Unos golpes en la puerta lo despertaron abruptamente. Pese a que nunca lo había imaginado, en serio agradeció el quedar inconsciente luego de un golpe de la pantera. Despertar en la maldita choza después de semejante pesadilla era mucho mejor que seguir consciente pero aguantando todo el viaje de regreso junto a Herbert y Todd.

Quien se encontraba a las afueras de la choza abrió sin más, era Jeffers, el reno que había estado acompañando a Herbert en el granero donde… No sabía nada del resultado final, se incorporó tan rápido como pudo y se puso de pie al estar frente al reno. Necesitaba una respuesta, necesitaba saber qué fue de Bonnie Hopps.

Jeffers hizo caso omiso a su pregunta, apenas lo ignoró mientras le dejaba una muda de ropa y una botella de agua pequeña. "No te importa, tienes un minuto", exclamó tajante el reno luego de que reiterase la pregunta. El vulpino cerraría los ojos y comenzaría a respirar tan profundamente como le fuese posible para calmarse, maldecir al idiota de turno no era una buena idea. Jeffers saldría para esperarlo fuera de la choza.

Apenas dio un par de sorbos a la botella, comenzó a usar el agua para limpiar un poco sus heridas en lugar de beberla. Bien sabía que si le daban tiempo para vestirse, alguien debía de estar esperándolo, alguien calvo que la última vez supo darle agua fresca. Comenzaría por el corte que tenía sobre su ojo izquierdo y seguiría con las diferentes heridas que dejó el zarpazo en su pecho.

La puerta se abrió y el reno permaneció bajo su umbral cruzado de brazos, el tiempo establecido se había acabado y él apenas terminaba de vestirse. A paso ligero, el vulpino saldría del lugar donde solía estar cautivo mientras terminaba de ponerse su remera.

Nada sabía de Jeffers aparte de su nombre. El sujeto lucía siempre muy serio y a diferencia de la mayoría de ex–convictos que observó no lucía muy fornido, más bien era de contextura delgada rozando los límites para su especie.

Ambos avanzarían rumbo al lugar donde se radicaba el líder de todo ese variopinto grupo. No le costaba demasiado lucir tranquilo, aunque los comentarios y miradas hacia él de parte de asesinos, psicópatas y violadores no le hacían gracia alguna. Desde el más grosero chiste hasta la más cruel amenaza, a todos intentaba hacer oídos sordos en lo que era una tarea casi imposible.

De los tres túneles que había frente a ellos, tomarían el del centro como la última vez. Escasos quince metros después el reno lo dejaría con el par de guardias que custodiaban la entrada, un coyote y un oso pardo. Al cánido lo recordaba por ser quién lo guio hasta ese preciso lugar junto con Tora, pero al oso hasta ahora no lo había visto.

El felino calvo se hallaba sentado frente a una computadora escribiendo algo, mientras que la nutria de ojos azulados que supo ver en su última visita se encontraba de pie sobre su derecha. Ambos lo ignoraban de momento y el silencio reinaba en la habitación de Arcagma. La nutria le extendería un vaso con agua al felino al cabo de unos segundos al cual daría un único sorbo. Apostaría a que tomó alguna medicación.

Mientras Arcagma seguía en lo suyo, la nutria se acercó al vulpino y le indicó que se sentase y mostrase sus heridas. En tanto lo hacía, ella tomaría un botiquín de una estantería para después volver con él. Desinfectaría las heridas de su pecho con alcohol cuidadosamente y luego el corte sobre su ojo, el zorro no podía parar de golpear el piso con su pata derecha mientras contenía la respiración y apretaba ambos puños. No se quejaría del ardor, no les daría el gusto. La maldita nutria parecía disfrutarlo por momentos e incluso presionaba demás para molestarlo.

En cuanto terminase de desinfectar todo lo que la pantera le hizo, tomaría del botiquín algo que lo llevaría a tragar saliva. Con aguja e hilo en sus patas, la nutria pasaría a coser la herida mientras la resistencia del zorro disminuía y algunos quejidos se hicieron presentes. Cinco puntos de sutura fueron necesarios para cerrar correctamente el corte. Terminada su tarea, la nutria se acercaría al felino y le susurraría algo al oído.

—Dile a James que le lleve esto a Herbert, él sabrá que hacer. —Luego de cerrar el documento que escribía, el felino retiró el pendrive de su computadora para dárselo a la nutria—. Es un placer volver a verlo, doctor Wilde —exclamaría el felino mientras se ponía de pie y caminaba hacia el vulpino para luego sentarse frente a él.

—Sí… Buenos días, supongo…—respondería un tanto agobiado el zorro. La nutria abriría la puerta para entregar al oso el pendrive y luego se sentaría frente a la computadora para leer algo.

—En serio lamento lo sucedido allí, en las conejeras, hablaré con Herbert para que no vuelva a recurrir a tales extremos. —Un tenue silencio se haría presente entre ambos—. No recuerdo haberle presentado a Laura, debería de agradecerle el que lo ayudase.

—Muchas gracias, Laura…—exclamó con ligero sarcasmo observando a la nutria, que lo miró de reojo por sobre su hombro.

—Doctora Sánchez para ti, sarnoso —replicaría de forma seca, en tanto el felino negaba con la cabeza.

—En días complicados como el de hoy suele estar de mal humor, además de que no le caen muy bien los zorros como podrá deducir, pero es una aliada muy fiel y laboriosa. —Después de su comentario el felino comenzaría a estirarse y luego frotaría su antebrazo, tal y como la última vez—. Iré directo al grano, doctor Wilde, necesitaré de sus servicios —exclamó Arcagma, cruzado de brazos y ahora recostado sobre su silla—. A Laura se le han sumado inesperadas responsabilidades en su trabajo y, dado mi delicado estado de salud, necesito que me acompañe alguien con los conocimientos médicos que usted ostenta.

—Ya veo…—Bien sabía el zorro que no podía negarse, pero intentaría buscar algo que lo sirviera a cambio—. ¿Sólo debo cuidarlo?

—Y mantenerme con la mejor calidad de vida que le sea posible lograr, hay pastillas que no me caen exactamente bien, si entiende a lo que me refiero —respondería con una ligera sonrisa.

—Bien, Arcagma, intentaré mantenerlo con vida, pero también quiero algo a cambio. —Ante el pedido de Drew, el felino hizo un ademán con su pata para que hablase—. Primero que nada, quiero ver a Nick y hablar con él por un rato. También quiero un mejor lugar donde dormir, esas chozas para obreros son de lo peor.

—Creo que puedo concederle lo segundo, si no le molesta puede dormir con mis hombres. —El ofrecimiento de Arcagma no era justamente lo que había pensado.

—No es lo que tenía en mente —respondió el zorro inmediatamente.

—No me importa lo que tenga en mente, tómelo o déjelo. —Por su mirada desafiante, y esperando poder concretar al menos un encuentro con su primo, rechazó su propuesta negando con la cabeza—. Seguirá durmiendo plácidamente en la zona obrera entonces, el resto del día de seguro estará conmigo aquí o atendiendo a mis hombres.

—Lo de sus hombres no era parte del trato —exclamó el vulpino, molesto al ver cómo sus propuestas se volvían en su contra.

—Quiero ponerlo a prueba en tanto analizo la eventual reunión con su primo —respondería el felino, siendo secundado por un incómodo silencio entre ambos.

—De acuerdo, ayudaré a algunos de sus hombres si me permite ver a Nick.

—Oh, y como para evitar que haga tonterías…—susurró con una cínica sonrisa que de a poco Drew identificó como algo característico en él—. Quiero que tenga presente que si mi vida se extingue en circunstancias poco claras su familia pagará el precio. Ya sabe, lo típico, los traerán hasta aquí y los torturaran en frente suyo mientras lo obligan a ver.

En tanto el vulpino tragaba saliva, todos desviarían su mirada hacia la entrada. Varios gritos comenzarían a inundar el ambiente, una acalorada discusión se había desencadenado. Luego de tres silenciosos segundos, un alarido se haría presente, sonidos de golpes evidenciaban una pelea a las afueras de la habitación del felino. Sin darle mucha importancia, Arcagma se encaminaría hacia el pequeño refrigerador que se encontraba a la par de un mueble y tomaría una botella transparente del mismo. Del mueble tomaría tres pequeños vasos y dejaría todo en la mesa.

La puerta se abriría abruptamente y una zorra de blanco pelaje se haría presente. Agresiva y furiosa como nunca nadie la hubiese visto, o nadie que siguiera con vida, Skye se encaminó con un único objetivo en mente. Desenfundando su pistola y posando el cañón entre los ojos del felino, dejó entrever del primero al último de sus colmillos.

—¡Teníamos un trato! ¡No habría niños o más familiares dañados! —gritó la zorra en estado colérico mientras el felino sólo mantenía esa boba sonrisa que la molestaba tanto—. ¡Mataste a Bonnie Hopps! ¡Le pusiste un chaleco bomba a una niña! ¡Una maldita niña de no más de tres años!

—Le recomendaría guardar su arma y sentarse a tomar algo, señorita Steppefurd, la noto un poco alterada. —El comentario de Arcagma la llevaría a fruncir el ceño y quitar el seguro, estaba a muy poco de arrebatarle la vida—. Además, tal y como pidió no me acerqué a los allegados del agente Savage.

—Suelta el arma, Skye —exclamó la nutria, ahora de pie y sujetando una pistola con ambas patas.

