para bajar la comida. Llegaron a casa después de las once pero ninguna mostraba alguna señal de estar cansada. Al contrario, una proposición fue aceptada y se hicieron el amor a largo de la noche.
La noche incluso no había cedido su lugar al tenue gris de la mañana cuando un claxon tocó en el camino de entrada, despertando a Tomoyo de su profundo sueño.
"¿Qué demonios...?" Agarrando su bata del extremo de la cama, se la puso y se acercó a la ventana. "Tabitha, bájate. Juro que dejas suficiente pelo aquí como para hacer otro gato." Inclinó su rodilla contra los blancos cojines del asiento de la ventana y miró, sus ojos se ensancharon en sorpresa en la camioneta y el barco estacionados en su camino de entrada. "Oh mierda." Maldijo cuando recordó la fecha. Abrió la ventana y asomó su cabeza.
"¡Haru!" El hombre que estaba parado al lado del carro sonrió y saludó.
"Hey Copo, vamos, los peces están picando."
"Me olvidé por completo del día de la apertura. No puedo ir."
"¿Ir adónde?" Una adormilada Sakura murmuró antes de hundir su cabeza nuevamente dentro de la almohada e inmediatamente quedarse nuevamente dormida.
"¿Qué es lo que quieres decir con que no puedes ir? ¿Estás despierta, no es así? Tienes una licencia de por vida y hoy es el día de la apertura. Tienes que ir. Siempre vamos y quiero probar mi barco en el Mohawk." Miraba su reloj. "Vamos, Tomoyo. Quiero llegar allí a tiempo de pescar algo."
El día de la apertura de la temporada baja era una fecha establecida desde hacía mucho tiempo entre Tomoyo y su primo mayor, una tradición que databa desde tiempo atrás cuando eran niños. Miró a la desnuda mujer en la cama, entonces asomó su cabeza de nuevo a la ventana.
"¿Haru, puede Sakura venir?"
"¿La castaña? Seguro, solo dense prisa, ¿Si?" Miró su reloj otra vez.
"Estaré abajo en cinco minutos." Cerró la ventana y se acercó a la cama. "Sakura... Sakura, levántate, cariño."
"¿Te oí decirle a alguien que nosotras iríamos a pescar?" Levantó su cabeza y miró a Tomoyo quitarse la bata y abrir varios cajones.
"Yup. Es día de la apertura por la temporada baja y Haru está aquí para llevarnos a pescar."
"No te recuerdo mencionar nada acerca de que nosotras iríamos de pesca hoy... o algo de ese asunto." Sakura se incorporó y se estiró perezosamente, atrayendo una apreciativa mirada de Tomoyo. "¿Y por qué ir tan temprano? No es que ellos estarán haciendo las maletas y abandonaran el agua si esperamos un par de horas más."
"Si nosotros esperamos más tiempo, ellos no picarán. Vamos, perezosas. Será divertido." Sakura se sentó detrás del asiento del pasajero, permitiéndole una buena vista del maníaco en el que Tomoyo confió sus vidas. Haru firmemente creía que su avanzado detector de radares le advertiría de cualquier trampa de velocidad aproximándose y el Ford ocho cilindros volaba sobre la autopista revolviéndole el estómago rápidamente.
"Entonces castaña, ¿has pescado antes?" Gritó sobre el ensordecedor sonido de la música Country-Western.
"Um... no, no en un barco."
"Estarás poniéndole carnada en su anzuelo, Copo," dijo a Tomoyo. "Espero que ella no se mareé."
"Por supuesto que no." Se giró en su asiento. "Tú no te mareas, ¿no?"
"No, pero puede ser que me mareé en el auto si él se mantiene conduciendo así," Sakura dijo lo suficientemente bajo para que únicamente Tomoyo oyera.
"Está intentando recuperar el tiempo perdido."
"Nosotros recuperaremos mucho tiempo si todos vamos al hospital."
"Haré que vaya más despacio," Tomoyo aseguró, volviéndose sobre su asiento. "Hey Haru, sabes que la policía tiene esos detectores láser ahora. Tú no puedes evitarlos. Mira, la policía está apostada a una milla sobre la carretera. No quieres ser arrestado otra vez este año, ¿no?"
