Los personajes y la historia de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki. La historia de mi autoría y sin fin de lucro, solo es para el entretenimiento y la felicidad de las seguidoras de Terry.

Hola, estoy de regreso. Les dejo un capítulo laaargo, espero que lo disfruten, así como yo disfruté escribiendo para ustedes.

Capítulo 19

Habían pasado un par de semanas desde que Candy se había enterado que sería próximamente abuela. En este lapso las cosas no fueron sencillas para ningún miembro de su familia. La presión de afrontar para esa noche al padre de Kate sobre su embarazo, los tenía tensos. Aunado a que no había hecho del conocimiento de su relación con Terry a sus otros hijos, y para rematar estaba la primera discusión con este. Todavía no llegaban al primer mes de novios y ya estaban disgustados. Claro, no era para menos, enterarse por medio de ella que su preciada sobrina Kate, estaba embarazada de su hijo, fue un golpe duro para su novio.


Flashback

Después de conversar con su hijo y quedar con él para hablar con la familia de Kate, Candy llamó a Terry, deseaba ser ella quién le comunicara sobre la situación de los jóvenes. Para ella este era una paso de confianza y sinceridad con Terry. No era cualquier cosa, lo sabia, solo esperaba que el castaño lo tomara medianamente bien.

Al siguiente día Terry llevó a Candy a su departamento para hablar sin ser molestados, ya que ella le expresó que lo que tenían que hablar era delicado y no deseaba interrupciones. Acto que le dejo algo inquieto y desconcertado, por su mente pasaron muchos escenarios, el más catastrófico fue que sus hijos ya estaban enterados de su relación y tal vez le pidieron terminar con él. Si, algo exagerado, pero fue algo que no pudo evitar pensar.

Después de una sesión de besos un poco intensos —los dos se extrañaron de sobremanera—, la pareja tomó lugar en los cómodos sillones de la estancia.

—Discúlpame por mi efusividad pecosa, pero realmente te extrañaba—. dijo el castaño. Y fue de lo más sincero al decirlo, empezaba a tener una necesidad casi desesperante por ver a su novia. Candy ya no era sólo la mujer que le gustaba, no. Esos días que no la pudo ver, se dio cuenta que sus sentimientos hacia ella iban tomando otro rumbo. Sentimientos mucho más intensos, con sólo escuchar su voz por medio de las llamadas, se le aceleraba el corazón. Al leer sus mensajes, la sonrisa tonta y estúpida no se le quitaba en mucho tiempo. Y era algo que lo dejaba sumamente feliz. Así que cuando ella le llamó para que se vieran, no dudo ni un segundo en quedar y verla de nuevo.

Y ahí estaba, esperando que su pecosa le dijera que quería hablar con él.

—Yo también te extrañé Terry. —Le dijo Candy rosando el rostro de su novio con su mano, en una caricia tierna y dulce. La cual hizo vibrar a Terry.

Él cerró sus ojos disfrutando de su caricia, y al abrirlos de nuevo, dijo: —Me fascina como se oye mi nombre en tus labios, también me fascina y me encanta que también me hayas extrañado.

Candy se que es muy rápido para decirte esto pero, te estás metiendo tan profundo en mi alma, en mis pensamientos, que sólo quiero escuchar tu voz, quiero verte todos los días, aunque bueno, no nos hemos visto como quisiéramos. Pero por ti soy capaz de esperar en tiempo que tu quieras para decirle a todo el mundo que eres mi novia.

—Gracias Terry, por tener siempre unas bellas palabras para mi. —respondió la rubia emocionada.

—Tú me inspiras preciosa. Pero bueno, estamos aquí para platicar de algo que supongo es importante. Dime, ¿sucedió algo con tus hijos? —preguntó Terry, tomando las manos de Candy y dejando dos besos suaves en sus nudillos.

—Si Terry, lo primero es que como ya te había dicho, Alan ya sabe de lo nuestro, nos vio el mismo día que nos hicimos novios, afuera de donde vivo. Vio cuando me besabas. No te alarmes —aclaró la rubia, al ver el ceño fruncido del ingles—, lo tomó bastante bien, gracias a Dios y a Albert que lo aconsejo.

