Los personajes y la historia de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki. La historia; de mi autoría y sin fin de lucro, solo es para el entretenimiento y la felicidad de las seguidoras de Terry.
Aquí esta la actualización. Gracias por seguir presentes.
Capítulo quince
Miércoles en el almuerzo y Candy seguía con una incertidumbre en su pecho. La lucha de tomar las llamadas y mensajes a Terry, la tenían de lo más distraída. El último mensaje que recibió, era de total desespero por parte del castaño.
Candy, si en algo te ofendí házmelo saber por favor, para reparar mi error. Sinceramente no entiendo que pudo haber sucedido. Según mi percepción todo iba de maravilla el día de la reunión, y fue mejor al termino de está. Hablemos como los adultos que somos… Te extraño.
Con aprecio, Terry.
—Candy, me alegra encontrarte. —Era Patty acercándose a ella con una gran sonrisa.
—Estoy tomando un descanso, el viernes entrego el reporte de los estudios que realizamos a los alumnos, y estoy agotada. Han sido días muy pesados, me urge salir de vacaciones.
—Lo bueno es que vas de salida. Para mi se viene lo pesado en el inicio de año nuevo con la primera evaluación. —decía Patty dejándose caer en una silla.
—Yo voy a estar más relajada, si deseas puedo ayudarte a llenar los formularios. Voy a llegar bien descansada de las vacaciones decembrinas. —dijo la rubia con su risa cantarina.
—De veras, ya sé vienen las fechas donde uno derrocha dinero como si se diera en macetas.
—Ay si, en casa estamos emocionados por comprar todo lo necesario para adornar la casa. De hecho, esta sábado ya vamos, comenzó diciembre y es momento de hacerlo.
—Que bueno que me recordaste amiga. Le voy a decir a Stear que vayamos con los niños a comprar lo que nos haga falta. Como no se va hacer la salida con los demás, quedamos mejor para el próximo fin de semana. ¿Esta vez, crees que si puedas ir?
Candy dio por hecho que ya no iba a ver salida, mas ahí estaba su amiga hablando de ello. Dio un largo suspiro, y se preparó mentalmente para responder. —Patty, necesito platicar con Annie y contigo. ¿Podemos comer a la hora de la salida juntas? Es importante —Le pidió la rubia a su amiga—. Ya le llamé a ella, y acepto.
—Por supuesto Candy. Nada más le aviso a mi suegra que los niños se va a quedar un rato más con ella. ¿Puedes adelantarme algo? —pregunto la castaña con curiosidad.
—Es sobre Terry, sólo te diré eso. Me tengo que ir, adiós. —Respondió la enfermera con velocidad, levantándose de su asiento y tomando su camino.
Patty solo pudo responder un "ok" al dejarla sin palabras, y ante la rapidez de su amiga por desaparecer. Parecía que la estaban persiguiendo, acto que le causó risa. Se levantó de su lugar y se retiró a su consultorio, el cual era un pequeño salón destinado a sus tareas, dentro del Colegio San Pablo.
—Pero mira nada más, que hermosa nena — Patty tomaba a en sus brazos a Vivian, la hija de Annie y Joseph—. Esta grandísima Annie, ¿ya cuanto tiempo tiene? Cada vez que la veo crece mas.
—Esta por cumplir sus diez meses. Es un amor mi hermosa, pero ya pesa mucho, y grita mucho, y hace berrinches. Y lo peor, ya dice papá ¿lo puedes creer? Yo soy la que está con ella todo el día. —Respondió indignada la pelinegra.
—Así son todos los niños, primero dicen papá. Al menos así fue con los míos, mi querido Anthony se enorgullecía de eso. —Intervino Candy.
—Igual los míos. Parece que están programados para ello. —Sonrió Patty.
—Ay tengo mucha hambre, esta hermosa me quita toda la energía. No se cansa de pedir leche, me va a dejar en los huesos. —Se quejaba Annie.
—No exageres, yo te veo súper bien. Estas recobrando tu figura bastante rápido; y tus curvas amiga, están mejor que antes de tu embarazo. Al menos, cuando te deje de ver. Además, ya las quisiera yo —Dijo con fingido pesar Patty—. Pero soy feliz con lo que tengo, a mi marido le encanta. Y si él es feliz, yo también lo soy. —Concluyó.
—Te doy la razón Patty. Mi Jos está feliz con mis nuevas proporciones, Vivian me ha dejado más curvas que su hermana, cuando la tuve.
—Recuerdo esa época, sufriste mucho para traer al mundo a Valeria. No quería nacer, y cuando nació, era tan pequeñita. Y lo peor, Archie no ayudaba, solo se la pasaba en fiestas. —Recordó con nostalgia Patty.