El velocímetro bajó a una razonable velocidad solo mientras ellos efectivamente pasaban a la policía esperando oculta cubriéndose en medio de un árbol. "Maldición, tienen más de ellos fuera este año," dijo, vigilando mejor su velocidad. Sakura se atrevió a dar un vistazo en el tablero de instrumentos, satisfecha por ver solo dos dígitos cerca del extremo de la aguja anaranjada. Deslizando su mano derecha alrededor del asiento, dio al brazo de Tomoyo un suave apretón de agradecimiento.
Cuando llegaron a la rampa del barco, Haru dio de reversa al muelle, deteniendo el barco algunos pies de la línea de flotación. "Nosotros mejor subimos antes de que yo ponga el barco en el agua." Salieron de la camioneta y Haru subió en los veintidós pies de largo, en la parte superior de la línea del Ranger Bass Boat, Tomoyo subió a Sakura y se quedó para recoger las cañas de la camioneta, dejando a la joven mujer en los robustos brazos de Haru. Unos segundos después Sakura estaba sentada en uno de los acojinados bancos.
"Aquí. Tú mejor te pones el chaleco. Tomoyo me matará si llegas a ser carnada."
"Pensé que no había aquí ningún pez peligroso en este río" Sakura dijo cuando Tomoyo encendió el coche y movió hacía atrás el barco en el agua.
"No hay, aunque los bagres pueden darte absolutamente una mordida."
"Tú no intentes asustarla," Tomoyo gritó desde la camioneta. Recogió las diversas cañas y cajas del equipo de pesca de la parte trasera y se las pasó a Haru antes de desatar el barco y mover la camioneta al área de estacionamiento. Tenía el motor funcionando y listo para irse para el momento en que ella volvió. "Ok. Señoras, sujétense ahora. Es hora de ir a pescar." Se alejó del muelle y se dirigió río arriba.
"Solo veamos lo que cuatrocientos caballos pueden hacer en aguas abiertas." El agua detrás de ellos se sacudía y la proa se levantó cuando él encendió los motores. Sakura miró nerviosamente a Tomoyo. "Por favor dime que no conduce un barco como conduce esa camioneta."
Pararon varias millas río arriba con el motor principal levantado a favor del carrete de la caña de pescar. Tomoyo puso carnada al sedal de Sakura primero, después al propio. Haru instaló un par de sedales para él y tomó una posición en la proa del barco, colocándose en una de las elevadas sillas giratorias. Tomoyo ayudó a Sakura a colocarse en una de la popa y tomó la de al lado para ella. El temprano sol de la mañana comenzaba a aclarar el cielo y como esperaban los peces estaban saltando. Haru rápidamente hizo la primera captura, un pequeño lenguado que apenas estaba sobre el límite. Este aterrizó en el depósito de reserva con la esperanza de ser desechado más tarde.
"¿Estás pasándolo bien?" Haru preguntó.
"Justo excelente," Tomoyo contestó, arrojando su sedal fuera una vez más.
"¡Hey!" Sakura sostuvo su caña en un agarre de muerte. "Creo que tengo algo." La punta de su caña se sumergió una vez, después dos veces, entonces un fuerte gimotearte sonido llenó el aire cuando el pez salió, llevando su sedal con éste. Oyó la caña de Tomoyo golpear la cubierta seguida inmediatamente por los fuertes brazos envolviéndose alrededor para ayudar a afianzar
La caña.
"Comienza a traer atrás tu sedal," Tomoyo dijo, su respiración cosquilleaba la oreja Sakura. "No lo dejes conseguir algún aflojamiento o el se meneará rápidamente liberándose." Sakura encontró las manos de su amante cubriendo las suyas y juntas trabajaron animosamente.
"Consiguió un lunker allí, ¿eh?"
"Tiene este, Haru," Tomoyo contestó. "Seguro es más grande que ese pequeño pez que tú lanzaste allí dentro hace algunos minutos. Mejor agarra una red para éste." El pez intentó otra vez escaparse, casi teniendo éxito en tirar la caña libremente de la mano de Sakura.
"Oh Tomoyo, es demasiado fuerte, aguanta tú la caña." Intentó darle la caña pero la mujer de cabello negro la rechazó.
