Bloody Eyes.
Capítulo dos: Sombra.
Atravesó el bosque mirando a todas partes, aferrando el jarrón contra su pecho y apretando su cuchillo en su puño, lista para lo que sea.
Según los rumores, debía pasar la segunda barrera de bosque y subir por la montaña. Allí encontraría las fuentes de agua curativa.
¿Esperar que esos rumores sean ciertos mientras afirmaba que los del terror del bosque fueran falsos era demasiado hipócrita de su parte? La verdad le daba igual.
Solo quería salvar a su hermana.
Caminó por casi una hora hasta que encontró las fuentes de agua caliente.
Sonrió y de inmediato llenó la vasija.
Había escaneado bien el área mientras llegaba, así que se sentía muy capaz de trazar la ruta más corta desde las fuentes hasta la Aldea. Aunque de todos modos tendría que hacer otros dos viajes para llenar una bañera para su hermana.
¿Realmente existe el terror del bosque?
Parece que pronto lo averiguaría… porque no pensaba rendirse.
Iba a salir todos los días a buscar esta agua curativa si es que existía la mínima posibilidad de que salve a su hermana.
No le importaba arriesgar su vida por el bien de Ruri. Lo haría todas las veces que fueran necesarias.
Llevó la primera vasija y empezó a cargar la bañera ignorando las preguntas de su padre respecto a qué demonios estaba haciendo. Rápidamente corrió otra vez fuera de los campos de flores, por la segunda barrera de bosque y hacia las fuentes de agua caliente en la montaña, esta vez sin miedo pero muy atenta a su entorno, todavía con su cuchillo listo.
Hizo dos viajes más de ida y vuelta. Y nada pasó.
-Que nada haya pasado ayer no significa que debas volver a ir hoy, Kohaku.- al día siguiente Chrome la siguió a través de los campos de flores.
-Voy a ir todos los días.- frunció el ceño duramente, decididamente.
-¿Estás loca? Sé que eres una gorila y todo pero…- calló cuando ella estrelló un buen puñetazo en su cabeza.
-No necesito tu permiso ni el de nadie. No creo en ese terror del bosque y si llegara a aparecer estaré lista.- apretó su cuchillo en su puño.
-Estás loca…- Chrome la miró resignado mientras salía de los campos de flores.
Pero Kohaku siguió incansablemente.
Y siguió y siguió por las siguientes semanas, sin que nada pasara.
Su padre no se cansaba de regañarla y Ruri estaba muy preocupada, pero ella no pensaba detenerse si es que existía una posibilidad de que esto ayudara a su amada hermana.
Después de semanas yendo una y otra vez, empezó a relajarse un poco.
Pero entonces escuchó un ruido extraño que le heló la sangre en las venas.
Soltó la vasija vacía y se puso en guardia de inmediato.
El ruido volvió a repetirse y ella se estremeció.
Eso… eso no era un animal.
Ni humano.
Sonaba como… como si alguien estuviera triturando huesos a un volumen imposiblemente elevado, al mismo tiempo que quebraba hojas secas, combinado con el sonido de una horrible tormenta.
Era increíblemente extraño y sin sentido, algo que nunca antes había escuchado.
El ruido se acercó más, pero Kohaku se mantuvo firme, sacando otro cuchillo y mirando en todas direcciones.
Sea lo que sea, iba a enfrentarlo.
El ruido se acercó más al punto de que lo sintió literalmente en sus oídos, pero nada saltó a atacarla.
Esperó y esperó, casi aturdida por ese sonido infernal, pero nada pasó.
Y entonces, de repente, se detuvo.
No se hizo cada vez más lento, sino que desapareció de golpe.
Se extrañó muchísimo, sintiendo su corazón latiendo fuertemente en sus oídos. Siguió mirando paranoicamente en todas direcciones por un tiempo, antes de relajar ligeramente su postura y volver a tomar la vasija.
Debía admitir que eso dio miedo, pero tendrían que matarla para impedirle llevarle esa agua curativa a su hermana.
Después de esos horribles sonidos, siguió paranoica por las siguientes semanas, pero no dejó de ir a buscar el agua cada día.
No volvió a escuchar nada extraño, y hasta creyó que se había vuelto loca, pero luego de otro par de semanas pasó algo todavía más extraño.
Estaba volviendo con el agua cuando vio una sombra pasar entre los árboles.
Ya se había topado con monos y venados, y por un momento temió que fuera un oso o leones, pero al ver la sombra se dio cuenta de lo increíblemente rápida que era.
Dejó la vasija en el suelo y sacó sus cuchillos, volteando bruscamente en dirección a la sombra cada vez que la veía, siempre de reojo, siempre como una sombra.
Casi como si no tuviera forma propia…
Tragó saliva, sin abandonar su pose de pelea, lista por si aquella bestia nunca antes vista quería lanzarse a matarla.
Y entonces, algo rozó su hombro y ella se estremeció de pies a cabeza, agitando sus cuchillos en el aire, como si quisiera cortar el viento, porque no había nada allí.
Respiro agitadamente, empezando a sudar frío.
Volvió a ver la sombra y esta vez realmente gritó cuando algo la rozó.
¿Era un enemigo invisible? ¿O tan rápido que incluso sus agudos ojos no podían verlo? ¿Quería matarla?
De pronto, la sombra pasó inquietantemente cerca de ella y la corteza de un tronco de repente tuvo una gran y profunda marca de garras.
Y Kohaku comprobó que no se trataba de un león ni un oso. Las garras eran demasiado finas, era una cazadora lo suficientemente experimentada para reconocer todo tipo de marcas de garras, pero nunca antes vio algo así
La sombra volvió a rozarla y ella tembló por un momento, realmente considerando salir corriendo por un momento. Pero entonces pensó en su querida hermana y su agarre en sus cuchillos se volvió más fuerte.
Cuando la sombra volvió a pasar cerca, Kohaku la estaba esperando.
Agitó su cuchillo y realmente logró cortar algo. Cortó carne, y la sangre bañó la hoja de su cuchillo.
Rápidamente giró al escuchar un quejido, pero no vio nada.
Pero aquel quejido… por alguna razón, por un momento… le dio la impresión de que fue… un hombre. Un humano.
Aunque realmente no estaba segura… y era imposible… ¿verdad? No había forma de que un humano fuera tan veloz.
Miró a su cuchillo y jadeó al verlo limpio. ¿Dónde estaba la sangre?
Podría jurar que había sangre allí hace solo unos segundos…
¿Acaso realmente se estaba volviendo loca?
Con el corazón todavía latiéndole con fuerza en el pecho, tomó la vasija y comenzó a salir de allí. Esta era la última vasija que necesitaba para llenar la bañera, pero iba a volver mañana.
Y si esa sombra quería volver, lo estaría esperando más que lista.
Mientras se iba, unos enfadados ojos rojos la observaron repletos de ira.
Ella no tenía ni idea de en qué acababa de meterse…
Continuara...
Holaaaaaaaa :D
Aquí el segundo cap uwu Espero que les haya gustado owo
Diez billones de puntos al que adivine qué demonios está pasando aquí! XD
Jajaja, en realidad puede ser un poco obvio... pero al primero que adivine le dedico el próximo cap? xD
De verdad espero que este fic les esté gustando! Los amo~
COMENTEN! *o*
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
