Cuando dijeron de ir a tomar una copa para ponerse al día creyó que le esperaba algo más simple, más aun teniendo en cuenta que desde que su primo se casó dejó de recurrir a lugares a sí, o al menos eso pensaba. Habría sido más propio de él abrir una cerveza en su nueva casa, pero por lo visto estaba deseoso de algo más.

Si bien era un día de semana el bar conocido como Milenium estaba prácticamente lleno. El tener pocos días de existencia y las promociones y descuentos terminaron por atraer a varios curiosos deseosos de pasar un buen rato. "No sé tú, pero a mí me recuerda a las viejas épocas". Exclamó después de pedir un whisky seco y doble, Nick lo acompañaría tomando lo mismo.

"¿Fue después de la balacera?", preguntó el menor de los Wilde mientras su primo asentía, las preguntas no se harían esperar. Sin entrar tanto en detalles, Nick explicó como había cierta tensión entre ellos desde que entró a la fuerza, el combate con fuego cruzado donde terminaría baleado fue el punto de inflexión para que ambos terminasen de confesar lo que ya sabían.

—Así que así son las cosas…— dijo Drew por lo bajo mientras daba el último sorbo para después pedir uno más—. Es increíble que ya desde un comienzo haya habido cierta tensión como dices, pero en el amor no hay nada escrito por lo poco que sé. Un zorro y una coneja… el mundo se está volviendo retorcido, pero el amor ya de por sí es algo retorcido.

—¿Estás seguro de tomar una nueva ronda? Tienes que conducir y a estas horas suele haber controles de alcoholemia.

—Estoy seguro de que podrás darme una mano y sacarme de la cárcel antes de que Grace se entere— indicó entre risas—. Además estoy acostumbrado a tomar un par de copas, no me harán mucho efecto.

—La última vez que te oí decir eso…

—No hace falta recordar nada, fue hace mucho, mucho tiempo. Yo era joven y estúpido, además de que Finnick y tú eran una mala influencia.

—No puedes culparnos de nada, fuiste tú quien dio la idea de visitar ese antro asqueroso— exclamó el zorro con algo de nostalgia—. Hace bastante tiempo que no veo al enano ahora que lo mencionas, mi trabajo y sus negocios no son del todo compatibles.— Terminó su bebida pero no pidió otra, sólo se limitó a cruzarse de brazos y a ver el vacío mismo—. Apenas alguna llamada o un cruce de palabras, nada como esto que hacemos ahora.

—Yo suelo venir aquí un par de veces a la semana para despejarme del trabajo, podríamos juntarnos un día de estos a revivir viejas épocas… sin hacer locuras claro está.

—¿Grace no te dice nada por hacer esto?

—Hay días en el trabajo que no son exactamente memorables, ella entiende eso, en Eldertown hacía lo mismo.— Terminó su whisky y no pidió otro, imitó la postura de Nick con la diferencia que dirigió su mirada a él—. Ser médico muchas veces no trae satisfacción, cada uno lidia con sus fantasmas a su modo.

—En la ZPD es igual, hay cosas que es mejor ignorar y no recordarlas. Si prestas atención la mayoría lo hace a través de algún vicio… Lobato y el tabaco, Ben y la comida, Delgato y el alcohol, Judy y su necesidad de seguir trabajando y trabajando en cosas y más cosas… Mantener la mente ocupada con tantas cosas que se van acumulando no es para nada fácil…

—¿Cuál es tu vicio, Nick?

—Hasta hace sólo unas horas ella… ella era mi vicio, era mi modo de olvidar y seguir adelante. Intentaba mantenerla tranquila, no quería que sufriera el peso de sus fallos así como quería que disfrute de sus aciertos. La ZPD no es para cualquiera y ella siempre fue una coneja muy sentimental.

—Estará bien, tienes que mantener la calma si es que quieres que ella esté tranquila también. —Palmeó su espalda un par de veces y se puso de pie—. Vamos, te llevaré a tu casa, se nos hará tarde.

—No sé cómo seguir sin ella Drew, se convirtió tan rápido en mi estrella guía que ni siquiera me di cuenta.

—Hablaré con su familia para que se quede en la ciudad, es la parte que falta de su memoria, les diré que tiene que familiarizarse con el entorno para recordar o algo así. —Nick se puso de pie y ambos fueron hacia la salida—. Si en verdad se convirtió en tu estrella guía no tiene por qué dejar de serlo, si no es con el día a día como pareja que sea de otro modo.

—¿Qué crees que pase si ella no me recuerda? ¿Y si su memoria nunca vuelve?

—Supongo que deberás conquistarla otra vez, ya lo hiciste antes después de todo, no deberías de tener problema.


. . . . . . . . . .

Había hablado con Bogo la noche previa, se suponía que alguien la pasaría a buscar para ir a la ZPD un poco más temprano de lo habitual, el médico le había recomendado quedarse pese a la insistencia de sus padres. "Debe volver a familiarizarse con su ambiente y conocidos", había tantas cosas dando vueltas en su cabeza que ni siquiera sabía por dónde comenzar, pero de momento se limitaría a subirse a la patrulla en la cual la pasaron a buscar.

"Tu compañero está ocupado en un caso, por ahora te quedarás con otra agente para ir de a poco.", dicha agente respondía al nombre de Nancy Rogers, a quien Judy no recordaba pese a haber sido bastante cercana en los últimos meses. Mientras Nick guardaba reposo, la jabalí apellidada Rogers fue su compañera a lo largo de rutinarias actividades poco interesantes. Si bien no hubo nada destacable en su relación, en cierto modo formaron un vínculo entre ellas.

