Se podría decir que después de la pésima noche también tuvo un pésimo descanso. Le dolía bastante el abdomen, tuvo que acompañar su desayuno con una de las pastillas que su primo le dio, tal vez incluso se llevase algunas por si la molestia volvía a aparecer a lo largo del día. Si bien le gustaba que hubiese cierta emoción en su trabajo, ahora mismo necesitaba mantenerse alejado de la acción tanto como sea posible, correr, pelear o disparar no eran cosas que se le antojasen en su condición.
Pensó en poner la televisión, pero le dolía un tanto la cabeza y descartó la idea. Todo seguía tal y como quedó después de la aparición de Savage, con la pizza sobre la mesa y la laptop conectada. Fue increíble como todo pasó de estar tan bien, con un pequeño destello de la memoria de Judy, a irse al diablo, con la misma coneja diciendo que todos los zorros eran unos imbéciles.
Si bien en otros momentos tuvieron una que otra pelea, ambos sabían que todo siempre estaría bien entre ellos, habían vivido demasiadas cosas juntos como para que una simple disputa los separase. Ahora, sin embargo, ya no se sentía tan seguro como antes. Judy ya no sabía nada de lo que fue su amistad y posterior amor, sólo lo veía como un idiota que arruinó su cita.
Tenía que mantener la cabeza ocupada en otras cosas, su visión estaba siendo demasiado negativa. Buscó el periódico para distraerse mientras terminaba su café y tostadas. Bogo estaba en primera plana, una foto de él fue tomada mientras discutía con Lionheart a las afueras de la central de la ZPD. Pensó en dejar las cuestiones relacionadas al trabajo para sus horarios de trabajo, pero si después de ausentarse volvía sin saber todo lo que pasaba el búfalo lo regañaría frente a todos, no quería verse en esa situación con Savage presente. Seguiría leyendo el periódico con tal de olvidarse del conejo.
El titular dejaba clara la idea desde el comienzo: "El alcalde Lionheart se replantea la presencia del jefe Bogo al frente de la ZPD". Judy mencionó la noche previa vio cómo Bogo y el alcalde discutían, pero por lo visto era algo extremo. Contrario a lo que Nick esperaba, el búfalo aceptó la culpa por todo lo acontecido en los últimos días y afirmaba que en las próximas semanas su destino podría estar lejos de la ZPD.
Si bien fue desde la alcaldía que se pidió manejar las cosas de un determinado modo y eso entorpeció el caso, de ello no se hacía mención lógicamente. Tal y como solía pasar cuando había un conflicto político, los medios apoyaban a Lionheart para buscar ciertos beneficios a futuro. Fue el mismo león quien rechazó traer oficiales de otras ciudades. Tendría que pagar más sueldos, dar un mayor presupuesto a la ZPD para comprar más equipo, dar acilo a quienes llegaban, perder dinero en definitiva. ¿Con qué financiaría su campaña si gastaba dinero en cosas como esas? Sumado a eso también estaba su constante rivalidad con otros políticos, no podía pedir favores a otras ciudades y dejar su orgullo intacto a la vez.
Intentaría hablar con Bogo luego para ponerse al tanto de todo, si bien el búfalo era exigente y muchas veces molesto, no le parecía que su retiro se tuviese que dar por la puerta de atrás después de tantos años de trabajo. Iría rumbo a la central ahora que había terminado su desayuno, se la pasaría todo el camino pensando en lo que Judy le dijo la noche previa. No sabía de qué modo actuar cuando se la cruzase en el trabajo a ella o a Savage, mientras se juntase con los demás a hablar del caso.
Segundos después de entrar a la ZPD comenzó a pensar lo peor, con algunas miradas posándose sobre él. Se acercaría a Garraza para preguntarle si Bogo estaba en su oficina, para después recibir una respuesta afirmativa del cheetah. Agradeció la ayuda y pensó en continuar su camino, cuando el recepcionista volvió a llamarlo.
—¿Es cierto eso que dicen por ahí? —El zorro sabía que el rumor podría haberse esparcido por la ZPD, no lo tomó por sorpresa la pregunta.
—¿Qué cosa, Ben? — preguntó un tanto indiferente.
—Ya sabes… Sobre cierta cita entre dos conejos. — Era su palabra contra la de Judy y Jack, además de que el conejo contaba con algunas pruebas, viéndose en desventaja no ganaría nada con negar las cosas.
—Sí, es cierto que intenté alejar a Judy de Savage — respondió sin siquiera inmutarse, el felino se mostraría decepcionado en cierto modo.
—No conozco a Savage, pero se ven bien juntos, ¿sabes? Tal vez puedan olvidar lo que pasó y salir a tomar un café los tres, conozco un buen lugar donde podrán hablar y dejar todo en claro.
—Te lo agradezco, Ben, pero no necesito nada de eso. Simplemente no quiero que Savage se acerque a Judy, hablarlo no me servirá de nada.
—¿Y por qué no querrías algo así? Se supone que tú y ella son amigos, ¿por qué no dejar que tu amiga intente buscar su media naranja para ser feliz?— Resopló con molestia, le daría la espalda a Garraza para encaminarse hacia lo de Bogo, apreciaba sus buenas intenciones pero estaba perdiendo el tiempo.
—No es algo que entenderías, nos hablamos luego, Ben.
Caminaría recto mientras todos hablaban a sus espaldas de lo acontecido, como si no se diese cuenta. Savage no había tardado en poner a todos en su contra, pero no le sorprendía en absoluto. Alguien lo tomaría de su hombro derecho y lo obligaría a darse vuelta. Peor que toparse con Savage o con Judy, era toparse con la amiga que la coneja tenía en la ZPD.
—No estoy de humor Nancy, no me jodas— exclamó para intentar seguir caminando, la jabalí lo obligaría a frenarse volviendo a tomarlo del hombro.
