Bloody Eyes.

Capítulo doce: Débil.

Kohaku esperó por Senku mientras miraba todo a su alrededor en esa guarida subterránea extraña, pensando en toda la información que había escuchado antes.

Fue demasiado confuso, para ser honesta. No entendió mucho de eso y tenía tantas preguntas que ni siquiera podía pensar en cuál le daba más curiosidad. Simplemente estaba abrumada.

Pero sobre todo… estaba molesta.

Senku se atrevió a decirle que todos sus sentimientos eran obra de una droga, que nada fue real, que él no podía gustarle.

Kohaku tenía mucho en su mente, pero pensar en esas cosas de vampiros solo la confundía más. Así que para distraerse de esos pensamientos complicados decidió pensar sobre lo que sentía por Senku. Y llegó a la conclusión de que él no podía decirle cuáles eran sus propios sentimientos. Ella era la única que podía saberlo.

Y ella sabía que él le gustaba. Le gustaba en serio. Lo había extrañado, él la intrigaba y la miraba como nadie la había mirado nunca, la hacía sentir cosas que nunca pudo siquiera soñar. Y eso era muy real para ella.

Si él no sentía lo mismo lo aceptaría, pero no lo dejaría decirle cuáles eran sus propios sentimientos como si pudiera meterse a su cabeza y sentirlos. Le demostraría que era sincera.

Acabó durmiéndose luego de un rato, y al despertar sintió su cabeza más ligera, pero entonces vio a Senku sentado a su lado en una silla y no pudo evitar fruncirle el ceño.

-¿Hambre?- preguntó él como si nada.

-No. Solo quiero saber qué demonios está pasando aquí.-

-Todo a su tiempo, leona.-

-¡No soy una leona! Y vamos, dijiste que me darías respuestas, y apenas y si puede contar lo que me mostraste antes porque apenas entendí lo que hablaban esas personas diminutas.- bufó. -¿Al menos me dirás por qué estoy aquí?-

-Porque hay vampiros cerca, obviamente.- rodó los ojos. -Y si te ven a ti o a cualquier aldeano descubrirán la aldea diez billones por ciento seguro y los matarán a todos. O bien los esclavizaran, lo cual no es menos repugnante.-

-¿Ellos… son más fuertes que tú?- preguntó un poco temerosa.

Senku era invencible para ella, no podía imaginar a alguien aún más poderoso.

-Cualquier vampiro es más fuerte que yo.- rió secamente. -Mi metabolismo es especialmente malo administrando la energía consumida. Sin consumir sangre también soy absurdamente débil, ya lo verás cuando se me pase el efecto.-

-¿Eh?- no entendió nada de lo que dijo.

-Espera y verás. ¿Tienes hambre o no?-

Kohaku accedió a comer y él le dio algo llamado "ramen" que fue lo mejor que probó en toda su vida. Acabó comiendo mucho más y luego quiso hacerle más preguntas pero él volvió a decirle que todo a su tiempo y le recomendó tomar un baño y luego dormir.

-Tengo que vigilar el avance de los vampiros especialmente estos días, así que no podré estar mucho por aquí para buscar formas de entretenerte. Y tampoco quiero que toques nada de mis cosas.-

-Ja, ni siquiera entiendo ni en qué estoy parada.- y era cierto, ¿por qué el suelo era tan brillante y limpio? Y de un material tan extraño, seguro a Chrome le interesaría este tipo de cosas.

-Como sea, solo ve a tomar un baño de una vez.-

-¿Me dejaras salir a un río?-

-No, te enseñaré cómo funciona una ducha.-

-¿Qué es eso?...-

-Sígueme.- la guio a otra habitación en la cabaña.

Llegaron a un pequeño cuarto lleno de muchas otras cosas raras. Senku le enseñó como usar la "regadera" y controlar la temperatura del agua con más de su brujería, usando unas piedras raras pegadas a la pared.

Kohaku le pidió repetir las instrucciones aunque había entendido a la primera, solo para sacarse su vestido de golpe y verlo atragantarse con su saliva. Sonrió divertida, pero él huyó antes de que pudiera quitarse el sujetador también.

