Bloody Eyes.

Capítulo tres: Garras.

Kohaku estaba nerviosa. Muy nerviosa.

Habían pasado días desde que vio sombras extrañas y sintió un miedo realmente espantoso que le heló la sangre. Y lo peor es que no había dejado de ver y escuchar cosas raras.

Pero aún así continuó yendo a buscar aguas curativas para su hermana, todos los días sin falta, sin importarle los reclamos de Chrome ni de su padre.

Aunque debía admitirse a sí misma que verdaderamente tenía miedo, de todos modos no lo reconocería en voz alta, ya sabía que estaba preocupando mucho a su hermana así que decir aquello solo haría todo peor.

Pero estaría bien… sea lo que sea que acechará en el bosque ella lo enfrentaría. Y si debía morir entonces que así sea. Prefería la muerte antes que dejar a su hermana marchitarse sin hacer nada.

Sin embargo, esa convicción no le quitaba el estar nerviosa. Preferiría no tener que morir… todavía tenía esperanzas de que Chrome lograra encontrar una cura.

Cada vez que traspasaba la barrera de bosque, todos los días, se preguntaba si volvería con vida a la Aldea.

Ese día no fue la excepción, de hecho hasta se sentía más inquieta los días que no escuchaba nada extraño. Era como si un monstruo pudiera saltar a matarla en cualquier momento… de la nada… sin que ella lo viera venir, sin que pudiera hacer nada para defenderse.

Tragó saliva mientras trotaba hacia la fuente del agua curativa, apretando su cuchillo fuertemente en su puño mientras abrazaba la gran vasija contra su pecho.

Ya estaba a poco de salir del bosque… normalmente cuando se alejaba de los árboles ya no escuchaba nada extraño, aunque seguía alerta pero se sentía un poco más tranquila cerca de la montaña o en los campos de flores.

Justo a pocos metros de salir del bosque, una sombra atravesó su visión y ella se congeló por un segundo, antes de soltar la vasija y ponerse en posición de pelea inmediatamente, mirando en todas direcciones.

¿Atacaría hoy o seguiría acechando a la distancia como normalmente hacía? ¿Ella lo mataría o el terror del bosque se llevaría su vida? De todos modos no se arrepentía de nada y pelearía hasta el último segundo de su vida.

Su corazón latió locamente en su pecho, haciéndole un poco difícil estar atenta a los sonidos mientras miraba ansiosamente de un lado al otro.

Casi se relaja al no escuchar ni ver nada más, pero entonces algo pasó rápidamente por detrás de ella, agitando sus cabellos y arrancándole un pequeño grito en lo que giraba rápidamente, llegando a cortar nada más que el aire con sus cuchillos. Otra vez no había nada allí, aunque a este punto estaba totalmente convencida de que no era cosa de su imaginación.

El sudor recorrió su frente mientras retrocedía un par de pasos, girando de vez en cuando para intentar cubrir su punto ciego, aunque no veía nada, pero si escuchaba movimiento entre los árboles.

Estaba cerca…

De pronto, algo aterrizó a solo un paso de distancia detrás de ella y una mano humana con filosas garras se alzó frente a sus ojos, estirándose hasta rozar su cuello con una intención claramente amenazante.

Kohaku sintió el terror recorrerla de pies a cabeza, su corazón latió enloquecido en su pecho y su respiración se atoró en su garganta. Por un segundo, todo su ser se paralizó con miedo… pero entonces cada célula de su cuerpo le recordó a gritos que no podría morir sin pelear.

Sintió la otra mano de su enemigo envolver su muñeca, pero no dejó que eso la intimidara. Sin siquiera pensarlo dos veces, hizo un giro brusco y las garras del monstruo desgarraron la piel de su muñeca, pero ella llegó a librarse de su agarre, aunque no llegó a cortarlo porque se apartó demasiado rápido, aun así…

Pudo verlo…

Sus ojos azules se encontraron con unos ojos rojos brillantes pertenecientes a un humano.

Era… era un hombre. Un chico que parecía de aproximadamente su edad, un poco mayor.

Vestía ropas extrañas, su cabello era de un color todavía más extraño y estaba parado a excepción de dos mechones que caían por su frente. Y no se veía muy fornido que se diga, aunque lo que más llamó su atención fue la expresión en su rostro… porque él parecía tan horrorizado como ella se sentía…

Y entonces, de repente, hubo un borrón y él desapareció de su vista.