—No llegarás ni a acariciar el gatillo. Cuando lo mate a él, te esquivaré y luego te mataré a ti, Sánchez —respondería la vulpina mirándola de reojo. Entonces, la nutria cambiaría su objetivo y pasaría a apuntar al otro zorro presente en la habitación.

—Si tanto te molesta que mueran los familiares de tus amigos, dudo que quieres decirle a Wilde que su primo murió por tu culpa —indicó la doctora personal de Arcagma, apuntando ahora hacia Drew.

—¿Me estás desafiando? ¿Quieres ver de lo que soy capaz? —Nada quedaba de la fría y calculadora Skye más que un ansia de sangre que terminaría por consumirlos a todos los presentes.

—Yo la reto, señorita Steppefurd, quiero ver si tiene las agallas para hacerlo, o si en verdad es tan estúpida. —Estirándose un poco hacia adelante, tomaría la botella y comenzaría a servir en los tres vasos que había frente a él. La zorra no dejaría de apuntarle en ningún momento—. Bien sabe que mi muerte llegará tarde o temprano, tal vez quiera hacerme un favor y ahorrarme todo este sufrimiento que me acompleja. Después de todo, en esta ecuación el orden de los factores no alterará el producto, en absoluto.

—¿Ella también lo sabía? —preguntaría el zorro sorprendido.

—Tal y como le dije, mis más allegados lo saben, doctor Wilde. Ahora, señorita Steppefurd, —exclamó posando su mirada en la zorra mientras levantaba uno de los vasos— puede comenzar el baño de sangre que tanto desea, o beber lo que yo le he servido y luego disculparse con mis hombres.

—Se supone que podía venir cuando yo quisiera, no tendrían por qué haberme bloqueado la entrada —respondió Skye luego de unos segundos. Sin quitarle la mirada, retiró su arma lentamente y volvió a ponerle seguro—. ¿Qué rayos fue lo que pasó con Bonnie Hopps? Mi compañero dijo que le inyectaron adrenalina y no hubo respuestas de ningún tipo—preguntó luego de tomar el vaso y darle la espalda.

—Explícale tú, Laura, fue tu idea después de todo. —La nutria asintió ante la orden de su jefe y guardó su armar al ver que todo estaba más calmado.

—Hace tiempo busqué todas las historias clínicas de los animales más allegados a quienes trabajan en el caso, varias de ellas estaban en el hospital donde trabajo, otras las conseguí pidiendo favores. Dejando de lado eso, el caso de Bonnie Hopps fue de los que más me llamó la atención, era alérgica a la dipirona, la cual estaba presente en el supuesto antídoto —explicaría Sánchez, en tanto volvía a tomar asiento.

—Eso explica por qué no reaccionó a la adrenalina…—susurraría Drew, pensando en voz alta.

—No sé de qué están hablando, explíquenlo de modo que lo entienda. —La zorra comenzó a beber del vaso luego de su pedido—. ¿Esto es agua? ¿En serio?

—¿Qué esperaba? No puedo combinar alcohol con medicamentos —exclamó el felino, divirtiéndose ante la reacción de la vulpina.

—Hay diferentes tipos de reacciones adversas a los medicamentos, se clasifican de la A hasta la E. Bonnie Hopps tuvo una reacción tipo B, es decir "bizarra". Se da un caso en cientos de miles o millones, no dependen de la dosis y los efectos no se relacionan a lo que busca hacer el fármaco. —Skye asintió ante la explicación de la nutria de ojos azulados, de momento le seguía el hilo—. Ante una primera exposición al elemento que produce la reacción alérgica, todo ha de quedar registrado en la historia clínica para evitar una nueva exposición, es lo único que puede salvar a la persona.

—Haciéndolo más simple, si te expones una vez al fármaco tienes una reacción muy fuerte, la segunda puede ser mortal, por lo que se ha de dejar registro para evitarlo —explicaría Drew interrumpiendo a Sanchez—. El efecto adverso puede variar de acuerdo a la sustancia, pero la dipirona…

—La dipirona puede producir shock anafiláctico, agranulocitosis y aplasia medular. —Ahora era la nutria quien interrumpía al zorro, retomando la explicación—. Bonnie Hopps entró en shock, en condiciones normales podría haber resistido un poco más, pero la susceptibilidad de su cuerpo por la exposición al veneno dejó a su organismo en un estado muy deplorable.

—¿Entonces si no se combinaba el veneno y la dipirona podrían haberla salvado? —preguntó Skye, pero la nutria negó con la cabeza.

—Una vez que la dipirona entrase en su cuerpo, Bonnie quedaría condenada —indicó Drew—. El shock producido por la dipirona no reacciona a la adrenalina, era imposible salvarla, más en su estado. Con el veneno sólo se aceleró un poco más el proceso, aunque sin él no tendrían mucho tiempo que digamos.

—Lo que dijo el sarnoso de plata… —Arcagma dejaría escapar una ligera risa ante el comentario de la nutria.

—Una jugada maestra, si me lo preguntan —exclamaría el felino—. Es algo que contemplamos desde que tuvimos la información en nuestras patas, sólo hacía falta encontrar el momento. Ahora, señorita Steppefurd, quisiera que acompañe al doctor Wilde a su celda. Tengo cosas que hacer…

—Por cierto, Arcagma… —Skye llamaría su atención una vez más antes de retirarse—. Creo que funcionó, tal y como te dije. Tendré esa maldita reunión con mi jefe de bloque.

Sin mediar más palabras, la zorra posó su pata derecha sobre uno de los hombros de Drew y este se pondría de pie. Pasarían a la par de los guardias del felino, que aún yacían inconscientes, y atravesarían el lugar habitado por los subordinados de Arcagma. No le sorprendería demasiado al zorro que, estando a la par de Skye, ya no había comentarios de ningún tipo.

Estando ya frente a la choza donde pasaba la mayor parte del tiempo, observó cómo la vulpina tomó su celular y leyó algo que parecía no agradarle del todo. "Cosas de mi trabajo", señaló ella mientras abría la puerta y Drew se adentraba.

—¿Por qué estabas hablando con él, Drew? —preguntaría de forma seca la zorra.

—Quiere que sea su médico personal, también que atienda a algunos de sus hombres —respondió desganado el vulpino—. Parece ser que la nutria tiene mucho trabajo.

—Nos cedió una oportunidad de oro, ahora que estarás más cerca de él debemos de aprovechar todo lo que nos sea posible. Su muerte en sí no alterará nuestros planes, pero si un día de la nada se queda dormido…

—Yo seré el principal apuntado y de seguro irán a por los míos, no recurramos a eso Skye.

—Vamos, Drew, tiene cáncer y está en la mierda, sólo le inyectamos algo y nos lo quitamos de encima.

—Tú serás quien se lo quita de encima mientras yo pago las consecuencias por ser el único responsable de su salud, no pienso dejar que se acerque a mi familia. —El ambiente estaba un tanto tenso entre ambos, la zorra asentiría para darle la razón—. ¿Cómo está Nick?

—Me vine apenas nos dejaron, todos estaban muy mal.

—Arcagma me dijo que me dejará encontrarme con él, dile eso para que se tranquilice cuando lo veas. No sé cuándo, o si habrá algo más de por medio, pero al fin podremos encontrarnos.


. . . . . . . . . .

Madera contrachapada de álamo, pintada de cerezo y un interior de terciopelo donde montones de fotos que su familia fue dejando comenzaban a apilarse. Era una de las tantas tradiciones de Burrows, el dejar a los muertos diferentes fotografías y cartas para que sus memorias los acompañen. Bonnie Hopps no sería la excepción, más bien todo lo contrario.

Se le hizo curioso ver a tantos mamíferos desconocidos a lo largo de las últimas horas, todos ellos despidiéndose de su madre y dando el pésame a la familia. Bien sabía que era una coneja muy querida y tenía muchos amigos, pero no por eso dejaba de ser impresionante la cantidad de animales que dijeron presente en el velorio, el cual se daba en un salón que estaba a menos de un kilómetro de su granja. Lo más llamativo no sería eso, sin embargo, la gran presencia de viejos conocidos no eclipsaba el que alguien no estuviese allí.

Pronto el entierro se consumaría y su padre no podía no estar presente. Se despidió de Nick, Bogo y Jack, quienes se quedaron hasta el final para acompañarla. Si bien estaban dispuestos a permanecer a su lado lo que fuese necesario, era todo cuestión de tradiciones. Sólo los familiares solían estar presentes durante el entierro. Irían en una de las avionetas comerciales que los había llevado hasta allí de nuevo hacia Zootopia, de ahí en más el búfalo les daría el resto de la jornada libre.

Habló con varios de sus hermanos y primos pero no lograba dar con él. No estaba en su habitación, no estaba con los niños ni los ancianos, tampoco recibiendo a quienes llegaban. Sólo una idea se le cruzaba por la mente, si ya no se encontraba con su padre en ese viejo naranjo comenzaría a preocuparse.

El lugar donde se conocieron de jóvenes, el lugar donde decidieron avanzar más allá de la amistad, su primer beso y donde él le propuso matrimonio. Incluso durante su boda habían hecho jugo con las naranjas de ese bendito árbol, no había mayor símbolo de su amor que ese naranjo, ubicado a las afueras de la granja Hopps.