—¿Albert lo sabe? —Candy asintió. Solo espero que no me mate cuando me vea. —Bromeó un poco para aligerar el ambiente, que de pronto se tornó un poco denso.

—Mmmh, Alan me pidió también… más bien me exigió que tienes que pedirles permiso para ser mi novio. Él dice que no estoy sola y tengo tres hombre que responden por mi. —soltó la rubia con tranquilidad, pero con una pequeña sonrisa, deseaba saber que opinaba Terry sobre aquello.

—Vaya, ahora no solo tendré que enfrentarme a un Andley, pero no importa, por tener su consentimiento y que tú estés tranquila y feliz. Soy capaz de eso mucho más, créeme mucho más.

Y bien, ¿que es lo segundo que quieres decirme? —cuestionó el ingles.

—Ayer me entere de algo que va a cambiar a toda mi familia y pues… a la tuya también —Terry frunció el ceño sin entender, lo que hizo que Candy diera un suspiro—. Ella continuó: —Ayer me entere que mi hijo Abel va a ser papá.

Terry se quedó impresionado por la noticia, hasta donde el sabía, el chico tenía quince años, tal vez menos.

—Preciosa no se que decirte, eso es… ¿raro? Digo, Abel tiene quince años, ¿no? —Pregunto dudoso rascándose detrás de la oreja.

—Si, algo que nunca me imaginé, bueno no al menos en este momento. Fue confuso Terry, me sentí decepcionada, pero no de él, de mi, por no prestar la debida atención a mi hijo. Pero después de asimilarlo y de ver como él se siente, pues ya no puedo hacer mucho. Mi deber y mi amor como su mamá, me llevan a apoyarlo a enfrentar lo que venga.

Candy trago duro, definitivamente no tenía ni idea de como iba a recibir la noticia Terry.

—Por eso es que aquí estoy, queriendo que esto se resuelva de la mejor manera. Y por eso quise verte a ti primero, para que te enteres por mi, y decidamos juntos como afrontarlo que sigue. —Concluyó la rubia echa un manojo de nervios.

Terry se quedó peor que antes, agradecía profundamente que Candy lo tomara en cuenta, pero no entendía que relevancia tenía que él supiera que su hijo embarazo a una chica. Cosa que le hizo saber:

—Candy me honra que me tengas esa confianza pero, francamente no entiendo en qué te puedo ayudar. Pienso que con quien debes de hablar es con los padres de la chica. Me imagino que es alguien del colegio o una amiga cercana o no sé. Si quieres mi apoyo para hablar con ellos, con gusto te acompaño. —termino el castaño.

—Ay Terry, tú tienes mucho que ver, solo que no se como lo vayas a tomar. —respondió ella con mucho nerviosismo, pero viendo la cara de confusión de aquel hombre, decidió terminar con aquella tortura.

—Tú conoces a la chica que está embarazada de Abel, es Kate tu sobrina. —Lo soltó sin dejar de ver la a los ojos del castaño. Y desgraciadamente no le gusto lo que vio.

Terry se quedó inmóvil, sus hermosos ojos no se despegaron de los de Candy, deseaba ver en aquellos algún atisbo de broma, de duda, de lo que fuera. Pero no encontró nada de eso, solo sinceridad y verdad. De repente su mirada de asombro fue suplantada por una de total desconcierto.

—¿Es una broma verdad? —preguntó con la esperanza de que ella se hubiera equivocado de persona o de nombre.

La rubia negó rotundamente y dijo: —Es verdad, yo quede igual de sorprendida que tú.

Terry comenzó a pasarse la mano por su cabello, una y otra vez, logrando con ello despeinarse completamente. Kate, su Kate. ¿La niña que cargo en sus brazos hace dieciséis años? ¿La niña que seguía siendo eso, una niña? ¿ La luz de los ojos de su hermano? Por Dios, ¿Que iba a decir su hermano?

