.Bloody Eyes.
Capítulo siete: Seguimiento.
Muy a su propio pesar, Kohaku acabó usando esa crema extraña que le había dado el dem… Senku.
Ya era raro saber que el terror del bosque existía y que era un chico joven y guapo y que la hacía sentir tan rara. Pero ahora él no se sentía como un simple monstruo misterioso. Él tenía nombre. Él tenía un poco de humanidad en su interior, aunque sea una fracción.
Esa noche también soñó cosas pervertidas que la hicieron sentir todavía más extraña y avergonzada de si misma y a la mañana siguiente se despertó con la cara roja y el cuello completamente curado.
¿El chico realmente quiso ayudarla?
No estaba entendiendo nada respecto a ese hombre sobrehumano. ¿Cuáles eran sus intenciones con ella? ¿Por qué se comportó y se comportaba de forma tan extraña? Nada tenía sentido por más que lo pensará una y otra vez.
Quisiera hablar de sus dudas con Chrome o Ruri, pero ni loca iba a admitir en voz alta que había besado al terror del bosque antes de siquiera saber su nombre.
Entonces solo le quedaba una persona a la cual acudir con sus dudas.
El mismísimo Senku.
Volvió a ir hacia los campos de flores ese día, todavía con su guardia en alto pero ya sin las ansias asesinas de antes.
Sea lo que fuera que quisiera Senku, dudaba mucho que fuera matarla.
Una vez más lo encontró esperándola apoyado contra el tronco de un árbol de la segunda barrera de bosque. Tenía una mirada un tanto irritada en su rostro.
-¿De nuevo aquí?- se llevó las manos a la cintura. -¿Tendremos otra pelea absurda? ¿No tienes nada mejor que hacer?-
-No quiero pelear… por ahora.- apartó la mirada, levemente incómoda al recordar la capacidad de ese hombre de hacerla enloquecer de pasión.
-Oh, entonces vienes a hacer preguntas.- entrecerró los ojos. -Bueno, eso es diez billones de veces peor.- rió por lo bajo, hurgando en su oído con el meñique.
-¿Eres humano?- lo miró seriamente.
-Mmm… más o menos…- volvió a llevar sus dos manos a su cintura. -¿Vienes a matarme?- ella se quedó en silencio. -Oh, vamos. Si tú me haces preguntas tengo derecho a hacerte preguntas también ¿o no?-
-No… no he venido a matarte.- se sonrojó levemente, apretando los puños. -¿Por qué… me haces sentir tan rara?- preguntó un tanto dudosa, sintiendo su rostro enrojecer más. -¿Por qué me mordiste y luego me hiciste… todas esas cosas pervertidas?-
Él hizo una mueca de una emoción un tanto indescifrable, antes de reír de una forma evidentemente falsa y breve.
-Hay una explicación lógica para eso, pero probablemente no me entenderías ni aunque te lo explicara diez veces. Una mentalidad primitiva como la tuya solo tacharía toda evidencia científica como mera brujería.- encogió los hombros con una sonrisa despreocupada.
Ella ladeó la cabeza.
-¿Cien-qué-cosa?- no lo había entendido para nada.
-Ahora es mi turno de preguntar, leona.-
-¡¿Acabas de llamarme leona?!- lo miró llena de furia.
-Dije que es mi turno de preguntar.- ignoró por completo su queja. -Dime… ¿por qué me besaste ayer?- preguntó con una seriedad mortal.
Ella hizo su propia mueca de fastidio, sintiendo su rostro enrojecer todavía más.
-Tú también me besaste…-
-Eso no es una respuesta.-
-¡P-pues no lo sé! ¡No me molestes!- crujió los dientes, dando un gran pisotón en el suelo por la frustración. -¿Por qué habías intentado matarme hace un año y luego solo empezaste a seguirme para después atacarme y morderme y… manosearme?- se cruzó de brazos, con el rostro todavía humeando.
-Es una explicación demasiado compleja… realmente dudo que lo entiendas.-
-¡Eso tampoco es una respuesta!-
-Sí tú no me contestas de forma concisa, te devolveré el trato.- encogió los hombros con una sonrisa engreída.
Ella gruñó por lo bajo.
-¿Podrías al menos… decirme por qué no quieres que vaya más allá de los campos de flores?- preguntó genuinamente ansiosa por saber. -¿Qué quieres de mí, Senku?- dio un par de pasos más cerca de él. -¿Qué estás haciendo conmigo?...-
-¿Qué estoy haciendo yo contigo?- bufó, rodando los ojos. -Eso debería preguntarlo yo…- se quedaron en silencio un minuto, antes de que él volviera a hablar. -Mira, creo que es bastante obvio a este punto que no quiero matarte, así que debes creerme cuando te digo que todo lo que hago es por tu propio…-
-No creo que sea tan obvio.- lo interrumpió, ceñuda. -Bien podrías estar intentando engañarme para hacer cosas pervertidas conmigo.- lo acusó.
-¿Disculpa?- sus cejas se retorcieron con irritación. -¿Quién besó a quién ayer, eh?-
Kohaku enrojeció hasta las orejas.
-Yo… Solo… Eh… Yo…-
-¿Y quién fue la que estaba abrazándome y manteniéndome quieto en mi sitio? ¿Quién quería continuar y quién detenerse?- dio un par de pasos más cerca de su dirección. -Yo diría que es diez billones por ciento obvio que tú eres la que quiere "hacer cosas pervertidas conmigo".- bajó su rostro hasta acabar con sus narices a pocos centímetros de distancia, con una mueca burlona y arrogante.