¡Ja, era muy divertido molestarlo! Y extrañamente no se sentía avergonzada por eso, ya que lo veía como una especie de venganza por confundirla tanto y además atreverse a dudar de sus sentimientos.

El baño fue agradable, uno de los más agradables que tuvo en toda su vida. ¡Poder controlar la temperatura del agua era toda una delicia!

La cama también fue un gran deleite. Era muy cálida y suave, durmió más cómoda que nunca antes en su vida.

Se despertó cuando Senku se sentó a su lado en la cama, sonriendo de forma un tanto espeluznante, enseñando los colmillos.

-Buenos días, leona.- se lanzó a morderla, haciéndola gritar de dolor.

Comenzó a beber su sangre y ella pronto estuvo retorciéndose de placer, gimiendo mientras él la desnudaba y la tocaba, sin dejar de agrandar su herida para seguir bebiendo de ella.

Y aunque dolía, también le gustaba muchísimo.

Despertó jadeando y sudando, acalorada y con una gran sensación de urgencia en su abdomen.

Vaya sueño… Aunque no era nada nuevo soñar con él.

Aunque sí que era la primera vez que soñaba con que volviera a morderla… ¿sería por qué había estado pensando mucho en eso?

Se negaba a creer que su atracción por él fuera por el veneno. Estaba segura de que no lo era. Y se lo iba a probar a ese vampiro-demonio o lo que fuera. Le daba igual, ella lo veía como un simple chico. El chico que le gustaba.

Salió de la habitación y lo encontró desayunando fruta en una mesa alta con sillas de madera también bastante altas a diferencia de las mesas bajas y los cojines que solían usar en la aldea.

-¿Quieres?- le ofreció un plato lleno de frutas.

Ella decidió comer, pero sin dejar de mirarlo.

-¿Vas a darme más respuestas hoy?-

-Tal vez.- sonrió misteriosamente. -Pregunta y quizás te conteste. O quizás no.- terminó de comer una manzana y se relajó en su asiento, hurgando en su oído con el meñique.

Kohaku decidió comer una fruta mientras pensaba, hasta finalmente decidirse a hablar.

-¿Cómo construiste todo este lugar extraño? ¿Es alguna clase de magia de vampiro?-

Él rió divertido.

-No. Los vampiros no podemos hacer magia. Dependemos completamente de nuestras habilidades físicas.-

-¿Y qué hay de esos sonidos tan extraños que hacías en el bosque para espantarme?- frunció el ceño profundamente. -¿Tú puedes hacer esos ruidos de bestias?-

-Ah, no, eso no forma parte de mis habilidades. Todo eso lo conseguí gracias a la ciencia.-

-¿Ciencia? ¿Qué es eso?-

-En palabras que puedas entender… Es básicamente todo el conocimiento que la humanidad ha ido acumulando a lo largo de su historia, utilizando la observación y el razonamiento, para alcanzar con ciertas técnicas las respuestas que la curiosidad innata del ser humano busca responder, de manera que pueda ser probada y comprobada por otros. ¿Entiendes?-

-Creo que sí.- pestañeó, maravillada por ese concepto tan hermoso. -Pero… no acabó de entender… ¿quieres decir que usaste los conocimientos de la humanidad para hacer esas cosas?-

-Esas cosas, esta casa y todo lo que te rodea. Sí. Todo eso es ciencia.-

-¿Pero de dónde sacaste los conocimientos? ¿Los descubriste todo solo? ¿Y cómo es que eso no es hechicería igual a la de Chrome?-

-Que no podamos entender algo no significa que no tenga explicación.- volvió a sonreír misteriosamente. -Tengo una explicación para ti, aunque es demasiado larga, debo decir.-

-Quiero escucharla.- dijo sin dudarlo.

-Aún no es momento.-

-¿Y cuándo será el momento?- le frunció el ceño, comenzando a molestarse.

-Tal vez mañana, cuando no esté ocupado tratando de mantener a todos los aldeanos con vida.- bufó, abandonando la mesa y retirándose por un puerta que Kohaku no tenía idea de a dónde conducía.