—¿Tienes idea de lo mal que está Judy por esto? Me importa muy poco que no estés de humor cuando ella es quien lo pasa mal por tu culpa. Pensaba que tú eras su amigo y jugaste con ella de ese modo tan cínico
—Tengo que ir a la oficina de Bogo, así que si no te molesta…
—No te irás, Wilde. —Esta vez lo tomaría del codo, se acercaría bastante a él para mirarlo fijamente—. Que tú y Judy fueran amigos no significa que puedas hacer estas cosas, ¿me oyes? Como vuelva a saber que interfieres en su vida haré mucho más que pasar un simple rumor, voy a hundirte como no te haces una idea.
—Espera, ¿tú corriste el rumor?
—Judy me llamó anoche y estaba muy mal porque su "supuesto amigo" arruinó lo que podría haber sido un momento genial. ¿Qué si corrí el rumor? No, no lo hice, porque esto no es un rumor. ¡Es un hecho! Del mismo modo, es un hecho que haces honor a la idea que todos tienen sobre los de tu especie. Alguien como tú no merece ser su compañero, amigo o lo que sea que sean.
—No tienes ni la más puta idea de lo que estás hablando, así que si sólo te limitas a decir idioteces sobre mí basándote en un prejuicio estúpido y merecimientos, déjame recordarte que estás aquí por tu familia y no por ser una buena oficial, maldita cerda inútil. ¿Qué no merezco ser su amigo? ¿¡Quién mierda te crees que eres para decir eso!?
—¡Soy su maldita amiga maldita sea!
—¡Y yo soy…!— Apretó los puños y se mordió la lengua para evitar decir nada, en su momento Judy quiso mantener las cosas en secreto y si daba a conocer lo que él significaba dentro de su vida sería un completo caos. Lanzó un rugido de impotencia y se alejó mientras varios de quienes presenciaban la discusión volvían a sus tareas.
—Un imbécil es lo que eres— dijo la jabalí para terminar la frase inconclusa, pese a que Nick la escucharía seguiría de camino a lo de Bogo, no quería seguir perdiendo el tiempo.
Golpeó la puerta de su jefe mientras inspiraba profundamente para tranquilizarse, rogaba que los gritos no hubiesen llegado hasta los oídos del búfalo porque ahí sí que estaría jodido. Desde el interior su jefe le indicó que entrase, se sorprendió de ver a su hombre dado que la próxima reunión sería en media hora.
Bogo se quitó los lentes, estaba leyendo un reporte antes de que Nick ingresase. Para cuando el zorro se sentó en una de las sillas el búfalo acomodó todo a la par de una lista de varios archivos. Después de saludarse, el vulpino indicaría que estaba allí para ver si había algún informe en especial que debiese leer para ponerse al día.
Buscando entre varios papeles, Bogo le pasaría algunos expedientes y un par de informes de lo que ocurrió durante el asalto a la ZIA y la ZPD. Herbert, Todd, el lobo que los acompañó durante el asalto a la ZPD y a quien Tora mataría, Langley, dos carneros, un rinoceronte, un lince y varios animales más. Seguramente fueron todos los que pudieron quedar registrados durante los ataques, por suerte para él ya conocía a algunos de los involucrados y no tendría que leer todo.
—Supongo que me pondré a revisar un poco esto mientras los demás vienen. ¿Algo por donde sea mejor empezar, jefe?
—Los informes de los ataques son lo más importante, Wilde, puedes empezar por ahí. —El zorro asintió y bajó de su silla, a lo que el búfalo aclaró su voz para llamar su atención—. Siéntate. — Sin rechistar, Nick cumplió la orden de su superior sabiendo qué es lo que seguía a continuación, aquello de lo que varios ya estaban hablando —. Quiero dejar en claro que me importa un comino lo que haya entre Savage y tú, ¿de acuerdo? — Asentiría para responder—. Pues bien… Como yo me llegue a enterar de que tú y él entorpecen este trabajo, haré que los suspendan a ambos. Pueden insultarse, matarse a golpes, hacer lo que quieran mientras estén fuera de aquí, pero cuando pasen el maldito umbral de la ZPD ambos trabajarán codo a codo y serán jodidamente serios y responsables con sus actividades, ¿estoy siendo claro, Wilde?
—Sí, señor, lo suficientemente claro.
—Otra cosa más… Como vuelvas a hablarle a Rogers o a quien sea de ese modo, puedo garantizarte que no te abriré un sumario ni te enviaré a parquímetros. Recordarás esta maldita charla cada miserable noche de tu triste y asquerosa vida, mientras duermes debajo de un puente, todavía con la cicatriz en el trasero de la patada que te meteré cuando te saque de aquí.
—Es fácil, ¿verdad? Yo me llevo la reprimenda después de que ella hablara de mi vida privada y me insultase, después de todo mi apellido aquí no significa absolutamente nada.
—Te estoy hablando a ti, ella no está en esta oficina ahora mismo. Además no te importa lo que hable o deje de hablar con ella. Rogers te insultó, debiste callarte y seguir, más tarde hablaría con ella a solas, pero eres demasiado orgulloso como para cerrar el maldito hocico.
—Pero yo…
—¡Pero tú nada! ¡Si yo te hablo a ti de lo que hiciste, tú no te justificas con lo que hicieron los otros! ¿¡Te queda claro!? ¡Estoy hasta los cuernos de que todos aquí piensen que pueden pasar por encima de los demás!
—¿Y crees que yo estoy bien con ello? ¡Es una jodida mierda! ¡Todos pasaron por encima de mí toda la puta vida y no me quejo de eso!
—Retírate de aquí, Wilde, estoy a muy poco de mandarte al carajo. Aprovecha la oportunidad que te doy y saca tu trasero de mi vista, ahora mismo no quiero lidiar con nadie, mucho menos si ese nadie me contesta como tú lo haces.
