Se quedó sentado en el sofá viendo la televisión, su primo le prepararía el almuerzo pese a que por su parte insistió en pedir comida. De seguro buscaba mantener la mente ocupada. Había logrado dormir bastante gracias a la droga que le dieron para soportar la herida que le quedó después del ataque a la ZPD y el encontronazo con Drew. Su primo, al contrario, estaba hecho un manojo de nervios, se hallaba completamente desalineado y con ojeras muy pronunciadas. Sabiendo lo terco que era, no le dijo demasiadas veces que volviera a su casa e intentara descansar.

El ataque a la ZIA había sido un completo éxito, una única baja contra treinta y dos guardias que dejaron la vida allí. Sumado a eso, se decidió hacer público el motivo por el cual fue atacado el complejo, la población en general estaba confusa y nadie, políticos ni de las agencias, sabía qué responder.

En los días previos se habló mucho de diferentes casos que parecían estar vinculados, Bogo y Lionheart salieron a dar la cara para explicar que se estaban tomando cartas en el asunto, pero ahora además de ellos los jefes de la ZIA y ZBI tuvieron que hacer lo propio. Las diferentes teorías terminaban por perjudicar a todos, de a poco el miedo iba creciendo, la única forma de aclarar todo era diciendo la verdad, o al menos parte de la misma.

Dentro de los varios factores a analizar, los medios solían repetir los mismos tópicos. Por un lado estaba el ladrón Harkness, quien seguía siendo perseguido pero no con la misma intensidad de los días previos, muchos confirmaban que nada tenía que ver con el asunto, pero vendía y se hablaba de él de todos modos.

Por otra parte estaba el motín, junto a los concejales desaparecidos. Hamilton y Lander primero, Low después. Los tres pertenecían al partido contrario de Lionheart, quien estaba en el centro del huracán. Sus medidas para mantener la seguridad de la ciudad no daban resultado, estando la mancha del caso de los aulladores nuevamente el león comenzaba a ser cuestionado.

El último punto a analizar era el tal Arcagma, nada sabían de él o ella. Posiblemente fuera uno de los animales que escaparon durante el motín, posiblemente fuera quien hizo que el sistema de seguridad falle. Por lo que pudo ver usaba emisores, Herbert y Tora parecían ser los principales intermediarios, al menos hasta donde Nick sabía. A su vez había un bando propio, Arcagma no tenía control total sobre sus hombres, que se mataban entre sí. ¿Duelo de egos tal vez? Tora hasta el momento lo había ayudado, pero no conocía sus motivos del todo, era una figura bastante misteriosa, al igual que Langley. No sabía que pintaba Skye en todo eso tampoco, pero en parte comprendió como llegaron ciertas filtraciones a la ZIA. Él por su parte estaba allí porque lo amenazaban con su familia, con sus amigos y con Judy, pero ellos…

Un llamado de Drew lo hizo salir de sus pensamientos. Estaba cambiando canal por canal, hasta que frenó en una película de terror, cuando su cabeza comenzó a analizar todo punto por punto. No tenía conclusión alguna, sólo diversos factores a analizar. Suspiró y después de tomar aire se puso de pie para ir a la mesa.

Su primo había preparado fideos con salsa, seguramente la misma receta que le enseñó su padre, era de las pocas cosas que podía cocinar sin que se queme o arruine nada. No lo había esperado para comer, ya había terminado un tercio de su plato para cuando Nick se sentó. Daba bocados rápidos, tragaba con fuerza, varias gotas de salsa caían fuera del plato para ensuciar el azulado mantel.

—Al menos hasta donde yo recordaba, no solías ser tan ansioso para comer. — Le lanzó un fugaz vistazo pero después volvió a dirigir su mirada al plato, ahora comía más lento y pausado—. Eso es… Siempre fuiste de comer al mismo ritmo de Flash, tal vez un poco más lento — exclamó con una sonrisa boba, la cual Drew no respondió —. Ya una vez conviviste con ser el Archimago, no será diferente ahora.

—Antes no estaban estos tipos en medio, trabajar en las sombras era muy diferente. — Dejó los cubiertos en el plato y bajó los brazos, observaría fijamente a su primo ahora—. Me cuesta creer que sabiendo tanto me dejen en paz, más ahora que Scott y Grace vendrán a la ciudad.

—Estarán bien, hablaré con Skye o Tora de ser necesario, los protegerán a los tres—. Una duda se hizo presente en su cabeza—. Por cierto, nunca me dijiste como supiste quien era ella, yo no te mencioné nada del caso.

—Sí, lamento haber dicho que hablaste de algo que no podías— dijo mientras se llevaba su vaso a la boca para dar breves sorbos—. Cuando Savage me dijo que yo nunca podría pagar la camisa que manché me dio algo de curiosidad, así que entré en su cuenta bancaria.

—Creí que no seguías en activo.

—No lo estoy de hecho, soy prácticamente inútil ahora mismo. Desde el gran golpe nunca vi cómo avanzar, mis estudios y después mi trabajo no me dieron tiempo. Sólo entro y veo una que otra cosa, pero no sé hacer más que eso sin encender ninguna alarma.

—Me hablabas de la cuenta de Savage.

—Sí, el tipo tiene un muy buen salario, ya quisiera poder ser un agente de inteligencia.

—¿Es agente de inteligencia? Lo veía más como un simple subordinado de algún jefe de bloque.