Se levantó del sofá como un resorte, comenzando a dar vueltas sumido en sus pensamientos. Su vista estaba perdida, no veía para ningún lado. Candy sintió una opresión por verlo así. En el tiempo que tenía de tratarlo, nunca lo vio actuar de esa manera, se veía enojado, desesperado, preocupado. Ni cuando fue lo de Karen se veía así, siempre se mostró seguro de si mismo.

Decidió interrumpir su monólogo interno y con una suave voz llamo su atención.

—Terry, ¿estás bien —el susodicho no le hizo caso, entonces optó por alzar la voz—? Terry!

Él se detuvo y la vio, más su mirada y semblante no era nada alentador, ni agradable.

—¿Qué rayos le pasa a tu hijo que no pudo cerrar su bragueta con mi sobrina? Es una niña!!

Candy brinco del susto al oír a su novio alzar la voz. —Terry por favor cálmate, no me grites. Podemos hablar esto tranquilamente.

—¿Es en serio Candy? ¿Crees que se puede hablar tranquilamente, cuando me estás diciendo que mi sobrina está embarazada? ¿Sabes cuántos años tiene? Es una n.i.ñ.a. Y tu hijo es un puberto, por favor no me pidas tranquilidad. —soltó el castaño con todo el sarcasmo posible.

Candy se tocó el puente de su nariz en señal de querer calmarse. Entendía a Terry, no pensaba armar una guerra, por eso dejo pasar sus comentarios hacia su hijo.

—Terry, se la edad de Kate, como por supuesto que se también la de mi hijo. Y se que cometieron un error o imprudencia, no midieron las consecuencias de sus actos. Pero el beb…

—¿Una imprudencia? ¿Un error? Candy, eso fue más que eso. Tuvieron relaciones sexuales, o si lo prefieres fueron unos acostones, fue explorar sus cuerpos, tuvieron sexo, o como le quieras llamar. —interrumpió Terry con el mismo tono.

—Exacto Terry, tuvieron relaciones sexuales y eso derivó en un embarazo y aunque no te guste hay un bebé en camino. Y se tiene qué tomar decisiones para el bien de los tres. Con reprocharles no se va a ganar nada. Debemos apoyarles, escuchar que quieren, que se hagan responsables.

—¿Me estas diciendo que deberían casarse y ser una familia feliz a los quince años? ¿Qué dejen su futuro a un lado y sean ejemplo de responsabilidad? ¿Qué le de una estrellita a tu hijo por co… meterse con mi sobrina?

—Ya basta Terry! No voy a permitir que ofendas a Abel al ponerlo como un chico que se mete con todo mundo y no respeta a las mujeres, como si fuera un irresponsable, porque no lo es. El hecho de que este pasando por una crisis en este momento de su vida, no quiere decir que sea un mal hombre y una mala persona. Ni voy a permitir que ofendas a tu sobrina, dejándola como una niña indefensa, es una mujer que tomó sus propias decisiones. Los dos son responsables de lo que hicieron, nadie los obligó. Y por último, yo me embarace casi de su misma edad y nadie me abandonó, ni me señaló. Anthony se hizo responsable y se casó conmigo, y fue un buen esposo, un buen padre, siempre nos proveyó a veces bien a veces con dificultad, pero salimos adelante, he sido muy feliz con los hijos que él me dio.

así que si ellos deciden hacer una vida juntos lo voy a respetar. Ese bebé merece nacer en una familia donde hay amor. Así que te pido que analices tus palabras y tu postura, entiendo tu enojo y desilusión, pero son cosas que pasan y a veces no podemos hacer nada. —Candy tomó sus cosas para irse, no sin antes dejarle un beso en mejilla.

Abrió la puerta y antes de salir le dijo: —Por favor no le digas nada tu familia, es mi deber decirle a Leo, yo me contactará con él. Te quiero. Y sin más cerró la puerta, dejando a un abogado Granchester sin argumentos que decir a su favor.

Fin de flashback


La noche llego y todos los integrantes de la familia de Candy esperaban a sus invitados. Quienes serian: Leonard acompañado de su hija Kate –la madre de está, desgraciadamente falleció cuando la dio a luz–. Candy esperaba que Terry los acompañara, deseaba que estuviera ahí con ella. Se lo había pedido por mensaje, ya que no se habían vuelto a ver desde su platica–discusión. Él castaño sólo le escribió para pedir disculpas por su actitud, pidiéndole tiempo para asimilar la noticia. A lo cual ella accedió, dándole su espacio.

