Cygnus y Druella les enseñaron a sus hijas que lo mejor era el perfil bajo. Que deberían diferenciar entre las páginas sociales y los eventos del mismo tipo son importantes y parte de su herencia, pero lo demás cuanto más lejos mejor sobre todo de las páginas políticas. A la política solo se llega para mover los hilos. Ser el titiritero, no el títere.

Por eso cuando Narcissa vio a su hermana en la primera plana del profeta, simplemente dobló el diario y siguió tomando su desayuno.

- Veo que viste la primera plana del profeta-

Dijo Lucius mientras besaba a su mujer y le acompañaba a tomar desayuno.

- Hoy tengo una reunión con el primer ministro-

- Tu eres Malloy, ella es Lestrange, no tiene nada que decir -

Respondió ella secamente, mientras terminaba de echar algo de yogurt a la fruta.

- Lo se, entonces no te molesta si yo…-

- Imperius -

Narcissa solía ser fría, veces esa actitud sorprendia a Lucius pero ella siempre tomaba decisiones que beneficiaban a la familia y en estos momentos lo primero era limpiar el nombre de los Malfoy. Voltear la página y seguir como si nada hubiera pasado. Bella estaría de por vida en Azkaban y pronto la olvidarían.

Eso era de la puerta de casa para afuera, ya que dentro Narcissa estaba destrozada por ver a su hermana mayor en la primera página del profeta tirando por la borda todo lo que sus padres le habían enseñado.

Las cartas de un lado al otro de las rejas fueron pocas, cumpleaños, navidad y alguna que otra ocasión.

Increíblemente el tiempo fue curando todo y se fue olvidando o escondiendo lo que pasó esos años, se hablaba, pero no se juzgaba a los que fueron absueltos. Se entendía que los familiares de los mortífagos en prisión eran víctimas del fanatismo de sus seres queridos.

A Narcissa siempre le pareció que su hermana pudo haberse salvado. No fue de los que atraparon pronto, había sospechas sí, pero, No certezas, era fácil salvarse. Y si estaba tan desesperada por su señor, debió esperar unos meses cuanto todo se enfriará, y el ministerio bajará la guardia. Bella es apasionada y terca tenía que encontrarlo ya. No sabe esperar y claro los inútiles buscando culpables y ella se les pone en bandeja. Fue una captura fácil. Y lo suficientemente mediática como para tener a los magos contentos. Estupidos, pensó Narcissa.

Trece años pasaron rápido casi sin darse cuenta. El señor tenebroso volvió y llamó a sus aliados. Lucius, uno de ellos.

No podía creer que el señor oscuro volviera a la vida o reapareciera. Ella lo creyó muerto.

Lucius volvió a trabajar para Lord Voldemort, saliendo por las noches y planeando ataques. Como antes. La idea no le gustaba a Narcissa pero su esposo era feliz y al final ella también creía en que se debía limpiar un poco el mundo mágico de tanto impuro.

Todo parecía más fácil ahora que en esos tiempos, el ministerio negaba la existencia de Lord Voldemort y los mortifagos hacían y desasían a placer.

El niño y Dumblendore eran tomados como un par de mentirosos. El mundo volvía a enderezarse.

El profeta minimizaba los ataques de los mortifagos, incluso cuando la fuga masiva de los mortifagos condenados a cadena perpetua, esto solo fue una pequeña nota en la parte posterior del diario, y No en primera plana. Dándole seguridad a los seguidores del señor Oscuro.

Aquel invierno fue crudo y enero dejaba sus secuelas, Narcissa esa mañana no desayunaba en el patio como normalmente acostumbraba.

- Te ves igual, a ti la buena vida no te trata mal -

Narcissa no podía creer lo que veía frente a ella, es cierto leyó, que se el señor oscuro los libero y sabía por el mismo Lucius que ella estaba libre, pero lo que tenía frente a ella era un despojo no una hermana.

- No puedo decir lo mismo -

- Si, lo sé por eso vine a verte, necesito arreglarme el pelo, las uñas y comprarme ropa -

- Claro, tu sales y todos quieren atenderte o atenderte -

- Deberían, sino los mato -

La risa de Bella fue fuerte y parecía disfrutar eso de que los iba a matar, estuvo en Azkaban su apariencia no miente, la ha destrozado y aparentemente también a su sentido de realidad. Finalmente, ya no tiene nada que perder.

- Déjame mandar unas lechuzas y veré quien puede atenderte, de preferencia en privado, no es bueno que la gente te vea y menos así. -

- Tú has lo que tengas que hacer, mientras yo tomo un desayuno decente, fruta, yogur, café, jugo esto es vida. -

Narcissa concertó cita con una peluquera y una manicurista, todas de extrema confianza, quienes llegarían a su casa y arreglarían el desastre que es Bella en estos momentos, también contacto con una fashionista, una purista de poca monta que estaría feliz de hacer las túnicas y el cambio de look a Bella.

- Luego del desayuno ve a bañarte -

Bella hizo algunas muecas a espaldas de su hermana, siempre Cissy tan propia., le aburría, pero era la única que podía ayudarla y en la única en quien confiaba.

No fue fácil poner a Bellatrix como antes, ni si quiera se logró al 100% y tomo algunos días más de lo planeado pero al menos se veía y se sentía mejor.

- Debo agradecerte Cissy -

- No hay nada que agradecer -

.