—Yo… En serio lamento esto, Bogo. — Suspiró con pesar después de llevar ambas manos a su rostro en señal de frustración, respiraría profundamente para luego mirar a su jefe fijamente—. No estoy en mis mejores días, ¿de acuerdo? Déjame disculparme por pasarme de boca, sabes que te respeto más que a nadie aquí dentro.
—Para cuando me vaya de aquí quiero rescatar cosas buenas de mis oficiales, incluyéndote. Ahora sólo vete, lee lo que tengas que leer y ven aquí a la hora que estaba pautada para trabajar.
—¿Para cuándo te vayas? ¿En serio tu posición está en duda como dicen en los diarios?
—No, Wilde, no está en duda, efectivamente me iré después del caso de Arcagma. Lionheart adelantará mi jubilación y pondrá a alguien más. Ahora ve y has tu trabajo, aunque yo me vaya cerraremos este caso por todo lo alto.
—Eso haré, Bogo, ya mismo me pongo patas a la obra— exclamó el zorro con una incipiente sonrisa. Se le hacía curioso que el ocaso de su carrera terminase por afectar al búfalo para bien. Se lo veía más tranquilo, más comprensivo, menos tenso, menos… menos Bogo. Bien que en otra oportunidad lo habría puesto a buscar empleo si le respondía así. Se arrimó a la puerta mientras seguía pensando en ello, nunca creyó que vería esa faceta de su jefe.
—Y una última cosa, Wilde. — Giraría para ver lo que tenía que decir—. He decidido que Hopps vuelva a ayudarnos con el caso, le costará un poco pero es de las oficiales más serias y responsables que tenemos.
—Eso…— Le encantaba la noticia, pero a decir verdad no sabía que pensar de ello con lo que había pasado la noche anterior—. Eso es genial jefe, nos será de mucha ayuda.
—Cuento con ello, así como cuento con que Savage y tú se sepan comportar. Ahora saca tu trasero de mi vista y ponte con tus cosas.
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Contaron con la suerte de que su amiga, Amanda, tuviera lugar en su camioneta para un par de pasajeros más. Generalmente viajaba a Zootopia a comprar algunas cosas para su tienda, la diferencia de precio era un tanto significativa entre la gran metrópolis y su ciudad. Aparte, ni ella ni Scott tenían equipaje para llevar, habían contratado a un comisionista para ello. Con el par de favores que le jugaban en contra, Amanda no pudo negarse a llevarlos.
Los dejaría frente a la estación metropolitana, su idea era pedir un taxi desde allí. Alcanzaría a Scott hasta su escuela y ella iría rumbo a su trabajo. Viaje de un par de horas y primer día de clases en una escuela nueva, vaya día tendría su hijo... No entendía por qué estaba ahí. A sólo unos metros de ellos estacionó y bajó para saludarlos, contrario a lo que él esperaba no lo recibió con los brazos abiertos.
—¿Qué tal el viaje, Grace?
—¿Qué carajo haces aquí, Drew? — preguntó molesta la zorra, de brazos cruzados. Su hijo, por su parte, ignoró la pelea y se subió al auto mientras discutían.
—Creí que sería buena idea pasar a buscarlos, ¿qué clase de padre sería si no llevo a mi hijo a la escuela en su primer día? — Se acercó para besarla, pero ella lo frenó en seco.
—Los de la mudanza estaban llevando lo que faltaba a casa, si tú no estás ahí para atenderlos, ¿quién se supone que lo haga, padre ejemplar?
—Ya llamé a Finnick para que se encargue, tú tranquila que todo está bajo control. — Ante la respuesta su postura cambió, le dio un beso y subió al auto. El zorro por su parte sacó el teléfono y envió un mensaje rápidamente al fénec, tenía una llave de emergencia escondida detrás de una de las plantas del frente, esperaba que pudiese llegar a tiempo.
—¿Vienes, cariño?— Lentamente guardó el teléfono, que vibraría un par de segundos después, efectivamente Finnick ya le había respondido.
—Sí, lamento eso, pasa que me enviaron un mensaje del hospital. —Al subir al auto leyó el mensaje intentando mantenerse muy serio, su amigo ya estaba de camino, aunque le debería una luego—. Ya que me quedaré en casa esta mañana para organizar las cosas tendré que hacer guardia esta noche, a partir de medianoche.
—Llevemos primero a Scott, ya les avisé a los del trabajo que podría llegar unos minutos más tardes por la mudanza. — Volteó para ver a su hijo, que estaba concentrado jugando con su teléfono—. ¿Tienes todo listo, cariño?
—Creo que sí.
—¿Creo? ¿Hay algo que crees que te falte?
—Aparte de ganas y entusiasmo, creo que nada— respondió con una sonrisa, había subido de nivel en un juego que hace tiempo estaba jugando, era muy difícil hacerlo a esas alturas.
—Hablo en serio, Scott, quiero que tengas todo para el primer día.
—Tengo todo lo que me diste cuando salimos, mamá, además no es el primer día de clases.
—Es tu primer día en la escuela, hijo, con profesores nuevos, compañeros nuevos, temas nuevos, es arrancar de cero.
—Sí, sí, como digas, papá. ¿Podrías enviarme un poco de energía? Quiero terminar una misión para sacar un ítem legendario.
—Mi teléfono está por ahí, hazlo tú. —Sin esperar mucho, se reclinó hacia adelante y lo tomó—. Por cierto, Grace, tienes pensado hacer algo hoy por la noche.
—Nada en especial, ¿por qué preguntas?
—Nick quería ver a Scott un día de estos, pensé en invitarlo a cenar. Durante la tarde será difícil porque hay que terminar de ordenar todo en casa, pero tal vez para la cena…
—Seguramente tenga mucho trabajo, la ZPD está muy atareada últimamente, llegará muy cansado si es que no tiene que hacer algo en la central.
