Los personajes y la historia de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki. La historia es de mi autoría y sin fines de lucro, solo es para el entretenimiento y la felicidad de las seguidoras de Terry.
Capitulo ocho
¿Qué te dijo esa mujer? Preguntó Terry al ver a su hermana con los rastros de haber llorado.
-Me pidió disculpas por la forma en qué se portó conmigo.
-En serio? Pensé qué venía a rematarte.
-Terry, por que siempre tienes que esperar lo peor de las personas?
-Será porqué eso es lo que me ha mostrado siempre? Cuando empiezas a creer que se puede esperar algo bueno, de un momento a otro, te clavan la puñalada y te sueltan su verdadera opinión de ti. No importa lo que hagas por ellas. Al final son unos malagradecidos. Soltó con coraje, haciendo referencia a las palabras que Karen le dijo anteriormente.
-Terry ... sobre lo que te dije ...
-Olvídalo Karen, ya no hay más que decir. Tu opinión en cuanto a mí, ya está más que clara. La interrumpió Terry de manera abrupta, dando por zanjado el tema.
Nos vemos después. Te mantendré informada sobre el avance de la demanda. Concluyo y dejando un beso en su mejilla, se retiro.
Pasado un mes, la acusación que pesa sobre Legan, se resolvió de manera favorable para Karen. Terry pudo demostrar que Neal desde que conoció a su hermana, sus intenciones eran acostarse con ella. Supo manejar con inteligencia la declaración de este, de manera que al interrogarlo en el estrado lo envolvio, haciendo que el hombre aceptara que drogo a Karen por medio de la bebida que le ofreció y posteriormente el querer abusar de ella cuando la sustancia hizo efecto en su organismo.
Lo que terminó de hundirlo, fue la declaración de Eliza Legan en su contra. En dónde ella testificó que su hermano le externo literalmente que "Esa inglesita le encantaba y que iba a hacer suya de una manera u otra".
El juez dio el fallo y condenó a Neal Legan a seis años de cárcel sin derecho a fianza. Y en cuanto a Karen Granchester le redujo su condena a dos años y medio con la opción de salir en libertad condicional por buen comportamiento. Negó la fianza también, ya que el motivo por el cual fue acusado anteriormente no lo ameritaba.
-Mi niña hermosa, me duele tanto que estés encerrada en este lugar. Decía Eleanor con lágrimas.
-Mamá ya no llores por favor. Voy a poner todo mi parte para salir antes.
-Pero es qué no se por qué tuvo que suceder esto. Tú deberías estar en la casa con tu familia. Teniendo tu restaurante de comida mediterránea cómo siempre quisiste, no encerrada en este horrible lugar.
-Eleanor debes tranquilizarte, no le hace bien a tu hija que le digas esto. Necesitas nuestro apoyo, tú apoyo. Habló Richard tomando de los hombros a su mujer con amor.
-Perdónenme por favor, si yo no me hubiera encaprichado con venir a este país según yo para probarles que podía vivir sola, sin el control de mis hermanos. Pero demostré que soy incapaz de cuidarme sola. Soy una decepción, los desilusionado. Me deje deslumbrar por el primer hombre que me habló bonito.
-Princesa no digas eso por favor. Tú no eres una decepción. Sólo confíaste en alguien que no lo merecía. Habló Richard abrazando a su hija juntó con su esposa.
-Pequeña te amamos y no estás sola. Vamos a mover cielo, mar y tierra para que puedas llevar a cabo tu condena en Londres. No es así Terry? Preguntó Leo.
-Por supuesto. Somos tu familia y vamos a estar siempre para ti. Respondió Terry.
Los Granchester se abrazaron y se despidieron de Karen. Todos estaban tristes, no querían dejar a la más pequeña en ese lugar. Pero sabría que así tenía que ser.
Pasó el tiempo y después de que Terry usará todos sus conocimientos y sus influencias, logró la extradición de Karen a Londres y ahora ella cumplirá el resto de su condena en esa ciudad. Lo que fue un alivio para toda la familia. Ya no tenían que viajar constantemente y su vida diaria, trabajos, escuela de los nietos y demás actividades no se verían afectadas.
