Los personajes e historia de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki. La presente historia es de mi autoría y sin fines de lucro, solo es para entretenimiento y dar felicidad a las seguidoras de Terry.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene lenguaje y escenas algo fuertes. Nada grave.

Aclaración: Vuelvo a aclarar que esta historia es ficción, solo es compartida para entretener. Nadie debe ofenderse, dar por hecho algo. Conforme vaya avanzando el fic se van a ir aclarando las cosas. No voy a pasar por alto la responsabilidad de Karen, pero si voy a unir los hilos y en este capitulo se develan varias cosas. Quien la quiera leer es bienvenida.

CeShIrE y demás autoras. Ahora entiendo Sus palabras en sus fics sobre los reviews apasionados de las lectoras.

Después de esta pequeña introducción. Les dejo el nuevo capitulo. Que disfruten.

CAPITULO III

Los tres hermanos llegaron al penthouse familiar con semblantes serios, las ultimas horas fueron una tortura; entre llamadas, ponerse al tanto del caso de Karen, reportes médicos, en fin. Pero ahora ahí estaban viendose las caras sin saber que decir, o mas bien como empezar a resolver toda esta situación.

El primero en hablar fue Leonard o "Leo" como le decía su familia.

-Quieren algo de comer? Estoy hambriento, no he comido nada decente desde que salimos de Londres.

-Es en serio Leo? Crees que se puede comer después de todo lo que se esta pasando? Yo lo único que quiero saber es que sucedió para que nuestra hermanita haya terminado alcoholizada, drogada y aun paso de enfrentar años de cárcel por asesinar a una persona. Atacó Terry con total sarcasmo y enojo.

Al escuchar las palabras de su hermano mayor, Karen se echo a llorar colocando las manos en su rostro.

-Terry por favor, podrías calmarte. Karen no esta en condiciones.

-Perdón? No esta en condiciones de que? Leo es increíble que…

-Terrence no es el momento, no vayas a decir palabras que no sientas. Vamos a comer y después dormimos unas horas para aclarar la mente. Ya después hablamos. Interrumpió Leo dando por terminada la pequeña charla.

Instantes después de enterarse que Karen Granchester quedo en libertad bajo fianza, Candy estalló en furia, gritaba, insultaba. Llamaron a Albert, su cuñado, quien era médico y este le aplicó un calmante.

-Gracias Albert. Perdón por molestarte a esta hora.

-No es ninguna molestia Candice, tu hija es muy importante para nosotros. Ahora le aplique un calmante, va a dormir unas cuantas horas.

-Estoy tan angustiada por ella. Nunca la he visto así. Ella siempre tan calmada, risueña, alegre, mi niña no la reconozco. Soltó a llorar Candice.

-Es normal esto que le esta sucediendo, perder a Anthony de un momento a otro fue inesperado.

-Puede ser, pero yo no quiero que mi hija este en ese estado, los niños la necesitan. Acoto Andrew participando en la conversación.

-Candy está muy sensible y no le ayudo enterarse que la mujer que choco contra tu hermano haya quedado en libertad. Respondió Candice.

-Entiendo. Ya se entero que Karen va a llevar el juicio por fuera. Afirmó Albert.

-Karen? Tú conoces a esa mujer? Interrogó Candice sorprendida.

-Si. Es hermana de un amigo mío.

-Cómo? Y lo dices así tan tranquilo? Preguntó la mujer.

-Candice no me mires así. Voy a aclarar esto para que no haya malos entendidos. Albert suspiró y continuó:

La muerte de Anthony es muy difícil para mi, era mi hermano menor, tenia muchas cosas por vivir, teníamos planes para emprender juntos. Me duele mucho que ya no este con nosotros… conmigo. Ya no puedo hacer nada. En cuanto a… conozco Karen desde que era una pequeña niña, su hermano Terrence Granchester, fue compañero mio en el Colegio San Pablo en Londres y te puedo decir que ella siempre fue una mujercita transparente, divertida y muy apegada a su familia. Nunca supe que estuviera metida en cosas de drogas o algo así. Lo último que supe de ella a través de su hermano, es que vino a especializarse en su profesión, tenía poco tiempo en Chicago. La vi un par de veces en mi último viaje a Londres y me pareció que seguía siendo la misma chica. La verdad no se que sucedió para que ella haya estado en ese estado.