"No, puedes hacer esto," Tomoyo dijo cuando soltó su agarre y dio un paso atrás, dejando a Sakura manejar a la lobina sola. "Eso es, mantén la caña tensa, desgástalo abajo."
"Oh mi..., el se siente tan grande," la joven mujer exclamó, tirando aún fuertemente de la caña con el pez intentando liberarse. De repente este saltó directamente del agua, mostrándoles Todo contra lo que Sakura estaba levantado.
"Mierda santa," Haru exclamó. "Resiste, yo debí traer la red grande."
"Tienes un monstruo allí," Tomoyo dijo, parándose a lado de su amante. Pensando que su primo no estaba mirando, extendió el brazo y puso su mano en el hombro de Sakura, acariciándolo con cariño. La lobina finalmente se cansó y permitió ser traída junto al barco donde Haru la sacó con la red.
"Hijo de perra. Qué es un pez jodidamente grande," dijo alegremente, metiendo su mano dentro de la branquia para levantarlo para que ellas pudieran verlo.
"Bonita lengua, Haru," Tomoyo lo reprendió, mirando a Sakura sutilmente.
"Oh, ella ha oído eso antes," dijo, recibiendo un destello de su prima. "Hey castaña, seguro pescaste un infierno de una boca grande aquí. Debí haber traído una cámara fotográfica."
"Mira qué grande es," Sakura dijo. "¿Puedo devolverlo ahora?"
"¿Devolverlo?" Haru rió. "Cariño, este no es la clase de pez que tú regresas. Esta es la clase que tú llevas al taxidermista para una exhibición."
"¿Exhibición?" Volteó con Tomoyo, quién estaba ocupada quitando el anzuelo. "No quiero conservarlo."
"No puedo creer lo grande que es," la ejecutiva dijo. "¿Sakura, estás segura que no quieres concursarlo para un trofeo? Él es una belleza."
"Estoy segura."
"¿No quieres incluso tocarlo antes de que lo devuelva?" Levantó al culebrearte pez delante de la cara de Sakura.
"No," prácticamente chilló, empujando el brazo de Tomoyo. "Es grande y es hermoso y quisiera que entrara de nuevo en el agua, por favor." Los Ensayos intercambiaron miradas antes de que Tomoyo se agachara y dejara al pez en el agua. Puso carnada en el anzuelo de Sakura otra vez y volvieron a la pesca.
"¿Él no está enojado porque regresé al pez?" Sakura preguntó una vez que Haru estuvo fuera de distancia.
"¿Enojado? No, no enojado. En shock, pero no enojado."
"¿Tú estás enojada?"
Tomoyo volteó para hacerle frente. "Eres tan tierna eso es asombroso." Sakura sintió el calor de la palma de su amante en su mejilla. "No, amor. No estoy enojada. Sin embargo, no puedo creer que dejaras ir un premio ganador así. No eres definitivamente de esta clase de pesca."
"No, supongo que no lo soy," admitió. "Pero estoy divirtiéndome, incluso si me gusta dejar los peces ir." Tomoyo sonrió y se sentó de nuevo en su lugar.
"Lo importante es que estés pasándolo bien."
"Siempre que estoy cerca de ti estoy pasándola bien," Sakura contestó, sacando una cálida sonrisa de su amante. Haru gruñó con otra picada, pero la lobina palidecía en comparación al colosal que Sakura había pescado. Tomoyo fue a la proa a ayudarle.
"Caramba Haru, pesca otra docena o algo así de esos y allí puede haber suficiente para un sándwich," bromeó, levantando el pequeño pez.
"Robusto har har, Copo." Frunció el ceño cuando Tomoyo midió el pez y lo encontró demasiado chico para conservarlo. "Quizá la castaña nos pescará otro."
"Su nombre es Sakura."
"Oh ¿Si?" Haru volteó hacia la mujer castaña en cuestión. "Hey castaña, ¿estás pasándolo bien?"
"Sí," respondió, alegremente vigilando ambas cañas la suya y la de Tomoyo. "Esto es divertido."
Haru se inclinó hacía su prima. "Tú y yo hemos estado pescando aquí para el día de la apertura por más de veinte años ya, y nunca hemos pescado uno tan grande."
"Ella es algo más, ¿no es así?" Tomoyo contestó, sonriendo en la dirección de su amante.