Kohaku noto que se fue hacia el oeste, pero no pudo siquiera pensar en la posibilidad de seguirlo, demasiado aturdida repitiéndose que todo tuvo que ser un sueño. Todo, todas las últimas semanas simplemente tenían que ser un loco sueño. Eso o ella fue la que enloqueció…

El terror del bosque… ¿era un adolescente?

¡¿Y uno guapo, para colmo?!

Definitivamente… definitivamente tenía que estar enloqueciendo o algo así…

Sacudió la cabeza, tomando la vasija y siguiendo su camino hasta las fuentes de aguas curativas.

Quiso creer que no era real… aunque la herida en su muñeca no dejaba de decirle lo contrario. Afortunadamente no era profunda, pero si que era claro que se la hicieron unas garras y eso preocupó a Ruri cuando le llevó el agua, aún así Kohaku le aseguró que eso no era nada y le llevó otra vasija, todavía atenta aunque ya no vio ni oyó nada.

Esa noche se quedó despierta hasta muy tarde en la noche, pensando en lo que había visto.

¿De verdad ese joven era el famoso "Terror del bosque"? ¿Era él lo que asustaba a todos los aldeanos que traspasaban los campos de flores? Eso… no tenía ningún sentido.

Se llevó las manos a la frente, sin saber qué pensar.

Sus ojos se fijaron en las heridas con formas de garras en su muñeca y su mente solo se llenó de más dudas.

¿Cómo era posible que un simple humano fuera tan rápido? ¿Por qué quería matarla? O más bien ¿por qué no la había matado aún? Era consciente de que, con esa velocidad que había demostrado y el segundo en el que ella se paralizó de miedo, él pudo haberla matado fácilmente.

¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué huyó en vez de atacar?

En medio de tantas dudas, su mente se cansó de pensar y sus párpados comenzaron a cerrarse.

Un repentino ardor la hizo gruñir en medio de su sueño solo poco después de que cayera dormida y por poco pensó que el dolor en su muñeca de alguna forma había empeorado, pero sintió otra cosa… algo extraño, tan raro que la hizo abrir los ojos lentamente.

Y lo primero que vio fueron unos ojos rojos brillando en medio de la oscuridad y unas garras aproximándose a su cuerpo.

Y ella estaba indefensa.

Gritó y pudo escuchar a Ruri a su lado levantarse alarmada, pero en el instante en que sus ojos se desviaron a su hermana, los ojos rojos y las garras ya habían desaparecido.

Respiró agitadamente y no pudo calmarse sino hasta que su hermana la abrazó muy preocupada y ella se obligó a fingir que todo estaba bien. Le aseguro que simplemente tuvo una pesadilla muy real.

No se dio cuenta sino hasta la mañana siguiente del extraño material que envolvía su muñeca de pronto. Justo por encima de su herida, una tela extraña, blanca, que no era cuero, cubría su herida sin irritarla debido a su suavidad, aunque estaba bien atada.

¿De dónde demonios había salido esa cosa rara?

Se la quitó de inmediato, por supuesto, solo para extrañarse y sorprenderse inmensamente al ver la herida curada casi por completo.

¿Pero qué mierda?

Aunque muy confundida, decidió no decir nada y simplemente fue a buscar más agua curativa para su hermana.

Apenas pasar los campos de flores escucho las ramas de los árboles crujir y frunció el ceño. Tenía su cuchillo en mano, pero…

-¿Hola?- exclamó dudosa, sin estar realmente segura de porqué.

Por supuesto, nadie le contestó.

Ella siguió su camino, ignorando la sensación de que alguien la seguía.

Continuara...

Holaaaaaaaaaaa :D

Lamento la tardanza con este fic, pero bueno, ya terminé Text Me así que voy a intentar traerles más de Bloody Eyes owo

No puedo creer que nadie haya adivinado con certeza todavía de qué va este fic XD

A mí me parece diez billones por ciento obvio :P

Pronto lo revelaré~ ;D Aunq diez billones de puntos para el que lo adivine primero ~uwu~

Merezco un review? *w*

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!