De todos los oficiales y agentes, la coneja comenzó a dudar de si la jabalí había sido la mejor opción. Por un momento creyó que podría hacer preguntas y averiguar de lo acontecido en los meses recientes, pero su compañera no paraba de hablar de sí misma, de sus problemas, de su madre, del tonto del recepcionista… ¿seguiría siendo Benjamin Garraza? En fin… se ahorraría sus preguntas para otro momento, faltaba poco para llegar a la ZPD y seguramente podría descansar un poco de su voz chillona.

Su mera presencia había terminado por alborotar a gran parte de la agencia, no recordaba que cuando llegase de la academia las cosas fueran así. Todos parecían muy amables y le preguntaban por su bienestar, la rodeaban y comenzaban a hacerle preguntas. Una voz en especial resaltó sobre las demás, alguien que pedía calma. "No la atosiguen chicos, tengo que llevármela con Bogo por un par de minutos.", exclamó un singular zorro para después tomarla de la mano. Todos se abrieron y los dejaron ir, desaparecerían después de girar en el pasillo.

Si su memoria no le jugaba una mala pasada, era el mismo zorro que vio en el hospital, aquel al cual sus padres quisieron evitar a toda costa. Hasta donde le habían explicado fue su compañero poco después de que ella resolviera el caso de los aulladores… todavía no creía haber sido capaz de semejante hazaña. Ser una coneja policía era su sueño, pero de ahí a resolver uno de los casos más impactantes en los últimos tiempos...

—¿Cómo amaneciste Zanahorias?— preguntó… Nick, se llamaba Nick, había escuchado su nombre en el hospital—. ¿Qué tal estás con ese corte en tu mejilla?

—Bien, ya no me duele tanto. —Se habían frenado a las afueras de la oficina de Bogo—. ¿Qué no vamos a entrar?— Había cierta cautela en su voz, el vulpino comprendió que para ella no debía de ser una situación para nada cómoda.

—Mentí para sacarte de allí, sé que te estaban mareando tantas preguntas. Tu nariz comenzó a temblar como cuando te pones nerviosa… justo así, como ahora...— Pensó por un momento, la estaba poniendo nerviosa, cambiaría de tema—. Estoy trabajando en algo grande, tú también eras parte de esto, pero hasta que no pasen un par de días de prueba estarás en las tareas cotidianas de la ZPD, no sé qué hará Bogo después.

—Dime por favor que no tendré que ir a parquímetros.— El zorro sonrió y negó con la cabeza, una buena a su favor después de tanto.— Por cierto… ¿Cómo me llamaste? ¿Acaso me dijiste "Zanahorias"?

—Zanahorias, pelusa, ternura, torpe coneja, cola de algodón, tengo varios apodos para ti, Judy. —La coneja no parecía estar de acuerdo con algo.

—Si bien por ahora no le encuentro mucha gracia, no me molestan los apodos a excepción de…

—Ternura… lo sé, fue el más difícil de implementar. "Yo puedo decirle tierno a otro conejo, pero si otros animales lo hacen…"— La coneja no le seguía el juego, a decir verdad la veía bastante incómoda—. Tal vez lo mejor sea llamarte por tu nombre, Judy, dejaré estas cosas para otro momento.

—Está bien, Nick, no me molesta de hecho. El problema es que hablas de mí y es como si lo hicieras de alguien más. Aprecio que me quieras ayudar y seguramente es muy duro para ti pero quiero ir de a poco y cuando tú estás cerca me siento un tanto… confundida.

—Entiendo Judy, no te preocupes por ello, tarde o temprano tendrás la fortuna de recordar todo de este galán. —Por primera vez desde que cruzaron palabras ella sonrió. Se agachó un poco para que sus ojos quedaran a la misma altura, aun si ella no lo recordaba su mirada amatista seguía siendo magnética en cierto modo.— Si necesitas ayuda, aunque sea porque no puedes abrir un frasco como ha pasado más de una vez, sólo llámame. Si buscas en tu teléfono me tienes entre tus favoritos, porque obviamente soy tu zorro favorito. —Se irguió y después de una palmada en su hombro se adentró a la oficina de Bogo para seguir trabajando.

Se le hacía un tipo bastante curioso. Su forma de hablar, sus halagos a sí mismo, la forma en que la miraba… de seguro debían de ser grandes amigos. Se sentía mal por él, todo habría de ser muy duro para el zorro así como para ella. Si lo que escuchó por ahí era cierto fue su compañero durante meses, aunque hacía poco se había reincorporado a la fuerza. ¿El motivo? Para ella al menos, un misterio.

Apenas el vulpino cruzó el umbral de la puerta, Judy se encaminó hasta donde creía que estaba la sala de reuniones. Todo en su mente se tornaba confuso, pero sus instintos le indicaron que el lugar a donde todos los agentes entraban era donde debía ir. Comenzó a aligerar el paso hasta que alguien la llamó por su nombre.

Si bien tenía varias cosas mezcladas en su cabeza, si estaba segura de algo es que ella era la primera coneja policía en la historia de la ZPD. De ser eso cierto no podía explicar a ese individuo que tenía frente a ella, un conejo un par de centímetros más alto que ella, vestido con un ostentoso pero algo gastado traje y unos ojos azules que… ¡Santas zanahorias! No le molestaría perderse en ellos como cuando llegó a Zootopia por primera vez.

El conejo preguntó por qué se dirigía ella a la sala de reuniones, siendo que debían de ir a la oficina de Bogo. Por un momento se confundió, como tantas veces a lo largo del día, pero entonces recordó lo que le dijeron el zorro y la jabalí previamente. Explicó que hasta estar bien se encargaría de tareas más básicas, el conejo que afirmaba se llamaba Jack Savage sólo asentía en silencio mientras esbozaba una leve sonrisa.