—Fue una época muy difícil para mí. Pero gracias a Dios, todo eso cambió, quedó en el pasado. Y ahora, tengo un esposo maravilloso, que me ama y me ha dado una hermosa hija y tengo la familia que siempre soñé —Dijo Annie, con pequeñas lagrimas y sosteniendo con sus manos a sus amigas—. Las quiero mucho, ustedes son mi familia también.
—Te queremos flaca. —Hablo Patty.
—Aunque yo no estuve contigo en esa época, recuerdo que en tus cartas me platicabas como te sentías con tu reciente maternidad y matrimonio —intervino la —. Eres la hermana que nunca tuve, lo sabes ¿verdad? Eres mi cuñada, mi amiga, mi confidente y ahora, Patty esta incluida en ello. Las quiero mucho de verdad. —Dijo Candy, llorando también.
—Entonces soy como tu tercera cuñada. Lo digo por la esposa de tu otro hermano. —Menciono Patty, llorando igual.
—Claro que si. Janeth, no está aquí, pero también es una gran mujer, que me ha acompañado en muchos momentos de mi vida. Espero pronto la conozcas. —Respondió Candy.
—Me dará mucho gusto conocer al resto de la familia White.
La platica siguió entre las amigas, contando anécdotas, historias, recordando viejos tiempos, algunos gratos, otros no tanto. Comieron, degustaron, para cuando estaban en el café y el postre, el tema de su conversación cambió hacia el motivo por el cual había sido la premura de la reunión.
—Ahora si pecosita, cuéntame todo sobre el bombón inglés. —Se dirigió Annie a su amiga, alzando sus cejas con picardía y con voz sexy.
—¿El bombón inglés? —preguntó Patty— ¡Oye, mi esposo también es ingles! Aunque debo de aceptar, que Terry si está para comérselo y hasta chuparse los dedos, mmmh. —termino Patty con un gesto—. Ay, pero me quedo con mi bombón ingles de chocolate blanco —dijo en un suspiro—. Ahora si, cuenta. ¿Ya se te declaró?
Candy estaba de lo más divertida con las ocurrencias de sus amigas, así que para que ya no siguieran con sus cosas, prosiguió a contarles lo sucedido el día de la última reunión. La cara de ellas, era de total poema, pasaban saliva, le daban sorbos a su café, abrían la boca, la volvían a cerrar. La rubia miraba de una a otra sorprendida, pues se habían quedado sin palabras, y vaya que ambas eran de hablar mucho.
—Esto amerita algo más fuerte, necesito un trago —atinó a decir la pelinegra—. Joven, traiga tres copas de vino, de lo más fuerte que tenga por favor. —Pidió amablemente al mesero.
—Annie, es muy temprano para beber alcohol. —Dijo Candy preocupada.
—Es lo que necesitamos para digerir lo que acabas de soltar. Por Dios Candy, semejante información es como una bomba, ¡Mi hermana está enamorada! —Dijo Annie aplaudiendo entusiasmada.
—Annie, yo no estoy enamorada, no digas eso. Es cierto que Terry me atrae, pero de eso a estar enamorada, hay una gran diferencia. —Respondió Candy a su amiga con seriedad.
—Ay tu siempre de aguafiestas. Tal vez no lo ames locamente, pero más que una atracción si es. Lo que sucedió entre ustedes es prueba de ello.
—Si pero…
—Ya déjense de lo mismo. Entendemos que hay más que un flechazo entre Terry y Candy, Annie ya quedó claro tu punto. Y Candy, ¿que piensas hacer? ¿Te vas a seguir escondiendo? —Intervino Patty, cortándoles el rollo. Las conocía lo suficiente, para saber que seguirían en su perorata, y no llegarían a ningún lado.
—No sé, por eso quise reunirme con ustedes. Estoy hecha un lío, tiene mucho tiempo que no me interesa un hombre —dijo Candy poniéndose las manos en la cabeza—. Siento que le estoy fallando a Anthony y aparte, es el hermano de Karen.
—No veo cuál es el problema Candy. O sea, me explico, Tony ya no está, eres joven y tienes todo el derecho de volver a enamorarte y rehacer tu vida con otra persona, si así tú lo deseas. Y en cuanto que sea hermano de Karen, hasta donde se ella es tu amiga. Y pienso que estará muy contenta de que ustedes lleguen a emparentar. —Comento Annie.
—Es que, por favor, todo es tan complicado. Karen está en la cárcel por ocasionar la muerte de mi marido, aunque se haya resuelto todo este asunto. Terry fue su abogado, y ahora yo estoy interesada en él. ¿Qué creen que digan mis hijos, mis padres, la familia de Tony?