-Quieres decir que justificas lo que le hizo a tu hermano? Cuestiono la mujer.

-Por supuesto que no. Solo estoy diciendo que la conozco y jamás me dio la impresión de ser una de esas jóvenes que practicaran tales cosas.

-Mira Albert yo no se que pensar, esto es muy grave, estamos hablando de un asesinato, imprudencial o no; la justicia determinara eso.

Yo lo único que deseo es que mi hija este bien y salga de este tormento que esta viviendo. Candy no puede seguir así, me preocupa mucho ese estado tan alterado en el que se encuentra. Y apenas tiene tres días que Anthony no esta. Hablo su padre preocupado.

-Entiendo. Si gustan les puedo recomendar a una colega mía que es psicóloga, tal vez si charla con ella, ayude a Candy en este proceso de duelo y del juicio que se viene.

-Me parece bien. Voy a hablar con mi hija para planteárselo, solo espero que acepte por el bien de ella. Respondió Andrew.

-Gracias y esperamos los datos de tu amiga. Agradeció Candice.

Después de dormir por varias horas y un buen baño, un relajado Terry salio de su habitación para cenar algo. Era casi media noche pero realmente estaba hambriento.

Al llegar a la elegante cocina, se encontró con sus hermanos platicando con un vaso con leche cada uno y galletas.

-Buenas noches. Espero no interrumpir su animada charla. Dijo con su ya acostumbrado irónico sarcasmo.

-Terry … comenzó Karen.

-Terrence se supone que te fuiste a dormir para que se te quitara lo idiota y pudiéramos hablar como gente civilizada. Corto Leo a su hermana quien empezaba a ponerse mas triste todavía de lo que ya estaba y a sollozar.

Venimos a este país a ayudar a Karen. Así que por favor dale el beneficio de la duda y comportate como su hermano que eres y el hombre maduro de treinta y seis años que dices ser. Y callate y escucha. Remato Leo fulminando a Terry.

Terry hizo caso, reconociendo que Leo parecía el hermano mayor. Pues si, el se comportaba de una manera estúpida. Solo que no manejaba bien la situación, prefería poner su máscara de hombre irritable y frio, que aceptar que sentía temor por su hermanita y dolor al verla de esa manera tan derrotada y decaída. Ella no era así, su princesa enojona era un tesoro para él, igual que sus gemelos.

-Esta bien. Escucho tu versión Karen. Por qué déjame decirte que el reporte policial te deja muy mal parada. Dijo Terry en su total papel de abogado; intransigente y frió.

-Antes come algo. Porque a eso viniste no? Hablo Leo.

Terrry solo rodó los ojos y asintió.

Ya alimentado, Terry se dirigió a la sala donde se encontraban sus hermanos. Tomo asiento en el sofá individual negro, situado enfrente de ellos. Cruzó sus pierna sobre la otra, se relajo, descanso sus brazos a los lados y coloco sus orbes azules con betas verdes en los de su hermana. Con toda la actitud de un abogado a punto de entrevistarse con su cliente.

-Te escucho.

Karen volteo el rostro hacia Leo como esperando su apoyo y él entendiendo su mirada, tomó su mano y asintió instándole a hablar.

Dos meses atrás

Karen Eleanor Granchester llegaba a la Ciudad de Chicago después de nueve horas de vuelo, agotada hasta morir pero feliz, su sueño de vivir sola por unos seis meses en ese lugar se cumplió. Lejos del constante acoso de sus hermanos mayores, eran tan sobreportectores, parecía que en lugar de un padre tenía tres. Los amaba y sabia que ellos la amaban y por eso se comportaban así, se los agradecía, pero necesitaba estar un poco alejada, quería un respiro, de ellos, de su vida en general.

Nunca en sus veinticuatro años de vida había salido de su hogar, solo en vacaciones pero eso no contaba, siempre fue junto a su familia, ahora estaba aquí, sola. Fue aceptada en una prestigiosa academia gastronómica para especializarse en comida mediterránea, si, era una locura ir EE UU a aprender a cocinar comida que no era natural de ese país, pero el chef que admiraba e impartía las clases tenia su escuela en ese lugar. Estaba segura que si le gustaba su estancia en Chicago, o si tal vez conocía algún chico se quedaría mas del tiempo señalado.

