Seaver-Nuevos comienzos

Ashley se sentó en la silla mientras miraba alrededor. Era su primer día en el equipo de Andi Swan, que acababa de presentarle a sus nuevos compañeros y estaba emocionada.

Era un nuevo comienzo en su carrera. Hacía dos días, todavía trabajaba en la UAC, y ahora empezaba en otro departamento. Sabía que haber empezado su carrera dentro del FBI en un departamento como la Unidad de Análisis de Conducta era una grandísima oportunidad para cualquier agente, sobre todo con sus antecedentes familiares, pero no estaba hecho para todas las personas.

Empezó con mal pie, casi muriendo a manos del sudes a quien creían un desolado viudo, y eso le costó ganarse la confianza del agente Hotchner. Aunque se esforzaba en cada caso, sentía que tenía que demostrar más que el resto por su error del comienzo. Aunque eso no quería decir que no se sintiera a gusto en el equipo.

Y luego vino el caso Doyle. Sabía perfectamente (no era tan ingenua), que a lo largo de su carrera se encontraría con casos que la marcarían, que se grabarían en su corazón a fuego y le harían plantearse todo a su alrededor. Lo que no sabía es que ese caso fuera a llegar tan pronto en su carrera. Y no hubiera sido para tanto si Emily siguiera viva. Emily, que se ocupaba de supervisarla recién incorporada, Emily, que la ayudó a adaptarse, Emily, que se preocupó por ella. Lloró durante días después de su muerte, de su funeral, y aunque en las evaluaciones de Hotch parecía estar bien, la echaba de menos. Se había convertido en su amiga.

Así que cuando se enteró que el equipo de Swan necesitaba un nuevo agente, habló con Hotch. Le pidió información, y le dijo que le gustaría transferirse allí. Al fin y al cabo, las cosas iban a estar raras en los próximos meses para el equipo: Hotch viajaría a Oriente Medio, JJ volvía al equipo y el resto de agentes estaban obsesionados buscando a Doyle.

Y aquí estaba ahora, casi un mes después. Tres plantas más abajo, rodeada de nuevos compañeros y con un nuevo futuro por delante.