—Dirán que estás en todo tu derecho de rehacer tu vida. Y si ese hombre es Terry, tienes que enfrentar los que venga, si crees que su amor vale la pena —esta vez fue Patty quien intervino—. Estas interesada en un hombre que sufrió una decepción amorosa muy fuerte, te puedo decir que Terry es comprometido, protector, entregado, un poco gruñón y posesivo. Pero estoy segura, que jamás te haría daño, para él la familia es sagrada e intocable.
—No dudo de las cualidades de Terry y de su buen corazón. Se trata de mi, no sé si pueda entregarme completamente a una relación. No sé si mis hijos acepten que yo esté en una relación, ustedes saben los problemas que tengo con uno de ellos. Voy avanzando poco a poco, no quiero que esto retroceda ese avance.
—No vas a saber, sino das ese paso. Tus hijos mayores son unos adolescentes que ya entienden, habla con ellos, exponles tus intenciones. Yo sé que te preocupa Abel, pero como te he dicho, él está atravesando un proceso de adaptación, pero es un buen muchacho, es noble y te ama. Dale la confianza, hablando con él. —Decía Patty, como la psicóloga que era. A lo que Annie afirmaba con su cabeza mientras le daba un sorbo a su copa.
—Y en cuanto a Terry, ya no te escondas. Búscalo, hablen, aclaren sus dudas. Estoy segura, que él te aclarara muchas cosas. —Completo Annie, dejando su copa, y tomando en brazos a su hija que acababa de despertar.
—Creo que tienen razón, voy a consultarlo con la almohada, y ya mañana decidiré que hacer. Y ahora vámonos que mi sobrina ya despertó y necesita estar tranquila en su casa.
Al día siguiente después de su turno, Candy se traslado del Colegio San Pablo en el barrio londinense de Barnes, hasta el despacho "Granchester-Cornwell Law Firm", situado en Hamilton House, Temple Avenue, Temple, London. El recorrido de una hora, significó para la rubia un alivio, deleitando su vista en el río Támesis, admirando el ir y venir de gente, el tráfico comenzaba ligeramente a esa hora de la tarde. Mientras contemplaba las calles adornadas con motivos navideños, trataba de acomodar sus ideas, repasando en su mente lo que tenía para decir a Terry.
Que realmente no era mucho, se decía que solo tenía que ser sincera y decirle: Tenemos que hablar. No era tan difícil, se repetía. Casi toda la noche estuvo repasando en su cómoda cama, como iba a enfrentar al castaño. ¿Le contestaba el mensaje? ¿Le llamaba por celular? ¿Le pedía una cita en algún restaurante? Repasaba sus opciones, y ninguna se le hacía la más conveniente. Él no se estaba escondiendo, era ella quien lo evitaba. Así que opto mejor por ir a verlo a su trabajo, hablar de frente y poner las cosas en orden. Claro, esto lo decidió por si el hombre, ahora era quien se negaba o ya no quería verla. Pues de el último mensaje que le envió, ya no volvió a contactarla.
Iba decidida a resolver esa situación, enfrentaría sus temores, los platicaría con él, y si él estaba dispuesto a aceptar, todo lo que conllevaba tener algún tipo de relación que fuera más que simple amigos. Se daría una oportunidad, lo intentaría y dejaría correr las cosas. Le daría tiempo al tiempo.
El taxista le aviso que habían llegado a su destino; pagó, dio las gracias y se bajó del vehículo. El lugar era la típica arquitectura londinense, a lo cual ya se estaba habituando. Un edificio de tres plantas, estilo Renacimiento, muy sobrio para su gusto.
Entro al recinto directo al elevador y marcando el piso tres, subió a su destino. Que era donde Patty le había informado se encontraban los despachos de su esposo y Terry –aunque el edificio era completo del buffet–. Salió y dando unos cuantos pasos llego a la sala de espera, le gustó lo que vio. Se trataba de una estancia grande, tenía unos cómodos sillones de piel negra, bastante acogedores –por lo que noto, a simple vista–, una mesita de centro de cristal, varios cuadros adornaban las paredes, el piso estaba cubierto con alfombra, que se veía limpiaban diario, el lugar tenía tres puertas. Una a su derecha, con el nombre de Stear en ella, tenía un escritorio, que en ese momento estaba vacío. Otra más al fondo, un poco más escondida y por último, la más visible supuso que era el baño.
Se encaminó a la del fondo, fijando su vista en la puerta que tenía el nombre del castaño inscrita en una placa. El escritorio también se encontraba vacío, volteó el rostro para ver si veía a alguien que la pudiera anunciar, y como no encontró a nadie, se dispuso a tocar la puerta.
Estaba por poner sus nudillos sobre esta, cuando una voz de mujer le habló, lo que hizo que se sobresaltara y diera un brinco asustada.
