Los personajes y la historia de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki. La historia es de mi autoría y sin fines de lucro, solo es para el entretenimiento y la felicidad de las seguidoras de Terry.
Les traigo un nuevo capítulo y he de decir que disfruté mucho escribirlo.
Capitulo nueve
Un año después
La familia White se encontraba en la casa de los Andley, habían sido invitados para recordar el aniversario luctuoso de Anthony Andley.
-Y bien Candy, que has decidido sobre que los niños asistan al Colegio San Pablo? Cuestionó Albert.
-¿Los niños? Será los adolescentes. Mis sobrinos están más altos que tu y yo juntos. Parecen jirafas, y solo tienen quince y catorce años. ¿Hermanita qué les diste de comer de bebés? Interrumpió Joseph
-Joseph qué simpático. Mis niños no son jirafas, sólo están un poco altos. Y contestando a tu pregunta Albert, todavía no me decido. Es estar tres o cuatro años sin estar con ellos, solo los fines de semana o días especiales o en las vacaciones; y la verdad no me siento lista para eso.
Además, mi trabajo está aquí, la escuela de Asael. No me siento preparada para alejarme de ellos por tanto tiempo.
-Te entiendo Candy, pero creó qué a los "muchachos" les haría mucho bien. Pienso que esté último año ha sido muy estresante para ellos, con la pérdida de mi hermano, y todo lo que vino después, y el que tu trabajes, cosa que nunca habías hecho los desestabilizó. No me lo tomes a mal, se que eres una mujer entregada, responsable y quieres lo mejor para mis sobrinos.
-Estoy de acuerdo con Bert, pienso que le hará mucho bien a mis sobrinos, Alan ha tomado de manera favorable los cambios, aunque sea muy hostigoso con sus hermanos. pero Abel lo siento bastante retraído, por no decir metido en su propio mundo. Al parecer el que tu no estés en la casa cuando él llega del colegio, le ha afectado. Recuerda que siempre le ha gustado estar junto a ti.
Candy analizaba las palabras de su cuñado y hermano. Las cosas con sus hijos no estaban del todo bien, Alan el mayor asumió el papel de papá, era protector, apoyaba a su mamá, ayudaba con las tareas de la casa, con la escuela a su hermanito Asael, con Abel era muy unido, se protegían uno al otro, pero últimamente discutían mucho. Se volvió sumamente responsable, subió sus calificaciones, pues su deseo era ser abogado cómo su papá. Con él no tenía problemas, lo único es que era apartado en su relación con ella, no platicaba mucho sobre sus sentimientos o las situaciones que enfrentaba como el adolescente que era. Él siempre fue apegado mas a su papá. En cambio Abel, era un joven noble, amoroso, muy transparente en sus sentimientos, amiguero, siempre dispuesto a ayudar, y quién más convivía con su hermanito. Muy apegado a su mamá. Sin embargo, los últimos seis meses su carácter sufrió modificaciones, su mamá empezó a tener mas responsabilidades en su trabajo, todo el tiempo estaba apurada y todo esto causó estragos en el chico. Su nivel académico bajo, se volvió callado, solitario y esta era una situación que preocupaba a Candy, no supo en que momento su hijo sufrió esos cambios. Y por último, estaba Asael, al ser el mas pequeño no era tan notorio para él todo lo que sucedió en su familia, solo contaba con siete años y su mayor preocupación en esos momentos era sacar buenas notas en la escuela.
-No se, necesitó pensarlo más tiempo.
-Mira Candy si lo que te preocupa es separarte de mis sobrinos, yo tengo la solución. Comentó Annie, quién llegó en ese momento cargando a Vivian, su hermosa bebita de seis meses qué era igualita a su papá.
En el Colegio San Pablo están solicitando una enfermera de medio tiempo. Puedes trabajar ahí y de paso cuidar a mis sobrinos. Y antes de que me des tus excusas. El colegio tiene la opción de que los estudiantes puedan asistir solo a clases sin quedarse de internos. Eso es solo para los que lo deseen.
-Annie pero me estás queriendo decir que cambié mi residencia a otro país?!
-Sí, eso dije. Además, recuerda que Valeria ya esta haya estudiando a petición de Archibald y está en esa modalidad. No se queda de interna.