—No hayo otro modo de explicar su salario, o es agente de inteligencia, con demasiados beneficios por cierto, o uno de campo. Al menos eso creo yo, una cosa es una coneja policía, pero de ahí a un conejo que haga tareas de campo para la ZIA… No lo sé, lo veo difícil.

—Y tú sabes cuánto cobran los agentes de la ZIA porque…

—Lo busqué en zoogle, hubo una filtración hace algunos meses. — Por primera vez desde que se sentaron a comer esbozó una pequeña sonrisa —. Savage no sólo gana bastante, parte de su salario va a otra cuenta: la de Skye.

—¿En serio le da parte de su paga?

—Skye no cobra su salario como tal desde hace dos meses, apenas le dan algo pero no alcanza para cubrir sus necesidades, no es que ahorre mucho tampoco. Digamos que alquila en un lugar un tanto caro, le gusta comer en lugares caros, usa ropa cara, su estilo de vida es caro en sí.

—El tiempo coincide con el motín. Recuerdo que cuando Judy mencionó el motín Skye se molestó, creo que estaba presente cuando instalaron los nuevos sistemas de seguridad.

—Han de haberla degradado, de seguro pagó los platos rotos para eximir a quienes estaban a cargo. No me sorprendería que trabaje con el tal Arcagma por venganza.

—Aun así, de haber sido degradada, veo un tanto extraño que la hayan puesto en un caso tan importante.

—¿Habrá presionado Savage para protegerla? ¿Alguien de Arcagma tal vez?

—A estas alturas ya no sé qué pensar.

—No has tocado tu plato, no me verás cocinando decentemente en mucho tiempo, yo que tú aprovecho.

—Gracias Drew, pero no tengo mucha hambre, tal vez lo recaliente después, no lo sé.

—Al menos no soy el único disperso.

—No puedo dejar de pensar en todo, pasan los días y aun no hay nada que nos ayude. — Se distrajo viendo su teléfono, no podía creer la cantidad de llamadas perdidas que había de Judy, junto a un par de Bogo. Puede que sólo haya sido por trabajo, pero pensar que la coneja se seguía preocupando por él lo reconfortaba —. ¿Crees que pueda juntarme hoy con Judy? Habíamos hablado para hacer algo, pero todo esto terminó por arruinar mis planes.

—Tengo que medicarte y eso te dejará un poco más bobo de lo que eres de por sí, pero si es algo sencillo no creo que haya problema.

—Tal vez una película esté bien, y pedir una buena pizza en lo de Louis ¿Podrías ayudarme con eso? Los delivery son bastante caros.

—Claro, te alquilaré una película, iré a buscar tu comida, también puedo traer una botella de champagne y un soufflé de chocolate para el postre. ¿Algo más princeso?

—Si lo pones así, necesitaré un mayordomo y sé que lo harás bien. Finn me dijo que Grace te tiene entrenado. Aun después de tanto tiempo sigue siendo obvio quien lleva los pantalones en casa.

—¿Disculpa? ¿Acaso habló el señor "entré a la policía porque Judy me lo pidió"?

—Tú sabes que no es así la cosa.

—Sí, claro, si tú lo dices habré de creerte. Entonces, ¿te parece si te traigo las cosas cerca de las ocho?

—Sólo si tu mujer te deja.

—Creo que te iré medicando…


. . . . . . . . . .

Despertó abruptamente al escuchar su celular, estaba con su cabeza apoyada sobre sus antebrazos, y estos sobre montones de informes y papeles. Se limpió un pequeño hilo de saliva y pestañeó de forma forzosa un par de veces para intentar despabilarse. Todavía con la visión un poco borrosa abrió el mensaje mientras se estiraba un poco, ni siquiera prestó atención a quien era.

La sorpresa fue grata en cierto modo, Nick la invitaba a ver una película por la noche mientras comían pizza. Dudaba entre aceptar o no, dado que él debía descansar por la enfermedad de la cual habló su primo, además de que ella quería seguir colaborando en el caso. Ahora que la ZPD estaba bajo la lupa, el caso pasó a ser obligación de todos.

La muerte del par de reclutas durante el ataque hizo que todo el mundo se pusiera manos a la obra de algún modo. Bogo formó un par de escuadrones con los oficiales más veteranos, por lo que todos los demás deberían suplir sus actividades normales. Si bien esto demandaba que todos tuviesen que trabajar más horas, fue decisión unánime el que todo se desarrollase de ese modo.

Respondería el mensaje del zorro después, primero se aseguraría de que no la necesitarían allí por la noche. Ya de por sí llegó a altas horas de la madrugada y todavía estaba ahí, en una de esas posibilidades la liberaban y podía ponerse al día con Nick. Algunas de las cosas que Nancy le contó respecto a la relación que mantenía con el vulpino le hacían sentirse mal por todo lo que había pasado. Si bien antes iban juntos todos los días al trabajo, desayunaban y cenaban juntos, patrullaban juntos y salían juntos, ahora llevaba varios días dejándolo plantado. De no ser porque la jabalí aclarase que eran mejores amigos con Nick pensaría que había algo más, era mucho el tiempo que pasaban uno a la par del otro.

Se tomó unos minutos para acomodar todos los informes que había estado leyendo, le dolía la cabeza de sólo ver la pila de papeles. La última vez que revisó la hora eran cerca de las ocho, había dormido unas cuatro horas y en pésimas condiciones. Se encaminaría a la oficina de Bogo para ver si estaba ahí, quería saber si tendría la noche libre.