Al entrar a la academia se adapto rápidamente, entablo amistad con varios jóvenes de sus misma edad, algunos unos años menos. Pero con quien hizo una amistad mas profunda fue con Eliza Legan, una pelirroja de mediana estatura, de ojos colo ámbar, muy guapa, bastante relajada a pesar de ser de una familia adinerada; ella se encontraba estudiando para llegar a ser una de las principales chefs de uno de los restaurantes de su padre.

En poco tiempo se hicieron muy unidas, llevando Eliza a Karen a reuniones familiares y haciéndole participe de sus circulo de amigos. Ahí en una reunión familiar, Karen conocería al hermano mayor de su amiga, Neal Legan. Un apuesto hombre de veintisiete años, no muy alto, delgado, de cabello cobrizo y ojos café intensos. Bien vestido, el cual se encargaba de la administración de la cadena de restaurantes de su familia.

Parecía que fue un flechazo, al menos de parte de ella. Sentía que había conocido al amor de su vida. Él era todo lo que una vez soro en un hombre. Era atento, caballeroso, le regalaba obsequios, la consentía, la mimaba y la besaba de una manera especial. Estaba enamorada, a pesar de tener un mes saliendo como novios.

Solo había un problema, Neal quería tener relaciones con ella, estaba siendo bastante insistente, Karen se negaba, se le hacia muy pronto, aunque lo amaba, no quería dar es paso todavía. Tenia sus dudas, y estas aumentaron cuando platicando con Eliza, ella le advirtió que no cediera tan rápido, que su hermano no era tan caballeroso como aparentaba.

-Karen, es mi hermano y lo quiero, pero ten cuidado. Neal es un hombre que siempre obtiene lo que quiere, no importa los métodos que tenga que usar para conseguirlo.

-Por qué me dices esto? Me estas describiendo un hombre diferente. Él nunca se ha portado mal conmigo. Yo creo que exageras. Pareciera que estas celosa.

-Por favor Karen. Como puedes pensar eso? Yo tengo toda mi vida conociendo a Neal, tu apenas lo conoces hace menos de dos meses. Respondio Eliza indignada.

Te aprecio mucho, en serio. Eres la única persona que se ha acercado a mi en esta escuela sin ninguna intención de obtener algún beneficio. Me preocupo por ti, no quiero que te suceda algo. Prométeme que vas a tener cuidado con él. Finalizó Eliza preocupada, pero sin atreverse a decir más.

-De acuerdo. Y disculpame por hablarte así. Seré precavida con las intenciones de tu hermano. Lo prometo.

Pero las palabras que Eliza le dijo se las llevo el viento. Unos días después, Neal la invito a una fiesta con sus amigos. Ella acepto y quedaron en asistir.

Llego la fiesta y todo era nuevo para ella, ya que en Londres no asistía a muchas por obvias razones. Su novio se porto como siempre, no la dejo sola en ningún momento. Bailaban, platicaban, reían; todo iba de maravilla.

-Toma esto preciosa, para que te refresques. Le extendio un vaso con ponche.

-Gracias. Tomó el vaso llevándolo a sus labios y bebiendo todo su contenido. Que es esto? Tiene alcohol. Afirmo ella.

-Solo un poco. No me digas que nunca has tomado.

-Si, pero…

-Pero nada, estas conmigo. Confías en mi? Yo voy a cuidar de ti.

Karen asintió. Creyendo en sus palabras. Después de un par de horas comenzó a sentirse mal, mareada con náuseas. Se le hizo extraño, solo se tomó dos vasos más de ponche.

Sabia por sus hermanos que con tan poco alcohol no se ponía en ese estado.

-Neal me siento mal. Ya me quiero ir.

-Tranquila preciosa, la estamos pasando bien.

-No. quiero irme ya! Necesito dormir. Contesto alterada, sacando a relucir su apellido.

-Amigo súbela a mi habitación. Que se recueste un rato en lo que se le pasa el malestar, ya después la llevas a su casa. Interrumpió Eliot, el mejor amigo de Neal con una sonrisa cómplice.