"Haber como lo consigues, Copo," dijo, mirando a Sakura. "Agradable chica. Si creo en los rumores flotando alrededor debo esperar verla en Todos los actos familiares de ahora en adelante."
"¿Qué rumores?" Tomoyo deliberadamente bajó más su voz, no quería que Sakura oyera por casualidad. "¿Qué has estado oyendo sobre ella?"
"Vamos Tomoyo, somos Ensayos. Sabes que no hay secretos en nuestra familia. Todo mundo sabe que ustedes dos están compartiendo las sábanas." Haru contestó. "Tengo que admitir sin embargo, que después de Toda la mierda esa que sucedió cuando estabas en la universidad, pensé que no andarías con una mujer nunca más." Miró a Sakura de nuevo. "Pero ella parece muy agradable."
"No creo que con quién estoy acostándome o no sea asunto de nadie," dijo defensivamente.
"Tranquila, Copo." Levantó sus manos. "No es un gran problema." Tomoyo se relajó un poco.
"Hey, por lo menos te clavaste tu misma en una linda. No es que tengas que ir a otra parte a buscar eso cuando tienes algo así esperando por ti en casa."
"Hey Tomoyo, creo que conseguiste algo," Sakura gritó mientras miraba el extremo del sedal sacudirse.
"Sí, lo conseguiste sin duda," Haru bromeó lo bastante bajo para que únicamente su prima oyera. "Toda la pesca si tú me preguntas."
Claro que es, Tomoyo pensó para sí misma mientras se dirigía a la popa. ¿Así qué te gusta ella también, eh? Una sonrisa se formó en sus labios cuando miró al viento jugar con el cabello de Sakura. La aceptación de Haru del papel de la joven mujer en su vida era importante para Tomoyo. Los viajes a pescar los sábados en la mañana que disfrutaba tanto continuarían como siempre... únicamente que ahora con la mujer que amaba allí junto a ellos. Tomoyo cerró los ojos y giró su cara hacia el cielo, dejando que los rayos del sol calentaran su bronceada piel. Algunos días son solo perfectos, musitó. El sol salió, los peces están picando... Tengo a Sakura...
"Tomoyo, pienso que," Sakura dijo más insistentemente.
"Oh, lo siento," dijo, saliendo de sus pensamientos. Eran alrededor las diez cuando finalmente se dirigieron de nuevo al muelle. El pez de Sakura había sido el más grande del día, aunque Tomoyo sacó dos que eran impresionantes. Haru utilizó cada señuelo en su caja del equipo de pesca y aún no valió la pena mostrar sus esfuerzos. El orgullo masculino le hizo tirar de regreso los pequeños que había pescado. Salieron del camino a un restaurante para almorzar antes de volver a casa. Mientras Sakura fue
Directamente al baño, Haru ayudado por Tomoyo metieron las cañas y el equipo de pesca dentro.
"Buen día de pesca, Haru."
"Para ti y la castaña, quizás," resopló. "Podría haber tenido mejor suerte pescando un resfriado."
"La temporada acaba de comenzar, Haru. Conseguirás un trofeo de pesca la próxima vez, estoy segura."
"Sí, pero no importa que tan grande sea, este no se comparará a su pesca, Copo." Miró su reloj.
"Hablando de pesca, si no me aparezco en casa pronto la jefa va a pensar que encontré una linda como la tuya."
"No hay nadie como Sakura," Tomoyo dijo enfáticamente.
"No dudo eso. Debe ser algo bastante especial para permanecer contigo después del accidente."
"Um, Haru..." Lo condujo apartándolo, quitándose de donde Sakura pudiera oírlos. "Tienes que cuidar lo que dices. Ella no sabe sobre el accidente."
"¿Qué quieres decir con que ella no sabe? ¿No es la que estaba en muletas y Todo? Quiero decir, es la razón por la que tu Porsche consiguió los daños, ¿no es así? Consigo una frenética llamada tuya una noche y después de eso ella aparece. No se necesita un título universitario para calcularlo."
"Ella no sabe sobre el Porshe," la ejecutiva aclaró. "Mira Haru, es la clase de cosas que no puede saber Sakura."