—Buenas tardes. ¿En qué puedo ayudarle?
Pasado el sobresalto, se volteó hacia la voz, y con una sonrisa habló—: Buenas tardes, mi nombre es Candy Andley. ¿Se encontrara Terry?
La frentona no le agradó como esa mujer se dirigía con tal confianza a su futuro marido –pensamientos ingenuos de la gusana– lo que propició que se pusiera a la defensiva de inmediato, comportándose de una manera poco amable.
—Si no tiene cita, Terrence no la puede recibir.
—No tengo cita, pero estoy segura que me recibirá. Somos buenos amigos. —respondió Candy, un poco extrañada ante la actitud de la secretaria. Supuso que era la secretaria.
—Yo conozco a todos los amigos de Terrence, y a usted jamás la he visto. Tampoco es de su familia. —dijo gusi con superioridad.
Candy se descoloco con tales palabras. ¿Qué le sucedía a la mujer? ¿Por qué estaba así de borde con ella? Entendió que siendo amable, la mujer no iba a permitirle el paso a la oficina. Le costó mucho decidir el ir a ver a Terry, solo la separaba una puerta, –y una secretaria celosa a su entender– no la iban a separar de su cometido.
—Mire señorita… —fijó su vista en el gafete— Marlow, ¿qué le parece, si dejamos que Terrence –la rubia recalco el nombre– decida si quiere verme o no? —Termino con un giño.
—No creo que quiera verla, dio instrucciones de que no se le molestara. Mejor le doy una cita, y regresa después. —respondió con soberbia la rubia desabrida.
Bueno, que mujer! Se dijo Candy. ¿Iba actuar así? Pues ella era más terca. —Márquele y dígale que lo quiero ver. —El tono de voz de Candy ya fue de orden y molestia.
—Como guste, pero no respondo ante usted, si él dice que no.
Susana apretó el altavoz de su conmutador y llamo al castaño, quien contestó inmediatamente: —¿Que sucede señorita Marlow? Dije que no quería que me interrumpieran. —Al oír su voz Candy se estremeció.
—Se lo que dijo Terrence, pero aquí hay una… señora que insiste en verle. —La pausa que hizo gusana, molesto a la pecosa, pues sabía que fue a propósito.
—A ver señorita Marlow, le prohíbo que se dirija hacía mi por mi nombre, soy licenciado o señor Granchester para usted, en ningún momento le he dado tales atribuciones. ¿Entendió?
—Si licenciado Granchester, de acuerdo. —Contestó ahora según ella, con timidez.
Candy no le gustaba burlarse de las personas, pero la manera en que fue reprendida la secretaria por su atrevimiento, le causo gran alegría. Esa incómoda situación, le permitió saber, que ella era especial para el castaño. A ella si le permitía llamarle Terry, saber eso, la llenó de varias emociones que tenia olvidadas.
—Ahora dígame, ¿Quién es la persona que me busca?
—Su nombre señora, por favor. —le pregunto gusi con el ceño fruncido. Parece que no se acordaba de su nombre. En fin, del modo más amable le contesto.
—Candice Andley.
El otro lado del teléfono se quedó en silencio, Candy ya estaba pensando que se iba a negar, y comenzó a ponerse nerviosa y a sudar de las manos.
—Dígale que en un momento salgo a recibirla. —respondió Terry, acto seguido corto la comunicación.
Candy soltó el aire que no sabía que tenía retenido, una bella sonrisa se formo en sus labios, y solo agradeció a gusi con un movimiento de cabeza.
Continuará…
AY, COMO VEN?¡ ESTO YA ESTA TOMANDO FORMA. EL SIGUIENTE CAP SERA PARA QUE ESTE PAR HABLEN DE SUS SENTIMIENTOS. ESPERO LES HAYA GUSTADO Y DEJEN SUS REVIEWS DE APOYO A LA HISTORIA Y A ESTÁ SERVIDORA QUE SE RECIBEN CON GRAN GUSTO.
LES ACLARO QUE PRIMERO VOY A TERMINAR ESTA HISTORIA, Y POSTERIORMENTE SEGUIRÉ CON "OLVIDO", NO CREAN QUE SE ME HA OLVIDADO. COMO HE COMENTADO OTRAS VECES, NO ME GUSTA EMPEZAR ALGO, SIN TERMINAR PRIMERO LO QUE YA TENGO AVANZADO. SOLO QUE ME ENTUSIASME Y AHORA YA ME ATORE EN DOS FICS.
GRACIAS POR SU APOYO Y POR SUS REVIEWS, POR AÑADIR A FAVORITOS, Y A LOS ANÓNIMOS.
SALUDOS Y BENDICIONES
NALLY GRAHAM
DICIEMBRE 2019