Las seis en punto sonaban en el reloj y el timbre del interphone sonaba en el departamento, anunciando la llegada de los Granchester. Alan les dio acceso y esperaron a que subieran a su piso.

Para sorpresa de Candy, no solo llegaron padre e hija, también Terry y sus gemelos. Se hicieron los debidos saludos, la rubia ofreció algo de beber, hubo una que otra charla, los niños se fueron a jugar a la habitación, quedando solo los adultos y adolescentes en la sala.

—Candy, en realidad me interesa mucho saber porque estamos aquí. Tú llamada me tomó por sorpresa y mucho más que me hayas citado junto con mi hija, para serte sincero. —habló el Granchester menor con seriedad, algo normal en su familia.

—Si, lo sé Leo. Es importante lo que tienen que decirte.

—¿Decirme? ¿Quiénes? —Leo volteo buscando a quienes se refería su cuñada. Ahí fue cuando cayó en la cuenta de que su hija y Abel estaban sentados muy juntos y eso no era todo, ellos estaban tomados de la mano. Cosa que lo hizo fruncir el ceño.

—¿Por qué están tomados de la mano? ¿Qué pasa Kate? —preguntó Leo, ya con cierta molestia en su voz.

La chica estaba nerviosa y asustada, su papá era una dinamita pura cuando se enojaba. Apretó con más fuerza la mano de su joven novio, posando su mirada en su tío. Ver a Terry le dio la fuerza que necesitaba para hablar, días atrás ellos hablaron, él le hizo saber que ya estaba enterado de su embarazo y al contrario de como se puso con Candy, con ella fue toda comprensión, la abrazó cuando se puso a llorar desconsoladamente, y fue cuando entendió que su sobrina era quien más la estaba pasando mal, estaba asustada, triste. Después de que esta se calmara, Terry quiso saber que pensaba hacer con el embarazo y sobre su relación con Abel. Su respuesta concisa fue que iba a tener a su hijo, que amaba a su novio y deseaba casarse con el, pues él se lo pidió y quería hacerse responsable. En resumen, los jóvenes estaban enamorados, palabras que sorprendieron al castaño, prometiendo que iban a tener todo el apoyo de su familia. Al fin no son ni los primeros ni los últimos en salir con algo así.

—Papá, Abel y yo somos novios. Y…

—Señor Granchester, vamos a ser papás. Y voy hacerme responsable de ella y de mi hijo.—interrumpió Abel a su novia, soltando las palabras que a Leo lo hicieron pararse del sillón en un instante.

—¿Qué dijiste? Perdón, pero parece que no escuche bien. Porque eso de que mi hija tenga novio y encima que está embarazada, es una broma de muy mal gusto. ¿Kate? —dijo Leo a punto de explotar. Su hija sólo agachó su cabeza afirmando —susurrando un "perdóname"—, volteó a ver a su hermano buscando con eso que estuviera igual de sorprendido que él, más lo que encontró fue un rostro tranquilo y sereno, rostro que le indico que Terry ya sabía todo.

De repente, una estruendosa carcajada salió de los labios de Leo, haciendo que todos los presentes quedaran sorprendidos por tal acto. El hombre se tocó ferozmente su rostro con sus manos, moviendo su cara en negación. Unos momentos después, Leo se relajó, su rostro no expresaba nada, llevó su vista hacia su hija, la cual seguía con su mano unida a la de Abel, examino al chico, quién a su vez tomaba con posesión la de su hija, y solo resoplo; dando una sonrisa de comprensión a Kate.

—!Voy a ser abuelo! —Dicho esto, estiro su mano hacia Kate, quien corrió a su papá echándose a su brazos, este la recibió con amor, fundiéndose en un gran abrazo con lagrimas derramadas de los dos.

Definitivamente nadie espero que Leo reaccionaria de esa manera, más fue grato que así fuera. Todos los presentes volvieron a respirar tranquilos.