"¿Nunca le has dicho?" Frotó la incipiente barba en su cara y miró a la casa. "Oh hombre, Tomoyo. Estás caminando en una delgada línea con esa clase de secreto. Maldición, la peor cosa que he ocultado a Agnes son algunas insignificantes aventuras y una cuenta bancaria oculta."
"Y estoy segura que la madre de tus hijos aprecia eso," Tomoyo dijo secamente.
"La madre de la mayoría de mis hijos, quieres decir."
"¿Ella no sabe sobre el chico?"
"No. Sé bastante para cubrir mis pistas." Abrió la puerta de su camioneta y se dejó caer sobre el asiento. "Ella es una chica agradable, Tomoyo. Tráela a pescar en cualquier momento." Giró la llave, el Ford rugió a la vida. "Te veo el lunes en el trabajo."
"Adiós Haru." Tomoyo esperó hasta que salió del camino de entrada antes de dar vuelta y dirigirse nuevamente dentro de la casa, rogando que pudiera confiar en que su primo guardaría su secreto.
x.x.x.x
Sakura mecanografiaba un memorandum cuando el teléfono sonó. "Oficina de Tomoyo Ensayo. Srta. Kinomoto al habla."
"Hola Sakura, soy Wendy de contabilidad. ¿Está Tomoyo por ahí?"
"Lo siento. Ella está en una reunión ahora mismo. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?" Recordó a la contable de la vez del impuesto en que había entregado su W-2 de Money Slasher.
"Estoy justo a la mitad de la estimación trimestral del impuesto de Tomoyo y no puedo encontrar el papeleo de su Porshe."
"¿Porshe?" Tomoyo nunca me ha dicho nada acerca de tener un auto deportivo con excepción del Mustang. "¿Wendy, estás segura? Sé que tiene la Cherokee y el Mustang pero no sé nada sobre un Porshe."
"Hmm, a menos que ella se deshiciera de éste. De Todas formas necesito el papeleo sobre él o no podré terminar esto. ¿Crees que puedas encontrarlo y enviármelo?"
"Seguro. Lo buscaré ahora mismo."
"Gracias, Sakura. Estaré esperándolo."
"Ok, adiós."
"Adiós."
Sakura puso el auricular de regreso en la horquilla y alcanzó su bastón. Si hay tal auto, Tomoyo tendría ese papeleo en sus archivos privados. Alcanzando en su cajón del escritorio, sacó una pequeña llave y se dirigió a la oficina de Tomoyo. Efectivamente, detrás de los expedientes de la Cherokee y el Mustang estaba una carpeta que indicaba el Porshe y Sakura lo sacó del archivero y volvió a su escritorio. Dejó la carpeta abajo y llamó a la secretaria de Haruka para que la cubriera mientras llevaba el expediente a Wendy.
Cuando recogió la carpeta otra vez, una foto cayó. Miró el auto rojo, pensando que éste era demasiado rápido para el gusto de Tomoyo. Abriendo la carpeta para regresar la foto, sus ojos cayeron en un recibo que sobresalía encima de los otros papeles. Era una factura de la reparación de la importadora de autos de Audrey. Sus ojos ensancharon en el total en la parte inferior. No puedo imaginarme pagando una factura de reparación como esa. Cálculos de horas y materiales llenaron la factura, pero fue una nota escrita a mano justo sobre el total que capturó su atención. Comienzo de reparaciones 12-5, terminado 1-18.
Sakura se hundió en su sillón sintiendo como si un martillo la hubiera golpeado en el pecho. Las reparaciones comenzaron 12-5. Justo después del accidente. Si eso no fuera suficiente, otro recibo mostraba que el Porshe había pasado inspección solo una semana antes.
"Oh Dios..."
Una sensación enferma revolvió su estómago y tuvo que tragar varias veces para mantener su café abajo. No había el misterioso conductor extraño bebido. Este era Tomoyo. Las lágrimas comenzaron a caer, manchando de rímel las mejillas de Sakura. Es por eso que querías ayudarme tanto. Fue Toda una mentira para protegerte. Limpiando sus ojos con un Kleenex, extendió sus manos temblorosas y abrió el Roldes. Su labio inferior tembló y su visión desenfocada cuando intentó encontrar el número de la compañía de taxis que Tomoyo utilizaba para recoger a clientes del aeropuerto. Fue Todo una mentira. Sus manos temblaban tan duramente que erró el número dos veces antes de finalmente alcanzar el correcto. La voz de Sakura era tan titubeante cuando habló con el despachador.
