Si existiera la realeza en el mundo mágico, no solo sería una boda real sino que también sería la unión de un príncipe y una princesa hermosos y poderosos políticamente y socialmente.
Pero no existen, y solo son cuentos de hadas, lo que si existe y es eso son los preparativos para una boda que promete ser la mejor y más elegante en mucho tiempo. Y Narcisa lo sabe, así que no dejará, ningún detalle sin cuidar.
Lucius solo se encargará de los anillos y del viaje de bodas que debe ser perfecto. Y luego que siga en sus asuntos cotidianos, él tiene plena confianza en ella y Narcisa se lo agradece de sobre manera.
La reunión con la organizadora de bodas tomó toda la mañana, la organización con el ministerio y el presbítero la tarde.
Lo especial, solo lo decidirá, ella la túnica nupcial y las joyas que llevará, siempre le gusto el diseño, en su época del colegio tenía cuadernos llenos de dibujos de túnicas y joyas, brazaletes, pendientes, collares, si le hubiera gustado dedicarse a eso al 100%.
Ha tenido algunas clientas pocas, amigas del colegio, pero nunca dedicada en cuerpo y alma, más como un hobbie. Que ya conversado con Lucius seguirá con su hobbie.
Los bocetos de la túnica de bodas fueron enviados a Pascal Dumont, un modista francés quien llevará a cabo la colección de túnicas pensada por Narcissa para la boda.
El vestido principal, el de la ceremonia, una túnica marfil con encajes y bordados, luego el de la recepción, el baile y luego la fuga, ya para la cena familiar y la noche de bodas previa a la noche misma.
Luego vienen las joyas, para ello también escogió a un joyero francés, Sylvan D´Fleur. Un joyero de gusto exquisito.
Ambos artistas conocen del buen gusto y estilo y Narcissa y ya han trabajado con ella anteriormente. La rubia de ojos celestes y parpados gruesos siempre ha preferido el estilo delicado y elegante de los franceses para crear joyas y túnicas sobre el estilo clásico y practico de los ingleses.
Druella, la madre de Narcissa que sigue sin entrometerse demasiado, pero guiando cada paso de la menor de sus hijas, se acerca a ella para conversar mientras le pide a la elfina que les traiga un té.
- ¿Cómo va todo?, los invitados de los Malfoy ya están todos notificados y también los nuestros, muchos de ellos son amigos comunes -
- ¡Que bien! Madre, no quiero que se repita nada -
- ¿Has hablado con Bella para que sea tu dama acompañante?
La dama acompañante es una tradición mágica, antigua y casi no usada por la mayoría de los matrimonios mágicos, aunque aún persiste en los magos más rancios, que consiste tener a una acompañante antes del matrimonio, lo que hoy algunos muggles conocen como damas de honor.
La idea de que fuera Bella su dama acompañante ponía a Narcissa y sus planes en una situación complicada y no es porque no quisiera a su hermana en esa posición, que mejor que Bella para hacerlo sino porque su hermana mayor no era muy fanática del estilo francés y mucho menos de los modistos y joyeros franceses los considera demasiado afectados en sus cortes de tela y en sus estilos de trabajar el oro y la plata.
- Aún no, ella está muy ocupada en sus asuntos -
Su hermana vivía siempre de un lado a otro y cada vez tenían menos tiempo para charlar y Druella, lo sabía así que envió una lechuza a Bella y le pidió que se reuniera con ella y Narcissa cuanto antes, Bella a regañadientes acepto y llego a la casa paterna para hablar con su madre y hermana.
- En que lago se ahogan, ahora -
Dijo la mujer alta de pelo negro y porte elegante, mientras se sentaba en la mesa redonda donde ya estaban su madre y hermana, en el medio de las dos y tomo una de las tazas de té que acababa de dejar la elfina.
- Tu hermana, quiere que seas su dama acompañante -
Druella conoce a sus dos hijas lo suficiente como para saber que Narcissa, aún esta indecisa y teme la reacción de Bella, a salir con alguno de sus comentarios hirientes, por más que quiera a su hermana, nunca ha perdido la oportunidad de demostrarle quien es la más poderosa.
Miro a Bella y a Narcissa, la rubia le sostenía la mirada a Bella esperando su respuesta.
Bella miro directamente a Narcissa.
- ¿Tu, lo quieres? -
- Si, pero no quiero comentarios de los tuyos, aceptas lo que digo, aunque no te guste -
La sonrisa de Bellatrix, la puso nerviosa, pero siguió segura y bebió un sorbo del té.
- Lo que digas Cissy, no opinaré así tenga que embutirme en un vestido francés, que supongo que es lo que quieres, mamá ya me lo dijo -
- Entonces serás mi dama acompañante -
Las tres siguieron bebiendo té y hablando de asuntos diversos.