-De acuerdo. Vamos preciosa acompáñame. Neal la tomó de la mano y se dirigieron al piso de arriba.

Ya en la habitación, Neal comenzó a besarla. Primero de una manera dulce, pero conforma avanzaba, sus besos se volvieron violentos, rudos. Tocaba su cuerpo con urgencia, logrando lastimarla en el proceso.

-Espera Neal… me estas lastimando. Para… no me siento bien.

-Tranquila preciosa, vas a disfrutar. Tú solo coopera, déjate llevar. He esperado tanto este momento. Te he imaginado de miles de formas, desnuda para mi. Eres exquisita. Hablaba Neal con vehemencia.

Karen al oír sus palabras se altero y sintió miedo por la forma en que se expresaba. A pesar de sentirse horrible, pues su cabeza no dejaba de dar vueltas. Se aparto y logro empujarlo, al entender lo que Neal pensaba hacer con ella.

-No, no quiero estar contigo. Llévame a mi casa. Logro decir. Sentía que se desvanecía.

El rostro de Neal cambio de pasión a uno de furia en segundos. La tomo de los hombros con fuerza y le soltó una bofetada tan fuerte que la hizo chocar con la puerta. Logrando que cayera de bruces al suelo. Luego la levanto y la beso ferozmente, con violencia.

-Mira estúpida, a mi nadie me dice que no. He invertido mucho de mi valioso tiempo contigo. He gastado grandes cantidades de dinero para tenerte donde quería, así que coopera o me veré en la necesidad de hacerte mía a mi manera. Y créeme no te va a gustar. Bufo el hombre con rabia.

Karen no podía creer que esto le estuviera pasando, a pesar de tener sus sentidos alterados, por lo que sea que estuviera ocasionando su estado. Estaba segura que Neal le había dado algo mas a su bebida que solo alcohol.

-Pues tendrás que matarme para lograr que este contigo. Jamás voy a permitir que me toques. Grito ella.

-Así me gustan, las difíciles. Es mas divertido poseerlas. Ven acá. Y volvió a besarla mordiendo sus labios hasta hacerlos sangrar. Mientras tocaba con una mano sus muslos de forma grotesca, y con la otra sostenía sus manos.

-Suéltame imbécil. Karen luchaba con la poca fuerza que le quedaba.

A su mente vinieron las clases de defensa personal que sus hermanos le dieron, argumentando que tal vez un día algún idiota se acercara a ella de forma nada decente.

Sin pensar mucho, como pudo soltó un rodillazo con todas las fuerzas que logro reunir en su estado de semi inconsciencia. Dando como resultado las partes nobles de él. Al momento de soltarla, Karen teniendo sus manos libres, lo remato dándole un puñetazo en la nariz y reventándole un adorno que estaba a su mano en el lugar. Logrando que él cayera al suelo atontado.

Sin perder tiempo busco en los bolsillos de Neal y tomó las llaves de su auto saliendo a toda prisa de la habitación, bajo las escaleras como pudo, corrió hacia la puerta sin voltear a ver si alguien la seguía. Busco el auto, lo encontró y subió rápidamente en él. Lo puso en marcha acelerando a su máximo nivel el pedal, haciendo rechinar las llantas.

Iba a una velocidad extrema. Estaba nerviosa, lloraba, sentía su cabeza a punto de estallar, las nauseas de intensificaron, los mareos eran insoportables, estaba al punto del desmayo. Comenzó a parpadear intensamente, sus ojos pesaban y lagrimeaban, la vista se le empezó a nublar.

De un segundo a otro, un auto apareció en su camino, estaba atravesando la avenida. No pudo reaccionar a tiempo, solo coloco sus manos en su rostro asustada porque el choque era inminente. Impacto de lleno con la puerta del conducto del otro auto. Perdiendo el conocimiento al instante.

Continuara...

Aquí está la explicación del estado en el que se encontraba Karen. Muchos de sus reviews fueron sobre esto. Hay una lectora que le atino a lo que paso. Les agradezco enormemente sus palabras y que les este gustando la historia.

Gracias también por las que aportaron con sus conocimientos sobre leyes, han sido de mucha ayuda.

Gracias a las que agregaron la historia a favoritos, lectoras anónimas y reviews.

Espero sus comentarios.

Saludos.