Ser el hijo tercero de una familia sangre pura no es bueno. Cygnus sabía que no tendría las ventajas de Walbburga o Alphard y se acostumbró a ello.
Cygnus nació una fría mañana de 1929, era mediados de enero y el clima frio inundaba las calles de Londres.
Cygnus como era de esperarse fue a Hogwarts y su casa fue Slytherin. Todo de acuerdo con las tradiciones de su familia. Su interés fue básicamente generar riquezas, lo único que le interesaba a Cygnus durante su época escolar fue saber cómo generar dinero. Su primer negocio, los caramelos, vendía caramelos y luego útiles escolares como plumas o cuadernos a sus compañeros de clase. Poco a poco se fue armando de capital y el negocio se expandió, pociones, ropa y otras cosas, que hicieron de Cygnus un personaje conocido, podía conseguirlo todo.
Aprendió rápidamente que el dinero y los negocios son los que mueven el mundo.
Algo era seguro Wallburga al ser la primogénita y favorita de sus padres se quedaría con la mayoría de las propiedades. Alphard con los negocios y Cygnus con algo de Dinero bastante bueno por cierto que le permitiría vivir a él y a varias de sus generaciones en abundancia. Pero no era lo que él quería. Él quería demostrar que podía crear su propio capital. Demostrar que además de ser un Black era generador de riquezas y no repositor de ellas.
AL terminar el colegio, decidió ver como en otros lugares del mundo se movían las financias y los negocios, Inglaterra le sabía a poco.
Conoció, lugares, negocios y formas de manejar los negocios de formas diferentes, realizó contactos con empresarios como él y termino su periplo de casi un año y medio de aprendizajes en finanzas.
Paris era el último de las paradas antes de volver a Londres. Ahí le invitaron a la fiesta de los Giroud, familia francesa sangre pura.
La fiesta era como todas, gente y más gente, pero las conexiones que se hacían eran increíbles.
Cygnus camino por los pasillos de la mansión, amplios salones, vitrales y los ventanales grandes que dejaban ver las estrellas y a luna en su cuarto menguante preciosa.
Su capa se enredó con una de las patas de una silla, peleaba con ella cuando se le acerco Evan, un antiguo compañero de Hogwarts.
- Black, no sabía que eras tan torpe -
- No molestes, Rosier, fue un leve descuido, ya está -
Cygnus volteo a ver a su compañero y lo encontró con una guapa joven.
- Mi prima Druella, ya la conoces estudio un año menos que nosotros -
No la recordaba.
- Bailas -
Fue lo primero que dijo Cygnus y se la llevó al salón a bailar.
La velada fue deliciosa. La cereza del postre para el viaje de conocimiento del mundo.
Cygnus se animó a quedarse un par de días más en Paris. El pretexto visitar algunos proveedores, lo cierto salir a tomar el té con Druella.
La relación creció en poco tiempo. Druella estuvo casi 6 meses entre Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia, pero siempre con mucha correspondencia epistolar con Cygnus.
Black decidió iniciar sus propias empresas algo alejadas del negocio familiar que para eso estaban Alphard y Walburga.
Y parte de las apariencias de ser un adulto y hombre de negocios es el matrimonio y Druella era perfecta, bella, agradable, sangre pura y con dinero. Con los mismos ideales y expectativas que él.
¿El amor?, es una idea inventada para los pobres.
Druella era perfecta y le pediría matrimonio. Sería un matrimonio que uniría además un buen negocio con Francia que tiene una posición inmejorable geográficamente para las financias y el comercio.
Como era de esperarse Druella acepto y se concertó la fecha de la boda, e 6 meses más ambos estarían casados e iniciarían una vida juntos.
La idea de tener hijos era una convención social y aunque no lo emocionaba de sobremanera sabía y aceptaba que debía tenerlos, le ilusionaba la idea de tener un par de hijos que siguieran su legado.
Druella salió embarazada.
-¿Niña? -
Se sentía ligeramente decepcionado, un niño como primogénito hubiera sido ideal, pero su padre tuvo primero una niña y luego un par de hijos, quizá le fuera a él igual.
Al poco tiempo nació otra niña, más de lo mismo, lo intentaría una vez más y si no salía cual lo planeado dejaría de intentarlo, no enriquecería a ningún idiota.
Con el tercer embarazo se fue la oportunidad de tener un heredero.
Las niñas crecieron sanas y bien. Cygnus se acostumbró a ellas. Las quería y como buen padre proveía y las protegía. Eso sí, la educación en casa por parte de él y de Druella era estricta y acorde a tres señoritas de buena familia sangre pura.