Siguió comiendo sin quitar su ceño fruncido, maldiciendo a Senku tanto en su mente como en voz alta. Aún aunque le había dicho que le daría respuestas, no dejaba de dar excusas para dejarla sin entender casi nada. ¡¿Acaso de verdad esperaba que se conformara con pequeñeces?!

Al día siguiente volvieron a encontrarse para desayunar y ella le exigió respuestas una vez más.

-¿Cuándo podré volver a la Aldea?-

-No lo sé, probablemente en unos días.-

-¿Por qué dices que los otros vampiros nos matarán? ¿Nos están buscando?-

-Escucha, Kohaku, sé que no entendiste mucho del video, pero creo que fue bastante obvio en las razones por las cuales los vampiros quieren a los humanos. Los motivos por los que querrían usarlos.-

Ella frunció el ceño duramente.

-¿Nos quieren como comida y máquinas de hacer bebés para que se los puedan comer también?- sintió que podría vomitar con solo decirlo.

-Exacto, tan repugnante como suena.-

-¿Y… tú por qué no piensas igual que ellos?-

Senku apartó la mirada.

-Cuando vuelvas a la Aldea, Ruri te dirá todo lo que sabe y estoy seguro de que entenderás.

-¿Por qué no me lo dices tú?- cruzó los brazos. -¿Por qué no eres como los demás de tu especie?-

-No es por amor a los humanos, eso seguro.- bufó. -Lo único que me gusta de la humanidad es la ciencia. Los vampiros siempre se confiaron demasiado de sus habilidades físicas, pero la humanidad…- sonrió. -La humanidad se esforzó al máximo y creo la ciencia para lograr sobrevivir. Muchos vampiros los odian y odian a los híbridos, pero de no habernos mezclado con ustedes no seríamos muy diferentes a los cavernícolas.-

-Sigo sin entender bien qué es la ciencia, pero me gusta como suena.- le devolvió la sonrisa.

Senku la miró fijamente, antes de cerrar los ojos y voltear.

-Como sea… Debería irme ahora.-

-Espera, ¿qué eso es todo lo que me dirás?- ¿otra vez le daría tan pocas respuestas?

-Mientras menos sepas mejor.- salió al patio y Kohaku no dudó en seguirlo.

-¡No fue lo que acordamos, Senku!- lo alcanzó y le apretó el hombro para que no escapara.

-¡Auch!- él apartó su mano, siseando.

-¿Qué te pasa?...-

-Pasa que se me acabó el efecto de beber sangre.- murmuró amargamente.

-¿Eh?-

-Ya soy completamente un humano normal.- sonrió con resignación, frotando su hombro. -Y como te dije, así como soy asquerosamente débil ante cualquier otro vampiro, también soy ridículamente débil para estándares humanos.-

-¿Quieres decir… que se te acabó tu súper fuerza?- sonrió maliciosamente. -¿Y también tu súper velocidad?-

Él entrecerró los ojos.

-Como te atrevas a escapar ahora te advierto que solo debo beber un cuarto de litro de sangre y te alcanzaré en un minuto. Y ya no habrá respuestas de ningún tipo. Te secuestraré y ya.-

-Escapar no es lo que tenía en mente.- su sonrisa se volvió más perversa y Senku palideció.

-Kohaku… no te atrevas a…- ella no lo dejó ni terminar de hablar, se lanzó sobre él, provocando que se cayera al suelo fácilmente.

Él no le quitó los ojos de encima mientras destrozaba la parte superior de su ropa, conteniendo fácilmente cualquier intento suyo de quitársela de encima.

Vaya… si que se había vuelto demasiado débil.

Se sentía completamente a cargo y eso le gustaba un poco demasiado.

-Si quieres que te suelte…- bajó la cabeza hasta colocar su boca justo al lado de su oído. -Muérdeme.-

Por alguna razón sintió el impulso de morderlo y así lo hizo, apresando una porción de la piel de su cuello entre sus dientes y mordiendo con fuerza considerable, arrancándole un gruñido de dolor.

La urgencia en su vientre regresó al escuchar ese sonido y posteriormente sus jadeos. Él intentó tomar sus brazos y apartarla, pero Kohaku solo hizo un poco de fuerza y él ya no pudo hacer nada.

