Prentiss-Decisiones tomadas que cambian la vida
-Déjame sola -giras la cabeza para no mirarlo.
-Emily…
-Hotch, vete por favor -susurras. Tu voz a perdido fuerza, y cierras los ojos, aguantando las lágrimas.
Escuchas su suspiro frustrado y cómo abandona la habitación. Es entonces cuando dejas soltar toda tu frustración, tu dolor, y rompes a llorar. Te agarras el estómago, para evitar que se salgan los puntos, y maldices a Doyle, a Hotch, a JJ y a toda la burocracia del mundo entero.
Todo tu cuerpo te duele, no sólo el estómago, pero ahora mismo tienes el corazón partido por la mitad. En realidad sabes que ha sido todo culpa tuya, que tú misma te lo has buscado, pero no deja de doler igual.
Aunque cuando echas la vista atrás, no te arrepientes de haber protegido a Declan de su padre. El niño no se merecía crecer con ese ser que se hacía llamar padre. Aunque para ello, hayan tenido que sufrir las consecuencias personas queridas y cercanas a ti. Ni Sam, ni Jeremy ni Tsia se merecían lo que les pasó. Al menos estás segura que Clyde está a salvo.
De lo único que te arrepientes (pero solamente ahora, pensándolo en frío y con distancia), es de no haber avisado a tu equipo. Sabes que podrían haberte ayudado, y que todo habría sido diferente. Pero conoces a Doyle, y sus amenazas se habrían cumplido si no hubieras tomado la justicia por tu mano.
Y ahora, estás postradas en una cama, recuperándote de la agresión de Doyle, esperando a coger fuerzas para que te manden al extranjero, mientras para el resto del mundo ya está muerta.
Hotch acaba de informarte que debido a que Doyle sigue en paradero desconocido y que si se entera que sigues viva acabará lo que ha empezado, han decidido fingir tu muerte. Sólo JJ y él saben la verdad, aunque será la rubia, que ahora trabaja en el Departamento de Estado, la que se reunirá contigo en una ciudad europea, todavía por determinar, y te entregará tus nuevas identidades.
Sabes que no tienes ningún derecho a enfadarte con él (con ellos), pero no puedes evitarlo. Sabes cómo sufrirán Spencer y Penélope, y la rabia que sentirá Derek por no haber podido salvarte. Y este secreto probablemente encierre a Hotch todavía más en sí mismo.
Te hubiera gustado al menos tener derecho a réplica, a decidir sobre lo que querías hacer, pero cuando te recuperaste lo suficiente, te informaron que de lo que pasaría, ya habían tomado la decisión por ti. Hotch ha insistido en que es lo mejor, y que volverás cuando atrapen a Doyle, pero ahora mismo te cuesta ver la parte positiva de todo esto. Sobre todo porque en menos de tres horas toda la gente que te importa estará llorándote en tu funeral.
Te limpias con furia las lágrimas, y te prometes a ti misma que volverás, que Ian Doyle no ganará, que eres mucho más fuerte que él y que de alguna forma, conseguirás vengarte de todo el daño que te ha hecho desde que lo conociste.