Fue informada que había uno solamente a una cuadra de retirado y que éste la encontraría enfrente del edificio. Sin esperar que la secretaria de Haruka llegara, Sakura recogió su bolso y bastón y abandonó la oficina. Está bien, Tomoyo. No tienes que preocuparte acerca de mi más. Sofocó de nuevo un sollozo. Entiendo.
Flora estaba sorprendida de ver un taxi meterse en el camino de entrada y aún más de ver a Sakura salir. Abrió la puerta corrediza. "¿Qué estás haciendo en casa en la mitad del día? ¿Sakura? Niña, ¿has estado llorando?"
"No es nada, Flora," aspiró. "¿Dónde está Tabitha?"
"Ella está acostada en alguna parte, ¿por qué?" Sakura no contestó, en su lugar pasó a la ama de llaves y se dirigió hacia las escaleras. "¿Qué está pasando? ¿Dónde está Tomoyo?"
"En el trabajo," vino la triste respuesta. Para la consternación de Flora, el taxi parecía estar esperando por Sakura. Pocos minutos después, Sakura bajó las escaleras, una de las maletas de Tomoyo estaba en su mano.
"¿Qué está pasando? ¿A dónde vas?" Para su sorpresa, los turquesa ojos estaban bordeados con rojo.
"¿Podrías por favor decirle al hombre que esta es la única maleta? Tengo que traer a Tabitha." Dejó la maleta en el fondo de las escaleras y regresó a recuperar a su gato.
"Sakura espera." Flora la siguió arriba, parando a la joven mujer con una firme mano en su hombro. "¿Qué está pasando? ¿Tú y Tomoyo tuvieron una pelea?"
"¿Sabías que ella fue la que me golpeó?" La mirada en los ojos del ama de llaves respondió la pregunta. Sakura asintió, sospechando eso. "Desearía que me lo hubieras dicho. Desearía que ella me lo hubiera dicho." Tragó difícilmente, no deseando comenzar a llorar otra vez. "Necesito conseguir a Tabitha."
"¿A dónde vas? ¿Tomoyo sabe que te estás marchando?"
"Flora, no puedo hablar acerca de esto. Por favor, solo quiero conseguir a mi gato y salir de aquí." En ese momento el anaranjado felino apareció en la parte superior de las escaleras y se dirigió hacía sus brazos abiertos. "Tabitha, ven aquí, dulzura." Tomó al gato en sus brazos. "Vamos, corazón. Tenemos que irnos ahora."
"Sakura, por favor espera un minuto." Flora estaba parada delante de la puerta, negándose a dejar a la joven mujer pasar. "¿Has hablado con Tomoyo? Necesitas hablar con ella antes de irte y que tomes alguna decisión precipitada."
"No queda nada para decir," Sakura sollozaba, airadamente limpió una errante lágrima.
"Devolveré su maleta tan pronto como pueda."
"¿A dónde irás?"
"No lo sé," admitió. "Solo sé que tengo que irme." El claxon del taxi sonó, atrayendo su atención. "Necesito irme ya. Por favor cuídate, Flora."
"Sakura, no te vayas por favor. Estoy segura que si solo hablaras con Tomoyo..."
"No." Su tobillo estaba empezando a palpitarle por el exceso. "Déjale saber que no voy a demandarla o cualquier cosa, de modo que ella no tiene que preocuparse." Fue a la cocina y entonces atravesó la cortina de la puerta. El conductor la ayudó a ella y a Tabitha a entrar al auto, entonces vino a la puerta a conseguir la maleta. Flora le dio a él un bolso conteniendo una caja y varias latas de comida para gato, su otra mano atareadamente presionaba el marcado rápido en el teléfono.
Lectores anonimos: Muchas gracias
Pd: Tengo pagina de facebook por si quieren leer doujin traducidos de love live, symphogear, Mai hime, los espero con ansias, me pueden encontrar como: Mapache Curioso, espero su visita ansiosamente.
Pd: Si quieren otra historia adaptada o traducida no duden en pedirla.