Suspiró un tanto aliviada al verlo recostado sobre el tronco, caminaría con tranquilidad hacia él intentando no llamar su atención. Eran casi las seis y el sol comenzaba a bajar de a poco, la sombra del naranjo por suerte lo cubría en su totalidad a él y luego a ella, que se sentaría a su lado. No habría más que silencio en un primer momento, aunque bien sabía que debía llevarlo consigo para despedir a su madre.

—Me preocupé por un momento al no verte por ningún lado, pero al minuto se me vino a la cabeza el naranjo. —Stu no haría más que respirar profundo para luego dejar que el aire saliera lentamente, no le dirigiría la mirada a su hija en ningún momento—. Puedo irme si quieres, papá, sólo venía a decirte que en pocos minutos será el entierro. Ya se fueron la mayoría de los invitados, sólo estamos nosotros. —Sin respuesta alguna de su padre, se puso de pie entendiendo que necesitaba un momento de soledad.

—Estoy bien, Judy, sólo necesitaba un tiempo a solas, respirar aire fresco, pensar —indicó el conejo con pesadez—. Puedes sentarte si quieres, o puedes irte si gustas también. El naranjo es buena compañía.

—No tengo dudas de ello. —Nuevamente Judy se sentaría a su lado, apoyando su cabeza sobre el hombro izquierdo de su padre—. Fue imposible no pensar en el naranjo cuando no te encontraba.

—Aparte de querer tener a Bonnie a salvo en mis brazos, no hay nada que desee tanto en este momento como una naranja de este árbol. Tan dulce y refrescante, con ese olor que reconocería en medio de montones de naranjas.

—No volví a probar ninguna igual desde que dejó de dar frutos, eran únicas —remarcó Judy dirigiéndole una sonrisa a su padre que este correspondería por un breve momento—. Hay muchos animales allí que ni siquiera vi en fotos, son todos muy agradables —agregó para mantener la conversación e intentar que su padre mejore aunque sea un poco su humor—. Había una pareja de linces, una gacela llamada Lindsay, también una nutria anciana a la que le decían Vic. Aquí entre tú y yo, nunca había visto una nutria tan gorda. —La risa de Judy se contagió por un momento.

—Sí, Vic es una gran mujer, siempre fue muy amable y un tanto loca. Nos dio clases en la escuela, de biología si mal no recuerdo.

—Oh, y había un tigre blanco también, pero ahora mismo no recuerdo el nombre…

—¿Chris? —preguntó su padre sabiendo que acertaría.

—Sí, ese, la tía Mary me dijo que ustedes supieron ser grandes amigos.

—Él se conocía desde antes con Bonnie y luego fue mi amigo también, aunque hacía mucho que no sabía nada de él. Desapareció de un momento a otro sin explicarnos nada. —Poco y nada entendía la coneja de los dichos de su padre, el actuar del felino había sido más que extraño—. Fue pocos meses después de que nos pongamos de novios, dejó de juntarse tanto con nosotros y luego se fue.

— Tal vez puedan ponerse al día ahora…

—Sí, tal vez, pasó mucho desde la última vez que supe de él.

Un nuevo silencio se haría presente entre ambos, en tanto se miraban el uno a otro intentando ocultar su mutua tristeza y dolor. La nariz de Stu temblaba de forma apenas perceptible, bien sabía Judy que su padre quería decirle algo pero se contenía, tal vez buscase hacer catarsis de algún modo.

—Siempre creí que tu madre viviría más que yo, nunca pude explicar esa idea del todo bien, al menos hasta ahora. —Ahora con la mirada en el horizonte, Stu tomó la pata de su hija y la apretó con fuerza —. No era una idea, era miedo, terror, no quería perderla y prefería irme antes que ella. Bonnie era muy fuerte, más de lo que yo podría haber sido nunca, no dependía tanto de mí como yo de ella. Ahora sólo tengo ese vacío que deja la ausencia de tu razón de ser... Te ciega y te devora, no tienes nada para combatirlo, sólo aguantas o intentas aguantar esperando que el tiempo lo sane aunque sabes que nunca sanará…

—Papá…—Nada pudo hacer Judy para responder, sólo abrazarlo con su pata libre mientras él no soltaba su agarre.

—Cada vez que me derrumbaba, cada vez que las cosas parecían estar mal, sólo debía mirarla a los ojos, buscar sus púrpuras. Me decía, "todo estará bien, corazón", y luego tomaba mi pata. A veces llegaba a abrazarme o besarme, pero con lo primero ya bastaba. Sólo con ese empujoncito, y con ella a mi lado, yo sabía que siempre iba a estar bien.

Las primeras lágrimas de Stu comenzarían a caer sobre el hombro de Judy, ella por su parte batallaba por no soltarlas. No pasaría demasiado para que el conejo soltase la pata de su hija, todavía en silencio ambos terminarían por dejar de abrazarse, aunque sus ojos no dejasen de tener ese lúgubre brillo.

—Ya no la tengo conmigo, Judy, no sé qué haré ahora por las mañanas al despertar sin ella diciéndome que todo estará bien. Ni siquiera pude acompañarlos durante el último tramo del velorio. No soy más que un conejo débil, un padre desastroso y un esposo fatal.

—No te atrevas a decir eso otra vez, papá…

—¿Y por qué no debería? ¡Yo la maté, Judy! ¡Yo la maté! —exclamó mientras las lágrimas brotaban a cántaros de sus ojos. Después de tantas horas había dicho aquello que tanto lo atormentaba, aquel sentimiento de culpa y dolor que posiblemente no lo dejase dormir por meses, o quizás años—. ¿¡Por qué no lo ves!? ¡Fui yo quien decidió no esperar!

—Quisiste dar tu vida por la de ella, la pantera jugó contigo para llevarte hasta allí —indicó Judy queriendo quitar el peso que cargaba sobre sus hombros.

—Y yo le seguí el juego, me dejé llevar.

—No eres culpable de nada, papá, sólo de amarla y querer darlo todo por ella.

—Te juro que si tuviese a ese maldito bastardo enfrente no sólo lo mataría. —Levantaría su puño cerrado en señal de impotencia—. Lo haría sufrir por cada segundo que Bonnie pasó ahí, por cada una de las lágrimas de mis hijos y por…

—Ya basta, basta, papá, en serio. —Judy lo tomaría con suavidad de su pata para intentar tranquilizarlo—. En un momento así lo mejor que puedes hacer es demostrar el tipo de animal que eres, aquel que tanto quieren sus hijos y del cual mi madre siempre estuvo orgullosa. No dejes que el odio que le tienes a Crncevic te consuma cuando eres un animal de luz y amor, no cuando tienes que guiar a toda tu familia en un momento tan duro como este.

—¿Guiarlos? Judy… Lo siento cada vez que paso al lado de todos, saben que yo tengo la culpa. ¡Maté a su madre!

—¿¡Quieres parar con eso!? ¡Luchaste por su vida! ¡Estuviste dispuesto a morir por ella! ¡Nadie te está culpando de nada papá, sólo lo haces tú!

Su corazón estaba tan agitado como su respiración. Apartó la mirada para evitar a Judy, lo observaba de ese mismo modo que Bonnie lo hacía cuando lo regañaba por algo. Voltearía al cabo de unos segundos para corresponder la mirada, pero ella ahora sólo fijaba la vista en algún punto en el horizonte. Lentamente se pondría de pie y se giraría para mirarlo con pesar.

—Te esperaré junto a los demás, espero que nos acompañes para despedir a mamá.

—No creo poder, Judy, no puedo soportar el odio de mis hijos —indicó de forma apenas audible—. Sólo quiero quedarme a la sombra del naranjo hasta que pueda reunirme con Bonnie otra vez.

—Entiendo el que te cueste decirle adiós a la mujer que amas, entiendo que te puedas sentir perdido, pero si algo no entendería jamás es que te rindieras cuando tus hijos te necesitan más que nunca. Será dentro de treinta minutos y tienes tu vieja camioneta en la granja, hablaré por todos diciéndote que te queremos allí.

Esperaba no haber sido tan dura en un momento tan delicado como el que les tocaba vivir, pero ella no podía levantarlo y obligarlo a ir donde no quería. Todo dependería de lo que su padre decidiese, podía bajar los brazos y lamentarse hasta el final de sus días, o podía erguirse como el faro que guiaría a los suyos ante tanto dolor.

A paso ligero volvería al velorio, llegaría justo a tiempo para, con un beso en su frente, despedirse de su madre. Varios murmullos sonaban a sus espaldas para su pesar, aunque bien sabía que llegarían tarde o temprano. Cerrarían el ataúd luego de que un par de conejos más hicieran lo propio, el momento del amargo adiós se consumaba al fin.

El féretro de Bonnie sería transportado en un vehículo fúnebre que avanzaría a paso de conejo mientras sus hijos iban detrás. Los Hopps habían decidido que su madre reposase en las cercanías de la tumba de sus padres. Si bien en Bunnyburrows solían recurrir a la cremación porque no había terreno suficiente para tantos conejos, aquellos que pagasen una buena suma de dinero podían enterrar a los suyos en un lugar privilegiado. Lo acontecido alrededor de la muerte de Bonnie tocaría el corazón de propios y extraños, los Hopps no debieron invertir demasiado dinero gracias a la generosidad de todos sus allegados.

Un hijo de cada una de las cuatro camadas mayores serían los designados para cargar el ataúd hacia la fosa designada. El párroco más viejo de Burrows consumaría la ceremonia, se hallaba de pie detrás de un atril donde apoyaba su biblia y tenía un micrófono. Entonaría un discurso sobre cuán dolorosa era la pérdida de una madre y mujer luchadora, única en su estirpe y amorosa como nadie que hubiese conocido.