Para su sorpresa ya no eran tantos los presentes en la central, pero no se indignó tanto por ello como lo había hecho en otra ocasión. Tal y como le dijo su compañera por la noche "toda la buena voluntad desaparecerá en cuestión de un par de días". Eso de por sí le disgustaba, pero fue de la noche para la mañana que varios rompieron sus promesas de trabajar duro.

Estando frente a la oficina de Bogo comenzó a escuchar que hablaba con alguien, la voz se le hacía conocida. No le gustaba espiar, pero había escuchado algo que nunca creyó oír… El búfalo se había reído ante un comentario. Quizás no fuese tan malo como recordaba, detestaba tener una imagen tan lejana de todos los que conocía. Sólo se limitaría a golpear la puerta.

Con su inigualable cara de pocos amigos, Bogo abrió la puerta y la haría pasar. Quien estaba acompañando a su jefe resultó ser ese lobo del ZBI que vio rondando los pasillos, según sabía estaba trabajando en el caso y se llamaba… ¿Leonard? Estaba segura de que ese era su nombre, pero no lo llamaría por él por miedo a meter la pata.

—Lamento la interrupción, señor, no sabía que estaba ocupado— indicó la coneja en cuanto Bogo se sentó.

—No te preocupes Judy, sólo hablábamos de trivialidades— respondió el lobo de forma amable, por lo visto en su momento hubo buen trato entre ellos—. ¿Noche difícil?

—¿Tan mal me veo? — preguntó con una tímida sonrisa.

—Estás en las mismas condiciones que todos, Hopps. — No todos estaban igual, o al menos eso pensaba ella. Muchos debían de estar con sus familias y amigos mientras deberían de estar allí—. ¿Qué es lo que necesitas?

—Estaba pensando en quedarme aquí hasta tarde, pero tal vez necesite irme por la noche. Sé que hay mucho trabajo, así que entenderé si hay un no…

—Puedes retirarte cuando quieras. — La respuesta de Bogo la dejó confundida, cosa que él notó. Suspiraría antes de volver a tomar la palabra—. Si bien anoche dijimos algunas cosas, era obvio que no todos cumplirían con ello. Tú de por sí no tendrías que estar aquí hoy, pero lo estás e incluso vienes a pedirme permiso a mí, sólo compenso el respeto y el compromiso que demuestras.

—Gracias, señor…— exclamó un tanto desanimada. Sabía que no era de su incumbencia, pero no sería Judy Hopps si no metiera las narices en todo lugar que pudiera—. ¿Puedo preguntar algo?

—Lo que sea — respondió con la firmeza de siempre.

—¿Por qué permite esto? No se lo tome a mal, pero que sean tantos los que se fueron… No lo sé, no es lo que me esperaba, mucho menos con todo lo que usted impone.

—Toma asiento, Hopps. — Tragó saliva esperando no meter la pata, bien sabía que Bogo reaccionaba mal ante casi todo—. Míralo a Clarke, en su momento él ocupó tu lugar. Fue un gran policía, trabajó muy bien durante la caída de los Giesler y los Dalton.

—Ya sé a dónde quieres ir, Bogo. — Ahora el lobo tomó la palabra y comenzó a verla fijamente—. La ZPD se volvió aburrida, Judy, el pacifismo que reinó desde la última guerra de mafias terminó por jugarnos en contra.

—Todo buen oficial como Clarke se terminó yendo al ZBI, a la ZIA, o a integrar las fuerzas de otra ciudad. Aquí estaba todo muy quieto, no había trabajo, los oficiales verdaderamente buenos terminaban siendo desperdiciados.

—No estoy entendiendo.

—Quien tiene un buen sentido de la justicia y el trabajo intenta dar todo de sí, en Zootopia apenas había uno que otro robo, asesinatos aislados muy cada tanto, era todo demasiado utópico— explicó el lobo, reclinándose un poco hacia atrás—. Hasta el caso de los aulladores no hubo nada grande que demandara a la ZPD, cualquier trabajo podría hacerse por cualquiera que tuviese dos dedos de frente.

—Habiendo una migración de oficiales tan grande en los últimos años, y habiendo tan pocos animales interesados en formar parte de la policía, tuvimos que tomar diferentes medidas. La academia ya no es exigente como lo era antes, se ha bajado mucho la vara para intentar nivelar y que haya muchos graduados. — Los dichos de su jefe le sentaron mal. Después de todo, ella misma salió de ahí con ese entrenamiento—. Si de por sí son pocos los que van a la academia, no podemos dejar a varios en el camino, la ZPD estaría con muy pocos oficiales. Mira a los de tu clase, eran sólo catorce, dos policías por distrito, imagina si quedaban fuera.

—Por todo esto es en parte que la ZPD esté tan descompensada al combatir a Arcagma, la mayoría de los oficiales no sabe cómo proceder, su entrenamiento no fue lo suficientemente bueno — agregó Leonard.

—Disculpe que discrepe, agente Clarke, pero yo recibí ese mismo entrenamiento y pude resolver el caso de los aulladores. Si todos aprueban un entrenamiento que permita eso, esto que dicen no tendría sentido.