Estrechó su mano y siguió su camino mientras ella lo miraba de reojo por sobre su hombro. "Seguramente pronto nos volveremos a cruzar", exclamó Savage sin darse la vuelta. Por ahora Judy sólo seguiría su camino, Garraza la estaba llamando para que entre. Había algo más que cambió por lo visto, ya no era Bogo quien repartía las tareas diarias sino el cheetah. Agradeció no tener parquímetros o informes, patrullaría con Nancy por Tundratown.

En otra sección de la ZPD, más específicamente en la oficina de Bogo, los presentes evaluaban sus próximos pasos. Sin la eventual ayuda de la oficial Hopps, y con poca información de por medio, se limitarían a analizar los acontecimientos del día previo. El búfalo había afirmado que hasta que no atacasen nuevamente no podrían avanzar en su investigación y, dado que el día previo hubo nuevos incidentes, todos deberían ponerse patas a la obra.

Un sujeto que condujo en contramano y recogió a un asaltante con un rehén, un asalto a una gasolinera, un robo dentro de un museo y, lo peor de todo, el secuestro del concejal Richard Low. "No ha sido el primer concejal en desaparecer desde el motín, los medios ya hablan de ataques políticos, no podremos mantener esto en secreto si no encontramos respuestas", la mayoría bajó la vista ante el comentario de Bogo, Clarke por su parte leía un expediente que tenía en mano.

—El ataque al museo no fue efectuado por parte de la banda, fue Harkness. —Sacó un par de imágenes del expediente y mostró ciertos elementos que coincidían en ellas—. Dejó su firma aquí y aquí, aunque hay mucha coincidencia de por medio.

—Harkness y Langley eran aliados, posiblemente estén trabajando juntos. —El lobo negó ante el comentario de Nick y se cruzó de brazos.

—No es su estilo, es sólo un ladrón de guante blanco, no un secuestrador ni asaltante. Langley sí es capaz de llegar lejos, pero Harkness… no lo veo metido en todo esto.

—De todos modos deberíamos ir a por él también, si damos con Harkness de alguna forma podría darnos información de Langley y su gente. —La idea de Savage era lógica pero difícil de llevar a cabo, el ladrón conocido como Harkness llevaba año y medio siendo buscado por el ZBI sin resultado alguno—. Disponemos de recursos, es sólo cuestión de saber organizarnos. La ZIA colaborará con la detención de Harkness y después el ZBI se focalizará en lo que sea que surja alrededor del caso.

—En la ZPD apenas damos abasto. Las rondas de patrullaje, los crímenes menores y cada una de las actividades que hacen estos locos terminan por fragmentarnos. Necesitamos más animales en las calles, Zootopia no ha vivido una ola de crímenes así en décadas.

—Lo sé Wilde, tal vez necesitemos acelerar las cosas en la Academia, hablaré con la gente que esté a cargo para que quienes estén más avanzados preparen su graduación. —La medida de Bogo fue un tanto sorpresiva pero a la vez estaban obligados a ello—. Solicitaría que vengan oficiales desde otras ciudades cercanas, pero desde la alcaldía no nos dejan, no quieren deberle favores a nadie porque Lionheart recibiría un golpe a su orgullo.

—¿Creé que sea una buena idea Bogo? ¿Poner novatos a patrullar con estos criminales sueltos?

—Con todo respeto señorita Steppefurd, pero no creo que el ZBI y la ZIA se ofrezcan a hacer nuestro trabajo. —La zorra bajó la vista, si bien no lo compartía era obvio que la ZIA y el ZBI no colaborarían en tareas de la ZPD—. Ahora… nuestros pasos a seguir. Al menos por hoy se dividirán en dos grupos: Wilde y Clarke, encárguense de buscar información del tal Harkness, si damos con él y en verdad sabe algo harán que lo escupa. Steppefurd y Savage, investiguen la desaparición de Low y si tiene algo que ver con las víctimas que ya desaparecieron.

—¿Y usted jefe? ¿Mucho trabajo en la oficina?— La mirada de Bogo para con su agente le dio un escalofrío tanto al zorro como a los demás—. Tomaré eso como un sí…

—Los medios no paran de joder, joder y joder. Daré una conferencia de prensa junto con el alcalde, revelaremos parte de la verdad y aprovecharé para hablar de Harkness y un par de sospechosos más que tenemos en la lista.


. . . . . . . . . .

Pagó al taxista y bajó con cierta prisa, estaba desayunando en un bar para cuando escuchó la noticia y todo lo tomó un tanto desprevenido. Bien sabía que había una pequeña recompensa por su cabeza, así como sabía que varias agencias querían dar con él, pero los cargos presentados… ¿Qué ayudó en un motín? ¿Qué podría estar detrás del secuestro de políticos? Malditos imbéciles, si apenas era un ladrón.

Buscó sus llaves y comenzó a subir hacia su apartamento, buscaría algunas cosas y se iría de ahí para buscar un escondite más alejado del centro. Ahora que habían dado a conocer su identidad corría peligro, el ZBI nunca había pasado sus fotos por la televisión y su caso había sido poco conocido hasta entonces.

Saludó a uno de los vecinos que pasó, no parecía reconocerlo, se adentró en su departamento y comenzó a preparar su desaparición. Debía buscar un disfraz, además tenía suficiente dinero como para darse unas vacaciones. Algo no estaba bien… Cerró la puerta con llave y fue a buscar su arma en uno de sus cajones, pero no estaba allí.

"¿Buscas esto, Ed?", la voz que venía a sus espaldas… no podía ser cierto. Se giró lentamente y efectivamente era ella, después de tanto buscarla estaba en su apartamento, había llegado por sí misma. Saludó cordialmente e intentó avanzar un par de pasos, pero la mapache lo obligó a mantenerse donde estaba.

