La primera nevada empezaba con el inicio de las vacaciones navideñas. Los estudiantes se preparaban para entrar al tren, el día era frio, y los estudiantes conversaban en el andén.
Bellatrix la mayor de las hermanas Black, estaba con su grupo de amigos una chica de pelo corto color castaño y ojos verdes y dos chicos uno de larga cabellera castaña clara y otro castaño. Hablaban sobre juntarse un día en vacaciones para ir a molestar muggles. Una actividad no muy bien vista pero que les divertía.
Andrómeda la hermana del medio conversaba con su amiga Helen sobre la cantidad de chocolates que un ser humano es capaz de comer en una hora y cuales serian las consecuencias, si vomitaran o les daría un dolor de estómago.
La menor de las Black, Narcissa, estaba parada en el lugar que les habían indicado y sin mover un musculo, esperaba el momento de entrar al vagón y dejar de escuchar a tanta gente revolotear y hablar tontería. No entendía porque tenía que estar tan cerca de cierta gente que de por si era desagradable. Nunca entenderá esa idea de que todos somos iguales, porque no lo es, ella es sangre pura y su familia rica.
EL tren llego y a los pocos segundos, las puertas se abrieron. Los estudiantes entraron con la misma rapidez y ruido que ya estaban haciendo en el andén. Narcissa, se quedo parada, odia las aglomeraciones, que la empujen y que hablen estando ella en medio. Dio un paso atrás. Detesta los vagones llenos, pero detesta más la multitud. Vio que sus hermanas entraban con la multitud como si fueran parte de ella sin hacerle mucho caso. Incluso pudo ver como Bella se las ingeniaba, con un hechizo simple, para golpear a un par de sangre sucias, sin darles oportunidad a saber quién era el culpable.
Andrómeda y Helen encontraron un lugar perfecto casi al final donde podían seguir discutiendo sobre el chocolate y sus efectos e incluso Helen tenia un recetario de pociones con chocolate.
Inventaron el chocolate en Ilvermony un profesor que era un nativo navajo. –
No es cierto es una bebida ceremonial que utilizaron los olmecas –
Y ¿esos quienes son? –
Andrómeda alzo los hombres, tenía el dato porque quería sorprender a Slughorn con una poción dulce pero letal y descubrió que el chocolate no era dulce, pero bien utilizado si letal.
Narcissa se arrastró por los vagones caminando con tranquilidad, todo estaba repleto y chirriante, Vio al grupo de Bella, dio un suspiro y volvió por sus pasos, no tenía ganas de escuchar a los amigos de su hermana alardeando de cosas que creen que hicieron. Siguió caminando entre los vagones cuando al fondo casi finalizando el tren vio a Andrómeda, prefiere las tontas teorías de Andrómeda y su amiga.
¿Las puedo acompañar? –
Si, eso no tienes que preguntarlo –
¿Sobre qué hablan?
¿Chocolate, tu hermana dice que es Olmeca y yo digo que es Ilvermony? Y No sabemos cuántos kilos se puede comer hasta morir.
Por un momento Narcissa se arrepintió de haber caído en ese lugar, pero sabe que las conversaciones son todas parecidas e igual de tontas. A ella le da igual, un chocolate de vez en cuando bien, pero vivir por ellos. No pudo ocultar hacer un mohín de disgusto.
¿porqué alguien quiere morir comiendo chocolates? ¿por qué alguien quiere morir comiendo? ¡que desagradable! –
Andrómeda alzo los hombros nuevamente, miro a su hermana y a Helen
Siempre hay maneras ridículas de morir. Y el chocolate es divertido –
El viaje siguió de forma apacible. Narcissa escuchando entre sorprendida y asqueada como su hermana y la amiga de esta. Construían toda una relación entre el chocolate y las pociones, entre creativo, inventado y resumen histórico. Y Andrómeda y Helen lanzando teorías cada una mas alocada que la otra, pero con libro en mano.
Fue cuando se escucho un tumulto parecía una pelea al otro lado del tren, ellas no salieron hasta que escucharon un ¡Black Déjalo! Narcissa y Andrómeda se miraron, sabían que Bella estaba causando ese alboroto.
Mientras más lejos mejor – dijo Narcissa
Te doy la razón, no quiero problemas, ya aparecerán los prefectos y los premios anuales para ponerla en su sitio –
Como las hermanas supusieron pudieron ponerle un freno a Bella.
Enfrentarse a uno de séptimo solo porque es sangre sucia. ¡Está loca! –
Bella salió casi entre hombros del tren por muchos alumnos que la felicitaban por poner en su sitio a ese chico que se cree mago cuando solo es un advenedizo, ni siquiera es mestizo, es solo un sangre sucia decían algunos. Otros miraban con recelo.
¡nos vamos! Dijo Cissy luego de esperar que terminará el baño de popularidad que se dio su hermana mayor.
¡vámonos! ¡Espero que te sientas orgullosa de mí!
Me sentiré orgullosa cuando hagas lo mismo con menos ruido –
Ambas hermanas caminaron hacia Andrómeda que ya había sacado las maletas de las tres hermanas y los ponía en el carrito para dirigirse a la salida donde estaría algún empleado de su padre que las llevaría a casa.
Las vacaciones de navidad recién empezaban.