—Ya nos juntamos con Finnick la semana pasada, en su trabajo le dan tiempo para salir a cenar.— Recordó que sin embargo tuvo que retirarse la noche que se juntaron con el fénec por otros motivos, un escalofrío recorrió su espalda por un momento.
—Hablando de Finnick, tal vez debamos invitarlo a él, ya que nos ayudará con todo esto de la mudanza…
—¿Tú que piensas, Scott? —preguntó Drew, evitando que su esposa terminase la oración—. ¿Te gustaría cenar con el tío Nick hoy por la noche?
—¿Crees que me deje usar su arma? —Despegó por primera vez la vista de su celular, sus ojos estaban llenos de entusiasmo.
—Tu madre nos matará a todos antes de que pase eso, pero podríamos comprar helado también.
—Entonces por mí está bien —respondió el niño mientras volvía a lo suyo.
—Eso es genial, campeón. —Estacionaría entre varios autos, habían llegado a tiempo a la escuela.
—¿Quieres que te acompañe, Scott? —preguntó la vulpina.
—No gracias, mamá. No puedo dejar que todo el mundo me vea llegar con mi madre el primer día. — La zorra se tomaría con gracia dicho comentario, le daría luego un beso de despedida antes de que bajase del vehículo.
—Mucha suerte, hijo, no olvides el consejo de Finnick.
—"Si un compañero es un imbécil cabrón, en su mochila deja una bomba de olor". Traje un buen arsenal, papá, no puedo esperar a usarlo.
—O también podrías evitar problemas y hablar con tus profesores si alguien te molesta, me ahorrarás el tener que venir a buscarte a dirección— agregó la madre del muchacho que ya sabía cómo terminaba en estos casos—. Apúrate, o llegarás tarde. Buena suerte, cariño.
El pequeño zorro desaparecería en una multitud de chicos de múltiples edades, mientras sus padres seguirían su camino. Ahora era turno de llevar a Grace a su trabajo, que por alguna razón no parecía estar del todo cómoda. Su marido intuía en parte el por qué, conociéndola podía esperar a que ella diera el primer paso, lo cual implicaría un silencio de algunos minutos, o bien podía hacer un comentario para presionarla indirectamente.
—¿Crees que sea mejor preparar algo en especial para la cena o mejor pedimos pizza?
—Sobre eso, Drew, no me siento cómoda con esto.
—Ya hablamos de ello, Grace, Nick es mi primo, no, mi hermano.
—Por más que lo quieras bien sabes que sus antecedentes no son los mejores.
—Ya sé que tuvo sus errores, pero todo quedó atrás, todo lo que hizo en el último tiempo da muestra de ello.
—Dijimos que iríamos de a poco, pero recién llegamos a la ciudad y tú estás viendo qué comeremos esta misma noche junto a él.
—Está con varios problemas y quiero que sienta el apoyo de su familia, ¿de acuerdo?
—¿Nick tiene varios problemas? ¿Quién creería que alguna vez sería capaz de escuchar eso?
—Su compañera salió bastante mal de una pelea hace unos días, además que el caso en el que está lo tiene muy estresado —respondió ante la ironía de su esposa, en lo que era un gran resumen de lo que fue última semana de Nick—. Sólo será una cena, poco después de comer tendré que irme a trabajar al hospital, él se irá hasta su casa y todo habrá terminado.
—Sólo…—Suspiró para intentar mantener la calma—. Sólo intenta mantener los pies sobre la tierra, ¿bien? No quiero volver a verte mal, recuerda que estamos hablando de Nick.
—Es por eso que quiero que todo esté bien, estamos hablando de Nick.
—Es aquí a la vuelta, amor.
—Lo sé, en eso estoy —respondió mientras ponía el guiño y giraba hacia donde su esposa le señaló—. La familia se debe mantener unida, ¿de acuerdo? Además yo aguanto a tu familia, tú sólo tienes que aguantar a Nick.
—Por culpa de Nick casi nos matan.
—Ya te lo he dicho, Nick cambió para bien. Tu madre tenía una habitación vudú con muñecos míos para cuando nos casamos y aun hoy conserva esos muñecos, ahí no hay evolución alguna.
—Mamá me dijo que desechó absolutamente todo —indicó ella en cuanto él estacionaba frente a un enorme complejo.
—Mi querida suegra me muestra diferentes muñecos cada vez que la visitamos, me da muy mala espina.
—Sólo bromea contigo. — Le daría un beso de despedida, tomaría su bolso y bajaría del auto—. Me llamaré un taxi para volver, después iré a buscar a Scott.
—Si bromear es apuñalar muñecos vudú frente a mí mientras recita palabras que no entiendo, pues sí, es una bromista nata —dijo con una sonrisa un tanto nerviosa—. Mucha suerte cariño, recuerda el consejo de Finnick.
—Ja, ja, ja…— Por alguna razón adoraba su risa sarcástica. Cerraría la puerta después de ello y comenzaría a caminar
Al igual que su hijo momentos atrás, la zorra desaparecería en una marea de animales. Ya había recorrido el complejo anteriormente, poco después de que le consultaran por su empleo anterior. Si bien fueron ellos quienes la llamaron tuvo que aguantar la típica entrevista laboral, como aquella tanto supo incomodarla años atrás.
Había varios animales yendo de aquí para allá, no necesariamente trabajadores del lugar. La gente iba para hacer sus propios anuncios y publicidades, así como quienes hacían diferentes consultas. En un piso repleto a tope, recordó el camino que hizo la primera vez que estuvo ahí e intentó avanzar sin chocar a nadie, para finalmente acercarse a uno de los guardias que estaba parado en el acceso a unas escaleras.