Ya con los ánimos más calmados, lo que en un momento pareció que iba ser una reunión de enojos, culpas y unas cuantas cosas más. Se convirtió en una reunión relajada y tranquila.

Los chico contaron a sus padres, parte de lo que era su corta relación –por supuesto, hubo regaños, más el embarazo ya estaba ahí, ya no se podía añadir más–. La conversación se dirigió al futuro de la joven pareja, y como la realidad es que eran un adolescentes, se decidió que por el momento y el por el bien del bebé, cada quien se quedaría en sus respectivas casas. Kate seguiría en la escuela hasta que su embarazo lo permitiera, con todos los cuidados que requería. Abel, por su parte, además de seguir estudiando, iba a trabajar de medio en el despacho con su ahora suegro. Sus padres ayudarían, se repartirían gastos, pero la mayor responsabilidad correría por Abel.

Casi a media noche fue terminada la reunión, los Granchester se despidieron partiendo a la mansión de sus padres. Ahora se tenía que enfrentar a toda la familia esperando que todo saliera bien.

Durante la despedida, Terry se acercó a su novia, quedando en llamarse cuando ya estuviera en sus camas y poder arreglar las cosas entre ellos.

En la mansión Granchester, hubo de todo, llanto, reproches, molestias, más al final apoyaron la decisión que se tomó en casa de Candy.


Ya en su cama, Terry llamó a Candy, esperaba que le contestara y no hubiera caído dormida.

—Terry —contestó la rubia al otro lado de la línea.

—Hola preciosa, ¿esperabas mi llamada?

—Por supuesto, quedaste en llamarme.

—Soy un hombre de palabra señora White —contestó aquel con picardía—. Preciosa, ¿Ya no estás molesta conmigo por mis idioteces?

—Terry por supuesto que no. Hasta cierto punto entendí tú reacción y tú postura.

—Si preciosa, se que reaccione mal. Mi hermano reaccionó mejor, y eso que él es el padre.

Bueno Terry, todos somos diferentes, y cada quien es libre de reaccionar a su manera.

—Lo sé. Bueno, si hubieras visto a mis papás. A ellos al principio no les cayó nada bien, pero ya después abrazaron a su nieta y hasta la felicitaron. Y los gemelos llenaron de besos su panza. Él único histérico fui yo.

—Me alegra que todo se haya resuelto para bien. Ahora falta que mi familia se entere. No quiero ni pensar lo que vayan a decir mis papás, mis hermanos, o Albert, o mis suegros. Dios mío estoy nerviosa todavía.

Al castaño no le agradó nada escuchar como Candy se refirió a los abuelos paternos de Abel: "sus suegros". Si, era estúpido pensar eso, pero no lo pudo evitar.

—Terry, ¿sigues ahí?

—Si, aquí sigo. Disculpa me distraje un momento.

—No te preocupes, ya es tarde. Casi son las tres de la mañana. Aunque ya estoy de vacaciones, pero si quiero descansar. Han sido uno días muy ajetreados. ¿Nos vemos mañana? —dijo Candy, ya con un bostezo.

—Por supuesto mi bella dama. Te invitó a comer a las dos. ¿Qué te parece? Para que descanses, y tener una reconciliación como debe de ser. Te extraño mucho. —respondió Terry.

—Me encantaría salir con usted caballero. Te veo en el café de siempre. Terry, yo también te extraño. —respondió Candy toda sonrojada, lo bueno es que él no se enteró.

—Entonces duerme mi hermosa rubia. Descansa y que tu sueño sea reparador y placentero. Nos vemos mañana.

—Hasta mañana. Tengas buena noche.

—Gracias. Y Candy, yo también te quiero.—dicho esto, colgó. Dejando a una Candy muy emocionada y feliz.


Un mes había pasado desde los acontecimientos sobre el embarazo. La familia de Candy, recibió la noticia con mucha sorpresa, hubo de todo; desde regaños, llantos, más al final, terminaron por aceptar y felicitar al joven Andley. Los padres de Candy más los abuelos Andley viajaron para ver a su nieto, y conocer a Kate, y claro pasar Navidad y Año Nuevo en compañía del resto de la familia.