Mira Candy, yo tuve que dejar a mi hija, me separé de ella, por qué fue un acuerdo que hice con su padre. Ella vivió conmigo hasta que tuviera quince años y luego se iría a vivir con él hasta que entre la universidad. Y bueno, mi guapo esposo me prometió que en la primera oportunidad vamos a ir a visitarla. Concluyó Annie mirando a Joseph.
-Por supuesto preciosa, tu guapo esposo está para servirte y hacerte feliz. Dijo Joseph señalando toda su humanidad.
Candy y Albert sólo rodaron los ojos.
-La opción de Annie es muy buena Candy, recuerda que Anthony hace tiempo adquirió un departamento en Londres. Opinó el rubio.
-Pero hay qué cambiar toda nuestra vida. Dijo Candy con preocupación.
-Cándida no le des tantas vueltas. Todos necesitan un cambio. El trabajo en el penal te está absorbiendo demasiado y tus hijos te necesitan. Y en cuanto al cambio que dices, lo único que tienes que hacer es dar de baja a tus hijos, escuela para Asael hay en todos lados. Y por tu trabajo solo renuncias y ya. El dinero es lo que menos necesitas.
-Joseph tiene razón, si lo que te preocupa es la escuela para Asael, un amigo mío tiene a sus hijos en un colegio de muy buen nivel académico, le puedo pedir información. Por el dinero, Anthony los dejó protegidos.
-Ya ves Cándida, hay solución.
-No me digas Cándida. Annie calma a tu simpático maridito.
-Joseph no molestes a Candy. Si sigues hoy vas a dormir en el cuarto de visitas.
-Pero mi amor no puedes hacerme eso. Si le digo así a la pecosita es porqué la quiero. Se quejó Joseph haciendo un puchero. Annie cedió ante su marido y lo besó.
-Por favor, ya dejen sus muestras de cariño, van a pervertir a su hija. Habló Albert.
-Celoso y envidioso eres Andley. Acotó Joseph.
-Entonces Candy, que me dices? Mira que tengo que avisar a mi amiga Patty O'Brien mañana mismo y mandarle tu currículum para que ella se lo entregue a la dirección del plantel. Habló Annie.
-Pues… esta bien, acepto. Solo espero que el cambio se para que estemos mejor.
-Ya verás que si. Los cambios siempre son buenos. Concilió Bert.
-Bueno entonces a hacer las maletas! Gritó el matrimonio White Britter.
El último mes fue toda una locura en el hogar Andley White. Primero, Candy habló con sus hijos mayores, explicando su entrada al Colegio San Pablo y por lo tanto, se irian a vivir todos a Londres, los jóvenes no lo tomaron muy bien, en especial Abel, pero su tío Elijah, quién se convirtió en una figura paterna para él, lo convenció. Segundo, renunció a su trabajo como enfermera del penal donde estuvo recluida Karen Granchester. La directora del lugar sintió mucho su partida, llegó a apreciarla, pues Candy era una persona responsable, dedicada, cariñosa, cálida y sensible, y trataba a las reclusas con respeto y confianza, era una amiga para ellas. Así que la despidieron con lágrimas y abrazos. Tercero, dio de baja en el colegio a Asael, al niño le encantó la idea de irse a otro país.
Albert se encargó de arreglar el departamento que Anthony tenía en Londres para que fuera habitado por la familia de su hermano, el cual se encontraba amueblado y quedaba en las afueras de la ciudad.
Candy junto con sus hijos, su hermano Joseph y Annie con la pequeña Vivian y su mamá Candice, viajarían a Londres juntos. La primera para vivir una temporada en aquella ciudad, los segundos para visitar a la hija de Annie y la tercera acompañaba a su hija a instalarse y apoyarla con sus hijos. Su papá y su hermano mayor Elijah juntó con su familia se quedan en Chicago, sólo irían de vacaciones o en alguna oportunidad.
La vida de Terry Granchester había encontrado estabilidad, ahora sus hijos estaban bajo su custodia, vivían los tres junto con los padres de él, era un requisito que el juez ordeno. En cuanto a Kristin, hacia seis meses que no sabía nada de ella, lo único que se supo fue que ingresó en un centro de rehabilitación para salir de las adicciones, y que propiciaron que sus hijos fueran retirados de su lado. Juntó a su incapacidad de cuidarlos dado que no tenía un trabajo estable y dependía de la ayuda y el apoyo de otros.