Antes de que las palas comenzasen a echar tierra sobre el ataúd, el párroco daría lugar para que aquellos que quisieran se acercaran al atril y hablasen de Bonnie, ya fuese para despedirse, dar a conocer sus sensaciones o brindar su apoyo a los demás. Si bien Judy tenía ganas de hacerlo, uno de sus hermanos pasaría en primer lugar.

Una gran infancia seguida de una pubertad donde las peleas con su madre iban en aumento cada día, una rebeldía sin sentido a la que Bonnie intentaba enfrentarse con toda la paciencia que solía caracterizarla. Un par de buenas anécdotas y no mucho más, siendo tantos hermanos debían de limitar el tiempo para que el funeral no se extendiese demasiado.

Judy sería la segunda en pasar, a paso lento había ganado territorio mientras su hermano relataba varias de sus desventuras. No sabía qué decir realmente, sólo tenía la necesidad de dar la cara frente a sus hermanos después de todo lo acontecido con los hombres de Arcagma.

"Hoy estamos aquí reunidos por algo que nunca vimos venir, algo que nos ha dejado sin aliento a todos", indicó Judy para dar rienda suelta a su discurso. "Mamá siempre decía que quería vernos a todos juntos pero siempre fue difícil por diferentes situaciones. Hoy, aquí estamos todos nosotros, a merced de su deseo." Sentía un nudo en el estómago, podía ver cómo varios apartaban la mirada y otros tantos comenzaban a hablar entre sí "Creo que pese a aquello que aquí nos reúne, no debemos hacer más que cumplir con aquello que ella buscaba: estar juntos, permanecer unidos, apoyarnos el uno en el otro en un momento tan duro como éste. Nuestra madre era una mujer guiada por el amor, la felicidad y la fraternidad; siendo parte de su legado nosotros no debemos ser menos."

Algunos aplaudirían enérgicamente, otros de forma más tímida, mientras varios más guardaban silencio. Uno de sus hermanos, Joel, comenzaría a avanzar hacia donde ella se encontraba. Si bien Judy tenía ganas de seguir hablando decidió pasar a su hermano el derecho de hablar hacia los demás.

"Lo primero que diré, es que no hay nada que me destroce tanto como la idea de que mi madre será enterrada en cualquier momento, pero aun así… ¿Saben qué es lo que no soporto? El egoísmo, la hipocresía, el que se hable de amor y fraternidad cuando estamos aquí, sumidos en la tristeza porque hay quienes no entienden cuál es su lugar."

Joel buscaría con la mirada a su hermana, quien pertenecía a la misma camada. Apenas lo vio subir con esa mirada vacía bien sabía que podía ligar alguna indirecta. Cada vez que Judy había pasado a la par de su hermano, éste no paraba de murmurar; aun así, nunca esperaría que despotricase contra ella de semejante modo.

"Todavía recuerdo cuando dijiste que querías ser policía, recuerdo cuando te fuiste a la academia y luego te graduaste", exclamó gritando a los cuatro vientos mientras su mirada sólo se enfocaba en ella. "Mamá y papá nunca quisieron que fueras policía, pero tú tenías que ir contra la corriente como siempre, es lo que mejor haces, ¿no es así? Ir en contra de lo que todos te dicen, hacer lo que se te da la puta gana, todo sin importar si los demás sufren en el camino." Un par de presentes avanzarían lentamente hacia el atril. "¿Tienes una idea de cuantas veces mamá lloró por ti cuando te fuiste? De seguro ni sabías que lloraba antes de irse a dormir porque tenía miedo de que algo te pasara, pero eso no sería sorpresa, no te importa lo que pase con los demás."

Sabiendo lo que pasaría a continuación, Judy también avanzaría hacia su hermano mientras este continuaba con su discurso. Sabía que si los demás intentaban frenarlo podría haber una pelea, era lo último que necesitaban en el velorio de su madre.

"¡Tú trajiste a ese tipo hacia nosotros! ¡Fuiste tú quien no se conformó con lo que tenía y siguió molestando a los tipos más poderosos! ¡Tenías que meterte con terroristas para ganar un poco más de atención! ¿¡Qué sería de ti si el mundo no te prestase atención, hermanita!? ¡Lo único que haces es acercar la muerte a los tuyos".

Las últimas palabras de su hermano serían como un puñal por la espalda, pero no dejaría ver que la hirieron. ¿De dónde sacó esa filosofía? No lo sabía a ciencia cierta, pero en ese momento particular aplicaba a la perfección. Tragaría su orgullo e impotencia, se ahorraría sus lágrimas y haría todo lo posible por evitar que la discusión pase a mayores.

Dos de sus hermanos mayores, Michael y Stephen se acercaron para tomar a Joel de los brazos y alejarlo del atril. Judy se acercaría a ellos para pedir que todo el mundo se tranquilizase, las discusiones estaban al caer. Si bien Michael y Stephen lo soltaron para apaciguar el tenso ambiente, Joel no se calmaría y seguiría refunfuñando sin detenerse para escuchar a los demás. El conejo gritaría más cosas y alguien desde el fondo le daría la razón, así como alguien lo mandaría a callar.

Pese a los pedidos Judy junto a algunos de sus hermanos, y luego del párroco que tomaría el micrófono del atril, la tensión acumulada se terminó por desatar del peor modo posible. Era vergonzoso, era impropio de ellos, pero estaba pasando, todos mostraban su peor faceta. Había quienes la culpaban y quienes la defendían, incluso hubo quienes terminaron a golpes en una situación completamente inesperada. Fue entonces que se alzó una voz en alto y todas las miradas se dirigieron hacia su origen.

"¿¡Cómo se les ocurre hacer algo así en este día!? ¿¡Qué creen que pensaría su madre de todo esto!?", rugió Stu furioso al ver todo el caos ocasionado por sus hijos. "¿En serio quieren echar culpas en este momento? ¿Cómo se atreven a hablar de su hermana de ese modo? ¡Más les vale no seguir con este tipo de barbaridades porque juro que los desheredo! ¡Ahora pídanse perdón para despedir a su madre como se debe!"


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El viaje de Burrows a Zootopia no había sido de lo más agradable. Compartir el vuelo con Bogo y Savage, más aún con un día tan trágico, no era algo que le agradase demasiado. Por suerte ambos se durmieron rápido, aunque para él sería casi imposible. La pérdida de Bonnie, las lágrimas de los Hopps, el mismísimo sufrimiento de Judy por todo lo acontecido, la lista se hacía infinita. El vacío que sentía en su pecho era indescriptible, el dolor por haber fallado al rescatar a los padres del amor de su vida era algo que no sanaría a corto ni, probablemente, a largo plazo.

Iría junto con el búfalo y el conejo a la ZPD, temía pasar todo lo que quedaba de la jornada en informes pero por suerte no fue nada de ello. Bogo se limitó a agradecer por el trabajo realizado y, pese al amargo momento, los felicitó a ambos por su desempeño y por actuar con la seriedad con la que lo hicieron. En cuanto su jefe le dijese que podía retirarse lo único que se le vino a la cabeza era darse una buena ducha caliente, anhelaba relajarse luego de tanta tensión acumulada.

Un taxi lo dejaría en la puerta de su casa en lo que fue un trayecto largo y pesado. No se detendría a buscar ropa limpia, sólo abriría el agua caliente de la ducha y, luego de desvestirse, se sentaría bajo las incesantes gotas mientras cerraba los ojos para descansar en un momento de pausa.

Judy con su amnesia, el secuestro de su primo cuando al fin podía volver a acercarse a su familia, el fallido rescate, ahora se sumaba la muerte de Bonnie y nuevamente se habían llevado a Drew sin que pudiese hacer nada. Tantas piedras en su camino, tanta oscuridad rodeándolo, tantos problemas cada vez que salía de su cama para enfrentar un nuevo día. Mientras el agua arrastraba sus amargas lágrimas de desesperanza y malestar varias preguntas se hacían presentes en él. ¿En serio debía de cerrar la canilla, vestirse y seguir? ¿Hasta dónde podía luchar e intentar salir adelante? ¿De dónde sacar fuerzas para continuar?

Lamentarse no era una opción, rendirse mucho menos, no con tanto en juego. Judy estaba llorando a su madre, Scott y Grace lo hacían por Drew, él no podía quedarse de brazos cruzados mientras todo alrededor se desmoronaba. ¿Por qué rayos pasó los últimos veinte minutos sentado bajo el agua caliente? Quizás había cosas que a corto plazo no podía cambiar, pero sí podía ayudar a los demás de otras formas. Se enjuagaría rápido, buscaría algo de ropa y tomaría las llaves de su auto. Eran casi las seis y media, debía de buscar a su sobrino para llevarle al parque de diversiones como le había prometido hacía una eternidad. Ver al muchacho sonreír le daría energías más que suficientes para continuar con sus batallas.

El parque solía estar hasta las diez de la noche y las entradas que había comprado valían por todo el día. En la última semana Scott no fue a la escuela por su seguridad y de seguro tampoco iría la siguiente, podría usar eso como excusa para quedarse hasta tarde. Pasarían por tantos juegos como fuese posible, también le compraría todo lo que quisiera aunque tuviese que gastarse el salario de un mes. Debía mimarlo y contenerlo, sacarlo por un momento de su realidad.