—Quiero que te pongas esto, espósate contra la estufa.— Sarah Langley le lanzó unas esposas mientras le seguía apuntando con su arma, el zorro conocido como Harkness poco y nada entendía—. Sé cuánto te gusta jugar con las esposas, Edward.

—¿Por qué haces esto Sarah? ¿No que éramos amigos?

—No te lo tomes como algo personal, son cuestiones de trabajo. —Dejó el arma en la mesa y se acercó a él, con esa sonrisa picarona que tanto la caracterizaba. Sus miradas se enfrentaron, estaban cara a cara, podían sentir la respiración el uno del otro—. Aunque tal vez… le haya puesto un tinte personal en todo esto. —Metió sus manos en sus bolsillos y le quitó su teléfono y un par de ganzúas—. No te librarás de esto tan fácil, Ed. —Volvió sobre sus pasos con gran calma y volvió a tomar el arma—. Me llevaré esto, no creo que te dejen llevarla ahí donde irás a parar.

—Tu supuesta venganza no tiene sentido, no ganas nada con llevarme a la cárcel, no fue mi culpa lo que te pasó.

—Me dejaste atrás maldito traidor, te preocupaste más por salvar tu cola que ayudarme a mí. Si hubieras hecho lo que yo te dije en lugar de "seguir tu instinto", como siempre dices, yo no habría sido atrapada por Clarke.

—Intentaste robar ese estúpido collar, cúlpate por tu avaricia, no a mí Sarah.

—De todos modos ya no importa Yo estoy libre y tú… pues… no sé si corras la misma suerte que yo, tal vez quedes en una prisión de máxima seguridad por atentar contra los políticos de Zootopia. —Se acercó a una de las ventanas, evidentemente por ahí había entrado—. Diría que fue un gusto Ed, pero no lo fue del todo, buena suerte en prisión.

—¡Espera! ¿¡Por qué estás con Arcagma!? ¡Dime eso al menos! ¡Tú no eras así!— Sus gritos de nada sirvieron, la mapache lo dejó completamente solo, debía buscar el modo de irse de ahí antes de que… ¡Maldición! Ya podía escuchar pasos en el pasillo, voces también, seguramente irían a por él.

Golpearon la puerta un par de veces y dejaron que unos segundos pasaran para después volver a golpear. Siempre guardaba una ganzúa en un bolsillo interno de su pantalón, se sorprendió de que Sarah no lo requisara por completo. Tal vez sabía que llegarían rápido a por él, o tal vez, sólo tal vez, le estaba dando una oportunidad. No se detuvo a pensar en nada, sólo tomó la ganzúa y comenzó a forzar la cerradura de las esposas. Podría jurar que abrirían la puerta en cualquier momento y, en ese entonces, estaría perdido.


. . . . . . . . . .

Si bien no estaría con Judy como compañera, Leonard Clarke no era un mal tipo con el cual pasar el rato. Savage era un cretino y no creía poder cambiar su visión de él, mientras que su compañera Skye posiblemente se tornase un poco molesta si estaban los dos solos. No pudo evitar sonreír al recordar cuando Judy se puso celosa por ella.

Se encaminaron zorro y lobo al lugar donde el vulpino conocido como Harkness efectuó su robo. Al revisar la escena el agente Clarke determinó que el ladrón efectivamente era quien estuvo detrás de ello, su rastro estaba por todas partes. "Movilicé a un par de conocidos, si aparece en las calles lo sabremos", sería inútil, definitivamente, pero aun así Clarke agradeció la ayuda de su compañero. Se encaminaron nuevamente a su vehículo, seguir ahí sería una pérdida de tiempo.

—Si el tipo ha estado escapando del ZBI los últimos meses no creo que lo vayamos a encontrar de un momento para otro.

—Lo sé Wilde, pero órdenes son órdenes. —Un tipo apegado al manual y que no se desviaba de los deseos de sus superiores, al menos hasta donde pudo deducir Nick—. Se me hace extraño que esté con esta gente, es todo, necesito hallar respuestas de un modo u otro.

—No quiero cuestionarte a ti o a tu gente, pero mantener oculto que un ladrón de este tipo anda suelto no es para nada inteligente Leonard. —El lobo sólo se concentraba en los papeles para analizar sus siguientes pasos, Nick encendió el vehículo y puso primera—. No recuerdo haber visto un trabajo tan limpio, generalmente estos casos no nos corresponden a nosotros. De sólo pensar que alguien así trabaja con el tal Arcagma…

—No trabaja para él, Nick, sería ilógico— exclamó de forma tajante el lobo, lo cual causó cierta curiosidad en él, hasta ahora su trato había sido muy amable.

—Si no me dices todo lo que sabes será difícil avanzar. —Clarke suspiró con evidente molestia, su compañero tenía razón.

—Harnkess es un ladrón muy talentoso, de los mejores que he visto en mucho tiempo, su estilo es casi único. Entra y se va casi sin dejar rastro, sólo escuché de algo así una vez.

—¿Sarah Langley?

—No exactamente, es un ladrón pero no uno de guante blanco. —Buscó en su portafolio, sacó un expediente y de él la única hoja que contenía—. El tipo que aniquiló a las familias Giesler y Dalton…

—¿El archimago de plata?— Estacionó en el primer lugar que encontró, leyó el expediente pero no había nada que no supiese.— Aun después de tanto tiempo no tienen más que sólo una hoja, es increíble…

—Como bien sabes el loco este de plata hackeó las cuentas de los principales grupos mafiosos y redistribuyó el dinero para dárselo a muchas de las familias de la ciudad. Sin dinero Big los derrotó fácilmente, fue cuestión de tiempo para que la rata esa se hiciera con todo el negocio. —La rata esa, como dijo Clarke, era uno de sus principales colaboradores en casos complicados como ese, sería mejor guardarse ese secreto de momento—. Ha habido otros que intentaron ser héroes como el archimago, pero nunca nadie llegó muy lejos.