Después del intenso trabajo que realizó para lograr que su hermana fuera trasladada a Londres para terminar su condena. Terry se tomó unos días de descanso juntó a los gemelos y viajo en su apreciado automóvil deportivo, un McLaren 540C de color rojo a Stratford-upon-Avon, el municipio que vio nacer a William Shakespeare su dramaturgo favorito, el cual estaba situado en Warwickshire al sur de Birmingham, Inglaterra, Reino Unido. Pasó una semana realmente relajada, se divirtió con sus hijos, jugó, comió comida basura (como el le decía). Asistieron a obras de teatro y a recitales en el Royal Shakespeare Theatre, tomaron fotos en el Río Avon, visitaron la casa donde vivió Shakespeare, y la Holy Trinity Church donde fue bautizado y enterrado. Tuvieron largas caminatas y pláticas que a Terry le parecieron de lo más constructivas, a pesar de qué los gemelos tenían siete años, eran unos niños sumamente rectos, responsables, educados. Un rasgo de los Granchester que tenían todos los miembros de esa familia. Aunado a que su padre les transmitió su gusto por la lectura, el teatro y todo lo que tenga que ver con las Bellas Artes.
Mark, el mayor por dos minutos, era el más serio, casi siempre se encontraba leyendo, o pintando, o escribiendo. A pesar de su corta edad, aprendió a leer y escribir desde los cinco años. Le encantaba acompañar a su abuelo a su despacho cuando este trabajaba en algún juicio. O se ponían a jugar ajedrez, afición que su abuelo practicaba desde que tenía la misma edad que él. Richard tenía varios premios sobre este juego. En cambió Sebastián era más juguetón, mas travieso, mas extrovertido y más amiguero. Le gustaba aventarse de los árboles, de los sillones, de las sillas, etc. No era de mucho estudiar, pero amaba las obras de Shakespeare, le gustaba actuar, pero también el fútbol, su equipo favorito era el Manchester United, y su comida favorita eran las pizzas y hamburguesas. A los dos les gustaba mucho estar con su papá y platicar con él de cualquier cosa. Eran dos niños parecidos a sus padres en lo físico. De Kristin tenían la tez blanca, el cabello lacio y de color negro, y de Terry los ojos azules con verdes betas, la sonrisa de lado, el porte y la arrogancia. Su carácter era opuesto el uno del otro, Mark era mesurado, paciente, no explotaba con facilidad, herencia de su abuela Eleanor. En cambio Sebastián era Granchester 100%, se enojaba con facilidad, era demandante cuando no se le atendía rápido. Eran iguales, pero a la vez tan distintos. Terry los amaba en gran manera, eran su prioridad y por quiénes luchaba día con día para ser un buen padre, un buen ejemplo y un buen proveedor.
Regresando de sus mini vacaciones, recibió la llamada de su amigo Albert, quién estaba en Londres. Quedaron de verse para almorzar en el lugar que asistían desde sus años de Colegio, el London Coffee.
Albert ultimaba los detalles del próximo arribo de su cuñada y sobrinos a la ciudad. Se encontraba en el departamento que Anthony adquirió cinco años atrás para cuando fuera de vacaciones con su familia, solo que nunca se dio esa oportunidad. Estaba ubicado al sur de Londres, en el barrio de Kingston. El lugar constaba de una amplia estancia, que se dividía en sala, comedor, cocina, la cual estaba separada por una barra, un baño completo, y su cuarto de lavado,a un costado había un pequeño pasillo que daba a dos habitaciones. La principal tenía un balcón y su terraza, su baño completo, y amueblado. La segunda recamara era mas amplia, pues era para los hijos, de igual manera estaba amueblada y arreglada para tres varones. La sala estaba amueblada de manera minimalista, muy moderno, que al parecer de Albert le faltaba la mano de Candy. No dudaba que ella le pondría ese toque femenino. Lo equipó de todo lo necesario, compró despensa, y contrató a una persona que le hiciera el aseo requerido. Aunque fue sólo lo mínimo, pues trataba de mantenerlo limpio. Después de dejar todo listo, se comunico con Margareth Gray, la directora del Colegio San Pablo para entrevistarse el lunes a primera hora, para que sus sobrinos entraran a clases lo más pronto posible. Ellos juntó con los demás arribaban el viernes. El resto del día se dedicó a poner al corriente sus pendientes, llamar a su esposa e hijos y a descansar, que el día siguiente se reuniría con sus amigos y cómplices de aventuras de la adolescencia, Terry Granchester y Alister Cornwell.
