La casa se vacía aún más grande de lo normal, lo extrañaba, su presencia, su esencia, los chistes malos y su ardorosa pasión ideológica.
Camino por los pasillos hasta llegar a la terraza, ahí se sentó llevaba días sin comer, no le apetecía, pero el calor la estaba matando pidió una limonada.
Su hijo la noche anterior abrazo la marca y la primera misión, una misión sin duda de castigo, demasiado grande para un niño, su niño.
Matar a uno de los magos más famosos y poderosos del mundo, un niño que estaba en pleno proceso aprendizaje.
Lloro toda la noche, pensó en diferentes soluciones, no dejaría que su hijo muera de esa manera, es aún demasiado joven. ¿Qué hacer? Su cabeza esta por estallar, por reventar.
Tomar la misión de su hijo y ejecutarla ella misma, imposible conoce sus limitaciones y enfrentarse a Dumbledore, sería perder, su dignidad y la batalla.
No dejaría que su hijo termine muerto o con suerte de por vida en Azkaban, eso no sucedería, no mientras ella pueda evitarlo.
- Te estaba buscando -
- ¡Que quieres Bella! -
Su hermana mayor era como una avispa siempre dando vueltas por ahí, preocupada por nada y feliz por cosas francamente ridículas.
- Celebrar, que más puedo querer, no estas feliz por Draco -
- No, entendiste el tipo de misión que le han dado, es peligroso para un adolescente -
- Deberías sentirte orgullosa, Cissy, el señor Oscuro ha sido magnánimo y le ha dado un trabajo especial -
- ¿Especial? Matar a Dumbledore, uno de los magos más grandes del mundo, es llevarlo al matadero, es matarlo sin matarlo. Es horrible -
Narcissa no pudo evitar llorar, desesperada como estaba, y casi ya sin lágrimas, las había gastado durante la noche, aún sollozaba, temía por el futuro de su hijo. Su hermano le sirvió un vaso de limonada y ella también se sirvió y le dio un gran trago.
- El señor tenebroso confía en Draco, y ese es un honor, no deberías llorar, sabes que tu hijo es realmente hábil, a mí me ha sorprendido lo rápido que aprende y estoy feliz por ello.
- No es tu hijo, no lo entiendes, este es un castigo, yo lo sé -
- Noo, no, no entiendes nada Cissy, es un honor -
Narcissa miro con furia a su hermana
- ¡Honor! Mandarlo al matadero no es un honor, es un horror, Yo no quiero ese horror para él, lo quiero sano, quiero verlo terminar el colegio y todas esas cosas, no soportaría verlo muerto o peor pudriéndose en Azkaban.-
Bellatrix miro a su hermana, respiro, se sirvió otro vaso de Limonada. Necesitaba tomarlo con calma antes de responder, no buscaría las palabras esas son tonterías, ni tan poco la torturaría es Cissy la única persona en quien confía, solo que lo diría con calma se lo explicaría, algo que ella no suele hacer, si hubiera sido otro, ya estaría muerto por desafiar al señor tenebroso.
- Draco decidió unirse a los nuestros, cuando uno toma esa decisión, no hay marcha atrás, es cierto que es joven y tiene una misión complicada, pero fue puesto en ella si y solo si porque confían en su valor y en sus habilidades como mago, un honor para alguien tan joven y demuestra que no es solo un arrogante Malfoy sino que tiene sangre Black, puede ser frio y calculador. Un honor, no estará solo, yo le estoy enseñando y habrá siempre gente aconsejándole, Snape está en el colegio, no confio en él pero es algo. No temas. Draco es valiente. -
Narcissa miro aún con lágrimas en sus ojos a su hermana, no podía verla, ya no confiaba en ella, no entendía su dolor, es tan complejo entender su dolor. Cissy aún llorosa miro a su hermana se paró y le dijo.
- Tu no entiendes nada y nunca me ayudaras, pero se quien lo hará -