—¿Qué tienen de similar Harkness y el archimago?

—El archimago escapó por presión de la gente, no pudimos seguir investigando porque toda Zootopia se rehusó a que fueran a por él. Fue eso y el hecho de que no volvió a atacar, al menos no a gran escala hasta donde sabemos, no teníamos rastro que seguir.

—Le dio a Zootopia lo que todos querían.

—Harkness es parecido, roba elementos de gran valor o cuentas muy abultadas, se queda con una parte y reparte el resto a la beneficencia.

—De sacar esta información al público no podrán apresarlo el día que lo encuentren, todos los animales de Zootopia querrán que lo dejen ir.

—Eso es mi astuto amigo, he ahí por lo cual esto no era más que un secreto a voces. —Guardó sus cosas y enfocó la vista en el camino—. Será mejor que sigamos, habría que hablar con los testigos de otras escenas para no quedarnos con nada.

Dio marcha al vehículo nuevamente, irían a la gasolinera que había sido asaltada. No condujo más que un par de calles que volvió a frenar nuevamente, su teléfono vibraba y por lo visto era un número desconocido. Rezaba porque no fuera un nuevo encargo, esta vez no podría deshacerse de su compañero e irse sin más.

Bajó del auto mientras su teléfono todavía sonaba, atendería una vez que estuviese a unos metros de la ubicación de su compañero. "Tenemos a Harkness, apartamento 2E, de los que están en la calle Ferdinand", la voz correspondía a Tora el tigre, podía ser una trampa, pero decidió que lo comentaría con su compañero y ambos analizarían la situación.

En cuanto le dijo a Clarke que recibió una llamada anónima donde le detallaban la ubicación de Harkness su orden no se hizo esperar. "Vayamos a por él", siguiendo su pedido Nick condujo a alta velocidad mientras las sirenas sonaban. Pidieron un par de refuerzos por si la cosa se tornaba un tanto complicada, ya sabían lo que Bogo pensaba en cuanto a encarar una situación siendo pocos hombres.

Subieron las escaleras hasta el segundo piso y se toparon con uno de los vecinos del lugar. Al preguntarle si conocía a quien vivía en el 2E, dicho vecino contestó que era un zorro llamado Edward. La pista parecía ser correcta, apresuraron el paso y llegaron al lugar en cuestión. "Al diablo con los refuerzos, están tardando demasiado", por lo visto la visión que tenía Nick del agente Clarke había sido un tanto difusa, no siempre se apagaba al manual como aparentaba antes.

Golpearon la puerta un par de veces para ver si percibían movimiento desde el interior, volvieron a hacerlo y ante la negativa Clarke derribó la puerta mientras Nick empuñaba su pistola. No llegaron a decir nada, el vulpino al cual identificaron como Harnkess se libró de unas esposas y saltó por la ventana.

Ambos maldijeron y se acercaron al lugar por el cual efectuó su huida, el zorro se había ido corriendo. Los refuerzos estaban a la vuelta de la esquina, no llegaría muy lejos, o eso al menos pensaron. Apenas bajaron para toparse con los suyos se les comunicó que el zorro desapareció al girar en un callejón. Un par de gritos de Clarke y todos los oficiales se pusieron a rastrillar la zona, era increíble que se les haya escapado estando tan cerca.

Volverían un rato más tarde a la ZPD para comunicar a Bogo de lo ocurrido, el búfalo no estaría muy contento pero aun así tampoco estaba enojado con ellos, sólo estaba hastiado de la incertidumbre y de la situación en sí. Explicaron que todo surgió desde una llamada anónima que recibió Wilde, así como la intrépida huida de Harkness.

—Al menos podemos descartar que esté con Arcagma, al tipo lo esposaron y lo dejaron a su merced.— La conclusión de Bogo los tranquilizaba un poco, al menos sabían que Arcagma contaba con otros enemigos aparte de ellos—. No entiendo por qué quiso deshacerse de él, pero debemos hallarlo antes que él lo haga.

—Debe ser por la revolución mediática, los medios enloquecerían y se dificultaría más nuestro trabajo. —Las palabras de Clarke tenían más que sentido—. Además de que esto tiene un aire vengativo, pudo haberlo hecho Langley para saldar cuentas con él.

—¿Nuestros amigos de la ZIA encontraron algo?

—No, Wilde, al menos no se me notificó de nada, seguimos sin avanzar. —Las palabras de Bogo no eran necesariamente esperanzadoras, pero tenía razón, llevaban algunos días y no tenían prácticamente nada.

—Al menos ya conocemos su modus operandi, varios hechos en simultáneo y muy separados unos de otros para dividirnos. Eso y que Harkness no es necesariamente su aliado.

—Nick tiene razón, no estamos del todo con las patas vacías. Es obvio que están juntando fondos para algo, no creo que sea del todo una distracción. El ataque a la farmacia y a la escuela, con el robo del camión de bomberos, me confunde bastante, pero con los políticos secuestrados deja en claro que hay objetivos puntuales que van a priorizar.

La puerta de la oficina se abrió y el par de agentes de la ZIA entró con una leve sonrisa. Por lo que pudieron investigar, tanto Low como los concejales que desaparecieron después del motín estaban llevando a cabo proyectos para utilizar tecnologías renovables, pese a varias negativas desde el partido de Lionheart y de un par de empresas conocidas.