Faltaban veinte para las siete de la tarde y a las ocho solían cenar, rogaba que Grace aún no preparase la comida para aprovechar y comer con Scott afuera. Debía de convencer a su cuñada ahora que lo pensaba con detenimiento, aunque de seguro no habría demasiados inconvenientes con ello.

Las entradas habían quedado a recaudo de Scott, lo único que tuvo que hacer fue conducir hasta su hogar y tocar el timbre a la espera de que Grace estuviera de buen humor para evitar comentarios de cualquier tipo. Quien atendería sería su sobrino por suerte, luego de preguntar quién estaba al otro lado por precaución. Grace se estaba terminando de bañar y el cachorro pasaba el rato viendo una serie de nombre The Gift of Fire. A la espera de que su cuñada terminase acompañaría a su sobrino para ver la serie, ambos estaban sentados en el sofá de la sala de estar frente a una pequeña mesa de vidrio.

En silencio la vulpina se acercaría desde sus espaldas al cabo de un par de minutos. "¿Qué haces aquí, Nick? Pensé que estarías en Burrows con tu compañera?", exclamaría Grace cubierta por sólo una bata y con una toalla sobre su cabeza. Ambos zorros tendrían un ligero sobresalto luego de que Grace apareciera de entre las sombras.

—Le dije a Scott que iríamos al parque hoy, ¿recuerdas? —indicaría Nick con total confianza y una ligera sonrisa—. Te estábamos esperando para ver si estás de acuerdo con esto.

—Se hará muy de noche para cuando regresen y todavía no comes Scott… —El tono de voz de la vulpina no sonaba tan firme como de costumbre.

—Tío Nick dijo que podríamos quedarnos hasta que cierre el parque y luego ir a comer. —Grace frunciría el ceño ante el comentario de su hijo, en serio parecía estar meditándolo.

—Ya qué… Pero tendrás que subir a cambiarte, Scott, intenta no parecer un vagabundo cuanto menos. —Pese al golpe bajo de su madre el cachorro inmediatamente subiría las escaleras hacia su habitación, estaba muy ansioso.

—Tenía mis dudas de si estarías de acuerdo por la hora, muchas gracias, Grace.

—No hay de qué, Nick… —exclamaría la vulpina un tanto agobiada y cansada. —. Lo que sea con tal de que Scott la pase bien.

—¿Tú cómo estás? No te escuchas muy bien.

—Fue un día largo, nada más. —Grace inspiraría profundo para luego largar el aire, esquivaría la mirada del zorro que entendía que su cuñada tenía algo para decir—. Sé que las entradas son sólo para ti y para Scott, pero crees que… No importa, olvídalo.

—¿Qué sucede? ¿Quieres ir con nosotros? Podemos comprar una más cuando lleguemos, yo invito.

—No hace falta, Nick, en serio, puedo quedarme aquí viendo la tele hasta que vuelvan.

—Ambos sabemos que no te gusta ver la tele, Grace, ¿por qué no vienes?—El vulpino desbloquearía su teléfono ante la atenta mirada de la vulpina, lo dejaría en la mesita de vidrio luego de leer un mensaje de Finnick—. Recuerdo que disfrutabas mucho de los juegos cuando Drew te llevaba.

—No es por los juegos, es que… La casa se siente muy vacía sin Drew, ni que hablar si Scott se va, ¿entiendes?

—Sí, sé muy bien a lo que te refieres. Es difícil acostumbrarse a la soledad, más cuando es algo que se te impone y tú no puedes hacer mucho.

—¿Alguna vez compartiste habitación con tu primo? De haberlo hecho de seguro lo oíste roncar como un desgraciado. —El comentario de Grace se vería acompañado de una sonrisa que se le contagiaría a Nick—. ¡Dios! ¡Se vuelve insoportable! Y no vayas a despertar al princeso de su sueño reparador que se pone de malhumor. Ni que hablar de que cuando hace frío… ¡Siempre se roba las malditas frazadas! Más de una vez le dije que pagaría por una operación para que deje de roncar, así como me quise comprar una cama para mí sola para el invierno, pero no, claro que no. ¿Gastar en tonterías como esas? En su dura cabecita de zorro tacaño esas ideas no tienen sentido alguno.

—Apuesto lo que quieras a que pagarías lo que fuese para morir de frío otra vez y escucharlo roncar como un rinoceronte con catarro.

—Prefiero desvelarme con sus ronquidos y no por la angustia que siento cuando no duerme conmigo. —El teléfono de Nick vibraría nuevamente—. ¿No atiendes?

—Es Finnick preguntándome como estoy con lo de Burrows, últimamente se preocupa demasiado por todo. Ya le dije que estoy aquí hablando contigo.

—Puedes atender, no me molesta si lo haces mientras hablamos. Drew siempre estaba con el teléfono para hablar con sus pacientes, una se acostumbra. —Luego del comentario de Grace, el vulpino volvería a desbloquear el teléfono para responder al fénec. La zorra no quitaría la vista ni por un momento del celular.

—Siempre se hace el duro, pero ahí lo tienes, molesto como una madre —exclamaría Nick entre risas mientras dejaba su teléfono otra vez en la mesa de vidrio.

—Supongo que el tiempo lo ablandó un poco. —Tomando una breve pausa, la vulpina analizaría un movimiento del cuál no se sentía del todo segura—. ¿Te molestaría ir a ver por qué Scott tarda tanto? —preguntó Grace poniéndose de pie—. Quiero revisar algo en la cocina.

—Claro, ahora voy. Aprovecharé para decirle que tú también vendrás con nosotros.

—Nick…

—Sin excusas, tú te vienes también y pasarás una noche genial con nosotros.

A paso tranquilo Nick subiría las escaleras para ir hacia la habitación de su sobrino, no quería perder mucho más tiempo. Amagando ir hacia la cocina, la vulpina volvió sobre sus pasos y comenzó a observar con frialdad el teléfono que su cuñado olvidó en la mesa. Tal y como planeó, podría espiar el celular del zorro en busca de alguna pista, ya había aprendido cómo era su patrón de desbloqueo luego de observarlo.

La duda la obligaba a acercarse cada vez más, pero su conciencia no la dejaba tranquila, entre titubeos tomaría el celular y lo desbloquearía para adentrarse en la privacidad de Nick. Vería sus últimas conversaciones y leería sus mensajes, se detendría principalmente en aquellos que sabía que eran sus compañeros de trabajo, aunque de los últimos chats ninguno quedaría sin revisar. Si bien algunas cosas llamarían su atención, no había nada acerca de su marido que ella no supiera.

Con la culpa devorándola por los extremos que había sobrepasado, volvió a dejar el teléfono tal y como estaba. Sintiéndose en verdad avergonzada de sí misma y decidida a parar de acosar a Nick desde las sombras, algo llamó su atención. El celular vibraba, su curiosidad se acentuaba, tal vez un último vistazo fuera pertinente. Si su cuñado aparecía podría decirle que atendió para que no corten la llamada. Ya con el teléfono en sus patas atendió a la espera de lo que la tal Skye Steppefurd tuviera para decirle.

—¿Hola? ¿Nick? —La voz al otro lado sonaba un tanto nerviosa y angustiada—. Sé que quizás no quieras hablar conmigo, y más con todo lo que pasó hoy, pero tenemos que vernos esta noche, cuanto antes. Necesito que hablemos de muchas cosas, desde lo que pasó entre nosotros hasta lo de tu primo.

—¿Disculpe? —El corazón ambas se frenó por un instante, el de Grace ante la mención de su marido y la de la agente de la ZIA al ver que no era Nick quien atendía.

—¿Quién es? ¿Qué hace con el teléfono de Nick? —preguntaría la zorra ártica intentando contenerse tanto como le fuera posible.

—Yo… Soy Grace, su cuñada, Nick está arriba con mi hijo y se olvidó el teléfono en la sala de estar. Espéreme un momento y ya le paso con él.

—Se lo agradecería, Grace…

A paso ligero, la vulpina de rojo pelaje subiría las escaleras y golpearía la puerta de la habitación de su hijo. Se escuchaban voces al otro lado, por lo visto Nick y Scott hablaban de algo. El cachorro se asomaría a través de la puerta y Grace le daría el teléfono para que él se lo diese a su tío. Ella por su parte debía de ir a cambiarse para salir, intentaría no sacar conjeturas tan pronto de todo lo que escuchó, aunque las ideas en su cabeza florecieran por sí solas. ¿De qué tanto hablaría Nick con esa zorra sobre Drew?

Ya en su habitación, mientras se vestía, comenzó a armar una que otra teoría en su cabeza. La agente Steppefurd y Nick no contaban con demasiados mensajes por privado que insinuasen algo más que cosas de trabajo, ¿pero aun así hubo algo entre ellos? El aura que los encubría a ambos se tornaba muy misteriosa y espesa, más que aclarar sus dudas para terminar confiando en Nick terminó por sembrar más y más incógnitas.

Le llegaría un mensaje a su teléfono, algo raro dado el horario, o al menos eso creyó. Era de parte del agente Abel Fowler, ese lobo del ZBI que trabajaba con su compañero y con el tal Harkness. Por lo visto estuvieron analizando los últimos robos del vulpino y uno de los concejales fue víctima de sus atracos. Más allá del dinero, el ladrón se llevó del hogar de Mycroft Raines un pequeño cofre con absurda seguridad, una vieja daga y un anillo era lo que contenía. Quizás no eran más que simples reliquias familiares, incluso había un emblema en anillo, pero la seguridad que tuvo que burlar Harkness para llegar hasta ellas era poco lógica.