Aprovechando este tiempo, Candy hizo del conocimiento a su madre y la mamá de Anthony, su relación con Terry. Ambas se sorprendieron, pero también le dieron su bendición y la apoyaron. La rubia estaba un tanto temerosa de como lo tomaría su ex suegra. Más la reacción de está, fue de comprensión, y para que le quedará claro, le enfatizó, que tenía el derecho de volver a enamorarse y si ese amor era el abogado Granchester, pues bienvenido era. Su respuesta dio tranquilidad al corazón de la rubia. Después de eso, ambas señoras no dejaban de bromear sobre el guapo novio, y de la envidia que levantaría en varias féminas.

Lo mejor vino, cuando sus amigas se enteraron del noviazgo, ellas fueron más atrevidas y hacían comentarios que a Candy, la dejaron más de una vez toda sonrojada. Para el castaño no fue menos intenso. Tanto Stear como Leo, incluyendo Joseph que se sumó a las bromas, el castaño ingles les tuvo que parar sus comentarios jocosos. Si los apreciaba y eran amigos, pero había límites, y ante todo el respetaba su relación y a la mujer que amaba. Porque si, estaba enamorado hasta los tuétanos de su novia, lo había visto claro a penas la noche anterior, que tuvo una charla bastante concisa y muy profunda con Albert y Elijah, el hermano mayor de Candy, quienes habían arribado a Londres hacia a penas un par de días, a quienes se sumó Joseph. Y donde fue interrogado, amenazado, advertido y por último, tuvo un abrazo de amigos y aceptación con el rubio Andley y los rubios White.


Flashback

Los hermanos White, junto con Albert y el castaño tomaban asiento en un bar, el lugar rememoraba más a una taberna del siglo XVI, dando un aspecto acogedor y silencioso, en donde se podía platicar sin ser molestados, dando la privacidad que en ese momento se requería.

—Mi querido Terry, sabes porque estamos aquí. —afirmó Bert.

—Lo sé. —respondió este serio, sin dejar de ver a los hermanos White, quienes estaban de brazos cruzados viéndolo con mirada retadora. Aunque a decir verdad, Joseph tenía una pequeña sonrisa mal disimulada, pues él ya sabía de el noviazgo de su hermana y la apoyaba —aunado que también ya había tenido una charla con el novio previamente—.

—Mira abogado, así yo te veo —dijo Elijah ante la mirada que le dirigió Terry, con todo y ceja alzada—. Como recordarás los únicos momentos que yo te vi, fue durante el juicio por lo de mi cuñado Anthony. —Dijo enfatizando lo de cuñado, siendo conocedor de que al castaño no le cayó nada bien esa palabra.

después no supe nada de ti, hasta este momento en el cual mi hermana me hace partícipe que está saliendo contigo, y lo que es peor; por teléfono. Como verás, no es algo que me hizo saltar de gusto.

—No estamos saliendo solamente, somos novios, pareja, enamorados; como sea que le dicen en tu país. Aquí en Inglaterra le decimos relación formal para ser claro, un compromiso muy serio. —respondió el ingles con seriedad pero sin dejar su tono sarcástico sutil.

Esto provocó en Elijah una mueca y sonrisa de lado.

—¡Vaya! el abogado tiene su carácter. —contestó aquel con el mismo tono.

—Siempre soy así con lo que me importa, y tu hermana me importa y mucho. ¿Algo más? —pregunto Terry, sin quitar la vista retadora de su cuñado, quien le retuvo la mirada de igual forma.

—Si, que les parece si pedimos una cerveza, tengo mucha sed y hay que aprovechar que no anda Annie por aquí. —interrumpió Joseph, cortando la tensión que había entre esos dos.

—¿Qué, tu esposa te prohíbe tomar? ¿Le tienes miedo? —cuestiono con sorna Bert.

—Miedo no, se llama precaución. Y no me prohíbe tomar, sólo que luego me quiere acompañar y ¿quién crees que termina cargándola, cuando se pasa de copas? —dijo Joseph cara de susto. Lo que provocó que todos rieran.