Por un lado estaba Joel Hamilton, líder de un proyecto que ahora Low dirigía, según algunos rumores de la alcaldía picaba en punta para enfrentar a Lionheart en las elecciones próximas. Por otra parte estaba su mano derecha, Stephen Lander. Ambos estuvieron presentes durante el motín y desaparecieron días después, Lander a los tres días y Hamilton a los siete.

No hubo pedidos de rescate ni tampoco habían aparecido los cuerpos, por lo que no descartarían ninguna teoría. Ahora que su investigación ya tomaba un nuevo rumbo, trabajarían sobre el nombre de los desaparecidos e investigarían sobre sus proyectos más a fondo, buscando en el trabajo realizado por otros agentes a cargo de su desaparición. A su vez volverían a trabajar sobre lo que tenían respecto al motín, el turno de la tarde sería bastante intenso.


. . . . . . . . . .

Terminó de ultimar detalles respecto al informe de Harkness y al abandonar la habitación se cruzó con Bogo, quien lo esperaba en el pasillo. "Recién termino de leer el informe de cuando los atacaron a Hopps y a ti, debería dejar otras notas en tu expediente Wilde.", sabía que tarde o temprano el búfalo encararía el tema, pero no esperaba que fuera con tanta calma.

Su jefe sacó el archivo que el vulpino había redactado y comenzó a leerlo en voz alta. "De modo tal que al ver a la sospechosa Sarah Langley, comencé mi persecución pese a la insistencia de mi compañera para esperar refuerzos", Nick sólo asentía al escuchar lo que escribió durante la mañana, sabía que Bogo no se tragaba su mentira pero nada podía hacer en su contra. Había salvado a Judy de un gran problema a sabiendas de que Bogo no podía castigarlo, si lo perdía a él también la investigación contra Arcagma se retrasaría mucho más. Seguramente se la cobrase más adelante, pero por ahora estaba a salvo.

Vio a Judy despedirse de Garraza, por lo que se acercó para preguntarle si quería que la llevase hasta su apartamento. Amablemente la coneja rechazó la oferta puesto que su compañera Nancy había dicho que ya la llevaría, si bien tuvo una mala primera impresión la jabalí terminó siendo buena compañía. "No te preocupes, si quieres podemos vernos mañana sábado.", nuevamente Judy rechazó su oferta, tenía planes para ir con alguien más.

—A decir verdad me sorprendes Judy, no creía que te desenvolvieras con tanta confianza después de lo que pasó.

—Sí, yo también creí que me costaría un poco encajar, pero todos son muy amables conmigo aquí. —El zorro correspondió su comentario con una sonrisa.

—¿Puedo preguntar con quién pasarás el sábado en lugar de tu zorro preferido?

—Es que me lo crucé hoy en los pasillos y hace un rato también y quedamos…

—Y estás hablando de…

—De Jack Savage —exclamó con mucho entusiasmo mientras Nick bajó sus orejas y se contenía para no gritar. ¿Era una broma? De todos los presentes pasaría el fin de semana con el único tipo en todo el edificio que le caía mal… además de ser el único conejo. De todos modos no podía ser tan grave, de seguro Savage intentaba ser amable con ella—. Al principio me rehusé porque lo vi y fue como… ¡Santas galletas con queso! Aparentaba estar a otro nivel, pero nos pusimos hablar y parece ser bastante amable y simpático.

—Claro… Jack es muy amable y simpático…— dijo con cierto sarcasmo, la situación era peor de lo que pensaba—. ¿Irán sólo ustedes dos?

—Por supuesto que sí zorro tonto, es una cita, iremos a un centro comercial, tal vez al cine también. —Lo golpeó en el brazo como solía hacer antes del accidente, al menos algunas cosas no cambiaban—. Igual quiero ponerme al día contigo, fuiste el primero en estar ahí junto con mis padres y me siento mal por no pasar suficiente tiempo juntos.

—Los viernes por la noche solíamos ver películas juntos…— la coneja tenía cierta sonrisa culpable—. ¿Ya tienes planes, verdad?

—Una amiga llamada Fru Fru irá a mi apartamento para ponernos al día. —La musaraña no sabía de su relación, pero posiblemente sirviera para recordarle a Judy lo bien que se llevaba con él—. En serio lo lamento Nick…

—Si no has planificado nada para el domingo podríamos hacer algo juntos. Sin presiones Zanahorias, sólo si puedes, buscaremos otra fecha de no ser posible.

—El domingo me parece bien, tal vez quieras venir a mi apartamento, prepararé algo para comer.

—Me encanta la idea. —Al menos la tendría sólo para él durante el domingo de no haber inconvenientes. Una voz se oía a la lejanía, Nancy llamaba a Judy para que se apurara—. Nos vemos el domingo Zanahorias, envíale saludos a Fru Fru de mi parte. —Después de darle un beso en la mejilla la coneja salió corriendo enérgicamente al grito de "ya voy". Le fue imposible no llevarse la mano al lugar donde la coneja lo besó previamente, se ruborizó de la punta de sus orejas hasta el último pelo de su cola.