Alistair Cornwell, "Stear" o "inventor" cómo le llamaban sus mas cercanos. Llegaba al London Coffee para reunirse con sus amigos. Se trataba de un hombre guapo de treinta y siete años, de tez blanca, cabello negro y entresacado hasta la nuca. Con unos bellos ojos negros adornados por unas tupidas pestañas largas y cubiertos con sus inseparables gafas. Último integrante del trío "Los Reyes del San Pablo". Nombre que adquirieron al referirse a ellos cuando estudiaban en ese lugar.Y no era por qué dirigieran el lugar o fueran el terror de los estudiantes o fueran problemáticos, sino que era tanto el impacto que causaba entre las chicas,que prácticamente sus deseos de todo tipo eran atendidos por varias de ellas.
Pero después de ya casi veinte años de haber salido de ahí, los amigos ya habían dejado atrás esas locuras de adolescente. Cada quien hizo su vida, Terry y Stear son abogados y socios de un Buffet en ascenso. El segundo casado con Patricia O'Brien, psicóloga de profesión y madre de sus dos niños; Alistair de doce y Audrey de diez años. Albert un médico cardiólogo dedicado a su profesión. También casado con una doctora llamada Isabela con quién procreo dos hijos; Josh e Isla de diez y seis años respectivamente. Los amigos solían reunirse cada vez que su agenda coincidía o normalmente cuando Albert visitaba el viejo continente.
-Muy buenas tardes mis queridos y estimados amigos.
-Stear, ya extrañaba tu basta educación y tus buenos modales. Albert se levantó a darle un abrazo a su amigo.
-Por favor Bert, no alces el ego del inventor. Interrumpió Terry con su ya conocido tono.
-Tu dices eso aristócrata arrogante, porque aunque perteneces a la nobleza, te falta mi educación y gran encanto. Contraataco Stear.
-Por favor, ya hablas cómo el elegante de tu hermano. Sólo te faltó pasarte la mano por tu cabello para ver si esta en su lugar. Se mofo Terry.
-No gracias, Dios me libre de hacer semejante acto. Soltó Stear con susto. Y los tres echaron a reír.
-Ya los extrañaba señores. Dijo Albert tomando asiento junto a sus amigos.
-Igualmente excelentísimo señor William Albert Andley. Habló Terry haciendo una mini reverencia.
-No cambias Terry. Sonrió Bert.
-Y bien cómo estás amigo? Ya te encuentras mejor? Habló Stear refiriéndose a lo de su hermano.
-Soportando, Anthony ya no está y la vida sigue su curso. De hecho por eso estoy aquí, arreglando todo lo necesario para que la vida de mi cuñada y sus hijos tomen un rumbo distinto. Pero que le parece si pedimos el alimento y les cuento. Consultó Albert.
Terry inmediatamente se tenso cuando escuchó a su amigo. Preguntándose de qué rayos hablaba y si con su cuñada se refería a la pecosa rubia que le cautivo y no veía hacía un año.
Stear y él asintieron al pedido de su amigo y ordenaron su almuerzo.
Continuara ...
Agradecimientos.
Muy buenas tardes o días o noches tengan. Como pueden darse cuenta la trama ya está tomando forma para que nuestra pareja favorita se vuelva a ver.
Supongo que ya se van dando cuenta por donde va la cosa, me gustaría saber sus deducciones e ideas. Acepto sugerencias. Ustedes son muy importantes en el desarrollo de la historia.
Gracias a todas por su apoyo, sus reviews, por agregar a favoritos y por los lectores anónimos.
Nos leemos pronto.
Feliz Navidad y muy bueno y prospero Año Nuevo para cada una de ustedes, por si no actualizo antes.
Dios les bendiga.
Saludos.
Nally Graham
Diciembre 2018