Sólo restaba un año y medio para que ella cumpla su tiempo de dejar ese lugar. Probablemente saldría antes, ya que su conducta era cada vez mejor. Dentro de su gran tiempo libre, Karen se había metido en varias actividades, cómo repostería, costura, en ocasiones ayudaba en la cocina, en enfermería, etc. Pero lo que más ayudaba en su estadía para no volverse loca y ser paciente, era el intercambio de cartas que recibía de cierta amiga americana, quién se convertió en su confidente y su mas grande apoyó. Ya que ella no la juzgaba, ni la críticaba, la aconsejaba y animaba a no dejarse vencer, a seguir adelante. Para Karen era como la hermana mayor que nunca tuvo.
Después de que Candy visitara a Karen, su siguiente parada fue en el cementerio en donde descansan los restos de su esposo, en la cripta familiar.
Al llegar, encontró el lugar limpio, adornado con las rosas blancas qué Anthony mandó a cultivar especialmente para ella y que nombró Dulce Candy en su honor, para celebrar su quinto aniversario de casados.
El lugar olía a limpio, emanaba un aire fresco, la fragancia de Dulce Candy impregnaba toda la cripta. La mente de Candy se llenó de recuerdos con su esposo, al igual que ese dulce aroma. Sus ojos comenzaron a derramar lagrimas de anhelo, de dolor, de amor, de añoranza, por todas las cosas que vivió junto a él. Desde la primera vez que lovio, su primera cita, su primer beso, su primera vez juntos, cuando se casaron, cuando nació Alan; su primer hijo, el cual era una copia exacta de él y Albert, el hermano mayor de Anthony. Cuándo nació Abel, quién tenía un aspecto similar a los dos y por último Asael, quién era igualito a ella. Candy lloraba, se desahogaba de todas las emociones que su corazón contenía.
-Mi amor, mi Tony. Cuánto te extraño y apenas tiene un mes que me dejaste sin tu presencia. Sabes, ya todo lo de tu accidente quedó resuelto. La mujer que choco contigo, muy joven y guapa por cierto, fue condenada a cinco años de cárcel, debo confesar que pensé que me iba a dar gusto o ya de menos me sentiría satisfecha, pero no, no fue así. Ella también ha sufrido, cometió el error de fijarse en un hombre que solo quería jugar con ella y terminó pagando por eso.
Me dio mucha pena su situación y hoy fui a hablar con ella, la perdone y le pedí perdón por haberla culpado de tu muerte y enfocar en ella mi dolor. Quedamos en buenos términos y espero que con el tiempo, su pena y dolor pasen o al menos sea más llevadero, así como el mío y el de nuestros hijos.
Por eso he decidido ayudar a las mujeres que están en prisión, porque sospecho que algunas están ahí porque lo merecen, pero otras, como Karen, están por circunstancias ajenas a ellas o por otros motivos. Cual sea el caso de cada una de ellas, quiero ayudar y voy decirle a Albert que me ayude a entrar como enfermera a ese lugar. De algo debe servir mi título de enfermera. Ya que en su momento no lo ejercí por dedicarme a ustedes. Pero ahora es necesario, tengo que ver por las necesidades de los niños y del hogar.
También vamos a ver a una psicóloga, creo que necesitamos sacar todo lo que hay en nuestro interior y pasar este duelo. Con la ayuda de Dios vamos a lograrlo.
Mi Tony me despido. Se que no estás en este lugar y que no me escuchas, solo está tu cuerpo. Pero el hablar así me ha servido de terapia. Voy a salir adelante, voy a ser ese pilar de nuestra familia y voy a luchar por qué los sueños de nuestros hijos se cumplan, así como queríamos que sucediera estando juntos.
Te amo, te llevare siempre en mi corazón. Hasta siempre.
Y así con esas palabras, Candy siguió su camino, confiando y esperando que Dios, dirija el nuevo camino que emprendería sin su esposo.
Continuara ...
Agradecimientos: Muchas gracias por seguir. Si me has que me he tardado, la verdad he estado muy ocupado, mi papá estuvo hospitalizado por quince días por problemas con sus riñones, tuvo que dializarlo y ya está mejor. Luego las cosas en la casa, el esposo, el hijo. Pero bueno, hoy tengo un respiro y ese es el capitulo, yo estoy en la escritura del siguiente y primero Dios, espero subirlo en la semana.
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Elydereyes
Bendiciones y saludos.
Noviembre 2018