Mientras se encaminaba a su auto recibió un mensaje de su primo. Lo que había dicho la noche previa por lo visto quedó botando en su cabeza: había llamado a Finnick para juntarse a comer en su casa. No sabía si el enano había aceptado o no, pero no perdía nada con volver a juntarse con él. Seguramente las asperezas habrían quedado en el olvido después de su último cruce…

Iría primero a su casa para cambiar su ropa y compraría un par de cervezas en el camino. Su conversación con Judy lo dejó muy nervioso… Esa cita con Savage no era algo que hubiese previsto jamás, no sabía del todo cómo debía proceder. Si le marcaba el terreno al conejo daría a entender que mantiene una relación con Judy y estaría en problemas al revelar su amorío. Si dejaba que la cita se lleve a cabo Judy se enojaría mucho al recuperar su memoria, y aunque no la recuperase podría comenzar a perderla. Maldición…

La furgoneta de Finnick estaba estacionada frente a la casa de su primo, ubicada en la calle Flock, en el centro de la ciudad. En el momento en que Nick abandonó su auto y puso la alarma, el fénec hizo lo propio con su vehículo. Ambos cruzaron miradas, Nick se acercó para estrechar su mano y saludarlo, aunque entendió que su amigo seguía en su postura distante. Apenas un estrechón de manos de no más de un segundo y lo saludó llamándolo por su apellido de forma fría e indiferente, sin siquiera mirarlo.

Nick tocó el timbre puesto que a Finnick se le dificultaba por cuestiones de altura. Después de un par de intentos un Drew bastante agitado abrió la puerta y los invitó a pasar, el olor a quemado invadió sus narices y comprendieron por qué el anfitrión estaba bastante molesto.

—Conozco un lugar donde podemos pedir comida, no es demasiado caro —propuso el fénec mientras el menor de los Wilde sacaba del horno una bandeja con pescado quemado.

—Tal vez podamos comer algo de esto, no hace falta gastar en más comida —dijo Drew después de darle un bocado—. Está bastante crocante de hecho.

—En lo que no hace falta gastar es en medicamentos, tacaño, me enfermaré si como eso —exclamó el zorro más pequeño mientras sacaba su teléfono. Drew maldijo por lo bajo mientras Nick guardaba las botellas de cerveza en el refrigerador—. ¿Pizza les parece bien?

—Por mí está bien —indicó Nick, su primo asentiría mientras tiraba a la basura la comida quemada—. ¿Qué te pasó esta vez, Drew?

—Me entretuve instalando las cámaras de seguridad. —Le hizo una seña para que lo acompañase hacia el comedor, allí se encontraba su computadora—. De haber intrusos, nadie podrá hacer nada sin quedar registrado por estas bellezas. —Haciendo clic podía revisar cada una de las habitaciones, la calidad de la imagen era muy buena.

—¡Hey, Drew!— El fénec llamó su atención desde la cocina, todos se encaminarían al comedor hasta que llegase la comida—. Necesito wifi para hablar con un par de conocidas.

—La red es Machoalfa y la contraseña es venconpapi123, todo en minúscula —indicó el vulpino mientras se llevaba el primer vaso de cerveza al hocico. Los otros dos zorros lo veían de forma muy extraña.

—Sigues siendo un maldito pervertido…

—Es la red del vecino, todavía no cuento con wifi propio —respondió en su defensa ante el comentario de Finnick.

—¿Cómo conseguiste la contraseña?— preguntó Nick en lo que era una pregunta con trampa, su primo no le daría el gusto de responder—. Seguramente le hiciste una visita a tu macho alfa. —Pese a que Finnick se contuvo un poco al principio, ambos comenzaron a reír a carcajadas mientras Drew bebía de su vaso lentamente, esperando a que se les pasara el momento de idiotez, algunas cosas no cambiaban.

—¿Ya pararon? ¿Bien?— Sacó su teléfono para mostrarles algo—. Usa una red WPS, sólo tengo que ejecutar un par de aplicaciones y rootear para tener la contraseña, es pan comido.

—La próxima puedes invitar a tu papi a comer también, de seguro se lleva bien con Grace. —El fénec terminó por pasarse de la raya y el dueño de la casa no se la dejaría pasar tan fácil.

—Por comentarios como ese Finnick, no me arrepiento haberte dejado atrapado en ese inodoro de elefantes.

—Te extrañé, zopenco— dijo el fénec abriendo sus brazos.

—Y yo a ti, enano cretino. —Abrazó a su molesto amigo después de tanto tiempo, había pasado mucho tiempo de la última vez que se juntaron.

—Claro… dejemos a Nick fuera de todo como siempre…— Finnick apartó la vista y por primera vez en un buen rato borró su sonrisa.— ¿Qué, no hay insultos o abrazos para mí?— Un silencio incómodo invadió el ambiente, a lo que el fénec volvió a la carga.

—¿Drew, tú qué piensas de tu primo? ¿Maldito traidor te parece un buen insulto?

—Finn…— Drew puso su mano sobre su hombro para intentar calmarlo y le dirigió una mirada a Nick, tal vez una cena para recordar viejas épocas no fue la mejor de las ideas—. ¿Quieren aprovechar y decirse algo?

—No hay nada para decir.

—Hay mucho para decir, Finnick. —Nick se puso de pie y se acercó a ellos—. Llevas evitándome desde hace semanas, meses de hecho. Si tienes algo escúpelo ahora, estamos frente a frente y con Drew como testigo. —El fénec se paró sobre la silla para intentar quedar a la misma altura que Nick.

—¿Sabes lo que me pasa? El idiota que tenía como amigo y compañero me abandonó para ser eso que siempre detestamos y para correr detrás del trasero de una coneja.

—No te atrevas a hablar así de ella, tú sabes lo que siento por Judy.

—Sí, sé muy bien lo que tú sientes. ¿Sabes lo que yo siento? ¿Te interesa saber? ¿Alguna vez te importó?

—Por supuesto que siempre me importó, pero si tú me evitas nunca podré saber nada de ti.

—¡Te uniste a la policía Nick! ¡Me dejaste a mi merced para ser un maldito uniformado! ¡Un jodido policía!

—¡Decidí cambiar de vida Finnick! ¡Me cansé de que me vieran como un estafador! ¿¡Qué no puedo intentar tomar un nuevo rumbo en mi vida!? ¿¡Acaso está mal querer ser un mejor animal!?