Estaba tan cerca… y Kohaku realmente tenía ganas de besarlo… pero en lugar de eso acabó abofeteándolo.
-¡Eres un bastardo arrogante y pervertido!- a pesar de todo, se sentía demasiado indignada por sus palabras… por más que tuviera razón. No sabía que más decirle para conservar su dignidad, así que lo que se le ocurrió fue abofetearlo, insultarlo y acto seguido se marchó de allí pisoteando.
Pasó el resto del día entrenando furiosamente, tanto que nadie quiso entrenar con ella y hasta Chrome, que probablemente quería que lo acompañara fuera del bosque otra vez, no se atrevió a acercarse.
Acabó agotada y malhumorada, eso último no tanto por lo que había pasado antes, sino porque sentía a Senku vigilándola otra vez y no entendía por qué. No entendía nada.
Camino a través de la primera barrera de bosque, todavía sintiendo que la seguía todo el tiempo.
Su objetivo era ir a la pequeña laguna donde solía bañarse todos los días después de entrenar. Una laguna muy pequeña escondida en un sitio rodeado de muchísimos árboles y arbustos espinosos a los que podía esquivar de un salto y así podía evitar el riesgo de que cerdos repugnantes como Ginro quisieran espiarla.
Pero si iba ahora… dudaba muchísimo que los arbustos detuvieran a Senku de seguirla… y él no dejaba de vigilarla.
¿Debería gritarle que sabía que la estaba mirando y que se largará? Nunca funcionó antes, pero tal vez ahora que lo "conocía" un poco más lo hiciera.
Aunque… Por alguna razón, la idea de que él la viera estaba haciendo que su corazón se acelerara y su vientre se inundara con una sensación de calidez y cosquilleo extraño que no le desagradaba del todo.
Se dio una bofetada mental y apretó los labios, pensando por un momento, antes de saltar los arbustos y seguir con su camino. Senku continuó siguiéndola.
Pasó a través de los árboles hasta llegar al lago y allí se quedó contemplándolo un tiempo, de brazos cruzados e inmóvil, todavía sintiendo la presencia de Senku en algún lugar cercano, definitivamente mirándola.
Se preguntó… si comenzaba a quitarse la ropa… ¿él se iría o se quedaría?
Por alguna razón… quería ponerlo a prueba.
Sonrió traviesamente, llevando las manos a las tiras de su vestido.
Veamos, Senku… ¿quién de los dos es el más pervertido?
Él la había dejado como la mayor responsable de lo que había pasado entre ellos, pero él fue el que lo empezó todo y el que no daba explicaciones por sus extrañas y sobrenaturales acciones. ¿Y se atrevía a llamarla pervertida? Ahora lo comprobaría.
¿Quieres verme, Senku?
Bajó lentamente las tiras por sus hombros, sonriendo al escuchar un sonido estridente de pronto.
El siempre sigiloso terror del bosque parecía estar poniéndose un poco nervioso…
Volteó hacia la dirección en la que lo había escuchado y por una milésima de segundo sus ojos azules se encontraron con esos familiares ojos rojos, pero entonces él volvió a desaparecer de su vista.
Sin embargo, pudo darse cuenta de que seguía cerca. Seguía mirándola.
Tomó los bordes de su vestido y los subió lentamente hasta sacarlo por encima de su cabeza. Senku seguía allí.
Sintiendo su presencia detrás de ella, se volteó y una vez más él hizo ruido de más y ella volvió a verlo. Sus ojos volvieron a encontrarse.
Esta vez, no obstante, él permaneció inmóvil.
Kohaku tragó saliva, llevando sus manos a sus hombros sin apartar su mirada de la suya parcialmente oculta por las hojas de los árboles.
Estaba atardeciendo, pero la luz era suficiente para que la vea claramente aún sin la vista excepcionalmente buena de Kohaku.
Con mucha lentitud, Kohaku comenzó a bajar una de las tiras de su sujetador y los ojos del chico se desviaron hacia su pecho solo por un segundo antes de volver a su rostro. Pero no se movió.
¿Te quedarás a verme, pervertido?
Una vez bajó la primera tira, repitió el proceso con la segunda, siempre muy, muy lentamente, con aquellos ojos rojos siguiendo todos sus movimientos pero solo de reojo.
Una vez bajo las dos tiras, aún con sus ojos fijos en los de Senku, llevo sus manos hacia su espalda, y entonces su mirada se quedó fija en su pecho.
Kohaku desató el nudo de su sujetador más curiosa que avergonzada.
¿De verdad iba a quedarse viéndola? Y ¿ella de verdad iba a permitirlo?
Desató el nudo y el sujetador, aún sostenido parcialmente por sus manos, cayó levemente hacia adelante, enseñando mucha más piel.
Y, aún con la poca luz y las hojas bloqueando la mayoría de su cara, pudo ver un leve sonrojo en el rostro masculino. Y entonces, a una velocidad increíble, él desapareció.
Kohaku no supo si estar aliviada o decepcionada.
Continuara...
Holaaaaaaaaaaa! :D
Se los advertí en el primer cap pero se los vuelvo a decir por las dudas:
Esto tendrá LEMON. Mucho lemon. Y mucho lime y cosas pervertidas xD
Y claro, también muchas cosas raras no pervertidas pero si muy raras xP
Ok, yo ya cumplí, ya les avisé, y el que avisa no traiciona~ XD
Bueno, me despido!
Merezco un review? *w*
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