—Tu caso es particular, tú fuiste la mejor de tu clase, no sólo aprobaste sino que tu rendimiento fue muy sobre la media. Antes si tenías menos de ocho en alguno de los exámenes no pasabas, pero ahora que puedes aprobar con seis y en algunos casos con cinco todo está como lo ves — explicó el búfalo. Ahora Judy caía en la cuenta de que en verdad el nivel era bajo, muchos de sus compañeros aprobaron con seis en su momento y en demasiados exámenes—. Teniendo la posibilidad de aprobar con un seis, ¿para qué estudiar para un nueve o diez? Muchos entran aquí pensando se pueden graduar con poco y sólo tendrán que patrullar un par de veces al día.

—Eso no tendría que ser así.

—Pero lo es, así como escuchas la ZPD está llena de mediocres. ¿Qué por qué permito esto? Porque simplemente ya me da igual, ellos no son policías como tú, como yo, como Colmillar, Delgato y tantos más. Ellos son empleados que vienen a cobrar un sueldo sin importar que dos oficiales hayan fallecido, no les importa que la ciudad sea un caos o que todo pueda estallar en cualquier momento. Sólo quieren que su paga esté al día, un par de rosquillas para su café y que no les hagan correr más de veinte metros porque por su falta de estado se quedan sin aire.

Judy se quedó helada al ver como Bogo se iba levantando cada vez más al pronunciar cada frase. Había enojo, furia, rabia contenida, todo en grandes cantidades, contra sus hombres, contra la gente de la academia, contra él mismo por permitirlo.

—Está bien, Bogo, tranquilo. — El lobo se puso de pie y lo tomó del brazo para que el búfalo entrase en razón. Bogo les daría la espalda luego de apartarse de Clarke y se llevaría ambas manos al rostro, respiraría profundamente a continuación para dar lugar después a un silencio bastante extenso.

—Lionheart quiere anticipar mi jubilación, me van a sacar de en medio. Gané algo de tiempo, nos dejarán terminar el caso, pero luego estaré fuera de un modo u otro.

—Eso no es justo, ¿aunque resolvamos esto lo dejarán fuera? —Judy estaba estupefacta ante lo que oía, no podían deshacerse así sin más de alguien que le había dado tanto a la ciudad.

—Bogo se hará cargo de lo que pasó estos últimos días, servirá para salvarle el trasero al alcalde por todo lo que está pasando. — Los dichos del lobo terminarían por dejarla muda y desanimada, simplemente bajó la vista intentando hallar una respuesta a todo lo que estaba pasando, sabiendo que seguramente la misma no existía.

—No es que no me preocupe por mis hombres, volviendo a tu pregunta, Hopps. En otra ocasión los habría corregido en base a trabajo duro y los habría regañado mucho, como con Wilde y Rogers en su momento. Ahora ya no tengo tiempo, ni energías, lo único que me importa es cerrar este caso cuanto antes, quiero que esto termine de una vez por todas.


. . . . . . . . . .

El taxi la dejaría frente a una tienda de ropa, donde se quedaría un tiempo viendo vestidos de dos piezas. Necesitaba algo para llamar la atención, le gustaba que posasen los ojos en ella, pese a que poca importancia le diese a quienes solían hacerlo. No quería atraer a nadie en específico, sólo hacerse notar tan radiante y bella como muchos aseguraban que era. Las apariencias lo son todo en el mundo en el que ella vivía, después de todo.

Se quedó indecisa entre dos opciones, pero terminaría eligiendo el rojo a consejo de alguien que estaba a sus espaldas. Sonrió ante el comentario, pero no volteó hacia Langley, quien revisaba en busca de algo menos llamativo. Contrario a la zorra, buscaba mantenerse en las sombras y evitar cualquier mirada.

La mapache se mostraba indecisa y se retiraría sin comprar nada, mientras que Skye usó su tarjeta para comprar el vestido. En tanto pagaba, Langley pasó detrás de ella y le dio un pequeño trozo de papel, el cual la zorra tomaría en un rápido movimiento. Pronunció por lo bajo una dirección, a la cual ella iría inmediatamente mientras Skye tardaría un rato más. Leería el mensaje y lo tiraría a la basura, haciendo un bollo con el mismo y con la factura por el pago emitido.

Daría un par de vueltas en los próximos cinco minutos observando vidrieras. Mientras estrenaba su nuevo vestido rojo de dos piezas logró llamar la atención de un trío de lobos, quienes Sarah le aseguró que la ayudarían a movilizarse con el mensaje que le entregó minutos atrás.

Avanzaron por zonas cada vez más concurridas hablando de trivialidades, si alguien en verdad la estaba siguiendo la perdería en esa enorme marea de animales, más todavía con un trío de lobos que la rodeaba y ayudaba a esconderse. Al llegar a la dirección que la mapache le dio, subiría a un taxi y terminaría por desaparecer, no sin antes tenderle un par de billetes a los amigos de Langley.

Dentro del vehículo la zorra estaría al pendiente de su teléfono, mientras Sarah le indicaba al taxista su destino. La mapache estaba allí desde antes, había pedido que se acerquen hasta ese lugar para buscar a Skye. El conductor, un coyote de unos cincuenta y tantos, se desharía en halagos para con la zorra, quien de tanto en tanto levantaba la vista de forma seductora mientras Langley reía para sus adentros. Vaya viejo verde.

—No puedo creer que tuvimos que hacer todo ese circo —indicó la mapache mientras abría la puerta de un departamento—. ¿Hay alguien más a quien la ZIA haya puesto vigilancia como tú?

