Bloody Eyes.

Capítulo cinco: Colmillos.

Kohaku gritó de dolor al sentir sus colmillos clavados en su cuello mientras ese demonio succionaba su sangre.

Seguía atada y, aunque las cuerdas se habían aflojado, que él sostuviera sus muñecas reducía mucho su movilidad. Y no importa cuánto pataleará, no lograba quitárselo de encima.

¿Era de esta forma tan cruel que planeaba acabar con su vida? ¿Drenando su sangre poco a poco? Sin duda era un demonio despiadado salido del mismísimo infierno.

Se cansó de gritar tras unos momentos y empezó a pensar frenéticamente una forma de librarse. ¡No podía morir así!

Su oportunidad llegó cuando el demonio soltó sus muñecas para sujetar sus piernas e impedir que siguiera pateándolo. Rápidamente luchó por librar sus brazos de la soga.

El demonio parecía muy distraído chupando su sangre, y Kohaku solo siguió esforzándose ya que el dolor había disminuido y ya no era tan insoportable.

De hecho…

Se estremeció de pronto.

Ahora el demonio no estaba succionando con tanto ahínco como antes. Chupaba su piel lentamente, lamiendo con su lengua caliente las gotas de sangre que se escapaban. Y su cuerpo estaba completamente pegado al suyo, irradiando un calor agradable que la hizo entrecerrar los ojos mientras sentía su rostro enrojecer.

¿Por qué… se sentía tan rara?

Cuando él volvió a chupar la piel de su cuello con un poco más de fuerza, Kohaku gimió de placer.

El demonio se congeló por completo y apartó la boca de su cuello con lentitud.

Casi inconscientemente y con un poco de pánico al sentir esa agradable calidez alejarse, Kohaku terminó de zafar sus brazos de la soga y rodeó su cuello con sus brazos y, aprovechando que él había soltado sus piernas para intentar alejarse, rodeó su cintura con ellas, pegándolo incluso más a su cuerpo y apretando su cara contra su cuello.

Lentamente, dudosamente, él volvió a lamer la sangre de su cuello, haciéndola soltar tenues gemidos cada vez que chupaba o mordía su piel.

Su respiración se salió de control y pudo sentir sus pezones endurecerse bajo su ropa, haciéndola abrazarlo mucho más fuerte, queriendo frotarse más contra él al sentir una desesperante urgencia entre sus piernas.

¿Qué le pasaba? No lo sabía… pero le gustaba y mucho. No quería ni podía parar.

Lo apretó todavía más con sus brazos y sus piernas, sorprendiéndose al sentir algo duro contra su muslo interno. Y le gustó esa sensación.

Quería más… no podía detenerse ni pensar claramente. Ni siquiera estaba segura de qué estaba pasando pero quería mucho más.

De pronto, él se detuvo de seguir chupando su sangre y ella frunció el ceño, solo para suspirar profundamente al sentirlo lamer de arriba a abajo su cuello, explorando también parte de su hombro y su escote.

Se estremeció de puro placer, sacudiendo su cuerpo desesperadamente contra el suyo, sin saber por qué se sentía tan bien y por qué no podía detenerse. Pero es que era tan… simplemente tan…

Repentinamente, él gruñó y llevó sus manos a sus brazos, apartándolos de su cuerpo con una gran fuerza que no había demostrado antes.

¿De dónde sacó toda esa fuerza de repente?

Si antes había tenido la sensación de que cada vez se volvía más débil, ahora por alguna razón parecía que cada vez se volvía más fuerte y ella no pudo contenerlo y volver a retenerlo como antes.

Acabó con sus muñecas en el suelo a cada lado de su cabeza y él mirándola de una forma que la hizo estremecerse una vez más.

Quería volver a sentir su cuerpo al ras contra el suyo, quería tener su boca en su cuello y hasta quería besarlo y mucho más. Y lo quería ahora.

Y, por la forma en la que la estaba mirando, él parecía tener pensamientos no muy distintos a los suyos.

Se quedaron en silencio por un tiempo, admirándose mutuamente.

Para ser un demonio, él era realmente atractivo y le encantaban esos brillantes ojos rojos y sus labios finos, el superior ligeramente más grueso que el inferior, las facciones masculinas y afiladas de su rostro y su cabello tan extraño pero llamativo y el cual sentía el impulso de acariciar, todos esos pequeños detalles le encantaban.

Él bajó lentamente la cabeza y ella entrecerró los ojos, con una sonrisa llena de deseo.

-Creo que me he enamorado completamente de ti…- murmuró con los ojos ya cerrados, esperando un beso para poder reanudar esas caricias que la habían dejado desesperada por más.

Pero en su lugar él de repente se alejó por completo, dejándola allí en el suelo con los ojos ahora abiertos y llenos de confusión.

-Tienes que regresar a la Aldea, Kohaku.- masculló fríamente.

-¿Eh?- pestañeó, aturdida.

-Regresa a la aldea y no te atrevas a volver a salir más allá de los campos de flores estos días o mejor nunca.- la miró muy seriamente. -Sí llego a descubrir que das un solo paso más allá de este campo de flores, te ataré a la punta de un maldito árbol. Estás advertida.- apretó los puños. -Y lo que sea que creas que hayas sentido, te aseguró que no es real. No me molestaré en explicártelo, simplemente haznos un favor a todos y quédate en la aldea.-

Y, así como así, desapareció de allí corriendo a una velocidad increíble.

Y Kohaku siguió postrada en el piso, todavía con su respiración agitada y el corazón latiéndole furiosamente en el pecho, con una parte de ella deseando pedirle que regresara.

Sin embargo… fue cuestión de unos pocos minutos para que regresara a sus cinco sentidos y se diera cuenta de lo que acababa de pasar, lo que acababa de hacer.

¡¿Pero qué MIERDA?!

¡¿Qué demonios le sucedió?!

No entendía nada… de verdad que no tenía ni idea de qué acababa de suceder ni por qué.

¡¿Acaso ese demonio la había embrujado?! Tal vez Chrome tenía razón y él era un hechicero oscuro… No se le ocurría ninguna otra posible explicación.

Debía ser magia negra. ¡Una magia malvada y pervertida!

Pero ese… ese… ¡ese depravado no se saldría con la suya! Hechicero o demonio, iba a pagarle por lo que acababa de hacer con ella.

¡Ese miserable casi la deshonra! ¡Y lo pagaría con sangre!

Ahora mismo se sentía débil por la sangre perdida y mentalmente agotada, aparte de que por más que se esforzará no podía bajar el rubor de sus mejillas.

Por hoy descansaría, pero mañana volvería a desafiar a esa escoria con apariencia de hombre.

Lo mataría y ya no podría interponerse en su camino para salvar a su hermana. Se aseguraría de ello.

Continuara...

Holaaaaaaaaaaaa :D

Yo les advertí desde el primer capítulo que esto tendría cosas raras xD Y cosas rikolinas 7w7

Sé que es raro ver a Senku con fuerza superior a la de una pulga pero les aseguro que todo tiene explicación OwO

Muchas gracias de todo corazón a todos los que comentaron el cap anterior! Llenan de alegría mi corazón TTwTT

Si pudieran tomarse un momento para comentar este cap, se los agradecería muchísimo! Verdaderamente me hace muy feliz!

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!