—¿Acaso está bien abandonar a tus amigos?

—¡Yo no te abandoné! ¡Te ofrecí una mano para que salieras adelante y te negaste!

—Me ofreciste dinero, un maldito puñado de billetes para que invirtiera. ¿Te parece que necesitaba, que quería eso? ¡Te quería a ti y me diste la espalda! —Ambos desistieron, el segundo gran silencio se hizo en la discusión y ambos tomaron asiento—. A veces sólo extraño los buenos tiempos. Cuando jugábamos bromas, cuando engañábamos a uno que otro imbécil.

—¿Y te piensas que yo no?— Finnick esquivó su mirada y se cruzó de brazos ante la retórica de Nick—. Pero encontré el amor, hermano, no puedo cerrarle la puerta a eso. Judy me hace feliz y yo debo hacerla feliz a ella, no puedo ser un estafador, un embustero, si en serio quiero que esté orgullosa de mí.

—No tenías que ser un policía tampoco.

—Tal vez no, pero es lo que soy ahora y no puedo renunciar, yo sólo vi una oportunidad y decidí aprovecharla. No puedes odiarme por querer algo más.

—Cuando te internaron en esa maldita clínica, cuando me llamaron desde urgencias yo pensé que morías, pensé que todo lo bueno que habíamos forjado entre nosotros desaparecería para siempre.

—Pero aquí estoy, vivito y coleando, para lo que sea que necesites de mí.

—¿Lo estás? ¿En serio lo estás?

—Por supuesto Finn, siempre estaré disponible para un hermano. —Su teléfono comenzó a vibrar, era nuevamente un número desconocido, sólo podía esperar lo peor—. Disculpen, yo tengo que…

—Sólo atiende, Nick. —Nuevamente hablaba Drew después de ser un mero espectador en su hogar.

El zorro se puso de pie y atendió de camino a la cocina, nuevamente quien le hablaba era Tora. "Te pasaré una dirección, te veo allí en una hora", estaba un tanto lejos, pero si salía en ese preciso momento llegaría bien. Volvió al comedor donde lo estaban esperando, Finnick y Drew se ponían al día pero al verlo se quedaron en silencio.

Se disculpó por tener que irse antes de la cena, pero afirmaba tener asuntos urgentes. Drew lo acompañó hasta la salida mientras el fénec se quedaba mirando el suelo en una mezcla de decepción y enojo. "Finn, mañana te necesitaré para una treta, si es que me puedes hacer el favor", las palabras de Nick parecieron no llegar a su amigo, quien seguía con su misma postura. El zorro se limitó a pasar del umbral de la puerta, pero en ese entonces se oyó su voz: "Sólo dime después dónde y cuándo", se dirigirían una última sonrisa cómplice antes de que Nick se fuera de la casa de su primo.

—Hey Drew…— el fénec lo llamó apenas lo vio entrar, después de despedir a Nick.

—¿Qué pasa, enano?— su tono de voz le llamó la atención.

—Prometiste que no lo volverías a hacer.

—¿Qué cosa?

—Tú me entiendes bien. —Se sentó frente a él mientras llenaba su vaso de cerveza.

—Sólo le saqué la contraseña del wifi a mi vecino, es algo que cualquiera con un teléfono podría hacer.

—Casi pierdo a Nick, no quiero que pase lo mismo contigo, no más hackeos, hermano.

—No voy a prometerte eso, sólo son atajos que puedo tomar sin hacer daño a nadie.

—Sólo dedícate a tu familia, a tus pacientes, a tu empleo en general, tú eres el que mejor suerte tuvo de los tres y no quiero que lo desperdicies.

—Son cosas simples, ya no hay bancos ni mafias de por medio.

—Más te vale, tu faceta como el archimago de plata debe de seguir tan muerta como sea posible.


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Nota de autor: bueno Dan, aquí está como te prometí, conste que esto iba a llegar más tarde. Antes de continuar con la nota, les comento que este 20/3 comienzo a cursar, así que el tiempo de actualización pasará a ser de dos semanas aproximadamente. Tal vez pueda traer antes algún capítulo porque las cosas vienen ligeras y me da un ataque de inspiración, pero tratándose de mí créanme que es bastante improbable.

Como pueden ver, el increíble e irresistible Jack Savage contará con la agente Hopps para el sábado, no sé si ustedes sabían pero a los conejos le gusta la multiplicación, tal vez pongan algo en práctica. Nick no parece estar contento con ello, tal vez se ponga manos a la obra, tal vez se una a la fiesta, ¿quién sabe? De un modo u otro también tendrá que lidiar para la gente de Arcagma, antes de tener un domingo a solas con Judy deberá ver si sale con vida mientras tiene entre ceja y ceja a Savage. El pobre zorro tendrá un fin de semana agitado.

Para los que estuvieron en Dystopia verán que hay un par de cosas que verán que coinciden con la historia. El archimago de plata esta vez se salió con la suya, aunque por lo que dijo Clarke parece haberse retirado después de su gran golpe. En cuanto a ladrones, Harkness logra zafarse por poco de sus perseguidores, teniendo a las diferentes agencias y a Arcagma detrás de él, el pobre la tiene jodida. Quizás pronto volvamos a saber de él, tal vez se vaya de la ciudad de forma definitiva, o simplemente se quede escondido en algún que otro lado hasta que las cosas se calmen.

Me despido por ahora, espero que el capítulo haya sido de su agrado. Espero sus críticas y comentarios como siempre, si les gustó háganmelo saber, y si no les gustó también, cualquier cosa que sirva para mejorar siempre es bienvenida. Nos estaremos leyendo, hasta pronto ;)