—No lo sé, pero ya no podré juntarme tanto contigo y con Tora si esto sigue así. —La zorra se adentró luego de que Langley encendiera la luz—. Burlar la seguridad una vez es una cosa, hacerlo casi todos los días levantará sospechas. Hasta donde pude ver había dos tipos que me seguían.

—¿Quién te tiró la data?

—Jack me insinuó que, con lo que pasó cuando nos infiltramos, a más de uno lo observarían de cerca. Más que un simple comentario es una advertencia, no suele hablarme de esas cosas, además de que por sí me vigilan desde el motín.

—Savage jugando nuevamente a ser el ángel guardián. ¿Planeas compensarle todo lo que hace por ti algún día?

—Escuché por ahí que salió con la agente Hopps, tal vez lo ayude un poco con eso— dijo entre risas—. No suele irle bien en las primeras citas al pobre, el seductor e irresistible agente Savage de las misiones suele desaparecer cuando se trata de la vida real.

—¿Practicarás algo con él para darle más confianza?— insinuó mientras se echaba en el sofá—. El tipo parece tener potencial, sólo necesita de una buena hembra que lo entrene.

—Pensé en hacer que tú y él se conocieran, sería más divertido. — La mapache rio ante la acotación, mientras la zorra se sentaba a su par—. ¿El pendrive que me diste tiene todo?

—Todo lo que pude encontrar al menos, no sé cómo llegó hasta ella pero ahí está toda la información que pensé que sería útil. Estoy segura de que puedes hallarla.

—Si en serio Arcagma te amenaza con ella dudo que sea tan fácil como piensas, debe tenerla escondida en alguna casa en las afueras de la ciudad.

—Si es que sigue en la ciudad. En serio necesito que ella esté bien, no sería justo que le pase algo por mi culpa.

—Es bueno ver que en ese pequeño cuerpecito rayado lleno de amargura todavía queda algo de bondad.

—No digas pendejadas, Skye, hablo en serio— respondió dándole un golpe en el brazo, de algún modo siempre lograba sacarle una sonrisa—. Fue de las pocas personas que confió en mí, aunque yo no respondí del mejor modo.

—Tienes que estar tranquila, ¿de acuerdo? Mientras no le demos motivos para que sospeche de nosotras, Arcagma no tendrá razones para hacerle daño.

—Sí, supongo que tienes razón. Mientras no tenga indicios de que lo apuñalaremos por la espalda estaremos a salvo, pero todo se fue volviendo más difícil en estas dos últimas semanas.

—Si estás preocupada por Harkness…

—Edward sabe cuidarse solo, no me preocupo por él.

—¿Te preocupas por lo que él piense?

—Sabía que tenía una ganzúa y podía escapar, pero lo dejé esposado con la policía viniendo a por él. Ha de odiarme ahora mismo.

—¿No es lo que querías? ¿Protegerlo tanto como sea posible? ¿Alejarlo de lo que sea que quiera Arcagma?

—Sí, pero aun así no se siente bien.

—Puedo pasarte el número de Jack si quieres, en serio necesita ayuda…

—¿Y tú mientras te entretienes con Wilde? —Como acostumbraba a pasar entre ellas, todo momento serio terminaba con disparates y risas—. Te diste cuenta muy rápido de que no era él quien estaba en la ZIA.

—No podría confundir sus preciosos ojos color esmeralda….

—¿Irás a por él o a por su primo? ¿Por ambos tal vez?

—No seas tonta, Sarah, no soy una zorra en toda la regla. Además, en primer lugar, los zorros como Drew no son de mi tipo, y segundo, él está casado.

—Eso no te detuvo cuando estuviste con ese zorro del Distrito Forestal.

—¿En serio quieres comenzar una guerra? Pues bien, que así sea…


. . . . . . . . . .

Inicialmente había pensado en pedirse un taxi para ir a lo de Nick, pero éste le dijo que su primo podía ir a por ella después de buscar la comida. Aunque no tuviese problemas de dinero le convenía ahorrarse uno que otro billete cada tanto, por lo que no se haría rogar demasiado al menos en este caso.

Habían pautado que iría a por ella antes de las ocho. Sin saber qué tema sacar para una charla parte del trayecto lo harían sin cruzar demasiadas palabras. La pizzería donde habían encargado la cena estaba bastante concurrida, pero el encargado hizo pasar rápido al vulpino, por lo que apreció Judy a la distancia se conocían desde hacía tiempo.

Ella se encargaría de llevar el par de pizzas mientras Drew conducía. No pudo evitar comentar cuan deliciosas olían. Al abrir la caja sólo un poco para ver una de ellas terminó por antojársele más aún, esa en particular se veía bastante bien con rúcula y trozos de zanahorias y tomate en toda su extensión.

—¿Es buena idea que Nick coma pizza estando enfermo?— preguntó la coneja al analizar la situación de su amigo—. Parece ser demasiado grasosa.

—La de abajo es para él, sólo tiene queso y está bien horneada— respondió el vulpino—. Además le di un cóctel de pastillas para que esté bien, tú tranquila.

—¿Qué es lo que tuvo en sí? Sé que estaba enfermo pero no supe de qué.

—Estuvo con vómitos al principio y luego con bastante diarrea, fue horrible… Su trasero parecía un sifón de soda, tuve que darle una pomada para que no se le irriten las nalgas.