Dadas las extrañas circunstancias que envolvían a los Raines, como el homicidio del padre del actual concejal, el misterioso accidente que se llevó la vida del hermano de Mycroft, así como el secuestro del mismísimo Mycroft Raines, todos habían decidido investigar un poco sobre ello. No es que tuviesen mucho más sobre lo cual investigar tampoco, sólo podían seguir esa corazonada que involucraba a una de las familias más reconocidas de la ciudad y en toda la zona.

Por la mañana Grace iría junto a Fowler para visitar a un viejo conocido de la vulpina. El emblema que aparecía sobre el anillo no es algo que apareciera por internet cuanto menos y un especialista es lo que necesitaban. De momento sólo restaba ir al parque de diversiones, pasarla bien con su hijo y vigilar a Nick, ahora más que nunca con tantas dudas alrededor de él.


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Revisó la hora un par de veces en los últimos minutos, bien sabía que en cualquier momento Shawcross, su jefe de sección, la llamaría para interrogarla. Había estudiado su libreto de principio a fin y no tenía cabos sueltos, al menos hasta donde podía observar. Pese a ello, el que seguramente fuese grabada complicaba mucho el panorama y eso la tenía inquieta, aunque ella no sería la principal damnificada por sus actos. Supo lo que pasaría desde el momento en que recurrió a ello, pero no por eso la tensión se había alivianado demasiado.

Si bien había llamado a Nick para hablar del asunto, el zorro dijo estar ocupado y cortó sin dar mucho más rodeo. Era obvio que quería desvincularse de ella tanto como le fuese posible, aunque quizás los deseos del vulpino estuviesen lejos de cumplirse de momento. Debía de hablar con él apenas saliese de trabajar, apenas lo encontrase, el tiempo valía demasiado y lo estaban dejando correr con muchas cosas por hacer.

Estando en su cubículo sentada frente a su computadora, en la oficina del bloque, fingía leer un informe mientras varios animales iban de un lado a otro como siempre pasaba en la ZIA. Uno puntual se frenó frente a ella para asomarse y saludarla, uno de largas orejas, pelaje grisáceo y con rayas negras en su rostro y orejas. No estaba muy animado por lo que podía notar, aunque lo fingía bastante bien.

—Creí que no te vería hasta dentro de algunas horas, Jack —dijo la zorra sin despegar la vista de la pantalla.

—Querían un velorio íntimo, sólo estuvo la familia —respondió el conejo—. Shawcross me comentó que hablará contigo en su oficina.

—¿Será en su oficina entonces? —Ahora la zorra lo observaba fijamente a él—. Dime por favor que no estarás presente.

—Somos compañeros, Skye, sabes que pase lo que pase intentaré ayudarte.

—Si en serio quieres ayudarme, sería más que útil que no estés presente, lo digo en serio —indicó de forma tajante para luego respirar profundamente—. Lo aprecio mucho, Jack, pero no quiero que oigas lo que voy a decir. Si es lo que yo pienso que me preguntará Shawcross, sé que te molestará mucho.

—Él me pidió ir, parece ser parte del procedimiento estándar.

—¿Procedimiento estándar? Si hubiese seguido un procedimiento estándar tendría que haberme dado la posibilidad defenderme después de lo que pasó durante el motín ¿Sabes dónde puede meterse el jodido procedimiento?

—Si sigues así de amargada envejecerás mucho más rápido, ¿no quieres que te traiga un té o algo para calmarte?

—Estás tentando mucho tu suerte, orejón, y bien sabes que no estoy de humor para esto. A la próxima le digo a todos lo de la azafata del viaje a Bahía Roja… —Pronto el temple del conejo se tornó más serio, Jack negaría con la cabeza un par de veces.

—Siempre juegas sucio, Skye, así no se puede —exclamó molesto Savage cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.

—¿Qué yo juego sucio? Después de Bahía Roja quedó en claro que el sucio eres tú.

La puerta de la oficina principal se abriría y varios girarían al ver a Shawcross asomarse a través de ella. El leopardo de las nieves sólo necesitó de una seña con su garra para llamar a los agentes Steppefurd y Savage. En tanto caminaban hacia la oficina de su jefe, la vulpina le dirigiría una tenaz mirada a su compañero. Si bien el conejo entendió que ella le estaba dando una última oportunidad para no estar presente, era su obligación estar allí.

Jack cerraría la puerta luego de entrar, había dejado paso a la vulpina primero. Al girarse observaría cómo Shawcross permanecía aún de pie a la espera de que el conejo tomase asiento. Estando todos listos, el felino mostraría una grabadora dando a entender que filmaría la charla que tendrían. Pasarían algunos segundos en silencio antes de que el leopardo tomase la palabra, Skye por su parte le dirigía una mirada poco amistosa y Jack observaba las reacciones de ambos.

—Bien, Steppefurd, te escucho. — Shawcross encendería la grabadora, sólo la zorra estaba siendo enfocada.

—Necesitaría que me explique qué es lo que quiere, no sé a ciencia cierta por qué estoy aquí. — Luego del comentario de Skye, el felino comenzaría a golpear rítmicamente sus garras en su escritorio mientras pensaba cómo encaminar la conversación.

—¿En serio no lo sabes? —preguntaría irónicamente el felino—. Luego del motín de hace algunos meses, habíamos decidido prescindir de tus servicios y reubicarte en otro cargo. —Shawcross extendería su pata derecha en busca de un vaso de agua que estaba a la par de un portarretrato de su padre—. Pero llegaría una inesperada llamada del alcalde, Lionheart te quería de nuevo en tu puesto.

—Sí, me trajeron de nuevo, pero con la mitad de mis privilegios y con un sueldo miserable —replicó Skye cruzándose de brazos, sin ocultar su evidente molestia.

—Tienes el salario que tendrías en el puesto donde te íbamos a ubicar —señaló el leopardo—. En cuanto a tus privilegios, no quería darte herramientas de ningún tipo hasta probar tu credibilidad —indicó el felino, que haría una breve pausa para pensar su siguiente movimiento—. ¿Cómo era tu relación con el fallecido concejal Joel Hamilton, Skye?

—Puramente profesional, sólo trabajé a modo de enlace entre él y mis superiores para el proyecto de la prisión estatal. —La pregunta de su jefe no fue algo que la vulpina esperase—. Del mismo modo, mi relación fue sólo profesional con los demás concejales involucrados en el proyecto.

—¿Cómo te sentiste al saber que fueron secuestrados? ¿Y con la muerte de Hamilton? —Mientras las preguntas del felino se apilaban, la vulpina intentaba hallar una razón detrás de ellas, aunque no la encontraba.

—Todos los involucrados son grandes mamíferos que trabajan arduamente por Zootopia, es horrible pensar que la ciudad pueda perder tan grandes valores. —Sin salirse del guion, la vulpina evitaba responder directamente para que su jefe no sacase conjeturas—. En cuanto a la muerte de Hamilton fue algo impactante y abrumador por la forma en que murió, no merecía nada de eso.

—¿Vas a explicarte, Shawcross? —preguntaría el conejo, intrigado al igual que su compañera.

—Sí, ¿por qué tanto hincapié en Hamilton más que nada? —La vulpina secundaría a su compañero.

—Fue él quien pidió que te reincorporemos a tu puesto, Lionheart habló por él por tener más peso. Hablé con el alcalde del asunto y también con un alto cargo de nuestra agencia, fue un intercambio de favores. No sé qué le dio Hamilton a Lionheart, pero sí sé la razón por la cual nuestro difunto concejal hizo el pedido.

—Dime que no es lo que creo que es… —Skye contendría el aire a la espera del motivo al cual hacía referencia su jefe, mientras Jack se cruzó de brazos y apartó la vista.

Shawcross abriría uno de los cajones de su escritorio y tomaría un expediente, en el mismo había información de cuando revisaron la casa de Hamilton luego de su desaparición. Paseos en el parque, cenas, fiestas, saliendo de su casa o llegando, había fotos de Skye a por montón y Hamilton sólo salía en un par.

Conocía al ex concejal y sabía que nada de eso era posible, de todos era quien más se concentraba en el trabajo y con quien menor relación mantuvo. Evidentemente Arcagma fue quien pensó en dicha jugada, previendo que la ayudaría a limpiar su nombre. Después de todo, él mismo afirmó haber sido quien intervino para reincorporarla en la ZIA. Todo eso era una tapadera para que no la vinculasen a él.

—¿Es por ello que marginaron a Skye? ¿Por ser seguida por un loco? —preguntaría Jack más que molesto.

—Además de que nos pidieron por fuera de la agencia el que la reincorporemos, tu compañera fue la única agente con acceso al programa que fue introducido durante el motín. Si los hackearon desde adentro, alguien puso otro programa antes o si ella tuvo algo que ver, no es algo que pudiéramos saber —exclamaría el leopardo de las nieves, al ver que cómo Savage pasaba sobre su autoridad.

—Si me tienes aquí es porque ya no tienes tantos motivos para desconfiar, Shawcross. —Aunque el ambiente entre los presentes estaba tenso, la serena voz de la vulpina los llevaría a calmarse.

—Durante el rescate de los concejales acabaste con varios hombres de Arcagma, ya en Burrows ayudaste a tu compañero a huir y junto a los demás aseguraste el aeropuerto. Eres un pilar importante en las frustraciones de Arcagma. —A medida que escuchaba a su jefe, la vulpina vislumbraba una ligera posibilidad de no recurrir a su estrategia inicial—. Alguien que se enfrenta a nuestro principal enemigo como tú lo haces no puede trabajar con él.