—Entonces abogado, al tener una relación formal con mi hermana, como tú dices. Entenderás que nos preocupamos por su bienestar. —retomó la palabra Elijah con los ánimos más relajados.

—Entiendo perfectamente, y por eso les digo que como hermanos de Candy, les agradezco su preocupación, pero lo que ella y yo tenemos es algo de los dos.

—Me gusta tu actitud abogado. Eres un hombre formal y serio.

—Gracias. Mi nombre es Terrence, puedes llamarme así.

—De acuerdo, tú llámame Elijah o cuñadito, lo que más te guste. —respondió el rubio mayor encogiéndose de hombros. Palabras que hicieron que Terry se diera cuenta, que era igual de relajado que sus hermanos.

—Solo una cosa te digo, trata y cuida bien a mi hermana, ella ha pasado por muchas cosas, y se que si ella ha decidido estar contigo es porque vio algo en ti, que obviamente nosotros no. Tal vez tu porte o tu cara de ingles amargado, quién sabe. Si la haces sufrir estos guapos rubios que ves delante de ti, te van romper toda tu elegante cara en pedacitos. En fin, salud. —finalizó Elijah como si nada, dejando a un Terry entre sorprendido y espantado. Pues se dio cuenta que su cuñadito, podía ser igual de sarcástico y arrogante que él. "Vaya hermanito" pensó.

Bert, sólo se dedicó a escucharlos, y al finalizar Elijah, soltó una carcajada logrando que los tres hombres se voltearon a verlo.

—Salud por eso. Me parece Terry que te dejaron sin palabras —Bert se terminó su cerveza de golpe, y continuo—: ¿Qué sientes encontrarte con un ser semejante a ti? Mi buen Elijah, déjame decirte que lograste una proeza. —dijo dando una palmada en el hombro del rubio.

—Bueno, como tu ya hablaste y amenazaste. Ahora me toca a mi, Terry sólo te puedo decir que hagas feliz a Candy, es una mujer excepcional, trabajadora, amorosa. En ella siempre vas a tener una amiga, confidente y un gran apoyo. Estoy plenamente convencido que tú eres lo que ella necesita, y que ella es lo que tú también necesitas, te llevas una joya hermano —terminando de decir esas palabras, se dirigió a los hermanos White—: Terry es un caballero, un hombre de familia, un hombre que siempre a anhelado formar un hogar, créanme que estoy muy contento con su relación, se que después de haber estado con Anthony, el mejor hombre para su hermana es él. Se que la va a cuidar, esta en perfectas manos. —finalizó el rubio, y tomando otra botella la alzó en señal de brindis.

Todos levantaron sus botellas y brindaron con el rubio, aceptando sus palabras.

Terry se mostró agradecido con las palabras de su amigo, si había alguien que lo conociera casi perfectamente esos eran Albert y Stear.

Fin de flashback


Terry se encontraba revisando unos papeles en su oficina, los cuales iba a presentar al caso de su hermana Karen quien ya estaba próxima a cumplir su condena y salir de la cárcel. Situación que tenía a su familia muy alegre.

El sonido de su celular lo sacó de su tarea, y al ver de quién era la llamada, una sonrisa se dibujó en sus labios.

—Hola preciosa, es un gusto saber que me llamas. —Saludó.

Más quién respondió del otro lado de la línea, no era quien él esperaba.

—No soy mi mamá, lamento decepcionarte. Soy Abel. Gracias por confirmarme mis sospechas. —le dijo el joven bastante serio. Palabras que dejaron a Terry; literalmente sin palabras.

—Tío Terry, ¿sigues ahí? —preguntó ahora Alan. Ya ves, ya nos colgó. Lo asustaste. —se oían las voces de los chicos —la llamada estaba en altavoz—.

—Por supuesto que no, la llamada está en curso. Más bien ha de estar en shock, pensó que era mi mamá. Se ha llevado un buen susto el pobre. —la carcajada que soltaron los chicos lo saco de su estupor.

—Hola, ¿cómo están? —dijo carraspeando.

—¿Ya ves? Aquí sigue. —se oyó la voz de Abel.