—Eso no es lo que esperaba escuchar…— No pudo evitar lanzar una carcajada ante la comparación con la soda, aunque fuese asqueroso—. ¿No crees que eres un poco cruel? Teniendo a alguien como tú, ¿para qué querer enemigos?

—La vida sería aburrida si no nos molestáramos un poco, Judy, aunque con Nick a veces las cosas lleguen a otro nivel. — La conversación nuevamente llegaría a un punto muerto, hasta que Drew volvió a tomar la palabra—. ¿Pudiste hablar con el psicólogo que te recomendé?

—Iré el jueves, aunque no me agrada mucho la idea.

—¿Malas experiencias?

—Mis padres me enviaron al psicólogo un par de años después de que supieran que quería ser policía, aunque luego se rindieron y aquí estoy.

—Sí que ha de ser genial poder taparle la boca a todo el mundo de ese modo, más teniendo en cuenta la cantidad de prejuicios que hay en los últimos años.

—Sí, se siente bien. — No pudo evitar pensar en la conversación que tuvo con Nancy la última vez, de camino a la ZPD—. ¿Tú no lo has vivido, Drew? Que un zorro sea médico no es algo que se vea mucho.

—Sí… Se podría decir que le tapé la boca a más de uno, aunque tuve bastantes problemas durante esos años.

—¿Qué tipo de problemas?

—Peleas con mis compañeros, discusiones con un par de profesores a los que no les caía muy bien, problemas con alumnos de años superiores durante las prácticas. Si piensas que los prejuicios son jodidos ahora, es porque no te haces una idea de lo que fue Zootopia hasta hace poco más de una década. Hay especies en particular que lo tenían muy jodido para todo, los zorros no somos el único ejemplo.

—Al menos pudiste graduarte, lo hiciste bien, Drew.

—Tuve que acostarme con la mayoría de mis profesores para que me aprobasen, no me alcanzaba con tener buenas notas si no les hacía "favores".

—Dime por favor que es una broma.

—Tranquila, lo es. — Le dio un fuerte golpe mientras intentaba ponerse seria, aunque le fue imposible no sonreír.

—Eres un idiota.

—Sí, lo sé, me lo dicen bastante seguido. —Estacionó frente a la casa de Nick, segundos después de tocar timbre el zorro dejaría paso a la coneja.

—¿Cómo estás, Judy? — El vulpino aprovechó para darle un beso en la mejilla mientras su primo miraba hacia otro lado.

—Bien, con bastante hambre desde que olí estas pizzas. —Al adentrarse en la casa de Nick, dejaría la comida sobre la mesa—. Date prisa que pronto mi estómago comenzará a gritar.

—Claro, ya voy, tern… Judy. —La coneja se llevaría los brazos a la cintura para dejar en claro que Nick no debía de pasarse de listo con sus apodos.

—Ya me voy yendo, pasen una buena velada.

—¿No te quedas, Drew? — preguntó la coneja ante la despedida de quien le hizo de taxista.

—Tal vez la próxima, Judy, mi mujer llega mañana y tengo que terminar de desempacar todo o me mata.

—¿Todavía no terminaste?— preguntó Nick mientras se ponía de pie para acompañarlo a la salida—. Si sigues vivo para mañana llámame, ando con ganas de ver a mi sobrino favorito.

—Es tu único sobrino Nick.

—Eso no quita que sea mi favorito.

Se darían un apretón de manos y cerró la puerta en cuanto su primo salió. Llevó su pata hacia su herida, sentía apenas una molestia después de tomar el calmante que Drew le dio, su botiquín estaba lleno de cosas de todo tipo. Al notarlo un tanto disperso Judy le llamó por su nombre, afirmó estar bien y haberse quedado pensando en algo mientras se acercaba a la mesa donde estaban las pizzas. Pondría algunas porciones en un plato y las llevaría a la sala de estar, dejando todo en una mesita que estaba entre el sofá y su televisión.

En lugar de alquilar una película como había pensado en primer lugar, su primo le dejó su laptop para que la enchufase a su televisión. Le saldría bastante caro, pero Drew le prestó su cuenta de Zooflix, tendría series y películas de todo tipo para ver junto a Judy. Si bien la dejaría elegir a ella, haría ciertas recomendaciones basándose en cosas que él conocía. Tal vez si veían algo que en su momento disfrutasen juntos se le aclarase un poco la memoria.

—¿Esta te parece bien? —preguntó la coneja al detenerse en una serie llamada "Siempre estaré para ti", la cual resultó de la adaptación de una trilogía de libros. Amor interespecie, policías, acción y romance, era justo lo que el zorro necesitaba.

—Si quieres esa sólo ponla, por mí está bien. —Tomaría un trozo de pizza y se lo llevaría a la boca mientras la introducción pasaba y Judy tomaba un poco de su bebida. Dejaría avanzar un poco el capítulo y, después de un par de porciones más para saciar su hambre, haría la típica jugada de "bostezar y abrazar".

—¿Qué haces, Nick?— El zorro sintió cierta sorpresa en su tono de voz, tal vez había sido un poco precipitado.

—Sólo me ponía cómodo, disculpa la molestia.