En su momento le enviaron por mail un permiso especial, el cual debió de imprimir para que la dejaran subir al segundo piso, donde dijeron que ella trabajaría. Con el papel en mano preguntó al guardia, un imponente oso polar de nombre Lillian, qué es lo que debía hacer. Este le señaló una antílope que estaba sentada frente a un escritorio, que daría constancia de su llegada. Iría donde ella mientras pensaba cuan gracioso era ver al imponente oso con nombre de mujer, segundos después de firmar su permiso podría subir.
Después de subir las escaleras varios posaron su mirada en ella por unos segundos, en lo que fue una situación que no le agradó demasiado. Avanzó con normalidad hasta la oficina donde le hicieron su entrevista laboral, sabía que ahí se encontraba el jefe de su sección, un ocelote llamado Joseph Parker, o simplemente Joe como le dijo en su momento. Parecía ser un tipo agradable, aunque por lo poco que vio era muy exigente con los suyos.
Al verla ingresar le dirigió una cálida sonrisa, pero no escatimó mucho en saludos. La información surgía a grandes cantidades constantemente y, mientras ella estaba ahí con él, ambos la estaban dejando pasar. Siendo que su sección era de policiales, y que la ciudad estaba en una situación un tanto alarmante, cualquier cosa podría implicar una gran premisa.
Le indicaría donde y con quien trabajar. Al fondo y girando a la derecha, estaría esperándola su compañero, un lobo llamado Barnes Willard, conocido dentro del lugar como Teo por sus innumerables teorías de todo lo que surgiese en la ciudad.
No perdería más tiempo ahí y se despediría de momento para ponerse manos a la obra y conocer a su compañero. Escuchó que alguien susurró algo sobre "la nueva" y giró la cabeza para ver quién era, pero en el despiste terminó por chocar con alguien que parecía bastante apurado.
—Debería tener más cuidado, señorita… ¿Quién es usted?— preguntó de forma apática quien llevaba un ostentoso traje, seguramente portase algún cargo importante.
—Disculpe, giré la cabeza porque creí escuchar que hablaban de mí y no lo vi a usted. Me llamo Grace Wilde, es mi primer día aquí, señor…
—Cornwall, soy Malcolm Cornwall…— respondió después de unos segundos que se tomó para analizar la dama que estaba frente a él—. Soy parte de la junta directiva del periódico, espero que su trabajo rinda grandes frutos aquí, señorita Wilde.
—Es un verdadero placer. —Llevaría su mano hacia adelante para estrecharla con su superior, el koala que respondía al nombre de Malcolm.
—Había escuchado los rumores de que pronto tendríamos a una bella nueva integrante por aquí— dijo sin lograr que la zorra se inmutase demasiado—.Por si nadie se lo ha dicho aun, déjeme darle la bienvenida a nuestra gran familia, bienvenida a Cronos.
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Se sintió muy halagada cuando Bogo le ofreció ser parte del equipo nuevamente, pero había ciertas cosas que le hicieron pensarlo un poco más, aunque terminase aceptando. Estaba muy, muy enojada con Nick, pero sabía que tenía que haber algo detrás de lo que hizo, así como en parte se arrepentía de lo que le dijo la noche previa. Aparte de eso, Nancy metió bastante la pata dando a conocer todo, agradecía el que quisiera defenderla, pero no le gustaba ser el centro de atención y menos por algo así. El zorro seguramente estaría muy enojado por ello también.
Junto a todo lo mencionado anteriormente, había un último factor, que en parte fue lo que más la frenó. Eran varios de hecho, pero se resumían en un único animal: Jack. El conejo no estaba para nada mal y por lo visto tenía la vista muy posada en ella, otro conejo habría buscado a otra hembra pero él se esforzó por luchar por ella. Quería intentar algo con él, no descartaba que se volvieran a ver fuera del trabajo, pero trabajar a la par de él y de Nick no implicaría nada bueno.
Si aceptó el trabajo, sólo fue para ayudar con el caso del que la mayoría hablaba. Le molestaba enormemente que muchos que se hacían llamar policías no le diesen la importancia que se debía al caso. Tomar parte en el asunto le ayudaría a predicar con el ejemplo, si una pequeña conejita podía hacerlo se suponía que los demás también.
Sería la primera en llegar a la reunión que Bogo pautó se haría cada día por medio desde ese entonces. Un par de minutos después Clarke y Nick entrarían al lugar, siendo los agentes de la ZIA los últimos en llegar, aunque lo hicieron a horario al fin y al cabo. La coneja suspiraría al ver que Nick estaba en una punta, Jack en otra, y Skye y Leonard la separaban de ellos.
Como de costumbre, el búfalo los dividiría en diferentes equipos para hablar con diferentes animales e investigar diferentes sucesos. Skye y Jack irían por un lado, los concejales que desaparecieron propusieron diferentes proyectos de energías renovables que molestaban a varias empresas. Recolectarían diferentes testimonios para ver si podían descartar posibles enemigos de las víctimas.
Nick por su parte tendría que hacer mucho papeleo por la mañana, para después ir por la tarde a hablar con las familias de los desaparecidos y ver si lograba sacar algo más, Bogo insistía en que los concejales podrían ser una de las claves. Si bien en su momento el ZBI interrogó a dichos animales, dos meses después nuevos eventos y diferentes versiones de los hechos salían a la luz. Necesitaban una perspectiva de los mismos desde el punto de vista de las diferentes familias.
Clarke y Judy integrarían el último grupo, la coneja se sentía cómoda al tener la posibilidad de estar con el lobo. Dado que los concejales desaparecidos pertenecían a un mismo partido político, hablaría con el actual jefe de bloque y con representantes de otros partidos. Verían la imagen que ellos tenían puertas adentro, así como harían lo mismo que Skye y Jack, descartar sospechosos.
En lugar de recurrir a los vehículos que otorgaba la ZPD a sus hombres, Leonard le ofrecería a Judy usar el que el ZBI le prestaba. La jefatura estaba muy saturada en sí, sería mejor usar tan pocos recursos como el trabajo se lo permitiera. Con ese argumento como base le sería imposible negar la oferta del lobo, siendo que además nunca había tenido la posibilidad de usar los autos del ZBI y sentía curiosidad.
La cita que programó Bogo con el actual líder del partido político al cual pertenecían los animales desaparecidos, un lince llamado Mycroft Raines, sería dentro de media hora. El lobo aprovecharía esa media hora para tomarse un pequeño desvío después de revisar un mensaje en su teléfono.
—Tengo que pasar a buscar a un amigo en la agencia, Judy, lo llevaremos hasta su apartamento y después seguiremos con lo nuestro.
—Claro, Leonard, no hay problema— respondió la coneja, un tanto distraída a los dichos de su compañero.
—¿Qué tal has estado estos días? —Preguntó para romper un poco el hielo—. No volvimos a hablar mucho más después de lo de tu incidente.
—Es un tanto complicado, todos quieren ayudarme pero me terminan mareando. Que si recuerdas esto, que si sabes aquello, que si quieres venir para que te hable de todo lo que hicimos en el último par de años…
—Es muy bueno ver que se preocupen tanto por ti, yo intentaría tomármelo con un poco más de gracia. Es reír o llorar, ya sabes…
—Ojalá fuera así de fácil —El lobo no la notaba muy cómoda con el tema de conversación, intentaría torcer un poco el rumbo de la conversación.
—¿Te dijeron algo de Sarah Langley? Fue ella quien…
—Quien me hizo esto, lo sé, no puedo esperar a cruzármela otra vez.
—Yo la conozco desde hace un tiempo, fue de mis primeros casos y de los más difíciles.
—¿En serio? —Asintió en respuesta, había logrado captar la atención de Judy—. ¿Fuiste tú quien la metió en prisión?
—Sí, a ella y a su banda. De hecho, Sarah fue la última a quien metí tras las rejas, siempre fue muy impredecible, además de escurridiza.
—El expediente que tenemos no dice mucho de su banda.
—Es porque fue un caso del ZBI, la ZPD suele encargarse de casos de menor complejidad —explicó Clarke con una pequeña sonrisa—. Estaba ella, Marcus Flint, que era su líder, y después unos tres animales más. Robaban joyerías, galerías de arte, ya sabes, cosas que en el mercado negro tuvieran un buen precio y que se vendiesen rápido.
—¿Y cómo diste con ellos?
—Eran ladrones de guante blanco, aunque a veces atacaban con otro tipo de métodos. En algunas ocasiones usaban un gas para adormecer animales si el complejo no era muy grande. Era más barato que toda la aparatología que usaban, y también menos arriesgado. Sólo lo ponían en los ductos de ventilación y todos caían dormidos, tomaban lo que querían y huían antes de que la policía llegue.
—Supongo que fue ese método con el que fallaron, ¿verdad?
—Así es, sí que eres atenta Judy. —La coneja sonreiría ante el cumplido—. Aunque no en realidad, su último golpe se dio con el gas y fue un éxito en sí, se llevaron todo lo que quisieron.
—¿Pero entonces qué fue lo que pasó?
—Era una joyería de animales de gran tamaño, hipopótamos, elefantes, rinocerontes, por tirar algunos ejemplos. La banda de Langley y Flint usó una concentración del gas que les permitiese adormecer a esos animales, pero no contaban con algo. —Después de inspirar profundamente, seguido a un corto silencio, continuaría con la historia—. Entre todos los empleados del lugar, había uno de menor tamaño, uno para el cual la concentración del gas fue demasiado fuerte. Ese animal terminó muriendo, Judy, la banda nunca había matado a nadie por ese entonces. La culpa terminó carcomiendo a uno de ellos, se entregó y dio información del resto del grupo, usaríamos eso para atrapar al resto en unos pocos meses. Langley sería la última, tardé varios años pero finalmente la hice caer.
—Es increíble, nunca oí de una banda importante que se desmorone por un sentimiento de culpa, por haber… Dios, es tan irreal.
—Lo sé, yo tampoco me lo creí en su momento. Comencé a trabajar en el caso para cuando este tipo se entregó. —Estacionaría frente a un negocio y una de las puertas traseras se abriría, un lobo ingresaría para acomodarse mientras Leonard volvía a acelerar—. ¿Cómo estás, Abel?
—Voy a matar a Luke un día de estos, me hizo quedarme toda la maldita noche. —Al ver que Judy estaba sentada delante, estrecharía su mano para saludarla—. Abel Fowler, es un gusto agente Hopps.
—Es un gusto también, ¿de dónde me conoce? —preguntó después de corresponder el saludo.
—Del caso de los aulladores, por supuesto, es muy conocida dentro del ZBI. —Judy no podría evitar sonrojarse ante el comentario de Fowler.
—¿Usted y Leonard son compañeros?
—Cuñados en realidad, trabajamos en secciones diferentes del ZBI, aunque éramos amigos mucho antes de eso.
—No sabía que estuvieras casado, Leonard, no tienes tu alianza de hecho…
—Actualmente estoy divorciado, Judy, tengo una hija también. —La coneja bajaría las orejas después de escuchar eso, pero Clarke le sonreiría para indicar que no había problema alguno con ello.
—Al menos es bueno ver que sigues llevándote bien con Abel pese al divorcio —agregó la coneja.
—En realidad Beatriz fue su segunda mujer, mi hermana falleció hace ya algunos años. —Nuevamente metió la pata hasta el fondo, quería saltar del auto y, con mucha suerte, la tierra la tragaría ahí mismo—. Trabajaba en una joyería, pero falleció después del ataque de una banda de ladrones. Usaban un gas especial para adormecer a los empleados, pero fue demasiado para ella.
Sus ojos se abrieron como platos, dirigiría su mirada hacia Leonard de forma instintiva aunque él estaba concentrado en el camino, como si desde rato largo dejase de prestar atención a la conversación. Judy daría sus condolencias a ambos, para después seguir un par de calles más en silencio. Abel bajaría frente a un pequeño complejo, mientras el vehículo de su cuñado y la coneja desaparecía al cabo de unos segundos.
Había un único pasillo de un par de metros, seguido de escaleras que llevaban a un segundo piso, donde había dos apartamentos, uno a la izquierda y otro a la derecha. Debajo de los mismos había un pequeño kiosco, respecto al apartamento que estaba a la izquierda, y un taller mecánico respecto al de la derecha. Mientras el agente Fowler subía los escalones comenzó a escuchar un pequeño alboroto en el apartamento izquierdo, lo ignoraría de momento y entraría en el suyo.
Se cambió su vestimenta por una más cómoda y revisó lo que tenía en su heladera para comer. Se haría algo rápido, dormiría una corta siesta y después volvería al trabajo. Nuevamente había un buen alboroto, cansado de la situación saldría de su departamento y golpearía la puerta del otro. El sonido de unos pasos que se encaminaban a la entrada comenzaba a sentirse.
—Sólo eres tú, Abel, me asustaste — dijo un lobo después de abrir la puerta—. ¿Quieres pasar o algo?
—Tienen que hacer menos ruido, ¿de acuerdo, Barny?
—Lo sé, pero estoy apurado y tu amigo no deja de molestar. No puedo llegar tarde al periódico otra vez por culpa de ese zorro, nunca tuve un llamado de atención y quiero que eso siga así.
—Déjame pasar, hablaré con él. —El lobo abriría un poco más la puerta para dejarle paso a su amigo y vecino.
—¡Barnes Willard, déjate de idioteces y trae tu maldito trasero aquí! — exclamaría el molesto invitado, el zorro no sabía que Fowler era quien tocaba. Al verlo, su mirada y su postura cambiaron—. ¿Qué haces aquí, Abel?
—Ed, ya hablamos de esto. Barny está dándote una mano aunque no te conoce, tienes que ser más amable con él.
—Comenzó a hablar de teorías disparatadas otra vez, me culpa de cosas que yo nunca hice.
—Eres Harkness y nadie sabe nada de ti, podrías cooperar dándome una buena premisa en lugar de molestar y comerte todo lo que tengo. El trato era que te quedabas a cambio de información, pero aun no me dices nada. ¡Sólo comes y comes como un maldito elefante!
—Abel, este jodido lobo cocina genial, tienes que venir algún día de estos a cenar.
—Tengo mucho trabajo tapando tus huellas, Ed. Leonard sigue buscando y buscando y ya no sé qué hacer para mantenerte a salvo —respondió el lobo—. Si no piensas colaborar siquiera un poco ya no podremos ayudarte.
—Yo no te pedí protección, Abel, no me jodas.
—Le prometí a tu hermana que te protegería y eso es lo que estoy haciendo, así que dame una mano por lo que más quieras maldita sea. No podremos detener a Arcagma si te sigues negando a cooperar.
—Ya tengo que irme, Abel, estoy muy retrasado. —El ambiente se cortaría ante el comentario del dueño del lugar, que trabajaba en el periódico Cronos.
—Está bien, Barny, yo tengo cosas que hacer también. Hasta luego, Ed. —Ambos le darían la espalda al zorro y se retirarían del lugar. Segundos después de quedarse en silencio, molesto porque sabía que ellos tenían razón, Harkness se encaminó hacia la heladera. El lobo cocinaba muy bien y siempre tenía comida en abundancia.
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Después de terminar con algunas de sus tareas fue a buscarse algo para tomar. Tenía para elegir entre un vino barato y una cerveza, algún idiota se robó el vodka que había dejado la noche previa. Malditos… Pidió varias botellas y por alguna razón siempre desaparecían, algún chistoso se divertía a costa de él. Ya les enseñaría, la próxima vez que llevasen algo de alcohol guardaría algo para él y se desharía del resto, pobre de aquel que levantase la voz para objetar algo. Tomaría la cerveza y se encaminaría hacia su habitación. Abriría la puerta de una patada y la cerraría con fuerza, para que todo el que estuviese cerca se diese cuenta de su enojo.
Se tiraría en su cama mientras bebía la cerveza, se quedaría pensando en la incursión a la ZPD y el posterior ataque a la ZIA. Los rumores corrían muy rápido dentro del grupo, la mayoría de ellos apuntaban al segundo ataque en cuestión y a cierto zorro particular.
Debía de ver qué hacer con Wilde, de algún modo tenía que atacarlo, tendría que ser lo suficientemente agresivo como para no dejarle opción de cara al futuro. ¿A quién podría matar para desestabilizarlo? ¿Era mejor matar o amenazarlo con algo en concreto para tenerlo más sereno? El vulpino era bastante difícil de descifrar a decir verdad, lo cual hacía todo más divertido.
Se dejaría de juegos, le avisaron que las fuerzas de Bogo se dividirían en diferentes lugares para entrevistar algunos animales relacionados a los concejales desaparecidos. Podría enviar las cabezas de los malditos políticos a sus familiares, o dejárselos a Todd para que se entretuviera, les dejaría a todos en claro que los concejales en sí no eran relevantes. No entendía por qué el viejo todavía los tenía allí con vida, tal vez fuese algún modo de hacer presión política o algo así. Tenía que dejar de pensar, le dijeron que actúe más y piense menos. Tomó su teléfono, después de un par de tonos alguien al otro lado atendería.
—¿Qué sucede? ¿Es importante?