—¿Me devolverán mi puesto y privilegios entonces? —preguntaría Skye a la espera del mejor de los resultados.

—Así es, sólo quiero que me aclares por qué huías de tu vigilancia. Puse un equipo sobre ti cuando desaparecieron los concejales y más desde el ataque a la ZIA, la muerte de Hamilton y el secuestro de Mycroft Raines. —Sería entonces que las esperanzas de la vulpina se derrumbarían, no tenía más opción.

Nuevamente Skye pediría que Jack se retirarse mientras ella explicaba sus motivos, pero su jefe negó con la cabeza. El conejo no lograba entender la actitud de su compañera, en serio temía lo que pudiese decir. Nunca la había observado tan nerviosa y descolocada, bien sabía que sus sentimientos habrían de estar en juego.

Hasta donde le explicó Shawcross, las reglas implican que deben ser dos los presentes en un caso como el que estaba involucrada, siendo uno el jefe de división y luego un compañero que pueda testificar. Estando atada de patas con la explicación de Shawcross, largó el aire que llevaba contenido y procedió a continuar con lo suyo.

—Bien… Sabía que lo que hacía iba contra las reglas y como mi situación era delicada no quería comprometerme más —explicó la vulpina—. Tuve encuentros con otro agente involucrado en el caso. —Ahora un escalofrío correría por la espalda del conejo—. Lo conocí hace unos meses en un bar y nos vimos más de una vez, era algo casual. Ya cuando nos vimos en la ZPD entendimos que lo nuestro no podía ser hasta que el caso terminase, o al menos no sin tomar los resguardos necesarios

—¿He de suponer que tienes una relación con el agente Wilde? —Respondería a la pregunta de su jefe asintiendo con la cabeza.

— Necesitaba el apoyo y el calor de alguien, continuar se hizo cada vez más cuesta arriba con tantas cosas en mi contra. —Sabía que cada comentario era una puntada para su compañero, pero tenía que cubrirse la espalda.

—Las reglas indican que los agentes no pueden intimar con compañeros, ya sea de la oficina, de la agencia en general o dentro de un caso… —indicó el felino—. Pero aun así, eso forma parte de una visión un tanto anticuada y pragmática, es algo que de a poco se está cambiando con el tiempo. Se sorprenderían de la cantidad de compañeros suyos que mantienen cosas en secreto…

—¿Entonces no pasa nada si tengo algo con Nick? —preguntaría la vulpina.

—En lo personal, mientras sepan controlarse y sean profesionales cuando corresponda todo estará en orden. Evitaré hablarlo con Bogo también, no le gustan demasiado este tipo de cosas. —De a poco el corazón de Skye se tranquilizaba, de momento su jefe se creía todo el cuento—. Ahora sólo resta hablar con Wilde.

—No, no quiero que hablen con él. —El cambio en el tono de voz de Skye llamaría la atención a ambos.

—Necesito pruebas de lo que dices es verdad, Skye, su testimonio es clave. —Los recursos de la vulpina se limitaban cada vez más ante el nuevo pedido de su jefe.

—Jack, ¿recuerdas cuando en la ZPD fuimos con Nick a informes? —El conejo asentiría de mala gana ante la pregunta de su compañera.

—Dudo que tu compañero estuviese presente mientras intimaban, Skye, sólo deja que hable con Wilde y ya. —Sólo tenía una opción ante la insistencia de Shawcross.

—¿Serviría si les muestro un vídeo donde…?

—¿Grabaron un video? —preguntaría el conejo con cierto gesto de desagrado ante la eventual prueba de su compañera.

—Supongo que sí, probaría que hay algo entre ustedes —indicó el leopardo de las nieves.

Comenzaría a buscar en la galería de su celular la grabación de la cual Nick nunca supo su existencia. Bajando el sonido para intentar minimizar el momento, extendería su teléfono al leopardo de las nieves. En cuanto viese lo suficiente el felino se lo devolvería y le haría un par de preguntas a Jack, las cuales el conejo respondería a favor de su compañera sin dudarlo un segundo.

Shawcross apagaría la cámara una vez que quedase registro de todo lo que los suyos dijeron. Sólo debían de firmar un acta donde juraban que "los agentes presentes recurrieron a la verdad y sólo a la verdad, teniendo en cuenta que podrían ser juzgados posteriormente si parte de la información era omitida o falsa." Si bien Jack no estaba al tanto de todo lo que hacía su compañera, tal y como siempre dijo que lo haría puso las patas en el fuego por ella, estampando su firma después de que la vulpina hiciera lo propio.

Ahora que contaba nuevamente con recursos ilimitados de la ZIA y ya no sería vigilada por su agencia, lo único que tenía que hacer la vulpina era planificar sus siguientes pasos, tendría total libertad para ello. Atacar a Arcagma era su principal objetivo y ahora ya tenía con qué, sólo esperaba que el precio lo valiera. Aun así, de momento, su prioridad era ir detrás de su compañero.

Apenas cerró la puerta de la oficina de Shawcross comenzó a seguirlo hacia la salida. Jack no paraba pese a que ella lo llamó un par de veces, odiaba cuando se ponía tan terco. En tanto el conejo llamaba un ascensor ella aprovecharía para alcanzarlo aligerando un poco más el paso.

—Te lo advertí, sabía que te pondrías así. —Ya dentro del ascensor el conejo marcó para ir a la planta baja, pero ella pasó la pata por todos los botones, pasarían un par de minutos allí mismo—. Quiero que hablemos.

—¿De qué quieres hablar? ¿De tu estúpido video?

—Nick es un buen zorro, no tienes por qué enojarte. Ambos acordamos que cada uno seguiría su camino.

—No estoy enojado porque tengas pareja, Skye —replicaría el conejo—. Es por el modo en que lo descubro, y en parte con quien…

—¿Tú me dirías si tuvieras sexo con Hopps estando tu situación tan delicada? ¿Me dirías si rompes las reglas?

—¡Por Dios, Skye! ¡Claro que lo haría! —Habría silencio entre ambos por algunos segundos—. La diferencia es que yo sólo intento acercarme a Judy, no mantendré relación alguna con ella hasta que terminemos el caso. En tanto tú tienes que recurrir a tus más bajos instintos con un imbécil como Wilde.

—¿Instintos más bajos? No querrás…

—Sí, te estoy diciendo que eres una zorra que se acuesta con el primer... —Una bofetada de parte de la vulpina no lo dejaría terminar, Jack se vería obligado a dar un paso hacia atrás luego de perder el equilibrio por la fuerza del impacto. El movimiento fue tan rápido que ni siquiera él, con todos sus reflejos y entrenamiento, lo vio venir.

—Te recuerdo que esta maldita zorra habría sido tuya si no fueras un jodido cobarde. ¿O quieres que te recuerde lo que dijiste? —En tanto el ascensor se frenaba, Skye bajaría el tono de voz para susurrar aquello que el conejo le dijo alguna vez así como también le mostraba sus colmillos—. Sería mejor priorizar nuestras carreras, no cualquiera llega hasta aquí. Además un conejo y una zorra no pueden tener nada más que una amistad, sólo olvidemos lo que sentimos y miremos hacia adelante.


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Nota de autor: Y... Una nueva nota de autor disculpándome por la tardanza en actualizar. La uni, la uni, la bendita uni que no dejaba tiempo para escribir. De un modo u otro, al fin pude traer un nuevo capítulo, uno mucho más tranquilo que el anterior en comparación, pero con cierta (mucha) tensión por momentos. La impotencia de Skye al principio, el miedo de Stu, la arremetida del hermano de Judy, la desconfianza de Grace, así como la última frase de Savage que terminó de desatar la furia de su compañera, todos esos elementos dan el nombre a este capítulo. Antes de despedirme quiero agradecer profundamente por su apoyo en el último capítulo, muchos lectores se sumaron y hubo el doble de comentarios de lo normal, en serio gracias por todo, me hace muy feliz leerlos xD. Espero que pese a la tardanza este capítulo haya sido de su agrado, hasta pronto y buena suerte ;)

Agradecimientos

Victorique: ¿Desvelarse para leer un fic? ¿Sabes lo loco que se oye eso? Bien, directo al grano, como diría un dermatólogo… ¿No sabes quién es esa nutria? Quizás con este cap te hayas dado cuenta de que es un homenaje a una muy loca. Tú ríete tranquila que no pasa nada. Bueno, se ve que lo de tomar desiciones al azar es de gente muy mala… ¿Infarto? ¿Pero por qué? Ni que vaya a matar al pobre Drew xD. Ya, no trates mal al pobre conejo, mira que de por sí la está pasando muy mal el pobre. Y Skye… bueno, no es que esté exactamente feliz xD… No corras Vic, que te caerás como el otro día. Pfff... ¿Confiar en Drew? Que boba xD. Al menos Nicolle salió bien, ¿verdad? Traumada de por vida quizás, pero bien. Supongo que lo de Jack fue muy predecible xD. Fue un placer como siempre tenerte aquí Vic, espero que hayas disfrutado de este capítulo :P