Sabía que el primer capítulo cerraba con el protagonista siendo golpeado por alguien de mayor tamaño, habría un par de diálogos hasta que terminase por quedar inconsciente y todo terminaría abruptamente. Cuando vieron eso en su momento, ella no pudo evitar preocuparse por el personaje principal, si todo iba bien su reacción seguramente fuese la misma.

Fue mirando de reojo a Judy para intentar tomar su revancha, sólo debía esperar a que el protagonista se mostrase débil. En cuanto todo se tornase oscuro producto del desmayo y los créditos saltasen, Nick tomó la mano de la coneja, quien temía por el bienestar del personaje.

—Puedes quedarte tranquila, de seguro estará bien. El tipo es un galán y es de los protagonistas, no le pasará nada malo.

—No acostumbro mucho a ver series, soy más de películas— indicó ella separando su mano de la suya lentamente—. Si bien es de esperarse que esté bien, uno nunca sabe qué es lo que le puede pasar.

—Se dice que muere al final, así que al menos en el segundo capítulo seguirá con vida. —Sabía que Judy lo golpearía, así que levantó ambas manos antes que lleve el golpe, tomándolo por sorpresa—. Antes de que demuestres que los conejos pueden hacer daño hacia los zorros recuerda que estoy enfermo.

—Esta vez te la dejaré pasar, aunque si en serio me conoces deberías de saber que odio los spoilers.

—Tranquila, Zanahorias, era una broma, de a poco recordarás que tengo un buen sentido del humor.

—Respecto a eso… He estado hablando con tu primo cuando venía. La medicación que me dieron no está surgiendo efecto, lo más probable es que los recuerdos no vuelvan jamás.

—Judy…— Se llevó una mano al pecho y rápidamente se lanzó para abrazarla sin darle oportunidad de oponerse—. Todo estará bien, tú tranquila.

—Nick…

—No tienes por qué preocuparte por esos viejos recuerdos, crearás nuevos junto a quienes te quieren, yo cuanto menos no te dejaré sola, jamás de los jamases.

—Es una broma, Nick. —El vulpino se alejó de ella y la observó sorprendido. No sabía si reírse, enojarse, insultarla o felicitarla por su ingenio—. No eres muy astuto para ser un zorro, de hecho eres más sentimental de lo que pensé. Quien diría que los zorros son tan sentimentales…

Eso que había dicho era una frase típica de las que usaban entre ellos para bromear, de algún lado de su mente brotó un mínimo recuerdo, aprovecharía la situación para volver a abrazarla. Ahora era ella quien se sorprendió ante su gesto, correspondió el abrazo acompañándolo de una sonrisa, estaba muy feliz al ver que tenía a alguien como Nick a su lado.

El ambiente se cortaría en cuanto alguien tocase el timbre. Nick la soltaría después de que ella insistiera para que fuese a atender. Tal vez su primo se hubiese olvidado algo, lo mataría por haber cortado el momento de intimidad. O tal vez fuese Finnick, el enano no sabía que aprovecharía la noche para estar por Judy. Sea del modo que fuese, le daban ganas de matar a quien estuviese al otro lado de la puerta.

Después de buscar sus llaves se dirigió hacia la entrada, quien estaba afuera tocó timbre un par de veces más. Era bastante insistente e impaciente hasta donde se podía notar, así como impensado. De todos los animales que pudiesen arruinar la velada, el peor de todos estaba frente a él. Hubiese preferido a Bogo para hablar del caso incluso, pero no, era el mismísimo Jack Savage.

El entrometido conejo se adentró en la vivienda sin tener permiso del zorro. Sonreiría al ver a Judy sentada en el sofá, todo era mucho mejor de lo que pensaba. Tomó una porción de pizza mientras los otros dos presentes lo observaban con desagrado.

—Está bastante buena, Wilde, ¿la hiciste tú? —preguntó con una ligera sonrisa en su rostro.

—No, las compramos— respondió de forma seca, claramente disgustado—. ¿Se puede saber qué haces aquí y por qué te metiste de ese modo en mi casa?

—Era de esperarse que las pidiesen, no tienes pinta de ser muy bueno en la cocina. De por sí no creo que hagas que Judy las prepare, serías un muy mal anfitrión, aunque no me sorprendería en sí— Dio un nuevo bocado mientras su sonrisa provocadora se terminaba de desdibujar—. Aun así, admito que eres bueno en otras cosas, como meterte donde no te llaman.

—Voy a preguntarte una última vez de forma amable, antes de sacarte a patadas de aquí, Savage.

—Sé lo que hiciste, Wilde, el sábado, durante nuestra cita. —Dirigió su mirada a la coneja—. ¿No se te hizo curioso, Judy? Nos cruzamos con tres zorros, Nick y dos más vinculados a él.

—Nick no conocía a ese niño, Jack, recordaba haberlo visto por ahí por su raro disfraz pero no más que eso —indicó la coneja para defender a su amigo, pese a que no sabía que responder en sí. No entendía a donde quería ir el conejo.

—Para empezar, no es un niño. —Nick tragó saliva, pero su mirada se mantuvo imperturbable, posiblemente no tuviese nada concreto—. La cantidad de infortunios se me hizo un tanto rara, así que me puse a investigar un poco. Era sábado en la noche y mi cita se terminó antes de lo esperado, ¿qué más podía hacer?

—Ve al punto. — El zorro estaba cansado de tantos rodeos de parte de Savage, si tenía algo serio prefería que lo soltase ahí mismo.

—Tú y tu primo de por sí se conocen, así que busqué una conexión entre la prostituta y el niño. Hay un fénec que aparece contigo en varias fotos, revisando su perfil en diferentes redes sociales encontré una foto de él con una furgoneta. —Le pasó su teléfono a Judy, donde aparecía el fénec con una furgoneta, que bien recordaba estaba a las afueras de su casa cuando salieron ese día—. Seguí indagando en el perfil de este tipo, buscando fotos donde tú estuvieras etiquetado y…— Volvió a tomar el teléfono, buscaría otra imagen que le mostraría a Judy.

—No puede ser… ¡Nick! —La coneja se puso de pie para mostrarle dicha imagen al zorro, en ella Finick salía con su disfraz de elefante—. ¿¡Por qué rayos hiciste todo esto!?

—Espera Judy, por si te quedan dudas puedes buscar en el perfil del fénec. La prostituta está en su lista de amigos, todos están conectados.

—Judy, sé que todo parece ser muy malo, pero es sólo una gran confusión.— Estaba acorralado, no sabía cómo responder ante las acusaciones de Savage.

—¿Tienes alguna justificación? ¿Alguna excusa al menos? — Podía ver cómo Judy inspiraba cada vez de forma más profunda, estaba demasiado enojada y obviamente tenía razón.

—Yo… Yo no tengo ninguna excusa, Judy, simplemente no quería que fueras con él y…

—Y convenciste a tu primo de buscar laxantes, al fénec de disfrazarse y a la puta de ir al cine, ya todos conocemos la historia. —Le daban ganas de partirle los dientes de un solo golpe, pero sólo empeoraría la situación—. Y casi lo olvido… Pusiste a prueba las leyes de la gravedad soltando esa maceta sobre mi cabeza, sí que eres genial, Wilde.

—Todo esto venía bien, Nick, demasiado bien. —La coneja se cruzaría de brazos y le daría la espalda por unos segundos—. Supongo que aquí en Zootopia algunos prejuicios están justificados, ustedes los zorros son unos imbéciles.

Judy se dirigiría hacia la puerta sin mirar atrás después de su insulto. Mientras Nick contenía su impotencia y furia, Savage seguía con esa sonrisa que llevó desde un primer momento. El conejo seguiría los pasos de la coneja para retirarse triunfante de la morada del vulpino. Nunca había gozado tanto de aplastar a un zorro como lo hizo con Nicholas Wilde en ese preciso momento.

—Nos vemos mañana en la ZPD, Wilde, sigue disfrutando de la pizza que está exquisita.

—Ya me las pagarás conejo, no tienes ni idea de quién soy.

—Me puedo hacer una muy buena, hasta donde veo eres un zorro patético. Buenas noches, mi estimado.

Dichas sus últimas palabras, Jack cerraría la puerta detrás de sí, llevaría a Judy hasta su casa mientras estaba que no se contenía por su triunfo. Paralelamente, Nick apagaría todo e intentaría dormirse sin mucho éxito. No sabía si lograría hacer que Judy lo perdone, o si podría vengarse de Savage, pero si de algo estaba seguro es que en ese preciso momento todo lo bueno que cosechó durante la noche se terminó yendo a la mierda.


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Nota de autor: se suponía que este capítulo llegaría más temprano, pero me atrasé bastante escribiendo unas cosas a futuro, demasiado de hecho... De momento sólo queda disfrutar de la victoria de Jack, el conejo pudo tomarse revancha después de la humillación a manos de Nick y compañía. No creo que haga falta explicar el por qué del nombre del capítulo, vaya revés del conejo.

Los ataques a la ZPD y ZIA dejan diferentes secuelas en la ciudad que sigue en busca de respuestas, así como en algunos de sus participantes. Drew espera un futuro adverso, aunque Nick le garantiza que él y su familia van a estar bien. A su vez la posibilidad de que Nick se junte con Judy logró mantenerse en pie, una lástima el resultado final. De un pequeño rastro de su memoria a la coneja detestando a los zorros en general, el zorro pasó de estar en el cielo al mismo infierno en un par de minutos de diferencia.

Hablando de la susodicha coneja, con o sin problemas de memoria sigue siendo igual de laboriosa que siempre. Pese a la adversidad del momento decidió tomar parte en toda actividad que sirviera para ayudar, aunque eso involucre el detestable papeleo. Es una lástima que sus compañeros no sigan su ejemplo, tal y como dice Bogo la gran mayoría se deja llevar por la ley del mínimo esfuerzo. Bogo... que poco que le queda al búfalo en la fuerza, pero de algún modo podrá despedirse a lo grande con un caso a su altura.

También tenemos a Skye y Sarah bromeando un poco, el par de hembras bromea un poco y a la vez trata algo que parece ser de vital importancia para la ladrona. ¿De quién cree que esté hablando? Y en cuanto a dicha ladrona, pese a que las cosas no parecían estar bien con Harkness, y aun con un pequeño atisbo de rencor entre ellos, parece ser que sigue habiendo cuanto menos un poco de preocupación de parte de ella por el joven zorro.

Hasta aquí llega la nota de autor, espero sus comentarios como de costumbre así que cualquier cosa que quieran decir pueden dejarla por acá o por privado. Tengo visitas llegando a mi casa en este preciso momento, así que no alargaré esto mucho más con la cena prácticamente lista, será una genial noche de tacos. Hasta pronto estimados, buena suerte ;)