—El equipo que armó Bogo se dividió para hablar con gente vinculada a los concejales desaparecidos.
—¿Otra vez?
—Irán a algunas de las empresas que se opusieron a sus planes, así como hablarán nuevamente con las familias de las víctimas.
—Sólo un loco hace lo mismo dos veces pensando que obtendrá un resultado diferente, han de estar desesperados.
—No sólo es eso, están yendo a la alcaldía, quieren hablar con los líderes de cada bloque político. —Hubo un pequeño silencio del otro lado—. ¿Estás, viejo?
—Prefiero que me digas Arcagma a "viejo", ya te lo dije, Herbert.
—También necesito instrucciones para algo.
—¿De qué, específicamente?
—Del oficial Wilde, ambos sabemos lo que pasó durante el ataque a la ZIA, alguien más fue en su lugar. —Un nuevo silencio, Arcagma se tomaba su tiempo para pensar.
—Atácalo, que le duela, pero que nos sea útil a la vez. No desperdiciemos recursos en una ofensiva azarosa.
—Podríamos atacar a la oficial Hopps, desarticularíamos en parte el equipo de Bogo. Además parece que el agente Savage intenta acercarse a ella, habrá problemas dentro del grupo.
—Es una buena idea, pero podríamos esperar para aprovechar a Hopps en el futuro, para sacar algo más.
—Ahora que lo dices tienes razón, de hecho se me acaba de ocurrir algo mejor. ¿Te importa si mato a los concejales?
—Sí, sería contraproducente, pero sólo es uno no importaría. Según los rumores pronto desaparecerá otro político.
—¿Qué hay de ti? ¿Cómo estás?
—Aborrezco esta medicación, pero Sánchez sabe lo que hace, confío en ella. —Tosería un par de veces, Herbert lo escucharía maldecir muy por lo bajo, habría un tercer y último silencio—. ¿Necesitas algo más?
—No, por ahora estoy bien, hablaré con Todd y veré cómo avanzar con Wilde. Nos estamos hablando, viejo.
—Mientras tú me sigas diciendo "viejo", seguiré robando tus botellas de vodka, Herbert, veamos si así aprendes. Saludos…
Escucharía una leve risa antes de que cortase la llamada. Se suponía que no podía beber alcohol por sus pastillas, pero aun así se llevaba sus botellas sólo para molestarlo. Maldito viejo… Ya hablaría con Sánchez para que le dé una medicación más fuerte o algo así, después de todo pronto se quedaría en el refugio y no se iría hasta que todo terminase, ya fuese para bien o para mal. Que tuviese algunos efectos secundarios demás no le afectaría en nada.
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Nota de autor: aprovecharé esta nota para preguntarles algo sobre lo que ha sido un sello en mis historias, las notas de autor. He estado pensando en acortarlas un poco y aprovechar el lugar para responder los comentarios que podrían surgir en cada capítulo. Me ha pasado que hubo un par de reviews anónimas que no pude responder por ser gente a quien no le puede mandar mensajes dentro de la página.
Si se preguntan a qué viene todo esto, pues, en el último tiempo he notado que hay una gran cantidad de lecturas pero los comentarios son siempre de los mismos tres o cuatro usuarios. Esta nota no va dirigida para nadie en especial, y quiero recalcar que apoyo mucho el que me lean, pero me gustaría que hubiera algo de retroalimentación. No me enojaré si recalcan algo que piensan que no está bien, al contrario, se los agradeceré e intentaré mejorarlo si está a mi alcance. Creo que las notas de autor se aprovecharían más si en lugar de montar un monólogo les respondo, pero para ello tendría que tener al menos un par de comentarios a los cuales responder. Si les parece bien esto háganmelo saber, si prefieren que hable sobre el capítulo digánmelo también, pero digan algo, es verdaderamente frustrante revisar la página periódicamente y ver que no hay comentarios, estoy seguro de que a todos ustedes les gustaría que haya cierta valoración sobre su trabajo.
Como para no cambiar la dinámica que venía teniendo continuaré hablando del capítulo, aunque evitaré extenderme demasiado dado que ya estuve hablando bastante.
Nick todavía continúa con secuelas de la noche previa, y como para mejorar las cosas todo el mundo sabe de lo acontecido con Savage. Finalmente fue Nancy quien, contrario a lo esperado, se encargó de hundir al zorro que a estas alturas poco le importa lo que piense el resto. La discusión con Bogo al menos lo ayuda a tranquilizarse, en cierto modo, al menos tuvo la suerte de toparse con su jefe estando este de ¿buen humor?
Siguiendo con los Wilde, Grace y Scott llegan a Zootopia para aventurarse en sus nuevas y emocionantes rutinas. Al muchacho poco le interesa el comienzo en su nueva escuela, mientras Grace y Drew discuten sobre una eventual cena con Nick, por lo visto la zorra no guarda buenos recuerdos de su cuñado. Al menos conoce a uno de los miembros de la junta directiva, ¿Malcolm Cornwall les suena de algún lado?
Judy por su parte tiene que acompañar a Leonard para seguir con sus obligaciones, cuando de pronto el lobo comienza a hablar de cierta ladrona para romper el hielo. Todo se hace más conmocionante para la coneja cuando descubre la realidad tras los comentarios de un tercer acompañante. Además de dejar a Judy sin palabras, el agente Fowler parece tener un conocido que ha ganado bastante fama a lo largo de los últimos días. Como para cerrar el capítulo y pasar por más personajes, tenemos a Herbert con quien parece ser su superior, Arcagma hace su primera aparición si es que no apareció antes...
Me despido por ahora, en lo que es una noche bastante tranquila por aquí. Espero sus impresiones en los comentarios, más ahora que nunca con esto que pienso implementar en las notas de autor. Nos estaremos viendo recién en un par de semanas, hasta pronto estimados lectores y buena suerte.