Leonardo Leto: Los kinesiólogos no usamos bata (? No, por ahora no hay nada de eso, la nutria y Arcagma no tienen una relación de ese tipo, fuera ser de perversión xD (no descartemos nada). ¿Refinar yo ese concepto? ¿No lo había hecho el tipo que mandó al hospital a una niña luego de una golpiza en su primera obra? Oh, vamos, no es para tanto, mucho de esto que dices lo aprendí de ti xD. Tranquilo que continuaré (? Gracias por aclarar lo del hígado xD. La verdad que estar presente cuando el gato beteador leyese eso habría sido genial xD. Muy buena musicalización por cierto, ahí se nota lo malvado que eres al ambientar lo que lees (? No soy un demonio, a diferencia de cierta nutria, y yo no saco nada de ti, tú sólo muestras tu verdadera forma xD. ¿Qué moriré si Bonnie muere? Mejor me armo las valijas xD. En cuanto al antídoto… en sí no es un veneno y como leíste es en serio un medicamento, pero usado de forma bizarra y retorcida xD. Emm… perdón la tardanza xD. Gracias por pasar Leo, como siempre es un placer verte por aquí, espero que hayas disfrutado este capítulo también ;)

Reyarturo4: ¿Canal de traducciones? He de suponer que eres quien trabajas con Landsec, cuidado que pasado un par de meses deja de mandarte el salario (? En cierto modo Nick sí es infiel a Judy, aunque no por cuestiones relacionadas a su propia relación xD. Falta un poco todavía para que llegue lo bueno, aun no introduzco una parte esencial de la trama. Yo tampoco vi GOT, aunque admito haber visto varias series y tomo cosas como referencia al momento de escribir, como puede ser en peleas, persecuciones y demás. Es increíble ver que haya podido generar tantas emociones a través de este escrito, así como es increíble que lo compares con Eclipse, por lejos mi fic preferido xD. Nos estamos leyendo Reyarturo4, espero que hayas podido disfrutar de este capítulo.

Neslykoki: Si bien Judy intenta demostrarse fuerte está en serio destrozada, de Stu mejor ni hablar, aunque al final logra levantarse por los suyos. En serio agradezco el que escribieses que te guste con mayus, le da un toque especial xD. Es genial ver que las cosas están un tanto equilibradas, por ahí me paso para un lado más que para otro y queda un tanto desbalanceado, pero al menos aquí me tienen al tanto de que eso ya mejoró bastante xD. Al final no pude traer el capítulo en poco tiempo como te había dicho, la uni fue una auténtica pesadilla este último mes, pero cuanto menos esto ya está aquí para que puedas leerlo. Espero que lo disfrutes, Neslykoki, aunque esta vez no haré promesas de cuándo traerlo porque por lo visto no soy muy bueno cumpliéndolas xD.

Byakko Yugure: Ver a Leo detallar tan bien los lugares hizo que me dieran ganas de hacerlo cuando hubiese oportunidad, al menos para practicar, la mina fue un lugar ideal xD. El que sea feo no significa que no puedas querer algo, mira a Vic y Land (? Está bien, venías adulando mis diálogos en todos los caps, mejor que destaques el cómo Drew se la juega con calvin. Cuanto menos su personalidad te ayuda a sobrellevarlo mejor, siendo que aparecerá más seguido eso es importante xD. ¿Narcisista yo? Para nada (? Y no había pensado en esto que dices de Herbert, pero que lo disfruta lo disfruta xD. No, eso que dices no me dice nada… Deja que anoto otro motivo de Drew en la lista. Moralidad diría yo, si tienes la posibilidad de salvar a alguien no importa mucho si eres médico o no xD. Vaya innovación con los incisos, ¿quién diría que un viejo podría aprender trucos nuevos? Sí, ya sé cuánto te encantó eso de "Maldito tuerto idiota". En cuanto al segundo inciso, hay que aprovechar lo que uno sabe para dar mayor firmeza a lo que escribes, en tu caso es más que notorio en TLR al hablar de cada pista, de cada detalle de los autos y demás, presume compadre que se te da muy bien xD.

Así que de los momentos más tensos creados hasta ahora, tomo nota. ¿Leo? ¿Enseñarme esto? Para nada….. Al fin frente a frente ambos, y no tengas dudo de que es muy disparejo e injusto. Supongo que aquí es donde el señor Leto dice que se le suben los colores, vaya sonrisa me sacaste cuando leí esto xD. Es genial ver que sobrepasé tus ideas y que te haya gustado tanto. Tanto que lo detestan al orejón, sin él nadie la contaba esta vez. Vuelvo a anotar algo más en la lista de razones por las cuales Drew me mataría… Y así como no quiere la cosa… ¿Bien loco, no? Qué manera de reírme con esto que leí, ya te dije que mi hermano me dio una mano para armar esto pero admito que no sé del todo cómo lo terminé ideando xD. Bueno, al fin y al cabo la tortura y muerte de Bonnie se te hizo todo un espectáculo, deja que voy viendo como darte más de estos "espectáculos" para que la pases bien. Gracias por haberte contenido cuando te pedí tu opinión, leer esta rw fue a la mar de genial. Y en cuanto a la posdata, avisa qué haces o cuándo para ver qué tal es tu venganza, vamos que te tengo alta estima para eso (?

Rene18: Gracias por lo de la ambientación, don gato y su pandilla viven en un acogedor lugar como verás. Ya veremos que tan cliché es, muchas veces me cuesta escapar de ellos, dado que tendrá una que otra aparición por aquí habrá que ver cómo evoluciona. Era bastante deducible por la voz, Drew desde el principio le saca la ficha, pero mejor asegurarse ante todo con estos tipos xD. Tal y como dices, no fue tan macabro, pero no ameritaba serlo creo yo, mejor guardar eso para el futuro y no hacer siempre lo mismo. ¿Diabólico yo? Para nada, si después de todo Nicolle no es la gran cosa (? Vamos, tenle un poco más de fe al conejo, que tenga cucarachas en el cerebro no significa que todas sus neuronas estén muertas.

Al fin alguien que aprecia a la pantera, no entiendo por qué nadie lo hace (? Bueno, como que salvar el día como tal… no del todo xD. Pobre Stu y su impulso latente de idiotez, y ya veremos hasta dónde Judy sigue decepcionando, quizás pronto haga algo interesante (? (sí, no engaño a nadie, ¿verdad?). Tranquilo que mi beta será castigado por estos errores, no comerá por cinco días y será azotado por Vic. PD: puto si lo lees.

Makarov Fox: I´m not a liar… xD. Si bien te dije que pondría sólo la rta de la 12 y el resto por inbox, conste que te di a elegir entre las respuestas y lo otro, tu elegiste la segunda opción así que a esperar… Nope, ni de cerca es un murciélago xD. Dejemos de lado las apariencias, que un gato calvo puede ser tan épico como un dragón de tres cabezas (? Definitivamente es un maleducado ese zorro bobo, a veces se parece mucho a su creador, ¿no crees? Pobre Hopps, pobre Hopps… ¿En serio tiene esos poderes? ¿Quién lo diría? xD. Sí, es lo que pasé para ver si quedaba claro el asunto de los síntomas con la droga. No es un aeropuerto muy grande, pero piensa en las granjas de todos los conejos y la exportación hacia otras ciudad, más que nada por ahí lo imaginé. BPD a mí gusto, Bunnyburrows es una sola palabra :P Pues sí, a todos les sonó a rastreador, era muy evidente xD. El antídoto no era un antídoto como tal, como has de haber leído, y Jack no la cagó, o no demasiado xD. Los salvó de un gran aprieto, Judy no lo odiará, al menos no por esto, tú tranquilo ;)

4ndr3w: Sí, conozco al escritor de JHEF y Harkness es un pequeño homenaje. Pues sí, como habrás visto Nick no se la pasa muy bien xD. Estos mamíferos están dispuestos a todo y les gusta golpear donde más duele. Los Wilde se la pasaban bien mientras duraron juntos y el fénec demuestra que pese a ser una pequeña masa de odio condensado guarda buenos sentimientos hacia los suyos. Finalmente la señora Hopps no pudo salir de esta, hay que ver cómo avanza su familia ahora. Me alegro de que el drama te haya enganchado, ahora nuevamente comienza la tortura hasta que llegue la próxima actualización xD. Nos estamos leyendo 4ndr3w, espero que este capítulo haya sido de tu agrado ;)

Seth Liawar: Como te hiciste rogar bastardo, hasta que asomas el hocico por aquí xD. Se extrañaban mucho tus mensajes compadre :P. Al menos no te decepcioné en este tramo de la historia xD. Me fue imposible no traer a varios de estos OCs, así como hacer un par de cameos, uno se termina apegando a sus creaciones. Tomaré en cuenta esto de meter algo más allá del drama entre tanto y tanto para no hacerlo tan denso, a veces me dejo llevar xD. Los personajes secundarios son muchos, lo admito, pero creo que su presencia nutre la historia y más de cara al futuro donde todos tendrán sus cinco minutos de fama. En cuanto a Sarah, no hay nada que agradecer, además de que eres libre de usarla cuando quieras, sólo avísame así veo lo que tienes xD.

Lo de Bonnie… Bueno, ya te expliqué un poco de eso, pero también era necesario para, como tú dices, darle al villano esa cuota de odio y poder que hasta ahora no había pegado tan de cerca. Más te vale guardar tu grammar nazi interior que yo tmb puedo sacar el mío xD. Igual, mi beta será castigado por esto, no lo dudes (?Hasta pronto, cola anillada, nos estamos leyendo, gracias por pasar y espero que puedas disfrutar de este cap también.