Riendo, Kohaku volvió a morderlo.

Nunca habría creído que lo tendría así… le encantaba.

Lamió su piel con delicadeza al ver que lo había mordido tan fuerte que comenzó a sangrar un poco. La sangre sabía salada y desagradable, pero le gusto la forma en la que él se estremeció de pies a cabeza, gimoteando su nombre sin aliento.

Podía sentir su erección bajo su muslo y una parte de ella quería desnudarlo y dar el siguiente paso, a pesar de que eso sería una deshonra pero… lo deseaba tanto…

Empezó a mecer sus caderas lentamente contra las suyas, sintiendo su dureza contra su humedad.

Jadeó ruidosamente cuando tocó cierto punto en ella, extendiendo más las piernas para poder sentirlo mejor, disfrutando de escuchar su respiración tan desastrosa como la suya propia.

Gimió y bajó sus pantalones y su ropa interior apresuradamente, para luego bajar su propia ropa interior humedecida y subir su vestido.

-E-espera…- él intentó detenerla pero ella no paró, frotando su glande contra su clítoris y temblando de placer. Luego, lentamente, nerviosamente, bajo su miembro al centro de su humedad. -¡Espera, maldición!- de pronto, él enterró sus garras en su muñeca, haciéndola sangrar.

-¡Ow!- siseó de dolor, para luego quedarse helada cuando él se lanzó a chupar su herida desesperadamente. -Ah…- cerró los ojos, volviendo a mecer sus caderas contra su miembro, sintiéndolo contra su clítoris, mientras él bebía de su sangre. -Ah, Senku…-

Él evitó cuidadosamente rasgarla con sus dientes, pero le abrió la herida con sus garras y bebió más, y a los pocos minutos se puso de pie a gran velocidad, cargándola como si fuera un saco de papas.

-¿Es que no puedo bajar la guardia contigo, verdad?- gruñó furiosamente contra su boca, a lo que ella solo pudo pestañear aturdida, con la vista nublada por el deseo. -No voy a cogerte, Kohaku, tienes diecisiete años.- se apartó levemente de ella.

-¿Y qué?- frunció el ceño, aunque sonrojándose inmensamente por la crudeza de sus palabras.

-Eres menor de edad, no puedo…- se interrumpió. -Bueno, las leyes modernas no significan nada para la Aldea, pero yo tengo casi cuatro mil años.-

Ella se quedó con la mandíbula por los suelos.

Eso era… inesperado…

Y, sorprendentemente, no le importaba ni un poco.

-Me da igual, sigues siendo Senku.- encogió los hombros. -Y sigo enamorada de ti.- volvió a besarlo.

Ahora que había bebido sangre, él podría apartarla fácilmente, pero no lo hizo.

Le correspondió el beso y la dejó frotar sus sexos expuestos, caminando hasta apoyarla contra una pared y bajando las tiras de su vestido para apretar sus senos por encima del sujetador.

No dijo nada ante su confesión, simplemente siguió acariciándola, volviéndola loca y tocándola en todos los lugares que más la hacían temblar, jadeando y gruñendo mientras ella lo arañaba y lo mordía, gritando su nombre mientras seguía en sus brazos, apenas rozando el suelo con la punta de sus pies.

El orgasmo los golpeó con fuerza, casi al mismo tiempo, y él cayó de rodillas en el suelo, respirando agitadamente mientras ella luchaba por dejar de temblar, jadeando tanto como él.

-No me ames, Kohaku…- susurró en su oído, antes de desaparecer de allí a toda velocidad.

Kohaku bufó, pero acabó sonriendo.

Se preguntó si él finalmente había entendido que sus sentimientos no tenían nada que ver con ese veneno.

Incluso aunque él no quisiera, ella lo amaba de verdad. Y no dudaría en volver a demostrárselo.

Continuara...

Holaaaaaaaaaaaaaa :D

Después de mucho tiempo, me dieron ganas de actualizar este fic xP

Ojalá que les haya gustado el cap, aunq no sé si quede gente que siga esta historia x'D

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaa!