JJ- Una nueva vida
Cuando cerró la puerta de la calle, suspiró. Lo peor de la separación siempre eran los fines de semana que Henry pasaba con su padre. El niño se iba feliz, sin saber que su madre se quedaba desolada.
Hacía seis meses que Will le había dicho que se había acostado con otra mujer, y que aunque la seguía queriendo, creía que lo mejor era que se tomaran un tiempo, ella había estado de acuerdo. Todavía no habían hablado de divorcio, pero en la anterior visita de Henry, el niño le había contado que habían cenado con la amiga de su padre. Sólo era cuestión de tiempo que le pidiera el divorcio.
Mientras entraba en el salón y recogía los juguetes desperdigados por el suelo del niño, no pudo evitar pensar en que a lo mejor era culpa suya. Will había dejado su vida, su trabajo y todo en Nueva Orleans por seguirla a ella a Quantico. Y pasaba más tiempo trabajando que en casa con su marido y su hijo, y Will nunca había dicho nada, siempre había sido muy comprensivo. Así que aunque al principio se había sentido decepcionada y se había enfadado, viéndolo con perspectiva, creía que no tenía ningún derecho a estarlo.
Cuando terminó de recoger y limpiar el comedor, se acurrucó en el sofá con un juguete de Henry. A pesar de tener solamente seis años, era un niño extremadamente inteligente que había comprendido perfectamente la situación de sus padres. Le habían explicado que durante un tiempo su papá no viviría en casa, y que cuando su mamá estuviera fuera por trabajo, él se iría con su padre. Lo aceptó bien, aunque en ocasiones echara de menos a Will y se pusiera pegajoso.
JJ sabía que ya no había vuelta atrás, Will estaba rehaciendo poco a poco su vida y en poco tiempo, ella se iba a convertir en una mujer divorciada.