—Estamos bien tío. Perdona a mi hermano, últimamente anda muy gracioso. Creo que las hormonas del embarazo de Kate lo tienen así. —respondió Alan.

"El embarazo de Kate", esas palabras todavía le daban dolor de estómago. No se acostumbraba aún. Por lo que mejor cambió el tema.

—Me están llamando del celular de Candy, supongo que quieren hablar conmigo y ella no sabe nada.

—Supones bien tío. Como te podrás dar cuenta, ya se todo sobre tú noviazgo con mi mamá. Así que Alan y yo queremos hablar sobre eso. Nos merecemos una explicación. ¿No crees?

"Esos hermanitos eran igual a sus cuñados, directos y sin tapujos. Parecía un mal de familia". Pensó

—Cuando quieran estoy a su disposición. —respondió de la misma manera. ¿Para qué alargar lo inevitable? Al menos Abel tenía buena actitud. Y para ser sincero le intrigaba saber como se enteró.

—Perfecto tío, entonces no tendrás ningún inconveniente de que mi hermano y yo vayamos hoy a tu casa. Ya sabes, para tener privacidad y que mi mamá no nos interrumpa. —Dijo ahora el Andley mayor.

—En mi casa no, ahí está toda mi familia. Pero los puedo llevar a mi departamento, paso por ustedes a la panadería que está a dos cuadras de su casa. ¿A las cinco le parece bien?

—Si, sólo tenemos que avisarle a mi tío Jos, él nos va a sacar el permiso con mi mamá. —respondió Alan.

—Me parece bien, nos vemos entonces más al rato.

—Nos vemos tío Terry. Hasta al rato. —Se despidieron ambos.

—Adiós. —colgó la llamada y sacó todo el aire que no sabía que tenía retenido.

Vaya, ahora sí se sentía nervioso. Esos niños eran un peligro estando juntos. Se le figuraban a sus gemelos. Decidió ya no pensar en lo que le esperaba con ellos, y siguió en lo suyo, aguardando el tiempo de ir a recogerlos.

La hora de verse con Terry llegó, como los chicos dijeron, Joseph estaba esperando junto con ellos en la panadería.

—Tan puntual como siempre cuñadito, como buen inglés. —saludo Joseph con un apretón de manos.

—Lo traigo en mis venas, no sería buen inglés sino fuera puntual. —respondió al saludo. —Jóvenes, buenas tardes. ¿Listos?

—Hola tío, si estamos listos. —respondieron en unísono los adolescentes.

—Bien, pues aquí nos despedimos. Te los encargó cuñadito, supongo que tú los vas a traer de vuelta a su casa. Y ya saben sobrinos, sino les parecen los argumentos de Terry, nos dicen a Elijah y a mi, para romperle su guapo rostro inglés en pedacitos. —dijo Joseph soltando una carcajada. Ganándose una mirada asesina por parte del castaño, y unas caras de confusión de sus sobrinos.

ok, ok. Me despido, nos vemos. Recuerden, la felicidad de mi pecosita esta de por medio. Piensen en ella. ¿De acuerdo? —finalizó, dirigiéndose a sus sobrinos en forma seria. A lo cual ellos asintieron.

El trío se despidió de Jos, y se dirigió al auto del castaño, saliendo con rumbo a su departamento. Joseph vio como el auto tomaba su rumbo, y en su interior pidió a Dios que todo saliera bien.

Continuará…


Por fin termine este capítulo. Lo escribí en mucho tiempo, primero se me fue la inspiración, luego con eso del COVID y tener aquí a mi hijo tooodo el día, me ocupé más. A penas me queda tiempo. Espero que ustedes se encuentren bien con esta pandemia.Cómo les pareció que se resolvió este situación del embarazo? A mi parecer debió quedar así, no quise aumentar más drama para ya no salirme tanto del tema del fic, que es el amor de Candy y Terry.Quiero saber sus opiniones.Gracias por seguir al pendiente y esperar la actualización.Estamos en la recta final, estimo unos dos capítulos más y el epílogo.Saludos y bendiciones.Nally GrahamAgosto 2020